Chapter three

Far away from prying eyes

Entre la maleza, cubierto por la profunda oscuridad, Sasuke estaba paralizado por la sorpresa. Indigo, cuyo verdadero nombre ahora sabía que era Hinata, quería salvar a un humano. No tuvo mucho tiempo para pensar, la hebra que conectaba el pecho del humano con el carrete comenzó a vibrar; reverberando una sola nota musical, fuerte y pura, como la risa de Naruto. Aun sin poder oír Sasuke sintió la nota vibrar en su pecho mientras que el hilo comenzó a brillar con un tonos de naranja y dorado. Mostrando una sonrisa de placer y de hambre Crimson levantó las grandes tijeras y las abrió de par en par. Era ahora o nunca…

De un salto Sasuke se abalanzó contra el Arelie, quien justo a tiempo interpuso su navaja entre él y las garras negras que amenazaban con tajearle su cuello. Volaron chispas y entre movimientos casi imperceptibles el felino y el vampiro lucharon. Los largos cabellos de Crimson revoloteaban y entre ellos dos ojos platinos centelleaban con ira.

Al otro lado Hinata sacaba la flauta del pecho del humano, puso sus manos en la herida y sintió como la sangre se acumulaba bajo sus manos. Una solitaria lágrima cayó sobre sus manos, llena de desesperanza y tristeza. Entre todas las victimas y cazadores a quienes había atraído con su música pudo divisar a uno que a pesar de que ya no estaba bajo su control se había quedado. Debido a la distracción todas las presas ya habían huido, pero este se había quedado, un valiente iluso que al parecer quería salvar al humano.

-Ven a mi Lylith, necesito tu magia para salvarlo, ten piedad de este mortal y prometo no lastimarte-

Entre los arboles un Lylith de verdes ropas se sobresaltó, había pensado que no podían verlo camuflageado en la espesura, pero estaba equivocado. Deseaba salvar aquel humano, tener la oportunidad de estudiarle y conocerle, pero no sabía si confiar en alguien como la gemela.

-Te doy mi palabra de honor como Arelie, ahora ¡ayúdame!-

No pudo esperar más, salió de su escondite mientras que un Ghaia felino luchaba contra el otro gemelo. Muy pronto Crimson tomó su flauta y dirigió su más poderosa melodía hacia el felino. El gato negro pareció haber perdido un poco de su agilidad, ya que estas notas vibraban de tal manera que llegaban hasta el interior de su cuerpo, pero no murió. No era posible, con una sonrisa maligna el joven felino partió su cabello mostrando que sus orejas estaban llenas de cera de abeja, no podía oír nada. Furioso Crimson Twin arremetió contra el gato quien le evadía y atacaba con destreza y agilidad.

En el suelo un Lylith se arrodilló ante el cuerpo del humano, mientras que la Arelie le miraba llena de agradecimiento.

-Mantuve mi promesa Lylith, ahora cúralo…mi nombre es Hinata Hyuuga, puedes confiar en que mantendré mi palabra-

-Hmp…soy Green Lotus…-

Sin decir más puso sus manos en la herida del humano cuya cara había perdido el color.

-Necesito energía para reponerle, puedo cerrar la herida pero no puedo regenerar toda la sangre que ha perdido-

En ese momento varios cazadores saltaron, impacientes y hambrientos, solo para ser detenidos por la pequeña Arelie. Haciendo movimientos fluidos, con sus palmas abiertas, Hinata luchaba de manera que parecía estar danzando, los pobres cazadores no lograron ni siquiera tocarla. En un instante estaban solos de nuevo mientras que la lucha entre el felino y el Arelie se hacía cada vez más fiera.

-¿No puedes darle de mi energía?-

-No estoy seguro, mi energía no es igual a la suya Hyuuga-

-Pero deberías ser capaz de conducir mi energía a su cuerpo, entonces…-

-No es lo mismo- interrumpió - la energía que usa para cazar o para tocar su música no es la misma que la que se usa para sanar heridas y además…-

-Sólo inténtalo-

De manera desesperada Hinata le miró a los ojos y tomó su mano. Sin decir más Lee sostuvo aquella mano suave y liviana, y posó su mano libre en la herida del niño humano. Un aura que se movía como el viento despedía de la piel de la gemela, envolviéndola en una fina niebla que fluyó hacia el cuerpo del Lylith hasta llegar al humano. Esta era la fuerza vital de las presas de los gemelos, pedazos de sentimientos y recuerdos de cada ser que habían atraído hacia sí.

Al sentir como su hermana le quitaba su alimento Crimson rugió lleno de furia y con solo un golpe lanzó al felino, que chocó contra un árbol antes de caer estrepitosamente al suelo. Antes de poder incorporarse ya el vampiro estaba sobre él, con las tijeras abiertas de par en par a los lados de su cabeza. Así era como terminaría todo, pensó el felino. Pero desde el otro lado llegó una voz clara y fuerte que retumbo dentro de su cabeza a pesar de que sus oídos no podían oírle.

- ¡Su verdadero nombre es Neji Hyuuga!-

Los ojos del Arelie se desorbitaron, de la ira tanto como de la sorpresa ante la traición de su gemela. Sin darle tiempo para más, Sasuke gritó:

-Déjame ir Hyuuga Neji.-

Neji se paralizó no tanto por el uso de su nombre sino porque había sido su hermana, su gemela sumisa y tierna quien le había dado su verdadero nombre a este Ghaia. Sasuke se puso de pie y se acercó rápidamente a donde yacía el mortal. Un Lylith vestido de verde le estaba sellando una herida en el pecho y a su lado estaba la gemela, más pálida de lo usual y un poco sudada. Claramente ella también había ayudado.

-Gracias, estoy en deuda contigo-

-Pfhht…no es nada, para eso somos- sonrió el Lylith.

Sasuke lo miró con un leve tic en el ojo y se acercó a la Arelie. Sacó un pequeño amuleto de su bolsillo: una estatuilla tallada en piedra de un gato con la pata levantada, sus ojos rojos con el Sharinghan. Era su símbolo y muestra de su gratitud. La niña lo tomó y bajó la cabeza en señal de agradecimiento. Y sonriéndole de manera dulce al humano le dijo al felino, quien hábilmente leyó sus labios:

-Solo cuida a este ser tan preciado y no me deberás nada Ghaia-

-Así lo haré- Sasuke observó aquella expresión maternal, algo raramente visto en Dark Land y se sintió confundido.

El Lylith terminó de vendar la herida con unas hojas y tiras de sus ropas, para luego ponerlo en brazos del felino. Mientras tanto la gemela se despidió con timidez para perderse en las sombras donde su gemelo la esperaba. Al girarse para regresar a su hogar, el gato sintió una mano en su hombro. Un Lylith pelinegro le sonreía de manera un poco tonta para luego hacerle señas de que se quitara la cera de los oídos. Con un poco de fastidio Sasuke miro al humano en sus brazos como respuesta y continuó su camino. Pero el Lylith no se rendiría tan fácilmente, se le acercó y de manera hábil le sacó los tapones de cera.

-Hey, Hola hermano Ghaia, me llamo Green Lotus, pero ya que me salvaste me puedes llamar Rock Lee-

-Agradezco tu ayuda Lee, pero debo llevar a este humano a mi hogar, espero que llegues a salvo a tu destinación- Sasuke se dio media vuelta para encontrarse al Lylith de frente.

-Pues veras…etto…estaba pensando si podría quedarme contigo…- dijo tímidamente ante el rostro serio del gato. Sasuke siguió su camino, rodeando al Lylith rápidamente, no le gustaba la dirección que esta conversación estaba tomando.

-Tengo entendido que la raza Lylith puede hablar con otras plantas, pídele a los arboles que te dirijan a tu hogar-

-Bueno pero es que estos árboles…están muertos- murmuró con tristeza.

Sasuke giró, era cierto que los arboles olían diferente a los otros, pero tenían hojas y raíces normales, parecían muy saludables. Miró al Lylith con la ceja alzada, seguramente era una excusa para pedir su protección, no tenía tiempo para tonterías. Al ver la cara de escepticismo del felino Lee explicó:

-Los gemelos les quitaron su energía, su cuerpo tiene vida pero no tienen alma, no me puedo comunicar con ellos y utilicé demasiada energía sanando a tu humano, podrías ofrecerme refugio hasta la próxima luna… ¿Por favor?-

Sin una palabra Sasuke se volteó e inicio su camino de regreso a casa. Iba un poco más lento, no porque llevaba a Naruto en sus brazos, sino porque esperaba a su fastidioso acompañante.

Gaara se encontraba en la parte más profunda del refugio, sus manos se movían de manera lenta y medida, dio un salto y un giro en el aire, su cuerpo girando perpendicular al suelo, dando una patada y torciendo su espalda para caer posado en una pierna y retomar su postura inicial. Respiró de nuevo, de forma lenta, haciendo que las llamas blancas aparecieran como un aura alrededor de su cuerpo, de repente sintió que su amo regresaba. Moviéndose entre cristal y cristal llegó a la entrada justo cuando su amo salía de la espesura del bosque. Se sorprendió al sentir otra energía tras su amo, sin más se desintegró en volutas de luces que regresaron a cada uno de los cristales de la guarida, dándole así la apariencia de unas lámparas de llamas blancas.

La puerta se abrió antes de que su dueño la tocara, al cruzar el umbral dio la vuelta y miró a su acompañante.

-Te invito a que pases a mi guarida Rock Lee-

-Es un honor-

Las llamas se desvanecieron de sus lugares para luego aparecer en la forma de Gaara. Quien se acercó al Lylith de esa manera elegante e irreal que le caracterizaba.

-Debido a tu raza no puedo tocarte en mi forma básica, con su permiso podre ver sus intenciones-

-Saludos Djinn, me llamo Green Lotus, mi verdadero nombre es Rock Lee y mis intensiones son honestas-

A modo de respuesta el Djinn se acercó y levanto su mano acercándola al entrecejo del otro. Inesperadamente el Lylith levantó su mano lentamente y tomó la suya, poniendo la mano entera del Djinn en contacto con su frente. Gaara quedó sorprendido, el Lylith le ofreció hasta el más mínimo rincón de su mente, cada recuerdo y hasta el sentimiento mas intimo, dejando al espíritu de fuego sin aliento.

-Necesitas alimento, por aquí por favor-

El Djinn no demostró sentimiento alguno, pero Sasuke notó que su guardián estaba tan confundido como él. Llevó al exhausto humano a su cuarto y sin poder hacer mas se dejó caer en el lecho que usualmente ocupaba su hermano, quedando dormido al instante.

Por otro lado en el comedor de la guarida Gaara ignoraba totalmente al Lylith, un extraño nerviosismo le hacía casi perder su forma, pero resistió. Con mucho cuidado extrajo diferentes tipos de polen de las muchas flores que crecían hasta en el interior del hogar.

-Es mucho más fácil si les pides que te den su polen en vez de tomarlo-

El Djinn se sobresaltó ante la cercanía del otro, a la luz de las luciérnagas y mariposas que parpadeaban con su fluorescencia en la escasa luz. La piel tostada del otro reflejaba el sutil brillo que emanaba de la suya, sus grandes ojos negros parecían los de un niño, sus labios rosados…y el dulce olor que le rodeaba: el olor a la tierra cuando llueve. Gaara conocía cada suceso, cada faceta de este ser…y se dio cuenta que quizás le amaba.

-No sé hablar su lengua- dijo un poco pasmado.

-Pero ellas entienden la tuya, solo háblales con puras intenciones, se noble y educado. Aunque no las entiendas ellas te responderán- le respondió Lee de manera gentil.

-Aun así, no es fácil…no puedo tocarlas sin que terminen siendo una pila de cenizas- la tristeza era evidente en el rostro de Gaara. Lee tomó su mano con delicadeza, al mirar el Lylith, Gaara encontró una mirada dulce como respuesta.

-Me puedes tocar a mi ¿No es así?...- miró las plantas como si de un amado se tratara -Para las plantas no existen diferentes razas, solo seres que habitan la tierra. Sean los misteriosos Arelie, los poderosos Aquis…un Humani- dijo mientras miraba el pasillo que conducía al cuarto donde Naruto seguramente dormía- los diversos Ghaia…Lylith y Ferai…o hasta un antiguo Djinn- decía mientras le dirigía una sonrisa a Gaara- Para ellas y para mi…todos somos iguales. Solo importa tu corazón…- Acercó la mano de Gaara dentro de la suya a una planta mientras miraba a Gaara significativamente.

-Soy…Sabaku no Gaara… ¿podrías proveerme un poco de tu néctar?-

En respuesta la planta abrió sus pétalos dejando a la vista su suave interior repleto de polen. Gaara miró a Lee asombrado, sus ojos verdes brillando con una felicidad infantil; una que no había brillado desde hacían muchos, muchos años. Casi esbozó una sonrisa, sus mejillas se alzaron un poco y se sonrojaron mientras la mano del Lylith guiaba la suya en el interior de la planta. Al finalizar Lee tomó la botella llena de polen y con una mirada a Gaara le dijo:

-Ahora le damos las gracias, por su ayuda ¡Gracias Aki!-

- ¿Así se llama?...bueno, gracias Aki...- Gaara tomó un jarro que había sobre la amplia mesa de madera en el centro de la habitación y vertió un poco de agua en la planta y en las otras que habían a su alrededor. Lee le dirigió una sonrisa de aprobación y sin una palabra tomó asiento en la mesa y comenzó a consumir su alimento. A pesar de que Gaara le ofreciera agua Lee siempre se negaba y al terminar su comida le hizo una curiosa pregunta:

- Gaara, ¿De dónde sacan el agua?-

-Hace muchos años encontré una vena de agua. Abrí la tierra creando un manantial-

-¿Podría ir allá? Necesito gran cantidad de agua… ¡también necesito un baño, he he!-

Blanc et Noir simplemente asintió y lo condujo a la parte de atrás de la cocina y el comedor. Por oscuros pasillos que parecían ir cada vez más hondo en la tierra, la luz que despedía su pálido cuerpo les guiaba y pronto el pasillo comenzó a subir hasta terminar en una gran puerta de madera cuya ventanilla era en forma de las tres lunas. Al abrir la puerta Gaara volteó justo a tiempo para ver la cara de sorpresa de Lee. Luego de disfrutar este pequeño, pero hermoso detalle, lo dejó a solas para que tuviera privacidad.

Ya era muy tarde y Gaara guardaba el refugio, pasó por una de las habitaciones, la única que quedaba para huéspedes y la preparó muy meticulosamente para el Lylith. Sentía una alegría que no podía explicar, haciendo algo por el otro; no le importaba si él lo apreciaba. No se dejaría a sí mismo ni siquiera considerarlo, pero el solo hecho de hacer algo por el otro le hacía sentir bien. No más se confesó esto a sí mismo y sintió temor…temor de sí mismo.

Al terminar ya era muy tarde, pronto amanecería y debería preparar el desayuno para el humano. Su amo no se encontraba por ninguna parte aunque ya debía haber despertado. Sintió una extraña inquietud, una necesidad de saber que Lee se encontraba bien… ¿acaso esto era lo que llamaban preocupación? No, él se preocupaba por sus amos, cuando eran heridos o como Sasuke salían en un arriesgado viaje en pos de un humano…pero esto era diferente…y sintió coraje hacia sí mismo…coraje y mucho temor.

Sasuke despertaba lenta y perezosamente, revolcándose en unas sabanas negras que sólo olían a su hermano. Sin poder evitarlo se sintió extrañándolo y se odió a sí mismo por ello. Miró por una pequeña ventana en su habitación, Le Rouge Lune asomaba sus primeros destellos carmesí en el cielo. No podía creer que había dormido más de dos horas…si Itachi pudiera verle seguramente le diría que era un vago. Se encaminó a la cocina para comer algo, pero una vez en el pasillo decidió visitar al humano. Cuál fue su sorpresa al ver al humano profundamente dormido. Seguramente, si se contaban las horas anteriores a su escapada, ya había dormido más de cuatro horas… ¿Cómo era posible que aun estuviera dormido? ¿Acaso estaría enfermo? Sasuke lo observó por un largo rato, mientras el rubio se movía de vez en cuando. En un momento quedó bocarriba y de su boca abierta se derramaba un hilillo de saliva…parecía que en realidad este humano estaba muy enfermo.

Sasuke nunca había visto a alguien dormir así, se le acercó y lo olisqueó de cerca, tratando de cerciorarse que algún olor raro no lo había tomado desapercibido. Sólo el olor dulce del humano le llenó los pulmones, un olor parecido al de la madera, suave y fresco. Limpió con su dedo la saliva que escurría de los rosados labios del otro mientras escuchaba los latidos estables del corazón mortal e intentaba calmar su inquietud. Tomó un tronco que funcionaba de banca y se sentó al lado de la cama del humano. Esperaría para verlo despertar, era interesante y por alguna razón no podía saciarse de ello. Miró su dedo de repente con una expresión de curiosa culpabilidad y lo acercó a su nariz, oliendo indirectamente los labios del humano…y sintiéndose avergonzado esperó su despertar.

Por los pasillos oscuros, su luz blanca reflejada en los incontables adornos de la guarida, Gaara se movía en silencio. En vez de tomar su forma normal y moverse a través de las lámparas, caminaba hasta alcanzar aquella puerta con las tres lunas, parecía tener más significado de esta manera. No escuchaba nada además de los sonidos de la noche y la inquietud se apoderó de su ser. El manantial era la única parte de la casa a la que no estaba conectado, no tenía idea que sucedía ahí. Escuchó atentamente por varios segundos antes de tocar la puerta, nadie respondió. La impaciencia tomo control de su antiguo ser y la puerta se abrió en respuesta.

Su mente, su alma y su corazón perdieron todo sentido de ser, si fuera mortal esto sería el morir. La luz rojiza de Le Rouge Lune delineaba un ser, escapado de su más intimo y negado sueño. Sobre una flor de loto, ahí flotando en el manantial, yacía un cuerpo, grácil y perfecto; delineado en la roja luz y en tonos de un dorado que le parecía salir del interior. Ahora la blanca luz que emanaba añadía su tono en este matiz, este tributo a la belleza inmortal. No podía hacer nada...ya no pertenecía a sí mismo.

Sintió como el Djinn se acercaba y no hizo movimiento alguno. Su nerviosismo se lo impedía, no quería arruinar la oportunidad de estar tan cerca…del ser que amaba. Sintió como si algo dentro de sí se llenara, como una burbuja de calidez y felicidad; al percibir el asombro que causó en el otro. Retuvo la calma que su meditación le había proveído y se puso en pie. Mientras lo hacia la loto se cerró sobre sí, hasta cubrirlo, dejándolo vestido de nuevo y un último pétalo le sostuvo sobre el agua, a la vez que giraba su rostro sobre su hombro, buscando la mirada del Djinn.

Caminó suavemente hacia Gaara, sin mirarle, no quería parecer sensual y honestamente estaba demasiado nervioso. La más mínima distracción y seguramente perdería el control de su Taijutsu y caería en el agua desnudo…mejor ni pensaba en ello. Al subir la mirada se encontró con algo que le dejó sorprendido. Gaara le miraba con un sonrojo en sus mejillas, un brillo en sus ojos…y la más hermosa sonrisa que jamás había visto. Era solo una curvatura en sus labios pero sus mejillas tenían hoyuelos en ellas que le hacían ver como un niño, un hermoso niño. Ahora era él quien se sonrojaba, no sabía qué decir.

-…Um…siento haberte interrumpido…yo…no sabía si estaba bien. Le preparé una habitación ya que no ha dormido y…-

-No es nada, gracias por su…preocupación. No requiero muchas horas de dormir pero en esta ocasión creo que las necesito. Podría…-

Gaara le miró con cierta suavidad en sus ojos verdes y lo condujo hasta su habitación en un silencio que por alguna razón ambos encontraban placentero. Una vez ahí Lee quedó sorprendido, era la habitación perfecta. Tenía muchas partes de arena con delineantes estilo zen, rocas y minerales yacían en la habitación dándole un aspecto rustico y natural. Una gran tina llena de agua y flores estaba escondida tras una cortina de pequeñas cuentas de bambú, mientras que sonajeros de madera y varios ornatos de cristal estilo Djinn le daban un toque exótico y a la vez tranquilo a la habitación. Su sorpresa se rindió ante el cansancio y se dejó caer en el lecho japonés que le habían preparado.

-Espera…- Dijo Lee al ver que Gaara ya estaba en el umbral de su habitación. Le hizo señas al pálido Djinn para que se acercara y sin darse cuenta el sueño le reclamó, haciendo que su torso quedase desnudo, como siempre lo tenía al dormir. Esperando que Gaara no lo notase, se cubrió con las sabanas y le esperó. Al tenerlo de frente no pudo más que maravillarse ante la belleza y buen corazón que tenia.

- Quería decirte que nunca pienses que por que eres un Djinn no puedes acercarte a los demás. Eres la luz que le da vida a todas las plantas de este lugar, eres un guardián que protege con su vida a su familia. No olvides que aunque en tu piel brillen las llamas, la luz que todos sienten es la que tienes en tu interior.- Las manos de Lee tomaron las de Gaara y luego se cerraron dentro de ellas. Al abrirlas depositó una flor de loto roja en las manos del Djinn. Se miraron a los ojos un momento que pareció durar una eternidad, ambos inmóviles pero llevando un torrente de sentimientos en su interior.

Un olor delicioso le hizo salir de sus coloridos y confusos sueños, de inmediato se sentó en la cama a pesar de que su cuerpo estaba exhausto. Escuchó un bufido acompañado por un gritito y se encontró a Sasuke sentado al lado de la cama mirándolo. Sin poder contenerse soltó una carcajada; su rápida reacción había asustado al felino que le miraba con los ojos grandes y mostrando los dientes. Para hacerle ver hasta más gracioso, si es que eso era posible, tenía la piel y el cabello erizados como todo un verdadero gato.

-Ha, ha, ha. ¡No puedo creer que te asustara!...y hasta te sonrojaste… ji, ji-

Naruto señalaba el rostro del gato con curiosidad, su cercanía le reveló otra faceta de su amigo.

-Wow…nunca me había fijado…que tienes colmillos…-

-¿Qué dices? Todo el mundo tiene-

-Sí, pero no afilados…-

-Aquí sí-

Naruto miró a Sasuke hasta el punto que el gato negro se puso nervioso. Sentía su rostro arder y no sabía por qué. Lo más posible el humano le había contagiado con alguna gripe rara de los mortales, pensó malhumorado.

-¿Y cómo que me 'sonrijé'? ¿Es eso una infección de los Humani o algo asi?-

-¿Infección?... ¡Pffht, HA HA HA!...lo siento…ha, es que…esto…- tartamudeó ante la cara seria del inmortal -Bueno sonrojarse es cuando se acumula la sangre en tus mejillas… ¿sabes?-

-¿Estoy…enfermo?- preguntó Sasuke totalmente perdido.

-No… ¿Cómo es posible que no sepas lo que es sonrojarse?...bueno te pasa cuando sientes vergüenza, o enojo y hasta cuando te gusta alguien…y cuando lloras…a veces. Es algo involuntario, ¿entiendes?-

-Hai- Esto solo confundió más aun a Black Cat, ¿era esta nueva sensación la causa de esa reacción tan inusual en su piel? Intentando calmarse condujo al humano hasta la cocina ya que, por los sonidos que hacia su estomago, Sasuke asumió que Naruto preferiría comer antes de asearse. Aquella noche fue especial para Naruto, aunque estaba nervioso al principio, al poco tiempo se encontraba charlando con todos. Mientras recordaba poco a poco los sucesos de la noche anterior, conocía a uno de los que lo salvó, Rock Lee. Al terminar el desayuno Sasuke salió de nuevo, al parecer tenía muchos asuntos pendientes, esto puso al humano un poco incomodo ya que había conocido a Sasuke primero y se sentía más cómodo con él. Pero muy pronto se sintió a gusto e inesperadamente se encontró tomando lecciones de Gaara y Lee, quienes ahora estaban determinados a enseñarle como ser un Ghaia. Así pasaron los días, hasta que al finalizar la semana ya Naruto sabía comportarse más o menos normal entre inmortales.

-A ver, explícame lo que sabes de las razas- pidió gentilmente Lee.

-Etto…están los Ghaia, que son de la tierra. Los Ferai son animales y los Lylith son como plantas...Um…Djinn para fuego, Aquis para agua y Arelie son viento…y…eso es todo…- Dijo tímido el mortal.

-Te faltó Humani- Dijo Lee con una sonrisa que le fue correspondida por el joven rubio.

-Descríbelos- Ordenó el pelirrojo con seriedad, aunque en el interior estaba sorprendido de que el humano aprendiera tan rápido.

-…Los Lyliths son…religiosos…um…ven todas las razas por igual; comparten todo con las plantas, como alimento y eso. Los Ferai son bien diferentes porque comen a otros animales y a veces comen otros Ferai…hay de todas clases como hay animales-

-Bien, ahora los Arelie- dijo Gaara.

-Son de aire…y…son muy pocos, parecen fantasmas y se alimentan de energía, casi nunca de carne…cuando no hay energía natural…l-la toman de…seres vivos, son muy antiguos-Naruto intentaba no mirar a Gaara mientras su respuesta se desvanecía sobre sus labios, aun sentía temor por lo ocurrido con los gemelos. Temblaba al ver la cicatriz en su pecho cada vez que se desnudaba, a pesar de que Lee le había curado todavía la herida no terminaba de cicatrizar.

- ¡Muy bien! ¿y los otros dos?-preguntó el pelinegro siempre alegre.

-Aquis…viven en aguas profundas, son muy poderosos y misteriosos. No se ven muchos. Luego están los Djinn, son muy antiguos y casi siempre están hechos de energía pura. Son todos muy diferentes pero la mayoría no necesitan comer, literalmente por que el calor interior de la tierra los mantiene, son los más fuertes en magia que puedo encontrar comúnmente-

Un largo silencio siguió sus palabras, en el cual Lee miraba atento entre él y Gaara, mientras que el Djinn lo observaba seriamente. -Bien hecho, comamos-

Tras intercambiar algunas risas Lee y Naruto se acomodaron en la mesa mientras Gaara le servía a cada uno sus respectivas comidas. Sin nada más que hacer esperaron la llegada de Sasuke, mientras cada minuto que pasaba los unía más y más.

Una espiral bruñida se erguía orgullosa contra la pureza de la luna; luciendo sobre si los destellos de la luna roja, el palacio se adueñaba del valle con su imponente grandeza. Entre la vegetación exótica que predominaba esta área dos ojos rojos observaban con atención una de las pocas aberturas del la estructura. De repente encontró un filo en su cuello, una larga hoz estaba posada contra su yugular. Se volteó lentamente y un cuerpo le cerró el paso contra el tronco del árbol en el que se encontraba posado.

-Fue bastante arrogante de tu parte el acercarte tanto al palacio Gray Cat-

Un individuo cubierto por un ornato conjunto de armadura y capucha roja sostenía la gran arma de manera fija; su voz carente de emoción alguna. Se acercó lentamente al felino que tenia de frente y al estar solo a pulgadas de su rostro hizo un movimiento imperceptible con su brazo. En un destello carmesí los cabellos del otro comenzaron a caer al suelo, mientras que el pelinegro gato ni se inmutaba ante tal muestra de agresividad. Su largo cabello caía lentamente al suelo que se encontraba tan distante. Se agarró con sus garras negras al tronco por ambos lados y subiendo ambos pies intentó patear a su enemigo el cual se movió hacia atrás esquivándolo. Al tener la hoz separada de su cuello volvió a impulsarse, poniendo un pie en la navaja e impulsándose hacia atrás. Luego se impulsó hacia adelante y saltó sobre su enemigo, quien le intentó tajear con la hoz, haciendo un gran arco sobre su cabeza. Gray Cat torció sus extremidades haciéndole girar rápidamente, la navaja logró cortarle un mechón de pelo azabache.

Cayó ágilmente, pero sin ni siquiera voltear ya el enemigo se encontraba sobre él atacándole. Evadiendo e intentando atacar, el felino retrocedía más y más hasta encontrar su espalda contra la base de un gran árbol.

-¡Sharinghan!-

El tiempo parecía ir más lento en los ojos rojos del gato, pero la realidad era que él era ahora más veloz y sus ojos percibían hasta el más mínimo movimiento. Con sus garras negras mantuvo a su enemigo en una posición defensiva ya que la agilidad de Gray Cat no le permitía hacer nada más. Esquivando un ataque el enemigo se descuidó por solo un segundo en el cual su capucha se bajó revelando su abundante cabellera, lo que detuvo al felino por una fracción de segundo en la que muy pronto encontró el filo de la hoz en su cuello de nuevo. Esta vez no tendría manera de escapar.

El otro se le acercó lentamente mirándole fijamente a los ojos. Cada vez más cerca…tan cerca que podía ver cada línea en su pupila de zafiro, podía sentir aquel largo cabello rozando su frente…tan cerca que respiraba su aliento y ya su olor se sentía como el propio. Sus labios se rozaron, electrizando cada centímetro de su ser como nunca antes. Solo bajo la gran hoz roja sin quitar la vista de aquel ser que amaba con locura, aquel ser tan frio…que aun con su arrogancia cerraba los ojos con ternura al ser besado.

-Sabes que me preocupa que te acerques tanto al palacio. Algún día te pueden ver…no sé qué haría si te pasara al…-

-No respondiste mi mensaje así que…olvídalo- Interrumpió el felino para luego dejar sus palabras desvanecerse.

- ¿Así que decidiste venir a rescatarme? Hmm… ¿Qué debo pensar de eso?-

El felino se sonrojaba y le intentaba dar la espalda pero la rendija en el tronco del árbol contra el que se encontraba no lo dejaba. Mientras que un rubio se le acercaba lentamente, las marcas rojas en su cara realzadas en la luz de la luna roja y su pelo destellando como fuego liquido.

Más tarde se despedían, el rubio poniéndose su capucha de nuevo y mirando al gato sobre su hombro.

-Bueno…te veo en el Bazaar ¿sí?-

-Hm…Adiós-

El gato se dio media vuelta e inició el largo camino a su hogar. De repente sintió como el otro saltaba sobre su espalda, casi tirándole al suelo; sus cabellos, ahora cortos, se erizaron y dejó escapar un bufido. El rubio besó mejilla con mucha ternura y entusiasmo mientras rodeaba el cuello del felino con sus brazos.

-No creías que me olvidaría ¿o sí?...Nunca olvides que te amo Itachi-koi- Posó otro beso en la mejilla del pasmado gato y se bajó de su espalda, para luego abrazarle por la cintura y recostar su rostro en aquella espalda que olía a flores y agua fresca.

-…y…y-yo a ti…ten cuidado- murmuró intentando mantener una expresión seria a pesar de que estaba más sonrojado de lo que había estado en su eterna vida.

- ¡Oi, el pelo!...no quisiera verte andando medio pelado por ahí. La gente se pone curiosa ¿sabes?- dijo con picardía. Con un suspiro el pelinegro permaneció atrapado en los brazos del otro mientras un torrente de cabello parecía derramarse por su rostro, su larga y lacia cabellera creciendo toda en un instante. En silencio su compañero tomó una cinta de sus ropas y con ella ató el cabello de su amado demostrando mucha ternura con el gesto. Luego se despidieron y cada uno se perdió en la oscuridad, cuando la luna asomó su rostro por entre las nubes, ya ambos habían desaparecido.

Sasuke regresó de su cacería muy feliz, traía pescado y un pequeño venado para que Gaara lo preparase, estaba curioso que habían hecho los otros mientras no estaba. Entró y dejo sus presas en manos de Gaara quien le miraba con una leve sonrisa. No pudo más que sorprenderse ante el cambio que habían tenido sus vidas desde la llegada del humano. Todo parecía tan alegre y sencillo con Naruto en la guarida. Antes encontraba alegría en el cazar y luchar, entrenar para luego probar sus destrezas luchando con otros. Pero ahora el cazar le hacía impaciente, solo quería pasar el tiempo cerca del humano o haciendo algo que tuviera que ver con él.

Nunca había sentido tal placer en observar las simples cosas que caracterizaban a un individuo, nunca había…necesitado estar tan cerca de alguien. Nunca había querido ser parte de algo con tanto fervor como deseaba convertirse en parte de la vida de Naruto…así como él se había convertido en parte de la suya.

La noche roja transcurrió con normalidad. Lee y Naruto jugueteaban como chiquillos mientras Gaara luchaba por establecer algún tipo de control y Sasuke le miraba desde lejos, dibujando con su tinta roja la imagen ante él. Utilizando el Sharinghan, Sasuke creó el equivalente de un retrato de la escena. En la pintura Naruto y Lee correteaban con unas cartas en mano mientras Gaara les perseguía, incinerando las barajas como si fuesen artífices del caos.

Cada día Naruto les contaba más de su mundo y aprendía más sobre el de ellos. Sasuke decidió que ya era tiempo de poner el conocimiento de Naruto a prueba. Sin más se puso en pie:

-Naruto, vete a la cama temprano…mañana te llevo al Bazaar para comprarte ropa, ya que en tres días será The Dark. Si me lo permites…quisiera ser tu escolta- Sasuke se sonrojó un poco, pero se mostraba seguro de sí y habló con una voz medida que no dejaba duda alguna de que hablaba en serio. Las caras de shock que tenían el Djinn y el Lylith eran casi tan graciosas como la variedad de expresiones que recorrieron el rostro del humano. Desde anticipación y alegría hasta confusión y luego total shock, la cara de Naruto parecía un semáforo cambiando luces.

Un largo silencio siguieron las palabras del gato negro. Luego de que Gaara le dedicara una mirada seria, que decía "Tenemos que hablar" y Lee le dedicara una de vergüenza y lástima que solo un loco ameritaría; ambos se miraron para luego mirar al pobre humano que sería el recibidor de la necedad del felino. Naruto hizo lo que pudo para no salir de la habitación corriendo mientras todas las miradas se enfocaron en el, una de preocupación por parte de Lee, una de seriedad de Gaara y finalmente una mirada de emoción reprimida de parte de Sasuke. Todas le llenaron de inseguridad, pero intentó ser valiente para poder disfrutar de lo que le esperaba; ya que si Sasuke se mostraba tan emocionado debía ser algo bueno… ¿Verdad?

To be continued…