AMORES QUE MATAN

CAPITULO III

Dis.: Los personajes pertenecen a E. Meyer, la historia es invención de una servidora.

En el cap. anterior…

-"Mira Edward, nos conocemos desde que estábamos en la academia y escucha bien lo que te voy a decir, nunca en la vida te he visto poner ésa cara de imbécil por ninguna mujer. Te pasas el día pensando en ella, jamás te había visto ponerte tan nervioso por alguien… Dios! Si hasta le exigiste al teniente custodiarla! Amigo… si eso no es amor…Admítelo de una vez campeón, aunque por su situación sea una locura estás enamorado de ella"

PV BELLA

Habían pasado dos meses desde que Edward me trajo a su apartamento. No sabía cómo debía tomármelo ya que, aunque una parte de mí sentía que era donde tenía que estar otra me decía que no estaba bien. Aquello me mortificaba. Él había insistido diciendo que solo sería hasta que Alice lograra terminar de remodelar su apartamento y que mientras tanto no iba a dejar que volviera a mi casa ya que James aún seguía huido.

-"Buenos días dormilona"-

Mi ángel de la guarda me miraba desde la puerta con su sonrisa torcida. Sujetaba una bandeja con lo que imagino era el desayuno.

-"Edward… no es necesario que me traigas el desayuno a la cama…" mi sonrojo iba en aumento, como cada día durante estos dos meses aparecía con el desayuno, se sentaba a mi lado mientras comía y hablábamos como si fuéramos viejos amigos. Aquello me encantaba.

-"Vamos pequeña, solo un bocado más"- Edward sostenía el tenedor justo frente mi boca mientras emitía un ruido de avión al más puro estilo "papá va a dar de comer a la nena" y sin darme cuenta me estaba riendo como hacía años que no recordaba lo hiciera, y aunque duró un momento , en ése instante fui consciente de que merecía ser feliz y no pude contener mis lágrimas.

- "Bella! Qué he hecho?, perdona… yo… no pretendía.." – Edward se afanaba en intentar consolarme.

-"Sniff! Si no es nada…. Snifff…solo que…hacía tiempo que no era tan feliz"-

Edward me miraba fijamente con el semblante serio. Aquello me hizo pensar que había dicho algo que lo había molestado y la preocupación empezaba hacer mella en mí. Alzó su mano hacia a mí e instintivamente me cubrí el rostro con los brazos, como solía hacer cuando James se enfadaba, esperando el golpe, pero éste nunca llegó, en su lugar oí un profundo suspiro.

PV EDWARD

No podía creer que ella se sintiera feliz, que yo la hiciera feliz!, y …. no solo feliz, ella había matizado: era tan feliz, ésa pequeña percepción hizo que mi corazón se sacudiera y rebosara de alegría. No pude más que mirarla manteniendo el debate interior sobre abrazarla o no, y me decliné por acariciarle la mejilla pero no esperaba aquella reacción.

Verla de nuevo temblando de miedo, esperando los golpes y cubriéndose aquella hermosa cabeza con sus frágiles brazos aguijoneó mi ser una y otra vez como si todo el dolor que ella había pasado me traspasara la piel y no pude más que reforzar mi odio hacia a aquel horrible monstruo que la había roto en mil pedazos y que yo inútilmente intentaba juntar.

-"Bella, por favor… no me tengas miedo… yo…"- y mi garganta se cerró para dar paso a unas traicioneras lágrimas.

-"¿Edward?"- me llamó alzando la cabeza tímidamente.

-"… nunca te haría daño"- conseguí decir mientras esta vez era ella la que acercaba su mano a mi rostro.

-"¿estás llorando? Yo... no sé qué decir… Perdóname."- susurró con un hilo de voz.

-"Bella, no tengo que perdonarte nada"- un suspiro volvió a salir de mis labios y Bella me miró con aquellos ojos empañados encontrándose con los míos igualmente mojados durante lo que para algunos podría ser una eternidad.

-"¿Porqué? "-

-¿tengo que decirlo? – le dije mientras posaba mi mano junta la suya que aún sujetaba mi cara en un intento de sentirla cerca de mí…

CONTINUARÁ

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