Disclaimer: Mahou Shoujo Lyrical Nanoha son pertenecen alguien a quien no tengo el gusto de conocer. En todo caso, aseguro que sus personajes no son de mi propiedad.

Asimismo, la canción Eternal Flame pertenece al grupo The Bangles, mientras que Lost in your Eyes es original de Debbie Gibson.

Y recomiendo haber escuchado ambas antes de leer el capítulo, o al menos buscarlas para que suenen mientras leéis las partes en las que suenan :P (mira qué bien, un fic casi interactivo XD . Estamos trabajando en el "Crea tu propia aventura"...)


EYES ON ME


Pista III: More than the dress and the voice


No hubo una sola noche en que Nanoha no acudiera al Galbadia a presenciar la actuación de Alicia. Aparecía ante la puerta del local minutos antes de que llegara la hora de abrir, y se dirigía a la mesa más cercana al escenario. Siempre el mismo patrón de conducta.

Alicia siempre la buscaba con la mirada y le sonreía, contenta de tenerla próxima, como si su sola presencia la hiciera sentir más cómoda. Cada semana la llamaba por teléfono al menos un par de veces, aunque siempre sin que su madre se percatara. En una de sus conversaciones telefónicas, la rubia le reveló a su nueva amiga la hora a la que solía salir del Galbadia, así que Nanoha se las ingeniaba para esconderse tras las cajas que se encontraban en la parte trasera del local y se asomaba ligeramente para poder despedirse de la cantante con la mano. Alicia le sonreía, y a veces incluso se permitía dedicarle un saludo con la cabeza (siempre y cuando su madre no estuviera mirando).

A veces hablaban de verse, quedar para ir a tomar algo, salir a pasear… Ambas se sentirían felices con cualquier actividad que pudieran aprovechar para estar juntas y conocerse mejor. No obstante, Alicia insistía en que su madre no le permitiría llevar a cabo sus planes de diversión. Probablemente le prohibiría cualquier escapada con el pretexto de que debía quedarse en casa, ensayando.

Un día, la cantante le propuso a Nanoha de forma inesperada salir una tarde. Por lo visto, su madre tenía algo urgente que hacer, ir a discutir con una discográfica o algo parecido para intentar conseguirle una prueba a su hija –si es que eso era realmente urgente–. A Alicia se le ocurrió que su amiga podría llamar por teléfono para proponer una sesión de fotos, y obviamente la mujer no acudiría a ambas actividades a la vez. Nanoha no estaba muy conforme con tener que hablar con Precia Testarossa, pero tenía tantas ganas de pasar un rato a solas con la rubia que terminó accediendo ante la petición de ésta. Y el plan funcionó.

La tarde en que tenía que ir a recogerla, decidió llevar consigo la cámara de fotos. Se la colgó al cuello para que la madre de su amiga la viera y no sospechara de la mentira. Pero, a pesar de sus esfuerzos, Precia la miró de todos modos de arriba abajo en cuanto la vio aparecer y le dedicó una mirada de soberbio desprecio. Después le confió a su hija como quien entrega un paquete, no sin antes exigirle que cuidara su voz, pues esa misma noche tenía que actuar.

Las chicas caminaron unos minutos algo tensas, sin mediar palabra. Era la primera vez que tenían la oportunidad de hablar directamente –sin contar su primera pequeña conversación en el Galbadia–, y ambas se encontraban algo avergonzadas. Finalmente Nanoha decidió que alguien tenía que romper ese silencio.

-He traído la cámara de fotos –explicó, y acto seguido quiso abofetearse por haber dicho algo tan obvio. Parecía que siempre que se encontraba cara a cara con la rubia no era capaz de formar frases inteligentes.

-Ya veo. Ha sido una buena idea para despistar a mi madre.

La otra chica sonrió con timidez.

-Bueno, sí, pero… Había pensado que podría hacerte algunas fotos. Así también le podemos dar una prueba.

-No hace falta, de verdad. No te molestes.

-Me gusta la fotografía –insistió-. No será ninguna molestia.

Alicia finalmente cedió ante la propuesta, y las dos se encaminaron al centro comercial más cercano. Nanoha insistió en bailar con su amiga en una máquina de Dance Dance Revolution. Aunque recelosa, la cantante aceptó, y se sorprendió al descubrir lo bien que se le daba esa actividad. Todo lo contrario que su amiga, quien se hacía un lío con sus propias piernas y terminaba riendo con el culo en el suelo mientras observaba las esbeltas piernas de la rubia cambiar de posición sin perder el ritmo.

Más tarde se dirigieron a un parque con la idea de sentarse en un banco a descansar. Después del rato de ejercicio en la máquina de baile, ambas habían perdido casi toda la vergüenza con respecto a la otra. No obstante, era Nanoha quien hablaba sin cesar. La rubia la observaba y escuchaba embelesada cada una de las palabras que salían por su boca.

Nanoha detuvo sus labios repentinamente, y sus facciones mostraron expresión de arrepentimiento.

-Perdona, sólo hablo yo… -constató- ¿No hay nada que quieras contarme?

Alicia pareció sorprendida, desconcertada, como si el hecho de que alguien se interesase por lo que ella tenía que decir fuese lo más raro del mundo. Como si nunca nadie hubiera tenido en cuenta su opinión.

-Yo… Estoy bien escuchándote, de verdad –sonrió.

-¡Pero quiero saber cosas sobre ti! –se quejó la otra chica- Cuéntame algo, vaaaa…

-Q… ¿Qué quieres saber? –accedió la rubia, insegura.

-No sé, lo que sea. ¿Qué haces en tu tiempo libre?

Alicia hizo el intento de sonreír, con tristeza.

-No tengo mucho tiempo para mí. Pero me gusta leer.

-¿Novelas románticas? –su amiga sacudió la cabeza en sentido negativo- ¿Ciencia-ficción? –volvió a negar- Entonces, ¿qué? ¿Cómics?

-Fantasía. Me gusta pensar en un mundo en el que existe la magia.

Nanoha parecía encantada con esa idea. De repente se imaginó a Alicia con un bonito vestido blanco y unas alas en su espalda. La cara angelical ya la tenía.

-¿Un mundo en el que puedes volar? –preguntó casi para sí misma, encantada con la idea. La rubia no pudo más que reír.

-Sí, no me importaría.

Nanoha volvió a quedarse callada. Con la boca abierta, se imaginó de nuevo a su amiga paseando entre nubes con unas preciosas alas blancas e impolutas a su espalda. Después sacudió la cabeza para salir de su propia fantasía infantil.

Alicia la observó con una ceja enarcada durante unos segundos. Un minuto más tarde, comenzó a preocuparse.

-¿E-Estás bien? –preguntó casi con miedo.

La castaña pareció volver en sí de forma repentina. Un leve rubor cubrió sus mejillas por haberse ensimismado con tan ridícula alucinación, y sonrió abochornada.

-Ah, eh, sí, yo… ¡Ya sé! –interrumpió sus propios balbuceos y habló con excesiva decisión- Iré a por unos refrescos para recuperar energías. ¡Espérame aquí!

-¡Pero…! –Alicia extendió un brazo para intentar detener a su amiga, mas esta ya se había puesto en camino, veloz como ella sola.

La rubia la observó mientras caminaba hacia el kiosco que se encontraba en el otro extremo del parque. Suspiró con resignación al verla esperar su turno, y no pudo evitar sentirse estúpida. ¿Había hecho algo mal para que Nanoha se levantara de repente? Una sensación de absoluta inseguridad la invadió. No estaba acostumbrada a que le prestaran atención; mucho menos a que se interesaran por su persona. Pero quería creer que su nueva –y única– amiga estaba siendo sincera con toda la atención que volcaba sobre ella.

Comenzaba a dolerle la cabeza de tanto dar vueltas a la situación. No quería estresarse en un día como ese, así que se puso en pie y caminó hasta una barandilla que se encontraba apenas un par de metros tras el banco en que había pasado los últimos veinte minutos.

Observó con detenimiento el paisaje que se abría ante ella. No había nada espectacular ni destacable. Sin embargo, no podía evitar sentirse algo inquieta al mirar la fuente artificial que emanaba agua por debajo de la plataforma que contenía el parque. Los chorros salían de forma desigual, y en ocasiones aparecía alguno de color rosa o azul pálido de forma inesperada.

A ella no le gustaban los cambios. Aceptaba su vida tal y como los acontecimientos la habían llevado, pese a que esa pasividad tampoco era de su agrado. Pero al menos estaba acostumbrada, mientras que todo lo nuevo provocaba temor en sus pensamientos. Excepto, quizá, Nanoha, quien a la vez le hacía sentir miedo a lo desconocido y una extraña sensación de encontrarse en casa.

Confundida, cerró los ojos e inspiró profundamente. Abrió la boca y la música comenzó a ocupar su mente y brotar de sus labios.

Close your eyes, give me your hand, darling (Cierra los ojos, dame tu mano, querida)
Do you feel my heart beating? (¿Sientes mi corazón latiendo?)
Do you understand?
(¿Entiendes?)

Cantaba bajito, intentando no llamar la atención de los transeúntes. No le gustaba ser el centro de atención, ni siquiera sobre el escenario. Siempre hubiera preferido permanecer tan invisible como antes de tener que cantar por obligación.

Do you feel the same? (¿Sientes tú lo mismo?)
A
m I only dreaming? (¿Sólo estoy soñando?)

No obstante, de alguna manera se encontraba cómoda cuando Nanoha se fijaba en ella y le dedicaba una de sus sonrisas.

Is this burning an eternal flame?(¿Está esto ardiendo una llama eterna?)

La sola presencia de Nanoha le permitía calmarse. Hablar con ella le hacía sentir descansada después de un duro día de ensayo continuo con su madre.

I believe it's meant to be, darling (Creo que está destinado a ser, querida)
I watch whe
n you are sleeping, you belong with me (Te miro mientras duermes, me perteneces)

Cuando llamaba a Nanoha por teléfono y escuchaba el primer tono, el corazón le latía más fuerte y deprisa.

Do you feel the same? (¿Sientes tú lo mismo?)
A
m I only dreaming? (¿Sólo estoy soñando?)
Or is this burning an eternal flame?
(¿O está esto ardiendo una llama eterna?)

Cada vez que Nanoha descolgaba el auricular y podía escuchar su voz, sentía que su pecho pesaba como nunca, y pronto esa sensación se convertía en alegría, en nerviosismo, en un no saber qué decir.

Say my name (Di mi nombre)
Sun shines through the rain
(El sol brilla a través de la lluvia)
A whole life so lonely
(Toda una vida tan sola)
A
nd then you come and ease the pain (Y entonces vienes tú y alivias el dolor)

Nanoha, Nanoha, Nanoha, parecía estar bordando su mente a toda prisa en la zona interior de su cráneo. Lo cierto era que llevaba mucho tiempo queriendo verse a solas con su amiga, y ahora que empezaban a conocerse se sentía fuera de su cuerpo. Se encontraba a gusto junto a la castaña, pero a la vez tenía miedo de estropear el día con cualquier cosa que pudiera hacer o decir.

I don't want to lose this feeling (No quiero perder este sentimiento)

Nanoha pagó los refrescos y agradeció al vendedor con una sonrisa. Dio media vuelta, dispuesta a poner rumbo en dirección al banco donde había dejado a su amiga, y su sonrisa se esfumó al no verla allí. ¿Cabría la posibilidad de que la hubiese ofendido de alguna manera para que decidiera marcharse sin previo aviso?

Buscó desesperadamente con la mirada y respiró con alivio al dar con una larga cabellera rubia unos metros más atrás del banco. Caminó hacia ella, pero cuando se encontró a pocos metro, se detuvo. Creía estar oyendo algo.

Say my name (Di mi nombre)
Sun shines through the rain
(El sol brilla a través de la lluvia)

Parecía la voz de Alicia pero muy, muy bajita.

Se aproximó un par de pasos más con cuidado, para no ser descubierta.

A whole life so lonely (Toda una vida tan sola)
And then you come and ease the pain
(Y entonces vienes tú y alivias el dolor)
I don't want to lose this feeling
(No quiero perder este sentimiento)

No cabía duda: la rubia estaba cantando, creyendo que nadie la escuchaba. Nanoha prestó atención a la letra, embelesada por el sonido.

Close your eyes and give me your hand (Cierra los ojos y dame tu mano)
Do you feel my heart beating? (¿Sientes mi corazón latiendo?)

Do you understand? (¿Entiendes?)
Do you feel the same? (¿Sientes tú lo mismo?)
Am
I only dreaming? (¿Sólo estoy soñando?)

Alicia continuó cantando, ajena a la presencia de su amiga. Tenía las manos juntas sobre el pecho y miraba al horizonte, aunque no prestaba especial atención al paisaje.

Or is this burning an eternal flame? (¿O está esto ardiendo una llama eterna?)

Al final del verso hizo un agudo que alargó varios segundos. Nanoha ahogó una exclamación, maravillada, lo que causó que la voz se callara de forma repentina.

-…¿¡Nanoha!? –exclamó la rubia mientras se giraba a mirarla y sentía un calor alarmante concentrándose en sus mejillas- Cu… ¿Cuánto llevas ahí?

-Perdona –sonrió, algo avergonzada-; no quería incomodarte. Tampoco tienes porqué.

Su amiga también sonrió, con nerviosismo, y clavó la mirada en el suelo.

-Es que, yo…

-Esa canción sonaba muy bien –interrumpió-. Te pediría que la cantaras en voz alta, pero sé lo de tus cuerdas vocales…

Alicia levantó la vista para mirar directamente a los ojos violetas.

-¿Mis cuerdas vocales? –entornó los ojos de manera inquiridora.

-En el Galbadia me dijeron que sólo cantas una vez cada noche para no forzar tus cuerdas vocales.

-¿Ah, sí? –abrió unos ojos como platos. Luego suspiró- Supongo que es la explicación que da mi madre para evitar mencionar mi pánico escénico.

Por algún motivo, Nanoha no se sorprendió. El comportamiento de la rubia sobre el escenario indicaba que actuar en público no era precisamente su punto fuerte. Y por lo poco que conocía de su madre, no le extrañaba saber que había mentido en ese aspecto. Pero, ¿por qué?

-¿Por qué te da miedo el escenario?

-Bueno, no es el escenario en sí… Me aterra que la gente se me quede mirando. Me preocupa no estar…

-…¿a la altura? –terminó Nanoha. La otra chica asintió con la cabeza, sorprendida- Yo también me siento así en ocasiones.

Como cuando todo el mundo espera que vayas a la universidad y te cases con tu novio perfecto. Que vivas tu vida planeada hasta el más mínimo detalle.

La castaña tendió el refresco a su amiga y volvieron a sentarse en el banco. Pronto apartaron el tema del miedo para dar paso a trivialidades, asuntos que preferían tratar la primera vez que salían juntas. Cuando comenzaba a caer el sol, Nanoha recordó que quería tomar algunas fotografías de su amiga, y la obligó a posar ­–aunque logró convencerla sin mucho esfuerzo– antes de que no hubiera suficiente luz.

Apenas habían pasado dos horas cuando ambas se encontraban en la puerta de casa de la rubia. Ésta metió la llave en la cerradura y suspiró con alivio.

-Menos mal, mi madre aún no ha regresado. Te invitaría a entrar, pero…

Nanoha sacudió la mano en el aire para dar a entender que no tenía importancia.

-Ha sido divertido.

-Sí.

Ambas permanecieron en silencio unos segundos, mirando fijamente los ojos de la otra. Era como si faltara algo, alguna frase, algún acto que les permitiera despedirse adecuadamente.

-Supongo que debería irme… -la castaña caminó un par de pasos de espaldas- Buenas noches, Alicia.

-Fate.

Se arrepintió de haberlo dicho al instante, mientras sentía un rubor cubriendo sus mejillas.

-¿Fate? ¿Qué? –arrugó la nariz, extrañada.

-Ése es mi nombre –musitó, mirando hacia otro lado- Si quieres, puedes llamarme así… mientras mi madre no esté delante.

Nanoha comprendió de inmediato. Le dedicó a su amiga una radiante sonrisa.

-Buenas noches, Fate –repitió su despedida, esta vez poniendo énfasis en el verdadero nombre de la rubia.

Mientras se dirigía al trote hacia casa, se preguntó varias veces por qué sentía ese cosquilleo en el estómago, por qué tenía la sensación casi olvidada de caminar sobre una nube.

Encontró a sus padres en el salón, viendo un programa de variedades en la televisión. Tras saludar, se los quedó mirando un buen rato, pensando si ya era hora de explicarles el cambio que quería darle a su vida. Se sentía feliz, como si las cosas no pudieran ir mal, y decidió que era buen momento, que tal vez más tarde no sería capaz. Así pues, les explicó que no estudiaría Psicología. Que pensaba buscar un trabajo sin futuro hasta que decidiese qué haría, pero por el momento no le quedaba otra opción que perder un curso entero.

Su madre insistió en preguntar si se encontraba bien, ya que últimamente había notado su comportamiento algo diferente de lo habitual. Su padre creyó que no se sentía preparada para la universidad, y trató de elogiarla y tranquilizarla para convencerla de que ese miedo era normal.

Fue difícil, pero finalmente Nanoha consiguió que comprendieran su forma de pensar: se encontraba en el momento de decidir su futuro, era joven y estaba a tiempo de dar un paso atrás si así lo deseaba. Quería hallar una forma de vida que la hiciera feliz en lugar de realizar una carrera que simplemente le daría trabajo.

Vio la decepción en la cara de sus padres, pero aceptaron su decisión y aseguraron que la apoyarían.

No esperaba que, al levantarse la mañana siguiente, encontraría sobre la mesa de la cocina decenas de folletos informativos sobre el futuro profesional y la vida en la universidad. Mientras se sentaba a hojearlos entre divertida e indignada, le pasó por la cabeza una idea que de seguro no sería del agrado ni de sus progenitores ni de Yuuno: trabajar en el Galbadia.

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-¿¡Que vas a trabajar en…!?

Yuuno se dejó caer en el sofá que oportunamente estaba situado tras de sí.

Hayate, con los brazos cruzados sobre el pecho, miró a su amiga con algo de suspicacia.

-Supongo que no hay otros trabajos que puedas hacer –entonó con sarcasmo-, como dependienta en una tienda de ropa, en una tienda de comida rápida, camarera en un local diurno…

La aludida trató de mantener su sonrisa intacta.

-Me gusta el Galbadia –manifestó-. Creo que sería agradable escuchar música en directo mientras trabajo. Mientras sirva bebidas, en cierto modo podré ser parte del público durante las actuaciones. En todos esos trabajos que dices –se dirigió a Hayate-, terminaría cansada de la monotonía.

-No te justifiques –habló el chico, quien todavía no parecía repuesto del todo por la noticia-. No me gusta que vayas a trabajar allí, y menos que vuelvas a casa a altas horas de la madrugada… Pero creo que ya eres mayorcita para decidir lo que quieres hacer. No necesitas nuestra aprobación.

Nanoha tomó asiento junto a él, le agarró una mano y le dedicó una sonrisa sincera mirándole a los ojos.

-Gracias –permanecieron unos segundos inmóviles, hasta que la chica miró el reloj de pared-. ¡Ah! Se me va a hacer tarde. He quedado con… Alicia –Hayate enarcó una ceja-. Me tengo que arreglar, así que agradecería que os marcharais.

-¿Quién es Alicia? –quiso saber Yuuno.

-Yo te lo cuento por el camino, no sea que Nanoha llegue tarde a su cita –espetó Hayate. Obtuvo una mirada descontenta por parte de su amiga.

Ambos salieron de la residencia Takamachi minutos después. La joven le explicó a su amigo quién era la cantante rubia del Galbadia y lo interesada que parecía Nanoha en ella. O más bien, lo obsesionada.

-¿Me estás diciendo que Nanoha quiere ser cantante? –inquirió el rubio inocentemente.

Ella se golpeó la frente con la palma de la mano. Realmente, no debía decir mucho más hasta que pudiera hablar del tema con su amiga.

Durante las vacaciones, Nanoha continuó visitando a Fate en el Galbadia cada noche. En una ocasión, sin previo aviso, la castaña apareció vestida con el uniforme de camarera. Esa noche, a la cantante le pareció especialmente difícil concentrarse en la música.

También continuaron viéndose todas las tardes en que les fuera posible. Nanoha tomó por costumbre utilizar a la rubia como modelo para sus fotografías.

Fate estuvo durante varias semanas preparando una canción especialmente para su amiga. Pero estaba segura de que tenía tan mala suerte que Nanoha no aparecería esa noche, hasta el momento en el que salió a actuar y la vio de pie junto a una de las mesas. Con una bandeja en la mano, parecía más atenta a su aparición que a los clientes.

Pese a que parecía mucho más segura que en anteriores ocasiones, la rubia sonrió escuetamente con algo de vergüenza. Alisó con las manos las arrugas que le hacía el vestido en la parte superior de la falda y se irguió con tranquilidad mirando al frente cuando el piano comenzó a sonar.

Nanoha esperó ansiosa por escuchar su voz.

I get lost in your eyes (Me pierdo en tus ojos)
And I feel my spirits rise (Y siento a mi espíritu alzarse)
And soar like the wind (Y volar como el viento)
Is it love that I am in? (¿Será que estoy enamorada?)

La rubia miró en dirección a su amiga, quien automáticamente, como de costumbre, pareció encantada. Recordaba a la perfección la primera vez que la vio sentada en el Galbadia, con cara de haberse perdido en medio de la nada. Recordaba la exacta manera en que Nanoha dio un respingo al notar la mirada de la cantante sobre ella. En esa ocasión, la de ojos violáceos le dedicó una sonrisa emocionada.

Hasta que apareció el encargado para llamarle la atención porque algunos clientes comenzaban a impacientarse por la larga espera de sus bebidas.

I get weak in a glance (Me debilito con una mirada)
Isn't this what's called romance? (¿No es esto a lo que llaman romance?)
And now I know (Y ahora lo sé)
Cause when I'm lost (Porque cuando estoy perdida)
I can't let go (No puedo dejarlo ir)

Nanoha trastabilló y estuvo a punto de tirar una bandeja sobre dos jóvenes. Se disculpó varias veces tratando de ocultar sin mucho esfuerzo ni éxito que lo único que quería en ese momento era volcar toda su atención en el escenario.

La cantante sacó el micrófono de su soporte y lo agarró con la mano derecha.

I don't mind not knowing what I'm headed for (No me importa no saber hacia dónde voy)
You can take me to the skies (Tú puedes llevarme a los cielos)

Caminó al frente del escenario y alzó un brazo mientras cerraba los ojos.

It's like being lost in heaven (Es como estar perdida en el paraíso)
When I'm lost in your eyes (Cuando estoy perdida en tus ojos)

Apoyó una cadera en el costado del piano y posó la mano que tenía libre sobre el mismo. Por el momento, parecía que la cosa iba bien, descartando los casi accidentes de Nanoha. Se sentía algo estúpida moviéndose tanto sobre el escenario, probablemente por la falta de costumbre, pero el público parecía más atento de lo que lo había estado nunca.

Era una actuación que significaba mucho para ella, de modo que le tranquilizaba en gran medida esa aceptación.

Aunque lo que más esperaba era que para la castaña esa canción también significase algo. Ésta aprovechó que acababa de atender a una mesa del fondo para esconderse en la oscuridad del rincón. Comprobó que la rubia no había tenido problema para encontrarla en su aislamiento para el resto de clientes y trabajadores.

I just felt, don't know why (Sólo sentí, no sé por qué)
Something is there (Algo hay ahí)
We can't deny (No lo podemos negar)
Oh, when I first knew (Oh, la primera vez que lo supe)
Was when I first looked at you (Fue la primera vez que te miré)

Al escuchar esas palabras en la voz aterciopelada que tan bien conocía, Nanoha no puedo evitar rememorar la primera noche en la que entró en el Galbadia. Estaba perdida en su vida y le pareció encontrar algo de suma importancia, aunque nunca supo decir qué.

And if I can't find my way (Y si no puedo encontrar mi camino)
If salvation seems worlds away (Si la salvación parece a mundos de distancia)
Oh, I'll be found (Oh, seré encontrada)
When I'm lost in your eyes (Cuando esté perdida en tus ojos)

Mirando a los ojos borgoñas que la observaban entrecerrados, la piel se le erizó en una extrañamente agradable sensación de déjà vu.

Fate se apartó del piano y volvió al frente del escenario con pasos más o menos seguros. Sólo pedía no tropezar a causa de los tacones cuando se encontraba tan cerca del final.

I don't mind not knowing what I'm headed for (No me importa no saber hacia dónde voy)
You can take me to the skies (Tú puedes llevarme a los cielos)
It's like being lost in heaven (Es como estar perdida en el paraíso)
When I'm lost in your eyes (Cuando estoy perdida en tus ojos)

No tropezó, no desafinó una sola nota; incluso fue capaz de mantener la vista al frente mientras el público aplaudía –con más efusividad que antes, creyó adivinar– y ella dedicaba una sentida y agradecida reverencia, temblando por los nervios.

Buscó con la mirada a Nanoha, quien continuaba en su escondite y parecía estar dejándose las manos en el aplauso. La rubia le hizo un gesto con la cabeza para indicarle que se vieran afuera, como solían hacer algunas noches después de su actuación. Después desapareció tras el telón.

Nanoha dejó sobre una mesa, de cualquier manera, la bandeja que había mantenido apretada entre su pecho y sus brazos durante el aplauso y corrió hacia la puerta como alma que lleva el diablo mientras se arrancaba el delantal. Una vez subió las escaleras, cuando acababa de poner un pie en el exterior, topó con alguien precipitadamente y cayó de bruces al suelo. Su mandil voló un metro por delante de ella.

-¡Lo siento! –se disculpó una voz más que familiar- Yo lo recojo.

La castaña observó atónita a la persona que se agachaba a recoger el delantal mientras se colocaba unas gafas.

-¿Yuuno? ¿Qué haces aquí? –su voz sonó, más que sorprendida, incrédula.

El chico sonrió, encantado de verla. No se había percatado antes de que había topado con su novia a causa de su hipermetropía –sus gafas casi habían salido volando por el tropiezo –.

-Te he llamado varias veces, pero no contestabas. Después he llamado a tu casa para saber si ya habías vuelto del trabajo, y tu madre me ha asegurado que se quedaría más tranquila si te acompañaba a la vuelta.

Mientras la pareja charlaba en la puerta del local, Fate conseguía escaquearse de la constante vigilancia de su madre. En cuanto se hubo cambiado de ropa, se apresuró hacia el lugar de encuentro con su amiga. Jadeaba por el esfuerzo y la emoción, preguntándose de forma atropellada qué habría significado para Nanoha su canción.

Se encontraba a pocos metros de la entrada principal cuando algo la obligó a detenerse en seco. Un chico de cabello largo y casi rubio se encontraba besando a Nanoha.

Su Nanoha.

¿Nanoha tenía novio? ¿Por qué nunca lo había mencionado? ¿Por qué la había dejado hacerse ilusiones? Ilusiones que en ese instante ya se habían venido abajo.

Al fin la pareja se separó, y la castaña palideció al encontrarse con unos ojos borgoñas que, fijos en ella, parecían apagados.

Yuuno se giró al notar la mirada de su novia puesta en algo que se encontraba a su espalda. Se extrañó al encontrarse con la rubia, y se dirigió a ella con total educación.

-Perdona, ¿te podemos ayudar en algo?

La chica no contestó. Dio un respingo cuando escuchó la pregunta, pero se quedó inmóvil en la misma posición de antes.

Al final fue Nanoha quien rompió el silencio.

-Yuuno, ella es… Fate. Alicia.

-¿Fate o Alicia? –inquirió el chico, extrañado, sin tener muy claro a quién dirigir la pregunta.

En ese momento escuchó por primera vez una suave voz que no conocía.

-Alicia es mi nombre artístico. Puedes llamarme Fate.

El joven se acercó a ella con una sonrisa y le dedicó una profunda reverencia.

-Encantado. Soy Yuuno Scryer, el novio de Nanoha –la cantante sonrió de vuelta, aunque pudo notar mil espinas clavándose en su piel mientras lo hacía-. He oído hablar mucho sobre ti. Bueno, como Alicia.

Nanoha se quedó allí plantada, sintiéndose en un desgraciado compromiso, sin saber muy bien qué decir. La situación le resultaba demasiado incómoda.

Yo no he oído nada sobre ti. Nunca, quiso contestar Fate con una maldad que jamás había conocido en ella. Pero se limitó a asentir con la cabeza, manteniendo la gélida sonrisa en sus labios.

-Perdonadme, creo que debería volver adentro, con mi madre –se disculpó, y se marchó sin permitir que ellos se despidieran.

-Es maja, pero un poco rara –declaró Yuuno con un encogimiento de hombros.

Nanoha suspiró como toda respuesta. El chico se volteó hacia ella y la miró con suspicacia. No obstante, se sintió culpable al verla con la mirada clavada en el suelo.

¿Qué estoy haciendo mal?

Se acercó a ella y le rodeó los hombros con el brazo, de manera más amistosa que cariñosa.

-Mañana vendremos a verla de nuevo, ¿de acuerdo?

Los ojos violetas lo observaron con timidez. Nanoha sonrió escuetamente y asintió con la cabeza.

-Qué remedio, trabajo aquí.

El chico le revolvió el cabello con una mano, y ambos se encaminaron al interior del Galbadia.


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Notas de autora (or sort of): Creo que pese a que el pobrecico de Yuuno no se entera de nada y va con toda su buena intención, más de uno y una lo odiarán por la escena final... T_T· Nanoha, por su parte, está metida en un buen follón, porque no ha hecho nada malo realmente... Pero con su comportamiento ha permitido que Fate se hiciera ilusiones. Y weno, su novio está traumado... y tal XD . La única que se entera de las cosas es Hayate, avispada como de costumbre.

Me ha costado horrores escribir este capítulo, y en realidad sólo estoy más o menos contenta con él desde la segunda canción hasta el final. El resto me parece infumable, así que lo siento por los valientes que se hayan atrevido U:D . En el siguiente capítulo habrá chicha (y cuando digo chicha no digo p0nno, que os conozco xD), así que espero que me resulte más fácil y ameno de escribir.

No actualizaba desde diciembre así que lo raro es que alguien recuerde el fic o siga teniendo ganas de leerl ^^·UUU . Bueno, he pasado por varias cosas que no tienen cabida en este espacio y que me han quitado por completo las ganas tanto de escribir como de dedicarme a cualquier otro de mis hobbies. Pero las cosas pasan, el tiempo pasa, yadda yadda.

And I also have a pair of eyes where I love to get lost

¡Gracias por leer! T_T· Si dejáis review ya os hago una ola ¡venga! XDD