Chapter two
Into the Lotus Forest
Atravesando el bosque a gran velocidad y sin mirar atrás, un gato negro corría, llevando sobre sus espaldas una carga tan preciada como peligrosa. Al llegar a su guarida descendió de la maleza con agilidad y gentileza, sujetando por el cuello de la camisa al joven que cargaba. Al no sentir más la brisa y la arrulladora sensación del cuerpo de su amigo, el rubio despertó mirando a su alrededor de forma adorable y desconcertada. Su pálido amigo le puso en el suelo con cuidado luego de haberlo desprendido de su espalda. El gato lo miro ensimismado por unos segundos antes de reaccionar:
-…Bueno ya llegamos…no es mucho pero…-
El rubio estaba un poco aturdido y todavía se encontraba parcialmente enganchado al cuello del otro. Habían llegado a un pequeño hueco en los arboles, parecía ser uno de esos caminos salvajes que los animales hacen al pasar. Entre la maleza integrado perfectamente se divisaba un hueco, una entrada a lo que parecía ser un hogar subterráneo; muchas flores silvestres y enredaderas le daban un dulce aroma al lugar. Si su acompañante no le hubiera dicho nada ni siquiera hubiera notado que ahí había un hogar; la única parte que parecía una construcción era un pequeño arco estilo oriental que era lo único que no estaba completamente cubierto en plantas. Naruto abrió sus ojos e inhaló súbitamente.
-¿Qué dices? ¡Es genial!-
El joven felino le miró alagado y las comisuras de sus labios intentaron una sonrisa. Pudo ver como los ojos brillantes del otro estaban entrecerrados; nunca había visto ese tono de azul, sus ojos brillaban más que Bleu Lune. Su luz pareció extinguirse momentáneamente al rostro estirarse en un gran bostezo. Había olvidado que los humanos eran delicados en su condición mortal y requerían mayor descanso. Como ofrenda silenciosa le tomó por la manga del brazo que aun rodeaba su cuello y le condujo a su hogar.
Atravesaron una gran puerta de madera que estaba tan cubierta con plantas que era prácticamente invisible y que en la parte superior tenía una ventanita en forma de luna creciente. Aun en su estupor Naruto admiró el lugar asombrado, era un lugar amplio, acogedor y muy limpio, con columnas de madera oscura que parecían estar aun vivas, decoraciones curiosas y blancas lámparas ornamentadas que brillaban misteriosamente de manera latente, como fuego. Caminó como en un sueño, de manera lenta, atrapando para si cada detalle en su memoria. Al intentar tocar una de las lámparas vio como la luz escapaba en volutas multicolores, como luciérnagas. Su boca se abrió y lentamente acercó sus manos hacia aquel destello que se movía de manera curiosa en el aire, parecían partículas de polvo cuando les da el sol, pero mucho más hermosas.
Repentinamente todas las lámparas parecieron hacer erupción, sus llamas se unieron en una ante el asombro de un rubio que ya estaba a punto de salir corriendo. Veloz e impresionante de un solo paso una figura emergió de las llamas y detuvo su blanco rostro a solo centímetros de la cara pasmada de Naruto.
-¿Quién osa faltar a mi honor? ¿Quién sois vos para invadir el refugio de los Uchiha?-
-Me llamo Naruto Uzumaki, s-señor…yo…-
Aquellos ojos estaban perdidos en una oscura sombra, como dos esmeraldas opacadas por el tiempo pérdidas en una profunda oscuridad, la piel pálida solo realzaba el efecto mientras que ni el tono tan vivo del cabello podía alegrar aquella imagen tan amenazante. En comparación Naruto era más corpulento, pero a pesar de ostentar un cuerpo delicado este joven irradiaba una autoridad y poder que dejaron al rubio paralizado.
-Ya es suficiente, él es mi huésped, Naruto te presento a Sabaku no Gaara, Le Blanc et Noir Feu…guardián de mi hogar...-
Gaara miraba de arriba abajo a Naruto:
-¿Eres de confiar Uzumaki Naruto?-
-Si-
-No titubeas…-
Observó ante el rostro nervioso pero determinado del chico:
-Pero eso lo determino yo-
Se acerco de manera lenta, con tal gracia que parecía flotar, sus pasos bien medidos cortaban la distancia que el rubio intentaba poner entre ambos. Sus orbes azules buscaron a Sasuke que lo miraba tranquilo mientras asentía. Pero aun así Naruto no encontraba convicción ante tan intimidante ser; así que se acercó a Sasuke buscando seguridad. Con un gesto le buscaba mientras intentaba no perder de vista al pelirrojo. Sin saber cómo rozó el brazo del gato y sin pensar bajó su mano hasta alcanzar la del otro, como una vez hizo de pequeño con su padre al pasar un susto. Sasuke no rehuyó el contacto aunque la sorpresa fue tanta que su cuerpo le pedía a gritos que retirara los dedos del otro, por alguna razón se contuvo y sin saber por qué estrechó la mano del otro. Sin mirarlo dijo claramente:
-Confía en él, no te hará daño-
A pesar de que en comparación con su piel Sasuke tenía las manos gélidas, Naruto encontró en ellas una calidez inexplicable que le dió valor. Por alguna razón esperaba que el gato no notara el sudor en sus manos. Mientras, se irguió decidido y esperó aquel joven que destellaba en la penumbra, con su blanca piel marmoleada de colores, que se le acercaba con paso lento y elegante.
Extendió un blanco dedo y lo posó entre los ojos del rubio que estrechaba la mano del felino. Miles de imágenes recorrieron la mente del espíritu guardián, pero todas confirmaban que el humano ante él era un ser honesto y noble, eso fue suficiente.
Dio media vuelta y se dirigió al centro de la habitación, se detuvo un momento y se comenzó a disipar en una lluvia de lucecillas que parecían evaporarle de pies a cabeza. Antes de perder su forma completamente volteó su hermoso rostro sobre su hombro:
-Protégelo con tu vida, es un ser preciado…no dejes que sea consumido por la oscuridad-
Sin más regresó a las muchas lámparas que llenaban la casa y se hizo el silencio. Sus rodillas se rindieron pero unas fuertes manos le sostuvieron. En un instante se encontraba en los brazos del felino que lo llevaban como si no pesara más que una pluma y como si fuera igual de frágil que un cristal. El cansancio enmudeció al humano mientras era cargado a través de acogedores pasillos hasta alcanzar una amplia alcoba. Estaba decorada con bellas cortinas de diferentes tonos de rojo, pinturas y caligrafías, katanas y armaduras. Sasuke le depositó sobre un lecho que olía a especias e incienso, provocando que se relajara al punto de casi rendirse ante el cansancio. Pero no tan fácilmente:
-Um…tu nombre es Sasuke?…umm…quería darte…*yawn* las gracias…-
Un leve estremecimiento le hizo perder la cordura, el hecho de que el otro le llamara por su nombre le hacía sentir verdaderamente vulnerable. Sabía de por sí que para los seres humanos el nombre no era nada, pero aquí el verdadero nombre de alguien poseía tremendo poder. Al darle su verdadero nombre Sasuke depositó en él una gran confianza. Respondió con un leve asentimiento.
- Por favor no uses mi nombre fuera de aquí. Solo dime Black Cat.-
La cara del joven humano revelaba su deseo de permanecer despierto así que continuó.
-Aquí los nombres poseen mucho poder. No le digas tu nombre a nadie. Te compraré algo para cubrir tu cabello-
-¿Qué tiene que ver mi pelo?- inquirió de manera tierna, el gato ignoró esto y respondió:
-…Tu color…no es normal…nos iremos pronto y no debemos llamar la atención-
El rubio parecía un poco confundido pero sus preguntas eran demasiadas para poder formularlas coherentemente así que se limitó a preguntar:
-¿Cómo aprendo a…ser normal?-
Su inocencia le dio de golpe en el corazón, le daba lástima que debía opacar aquella luz tan brillante que caracterizaba este ser. Le enseñaría a ser todo un hijo de Ghaia, todo un animal, le cubriría su cabello y le enseñaría como actuar para no ser descubierto…casi se odiaba a sí mismo por ello.
-Comenzaremos…con un nombre… ¿Qué animal te gusta?-preguntó con amabilidad, moviendo las comisuras de sus labios en algo parecido a una sonrisa. Sin poder evitarlo se enterneció muy adentro y hasta se podría decir que estaba divirtiéndose, el solo compartir algo con el humano le hacía sentir…no tan maligno.
-No sé… ¿las luciérnagas?...o los perros…aunque los sapos son graciosos…-
Tratando de no mostrar su cara de decepción ante tal ridiculez, que a la vez le parecía graciosa, decidió tomar el asunto en sus manos. Recordó la sonrisa del humano al ir sobre su espalda, el color en sus mejillas y con una última mirada sobre las marcas en su rostro dijo:
-Que tal… ¿Blue Fox?-
-Suena raro pero si, está bien… ¿Por qué ese nombre?-
-Por las signas en tu piel y el color de tus ojos…- *y tu sonrisa…* pensó.
Un rubor llenó el rostro del humano, por alguna razón se sintió alagado. Repentinamente el sueño le reclamó y sus ojos se entrecerraron.
-…me gusta…adiós Sasuke...-
-Buenas noches Blue…-
Su mano se acercaba casi rozando aquellas hebras doradas, las negras uñas reflejando la luz, pero al fijarse, se contuvo, dio media vuelta y salió a cazar, para poder tenerle comida fresca en la mesa cuando despertara.
-Protégelo- susurró en el umbral.
-Lo mismo te digo- respondieron las llamas diamantes.
Se cerró la puerta y Sasuke partió. Pasaron las horas y la puerta se volvió a abrir, la luna blanca ya se desvanecía acompañada ahora por la luna azul, era ya tarde pero Naruto estaba despierto. Entre sueños algo le llamaba, un sonido que llenaba la noche pero a la vez la dejaba tan vacía. Nadie le detuvo y paso a paso se perdía más y más en la espesura del bosque. Cuando la distancia se tragó aquellos sonidos Gaara abrió sus ojos, ya no sentía al humano dentro de la casa. Maldijo en su mente, al límite de su audición percibía la embriagante melodía que lo había dejado ciego. Los gemelos estaban de cacería.
***
Sonido alucinante…criaturas alrededor…olores desconocidos, murmullos, dolor…pero nada importa…ya no existe nada mas…solo el sonido en mi oído…y esta ansiedad de ser uno con el…
***
Manos pálidas y agiles danzaban sobre huecos de plata, produciendo diferentes sonidos, cada uno más hermoso que el anterior. Más y más rápido, las notas se movían en el silencio, excluyendo al mundo en su vaivén, lleno de pasión...pero a la vez tan vacio.
Dos melodías inextricablemente unidas parecían moverse entre los árboles, llegando solo hasta aquellos oídos que les encapricharan a sus creadores. Crimson Twin tocaba su flauta con desgano pero produciendo del instrumento sonidos tales que parecían dar vida a lo que le rodeaba. Pero su melodía era veneno, aunque uno dulce y apetecible…era veneno y nada más. Crimson sostuvo su flauta hábilmente y con la otra mano afilaba el extenso filo de su arma, Blade of the Fates, un gran par de tijeras cuyos filos relucían a la luz de las lunas.
A su lado Indigo Twin estaba sentada sobre un carrete de hilo enorme, Suigetsugi, la hebra de los vivos. Sus ojos, tan claros como la luna blanca miraban el cielo con tristeza. Sintió la mirada de desaprobación que le dedicaba su hermano y volvió a mirar el suelo, mientras sus dedos inducían deliciosas notas desde la gran y afilada aguja que era su flauta. Tocaba una melodía triste pero incitante que haría hasta las mismas rocas romper en llantos indefinidos entre desbordante felicidad y horrible pena. Juntos tocaron su melodía hasta enfocarse en una presa que brillaba con una energía inexplicable, llamándolo hacia si…ahora solo quedaba esperar.
***
Indigo subió su mirada siempre sumisa, ahí saliendo de la espesura del bosque y entrando al círculo blanco que era su hogar…el objeto de su deleite y fantasía…la causa de su más profunda tristeza. Crimson miró con falso desgane a la criatura que, por segunda vez en su eterna existencia, le había llenado de aquel cosquilleo llamado curiosidad. Ambos continuaron su melodía, atrayendo a su presa, como siempre hacían, al centro de su morada. Allí entre los altos arboles blancos, rodeado de huesos y joyas, el humano se arrodilló en un altar circular de piedra, que reflejaba una luna que brillaba con la misma intensidad de sus ojos. Así cayó rendido, perdido en una bella melodía…que pronto seria su condena.
***
Esta era una buena noche, consiguió presa fácil, unos cuantos peces, una liebre y además logró conseguir frutas, en caso de que el humano no gustara de la carne. Estaba feliz, aunque nunca lo admitiría; pero al llegar a la guarida su alegría se esfumó, como si nunca hubiese estado ahí.
Gaara le esperaba en su forma solida en la entrada de su hogar, algo andaba mal.
Gaara no perdió tiempo con saludos:
-El humano se ha ido, los gemelos le llaman…no pude hacer nada…lo siento…-
Sasuke mantuvo la compostura, extendió su mano sin decir nada y Gaara depositó unos pedazos de cera de abeja en su mano. Sin decir una palabra Sasuke puso en sus manos las presas y las frutas.
-Prepara los alimentos, mañana serán el desayuno de Naruto-
Dio media vuelta y de un salto se perdió en la oscuridad. Gaara frunció el entrecejo, no era normal que Sasuke sintiera tal preocupación, no la mostraba, pero como espíritu él podía sentir todo cuan su amo ocultaba. Debía confiar, tener esperanza de que su amo regresaría…aunque en este lugar no existieran las cosas como esas. Miró el conejo en su mano con una expresión graciosa de asco, nunca entendería como es que los Ghaia vivían de estas cosas. Con un destello sus llamas recorrieron el pequeño cadáver y quemaron el pelo que lo cubría, desapareció dentro de la casa e inicio su tarea.
***
Naruto se sintió despertar de repente, su cuerpo no le respondía, pero algo muy dentro de sí le decía que algo no estaba bien. Tenía dos figuras de frente, casi invisibles en la penumbra, una se le acercaba con paso lento y retorcido, como alguien a quien el caminar le produce dolor; a la misma vez la figura tenía cierta gracia y delicadeza. La luz parecía trazar líneas en el aire y bajo estas, la figura tomó forma: era una niña, menuda y delicada, de cabellos cortos que reflejaban la luz azuleja del cielo. Tras largas pestañas sus ojos parecían entreabiertos, su pequeña boca produciendo una suave melodía. Subió entonces ella la mirada paralizándolos a ambos.
Tanto el humano como la Arelie se paralizaron, ojo azul ante ojo de plata, ambos unidos en una canción. Indigo nunca había visto una presa que se liberara, ni siquiera, parcialmente de su melodía. Solo una vez, cuando no hace mucho otro humano se había perdido en Dark Land, este pequeño tenía los mismos ojos. Se le acercó y no pudo evitar que una lágrima de profunda tristeza escapara sus orbes platinadas. Crimson no lo notó, siempre sentía la tristeza de su hermana al cazar, así que no le dio importancia. No pudo notar cuan diferente era esta ocasión, ya que en ese instante Indigo supo que amaba al humano...al que pronto seria su presa. Cerrando sus ojos y rezando a nadie en particular, Indigo susurró una palabra:
-Perdón-
Y sin más atravesó al humano con su flauta, tensando una hebra de hilo que iba desde su flauta hasta su carrete. A espaldas del humano tomó de nuevo la flauta e inició su segunda melodía, la despedida. Por el otro lado Crimson ya había dejado de tocar y se acercaba, arrastrando un par de tijeras enormes cuyo filo destellaba hambrientamente en la escasa luz.
Crimson sonreía, lleno de placer sádico, con este humano vengaría al otro que logró escapar. Su emoción no dejó que notara como su hermana se acercaba a la espalda del humano para susurrar lo que posiblemente serian las últimas palabras que escucharía.
***
Sasuke vio entre la maleza como atravesaba el pecho del humano, aquel artefacto tan poderoso, no pudo hacer nada, pero para su sorpresa pudo ver como Indigo Twin torcía su muñeca en el último instante, evitando atravesar el corazón del mortal. Esperó aguantando el aliento y aun podía sentir los latidos de aquel corazón. Sabía que ambos gemelos se volvían un poco distraídos al comer y no podrían notar que el humano seguía con vida, ahora solo quedaba esperar el momento correcto.
Crimson Twin se acercaba a Naruto con su Blade of the Fates en mano, nunca había visto algo tan impresionante. Sintió que le miraban pero no se molestó en voltear, el bosque se estaba llenando de alimañas, parecía que todos estaban de cacería…pero ¿Por qué? ¿Acaso eran víctimas de la melodía?
-Hmm…no andas hambriento…ni espías a la dulce Indigo… ¿Al gatito se le perdió su hermanito?-
Una voz burlona le hablaba en su cabeza, no tuvo que voltear, de soslayo pudo ver algo que le dejó perplejo y casi le hace perder de vista al humano. Una sonrisa amplia y burlona flotaba en el aire, su dueño invisible; podía sentir el calor de un gran cuerpo ahí, pero no podía ver nada. La sonrisa y el calor comenzaron a desaparecer, sin no antes:
-El azul es un buen color, siempre hace que las cosas fluyan a nuestro favor ¿no crees?-
La sonrisa al igual que una voz que reía divertida se desvaneció, pero casi como para responder la incoherencia de aquel ser invisible los labios de la gemela se movían de nuevo, susurrando al oído de manera que solo el humano la pudo escuchar. Tornó sus ojos rojos y usando su habilidad de Sharinghan leyó sus pequeños labios sorprendido.
-Mi nombre es Hinata Hyuuga…te voy a sacar de aquí…solo confía en mí-
Continuara.....
GRACIAS POR LEER!
Espero que les este gustando y disculpen la tardanza. La universidad me tiene sin vida! Ahora la historia comienza, un poco de accion, mucha fantasia, un poco de comedia. Escenas confusas y mucho romance. Espero que mi invento sea de su agrado. Muchos saludos y esperen el proximo capitulo que viene pronto!
