Holaaa gente~!
Yo se que hay fans yorusoi de closet, que no lo quieren aceptar. Igual se agradece que no abandonen la historia
Un especial agradecimiento a Lady Poison Dreams, que enserio hace que me dé ilusión terminar la historia.
Alargué el dolor de Yoruichi un capitulo más, el siguiente(según lo planeado) será el ultimo.
Sin más, Bleach es de Tite-san, quien nos deja soñar con un poco de yuri de vez en vez xD
Capitulo 3 Lluvia
Y está lloviendo de nuevo...
El día refleja mi sentir, truena y relampaguea...
Llueve y llueve.
Hace apenas tan poco tiempo que tú seguías junto a mí, que aún no he podido superar tu pérdida.
Todavía espero encontrarte al salir. Todavía me parece escucharte hablándome, deseándome un buen día...o simplemente diciéndome la alegría que te causaba el verme.
Llueve y llueve más, como si la lluvia quisiera saciar el vacio dentro de mí, el vacio que has dejado.
¿Recuerdas esas dulces tardes que pasábamos juntas?
No podrías olvidarlas.
Comíamos juntos, cocinábamos juntos. Toda mi vida era felicidad. Era feliz con estar a tu lado.
Sigue lloviendo, el cielo se cae en gotitas de lluvia...el cielo se cae, se deja venir...
Te seguía a donde fuese sin importar el por qué, desafiaba al mundo por protegerte y tu me cuidabas tanto que me sentía con el poder de sobrevivir...solo teniéndote a mi lado...solo con estar junto a ti.
Hace apenas tan poco que me empezaste a alejar, que todavía no lo creo.
Me querías tanto, ¿Qué pasó?
Habíamos sido tan felices, vivíamos una al lado de la otra. Y aunque siempre has tenido tu vida propia, mi vida entera la representabas tú.
Te extraño, te extraño, te extraño...
Llueve, llueve y truena. Relampaguea otra vez.
Solo de pronto decidiste alejarte. Ya no me querías a tu lado, y no podía entender el por qué...
Yo daría mi vida por ti y sé bien que tú entregarías hasta la última gota de sangre por mi... entonces, dímelo, ¿Qué pasó?
¿Qué cosa diminuta ha terminado con todo lo que existía entre nosotros?
Llueve y llueve y lloverá...mi corazón siente la presión de tanta agua...
Mi cariño por ti sigue siendo tan grande que nada tengo ahora que no estas aquí.
Quizá me va mejor que a muchas personas...
Pero no es nada...No es suficiente...Es demasiado y a la vez tan poco...
Si no estas aquí para compartirlo contigo, de nada me sirve...
Ni siquiera mi vida...
Ya nada tiene sentido sin ti...
El cielo está oscurecido por las nubes, hay tanta agua en ellas que derrama un torrencial esta noche.
Llueve y llueve y llueve aún más.
Aún quiero llegar hasta ti, trato de aferrarme con todas las fuerzas que me quedan...
Pero a cada palabra tuya me debilito más...
¿Qué pasó?
Aún no lo entiendo y tú lo sabes, ¿Qué pasó?
Siento el agua correr por mis mejillas, siento el agua correr desde mis ojos...
Veo que llueve sin parar...
Te abrazo con fuerza, te apego a mí, dime, ¿De verdad ya no me quieres aquí?
Pero tomaste ya tu decisión, será muy difícil que llegues a dar un paso atrás...ni siquiera por mí.
La lluvia empieza a detenerse, las nubes se empiezan a disipar...pero todo sigue en oscuridad.
Hay gente cerca de mí, que no logra llegar hasta mi corazón como lo has hecho tú.
Pensar que logré que me abrazaras...pensar que solo a ti me gustaba abrazar...
Cuando se me acercan, cuando me dicen que están ahí por mí, cuando mi corazón intenta estrecharlas, dentro de mí escucho gritar "¡No te acerques!¡No me toques!¡No te involucres!¡No quiero perder a alguien más!¡No quiero querer a alguien así!¡No quiero que me abandonen de nuevo!...¡Déjenme sola!¡Desde que recuerdo estoy así!...sola...sola otra vez"
De pronto las nubes se juntan de nuevo y la lluvia cae como torrencial, llueve otra vez...
Me has dejado sola, rompiste tu promesa...
Rompiste mi corazón...
Ahora esperaré bajo la lluvia a que pase la vida y se termine por fin, ya no quiero vivir...
No quiero estar sin ti.
○○○Día de Lluvia- Inoue Kibe○○○
Desde que regresó del desayuno, Shaolin no había podido dormir. Era de madrugada y las nubes se amontonaban sobre el Sereitei. Asomó su rostro por la ventana justo en el momento en que la lluvia se dejaba caer en el jardín central de la cuarta división. Esa sensación de frescura la embargó, calmándole un poco. Regresó entonces a su cama, dispuesta a descansar, dejando abierta la ventana, sin darse cuenta que desde afuera alguien observaba el movimiento en el cuarto.
Con su mano morena, desató el cordón que mantenía su cola de caballo en alto, permitiéndole a la lluvia empapar su violácea cabellera. Sus ojos dorados contemplaban la ventana del cuarto donde dormía SoiFong, plácidamente. Que envidia. Con desesperación, agitó su cabello y recargó su brazo en la rodilla flexionada mientras seguía dando vueltas en su mente, una misma cosa: SoiFong no sabia quien era.
Con temblores provocados por el frio que se dejaba venir a través de la ventana abierta, la chica de cabello azulado se comenzaba a quedar dormida. Yoruichi se adentró silenciosamente, preocupada por la lluvia torrencial que se escuchaba y el recuerdo de que a Shaolin no le gustaban los rayos. Observó la piel blanca de aquel hermoso rostro, e hizo ademán de acariciarla antes de darse cuenta que tenía frio; tomó una frazada que estaba sobre la silla dentro de la habitación, la tapó suavemente y cerró la ventana por fuera, disponiéndose a alejarse del lugar. Soi Fong se acurrucó y mientras inhalaba el aroma que tenia un ligero aire de familiaridad, comenzó a soñar.
No tuvo la clase de sueños que a uno le gusta recordar, había sido más bien confuso. A su mente acudieron lugares, sonidos y aromas entremezclados que dejaron su cabeza en una confusión mayor. Había cerezos, luna llena, estrellas ocultas tras algunas nubes, un aroma dulce y familiar, una promesa y un dolor agudo en el pecho:
Se encontraba en una especie de bosque, con una figura femenina, esbelta y hermosa, incluso más oscura que la noche, dándole la espalda, no pudo ver su rostro ni hubo sonido alguno que saliera de su boca durante el tiempo que duró el sueño. Sintió la necesidad de aferrarse a esos hombros que al tacto se sentían duros y bien trabajados, la figura no hizo ademán alguno de incomodidad aunque tampoco se dispuso a corresponder. Daba la sensación de ser una dolorosa despedida sin palabras. Un adiós para siempre.
Sintió desesperación muy fuerte que la hizo despertar agitada pegando un grito que hizo caer a la Shihoin al piso.
-¡Soi! ¡Soi Fong! ¿Estás bien? ¿Porqué gritabas?- Una muy asustada mujer de piel oscura la miraba aterrada, temiendo que otra secuela no esperada del golpe apareciera.
-Yo...estoy bien, es solo que tuve un sueño extraño. No importa-Y sonrió.
Yoruichi Shihoin siempre había tenido un temple de acero. Ni Byakuya, ni un arrancar liberado, ni Ichigo en una de sus rabietas la hacían pestañear siquiera. Pocas cosas en la vida provocaban que se sintiera débil, indefensa y desprotegida. Una de ellas estaba recostada en esa cama de hospital. Estaba sorprendida por la expresión tan limpia en el rostro de Fong, nunca la había visto así. Esa sonrisa era...hermosa, en todo sentido. Justo como nunca le había sonreído.
La de ojos ambarinos, había llegado muy temprano por la mañana, ya cambiada, a cuidar el sueño de su querida SoiFong. Observaba embelesada su rostro tranquilo y sin darse cuenta, cayó presa del cansancio sobre la silla donde estaba sentada. Lo último que esperó fue un despertar tan brusco.
Más tarde, Hanataro llegaba con el almuerzo para la ojiazul.
-Buenos días, taichou. Desayune bien, se ve más repuesta que el día de ayer. ¿Cómo se siente?
Soi le miró agradeciendo la atención y respondió:
-Me siento bien. Aunque anoche tuve un sueño extraño y desperté...
-Gritando. Más te vale que no sea de peligro-Interrumpió de mal humor la mujer de pelo violáceo.
Intimidado, Hanataro respondió:
-Está bien. Es normal que parte de sus recuerdos se presenten en esa forma. Al parecer su cerebro responde positivamente. Le recomiendo no forzar su memoria. Hasta más tarde taichou.
-Gracias.
Yoruichi hizo una mueca de disgusto. No acostumbraba a ver a su querida subordinada siendo tan amable con nadie, y menos con algún chico. No le gustaba. Es más, le revolvía el estomago.
El desayuno transcurría sin mayor cambio en el semblante de ambas mujeres, que se encontraban en un silencio casi sepulcral. Un shinigami de menor rango llegó en busca de Shihoin, pues su siempre inoportuno Kisuke la andaba buscando. Y sin más, se despidió duramente de la chica que comía y salió del lugar.
Soi Fong se dedicaba a darle vueltas a su sueño y al significado de este mismo. Sin darse cuenta, el tiempo transcurrió rápidamente e Isane Kotetsu llegó a revisarla. Siendo una capitana y del escuadrón de fuerzas especiales, no podían hacer menos que mantenerla con constante vigilancia y con el mejor servicio que se le pudiera dar.
-Isane-san... ¿puedo salir a dar un paseo? ¿Me acompañarías a dar una vuelta?
Sorprendida, la teniente asintió y ambas se dirigieron hacia el bosque cerca del borde del Sereitei. Un lugar que Kotetsu consideró acorde al estado de la paciente.
Sus ojos azulados tan profundos como el cielo, miraban curiosamente todo lo que había a su alrededor. Podía sentir que ese lugar era seguro, que era familiar. Se paseó a través de los arboles y después de un rato, ambas mujeres se dispusieron a regresar.
Camino al cuarto escuadrón, la de cabello azuloso se topó con muchos shinigamis. Del escuadrón propio, capitanes, conocidos o simples admiradores de su fuerza. Se sorprendió al ver el inmenso respeto que todos parecían profesarle y el sorprendente miedo que de poco en poco, reflejaban.
Regresaron al cuarto de hospital, donde un par de ojos amarillos se tornaban marrón por el enojo y frustración de no encontrarla en ningún lado.
-¿Se puede saber donde estaban?-Preguntó, con marcado enojo en su voz, la dueña de las orbes doradas.
-Yoruichi-san, SoiFong-taichou quiso salir a dar una caminata y como la encargada de su seguridad decidí acompañarla. Anoche llovió y la frescura de los alrededores le hace bien a su salud.
-No se moleste con ella por favor.-Irrumpió suavemente la chica de piel clara.
Ante tal petición, Yoruichi hizo un gesto de desgane, y se sentó dentro del cuarto. Mostrando impaciencia para quedarse sola con SoiFong, suspiraba molesta de vez en vez.
-No me gusta que salgas así. Avisa o por lo menos déjame una nota cuando lo hagas.
Por toda contestación, Fong asintió.
Transcurrieron algunos días en la impaciencia del poco avance en la memoria de SoiFong. Recostada en el techo de la segunda división, entornó sus ojos del color del sol hacia el lugar donde estaba su antigua oficina. Suspiró pesadamente y recargó los brazos debajo de su cabeza. Estaba enojada. Y mucho.
Constantemente recordaba a la que fuera su subordinada, los buenos tiempos que pasaban juntas cuando SoiFong era huraña y no tenía ojos para nadie que no fuera "Yoruichi-sama": cuando se negaba a llamarla de un modo más informal, su constante queja de la cercanía de Kisuke, y sobre todo la promesa que le hiciera bajo la luz de la luna. Y le dolía más.
Desde que no recobraba la memoria, SoiFong se había dedicado a salir con todo el mundo. Se hizo amiga de Kuchiki Rukia y armaron una fiesta de té con Chappys adornando toda la mansión Kuchiki (sobra decir que casi le da el infarto a Byakuya). Salió con Ukitake a observar los cerezos en flor, aunque fue una salida corta debido al estado de salud del peliblanco, que tuvo un ataque de tos debido a unas "esporas extrañas" del lugar. Shunsui había intentado llevarla a beber sake, aunque al final dejó plantada a la ojiazul; nadie supo de él en días, hasta que su apreciada Nanao-chan lo encontró mal herido y medio muerto cerca de la segunda división (nada se pudo concluir). Incluso había ido a platicar con el shinigami sustituto y Hisagui Shuhei había tenido el descaro de invitarla a salir el fin de semana. Omaeda le había entregado un ramo de flores que adornaban su habitación del cuarto escuadrón, algunos días después se le encontró golpeado y desnudo cerca de la mansión de Shiba Kuukaku (ahí se tuvieron de sospechosos Hisagui y Yoruichi, pero no había suficiente información para procesar a alguno, así que se concluyó que había sido un intento de robo). Días después, Hisagui fue enviado a una "misión especial", de donde volvió tan traumatizado que no dijo algo en días, a petición de Unohana-taichou fue llevado a un ala diferente de donde estaba SoiFong, nadie se explicó el porque.
Desde hacia un tiempo, la vida intentaba aplastar lo poco que quedaba de Yoruichi, pues Shaolin tenia vida y tiempo para todos menos para ella, su maestra.
Más repuesta de salud, Shaolin Fong fue a respirar el dulce aire de los cerezos que estaban en todo su esplendor. Le daba calma estar ahí y se sentó a cavilar los sentimientos que sus confusos y escasos recuerdos provocaban:
"Conocer a toda esta gente ha sido realmente maravilloso. Dicen que yo solía tener muy mal carácter, aunque no me acuerdo. Han sido muy amables conmigo, y me siento muy a gusto. Si no fuera por ese sueño..."
Una suave brisa hizo juguetear su cabello azulado. No recordaba nada del shunpo, que cierta peliviolácea acababa de ocupar para ocultarse entre los cerezos a observar a esa mujer que, le gustara o no, seguía siendo a quien más amaba.
Revolviéndose el copete, Fong continuó:
"Me falta averiguar la relación que tuve con la mujer de piel oscura...Shi-Shihoin algo...Pero no creo poder preguntarle. Parece una persona huraña y enojada. Me cuida mucho, pero siento algo de miedo y un sentimiento revuelto cuando está cerca de mí. Quizá Unohana-taichou pueda ayudarme con esto."
Se puso de pié y sintió como si alguien la observara.
-Juraría que era la sombra que se aparece en mis sueños...
Y muy dispuesta a contarle a Retsu Unohana-de quien se decía que era buena terapeuta, psicóloga y amiga- los sentimientos y recuerdos que parecían estar ligados a la sombra que se le aparecía a momentos, se retiró con paso decidido. No sabía que esa sombra tenia orbes dorados, los mismos que la seguían con la mirada, los mismos en los que evitaba reflejarse.
Yoruichi se sostenía de una alta rama en un frondoso árbol de cerezo. Se quedó tan embobada en la que fue su subordinada, que cuando se volteó la tomó por sorpresa. Si no fuera la "Diosa del Shunpo" la hubiera descubierto.
Se soltó y cayó de un brinco en el sitio donde quedaba rastros del aroma de su pequeña ex-subordinada. Cansada por tanto dolor y frustraciones, se tiró en el pasto a dormir por un rato.
Soi Fong entraba amablemente por la puerta del despacho de Unohana Retsu, la capitana del cuarto escuadrón.
-SoiFong, me alegra verte. ¿Puedo ayudarte en algo?
-Unohana-taichou, he tenido sueños recurrentes que me dejan muy intrigada. Quisiera que me escuchara un poco, para disipar algunas dudas.
La dulce mujer de cabello trenzado y negro asintió, sirvió un poco del té preparado sobre una mesita, e invitó a su acompañante a sentarse en el sillón a su lado. Al momento, Soi empezó a relatar
-Verá, me encuentro acompañada de una sombra que no me da la cara en ningún momento. Todo pasa completamente en silencio, solo se escucha el bosque dormir. Siento...-Las lagrimas comenzaron a traicionarla—Siento que debo abrazarla para que no se vaya, que esa sombra se va a ir de mi y solo se está despidiendo porque no regresará jamás. Pero, esa necesidad viene de un inmenso cariño...una admiración muy grande...
Unohana asentía, mientras analizaba la información en busca de alguna respuesta útil en ese sueño que se tornaba pesadilla.
-Abrazaba a esa persona con mucha desesperación, no puedo evitar llorar cuando siento que debo abrazarle. Y entonces...-su llanto se tornó más desesperado-Entonces, esa sombra solo se queda quieta, no se quita pero no responde mi abrazo, como si no sintiera dolor al alejarse de mi...Después de eso, me llena una sensación de desesperación muy fuerte y casi a diario me despierto gritando...Tiene una mirada muy especial, diferente a la de todos los que he venido conociendo estos días. Percibo como me mira, insistentemente, aunque la presencia y la mirada también las he sentido despierta, como si en veces me siguiera...
Suspirando levemente, la capitana del cuarto escuadrón le dio una cajita con pañuelos a una SoiFong que parecía abatida.
-Soi-taichou, ¿ese bosque que menciona no le parece conocido? Quizá podría ver en los alrededores del Sereitei si el lugar existe, así sus recuerdos podrán volver más pronto y disipará ese sueño que tiene. Excepto eso, temo que no le puedo ayudar más a menos que quiera un calmante para dormir, cosa que dudo. Le recomiendo que comience en los lugares que frecuentaba: la mansión Shihoin, la mansión Fong y el segundo escuadrón principalmente.
Unos ojos azules brillaron con emoción al escuchar la sugerencia. Lo pensó un momento y entonces, añadió:
-Tengo una pregunta más antes de irme...No recuerdo a esa figura, ni sé qué tiene que ver conmigo, si es pariente o amistad o qué... ¿Cómo puedo sentir tanto cariño hacia esa sombra, que no conozco?
-Es fácil. Taichou, los lazos que formamos con la gente, amigos y familia, son muy fuertes. Hay lazos que la distancia, el rencor o la venganza no son capaces de destruir. Lazos que una traición podría menguar pero jamás cortarlos de tajo. Entre más cariño y más momentos duros haya pasado con la sombra, más fuerte es su lazo. Permíteme decirte, Soi-chan, que tu corazón no soltó el lazo que tienes con esa persona. Debe ser alguien importante, para que tu misma te aferres a ella de esa forma.
Un ligero estremecimiento recorrió la espalda de la peliazulada. Su amiga, había concluido por sí misma, que la sombra era femenina. Y no parecía haberse equivocado. Como no tenia nada que hacer, parecía la mejor de las ideas empezar la búsqueda del bosque y, agradecida infinitamente, salió corriendo a alistar las cosas necesarias. El Sereitei era extenso, y necesitaba un plan bien trazado para recorrerlo lo antes posible, sin perder de vista un solo conjunto de arboles que pudieren darle esa respuesta que ansiaba.
Sentada afuera de la ventana del despacho de Retsu, Yoruichi contenía el aliento y el llanto mientras un fuerte dolor se acumulaba en su pecho. A pesar de que Soi no la recordaba, aún existía en su mente el terrible dolor que había causado con su partida, cuando se alejó de ella por cien años. No podía creer que el daño que le hizo. Apretó los ojos y los puños con suma rabia, el llanto poco a poco la traicionó y usando el shunpo, se ocultó en la cueva donde llevara a Ichigo en alguna ocasión. Una tormenta se desataba en su corazón, mientras afuera de la cueva también llovía. Sentándose en el filo del acantilado, dejó que sus lágrimas se mezclaran con el agua de lluvia que caía fuertemente. El cielo reflejaba el corazón de Yoruichi. La opresión del dolor que le había causado a SoiFong parecía ahogarla. Debía pedir disculpas y decirle lo que realmente sentía, debía corresponder ese abrazo que jamás se habían dado.
El poema-que por cierto edité porque algunas cosas no quedaban con la historia- es de mi propia autoria, dedicado a una persona sumamente importante para mi, con quien tuve problemas de los cuales saldrá un buen fic para despues xDDD
El sueño de Soi-chan, lo hice en base a uno que tuve hace poco, precisamente con la Yoruichi-san que tomo de musa en estas historias-sobra decir que me identifiqué con SoiFong desde que la conocí en el anime-.
Bueeeeno, muchas gracias a quienes le dan oportunidad a este fic, sencillito pero que va con más ganas cada vez.
Ya son 3204 palabras de puro fic!No les da gusto? =DDDD el primer capi es una tercera parte de este xDDDUu y contanto saludo y despedida mia~
Pronto acutalizaré, no quiero dejar el fic abandonado, ni tampoco a quien se volvió mi primer fan-grito de emocion-^w^
Se me cuidan~
Janee~
Att:
Inoue Kibe Shaolin Shihoin Kuchiki
||||| Mitad Humana, Mitad Puerta~ |||||
Kuchiki Kibe
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