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Qué bien que la comida ya está lista para ese día—comentaba Sango dentro del auto—espero que sea del agrado de ellos ya ves que son de gustos refinados—rio divertida.
Es verdad, pero ese día todos estarán al pendiente de los futuros novios y no de los deliciosos manjares de hace unos instantes—decía con entusiasmo—así que no te preocupes nosotros ya hicimos nuestro trabajo e Inuyasha y Kykio de seguro ya hicieron el suyo.
Es verdad—Sango saco su celular del bolso y marcaba unos dígitos—espero que conteste..—Hizo una pausa--¿hola?.
Hola Sango, ¿qué pasa?—respondía Kykio del otro lado de la línea.
Solo llame para saber si ya terminaron su pedido—rio divertida mirando a Miroku al volante.
Muy graciosa, Sango—decía sarcásticamente Kykio para después reír—si ya terminamos, no sabes cuánto nos costó escoger las invitaciones, lo bueno es que Kagome le llamo a Inuyasha.
¿Mi hermana llamo?—cuestiono curiosa—pensé que estaba con la decoradora.
Lo estaba, pero hablo con Inuyasha ya que la fiesta será de disfraz—dijo divertida—ahora el dilema es conseguir los disfraces.
Vaya que dilema—dijo irónicamente—un problema más—rio levemente—en fin que bien que hayan terminado, nos vemos en casa de Taisho.
Bien nos vemos—después corto la llamada y miro a Inuyasha—¿hablaras con Sesshomaru?
Claro que si hablare con el—dijo mirando al frente de la carretera—esto debe acabarse de una buena vez, si él le hace daño a Kagome—dijo apretando los puños..
Calma Inu—dijo tomándolo del hombro—la cuidara bien y lo sabes—termino con una sonrisa—a demás sabes que en el pasado no pudo estar en esos momentos.
Es verdad pero yo tenía que cuidarlas a ambas y no lo hice—dijo con culpabilidad mientras entraban a un camino largo.
Ya casi llegamos Inu—comento Kykio mirando hacia afuera del auto—tengo mucho que no veo tu madre—sonrió para tomar la mano de Inuyasha.
La veras cuando lleguemos a casa—dijo mientras las rejas frente a ellos se habían automáticamente.
Estoy tan contenta Sesshomaru—dije mientras lo seguía abrazando—nunca pensé que me trajeras a un lugar tan hermoso y mas con una proposición así.
Es solo que no quería que nos casaremos por solo tratarse de deseo de nuestras madres—escuchaba a Sesshomaru hablar fríamente con un toque de cariño mientras acariciaba mi cabellera—sabes que te amo y te lo había dicho antes, esto es algo difícil para mí.
No importa—me separe un poco de Sesshomaru para poder contemplarle sus hermosos orbes color oro—se que eres de pocas palabras y tus sentimientos no los das a relucir—sonreí con dulzura.
Por eso te amo—susurro cerca de mi rostro mirándome fijamente para después darme un cálido beso, su calor se hacia mas potente junto con el mío ese beso se estaba convirtiendo en llamas ardientes una pasión desenfrenada que estaba oculta en lo mas profundo de nuestro ser.
¡Alto!—dije separándome de el mientras lo veía sonrojada y un poco acelerada—no es el momento, todavía no lo es.
Sabes que te deseo—susurro Sesshomaru muy cerca de mi sintiendo su aliento en mi piel descubierta de mi cuello—pero esto será en el momento que tu decidas.
Gracias Sesshomaru—susurro mientras lo abrazo amorosamente—yo te diré cuando es el momento.
Es momento de volver—Sesshomaru me tomo de la mano y salimos de ese hermoso lugar.
¿Los chicos ya habrán llegado?—cuestione mientras salíamos del laberinto.
Tal vez—susurro Sesshomaru mientras estaba callado unos minutos—es mejor que nos apuremos.
Si vamos--sonreí levemente mientras lo veía de reojo-- ¿quisiera saber cómo le fue a los chicos en su gran misión?
Esperemos que hayan cumplido con nuestro mandato-- dijo Sesshomaru siguiendo el juego de Kagome.
Mientras tanto en la entrada de la mansión se encontraba Inuyasha y Kykio a punto de entrar a la casa cuando la puerta se abrió dejando ver a la pequeña Rin..
Hermano--decía Rin sonriente para después abrazarle-- Mi hermano Sesshomaru ya llego y trajo con él a una chica muy linda--sonrió para dejarlos pasar.
Me imagino que si—decía sonriendo Inuyasha mientras tomaba la mano de Kykio— ¿y dime te agrado la chica?
Bastante hermano es una chica muy linda y agradable, a mama también le agrado mucho—decía mientras saltaba de un lado a otro.
Inuyasha, Kykio—decía Izayoi saliendo de uno de los pasillos—al fin han llegado—sonreía dulcemente--¿Cómo has estado Kykio?
Muy bien todo va de maravilla con su hijo— abrazo el brazo de Inuyasha sonriendo divertida— no se tiene que preocupar está en muy buenas manos.
Kykio, por favor—decía avergonzado mientras reía divertido—no delante de mi madre.
No te debes avergonzar hijo mío —decía Inutaisho Saliendo de la sala principal junto con Akasha.
Ella, ¿quién es?—decía viendo a la mujer fijamente ya que le recordaba a alguien.
Soy Akasha—hablo con una voz agradable pero fría al mismo tiempo —yo soy…--fue interrumpida por la voz que entraba a el lugar.
Tía, que hace aquí pensé que nos veríamos en una semana—decía seriamente caminando hacia ellos junto con Kagome.
Sesshomaru —decía sonriendo—solo quería ver en donde sería el lugar para darme una idea, con eso de que ya no viven en la antigua mansión decidí ver el lugar por mi misma—sonrió levemente.
¿Ella es tu tía? –Cuestionaba Inuyasha Sorprendido—con razón me recordaba a alguien—susurro alejando su mirada.
Así es joven yo soy la tía de Sesshomaru y hermana mayor de Seisshira—decía mientras se acercaba a Sesshomaru—bien, se cómo preparar todo para el gran día — decía sonriendo— así que en una semana más nos vemos—decía caminando hacia la salida—fue un gusto verles a todos. – y sin más desapareció tras la puerta.
Kykio— sonreía Kagome mientras se acercaba a ella y la abrazaba del brazo.
Kagome, debemos hablar—decía seriamente para después sonreír y llevársela del lugar no sin antes Sesshomaru ver por donde se fueron.
Es verdad necesito hablar contigo Sesshomaru—decía Inuyasha mientras pasaba a su lado—y es urgente—sin se dirigió al despacho de su padre.
Bien—sin más Sesshomaru lo siguió conocía ese camino ese pasillo con cuadros de la familia pinturas y grandes ventanas que dejaban ver el gran jardín trasero de la mansión. — ¿de qué quieres hablarme Inuyasha?—cuestiono Sesshomaru entrando al despacho y mirando el cuadro de su madre frente a él.
Tu sabes de qué es lo que deseo hablar—decía Inuyasha fríamente mirándole a los ojos con su vista fija en el—es sobre…--hizo una pausa y respiro profundamente—Kagura.
