Disclaimer: Obviamente, los personajes no son míos, yo sólo me divierto con ellos y los muevo a mi manera... Pertenecen A Stephenie Meyer.

Summary: ¿Cómo cambiría la historia de Edward y Bella si Bree hubiera sobrevivido? ¿Bree hara cambiar la opinión de Bella acerca de su conversión? ¿Podrá ser todo como era antes de los neófitos y de Bree? ¿Qué pasó realmente con Diego? SPOILERS!


The second Opportunity


Mis ojos eran de un tono ámbar. Era agosto trece. El día de la boda de Edward y Bella.

Como todos los días desde que Diego había llegado a esta casa, veíamos el amanecer desde nuestra habitación. Era cierto que a esta casa le sobraban habitaciones, pero no eran muchas.

Estaba la de Alice y Jasper; la de Emmett y Rosalie; también, Carlisle y Esme, y Edward. Sólo quedaban otras tres, la de Stan y Cary, la de Fred y la de Diego y yo. De esta manera, todas las habitaciones estaban ocupadas y no sobraba ninguna.

La felicidad desbordaba por toda la casa. Sería una dama de honor de Bella, junto con Rosalie. Alice sería la madrina, por consiguiente Jasper sería el padrino.

Edward le había dado a guardar la sortija a Jazz, pero antes me la había mostrado. Hermoso, fue lo que pensé cuando lo vi. Un aro dorado con un hermoso rubí, rodeado de esmeraldas. Abrí los ojos sorprendida cuando lo vi.

- ¿Diego?

Me miró con intensidad. Le sonreí, tal vez mi tono había sido un poco alarmante.

- ¿Qué ocurre? ¿Estás nerviosa?

Reí. Era normal estar nerviosa, pero no lo estaba, yo no era la que me casaba. Me imaginé a Bella hecha un manojo de nervios y llena de emociones. La podía ver andando de un lado a otro, mientras Edward estaba fuera. Diego se había rehusado a ir con ellos. En cambio Fred y Stan los acompañaron.

- No es nada de eso –Dije, tranquilizadora. Suspiró.

- ¿Entonces, qué es?

Miré al astro rey salir por las montañas. Terminando con la oscuridad, y brillando con intensidad. Era hermosísimo. Algo que no todos podían apreciar. Lo malo es que no lo podría aprecia en público, tenía que estar escondida, viéndolo en silencio.

Negué con la cabeza, intentando alejar esos pensamientos. ¿Por qué ese pensamiento tan depresivo? Tenía una familia y amigos de verdad, no debía ser una mala agradecida. Era todo lo que necesitaba, no me estaba condenando a una oscuridad permanente. Al contrario, siempre lo podría apreciar, pero no con humanos presentes.

Cuando vivía engañada, y creía que nunca más veía el sol, ni sentir sus rayos calentándome, me hacía sentir muy triste. Como un día nublado. Pensaba que me condenaría a una muerte segura y ya no habría vuelta atrás. Pero, sentir el sol, sentir aquel intenso calor en mi piel… Hubiera muerto en manos del sol, si no hubiera conocido Diego.

- Me preguntaba… ¿Te casarías conmigo?

Me sorprendió escuchar su risa. Furiosa me volteé hacía él.

- ¿De qué demonios te ríes, Diego? –Pregunté, molesta. Fulminándolo con la mirada.

Dejó de reírse y me miró seriamente. Sus ojos, ambarinos, como los míos, brillaban intensamente con decisión.

- Lo que sucede, Bree, es que… Debería ser yo el que te lo preguntará… Pero, ya que lo has hecho tú, sí… Me encantaría casarme contigo.

Estaba tan feliz que me lancé a sus brazos, cayendo sobre su cuerpo. Volvía a estar sorprendido. Reí y lo besé. Nos quedamos así unos cuantos minutos, hasta que no respirar se hizo molesto y comenzó a incomodar.

- Te amo.

Sus palabras me parecieron hermosas, muy hermosas. Las más especiales que me habían dicho nunca. Las que más me han gustado jamás…

Solté un sollozó. Al ser un vampiro, no podía llorar, pero los sollozos eran inevitables en mí.

- Gracias, Diego. Yo también te amo.

Él sonrió. Su sonrisa siempre me daba muchas fuerzas, me hacía sentir mejor e inevitablemente me hacía la persona-vampiro más feliz, ¿qué más podía pedir?

Las horas se pasaron entre arreglos y demás. El color de la boda sería rosa pastel. Rosa pastel en todos lados, incluso en mí vestido. Aunque mi complexión no se había desarrollado del todo bien, tenía cuerpo de una adolescente que apenas se empezaba a desarrollar, el vestido me hacía ver más madura. Era muy elegante, me encantaba.

Eran las cuatro de la tarde, los invitados no tardarían en llegar.

Bella había llegado horas atrás y Alice la estaba ayudando a arreglarse junto con su madre, Reneé.

Cuando conocí a Reneé, dijo que era una jovencita preciosa. Le agradecí. Era idéntica a Bella, aunque esta se pareciera un poco más a su padre, el jefe de policía Swan, al que le di un poco de dolores de cabeza con todo lo que ocurrió en Seattle. Aunque no podía disculparme y decirle que yo era de los asesinos, me hubiera gustado decírselo, pero eso ya no dependería de mí. Pondría en riesgo a todos.

La marcha nupcial comenzó. Edward estaba nervioso, lo sentía, todos lo estábamos. Pensábamos que en cualquier momento, Bella caería por las escaleras. Gracias a un milagro, ella no cayó.

Reneé soltaba algunas lágrimas durante la boda. Algunos de los demás presentes, también estaban conmovidos.

Ese día, era el día de Edward y Bella. El día en unían sus vidas para siempre y serían uno solo. Tenía mis dudas acerca de su noche de bodas, todos las teníamos, incluso Rosalie. Edward había asegurado que no era nada de qué preocuparse, ¿podría creerle?

Durante la recepción me la pase bailando con Diego. El tradicional baile con los novios llegó, y también mi turno con Edward.

- ¿A qué hora se irán?

- En unas horas, todavía le tengo un regalo de bodas –Dijo, sonriendo. Aunque su sonrisa fue más bien forzada.

- ¡Ah! –Exclamé, maravillada-. ¿Otro regalo? ¿Qué es esta vez?

- Jacob Black.

Bella me había mencionado que Jacob había accedido ser su padrino aquella vez, pero que tiempo después lo rechazó. Nos preguntamos las razones de sus actos, sus motivos, más sin embargo, no llegamos a ninguna conclusión. Lo que nos frustró.

- ¿Por qué…? ¿Cómo lo trajiste?

Se tensó.

- No fue fácil. Leí sus pensamientos. Ver como se casa con otro la chica de la cuál estás enamorado no es fácil. Pero, si no estuviera con ella en este día tan especial, Bella no sería feliz por completo.

Suspiré. Aquello era tan difícil, pero de cierto modo lo entendía. Los celos eran tan poderosos que te hacen cometer locuras. Yo creía que eso sólo demostraba que amabas mucho a esa persona. A veces también había celos enfermizos, esos que en vez de hacer feliz a la persona que amas, la lastimas más y más.

Era obvio que Jacob tenía celos de Edward, que se estaba casando con Bella.

Edward rió entre dientes.

- ¿Jacob celoso?

- Sí, a él le gustaría casarse con Bella. En estos momentos, él desearía ser tú.

Él suspiro.

- Gracias, Bree –Lo miré, confusa-. Al principio pensaba que traerte a vivir aquí nos traería problemas… En vez de eso, Bree, nos has dado muchas alegría. Te lo agradezco.

- No hay nada de que agradecer –Repliqué, sumamente avergonzada-. Soy yo la que estoy agradecida. Estoy muy feliz aquí. Viviendo de nuevo… Gracias a todos ustedes…

Reímos juntos.

La pieza terminó. Y fue turno de cambiar de parejas.

Conocí a los de Denali, y muchos invitados. Así como vampiros, como humanos; además de algunos licántropos.

Horas más tarde, un alboroto se armó cerca de ahí. Carlisle no me dejó ir a ver, pero de lejos vi la peculiar cabellera de Edward.

Suspiré. ¿Qué alboroto se armaría ahora? Minutos más tarde, vi como Alice le arreglaba el cabello. Ya que no pude ayudarlos con lo que sea que hubiera pasado, decidí hacerlo con su cabello. Tomé algunos mechones y los moví de manera que su peinado se volviera de nuevo sofisticado, agarrándolos con los pasadores.

Volvía a estar hermosa. Le sonreí.

- ¿Qué ha pasado?

En sus ojos se veían algunos rastros de lágrimas. Ella parecía estar en shock. Temblaba mucho y tenía los ojos abiertos a la par y se veían horrorizados.

- C-creí que ya lo había comprendido… -Balbuceaba, entre dientes-. Q-que yo era de Edward…

Las lágrimas se desbordaron por sus mejillas. Yo no podía hacer nada para volver al pasado y evitar que Jacob le hubiera dicho esas palabras, no podía. Sólo podía abrazarla, consolarla. Bella era mi amiga y ahora, nueva hermana.

Ella lloró más fuerte, y el maquillaje empezó a corrérsele. Manchó el vestido con su delineador y sus sombras, dejo babas sobre este, pero no me importaba. Yo… De alguna manera, quería evitar que llorara, que no sufriera.

- Ya, ya –Calmé, frotando su espalda con delicadeza.

Edward apareció minutos después.

Y entonces, el me la arrebató de los brazos y se ocupó en consolarla. Les sonreí.

Cuídala, ¿sí? , pensé.

- Claro que lo hare. Con mi vida –Prometió bajo su aliento.

Sonreí más ampliamente. Era todo lo que necesitaba. Se fueron pasadas las once y media. Prometí llamar al día siguiente, para saber cómo iban las cosas.

Toda la casa se lleno de ansiedad al día siguiente. Enfoqué mi atención en otra cosa que no fuera un Edward lastimando a Bella mientras tenían relaciones. Era muy difícil hacerlo.

La preocupación era tan evidente que Diego me preguntaba constantemente si estaba bien. No podía decirle que no, intentaría hacerme feliz, cosa que no lograría. No lograría terminar con esta ansiedad. Mentí.

Cuando las veinticinco horas pasaron ya, tomé el teléfono y marqué el número de la Isla Esme.

- ¿Hola? –Era Edward.

- ¿Qué hay? ¿Cómo esta todo?

Él suspiro.

- Te pasaré a Bella, ¿ok?

Hubo algunos sonidos y luego escuché la respiración de la humana.

- ¿Bree?

Sonreí.

- ¡Sí, soy yo! –Estaba eufórica, ella seguía con vida-. ¿Cómo estás?

Ella rió. Parecía feliz.

- Muy bien, a decir verdad –Dijo, intuí que sonreía-. ¡Edward y yo…! –Rió tontamente, y no hubo necesidad de más explicaciones.

- Me alegro que estés bien… ¿Cómo está él?

Su risa se apagó.

- Mal… -Suspiró-. Esta mañana amanecí muy contenta, ¿sabes? No podía estar mejor. Pero, él… Mientras nosotros teníamos relaciones me lastimó, y me ha dejado algunos cardenales. Era normal, no podía resultar ilesa.

Me horroricé. ¿Cardenales había dicho?

- Pero, ¿tú estás bien, cierto? –Tanteé.

- ¡Claro! Excelente.

- ¿Puedo… hablar con Edward?

- Sí… Espera.

Hubo algunos ruidos, y Edward atendió rápidamente. Debió estar detrás de ella escuchando nuestra conversación. Los vampiros abusar de nuestro oído súper desarrollado para escuchar lo que no debíamos. A veces podía ser una virtud, y a veces un defecto.

- ¿Y ahora qué, Bree?

Su tono frío me aterró.

- ¿Cómo está eso de que le arruinaste su día, Edward? –Le regañé.

- Ella en ningún momento dijo que le había arruinado su día –Gruñó.

- Lo hiciste. Con tu mal humor… La pusiste mal… ¿No podías ser menos brusco…?

- ¿A qué te refieres con brusco, Bree? –Interrumpió.

- Me refiero a que está bien que tengas un humor de perros, pero, tratarla así, mientras expones tu punto de vista, está mal. Muy mal, Edward Anthony Masen Cullen.

Suspiró. El silencio se prolongó. Y yo nunca soy la que los rompe.

- Tienes razón. Me disculparé, ¿feliz?

Reí.

- Ok. Los llamaré en una semana. Les informaré de todo lo que pasa acá. Salúdame de nuevo a la señora Bella Swan de Cullen –Reí aún más fuerte.

Me acompañó con sus risas.

- Le haré llegar tus saludos, Bree. Cuídate y cuida a los demás.

Y colgó.

Como le dije, cada semana los llamaba. A veces solía hablar con los demás. Edward era tan unido a su familia que no podía mantenerse apartado de ellos. Incluso, Rosalie también. Me ponía feliz que mejor familia no podían haberme dado.

Las semanas se fueron volando. Muy rápido. Me preguntaba cuando volverían.

Aquél día me encontraba ayudando a Esme con el jardín. Era muy hermoso, lleno de flores de diversos colores. No tenía idea de que plantas así de hermosas crecieran en lugares tan fríos como Forks.

El teléfono sonó y fue Alice a contestar.

- ¡Es Bella! –Predijo.

Corrí hacía ella, poniéndome a su lado. Yo siempre era la que los llamaba, me extrañaba que esa vez lo hicieran ellos. Cuando Alice tomó el teléfono su mirada se oscureció.

- ¿Bella? ¿Bella, te encuentras bien?

Ella tartamudeó un poco, y al final nos hizo saber que quería hablar con Carlisle. Alice me dio el teléfono y montó su Porsche, supongo que para ir por el al hospital. Que Bella o Edward quisieran hablar con el tan urgentemente me ponía ansiosa.

- ¿Bella?

- ¿Bree? –Su voz se escuchaba agitada-. ¿Cómo estás?

Intentaba hacerme hablar para que no le preguntara a ella para que quería a Carlisle, pero, ayer habíamos conversado. Nos entretuvimos un rato en una charla trivial, en lo que Alice y Carlisle venían. No me podía ocultar que algo andaba mal, pero no podía hacer nada. Pronto me enteraría.

La puerta se abrió estrepitosamente, y le cedí el teléfono a un Carlisle muy preocupado.

- Bella, soy Carlisle. ¿Qué pasa?

Casi caigo al suelo cuando le pregunto si los vampiros podían entrar en shock. Dijeron algunas palabras y luego ella mencionó la palabra ''sorpresa''. ¿Sorpresa?

- …Embarazada…

¿Qué… había dicho?

Carlisle le empezó a hacer muchas preguntas acerca de cosas relacionadas con el embarazo. Ella le respondía todo lo que él le preguntaba, pero cuando dijo que algo se movió en su cuerpo, me alarmé. ¿Acaso era posible? ¿Qué las humanas quedaran embarazadas por los vampiros? ¿Era eso posible?

Edward tomó el teléfono, e hizo eco de mis pensamientos preguntándole si era posible. Yo también deseaba conocer la respuesta. Carlisle le habló de lo complejo que podía ser eso, que había posibilidades de que sí. Entonces, Edward le pregunto si Bella estaría bien. Nuestro padre le respondió que no lo sabía, pero si se parecía a nuestra especie, no había duda de que Bella moriría al dar a luz a esa criatura.

Estaba aterrada. Bella podría morir. Era tan buena con todos nosotros, y… ¿moriría por dar a luz a alguien de nuestra especie? Me aterraba por completo ese futuro incierto.

Carlisle avisó que Edward y Bella regresarían de su viaje. Suspiré de alivio cuando dijo que sacarían esa cosa de su cuerpo.

Horas más tarde, mientras hablábamos en la sala de estar, el celular de Rosalie sonó. ¿Quién la llamaría en vacaciones? Es decir, no la llaman nunca, ¿por qué ahora? Se salió de la sala y contestó en su habitación. Antes de que alguien lo notara, me escabullí junto a ella y espere fuera de su habitación escuchando.

- ¿Hola?

- ¿Rosalie? –Inmediatamente, reconocí la voz de Bella. Aquellas dos se llevaban mal, y no por culpa de la humana, al contrario, Rose era la que no aceptaba que se convirtiera en vampiro, ella quería ser humana como Bella. ¿Por qué Bella la llamaba? -. Soy Bella. Por favor, tienes que ayudarme.

- Así, me he enterado de tu embarazo. Pero no entiendo en que pueda ayudarte, Bella.

Bella sollozó.

- Siempre has querido tener un hijo, ¿no? Nietos. Morir envejecida, viéndolos –Lloriqueó-. No sabía que tenía este… Instinto maternal, hasta que sentí como se movía dentro de mí aquella criatura. Y de repente, cuando empieza a ser importante para mí… Me dicen que la van a destruir. ¿Tú dejarías qué mataran a un hijo de tu vientre por ignorancia? ¡El bebé no me ha hecho nada! ¿Cómo puede suponer algo tan horrendo, Rosalie, cómo?

Esas palabras me conmovieron, y no sólo a mí, sino a Rosalie, que aceptó ayudarla. Estaba estupefacta. ¿Debía decirles a todos su plan? O ¿debería quedarme callada?

Me quebré toda la noche pensando en que sería mejor. Bella podría morir. Pero si le decía a los demás, corría el riesgo de perder a una hermana. Los rayos del sol me alumbraron, junto con una decisión. No diría nada. Haría de cuenta como si nunca hubiera escuchado la conversación. No me pondría de ningún lado y esperaría a que todo resultara bien.

No fui a recogerlos al aeropuerto. No soportaría la atmósfera tensa de regreso. Diego se quedo a mi lado. Hablamos sobre un par de cosas, y luego, jugamos domino de parejas, junto con Stan y Cary. Ganamos dos de tres. Stan se lamentaba que Cary no sabía jugar bien, cuando todos regresaron del aeropuerto.

Discutían.

Y así pasaron algunas semanas más. Hasta que Jacob llegó. Pensé que iba a ser un problema, pero por el contrario, todos se llevaban bien. Claro, que como ahora Rosalie se llevaba de maravillas con Bella… Con alguien se tenía que llevar mal, ¿y quién mejor que Jacob?

Me reía de los horrendos intentos de Jacob por intentar contar un chiste de rubias que Rose no conociera…. Y Edward había aprendido a querer al bebé cuando escuchó sus pensamientos, al igual que todos.

Pero no todo es miel sobre hojuelas.

El día en que Bella dio a luz. Fred, Diego, Cary y Stan salieron de cacería. Emmett y Jasper no estaban, y tampoco Esme, Alice y Carlisle. En la casa sólo nos quedamos Edward, Bella y su bebé, Jacob y yo.

No sabíamos que daría a luz.

No lo teníamos previsto.

Era un caos. Rosalie intentaba salvar a la criatura a costa de la vida de Bella. Cuando ella chorreó de sangre tuve que bajar a la sala. No quería cometer una imprudencia durante el parto. Me senté en un sillón con los ojos cerrados y conteniendo la respiración. Rosalie bajo luego de unos minutos después. La sangre seguía en su ropa y en su cara. ¿Cómo salió de ahí…?

- Alice, iré a cambiarme.

¿Alice? ¿En qué momento había llegado? ¿Había estado tan absorta en mis pensamientos que no había notado la presencia de los demás?

Sí, demás. Porque estaban Alice, Emmett y Jasper.

Escuché los pasos de Rosalie bajar, pero no estaba sola. Un corazón latiente iba con ella. Y no era Bella. Este corazón latía más rápido que otros.

Me giré y la vi. Era un bebé precioso. Tenía unos bonitos rizos del mismo tono de cabello que Edward. ¡Y los ojos de Bella! Me sonrió cálidamente. Y aunque intenté devolverle la sonrisa, me salió más bien una mueca.

- Renesmee –Anunció, Rose.

- ¿Cómo? –Pregunté, desconcertada.

- Su nombre es Renesmee.

La niña sonrió.

De repente, los ruidos frenéticos de arriba cesaron. Jacob bajó enojado. Y un lobo de pelaje rojizo apareció en su lugar. Nunca antes lo había visto entrar en fase delante de mí. Nunca. ¿Qué estaría…?

Se veía molesto, de eso no había duda. Miraba fijamente a Renesmee. Me interpuse entre él y la niña. No permitiría que le hicieran daño a la hija de Edward y Bella. No lo permitiría. Alice me dio un empujón y me sacó del medio.

Jacob seguía viéndola fijamente, hasta que… Se convirtió de nuevo en humano. Rápido corrió a vestirse, pero en cuanto regreso… Veía fascinado a la pequeña criaturita que Rosalie sostenía entre brazos. Como si un ciego viera por primera vez la luz del sol.

- ¿Puedo…? ¿Puedo cargarla? –Preguntó, extendiendo los brazos.

Lo miramos sorprendidos.

- Hace unos segundos intentaste matarla, idiota. ¿Y ahora me pides cargarla? ¿Qué planeas, perro?- Gruñó, Rose.

Él se veía apenado.

- Creo que… Creo que la he improntado.

Estábamos confundidos. ¿Improntado? Rápidamente nos explicó de qué iba todo eso. No entendía muy bien. Era como el amor a primera vista pero más fuerte, más potente. Era para siempre.

Rosalie aceptó a regañadientes.

Estaba aún nerviosa porque no sabía que pasaba allá arriba. Y Jasper parecía querer darse contra la puerta una y otra vez. Estas emociones no lo dejaban en paz. Sonreí ante esto y él me miró. De seguro, preguntándose porque mi repentina sonrisa.

Llegó Carlisle apurado y subió. Aunque podía escuchar sus voces, no entendía muy bien lo que decían porque hablaban muy, muy bajo. Estuvieron así un par de horas, hasta que escuché el agua del baño correr. Mi padre bajó por las escaleras y nos miró a todos.

- Bella ha sobrevivido.

Solté gritos de júbilo. Nos encontrábamos felices de que mi hermana hubiera vivido. No. Que hubiera dado a luz y que pudiera conocer a su hija que casi le quita la vida un montón de veces, pero que perseveró hasta el final y le concedió la vida.

- Edward logró estabilizarla y ya empezó la conversión.

Pasaron unos días de esa noticia y Bella por fin despertó. La verdad era muy hermosa. La inmortalidad le sentaba como anillo al dedo. Aunque al principio cuesta acostumbrarse a una nueva vida, lo haces.

Pero, esta historia. La historia de cómo yo, Bree Tanner, sobrevivió a todas estas adversidades, no es más que otra con un final feliz. Una parecida al de princesas, pero con vampiros y licántropos… Ah, e híbridos.

Desearía que siempre viviéramos así.

Stan, Caroline, Fred. Esme, Carlisle, Rosalie y Emmett. Alice y Jasper. Edward, Bella, Renesmee y Jacob. Diego y yo.

Nosotros formábamos una familia, sí. Y juntos venceríamos cualquier adversidad. Porque… Así es nuestra familia, unida. Mientras nos tengamos los unos a los otros, estaremos bien y superaremos todo.

- Nessie…

- ¡Deja de llamarla así!

Sí, mejor oportunidad no me pudieron haber dado. Me encargaría de aprovecharla al máximo. Mi segunda oportunidad. La segunda oportunidad de Bree Tanner…

Fin


El final no quedo como yo había imaginado... :/

No quería meter a los Vulturis, así que hagamos como que Irina nunca abrió el pico y que todo bien para Bree y Bella... B&B

Hahaha!

Es el EPÍLOGO... Tatatán...!

¿Les gustó?

Si es así... Dejen un review con sus opiniones. Cuando lo escribí, lloré un poco porque estaba sensible por ''Fruits Basket'' un anime 110% recomendado... :D

Nos leemos...

AnNeLiCe'