De regreso con la historia, ya el capitulo 5 estoy emocionado, espero y este también les guste, dejen comentarios.

Todo, excepto personajes, son mi creación, estos como saben pertenecen a Tite Kubo, por cierto Bleach se pone cada vez mejor XD.

Más oscuro en la vida…

Aquel día todo parecía ser un sueño, todo se prestaba para creer que era una fantasía, el dolor era tan grande que difícilmente me permitía pensar, la lluvia arreciaba y el cuarto permanecía casi en penumbras, las tenues luces de las velas iluminaban vagamente el ataúd frente a mí. Las lagrimas no salían a pesar del dolor que me aquejaba, mis hermanitas muy pequeñas conocieron el sentir que causa la muerte, no puedo afirmar que yo fui lo suficientemente grande para entender y sobrellevar la nostalgia, de hecho no se si algún día podre hacerlo.

Habían transcurrido 3 meses desde que ella dejó de vivir, perdí mi alegría, mis deseos de despertar cada día, y sobretodo mi interés por ayudar a los demás: mi madre siempre me dijo que debía ser fuerte para ser un gran hombre como mi papá, día tras día me esforzaba por cumplir con esa promesa, algunas veces llegaba con moretones a mi casa por defender a mis amigos, y aunque al principio mi padre me regañaba siempre terminaba por estrechar mi hombro y decirme que estaba orgulloso de un hijo dispuesto a defender a las personas que quiere. Mis hermanitas, con la ayuda de mi padre, trataban de superar el sentimiento de no tener más a mi madre, yo por lo contrario vivía con ese dolor, me aleje de mi familia, les cause mucho sufrimiento a mi padre y a mis hermanitas, que hasta la muerte de mamá eran muy apegadas a mí.

Las cosas en la escuela no mejoraron, ahora no solo recibía burlas de los otros niños y chicos mayores por mi color de pelo, también me golpeaban y se reían del hecho de no tener mamá. Nada de eso me importaba, nada me generaba un mayor malestar del que sentía, nada llenaba este vacio, o al menos eso creía, hasta que la conocí. No se si fue por mi necesidad de ser amado, de encontrar algo que mitigara mi sufrir, que su sonrisa era encantadora, o el simple hecho de que fue la única que a pesar de mi apariencia y mal humor trató de ser gentil conmigo, trató de ser buena persona, trató de ser mi amiga…

-Veo que vuelves a recordar esos días.- Con una sonrisa en sus labios, dichas palabras marcaron el regreso al presente.

-No creo que eso importe.- Ichigo terminaba por colocarse su camisa.

-¿Qué acaso quieres volver a sufrir como antes?-

-Ja, como si eso fuera posible.-

-Tienes razón, esto solo puede ser peor.-

-¿Qué no tienes a nadie más por molestar?- Con una impaciencia reflejada en sus palabras que crecía a cada momento.

-No hay mayor amigo al que debiera de ayudar.- Con un sarcasmo bastante evidente.

-Pues no lo hiciste muy bien en el pasado.-

-¿De qué hablas? Si fui yo el que te ayudó cuando más lo necesitabas.-

-Si como no.- Deseando que él desapareciera.

-Vamos, ¿acaso ocupas que te recuerde lo sucedido?-

-No.- Respondió seca y cortantemente.

-Recuérdalo, esa niña solo jugó contigo, aunque he de admitir que tienes buenos gustos.-

-Eso no te imp.…-Antes de terminar la frase algo le hizo sudar: el simple hecho de decir "tienes" como presente le dio a entender que lo vigilaba.

-Así es mi querido Ichigo, te he vigilado por algún tiempo, y esa chica nueva de pelos con un tono como el tuyo y un cuerpazo es un gran trofeo.- Con algunas risas entre sus palabras.

-¡Ella no tiene nada que ver!- La ira invadían sus palabras y su coraje controlaba su cuerpo, intentó sujetar al tipo por el cuello de la gabardina, pero fue sometido rápidamente.

-Tranquilo mi amigo, recuerda que no ha llegado el día en que puedas vencerme.- Susurrándoselo al oído. Tan rápido como lo sometió, lo soltó y retomó su lugar.

-¿En qué me quede? Ah sí fue hace pocos años…- El hombre retomaba el pasado.

Ella era hermosa, de pelos castaños y con una coleta de caballo que hacia relucir más su aniñada pero fina cara. Atraía las miradas de todos lo chicos, tanto pequeños como grandes, su peculiar estilo para caminar y sonreír encantaban a cualquiera. Con unos ajos verdes parecía ser una sirena de esas que atraían a cualquier hombre para solo llevarlo a su perdición. Su amabilidad se creía era extraño, en especial viniendo de una niña con padres adinerados, aunque hay quienes decían que solo era una mascara para hacer creer a los demás una gentileza que en realidad no tenía. Ichigo no supo cual de todos sus atributos le atrajo, nunca se había fijado en nadie, ni tampoco entendía ese extraño sentimiento que crecía dentro de él.

-Hola mi nombre es Callen Onigu.- Balanceándose sobre sus piernas.

-…- Ichigo no respondía.

-¿Qué acaso te comieron la lengua?- Con una sonrisa típica de un niño, intentó ver el rostro de Ichigo.

-Déjame solo.- Mencionó finalmente el peli naranja.

-Ya has estado suficiente tiempo solo, ¿no lo crees?- Sentándose a su lado.

-Eso no te incumbe.-

-Tienes razón, pero creó que a nadie le gusta estar siempre solo.- Estirando sus manitas al cielo y dejándose caer sobre el pasto.

-¿Por qué no te vas a jugar con muñecas?- Tratando de deshacerse de ella.

-No me gustan las muñecas, pero sí me empujas voy al columpio.-

-Díselo a otro, además tienes muchos admiradores.- Señalando a todos lo chicos que la observaban.

-Pero ellos no son interesantes.-

-¿Entonces te parezco interesante? Ya creía que no me hablabas nomas porque sí.- Algo decepcionado.

-Va, no me salgas sentidito, y acompáñame a los columpios.- Se levantó de un salto, se estiró un poco, tomó a Ichigo de la mano y lo jaló hasta los juegos.

-Bien ahora empuja.- Señaló la niña mientras se sentaba en uno de los columpios.

-…- Ichigo como niño regañado comenzó a empujar, primero con cuidado y después con más fuerza.

-Ves no es tan malo estar con alguien.- Mientras alegremente disfrutaba del viento sobre su rostro y la sensación que genera el movimiento del juego.

-Tal vez.- Por primera vez en mucho tiempo Ichigo plasmó una ligera sonrisa en su rostro y su voz denotaba algo de alegría.

El tiempo pasó y desde ese encuentro Ichigo cambió y poco a poco retomó su alegría y felicidad, su padre se dio cuenta de qué era lo que generaba el cambió en su hijo cuando un día antes de que saliera de la escuela lo observo platicando muy alegre con un niña, eso le agradó mucho pero no le comentó nada a Ichigo para no incomodar, prefería que él se lo dijera cuando él quisiera o lo creyera conveniente.

-Papá, ¿puedo preguntarte algo?- Ichigo se notaba nervioso.

-Claro hijo, dime qué sucede.- El momento que había esperado perecía llegar.

-Bien verás, pues en la escuela hay una niña con la que me llevó muy bien, me agrada y es muy linda, eto, el punto es que siento algo extraño cuando estoy con ella y no sé realmente qué es.- Por primera vez en su vida, después de la muerte de su madre, Isshin vio a su hijo sonrojarse, jugar con sus dedos y sonreír alegremente al contarle algo.

-Bien hijo creó que es hora de decirte cuando fue la primera vez que me enamoré.-

-¿Enserió?-

-¿Qué acaso crees que Papá tampoco se enamoraba?-

-No es eso, es solo que…- Isshin levantó una mano enfrente de su hijo para que se detuviera.

-¿Vas a querer oír la historia o no?-

-¡Claro!- El peli naranja parecía muy entusiasmado, su padre le indicó que se trajera una silla y se sentara a su lado.

-Bien, recuerdo que era un día de verano, yo trabajaba como repartidor de pescado en la ciudad y coincidió que debía entregar un pedido a una nueva pescadería que recién había abierto. Era una de tantas que una familia importante de la región había inaugurado. Pues yo llegue como a las 9 de la mañana cuando acababan de abrir, entré con el pedido en una mano y la nota, de a quien iba dirigido el pedido, en la otra:-

-Buenos días traigo un pedido de pescado para el señor Kuronso.- Al retirar la nota de mi rostro quede encantado ante la belleza que tenía frente a mí.

-Hola, mi padre no se encuentra pero puede dejar el pedido en la mesa, por favor.- La sonrisa de tu madre era encantadora.

-¡Un momento!, ¿en serio tu primer amor fue mi madre?- Ichigo parecía incrédulo.

-Se que te sonará extraño, pero ninguna chica me había atraído antes; ahora si me dejas continuar:-

-Sí claro, señorita, enseguida.- Rápidamente dejé el pedido en la mesa, me dirigía a la salida cuando oí detrás de mí.

-¿Qué ya no reconoces a tu amiga de la infancia Isshin?- Esta palabras me generaron intriga volteé rápidamente, solo para encontrarme a la chica que me había embrujado con su encanto, sonriéndome de forma dulce.

-Disculpe, pero ¿no me estará confundiendo?- Miré hacia otro lado para que no notara mi color de mejillas.

-¿Eres Isshin Kurosaki, o no?- Sin cambiar su expresión.

-Si lo soy.- Mi nerviosismo aumento cuando la chica comenzó a caminar hacia mí.

-¿No me recuerdas?- Su expresión denotaba algo de tristeza.

-La verdad no.- No sabía si era lo correcto pero no le podía mentir.

-Soy Masaki Kuronso.- Rápidamente un rayo de luz llegó a la mente de Isshin par hacerle recordar a la pequeña niña de 5 años que fue su vecina hace tanto tiempo.

-Masi, ¿eres tú?- La incredulidad lo absorbía al ver como la niña pequeña y alegre a la que trataba como su hermanita, creció hasta convertirse en una señorita muy hermosa.

-Nadie a parte de ti me llamaba así.- Nuevamente la alegría tomaba posesión de su rostro, para después dar una vuelta sobre sí misma y modelarle a su amigo. –Y bien, ¿qué te parece? Ya no soy la pequeña a la que cuidabas.-

-Eso es seguro, pero no puedo creer que te acuerdes de mí, si eso pasó hace casi 20 años.- Seguía anonadado por el cambio radical de su amiga.

-¿Cómo podría olvidar al chico que me dio mi primer beso?- Esas palabras cayeron como balde de agua fría a un joven que rápidamente recordó el día en que se despidió de ella. La tarde era magnifica, los últimos rayos de sol estaban por ocultarse, una pequeña de pelos cafés lloraba sujetando fuertemente un peluche con forma de panda.

-No me quiero ir.- Entre lágrimas expresaba lo que sentía.

-No te preocupes Masi, sin importar donde estemos siempre seremos amigos.- Un niño 2 años más grande que ella la abrazó para consolarla.

-Pero quiero estar contigo.- La niña había soltado su peluche para corresponder el abrazo.

-Tranquila nos volveremos a ver, te lo aseguro.- La confianza en sus palabras comenzaba a quebrarse ante el dolor que esa despedida le generaba.

-Eso es mentira.- La pequeña comenzaba a gritar.

-No lo és.- Tratando de contenerse.

-¡Si lo es!- La pequeña ahora lo apretaba más fuertemente.

-Te lo demostraré.- El chico tomó sus mejillas con sus manos, y torpemente le dio su primer beso a la chica.

-Eso qué fue.- La chica se encontraba algo desconcertada.

-Siempre que mi mamá llora y mi padre la consuela hace esto, y después le asegura que todo saldrá bien y ella se calma.-

-esta bien, ya no llorare más, pero en verdad prométeme que no me olvidaras.-

-Lo prometo.- Lo siguiente que recuerda era verla alejarse con sus padres, como si fuera un mal sueño. Regresando a la carnicería Masaki notó el viaje en el tiempo que hacia Isshin y con un ligero movimiento de manos frente a su rostro lo trajo de vuelta.

-¿Todo bien?-

-Si es solo que…- El joven simplemente no sabía que decir, se sentía apenado por haberle robado su primer beso aunque no fuera su opinión. Tomando una seriedad pocas veces vista en él dio media vuelta y se comenzaba a alejar.

-¿A dónde vas?- Masaki corrió para sujetarlo de la mano.

-Lamento lo que hice, no entendía en ese entonces, además estoy seguro no fue el único que has recibido.- Algo de molestia se hacía presente.

-Pero por qué te disculpas, si estoy feliz de que lo hayas hecho.- Isshin simplemente no podía dar crédito a esas palabras.

-En verdad creó que lo mejor sería que lo olvidaras y continuaras con tú vida. Como vez yo no soy alguien que pueda darte la gran vida a la que estas acostumbrada.- Inmediatamente Isshin solo sintió un jalón en su hombro que lo hizo girar para después recibir una bofetada que se oyó por toda la tienda.

-¡Porque eres tan estúpido, yo no quiero que me des la gran vida, solo quiero estar con el chico al que amo!- Las lágrimas rápidamente hicieron su aparición.

-¡Como puedes decir que me amas si no nos hemos visto desde hace mucho, no hemos cruzado una sola palabra en casi 20 años y además jamás hemos superado problemas juntos!- Lo exaltado que se encontraba le hizo agitarse.

-Porque te he vigilado desde hace 10 años.- La tristeza parecía borrarse de su rostro.

-Hace exactamente 10 años yo me dirigía a la escuela en mi limosina cuando te vi ayudando a una anciana a cruzar la calle, te reconocí de inmediato, pero para estar segura le indique al chofer que te siguiera con cautela.- La pausa generaba ansiedad en el joven peli negro.

-Como no estaba segura si tú me recordarías, o sí serías la misma persona de la que me enamore, te mantuve vigilado. Todos los días alguien de mi casa te seguía, te observaba y me daban un informe de lo que hacías y de cómo eras con todos los demás.-

-(Ya decía yo que mis presentimientos no eran de paranoia como decía mamá)- Al ver lo fácil que la chica lo comentaba le generó un ligero escalofrió.

-Cuando por fin me decidía hablarte me dijeron que tenías novia…-Mi mano paró en seco lo que tu madre comentaba.

-Espera un momento, en ningún momento tuve novia.- Sintiéndose algo indignado por que lo difamaran.

-Lo sé.-

-¿Lo sabes?-

-Así es, mi padre se dio cuenta de lo que hacia y ordeno que me dijeran eso para olvidarme de ti, sin embargo mi mayordomo de confianza me dijo la verdad al ver lo mal que me había hecho sentir eso. Tiempo después me enteré que te cambiaste de escuela y ya no pude localizarte hasta hace unos 2 meses cuando entregaste un pedido ala carnicería de mí padre en la ciudad vecina.- todo esto era algo difícil de creer.

-¿Y cómo supiste que había sido yo?-

-Porque quien te atendió era el hijo del mayordomo que me había contado la verdad.-

-Ya veo.- (Si que se han de bañar en dinero.)-

-Isshin se que te será difícil de aceptar y no me molestaría si quieres tomar un tiempo para pensar, pero quiero que me des una oportunidad para demostrarte que no soy la típica niña rica.- Tomo sus manos con las suyas y lo vio directamente al rostro.

-En verdad me gustaría Masi, pero no creó que sea lo mejor para ti, además tu padre se podría molestar, ya dijiste que inventó el que yo tenía novia para alejarte de mí.- Sus palabras contenían firmeza y nostalgia a la vez.

-Eso no me interesa quiero tener mi propia vida con el hombre al que amo.-

-Ya te dije que no puedes enamórate de…- Todo lo iba a decir se fue por el desagüe al momento que Masaki le propinó un beso que no pudo rechazar.

-¿Y si esto hace que pierdas tu vida y todo lo que te rodea?-

-Solo quiero estar contigo.- Isshin se quedo pensativo por unos instantes.

-Ok, ¿qué te parece si hacemos una prueba?, quiero que seas mi novia y si podemos superar las pruebas que se nos presenten, yo…-Masaki esperaba que continuara, pero al pensar en lo que diría me quede apenado.

-¡¿Tú qué?!- La desesperación de saber le había generado molestia.

-…yo te tomaré como mi esposa.- Fue lo único que pude articular antes de que ella comenzará a llorar como el día en que nos despedimos…

-Vamos papá dime que más paso.- Ichigo no se dio cuenta del tiempo que había pasado.

-Ya es tarde, te lo contaré en otro día.- Ichigo hizo un puchero porque su padre se había detenido en la mejor parte.

-Eso no es justo.-

-Tranquilo muchacho no comas ansias.-

-Esta bien pero me la debes.-

-Lo prometo.- Ichigo se dirigía a la salida cuando su padre le llamo. –Si en verdad sientes que ella es la chica que quieres proteger, hazlo Ichigo.-

-Si papá lo haré.-

-En verdad que tu padre es buen tipo, lastima que se equivocó en tu situación.- El hombre con gabardina sonreía burlonamente.

-¡Cállate!- Ichigo solo sentía que hervía su sangre al recordar ese día.

-Pero si lo mejor apenas comienza.- El hombre simplemente parecía disfrutar de la situación. –Esta bien creó que por hoy es suficiente, me retiro.-

-Ya no vuelvas.-

-Lamento decepcionarte amigo, pero lo haré.- Se colocó nuevamente el sombrero en su cabeza y antes de salir por su ventana dijo. –Apúrate muchacho no querrás hacer esperar a tu chica.- Rápidamente saltó por la ventana, Ichigo corrió para verlo sin embargo al asomarse no lo encontró por ningún lado.

-¡Maldición!- Su frustración crecía cada vez más. –Esto esta muy mal.- Golpeando fuerte mente la mesa casi la parte en dos. Volteó ver rápidamente el reloj y se dio cuenta que llegaba tarde a ver a Inoue. –Me ocupare de esto después.- Terminó de arreglarse y salió corriendo para encontrarse con la peli naranja.