Los personajes de Bleach no me pertenecen (eso queda más que claro), pertenecen a Tite .
Como aclaración, diré que los pensamientos y recuerdos están en cursiva.
Enjoy it!
Cambios
La claridad entró por la ventana, despertándola. Emitió un gruñido, molesta, al notar que la luz no se apagaba. Se giró y se tapó con las sábanas, tratando de mantenerse en la oscuridad y volverse a dormir. No lo conseguía. Apartó las sábanas y resopló. Se moría de sueño y no le apetecía para nada ir a trabajar. Consiguió a duras penas salir de la comodidad de la cama, fue hasta el baño y se miró al espejo. Estaba despeinada y con cara de pocos amigos. Llamaron a la puerta. No le apetecía ir a abrirle, la verdad es que se podía quedar todo el día llamando: no le abriría. Volvieron a llamar.
-¡Niwa! ¿Está despierta?
-¡No!- al instante se tapó la boca. Qué bien empezaba el día.
Parecía estar más irritado que de costumbre. Matsumoto no hacía nada, como de costumbre, sólo estar echada en el sofá. Tenía resaca (según ella) y no podía ni enfocar las letras de los informes. Pero se había recuperado (según ella), y debía de volver al trabajo. Eso significaba que Niwa ya no sería su sustituta y no trabajaría más con él. Eso, y lo de la noche anterior, hacía que su paciencia, entre otras cosas, estuviera al límite.
-Capitán, si quiere, en cuanto el dolor de cabeza se me pase un poco, le ayudo con los informes. Déjeme un montoncito y yo los terminaré.
-No hará falta, Matsumoto, yo lo haré.- dijo, en el tono más amable que pudo.
-Pero… no quiero dejárselo todo a usted…
-Ya te he dicho que no hace falta.- contestó, algo más cortante.- Ya te pedí que los hicieras el día en que me dieron la misión con Niwa y no los hiciste.
Matsumoto miró sorprendida a su superior. Tenía razón, no lo había hecho, pero no comprendía por qué se molestaba tanto.
Llamaron a la puerta. Rangiku fue en seguida a abrirla.
-¿Sí?- preguntó. Un joven shinigami apareció ante ella.
-Teniente Matsumoto, ¿está el capitán Hitsugaya?
-Sí, pero está ocupado, ¿qué ocurre?
-El capitán general me ha pedido que le diga que dentro de una hora tiene una reunión con él en la primera división.
-Entendido, ya puede retirarse.
-Gracias.
Rangiku fue hacia el joven capitán, que había oído la conversación perfectamente.
-¿Qué querrá ahora el viejo?
-Probablemente Tsuki ya no me sustituya, ¿no?
El chico frunció el ceño. Esa frase tan simple, la odió. Deseó, por una breve fracción de segundo, que le hubiese dicho cualquier otra cosa, pero no eso.
-¿Por qué no se va a tomar el aire un poco, capitán? Lleva aquí toda la mañana. Yo terminaré los informes, se lo prometo.
El joven peliblanco arqueó una ceja, pero el rostro de su teniente no mostraba ningún tipo de evasión. Todo lo contrario, mostraba un tono firme en sus palabras y una mirada de decisión. Algo le dijo que esta vez sí podía confiar en ella.
-Está bien, tú ganas. Pero hazlos de verdad, ¿entendido?
-Por supuesto, doy mi palabra.
El chico suspiró, un poco más relajado. Dejó los papeles ordenados en la mesa y se levantó.
-Volveré en cuanto haya hablado con el comandante.
La mujer asintió, sonriente. El chico dio un último suspiro y salió de la estancia. Caminó por el décimo escuadrón hasta salir de su área, en dirección a la primera división. No tenía ninguna prisa, iba despacio, tratando en vano de dejar su mente en blanco.
Tsuki se sorprendió por aquella petición; era obvio que eso no era habitual en él, pero por alguna extraña razón, deseaba bailar con ella. Tsuki sonrió, alegre. Le cogió de la mano y tomó su cintura, acercándose peligrosamente a ella. Trató de recordar los pasos que Matsumoto le enseñó el día del baile, aquella vez, cuando estuvieron de misión en Karakura y acabaron metidos en el baile de la escuela de Kurosaki.
-Ese vestido es de Hinamori, ¿verdad?
-Sí, me lo ha prestado, yo… no tengo ninguno.
-Eso es porque no has ido a Karakura con Matsumoto.
Tsuki rió, haciéndole al joven capitán esbozar una sonrisa. Jamás se había sentido tan a gusto con una persona, ni le había permitido a nadie acercársele tanto. Pero a ella no podía decirle que no. Su propio cuerpo le empujaba a estar cerca de ella.
Karakura…
Dio una vuelta, luego otra, y acabó a escasos centímetro de su boca.
-Tsuki…- dijo él.- Hay algo que debes saber.
-¿Qué es?- preguntó la joven, mojándose los labios con la lengua inconscientemente.
-Yo…-se acercó a ella, despacio.
-¡Hey, parejita!
Los dos chicos se sobresaltaron por aquella brusca intrusión. Matsumoto caminaba hacia ellos, demasiado alegre. La seguían Renji, Kira, Hinamori e Hisagi. Toushiro puso mala cara. En buen momento decidían aparecer…
-¿Dónde os habíais metido? La fiesta es para vosotros.
-Pero si la estaban disfrutando, Rangiku.- intervino Hisagi. Toushiro lo fulminó con la mirada.
-Ya os dije que no sería buena idea que los interrumpiéramos…- comentó Hinamori.
-No estabais interrumpiendo nada.- dijo el peliblanco, irritado.
-No intentes disimular, Hitsugaya.- el chico apretó los dientes. Definitivamente, no se iría a casa sin haberle pegado un buen puñetazo a Hisagi.
Tsuki sintió por un momento una pequeña molestia. Toushiro había querido besarla, eso no se lo había imaginado, pero, ¿por qué ahora lo negaba?
Quizás… ni él mismo tendría claro sus propios sentimientos. Escuchó una queja por parte del joven capitán y a Matsumoto diciendo que "era un broma".
La chica salió de su ensimismamiento, tratando de entender algo de la conversación.
-Me voy a casa.- sentenció. Todos se quedaron callados, no esperaban que el chico se molestara tanto. Hisagi trató de arreglar el problema, pero sólo lo estropeó aún más.
-Hitsugaya, ¿no estarás así porque haya bailado con tu novia, verdad?- dijo, poniéndole una mano en el hombro. La temple del chico se echó a bajo. No contestó, al menos, no con palabras. Se giró y golpeó a Hisagi en la cara con todas sus fuerzas, estrellándolo contra un árbol.
-¡Que no es mi novia!
-¡Capitán!- dijo Matsumoto.- ¿Por qué ha hecho eso?
-Shiro, no tenías por qué ponerte así.- Hinamori fue hacia Hisagi, tratando de levantarlo. Renji y Kira lo tomaron por los brazos, aún sorprendidos de la reacción del peliblanco.
Toushiro se había quedado estático. La misma pregunta que Rangiku le había formulado se la estaba cuestionando a él mismo. ¿Por qué había hecho eso?
Miró a Hisagi, que trataba de incorporarse, luego a Tsuki, que lo miraba sorprendida. La chica no le dijo nada, simplemente, apartó la vista e intentó ayudar al hombre. El capitán se miró la mano con la que había golpeado. Decidió que él ya no pintaba nada allí. Ni siquiera trató de disculparse, no sabía por qué, pero no se arrepentía en absoluto.
Tsuki se había sentado en el tejado de la primera división, pensativa. Recordó lo ocurrido la noche anterior y la reacción de Hitsugaya. ¿Por qué había reaccionado de esa manera tan violenta? Suspiró. Aquello le pareció una actitud infantil y poco madura. ¿Y él era el famoso capitán con cuerpo de niño y mente de hombre? ¿El niño genio?
-Creo que se han equivocado de persona.- murmuró.
La imagen de su baile con él acudió por sorpresa a su mente. Aquellas palabras agradables, la forma con la que le sonreía, su acercamiento, su aliento… algo que le resultó extrañamente familiar. Se llevó una mano a los labios, rozando sus dedos suavemente. ¿Por qué tenía la sensación de haberle besado? La noche anterior no había bebido, y se acordaba perfectamente de todo. ¿Es posible que hubiese sido en otra ocasión? Además… él quería decirle algo y no acabó de hacerlo porque los interrumpieron. ¿No será que…?
En seguida sus conexiones neuronales se activaron. Le había besado, lo recordaba. Aquél día, cuando derrotaron al arrancar. Pero… ¿por qué no se lo había dicho? Ella le preguntó expresamente si había ocurrido algo después de vencerlo… Él le había dicho que nada importante. ¿Entonces? ¿No había sido nada importante para él?
Frunció el ceño. Ahora entendía por qué no paraba de negar que hubiera algo entre ellos…
Miró al cielo. Era hora de irse: el capitán Yamamoto la estaría esperando y no quería hacerle enfadar.
Tras llegar a la puerta, ésta se abrió, dejando ver una solitaria sala de reuniones, acompañada únicamente de dos personas: el comandante general y el capitán de la décima. La chica entró, sin decir nada.
-Siento la tardanza.- dijo, al llegar junto a Toushiro.
-Has sido puntual, nosotros estábamos hablando de ti, precisamente.- dijo Yamamoto.
-¿De mí?
-Hitsugaya me preguntó si era posible que, debido a que estás involucrada y que os combináis bien en batalla, pueda ser tu pareja en las misiones respecto al misterio de la cueva y del arrancar.
-No creo que sea necesario.-dijo ella.- Puedo apañármelas sola, o con cualquier otra persona. Además, Rangiku ya se ha recuperado y debe de hacer sus misiones con respecto a su escuadrón.
Aquello fue como si una daga le traspasara el pecho. Era obvio que seguía molesta por lo de anoche, pero no debía de involucrar lo profesional con lo personal. Meditó un momento. Eso era justo lo que él estaba haciendo. Mierda.
-Precisamente porque Matsumoto se encuentra en condiciones de ejercer, puedo ayudar en esta misión.- se defendió él.
-No necesito que me ayudes en esta misión, gracias.
-Basta los dos.- se quedaron en silencio un momento.- Para desarrollar vuestro trabajo en equipo, es necesario un mínimo de respeto y complicidad. Toushiro Hitsugaya, se te asignará el cargo de capitán en estas misiones especiales.- la chica frunció el ceño, mientras que el chico asintió.- Pero si esto provoca disturbios o impedimentos en el cumplimiento de las misiones, se te relevará del cargo, ¿entendido?
-Sí, capitán.
-Bien. En cuanto a ti, Niwa, ya no es necesario que sustituyas a la teniente Matsumoto.
-Entendido.
El viejo capitán suspiró.
-Ahora que tenemos eso solucionado, os voy a explicar lo que hemos averiguado y cuál será vuestra próxima misión. -Hizo una pausa mientras se levantaba del sillón.- Raion ha descrito al hombre que lo atacó como un arrancar, así que, efectivamente, el hombre que lo hipnotizó fue aquél que vencisteis. Por otro lado, mandé al capitán Kurotsuchi que buscara a cerca de Same Kazuo…
-¿Y qué ha averiguado? – preguntó Tsuki.
-Algo muy interesante… Al parecer, este hombre fue un shinigami del quinto escuadrón, primer oficial, con unos poderes y un control sobre su zampakutô bastantes desarrollados. Su zampakutô era Phoenix, y era una de las zampakutô de fuego más poderosas.
-¿Cuánto de poderosa?- intervino Toushiro.
-Es la segunda después de la mía.
Los chicos se quedaron sin habla. Eso… era demasiado.
-Pero no os preocupéis, Hitsugaya tiene en su poder la zampakutô de hielo más poderosa, eso bastará para hacerle frente. El hielo y el agua juntos serían suficientes para apagar su fuego.
La joven shinigami se quedó pensativa.
Phoenix… ¿de qué me suena ese nombre? Esa zampakutô la he visto en algún lado, estoy segura.
-Pero eso no es lo más interesante de todo.- prosiguió el hombre.- Creo haber encontrado el motivo por el cual, Niwa, eres su principal objetivo.
-¿Qué quiere decir? ¿Es que había algo en los archivos que me involucraba con él?
-Más o menos. Supongo que no te habrás olvidado de Ayaka, ¿verdad?
Una punzada en el pecho. Eso sintió la shinigami al recordar ese nombre.
Aquella chica que transmitía su sonrisa a todo el mundo. La única persona que le hacía caminar y levantarse cada mañana, la que le ayudaba y le tendía una mano sin pensarlo. Aquella que consideraba su hermana mayor, la que se lo enseñó todo.
-¡Tsuki, Tsuki! ¡Nos han asignado otra misión juntas! Tenemos que ir al mundo humano. ¿No es genial? Tú nunca has estado allí, ya verás, ¡es fantástico!
Pronto le contagió las ganas de ir. Pero, lo que no sabían era que esa misión cambiaría su vida, haciéndola más triste y solitaria que nunca, aún peor que cuando estuvo en el Rukongai.
El sol iluminaba la ciudad, haciéndola realmente hermosa. Nunca había estado en una y esa le pareció realmente interesante. Descendieron de los cielos, tras echar un vistazo general al lugar. Ayaka tomó a Tsuki de la mano y comenzó a enseñarles lugares que los humanos solían frecuentar. La chica estaba maravillada, podían hacer tantas cosas y tenían tan poco tiempo…
La tarde se les echó encima, y acordaron que tras encontrar al hollow que buscaban y acabar con él, recorrerían de nuevo toda la ciudad. Pero aquello no salió como ellas planearon. El hollow era más fuerte de lo que esperaron y agotaron por completo sus energías.
-¡Tsuki, apártate!- el hollow estaba a punto de acabar con la chica, cuando su compañera se interpuso en la trayectoria del golpe. El monstruo la mordió mortalmente, pero la joven pudo clavarle su espada en la cara, hiriéndolo.
El hollow la soltó, mientras rugía de rabia. Tsuki apenas había podido reaccionar. Corrió hacia ella, asustada y temblando. Comprobó rápidamente el estado de Ayaka: no podía hacer nada por ella. Debía de darse prisa y llevarla a la Sociedad de Almas para que se ocuparan de ella. El monstruo estuvo a punto de atacar de nuevo, cuando un grupo de shinigamis lo acorralaron. El hollow consiguió huir y ellos lo persiguieron.
-¡Esperad!- gritó Tsuki- ¡Mi compañera está herida! ¡Volved! ¡Volved! -Pero los shinigamis no la escuchaban. – Volved… por favor…volved…
Lágrimas traicioneras recorrían las mejillas de la chica, cayendo sobre la ropa de Ayaka.
-Déjalo, Tsuki, no pasa nada. –la joven la miró desconcertada. ¿Que no pasaba nada?
-Pero… ¡Ayaka, te estás muriendo, joder!
La impotencia hacía que el llanto no cesara. Tomó una mano y la apretó contra sí, tratando de evitar que muriese.
-Ha sido culpa mía, perdóname. Creo que nos distrajimos demasiado y no estábamos atentas a la batalla…
El brillo tan característico en sus ojos azules se fue apagando lentamente.
-¡No! ¡Ayaka, no me dejes, por favor! ¡No me dejes sola! Por favor… no me abandones…
-Prométeme…- apenas podía respirar. Un extraño hormigueo se extendía por todo su cuerpo, haciendo que sus heridas dejaran de dolerle. – Que no cambiarás. Y dile a Same… que lo amo.
-¡Ayaka!- inútilmente, la chica la llamó varias veces. Su cuerpo no respondía y sus ojos se habían cerrado. Tsuki gritó lo más que pudo, tratando de expulsar todo el dolor contenido. Pero era en vano, el dolor no desaparecería tan fácilmente.
Al cabo de un rato, los shinigamis volvieron de matar al hollow. Tsuki, en un primer momento, no pudo evitar mirarlos con odio. Pero luego entendió que su cometido era acabar con los hollows, no rescatar shinigamis. Había sido culpa suya, de nadie más. Su incompetencia había costado una vida y eso era algo que no se lo perdonaría jamás. Si no hubiesen matado pronto a ese hollow, quién sabe cuantas almas habría devorado.
Tras eso, el marido de Ayaka, Same, no volvió a dirigirle la palabra. En un principio, no le echó la culpa, pero al parecer, su mente desvió y acabó diciéndole a Tsuki que "un día, se hará justicia".
-Tsuki, ¿estás bien?- la voz de Toushiro la sacó de su ensimismamiento. Se giró hacia él y observó aquellas orbes turquesas que la miraban preocupadas. Que estúpida había sido, y qué injusta. Él había hecho tanto por ella… y ella se enfadaba con él por una estupidez. Además, le había salvado la vida, justo lo contrario a lo que ella pudo hacer con Ayaka.
-Same… era el marido de Ayaka, mi compañera.
-Así es. –Dijo el comandante.- Ayaka era la primera oficial de esta división, y tras morir, te ofrecí su puesto. Habías ascendido muy rápido desde que entraste en mi escuadrón y llegaste al segundo puesto de oficial.
-Pero yo no acepté. Pensé que nunca sería capaz de ocupar el lugar de Ayaka, además de que no me sentía merecedora de aquél puesto. Entonces… ¿Same quiere matarme?
-Eso es lo que parece. Es posible que quiera vengar a Ayaka.
-Pero… ¿Por qué ha hecho todo esto? Es decir… casi mata a tres shinigamis y a un capitán. Además, tenía a un arrancar como aliado que podía abrir Gargantas a su antojo y con una espada que hipnotizaba. Todo esto… ¿solo para matarme?
Se hizo el silencio. La chica se sintió culpable de todo lo que había pasado.
-Es un cobarde… Puedo entender que me culpe de la muerte de Ayaka, pero eso no le da derecho a jugar con otras vidas. Si hubieran muerto, se habría convertido en un asesino. ¿Por qué no ha venido a mí desde el principio? ¿Y por qué ahora?
-Supongo que no podía acercarse a ti porque contabas, de cierta manera, con la protección del comandante general.- intervino Toushiro.
-Entonces, ¿cómo supo que el capitán me enviaría a esta misión específica?
-Raion fue enviado al mundo humano días antes de que los dos shinigamis desaparecieran. Sin embargo, hay personas que afirman haber sentido un poco su reiatsu aquí, en la Sociedad de Almas.
-Eso quiere decir…- comenzó Toushiro.
-Sí, que por aquél entonces, él ya estaba hipnotizado. Por lo que, de una manera u otra, se había enterado de tu misión. Recuerda que yo di un plazo de dos horas para que partieseis al mundo humano, por lo que le dio tiempo de sobra de utilizar un portal y marcharse, a órdenes de Hone.
-¿No se supone que los portales están vigilados? ¿Cómo fue posible que él pasara el control?- cuestionó el joven capitán.
-Una Garganta.- dijo Tsuki.- Hone podía abrirlas, quizás sólo tuvo que abrir una para él. Al fin y al cabo, funcionan igual que nuestros portales, ¿no?
-Así es.- afirmó Yamamoto.- Niwa, sé perfectamente que este asunto es personal, pero no voy a permitir que vayáis solos a por él. Ha demostrado ser muy peligroso y puede que esté aliado con más arrancar.
-Pero, comandante, yo quiero zanjar este asunto de una vez, sin que nadie más esté involucrado.- Miró a Hitsugaya, que le devolvió la mirada.- No quiero… que nadie más salga herido por mi culpa.
Toushiro se sorprendió. Parecía como si ya no estuviera enfadada con él.
-No pienses que voy a dejarte sola.- intervino el chico.- Ahora estás bajo mi responsabilidad, así que no permitiré que te pase nada.
La shinigami miró a los ojos del peliblanco, sorprendida de que aquellas palabras. Yamamoto tosió para tratar de llamarles la atención y que no se desviaran del tema.
-Veamos… vuestra próxima misión será en la ciudad de Karakura. He enviado una foto de Same a todos los shinigamis que allí se encuentran para que lo vigilen si lo ven, pero que no queden expuestos, porque no tienen nada que hacer contra él. Uno de ellos me ha avisado de que lo ha visto merodeando las afueras, así que he enviado a la capitana del segundo escuadrón, Soi Fong, y a un buen número de miembros de las fuerzas especiales para contener a Same. Tienen órdenes de no atacar, sólo de observar. Quiero ver exactamente qué quiere hacer y si tiene algún aliado más. Por tanto, esta operación puede durar días.
-¿Y qué quiere que hagamos nosotros mientras?- dijo Tsuki.
-Vosotros deberéis de ir también a Karakura por si algo inesperado ocurriese. Capitán Hitsugaya, su poder quedará reducido al atravesar el portal, pero en cuanto hagan contacto con él, se le dará el permiso para utilizarlo al máximo.
-Bien, señor.
-Eso es todo, deberán de partir cuanto antes.
-Tengo que avisar a Matsumoto de que me marcho a Karakura. Ve hacia el portal, enseguida te alcanzo. –dijo Toushiro. Tsuki asintió y comenzó a caminar hacia el lugar señalado.
Karakura, la ciudad en la que Ayaka murió. Trataba de no mostrar ninguna emoción cada vez que los demás la nombraban, y parecía haberlo conseguido. Suspiró. No debía de tener ningún miedo, Toushiro estaba a su lado y no iba a dejarla sola. Tenía que disculparse por su actitud antes. Pero… él tampoco se había disculpado con Hisagi.
¿Había cambiado mucho la ciudad desde que fue? ¿Cómo le preguntaría a Toushiro por lo del beso? Y lo más importante… ¿Dónde demonios se iban a alojar durante días?
No encontró respuestas, pero… ¿y si realmente se hubiesen besado? ¿Se supone que deben de seguir así, tan amigos?
Demasiadas preguntas sin respuesta. Esto la estaba poniendo nerviosa. Suspiró, tratando de tranquilizarse. Sin darse cuenta, había llegado ya al portal, pero no había rastro de Hitsugaya.
-¿Me esperabas?
-¿Eh?- la chica dio un bote y se apartó del peliblanco, que la miraba interesado.- Joder, qué susto.
-¿Qué te pasa? Pareces distraída.
-Nada, estoy bien.- No creyó que fuese el mejor momento para preguntarle tantas cosas. Mejor era esperar a llegar a Karakura.
Hasta aquí este cap. Espero que les haya gustado n.n
Gracias a los que lo leen y lo siguen, al menos pienso que la historia es coherente :D
Personalmente, me gustó mucho este capítulo, me llegó a sacar más de una sonrisa cuando lo escribí, y me dio mucha penita en la parte del pasado de Tsuki. Aunque el final no me convence para nada, todo hay que decirlo.
En fin, críticas productivas, siempre serán bien recibidas n.n
Nos leemos!
Sayo!
