Capítulo II: El Héroe del Día
-¿Una… entrevista? –Dijo aún extrañado-.
-Si cielo, una entrevista, no es algo por lo que tienes que asustarte –Sonrió amablemente-. Nada más escuchar al payaso aquel que está hablando en la televisión me da razones para pensar que él no tuvo el papel fundamental en esa riesgosa operación, más cuando le preguntamos detalles específicos, ni siquiera supo responder, pero allá están los reporteros mediocres que se fueron satisfechos por esas pobres palabras. Aquí entre nos… –se acerca a ella, le hace señas para que el haga lo mismo en tono confidencial- a mí se me da muy bien descubrir la verdad y mi trabajo es mostrárselo al mundo –Complementó esas palabras con un guiño de ojos hacia el muchacho-. ¿Qué dices? –saca una grabadora y la acciona, como dando a entender que no se irá sin su entrevista-.
-Ammm… bueno, me convenciste, adelante pregunta –Dijo con seguridad, al fin y al cabo, no cree que sea tan difícil.
Esa pequeña reunión duró algo más de 45 minutos, más que suficiente, como diría ella "algo que al público le encantará". Se despidieron amistosamente los dos dando por terminada la entrevista.
-Bien, será suficiente con esto, gracias doctor Chaser, yo creo que para mañana o pasado mañana estará publicado en The Sunset Bay, pendiente o mejor… te llamaré cuando esté listo te parece? Este es mi tarjeta con mi número de oficina y este es –saca un bolígrafo y anota otro número atrás de la tarjeta- mi número de celular –Se lo colocó en el bolsillo de su bata-. Bueno cariño, sigo esperando.
-¿Qué espe...? Ah si si cierto, aquí está mi número del celular, gracias por esto Gabrielle, es algo nuevo para mí –Dijo sonriendo algo apenado-.
-Gracias a ti, todo el mundo sabrá quién es el héroe del día de hoy, nos volveremos a encontrar pronto de eso estoy segura –se levantó de la silla y se despidió con una sonrisa-.
-¡Adiós!
Estuvo todo el día pensando en esa entrevista, teme que haya dicho algo no muy interesante para los demás o que Gabrielle fuese una de esas reporteras que solo se dedican a crear mala fama a los demás aprovechándose de la ingenuidad, aunque no cree que ella sea de ese tipo, no puede negar que lo dejó dudando por un largo rato.
Pasaron las horas, se hizo de noche rápido, por suerte ya había terminado de hacer lo que debía, atender algunos pacientes y hacer los respectivos informes en los historiales. Otro día arduo acabó, se cambió y se fue a su casa caminando. Apenas llegó a su casa se lanzó al sofá y encendió la televisión, tan divertida era la programación que en pocos minutos de ver se quedó dormido en un dos por tres.
Ya amaneció en Tampa, si no fuese porque su celular estaba repicando no se despierta temprano, o relativamente temprano porque en si era muy tarde para él. Apenas se dio cuenta de que estaba contrarreloj, su reacción fue tal que se compara con un venado asustado escapando del peligro, pero él, directo al baño para bañarse y cambiarse, a veces se pregunta cómo no lo han despedido si no es la primera vez que llega tarde. En un tiempo record de 20 minutos (record para él) ya estaba completamente listo y volvió a ir a toda velocidad hacia el hospital. Con un tráfico del demonio, la opción de tomar el autobús quedó descartada, obligándolo a usar de nuevo sus piernas al máximo para por lo menos llegar "a tiempo".
-¡Ya no aguanto más! Voy a tener que comprarme un carro –pero es algo que da risa porque su sueldo no le alcanzaría sino para unos 10 años de ahorro para comprárselo-.
Entró al hospital, de lo más normal, se cambió y entró a su consultorio como si nada hubiese pasado, atendió a varios pacientes hasta que recordó que no había leído siquiera el mensaje que había recibido en la mañana.
-"Hey cariño, espero que te guste lo que escribí de ti, lo verás hoy en el diario de la tarde, busca en la sección de Ciencia y Salud, espero tu comentario.
Nos vemos ;-)"
-Hablaba en serio… si lo publicó ay Dios ¿qué habrá escrito esa mujer? –Estaba sorprendido, y con mucha curiosidad, tanta que fue a hablar con su enfermera-. Oye, ¿podrías hacerme un favor?
-Sí, dígame.
-Podrías, cuando puedas claro… ¿comprarme el The Sunset Bay?
-Eh sí, no se preocupe doctor.
-Gracias –le da unas monedas, lo que cuesta el periódico-. ¿No hay mas citas para hoy?
-Por ahora no señor, me retiro.
Para empeorar la situación, el hecho de no tener nada productivo que hacer aumentó su ansiedad, hizo desde ordenar su oficina, acomodar unos papeles, acostarse y ver el techo, hasta jugar con su celular, las horas pasaban tan lento como si lo hiciera a propósito. Se sentó en su sillón de nuevo a jugar con su bolígrafo, no se dio cuenta de que la hora de la salida del periódico había llegado, sino hasta que una mujer baja, canosa, gorda y haciendo uso de su típico silbato para interrumpir la paz que había en la oficina atravesó las puertas de su consultorio.
-¿¡Señora Geller hasta cuando voy a soportar esto todos los…! -no terminó de decir su frase ya que su cara fue impactada por una cantidad de papeles grises-. ¡Auch! ¿Qué le pasa?
-¿Crees que porque eres ya famoso vas a llegar a la hora que tú quieras? Pues sí, me entere que llegó tarde de nuevo doctor Chaser, otra falta más en su pequeño record de asistencias.
-¿Famoso? ¿De qué habla? –Cuando observó lo que le había lanzado ya entendió el por qué de lo que dijo, era el The Sunset Bay-. Ah… ya entiendo –Dijo en voz baja-. Lo siento, no volverá a pasar.
-Si si si claro, siempre dices lo mismo, la próxima falta y te irás a otro hospital –Por donde vino se retiró, dejándolo solo-.
-Y usted también me ha dicho lo mismo desde la primera vez que me he retrasado –Dijo para sí, sonriendo, mientras buscaba la sección de Ciencia y Salud-.
Estaba un poco nervioso, había encontrado el artículo por fin, respiró hondo y comenzó a leer.
El Héroe del Día
Como todos saben, el día de ayer nuestra querida ciudad sufrió una cantidad de accidentes que captaron toda la atención de bomberos, policías y sobre todo de los médicos, en especial a los que conforman el gran equipo de especialistas del Tampa Bay Medical Center, a los que yo cordialmente felicito por su gran labor, prácticamente hicieron lo imposible para que las vidas de los heridos no cruzaran al otro mundo. Sin embargo, yo me tomé la libertad de descubrir a la persona que si hizo algo increíble que, viendo la dificultad del asunto, ningún médico hasta ahora se ha atrevido a hacer, el hecho de atender a 3 heridos de gravedad al mismo tiempo en una sola sala de operaciones no es algo que hacen todos, pero yo tuve la oportunidad de entrevistar a este joven médico que hizo esa proeza. Charles Chaser, un joven de 27 años de edad, que quizá su físico, un poco bajo de estatura y una expresión que siempre demuestra poca seriedad nos pueda dar una mala impresión de él y más si hace algo muy importante que es salvar vidas, pero yo aquí les traigo la verdad, este joven fue quien prácticamente hizo todo gracias a su determinación y su confianza en sí mismo. Si hay algo que se debe hacer es agradecer a este muchacho que tuvo las agallas de hacer algo que muchos de sus colegas vieron como "una locura" y "un completo desastre", pero contagió a sus compañeros de su confianza y fueron partícipes de esa gran hazaña.
Desde ahora sabemos que nuestra ciudad estará en buenas condiciones si contamos con gente como el doctor Chaser velando por nuestra salud, damas y caballeros de eso estén seguros porque se los digo yo.
Gabrielle Brown
Se quedo boquiabierto por tal cosa que acaba de leer, tomó su celular y comenzó a escribir un mensaje de texto para Gabrielle.
-"Hey… estás loca XD" –enviado-.
