Holaaaa!

Uds disculparán mi desidia al escribir el capitulo. Depresiones...cosas...comprenden no?

Bueno, aquí les traigo un nuevo capi, la trama es un poco lenta pero en el siguiente hago sufrir a Yoruichi xDDD hoy lo terminaré de escribir y espero subirlo mañana como disculpa de tanto que me tardé.

Es más bien un POV de Yoruichi, igual intentaré darle a los puntos de vista de ambas.

Y lo que todos saben y a pocos les gusta aceptar, Bleach es de Tite Kubo sensei. Ojala existieran los tipos sexis como Grimmjow o Byakuya en la vida real


Capítulo 2 Los recuerdos que faltan

Era una mañana agitada en el cuartel del cuarto escuadrón. Desde Unohana-taicho hasta Hanataro Yamada estaban muy ocupados.

La rebelión de zanpakutos no paraba y peor aun, había muchas bajas y heridos por doquier. El pobre escuadrón apenas se daba abasto, entraban capitanes y shinigamis heridos y no parecía detenerse la masacre.

En una habitación, separada de todo bullicio y cualquier mínima molestia, se encontraba una confundida Soi Fong. Lo ultimo que recordaba era haber visto una mujer de piel muy oscura y ojos ambarinos que la cargaba cual princesita (x'D). Sin embargo, no entendía quién era la mujer, ni mucho menos qué hacia ahí.

De hecho, no entendía nada en absoluto, había intentado en vano recordar a esa mujer que tanta confianza parecía tenerle, o recordar cómo demonios se había lastimado o siquiera qué ma…qué hacia en ese lugar cuando fue encontrada.

Mientras la mente de la ojigris intentaba en vano recordar algo, una mujer de ojos de sol apagado (estaba deprimida…kawaii naa!) entraba sigilosamente por una ventana.

-¡Ohaio, SoiFong! Definitivamente tienes mejor semblante que ayer, te veías más pálida que de costumbre, aunque aún tienes algunos rasguños-Dijo Yoruichi, mientras acariciaba la mejilla donde quedaba un rasguño como recuerdo del homonka de Suzumebachi.

Soi Fong respondió molesta de un manotazo ante tal gesto tan confianzudo, ni siquiera sabía quién era esa mujer. Golpeó la mano de la Shihoin, que no daba crédito a lo que pasaba.

-¡¿Quién eres tu y qué demonios quieres? Déjate de confiancitas absurdas y sin sentido, ni siquiera te conozco. A-además eres tú la que se ve demacrada, ojerosa y pálida. ¡Joder, antes de molestar deberías preocuparte por tu aspecto!

-¡¿Mi…?-Fue lo único que alcanzó a mascullar la pelimorada, mientras Isane Kotetsu entraba con relativa tranquilidad a revisar a la capitana del 2° escuadrón.

-¡Buenos días, Soi Fong-taichou! Me alegra ver que ya esté despierta…-

-¡Cállate! ¡¿Cómo que "Soi Fong-taichou"? ¡¿De quién demonios me hablas?- interrumpió con sumo enojo, Shaolin.

-… ¿Es que…no recuerda quién es usted?-Mencionó, con nerviosismo reflejado en sus ojos, Isane-foukitaichou, mientras se acercaba con sus instrumentos para hacerle la revisión de rutina a Soi Fong.

-…Yo la… ¿Capitana?... ¡¿Por quién me tomas? ¡Además, deja de dirigirte así conmigo! ¡Ese no es...!...Ni...Ni siquiera puedo recordar mi nombre... ¿Se puede saber qué tengo?-Soi Fong se había perdido dentro de su misma mente, intentando recordar quién era, y si esa señorita era conocida suya, con lo cual, tuvo una respuesta mucho más tranquila hacia la teniente.

-Ya veo. Usted se encontraba en una batalla el día de ayer, me temo que recibió un golpe en exceso duro puesto que ha perdido parte de su memoria…

-¡¿Perdió la memoria?...¿Entonces es grave lo que tiene?-Interrumpió Yoruichi Shihoin, que había permanecido callada hasta el momento, debido a los comentarios que su ex subordinada le acababa de decir. —Después de todo se le cayó un edificio encima. ¡¿Es que no se supone que no tenía mayores complicaciones?-Bufó enojada, con un semblante bastante serio, muy diferente al que acostumbraba la mujer de piel de chocolate.

Isane, siendo enfermera y acostumbrada al inconstante humor de la capitana Unohana, conocía ese tipo de reacción y respondió algo nerviosa.

-Son secuelas que no se detectan con los aparatos... Ni siquiera se puede saber que tan mal se encuentra. Es necesario que se calme Yoruichi-san, pondrá más de nervios a SoiFong-taichou.

-Vaya…-Finalizó Soi Fong, mientras Isane termina de auscultarla.

Los ojos ambarinos escrutaron el rostro de Kotetsu, en una mezcla de furia y molestia que al mismo Yamamoto hubieran conmovido y aterrado a la vez; espero en silencio la conclusión de la teniente.

-En general, Soi Fong-taichou, se encuentra bien. Tiene algunos rasguños y moretones pero no es nada de gravedad. Pero...-se ensombreció ligeramente el semblante de Isane- me temo que su amnesia era algo que no habíamos considerado, le pediré que permanezca aquí mientras se mejora. Le mantendremos en observación, aunque igualmente el cuarto escuadrón se ha convertido en la base general. Con permiso- y sin más, se retiró, pues ya había recibido suficientes insultos.

Shaolin Fong, mujer fuerte y objetiva como nadie en todo el Sereitei, se llevó las manos a las mejillas y contempló confundida el cuarto donde la habían llevado. No recordaba ningún nombre, ni siquiera el propio, cómo se había lastimado o qué era lo que hacia antes de eso. Nada. Su mente estaba en blanco.

-SoiFong...-Le llamó suavemente la morena. Posó sus dorados orbes en el rostro confundido de su ex-subordinada, con una mirada que entremezclaba sentimientos de dolor, frustración y suplica. Se veía deprimida desde lo más profundo y no intentaba ocultarlo.

-¿Uhm?...Así...me llamo, ¿verdad?-Contestó suavemente, ignorando la mirada de la que fue su maestra.

-Yo...no sé si quieras salir a caminar o comer algo. Desde anoche que te internaron no has comido, estarás hambrienta.- Dijo, buscando anhelante la mirada de la ojiazul.

-Supongo que si...Sal de mi habitación, necesito cambiarme.-

-¿Ah? ¡Si si! Perdona...-Con nerviosismo, la pelivioleta tomó de una silla el distintivo traje de shinigami junto con el hanami característico de los capitanes, y estirando en dirección a Soi, dijo—Esta es tu ropa, si te incomoda no te pongas el hanami, te espero afuera.

Meditabunda se veía una mujer de piel oscura a las afueras del cuarto escuadrón. Le dolía mucho que aquella chica no la reconociera. Habían vivido infinidad de cosas juntas y Yoruichi podía asegurar que nadie la conocía mejor que SoiFong. Aunque Shihoin no conocía mucho de ella. Digamos que Shaolin no solía compartir muchas cosas en plática. Bueno, no acostumbraba ni a platicar siquiera. Pero sus ojos la delataban siempre. Aún recordaba aquella promesa entre los arboles de cerezo, en que la luna fue mudo testigo de la declaración de amor de la chica de piel blanca. Era algo que ya sospechaba, la miraba de una forma tan tierna y dulce que no podía ignorar los sentimientos de la ojiazul. Ahora, Yoruichi se arrepentía cuando ese recuerdo regresaba, pues nunca le dijo a su subordinada que se tomara el tiempo de verla a los ojos, para que se diera cuenta que también la amaba.

En esto estaba la Shihoin cuando una pequeña mano le jalo suavemente de su chamarra anaranjada. Al tranquilizarse un poco y entendiendo mas o menos la situación de la falta de memoria, SoiFong se había convertido sencillamente en una joven de facciones tranquilas y mirada parsimoniosa. Muy diferente a la capitana temperamental a la que estaban acostumbrados.

-Vamos, tengo hambre

Yoruichi abrió ligeramente la boca en señal de asombro, nunca en su vida había visto a esa chica tan tranquila y...extraña. Asintió ligeramente y la condujo hacia un lugar tranquilo: la mansión Shihoin.

Años atrás, Yoruichi había sido desterrada e incluso negada en esa casa, pero esa mujer tenia una autoridad que nadie podía negarle nada. Nada.

Abriéndose paso entre servidumbre y guardias, eligió una terraza que daba al campo de cerezos donde entrenaban años atrás. Pidió algo de té y un desayuno frutal, que creyó lo más sano para la recién dada de alta. Deslizó sus oscuras manos entre su cabello y contempló a la chica que estaba a su lado, mirando las flores.

En tanto, SoiFong estaba confundida, había seguido autómata a Yoruichi, no sabia en donde estaba. Ningún recuerdo, en absoluto. Ni una persona a quién acudir, ni la más vaga sensación de quien era ella. Entre toda la maraña de cuestionamientos, fijó su vista en las flores, que le dieron una sensación de tranquilidad que le venia haciendo falta.

-Cerezos, pronto florecerán en todo su esplendor. Es un hermoso espectáculo.-Mencionó la morena, tratando de llamar la atención de la chica de ojos azules.

-Vaya...imagino que si.-Fue toda la respuesta.

El desayuno pasó sin más. Ni Yoruichi tenia ganas de hablar ni SoiFong de preguntar. Ambas sabían que forzar la memoria era peligroso, así que intentaban estar tranquilas y ocuparse de otros temas, aunque era muy difícil si SoiFong no recordaba nada de nada.

Regresaron a la cuarta división, donde Isane se quejaba del retraso al devolver a la paciente que debía estar en observación. Shihoin suspiró pesadamente, se disculpó y llevó a la peliazul a su cuarto.

-Bueno...gracias...-Dijo la ojiazul, sacando de sus pensamientos a la mujer de piel oscura.

-Yoruichi Shihoin

-Gracias, señorita Shihoin, por el desayuno.-Y sin más, entró a su cuarto dándole la espalda a la que fue su jefa.

Contrariada, Yoruichi huyó al espacio de batalla a intentar despejar las dudas de su mente, la contrariedad del comportamiento de la que fue su subordinada, el simple hecho de no formar parte de su vida ni de su corazón.


Tonto fanfiction...no me dejó cambiarle el nombre al capitulo...se las verá conmigo!

Bueno, espero les haya gustado, gracias por los reviews que sostienen a esta pobre escritora que de eso pide limosna(de reviews, por si no se entendió xD)

Att:

Inoue Kibe Shaolin Shihoin Kuchiki

||||| Mitad Humana, Mitad Puerta~ |||||

Shaolin Kibe Kuchiki-taichou

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