Disclaimer: Mahou Shoujo Lyrical Nanoha y sus personajes siguen sin ser míos. La canción Total Eclipse of the heart es de Bonnie Tyler, y recomiendo encarecidamente a todo aquel que todavía no la ha escuchado, que lo haga. ¡YA! XD


EYES ON ME


Pista II: I saw you smiling at me (Forever's gonna start tonight)



Turn around... Every now and then I get a little bit lonely and you're never coming around.

Nanoha avanzó dando grandes zancadas hacia la mesa más cercana al escenario en cuanto escuchó esa voz aterciopelada acariciando la melodía.

Turn around... Every now and then I get a little bit tired of listening to the sound of my tears

Hayate la siguió como pudo, corriendo tras ella y pidiendo perdón a cada una de las personas a las que agredía sin poder evitarlo. Cuando finalmente llegó a su asiento, miró con reproche a su amiga, pero ésta no le estaba prestando ninguna atención. Miraba hacia el escenario, y parecía que eso era lo único que existía para ella en ese momento.

Turn around... Every now and then I get a little bit nervous that the best of all the years

have gone by

Esta vez el atuendo de Alicia consistía en un largo vestido negro con una raja en el lado derecho que dejaba gran parte de su pierna al descubierto. Su cabello lo adornada un discreto lazo también color azabache en lo alto de su cabeza. Y seguía pareciendo reacia a moverse sobre el escenario.

Turn around... Every now and then I get a little bit terrified and then I see the look in

your eyes

Un camarero acudió a la última mesa ocupada para anotar los pedidos de las recién llegadas. Hayate pidió por las dos, ya que la otra chica continuaba absorta con lo que ocurría detrás del micrófono. Su única reacción había sido inclinarse excesivamente hacia un lado porque el cuerpo del camarero se interponía en su campo de visión, con tal fortuna que faltó poco para que cayese de su asiento.

Turn around bright eyes... Every now and then I fall apart

-¡Nanoha! –llamó la chica, intentando atraer su atención- He pedido por ti, ¿está bien?

Turn around bright eyes... Every now and then I fall apart

-Sí, tiene una voz muy bonita.

-…Digo, que te he pedido una mezcla especial de kiwi, lechuga y pomelo, ¿te gustará?

And I need you now tonight

And I need you more than ever

-Sí, sí –golpeaba suavemente la mesa con la punta de los dedos, siguiendo el ritmo de la música. De repente, la expresión embelesada de su rostro se turbó y miró a la persona que tenía sentada enfrente-. Espera, ¿¡qué!?

-Vaya, al fin compruebo que existo.

And I need you now tonight

And I need you more than ever

And if you'll only hold me tight

We'll be holding on forever

Alicia hizo un intento de extender los brazos, pero uno de sus dedos dio un golpe en el soporte del micrófono y quedó reflejado en el sonido. Agarró el palo un momento y volvió a su posición inicial, inmóvil sobre el escenario, incluso más cohibida que antes.

And we'll only be making it right

Cause we'll never be wrong together

We can take it to the end of the line

Your love is like a shadow on me all of the time

Su voz no sonaba con la fuerza que debería en esa parte de la canción. A Nanoha le dio la impresión de que en algunos momentos estuvo a punto de quebrarse.

I don't know what to do and I'm always in the dark

We're living in a powder keg and giving off sparks

Se levantó del asiento y miró fijamente a Alicia. Le dedicó su sonrisa más amplia y deseó que la rubia dirigiera la mirada en su misma dirección, justo como había hecho la noche anterior.

I really need you tonight

Y su deseo se vio cumplido. La cantante cruzó una mirada con ella y la mantuvo mientras cantaba. Parecía un poco menos tensa.

Forever's gonna start tonight

Forever's gonna start tonight

Hayate tiró de su amiga para que tomara asiento de nuevo, ya que, por lo extraño de la situación, muchos ojos de los presentes estaban fijos en ellas.

Once upon a time I was falling in love

But now I'm only falling apart

En los labios de la rubia podía adivinarse el nacimiento de una pequeña sonrisa mientras continuaba mirando en dirección a la mesa más próxima al escenario.

There's nothing I can do

A total eclipse of the heart

Al notar todas esas miradas sobre ella, Nanoha pretendió actuar con normalidad y cogió la copa que acababa de servirle el camarero. Trató de llevársela a los labios mientras no apartaba la vista del escenario, de tal modo que notó el frío cristal en su nariz, no en su boca.

Once upon a time there was light in my life

But now there's only love in the dark

La sonrisa de Alicia se ensanchó al presenciar la escena de la copa en un destino erróneo. Rompió el contacto visual y dirigió su mirada en otra dirección.

Nothing I can say

A total eclipse of the heart

-Madre mía, qué numerito.

-Sí, es buena, ¿verdad?

A total eclipse of the heart...

-Me estaba refiriendo a ti –rió Hayate mientras aplaudía, una vez finalizada la actuación-. Parece muy tímida, ¿no?

Al igual que la noche anterior, la rubia agradeció la atención y los aplausos del público y desapareció detrás del telón. Tal y como había mencionado aquel camarero, solamente cantaba una canción por noche. Nanoha sintió tristeza al recordar su problema en las cuerdas vocales, y no pudo evitar la tentación de pensar en una forma de acercarse a ella para mostrarle su apoyo.

-Hayate, ¿me harías un gran favor? –intentó entonar la voz más inocente jamás escuchada.

-Miedo me das, pero supongo que sí –contestó sin pensar, aunque se olía que pronto se estaría arrepintiendo por haber aceptado.

Y no se equivocaba. Horas más tarde, con un plan trazado de antemano, ambas jóvenes se encontraban escondidas en el callejón al que daba la puerta trasera del Galbadia, utilizando unas cajas viejas apiladas como parapeto.

-Mira, ¿ves? Te lo dije –susurró Nanoha al oído de la otra chica-. Hay un guardia de seguridad. Habrá que actuar de acuerdo al procedimiento acordado.

-Si no queda más remedio…

Hayate corrió en cuclillas hacia el otro lado del callejón. Allí se enderezó, tiró su chaqueta al suelo, abrió su camisa un par de botones, se alborotó el pelo con una mano y levantó un poco su falda.

-¡¡SOCORRO!! –exclamó, mientras lanzaba golpes de bolso al aire y pegaba la espalda a la pared- ¡¡Déjame!! ¡NO! ¡¡AYUDA, POR FAVOR!!

Su amiga, que continuaba agachada en la oscuridad, tuvo que taparse la boca con las manos para que su risa no se elevara por encima de los gritos de la otra chica, que peleaba con un agresor imaginario. Especialmente mientras el guardia que custodiaba la puerta trasera corría en dirección hacia el punto en el que se encontraba Hayate. Esto dio lugar al momento que pudo aprovechar Nanoha para colarse en el Galbadia por la entrada y salida que no estaba destinada a los clientes.

Se encontraba en un pequeño almacén. Allí había varias perchas con chaquetas y trajes vistosos que, supuso Nanoha, debían de pertenecer a los artistas que subían al escenario. Realmente, la zona más atractiva del Galbadia parecía ser la delantera, la que quedaba a vista de los clientes.

Dubitativa, caminó a lo largo de un estrecho pasillo hasta que vio a una mujer de largo cabello oscuro salir de una estancia y caminar en dirección contraria a la suya. Avanzó entonces hasta dar con una puerta entreabierta a su derecha, de la cual parecía haber salido aquella persona. No pudo evitar echar una ojeada, pero retrocedió inmediatamente. Acababa de encontrar uno de los vestidores, en ese momento ocupado por una joven de largo cabello rubio, probablemente la persona a la que estaba buscando. El único problema es que había pretendido entrar justo cuando la chica estaba bajando la cremallera de su vestido negro. Deseando que Alicia no se hubiera percatado se su presencia, esperó afuera pacientemente hasta que la rubia apareció vestida con un jersey rojo y unos tejanos ajustados.

-¿Alicia? –llamó justo cuando la otra chica echaba a caminar sin haber advertido que otra persona se encontraba allí- Perdona, ¿eres Alicia?

La rubia se giró y la observó extrañada un instante, pero enseguida dibujó una tímida sonrisa en sus labios.

-Sí, soy yo –contestó amablemente. Nanoha se sonrojó al verla tan de cerca y ser consciente de que había formulado una pregunta de respuesta obvia.

-Me llamo Nanoha Takamachi –hubo un silencio un tanto incómodo que apenas duró segundos-. Bueno, ayer fue la primera vez que vine a verte, y…

-Te recuerdo –asintió con la cabeza-. Y gracias por lo de hoy.

Nanoha notaba cómo su rubor se intensificaba por momentos. Pese a ello, sentía el deseo de expulsar palabras por su boca de forma desenfrenada.

-Ah, no… no ha sido nada. ¿Sabes? Tienes una voz muy bonita, pero creo que deberías aprovecharla mejor –soltó de carrerilla. Inmediatamente quiso morderse la lengua al pensar que cabía la posibilidad de que sus palabras hubieran resultado ofensivas.

Alicia se encontraba dispuesta a contestar cuando la mujer de cabello oscuro que Nanoha había vislumbrado minutos atrás se acercó a ellas con mala cara.

-¡Tú! -señaló a Nanoha- ¿Cómo te han dejado pasar hasta aquí? –después miró a la rubia, pero su ceño continuó fruncido- Alicia, no deberías hablar con cualquiera, ya lo sabes. Además, tenemos prisa.

Nanoha trató de replicar, pero la suave voz de la cantante frustró sus intenciones.

-Perdona, madre. Verás, es que esta chica dice que puede ayudar a promocionarme.

La mujer miró a Nanoha de arriba abajo. No parecía muy complacida, pero sacó una tarjeta de su bolso y se la ofreció. Después dio media vuelta, indicando a su hija que era hora de marcharse, y echó a caminar.

-Por favor, llámanos –pidió Alicia con una cálida sonrisa, y sus pasos siguieron los de la otra mujer.

Nanoha las observó mientras se alejaban, sin entender del todo lo que acababa de ocurrir, y finalmente decidió que era hora de recoger a Hayate para regresar a casa. Cuando salió por la misma puerta que había utilizado para entrar, comprobó con alivio que el guardia de seguridad aún no había regresado. Sintió una oleada de orgullo hacia su amiga mientras seguía la dirección de sus falsos llantos histéricos. La encontró apoyada contra una pared, con la ropa medio arrancada y las manos cubriéndole el rostro. El guardia estaba a su lado; parecía algo descolocado. Nanoha corrió junto a ellos.

-¡Hayate! –exclamó, fingiendo preocupación- ¿¡Qué ha pasado!?

La otra chica farfulló algo incomprensible entre sollozos, lo cual provocó que Nanoha tuviera que morderse el labio inferior para evitar estallar en una carcajada.

-Han intentado agredir sexualmente a su amiga –explicó el hombre, que consideró que era su deber hablar por la desvalida chica-, pero no me permite llevarla a una comisaría para que denuncie al agresor.

-Gracias por su ayuda –continuó Nanoha con la farsa mientras ponía una mano en el hombro de su amiga y la empujaba para indicarle que era hora de partir-. Ahora mismo la acompaño yo.

El guardia se despidió de ellas y les recomendó tener cuidado a esas horas de la noche por la zona. Hayate continuó fingiendo hasta que hubieron doblado la esquina. Después se irguió, destapó su cara y se echó a reír.

-¿Soy buena o no soy buena?

-La mejor –contestó Nanoha, también entre risas-. Casi me lo creo al verte todavía con el guardia.

-¿Y tú? ¿Has conseguido que Alicia te firme las bragas?

Su amiga le dio un golpe con el bolso como reproche por el comentario.

-No, pero me ha dado una tarjeta.

-¿Para qué?

-Para que la llame, creo.

Hayate abrió unos ojos como platos.

-¿Y eso por qué? –la otra chica se encogió de hombros como respuesta- ¿Has flirteado con ella?

-¡¡No!! –exclamó, casi indignada- ¿¡A qué viene eso!?

-Porque supongo que a Yuuno no le habría hecho mucha gracia que fuera así –mencionó, conduciendo el tema hacia donde había pretendido durante toda la noche- ¿Has pensado que hace más de veinticuatro horas que no habláis? Seguro que te ha llamado mil veces.

Nanoha abrió el bolso inmediatamente al recordar que había puesto el móvil en silencio al entrar en el Galbadia. Observó la pequeña pantalla con inquietud y comprobó que tenía cinco llamadas del susodicho. Pensó en llamarlo de vuelta, pero era entrada la madrugada y consideró más correcto esperar hasta la mañana siguiente.

Se despidió de Hayate cuando sus caminos se separaron y continuó el camino hacia su vivienda, culpándose por el comportamiento que estaba teniendo con Yuuno. Aquella tarde no había ni querido oír hablar del tema a su amiga. Había intentado escapar, aferrándose al camino fácil. Pero las cosas no se hacían así. Sabía perfectamente que lo más responsable sería hablar con él y explicarle lo que pasaba por su cabeza. No obstante, no se sentía con fuerzas. Se encontraba mucho mejor en el Galbadia, bebiendo y escuchando la canción de Alicia.

Por fin se encontraba en el tramo final hacia su casa cuando presenció una escena que la dejó helada. Por un momento, creyó que sus ojos estaban equivocados.

-¡Yuuno! –llamó mientras corría hacia la figura que se encontraba acurrucada junto a la valla que daba a la entrada de su domicilio- ¿Qué haces aquí? Esta noche está refrescando… -se agachó a su lado y le puso una mano en la mejilla para comprobar que, efectivamente, el chico había estado pasando frío mientras esperaba.

-Llamé por teléfono y tu madre me dijo que habías salido, así que decidí venir aquí a esperar… -explicó el rubio- No esperaba que fueras a tardar tanto.

-Pasa, vamos –invitó ella tras abrir la puerta-. No quiero que enfermes.

Por mi culpa, añadió para sus adentros.

Nanoha le tendió una chaqueta al chico por si quería cubrirse los brazos una vez éste se encontró sentado en el sofá. Después le llevó algo de cacao caliente.

-No te preocupes tanto –pidió el rubio, sintiéndose sobreprotegido-. Aunque haga un poco de frío, no deja de ser verano.

-Tonterías. Tienes que cuidarte bien para disfrutar de las vacaciones.

Ambos hablaban en un tono de voz bajo, para que la familia de la chica no se despertara. No eran horas para estar de charla en el salón de casa.

-¿Tú estás disfrutando de las vacaciones? –preguntó, con los ojos verdes observándola con poquedad tras la taza de cacao.

-Pues… -sabía a qué se refería en concreto la pregunta, y no estaba muy segura de lo que quería o debía responder.

-Para ser francos, no he dejado de pensar en lo que me dijiste ayer –se aventuró él a sacar el tema-. Siento mucho si he dicho o hecho cualquier cosa que haya podido molestarte, pero me gustaría al menos saber de qué se trata.

Nanoha no quería hablar de ello en ese momento. Sin embargo, tenía constancia de que probablemente no querría hacerlo nunca, de modo que se obligó a explicarle al chico qué ocurría, pese a que no lo tenía muy claro. Pero se lo debía.

-Lamento no habértelo contado antes –comenzó, con la vista fija en sus manos, las cuales tenía entrelazadas sobre su propio regazo-. Lo cierto es que ni yo misma me entiendo del todo… Creo que odio cómo es mi vida.

-¿Cómo es?

-Perfectamente organizada. Todo el mundo sabe qué va a ser de mí. Dónde voy a vivir. A qué me voy a dedicar –miró al chico con un leve sonrojo antes de proseguir-. Incluso tu madre me estuvo hablando de cuántos nietos quería tener y dónde estudiarían…

Yuuno no pudo evitar sonrojarse también. Dirigió su mirada en otra dirección antes de hablar.

-No le hagas caso…

El silenció volvió a reinar durante unos segundos. El tema había llegado a un punto en el que ambos se encontraban incómodos. Finalmente fue el chico quien intentó retomar la conversación y dirigirla en una dirección más agradable para los dos.

-Debo admitir –comenzó- que me sorprendiste al tirar por la borda todos los planes de futuro que tenías –Nanoha lo miró de reojo, todavía avergonzada-. Pero lo he estado pensando, y… es tu vida. Si no quieres que sea como todos pensábamos que sería, te apoyaré en todo lo que pueda.

Ella sonrió ampliamente, sintiendo de repente una inmensa oleada de cariño hacia el chico. No sabía cómo agradecerle esas palabras que inesperadamente le habían quitado un gran peso de encima.

Momentos más tarde, ambos se encontraban subiendo las escaleras en dirección al dormitorio de Nanoha, pero Yuuno se desvió hacia la puerta de enfrente en el último momento.

-Dormiré en la habitación para los invitados, si no es molestia.

-Claro que no –contestó la chica, extrañada. No habría problema en que durmieran juntos. Pero no dijo nada para no arriesgarse a que él creyera que intentaba insinuarse, ya que lo único que tenía en mente para lo que quedaba de noche era dormir-. Que descanses.

Yuuno se marchó la tarde siguiente. Los padres de la chica insistieron en que se quedara a comer cuando se encontraron con él por la mañana, saliendo del baño, y no fue capaz de rechazar la oferta.

Anochecía cuando Nanoha se levantó del sofá. Se había cansado de ver la televisión con sus hermanos, y consideró la idea de retirarse a su habitación a hacer algo de provecho. Finalmente se decidió; lanzó a su hermano el cojín que tenía sobre el regazo y subió la escalera a paso ligero.

Abrió el cajón de su escritorio para sacar la cámara de fotos. Podía salir a la calle a ver si encontraba algo interesante de lo que quisiera guardar un recuerdo. O llamar a Hayate para que le hiciera de modelo, ya que se le daba tan bien posar delante del objetivo –siempre haciendo el payaso, eso sí–.

O… podía llevarla al Galbadia y descubrir si le permitirían sacar algunas imágenes del local. Al fin y al cabo, Alicia le había dicho a su madre que quería ayudar a darle publicidad, ¿no? Tendría que corroborar eso de alguna manera.

Al pensar en la cantante recordó inmediatamente que tenía su número de teléfono. Ella misma le había pedido que llamara. ¿Sería una maleducada si no lo hacía? Tal vez no debía hacerlo para evitar molestar. Pero tenía muchas ganas de escuchar la voz de la rubia y por algún motivo no quería esperar hasta esa noche.

Nanoha se percató de que ya estaba marcando el número, con una tarjeta en la mano y el teléfono en la otra, así que no era momento de discutir consigo misma. Sonaron varios tonos, pero nadie respondía la llamada. Los nervios de la joven se intensificaron, y comenzó a pensar que había sido una mala idea intentar llamar.

-¿Diga? –sonó una voz aterciopelada, aunque insegura, al otro lado del auricular- Ha llamado a… Testarossa.

-¡Ah! -la chica dio un respingo al reconocerla- ¡¿Eres Alicia?!

-Sí, bueno… ¿Puedo saber a quién me dirijo?

-Soy Nanoha Takamachi, no sé si te acuerdas de mí, anoche nos vimos y me…

De repente la voz de la rubia se tornó más alegre.

-Sí, claro que me acuerdo. ¿Vas a venir a verme esta noche?

-Esa es la intención –aseguró, ilusionada-. Intentaré conseguir la mesa de siempre.

Parecía que Alicia iba a decir algo cuando se escuchó un ruido de fondo y ésta contuvo el aliento un instante. Después habló, algo nerviosa.

-Tengo que dejarte. Te llamaré. Adiós.

Nanoha se quedó con el teléfono pegado a la oreja durante unos segundos. Ni siquiera había tenido tiempo para despedirse, y se preguntaba por qué. Quiso quitarle importancia pensando que tal vez la rubia tendría la cena en el fuego, o le habría surgido cualquier otro imprevisto.

En cualquier caso, le había dicho que la llamaría, lo cual la ilusionaba enormemente. Recibir una llamada de Alicia Testarossa… de la que hacía apenas un par de días que conocía su existencia.

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-¿Han llamado, Alicia?

-Sí…

-¿Quién era?

La rubia dejó caer los hombros mientras dirigía su mirada al suelo. Tenía que sonar convincente, pero no se atrevía a mentir. Aún así, no le quedaba otro remedio.

Levantó la cabeza de nuevo y miró a los ojos de su madre, tratando de parecer calmada.

-Querían vendernos una aspiradora. Les he dicho que no, claro.

La mujer bufó y se sentó en un sofá mientras se anudaba el cinturón del albornoz que llevaba puesto.

-Nadie se va a fijar en ti si no lo haces mejor sobre el escenario –advirtió, con ira contenida-. Desaparece de mi vista. Mañana empiezas a ensayar a las diez, así que te quiero aquí a esa hora.

-Sí, madre –se dio la vuelta y comenzó a caminar en dirección a su dormitorio, cabizbaja, hasta que la otra mujer volvió a hablar.

-Oh, y… Alicia –esperó a que su hija la mirase a los ojos-, antes tenías talento.

La chica se mordió el labio inferior y guardó silencio hasta llegar a su cuarto. Allí, a oscuras, se dejó caer boca arriba sobre el colchón de la cama. Se tapó los ojos con un brazo y con la voz rota susurró:

-Eso es porque antes no era Alicia.


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Notas de autora: Por fin he terminado el segundo capítulo XD . Madre mía, menudo culebrón me estoy montando... o_o·U Al menos espero que os vaya gustando :3 . De todos modos, ya sabéis que siempre estoy abierta a críticas constructivas y sugerencias (y si veis un gazapo por ahí, un error gramatical, un typo, lo que sea... Por Diox, decídmelo para que lo corrija, por favor x_x·U). Tanto si os ha gustado como no, ya sabéis cómo indicarlo *levantamiento significativo de cejas XD*. Eso va especialmente por el par de personitas que añadieron la historia a sus favoritas desde la sombraaaa~ (En todo caso, gracias por leer y por añadirla :3!!)

Hmmm... No sé mucho más que decir sobre este capítulo. Sólo me queda asegurar que será NanoFate, de verdad de la buena xD . Que más de uno/a me querrá matar por lo de Yuuno. Lo siento, pero a mí el chico me cae bien u_u· , no soporto ese bashing que le hacen en algunos fics solamente porque sobra entre Nanoha y Fate. Me parece una buena persona y un personaje muuuuy desaprovechado en los fanfics. Podría dar mucho más juego del que le dan (estoy deseando explotar esto XD), y manteniéndolo IC. La de historias en que le he visto haciendo de malo maloso... De verdad, que no le pega para nada, con esa cara de niño bueno XD .

(Que sí, prometido, esta historia es NanoFate XD)

Y antes de que me matéis por hablar bien de Yuuno, me despido :3 . ¡Hasta el próximo capítulo! ¡Comed sano, haced mucho deporte y leed NanoFate!

(Oh, y si alguien me dice títulos de canciones en las que se hable de ojos, me haría un gran favor XD . En inglés o español preferiblemente. De momento tengo unas pocas, pero por si tengo que tirar de más...)