Los personajes de Bleach no me pertenecen. Pertenecen a Tite Kubo.

Sólo Tsuki y Shiki.

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Misión I

La luz los cegó por un momento. Los jóvenes shinigamis aparecieron en mitad de un bosque, sin nadie más a su alrededor. Tsuki observó, justo en frente, una pared rocosa entre los árboles.

-Empecemos a buscar.- dijo Toushiro.

-Vale.

Iban a comenzar a correr, cuando sintieron un reiatsu conocido. Era el de un hollow.

-¿De dónde viene?- preguntó Tsuki.

-De ahí.- dijo el peliblanco, señalando una cueva en la roca.

Se acercaron a ella cuando, de pronto, un pequeño hollow salió de los arbustos y se los quedó mirando. Ambos jóvenes se quedaron quietos, sorprendidos ante la repentina aparición.

-A por él.- ordenó Hitsugaya, desenvainando su zampakuto. Niwa lo imitó, encarando al monstruito.

Al verlos sacar las espadas, el hollow corrió hacia la cueva. Los shinigamis fueron tras él, pero sin darle alcance, de modo que el hollow consiguió meterse dentro. Ambos se pararon frente a la entrada.

-Aquí el reiatsu es más fuerte. Supongo que habrá más dentro.- comentó Toushiro.

-Puede que también estén los shinigamis.- inquirió ella.

-Puede. Venga, entremos.

Tsuki asintió y los dos entraron, espada en mano.

La luz que entraba del exterior de la cueva fue desapareciendo con forme se adentraban en ella. Sus ojos comenzaban a acostumbrarse a la oscuridad, cuando se percataron de que había luz proveniente del interior.

-¿Serán los otros shinigamis?- preguntó Tsuki.

-Es posible. Pero oiríamos jaleo si los hubiesen descubierto.- respondió Toushiro.

-¿Entonces, de dónde vendrá esa luz?

-Eso vamos a averiguar.

Continuaron su camino sin dar con el pequeño hollow, hasta que llegaron a un claro donde sintieron el reiatsu más fuerte. Allí era todo más visible, y un polvo anaranjado se desplazaba por toda la cueva. Tsuki lo observaba. Atrapó uno con la mano. Era cálido y brillante.

-Parece que esto es lo que hace que se ilumine la cueva.- comentó la chica. Toushiro se acercó a ella y observó la chispita que sostenía en su mano. Emitía una extraña luz. -¿Pero qué será lo que lo provoca?

Un polvillo se posó en la nariz de Hitsugaya. Tsuki sonrió.

-Es… cálido.- dijo él, cogiéndolo con los dedos. Venga, sigamos.

Cuando se encontraron en el centro, algo comenzó a moverse en las sombras.

De pronto, cinco hollows, mucho más grandes que el que perseguían, los rodearon. Ambos shinigamis se pusieron en posición de ataque y se abalanzaron sobre ellos. Los hollows rugían mientras las espadas los cortaban por la mitad.

-¿Qué diablos era esto? ¿Una emboscada?- dijo el capitán, pensando en voz alta.

-¿Nos estaban esperando?

-No lo sé. Quizás el pequeño de antes los haya alertado.

-¿Quién anda ahí?- se oyó una voz. Ambos jóvenes se miraron.

-Shhhh… no grites, pueden oírte.- dijo otra.

-Estoy seguro de que he oído a alguien hablar.

-Te lo habrás imaginado.

Capitán y oficial siguieron el sonido de las voces hasta toparse con una grieta en la roca.

-Me temo que no se lo han imaginado.-dijo de pronto Hitsugaya, alzando la espada.- Salgan ahora mismo.

Temblorosas, dos cabezas se asomaron por la grieta, dispuestas a retirarse al menor indicio de peligro.

-¿Quiénes sois?- preguntó uno.- Un momento. ¡Sois shinigamis! ¡Y tú eres un capitán!- dijo, al reconocer las ropas y el haori del peliblanco.

-¡Al fin! ¡Estamos salvados!

-Esto ha sido un infierno. Por favor, llevadnos de vuelta a casa.

-Pero, ¿y los hollows? ¿No hay más?- intervino la chica.

-¿Hollows? Nosotros pensábamos que acabaríamos con ellos. Pero no fue así…

-¿Qué ocurrió?- preguntó Tsuki.

-No paraban de aparecer. Cada vez que acabábamos con uno aparecían dos más.

-¿Y qué hicisteis?- dijo ella, intrigada.

-Matamos a los que pudimos, y en cuanto dejaron de aparecer, nos retiramos a un lugar seguro.

-Vamos, que huyeron en cuanto tuvieron oportunidad.- murmuró Toushiro.

-¡Capitán!- se quejó Tsuki.

-¿Qué?- dijo secamente.

-Llevan encerrados casi un día. No sea tan duro con ellos.-los defendió Tsuki.

-Tsk… y tú no seas tan blanda, Niwa.

La chica frunció el ceño y se volvió hacia los shinigamis, ayudándolos a salir de la grieta.

-¿Estáis heridos?

-No es nada, pero nuestro…

No pudo terminar la frase. Unos rugidos comenzaron a resonar en la cueva. Los jóvenes shinigamis sacaron de nuevo sus katanas y observaron cómo decenas de hollows aparecían por las paredes.

-Capitán…

-Lo sé. Sácalos de aquí. Yo abriré paso.

-Bien. Vamos, no hay tiempo que perder.

-¡Esperen un momento…!- comenzó a decir uno. Pero nadie lo oyó. Los hollows comenzaron a descender y a abalanzarse sobre ellos. Toushiro blandió la espada y murmuró su nombre, activando su shikai.

-¡Cabalga los cielos helados, Hyôrinmaru!

A la orden de su dueño, un enorme dragón de hielo salió de la zanpakutô, arremetiendo contra varios hollows. Tsuki tomó a ambos shinigamis y los guió hacia la salida, apartándolos de la batalla. Intentó que los hollows no se percataran de ellos, pero fue inútil. Había demasiados. Varios de ellos los rodearon y les bloquearon el camino hacia la salida.

-¡Niwa! ¿A qué estáis esperando? ¡Salid de una vez!- gritó Toushiro, mientras esquivaba a dos hollows.

-Tsk… qué fácil es decirlo…- murmuró la chica. Cogió su espada y encaró a los vacíos mientras protegía a los otros shinigamis.- Fluye, Tsumetai Umi.

Apenas terminó de pronunciar el shikai, cuando unas gotas de agua comenzaron a salir de la espada. Los monstruos gruñían mientras se preparaban para saltarles encima.

-¡Os abriré camino!- les indicó ella. Los shinigamis asintieron y se prepararon para correr en cuanto ella atacara. La chica saltó y, alzando la zampakutô, creó una enorme ráfaga de agua, que hizo llevarse por delante a más de un hollow. - ¡Kujira no Namida!

Los shinigamis vieron su oportunidad y tomaron el camino que ella les había dejado libre. Viendo que no tenían problema para pasar, la joven llamó a su superior.

-¡Capitán Hitsugaya!

La chica lo buscó con la mirada, encontrándose con numerosos bloques de hielo que cubrían las paredes de la cueva. Ni siquiera se había percatado de la baja temperatura en la que se encontraban. Por fin observó al joven que combatía contra los hollows. El chico se rodeó para preguntarle qué ocurría, cuando un vacío pasó por su lado, hiriéndole. Lo había visto, pero no le dio tiempo a esquivarlo bien. Se retiró del campo de batalla, junto a Tsuki.

-¿Qué diablos ocurre?

-Le han herido, lo siento… Tenemos vía libre. Saquemos a nuestros compañeros y ya nos encargaremos de los hollows.

-Oye… ¿Quién es el capitán aquí?

-Disculpe… pero es lo que veo más apropiado, además le han herido.

-No tiene importancia. ¿Dónde están los otros dos?

-Pues… estaban a mi lado hace un momento.

-¿Los has perdido de vista?- contestó Toushiro, alterado.

-¡Sólo cinco segundos!- respondió ella, nerviosa.

-¡Idiota!

Los hollows comenzaron a rodearlos y la chica se giró hacia la salida. Distinguió perfectamente a dos figuras retrocediendo y encarando a los vacíos.

-¡Capitán, ahí están!

-Bien ¡Venga, salgamos de aquí!

Ambos jóvenes se dirigieron hacia los shinigamis mientras se abrían paso entre los hollows. Llegaron a donde estaban sus compañeros y los cuatro corrieron hacia la salida.

-Bien, ahora volveremos. Debemos de informar al comandante de todo esto.- dijo Toushiro.

-Esperen. Esperen, por favor.- dijo uno, alterado.- No podemos marcharnos aún.

-¿Por qué no?-preguntó el joven.

-Porque nuestro compañero aún está dentro.

-¿Cómo? Pero, ¿no erais dos?

-Así es, señor. Pero encontramos a un shinigami atrapado y decidimos ayudarlo. Pero… pronto fuimos nosotros los que necesitamos ayuda. Comenzaron a llegar más y más hollows, hasta que no tuvimos otra que escapar.

Toushiro se llevó una mano a la cabeza, asimilando la información recibida, pensando cómo demonios volverían a meterse en aquella maldita cueva.

-Ha sido culpa mía… debí haberlos escuchado.- dijo Tsuki.

-De acuerdo, vamos a… ¡Niwa! ¿A dónde vas? ¡Vuelve aquí! ¡Es una orden!

Pero la chica no se detuvo. El joven capitán miró horrorizado cómo su compañera se adentraba sola en la cueva.

Los rugidos resonaban en las paredes rocosas. La chica se asomó al claro donde habían combatido antes, pero ni rastro de ellos. Cautelosa, Tsuki se deslizó, ocultando su reiatsu y procurando no ser vista, por las sombras. Llegó a la grieta donde habían encontrado a los shinigamis y se coló en ella. Al fondo, distinguió una figura sentada en el suelo, malherida. El tercer shinigami que debían de rescatar. La chica se acercó despacio a él.

-Eh. Oye, ¿estás bien?

El hombre abrió los ojos pesadamente. Se encontró con una joven de pelo violeta y ojos ambarinos, que lo miraban dulcemente.

-¿Q-quién eres?

-Tranquilo, mi nombre es Tsuki. Voy a sacarte de aquí. ¿Cómo te llamas?

Enderezó al shinigami y pasó un brazo por su hombro, sirviéndole de apoyo.

-Gracias, Tsuki. Soy Shiki Raion. Pero, ¿vienes sola?

-No. He venido con mi capitán. Ya hemos sacado a tus compañeros, solo faltabas tú.

-Mis compañeros… ¿están bien?

-Sí, tranquilo. Están a salvo.

Salieron de la grieta, despacio, y con sigilo, comenzaron a encaminarse hacia la salida. No tardaron en aparecer de nuevo hollows. La chica colocó detrás al shinigami y desenvainó su katana.

-¿Puedes andar?

-Creo que sí.

-Bien. Ve hacia la salida. Está por allí.- la señaló con la cabeza.- Mi capitán estará esperando. Yo los distraeré.

El shinigami obedeció y, apoyándose en la pared, comenzó a caminar deprisa hacia la salida. Tsuki activó su shikai y empezó a luchar contra los hollows. Echó un vistazo rápido para ver dónde se encontraba el shinigami y observó que dos hollows se dirigían hacia él. Golpeando a uno, se apoyó en su cabeza y dio media vuelta, acercándose a los hollows que iban a saltar encima del protegido. Rugiendo, los vacíos abrieron sus bocas, listos para atacar al hombre, cuando algo los cortó por la mitad y la joven se puso en medio.

-Sigue avanzando, no te pares.

-G-gracias, Tsuki.

La joven sonrió.

-No te preocupes, yo te protegeré.

En ese momento, varios hollows amenazaban con saltarle encima, gruñendo. La chica los miró fijamente. Se impulsó y corrió hacia ellos. Dio un salto y los cortó de un tajo. En la caída, Tsuki vio en un saliente, una figura que no era la de un hollow. Agudizó la vista, y observó a un hombre alto y en forma. No pudo verle la cara, pues se giró en ese instante.

La chica cayó al suelo en cuclillas y alzó la mirada. El hombre ya no estaba allí.

-¡Tsuki, cuidado!

La joven se dio la vuelta y un hollow estaba por echársele encima. En ese instante, algo afilado traspasó al hollow, partiéndolo con toda facilidad.

-¿Se puede saber qué diablos estás haciendo, Niwa?

-¡Capitán Hitsugaya!

-Se suponía que habías entrado para rescatar al shinigami ¿Qué puñetas haces mirando para otro lado?

-Esto… yo…

-Vale, olvídalo. Salgamos de aquí de una maldita vez.

-Espere, capitán.

-¿Qué pasa ahora?

-No estamos solos en la cueva.

Toushiro observó a los hollows que los rodeaban.

-No, eso ya puedo verlo yo.

-No, no lo entiende. Me refiero a que hay alguien más aquí.

-¿Otro shinigami?

-No lo sé. Era un hombre. Pero en cuanto me ha visto se ha ido.

-¿No te lo habrás imaginado?

-No. Estoy segura de que lo he visto. De verdad, créame.

-Vale, vale. Te creo. Pero no podemos adentrarnos de nuevo en la cueva. Hay que sacar a este de aquí como sea.

-¿Cómo sea?

-Sí, como sea.- contestó el capitán, algo irritado.

-Vale. Entonces, corra.

-¿Qué?

-Tengo una idea.- dijo ella, sonriendo de medio lado.- Coja al shinigami y váyanse de aquí.

-¿Qué diablos vas a hacer?

-Inundarlo todo.

Toushiro no daba crédito a lo que oía.

-¿Y cómo saldrás tú de aquí, genio?

-Ya me las apañaré. Váyase. Ahora.

-No puedo dejar que lo hagas sola. No por otra cosa, sino porque no puedo dejar que mi teniente se ahogue.

-Sé cuidar de mí misma.- dijo en un tono borde.

Toushiro sabía que era inútil discutir con ella. Acabó por asentir y dejarlo en sus manos. Tomó al shinigami y se giró hacia su compañera, que empuñaba la espada.

-Quiero que vuelvas viva, es una orden.

-Confíe en mí por una vez, capitán. Cumpliré esa orden.

El peliblanco, no muy convencido, se fue corriendo, y en tres shumpo salió de la cueva.

Tsuki comenzó a transformar la humedad en agua líquida, ayudándose por su energía. La chica corrió hacia una pared de la cueva, saltando hasta un saliente, mientras los hollows la perseguían.

-¡Okii umi!

A su orden, una gran masa de agua se concentró a su alrededor, formando después una ola gigantesca, dirigida hacia los hollows. La cueva se inundó por completo, teniendo como desagüe, la misma salida.

Montados en un saliente de la montaña, Toushiro y los otros tres shinigamis miraban atentos la entrada de la cueva, por la que debía de salir Tsuki. De pronto, un chorro de agua a presión, seguido de un estruendo, los sorprendió.

-¿Dónde está Tsuki?- preguntó Shiki.

-Aún no ha salido.- respondió Hitsugaya.

Los cuatro miraban atentos la entrada, cuando alguien se acercó por detrás y se puso a mirar también.

-¿Qué miráis con tanto interés?

-Nuestra compañera tiene que salir por ahí.- dijo uno.

-Ah. Pues yo creo que podéis quedaros ahí esperando toda la vida.

-¿Y eso por qué?- dijo otro, sin mirar.

-Pues por que ya he salido por otro lado.-respondió Tsuki.

-¿Cómo?- Toushiro se giró, sorprendido. Fue el primero en percatarse de que estaban hablando con la teniente.- ¿Cuándo has salido? ¿Y por dónde?

-Ahora mismo. Y por ahí.- respondió, señalando con el pulgar una grieta bastante grande en la roca, justo detrás de ellos.

-¿Y los hollows?- preguntó el capitán.

-Bah. Ha sido muy fácil. Todos de un solo golpe.-respondió la chica, orgullosa.

-Bien. Parece que hemos terminado la misión. A propósito, ¿visteis a alguien más en la cueva?- preguntó el peliblanco, dirigiéndose a los tres shinigamis rescatados.

-Esto…- los shinigamis se miraron entre ellos.- No, no hemos visto nada. ¿Es que había alguien más?

-Mi compañera cree que ha visto a alguien más. Pero que en cuanto la vio, huyó.

-Es posible que se lo haya imaginado.

-Eso he pensado yo.- contestó Hitsugaya.

-¡No me lo he imaginado!- protestó Tsuki.- ¡Estaba ahí de verdad!

-Tranquila, mujer.- respondió el peliblanco.- Además, aunque estuviera ahí de verdad, lo habrías ahogado. La cueva se ha inundado por completo, ¿recuerdas?

La chica suspiró, resignada. Tenía razón.

-Es posible que sea…-comenzó a decir Shiki. Todos se giraron hacia él para escucharle, cuando éste tosió fuertemente, echando sangre.

-Tranquilo, no te esfuerces.- le dijo Tsuki.- Ahora te llevaremos de vuelta a la Sociedad de Almas. Cuando te recuperes, nos contarás lo que te ocurrió, ¿vale?

-Bueno, aquí ya no hay nada que hacer. Volvamos a casa.- dijo finalmente Toushiro.

El capitán de la décima abrió un portal, del que salieron cinco mariposas negras. Los cinco shinigamis se encaminaron hacia la luz que les llevaría de vuelta a su mundo.

Una figura observaba cómo los shinigamis entraban en el portal y desaparecían, apretando los dientes, furiosa.


NA:

Espero que lo hayan disfrutado n.n y que no se hayan aburrido con la pelea con los hollows.

Intento que la personalidad de Toushiro no se me desvíe demasiado.

Hasta el próximo cap!!