BAJO SU CONTROL... Qué te han hecho Naruto?

"No vengaremos del mundo ninja... y contigo lo lograremos"

¡Hola hermanitos del fic!

Me he puesto a trabajar en los fics en mi trabajo XD y por lo mismo puedo traer continuación hoy. Ahora estoy en espera de que me deje tranquila el monstruo y así redactar hasta media noche, al fin de cuentas, mañana tengo el día libre.

Ahora bien, espero que os guste lo escrito y perdonen la tardanza, es que he estado pensando en continuaciones XD.

¿Me regalan un review?


Capítulo 14: Entendimiento de actos

-Así es… una promesa…-

--------Flashback----------------

Konoha se encontraba en serios problemas. Para la desgracia de muchos, ese 9 de octubre traería malos recuerdos. La movilización de los guerreros comenzó rápidamente al encenderse la alarma. Konoha sería atacado. En la calle principal, ahora llena de ninjas enlistados para salir a luchar, se logran distinguir entre la multitud dos Jounnin preparando la defensa de la aldea, intentando librarla de una catástrofe y destrucción.

El más fuerte de todos, poseedor de unos ojos azules y cabello completamente rubio, dirigía y daba órdenes a cada grupo de ninjas, los cuales respetuosamente realizaban cada una de las tareas que les eran asignadas. Como el líder de tan poderosa nación tenía que mantener la calma y buscar la manera de poder proteger a cada uno de los habitantes y colocarles en un lugar a salvo.

-¡SI YODAIME-SAMA!- 6 AMBU desaparecieron en una nube de humo al recibir instrucciones.

-¿Ya sabes qué es lo que está a punto de atacarnos?- un Jounnin de ojos perla se encontraba a su lado. La preocupación en el rostro de su amigo-jefe no le daba buena espina.

-Al parecer… es el Kyubi- suspiró molesto –Si mis sospechas no fallan, llegará con nosotros en 4 horas. Fui avisado que 3 AMBU fueron ejecutados en el valle del fin-

-¡¿Estás hablando en serio?!- se encontraba anonadado ante tal confesión. ¿Cómo era posible que ese demonio se apareciera exactamente en su hogar?

-Completamente.- suspiró cansado -Hiashi, te agradezco que estés aquí por apoyarme, sin tu ayuda, estaría perdido…-

-Nada de agradecimientos Minato. Eres además de mi líder, mi mejor amigo y no te dejaría solo nunca… ahora tienes que relajarte, especialmente por Kushina-

-Tienes razón- al recordar a su mujer y al futuro Namikaze generó una real y pacífica sonrisa. –Aunque ahora estoy preocupado por los dos… ¿acaso no puede regalarme la vida un momento de paz con mi familia?-

-Minato, tranquilo. Verás que esto terminará pronto y podrás disfrutar de tu hijo como Dios manda. Aunque debemos de estar alerta, puede ser que el demonio cambie de dirección.

-Realmente lo dudo- serio –Ese demonio viene tras nosotros por una razón desconocida- se detuvo –Hiashi, no puedo pedirte que te quedes a mi lado. Eres el futuro líder de tu clan y es tu deber estar ahí para protegerle. Agregando que tu mujer debe de estar completamente preocupada por ti y eso no le hace bien al bebé.-

-No. Mi deber es proteger Konoha y estar a tu lado… ¡Mejor deja de decir estupideces y atiende a esos Jounnin que esperan a tu llamado!-

-Vas a ser padre y no se te quita lo huraño… ¡Hahahahaha!-

"¿Cómo puede hacer ese tipo de bromas en estos momentos?" pensó un extrañado Hyuga, pero sonrió levemente al entender que era Minato del que hablaba. –Entiende que gracias a ti, el ser AMBU me mata-

-¿Hablas de problemas? ¡Estás loco! Entre ser Hokage, ninja, esposo y futuro padre no me doy abasto –poniendo una gran sonrisa, la cual sería heredada por su hijo.

-Tienes razón. Es una loc…-

-Necesito pedirte un favor- le interrumpió para ponerse serio otra vez. –Y prométeme que la cumplirás, pase lo que pase-

-Minato…- el tono de disgusto no esperó más.

-Sólo promételo…-

-De acuerdo- no estaba muy convencido, pero la amistad con ese rubio era tan importante como su vida misma –haré lo que desees, Minato-

-Gracias. Pues verás…-

No pudo terminar ya que la voz de una mujer les interrumpió. Una chica de cabello negro estuvo corriendo por todas las calles de la aldea para encontrar a Yondaime. Y al hacerlo, se dirigió rápidamente a él… el mensaje de Tsunade era inminente.

-Yondaime-sama…- tomaba el aire perdido –Su mujer… Kushina-sama…-

-¡¿QUÉ LE PASÓ A KUSHINA?!- preocupado por su mujer, que presentaba desde hace días una salud no muy favorable, tomó fuertemente los hombros de la recién llegada -¡SHIZUNE CONTESTA!-

-¡ESTÁ EN LABOR DE PARTO!- estaba aterrada ante la actitud del tranquilo y sereno Hokage.

-¿En… en labor de parto?- sonrió de lado a lado. En esos momentos olvidó todo lo acontecido en la aldea y sin decir nada corrió hacia el hospital, donde seguramente estaría su amada esposa… regalándole la dicha de ser padre.

Hiashi miraba el camino por donde salió disparado su amigo. Sonrió y deseó con todo su ser que esa felicidad nunca muriera… -Mucha suerte, Minato-

Pasaron alrededor de 2 horas después del aviso de Shizune. Había llegado corriendo y evadiendo a un sinfín de ninjas desesperados y a otros esperando órdenes, aguardaba fervientemente que Tsunade o cualquier otra enfermera le indicara del parto. Era ya la madrugada del 10 de octubre, y Minato estaba incontrolable… ¡necesitaba ver a su hijo! El pobre rubio no podía contener su nerviosismo…yendo de un lado a otro dentro de la sala de espera. -¿Pero por qué tardan tanto? ¡Es solo un nacimiento! Bueno, no cualquier nacimiento… ¡es el de mi bebito!- Pensaba mientras veía como las manecillas de ese reloj pasaban tan lento. Solamente el sonido de una puerta le hizo entrar en razón.

-Minato…- el médico que había atendido a Kushina salió lentamente y llamó al rubio con voz baja.

-¡Tsunade! ¡Por Dios!- se acercó a ella, pero al no escuchar nada de ella se preocupó -¿Qué es lo que pasa? ¡Dime ya Tsunade!

-Minato… ¡fue niño!- y con una sonrisa recibió uno de los tantos abrazos de él. Normalmente guardaba la compostura y dejaba que Kushina se expresara de esa manera, pero el saber que tenía un nuevo integrante en su familia le llenó de una alegría perene.

-Es un… un… ¡¡¡¡UN HOMBRE!!!! –Gritándolo con toda la fuerza que sus pulmones daban -Madre mía– colocando una de sus manos en su cabeza y la otra en su cintura –Muchas gracias Tsunade. ¿Puedo verlos?-

-Por supuesto…- seria –aunque debo de advertirte y ser sincera contigo. Kushina no está nada bien, el parto fue muy difícil y no sé si sobr…-

No pudo continuar ya que el rubio le miró con tanta tristeza. No pudo decirle que la pelirroja estaba muy grave y…

Sin dudarlo se dirigió con su familia. Al entrar se encontró a la mujer que más amaba en el mundo, sudada y cansada, pero feliz de haber traído a su primogénito, teniéndolo fuertemente entre sus brazos, pero a la vez con la delicadeza que una madre sabe dar, demostrándole el amor y dulzura que guardaba para él en esos momentos.

Sin saber que sería el único y último contacto que tendría con esa criaturita tan hermosa… dejándole una vida difícil y dura…

-¿Te había dicho que eres la más hermosa de las madres que he conocido en mi vida?- sonriendo se acercó a ella -Preciosa…- no podía dejarla de ver tiernamente.

-E… eres un tramposo- sonrió, no obstante le mostró a su marido la dificultad de su respiración y la falta de energía –Como siempre me ganas… fue niño. – Se quejó -Ah…-

-No te fuerces Kushina- intentó esconder su preocupación. Ella tiempo atrás le había comentado el peligro que su sangre albergaba al traer a un ser al mundo… y no quería vivirlo en carne propia.

-Es un niño precioso… se parece a ti…- le acariciaba tiernamente esas mejillas tan bellas –Prométeme que cuidarás de tu hijo-

-Sabes que lo haremos juntos, Kushina- estando a su lado, logró sentarse en la orilla de la cama y con la mayor ternura del mundo, sostuvo por primera vez a su orgullo –Le cuidaremos juntos…– La besa –Protegeremos a nuestro Naruto… Namikaze Naruto-

-No Minato… esta vez yo no… ah- se quejó más por el aumento considerable del dolor en su vientre. Al tener las manos libres, colocó ambas en su vientre y notó como su sangre comenzaba a marcar la sábana blanca. –Prométeme que será un ho… hombre de bien y… y…-

-Oh Dios…- el terror de perder a su mujer fue reflejado en esa mirada completamente desolada. Cargaba aún a Naruto y cuando el bebé comenzó a llorar, Kushina perdió el conocimiento. Él no supo qué hacer ya que la mujer que tanto amaba posiblemente estaba muriendo y la aldea que tanto amaba empezaba a caer con la llegada de ese monstruo.

-¡Tsunade! ¡Tsunade! ¡Ayúdame!– se levantó con su hijo en brazos y comenzó a llamar a la única que podría salvar a su esposa. -¡TSUNADE!-

Ya se esperaba esto. Entró corriendo al cuarto y encontró lo inevitable. Alejando a un Minato descontrolado, atendió a la kunoichi. Cuando llega a realizar sus jutsu médicos, no puede negar el dolor y tristeza por el resultado.

-Tsu… Tsunade… ¿qué es lo que está pasándole a Kushina? –Asustado porque vio que la Sannin no terminó de atenderla.

-Minato… tienes que ser fuerte… y más por la criatura que tienes en tus brazos…- agachó la mirada. No podía decirle nada más.

Kushina tenía razón. "Cuida de nuestro hijo en el caso de que yo falte… ¡Y NADA DE QUE DIGO TONTERÍAS!... ¿Me lo prometes?... Te amo Minato…" -No… No… no puede ser… dime que no es cierto…- derramando lágrimas- ¡ATIÉNDELA!-

-¡Entiende Minato…! No puedo curarla, Kushina no tiene cura… ella ha… ha… ha muerto –llorando también.

Lo único que pudo ver la Sannin fue que el joven Hokage, reaccionando segundos después de sus palabras, tomó fuertemente a su hijo, le dio un tierno beso en la frente e inmediatamente se secó las lágrimas. Después de respirar profundamente se acercó al cuerpo inerte y frío de la mujer que fue su esposa y madre del bebé, le dio un beso en los labios y al oído le susurró: "Prometo que será un joven sano… como lo fuimos los dos… será tu orgullo". Tomó una manta cercana y cubriendo a su hijo salió corriendo del recinto.

-¡No, Minato espera! –Tratando de ir por él, pero su cuerpo no reaccionó- ¡Qué harás!– Llorando -¡No cometas una tontería!-

Al salir del hospital logró ver cómo un gran demonio de nueve colas había entrado ya en los dominios de Konoha. -¡No te permitiré que destruyas el mundo donde ha nacido mi orgullo! –Observó nuevamente el panorama y vio algunos Jounnin cerca de él, esperándolo. -Inoichi y Shikaku, necesito que vengan conmigo- observando que su mejor amigo le miraba con duda -Hiashi, cuida de mi hijo…- Dándole la custodia del recién nacido -Ustedes, junto con Sandaime y Jiraiya… requiero que hagan un pequeño nicho para…- cerró los ojos y calmó su dolor –Terminaré con esto pronto, lo prometo-

-¿Y Kushina?- Hiashi recibió al bebé. Entendió que algo extraño pasó ya que el rubio tenía marca de lágrimas y sobretodo su hijo estaba con él -Pero Minato… ¿qué ha pasado?-

-Y absténganse de hacer preguntas- Regio y sereno, como le prometió a su mujer. -Ahora, no hay tiempo que perder. Cuando encuentren una pequeña cueva en donde yo estaré comiencen con los preparativos…- Viendo nuevamente a su hijo –no dejaré que te pase algo mi pequeño-

-¡Entendido! –Sin chistar obedecieron, yéndose lo más rápido que pudieron…

Yondaime logró acercarse al demonio localizado aún lejos de donde estaba, por medio de su técnica que le dio el nombre del "rayo amarillo". Estando frente a él, invocó a su mejor aliada y consiguió enfrentarse al Kyubi por algunos momentos, sin embargo poco a poco perdía tanto fuerza como a soldados. Todos los esfuerzos eran inútiles, ya que el nueve colas ganaba terreno al pasar los minutos, provocando destrucción a su paso.

Y todo gracias a ese Uchiha…

-Al parecer no tengo de otra.- observó sus alrededores -¿Estará todo listo ya?– Agradeciendo al cielo que en ese preciso momento, la cueva que había seleccionado fue levemente iluminada -¡Perfecto!- Y con la mima velocidad llegó hasta ahí.

-¡Minato!- Al ver al actual líder de la aldea, Hiashi comentó –Me he enterado de lo…- le miró preocupado –No cometas una locura… entiende que es tu propio hijo-

Estaba haciendo lo correcto. -Lo que voy a decirles y sobre todo pedirles es necesario que se haga como lo indico… Ya que es mi testamento– cargó suavemente y por última vez a su hijo y lo besa.

-¡Pero qué demonios dices!- el peliblanco estaba asombrado por la sentencia que su propio pupilo se había dado.

-Lo es, Jiraiya-sensei… Hoy daré mi vida por salvar a la aldea que tanto amó mi querida Kushina y que amo yo. La aldea que vio nacer a mi primogénito… Uzumaki Naruto– acariciaba a su hijo, intentando grabarse cada uno de sus rasgos, riendo ante esos ojos azules que eran su copia… le ganó completamente a Kushina… -Deseo que se entierre a Kushina a lado mío…- Y acercándose lentamente a la entrada de la cueva -A Naruto se le tratará como un héroe, porque él será el que cuidará del demonio de nueve colas y no permitirá que este vuelva a lastimar a nadie… Será el orgullo y el tesoro de toda Konoha- sin mirarlos -¡¿Han entendido?!-

-Pero Minato…- Jiraiya intentó razonar con él, pero la mirada seria y determinada no se lo permitió.

-¿Han entendido?- recibió un "SI" rotundo -Y quiero que, cumpliendo 20 años, sepa quiénes fueron sus padres y su historia. Mientras eso pasa, se le cuidará y esconderá su verdad-

-¡SI!-

-Minato, pero que tenga tu hijo un demonio de…- Hiashi se acercó a su amigo y tomándole del hombro observó por última vez esos cielos.

-Es un riesgo que tendré que tomar…- sonriendo -Prométeme que cuidarás de mi hijo, cuando su poder sea deseado. Él crecerá y se convertirá en un gran Jounnin gracias a su línea de sangre y en parte al poder del Kyubi… En el caso de que gente ambiciosa de poder quiera aprovecharse de él y de su verdadero poder… cuidarás de Naruto, mi hijo como si fuera el tuyo propio-

- Te doy mi palabra-

- Y recuerda que si tu hijo resulta ser hija… ¡se casarán!– Riéndose un poco –Al final, mi hijo es el mayor-

-Jamás olvidaré la promesa que hoy hemos hecho… amigo-

Regalándoles su última sonrisa salió de esa cueva a realizar su último jutsu… el cual salvaría a Konoha y lentamente podía verse como el destino de Yondaime estaba por escribirse…

-----------Fin del Flashback-------------------------

Hanabi no podía contener sus lágrimas. Una vez pensó en el parecido con Yondaime, pero jamás se imaginó que él… -Na… Naruto-san es hijo de…-

-¿Ahora entiendes el porqué de mis decisiones?-

-Si padre –secándose las lágrimas. Nada de debilidades enfrente de su padre.

-Ahora debo de cumplir mi palabra de casar a mi primogénita con el Hijo del Yondaime…-

-¿Y cuándo planea hacerlo?-

-Pensaba hasta que Uzumaki-san recobrara la memoria… pero lo medité mejor y lo haré oficial la boda en la fiesta dentro de dos días, donde Hinata quiere celebrar sus 20 años. A partir de ese día dentro de 2 meses celebraremos su unión-

-Me parece perfecto, es más, puede contar conmigo para lo que desee… lo haré gustosa, ya que Naruto-san es una buena persona y mi hermana lo quiere mucho.- Riendo -¡Creo que la noticia la va a desmayar!-

-¿Hanabi? –Con tono muy serio, el cual le caracterizaba. ¿Cómo que su hija se desmayaría?

-Este, yo…-

-No tienes remedio- Levantándose -Confío en tu discreción. Ahora vamos a descansar que tenemos que pasar por los prometidos mañana temprano. Y antes que se me olvide… no vuelvas a mentirme acerca de Konohamaru… entiendo perfectamente su relación y aunque no me guste, tengo que aceptarla. Quiero que venga a cenar mañana en la noche. Y avísale a Neji que Tenten debe de estar presente también, ya que no pude hablar con ella hoy por el estruendo que generaron esos dos. Todos debemos que tratar algunos asuntos familiares-

-Cla… claro- ruborizada -Entendido… Buenas noches. –Al principio estaba dudosa por la reacción de su padre, pero se armó de valor y lo abrazó tiernamente sin pedirle permiso. Esto causó tanta extrañeza al líder, sin embargo poco a poco fue correspondiéndolo.

-Gracias Hanabi, ahora ve a dormir-

Lo logro. Separándose de él y feliz por su proeza -¡Sí! ¡Hasta mañana!

Y como dijo el líder de la mansión, todos se fueron a dormir. Al día siguiente se paró temprano y después de hablar con su sobrino fueron en dirección al hospital, en donde se encontraban ya los shinobi que crecieron junto con el ojiazul.

¿Por qué les ponían trabes para ver a Naruto? Habían quedado en llegar a las 8 para visitarle y resultaba que no podían por restricciones que había dado Godaime: nadie deberá pasar hasta que Hinata lo ordenara.

Mientras se ponían todos de acuerdo para lograr a entrar, Naruto que había dormido plácidamente, despertó gracias a los rayos del sol que pegaban en sus ojos. -¡Qué bien dormí!- se dijo al sentirse como nuevo, completo y con una tibieza sin igual. Estando a punto de levantarse, notó cierta calidez que rodeaba su pecho, la cual le llenaba de una incomprensible felicidad.

-¿Eh?- al principio no pudo identificar el origen de ese calor, pero al enfocar a cierta persona acostada en su regazo, se asombró demasiado. -Pero si es Hinata –Pensó, ruborizado un poco- Se ha quedado aquí toda la noche, conmigo… no hay duda alguna que se ve realmente hermosa cuando duerme, jamás lo había notado.- Y lo único que pudo hacer fue abrazarla más fuerte, pero de tal manera que ella no se despertara. –No quiero separarme nunca de ti… Hinata- susurrando estas palabras a su oído.

Se quedó así por unos 5 minutos hasta que la joven kunoichi empezó a dar señales de que despertaría, al principio el rubio pensó en alejarse, sin embargo se armó de valor y quedó en la misma posición, sólo fingiendo que estaba dormido. Cuando por fin se lograron ver de nuevo esos ojos color perla, iluminados también por la bella luz de la mañana, dirigieron su mirada al que supuestamente dormía.

-¡Oh Kami! ¡Naruto-kun me está abrazando! Es todo…todo un sueño…- si en esos momentos estaba en un sueño, deseaba no despertar jamás. Lo que hizo fue corresponder felizmente al regazo del chico que amaba con todo el corazón, quedando nuevamente dormida.

Todo era tranquilidad y paz dentro del cuarto, todo lo contrario afuera, en el pasillo…

-¡Pero… yo estoy a cargo de su cuidado!- Sakura estalló. ¿Cómo era posible que le prohibieran las visitas a Naruto? Tsunade-sama jamás le aviso de algo por el estilo.

-Sakura-san, lo siento pero son órdenes de Tsunade-sama y no puedo desobedecerlas- la enfermera se interpuso nuevamente en su camino.

-Ash, y ahora que necesitamos verlo se ponen en ese plan- Ino cruzó los brazos y se recargó en la pared. –Creo que es mejor que nos vayamos-

-¿Estás loca?- dejando a todos asombrados, Sasuke le gritó eufórico.

-No está loca- la voz de la Hokage les hizo callar a todos. -He dicho que nadie, absolutamente nadie puede entrar!-

-Pero…- Sakura estaba con la mirada agachada. Ante la presencia de esa mujer, no había nada más que hacer.

-Mocosos molestos- la rubia se hizo paso y antes de desaparecer entre el pasillo –Naruto necesita descansar ya que no está del todo bien. Además él está siendo custodiado por Hinata, así que dejen de hacer ruido. Están en un hospital.-

-¡HN!- todos, absolutamente todos se quejaron.

-Ah, cierto, antes de que se me olvide, Sakura… Uchiha, vengan conmigo. Tenemos que hablar-

-De acuerdo…- ambos le contestaron en unísono, agregando el mal humor de Sasuke.

Caminaron por todo el pasillo y se desviaron a una de las oficinas del piso. En todo el camino, Tsunade les daba la espalda. Sasuke y Sakura le seguían en silencio, intentando averiguar el porqué de su llamado.

-¿Qué querrá decirnos?- Sasuke rompió el molesto silencio.

-Ni idea… sólo espero que sea algo bueno- le contestó la pelirrosa tomando su mano.

Al llegar a su destino, cerró Godaime la puerta con seguro. Suspiró ante lo que tenía que decirles… ¿por qué siendo la Godaime y la más cercana a Sakura era la última en enterarse? Del Uchiha leo entendía perfectamente, pero de Sakura no. Se colocó en la silla del escritorio y les invitó a sentarse.

-¿Tienen algo importante que decirme?- con eso empezaría el interrogatorio.

-¿De qué habla, Tsunade-sama?- Sakura miró a Sasuke antes de contestar.

-Lo que han escuchado- se escuchaba regia y molesta.

-No hay nada que decir- Ahora fue Sasuke el que habló. ¿Qué rayos quería sacarle esa pechugona borracha?

-Entiendo…- calló por algunos segundos para continuar con voz fuerte -¡Por qué demonios no me informan nada y mejor otros lo saben!- Ambos Jounnin sólo tenían la cara de duda -¿No saben de lo que hablo? ¡No se hagan! Era un hecho que de ti, desgraciado mocoso irrespetuoso esperaba todo, pero de ti Sakura… Sakura… me has decepcionado-

- Tsunade-sama, no sé de qué…- calló unos momentos y observando a su amado, se asombró por la rapidez en la que los chismes corrían por toda Konoha -o solo que sea lo que creo que es…-

-Lo dudo Sakura- Sasuke alzó una ceja –Es imposible ya que los únicos que lo sabían era Hinata y Naruto. No nos queda de otra más que decírselo- y después de recibir la respuesta afirmativa de su novia- Tsunade-sama, como ha de saber ya… le he pedido matrimonio a Sakura, aunque no entiendo quién más lo sabe-

-Puede ser que esa cerda… ¡siempre se mete en donde no le llaman!...-

La Hokage no podía creer las palabras que había dicho. Dejó de escuchar las palabras de los dos adultos enfrente de ella y entendió hasta ese momento que realmente ese Uchiha había regresado para cambiar…

-¿Se… se va… van a ca… casar?- ni siquiera le preocupó esconder su asombro.

-Así es.- Sakura se ruborizó -Se los pensábamos decir… aunque no entiendo quien más lo sabe. Sólo Hinata y ahora Naruto...-

-Hn, ni idea- Sasuke tenía la misma cara de duda.

-No puedo creerlo- Tsunade reaccionó después de ver que su alumna veía dudosa a Uchiha y viceversa- Chicos… me han dejado asombrada…-

-¿Asombrada? No entendemos… Eso no fue de lo que se enteró? O.o-

-No, lo que quería reclamarles fue que Hinata organizó una fiesta y jamás fui invitada por ustedes. Ella misma me lo dijo ayer, pero pensaba que ya me lo habías dicho Sakura…-

Y les explicó el momento en donde Hinata, estando con Jiraiya y ella en camino para acostar a un inconsciente rubio, les invitó a esa fiesta sorpresa. Los jóvenes al escuchar esto no pudieron esconder un gran sonrojo…

-Y bueno, lo único que me queda es felicitarles, ya era hora Uchiha, pensé que jamás te decidirías… no cabe duda que eres muy lento-

-¡HN!- no había duda que esa mujer le odiaba mucho.

-Y bien, por la otra cosa que los he separado de los demás es que…- se mordió el labio inferior. No deseaba decirles, pero era más que necesario ponerles en alerta. –Es indispensable que no le provoquemos a Naruto- les miró fijamente –este ataque responde principalmente al estado de ánimo de Naruto. El jutsu está afectando su carácter y su misión será el cuidarlo, evitar que se moleste… y por favor, absténganse de estar aquí como tontos intentando entrar a verlo-

-De acuerdo- ambos asintieron.

-Pueden irse, los espero en mi oficina- se levantó –iré a verle antes de la reunión que he planeado-

...CONTINUARÁ...