Capítulo I: Cuando el deber llama
Mucha gente, tanto adultos como niños estaban congestionando el sitio, se puede notar que una parte son los familiares que esperan impacientes que sus parientes sean atendidos o den noticias de su estado de salud, el accidente abarcó un número considerable de civiles esa mañana, no había tiempo que perder.
-Doctor Chaser que bueno que llegó –dijo una enfermera, joven y algo estresada por la situación-. Hay varios pacientes que no han sido atendidos aún, que tienen un estado delicado, son 3, entre ellos una niña de 15 años de edad.
-¿Cuántos quirófanos quedan libres?
-Sólo uno doctor… -Dijo con desanimo, para cualquier doctor, esa es una mala noticia-.
-Hey hey, no te preocupes –Sonríe-. Envía a los 3 pacientes listos para la operación a ese mismo quirófano –al decir eso dio media vuelta para prepararse él para la operación-.
-¡P-pero doctor! ¡Eso es imposible! –dijo muy sorprendida-.
-¡Confía en mí! ¡Hazlo! –Decía mientras corría hacia los vestidores-.
Con el tiempo en contra, Chaser se cambió lo más rápido que pudo, llamó a sus colegas para que se prepararan igual, cada segundo era vital. Ya listos, al entrar al quirófano, todos se llevaron la gran sorpresa, los 3 heridos en fila esperando ser atendidos.
-¡Esto es una locura Chaser, no puedo creer que hagas semejante cosa en un momento así! –dijo un cirujano disponible para ayudar-. No podremos hacer esto a tiempo, esto será un desastre te lo advierto.
-Escucha, si no lo hacemos nosotros, no lo hará más nadie, somos los únicos que estamos disponibles, tenemos que hacer lo imposible posible, no veas a los demás pacientes, concéntrate… -fue el primero en entrar de lleno a la sala de operaciones-. ¿Qué dicen? ¿Ustedes acaso les dirán a los familiares que sus parientes se nos fueron? –Dijo con un tono provocador que hizo un "click" en cada mente de los presentes, automáticamente entraron uno por uno, ajustaron las máquinas, prepararon los instrumentos, tal cual como lo hacen siempre-. Así me gusta… Muy bien gente, ¡a trabajar! Hagamos lo que sabemos hacer… salvar vidas.
Fue un reto nuevo y sobre todo muy complicado para cada uno de los presentes, estar pendiente de sus signos vitales, de cada cambio en los niveles cardíacos, inesperadas convulsiones, perdidas de sangre, entre otros problemas, aunque la preparación de cada quien pudo más que las adversidades, precisión, habilidad y concentración fueron las armas más poderosas de cada especialista. Después de dos horas sin parar, las 3 vidas fueron salvadas.
-Dios… en serio si pudimos… -el doctor Chaser no lo podía creer a pesar de que estaba seguro, arriesgó demasiado, cada quien salió de la sala de cirugía, su estado lo decía todo, la presión y el stress fue demasiado para ellos, el cansancio se hacía notar en sus rostros-.
-¡Más nunca vuelvas a… ponernos en una situación igual Chaser o te haré un informe y lo llevaré con la jefa de cirujanos! –Dijo visiblemente molesto el cirujano ayudante-.
-Por favor, ¿sabes que te puedes ganar un gran respeto por esto? –Observó que varias televisoras se acercaban, las reporteras y los camarógrafos iban directamente hasta donde se encontraban los especialistas, una buena oportunidad para salirse de esa-. Señores… ¿están grabando? –Preguntó para estar seguro, todos afirmaron con la cabeza, dispuestos a escuchar-. ¡El verdadero héroe de este día es él! –Lo señaló con ambas manos, como si se tratase de un espectáculo-. Prácticamente él solo pudo con tres pacientes al mismo tiempo, todos se mueren por escuchar su declaración Dr. Smith, ¡vamos vamos! –las cámaras lo apuntaban y los micrófonos lo acosaban, las preguntas no se hicieron esperar, el momento ideal para que el doctor Chaser pudiese escapar de esa situación no sin mostrar una gran sonrisa llena de picardía ante las cámaras e irse como si nada-. Wow… creo que ya podré desayunar –Buscó entre sus cosas su sándwich, aun en buen estado-. ¡Buen provecho! –se dijo así mismo, preparado para dar un mordisco a su desayuno cuando escuchó ese sonido infernal del extremo del pasillo, lo más lejano que se puedan imaginar, hasta sus oídos, un silbatazo tan propio de un fiscal de tránsito destruyó por completo la paz del lugar-.
-¡Chaser! –Se escuchó una voz, tan desagradable como el silbato, una voz típica de una mujer de unos 60 años menopáusica amargada y estricta-. Tú sabes que no se come en el pasillo, nadie, absolutamente NADIE debe –Dijo la dueña de esa voz mientras caminaba hasta el pobre muchacho-.
-Si señora… -dijo después de soltar un suspiro mirando su sándwich con nostalgia, no había comido nada en todo el día y por si fuese poco acaba de salir de una de las operaciones más complicadas que ha hecho-.
-Que bien que te quedó claro muchacho, ahora… ve al cafetín a comer, escuché lo que hiciste, felicidades, arriesgaste mucho esta vez muchacho, ten cuidado, quizá la próxima no tengas la misma suerte que tuviste hoy, pero por lo menos todo salió bien –Dijo mirándolo fijamente-.
-… eh… gracias… -Sencillamente no se espero tal reacción de esa mujer ya que desde que entró, nunca ha hecho más que buscar un pretexto para sonar su silbato prácticamente en su oído haciéndole entender que cometió una falta-. Bueno, iré al cafetín como me lo ordenó, nos vemos –Se despidió con la mano mientras se iba-.
El cafetín estaba lleno, difícilmente pudo encontrar una silla donde sentarse y comer en paz, pero por fin tuvo su premio, había salvado vidas y por fin pudo comer, no podía pedir más. Escuchó la "entrevista" que los reporteros le hicieron al doctor Smith, es algo que el dinero no puede comprar por el sencillo hecho de que no sabía que responder y las muecas que hacía frente a las cámaras no eran nada normales.
Junto sus manos y apoyo su cabeza para reposar un poco, estaba realmente agotado, tanto que ni siquiera se percató que una persona se sentó en la silla del frente y colocó algo sobre la mesa.
-¡Yujuuu! Hey chico… -dijo la persona, claramente una mujer con una voz bastante familiar-.
-Ummm… -Alzó la mirada, sorprendido por ver por fin quien era-.
-Soy Gabrielle Brown, ¿me concedes una entrevista? –Dijo sonriendo con ese aire jovial que tanto caracteriza a la periodista estrella del Canal 3-.
