N/A: Este capítulo contiene escenas lemon, es decir describen sexo explícito.
Ninguno de los personajes de Saint Seiya me pertenecen, esto lo hago por diversión, sin fines de lucro. (Debo cubrir mis espaldas)
Disfruten…
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El regreso del Fénix
El camino a la entrada de la mansión parecía nunca terminar, juraría que podía escuchar los latidos de su corazón. Algo no estaba bien en él, se notaba extrañamente inquieto.
Hacía ya tres largos meses que decidió marcharse. Sin rumbo fijo. Tomó valor y abrió la puerta de la mansión. Para su sorpresa parecía que nadie estaba ahí. Dejó su bolso, se quitó su chaqueta de cuero y comenzó a caminar hacia la sala principal. Estaba vacía.
No había ruidos, viviendo tantas personas en esa casa era extraño que nadie estuviera, ni siquiera el servicio doméstico. Cruzó por su mente que tal vez Shunrei había tenido a su bebe y todos estarían en el sanatorio, pero no podía ser ella debía estar de aproximadamente 5 meses.
Siguió caminando, tomó asiento en el sofá donde él y Saori compartían sus noches de deportes. Luego lo recordó… la boda de Seiya. Saori vino a su mente de inmediato. ¿Ella habría asistido?, sus pensamientos volaron a aquellas noches riendo, hablando, compartiendo momentos juntos El rostro triste de Saori al recordarlo a él… Seiya. Realmente nunca le había caído bien el moreno optimista.
Había algo que hacía que Ikki se aleje. Aunque él estaba casi seguro que era envidia. Envidia hacia el nipón por ser tan querido, tan sociable. Por tener toda la atención de ella…. De nuevo ella, la pelilila, volver no fue tan buena idea al parecer. No habían pasado ni diez minutos que se encontraba en aquél lugar y ya la imagen de esa mujer se le presentaba.
¿Cómo fue que terminaron así? No tenía claro cuando fue el momento preciso en que él y Saori comenzaron a tratarse.
No fue precisamente la noche que al fin tocaron otro tema que no fuera deportes. Las situaciones se fueron suscitando paulatinamente.
Todo comenzó 5 meses atrás…
Flash Back
Ikki se encontraba bañando en la habitación de Shun, hacía poco había regresado de un pequeño "viaje". Eso incluyó peleas en bares, encuentro con ciertas prostitutas y luchas ilegales, que siempre terminaba ganando. Su habitación estaba ocupada con maletas y chucherías pertenecientes a los caballeros dorados que se encontraban de visita. Le molestó verlos ahí, era muy receloso de lo que él consideraba "su" lugar de descanso.
Salió del baño sin si quiera taparse sus partes púdicas. De todas maneras estaba solo.
Mientras tanto Saori caminaba despreocupadamente por los pasillos de la mansión. June y Shun iban a un día de campo, hoy era su aniversario… o mejor dicho mesario o algo así. June olvidó su bolso en la habitación que ambos compartían en el ala este de la mansión. La pelilila se encontraba de especial buen humor esa mañana, hacía un tiempo que Seiya la había abandonado, pero poco a poco comenzó a salir de su encierro. Esa mañana había recibido la noticia de que Shiryu y Shunrei iban a ser padres, se quedarían en la mansión hasta que el bebe nazca y luego buscarían una linda casa en las cercanías, no volverían a China. Eso la hacía feliz, tendría a sus amigos cerca.
Entró despreocupada a la habitación sin siquiera tocar. Tarareaba una pegajosa canción de radio, esas de Justin Timberlake que aunque no te guste su música, es imposible que la canción no se quedé en tu mente. Toma la perilla de la puerta y comienza a girarla.
Entró tranquilamente mirando el suelo. Se acercó a la mesa que se encontraba en medio de la habitación, entre la puerta del baño y la cama. Tomó el bolso de la amazona. Al levantar su mirada en dirección al tocador, se llevó la sorpresa de su vida, o al menos del día. Sus ojos estaban admirando a un muy desnudo y desplumado Fénix. Instintivamente el rostro de Saori se tiñó de rojo, y se dio la vuelta, no sin antes gritar, claro.
"Dios Ikki! Dios! ¿qué haces?"- la chica no podía creer lo que venía, como en el mundo esto le ocurría a ella.
Ikki no mostraba emoción alguna hasta que no pudo evitar reír. La chica le daba la espalda, mordiendo su labio inferior, al mismo tiempo que sus ojos estaban abiertos, reflejando... picardía? Lo que no se percató la joven Diosa es que frente a ella había un espejo inmenso, colgado en la pared que abarcaba casi la mitad de ella, mostrando por completo su reflejo. Ikki divisó perfectamente los gestos que la Diosa hizo. Ella no podía estar más avergonzada, él la vio.
"¡Mierda! Mierdaaa"- Saori salió de esa habitación como si el mismo diablo la persiguiera, dejando a un divertido peliazul. Sin saberlo si quiera, esa mujer sí que infló su orgullo, después de todo puede mostrarse indiferente, pero estaba al tanto de que no era un hombre que pasaba desapercibido por la vida y mucho menos para el sexo opuesto.
El día transcurrió con la aburrida normalidad cotidiana. Saori ni siquiera hizo un comentario de lo que había ocurrido más temprano, por supuesto el muchacho tampoco iba a hacerlo. Aunque la pescó un par de veces mirando su trasero. Realmente resultaba divertido hacerla sonrojar. Ese día Ikki se agachó más que nunca.
Fin del Flash Back
No pudo evitar sonreír, esa mujer le causaba gracia, hasta cierta ternura. Recordó cuando empezaron a pasar más tiempo juntos a causa de que la heredera Kido y la joven rubia, que era novia de su hermano, eran muy amigas. Ikki quería pasar tiempo con Shun y eso significaba pasar tiempo con June y por causa/efecto con Saori.
Flash Back
Ya el invierno comenzaba a despedirse hasta el próximo año, sin embargo aún las temperaturas eran bajas. Shun e Ikki decidieron que sería interesante ir a cortar madera para el hogar. Aunque ya había un gran pilón listas para ser arrojadas al fuego, ellos creyeron que sería divertido. Así se adentraron al bosque que pertenecía a la mansión Kido.
Las chicas decidieron acompañarlos. Claro que Shun y June parecían estar unidos por algún fuerte pegamento que nada separaba y era algo difícil seguir el ritmo de Ikki. De vez en cuando se quedaban mirando como embobados o se besaban, quedando atrás. Saori caminaba junto a Ikki callada, realmente iba a ser un paseo aburrido.
El mayor de los caballeros de bronce no era exactamente el señor "simpatía, hablo por codos".
Llegaron al lugar donde los empleados de la mansión cortaban la madera. Ikki se mostró muy habilidoso con el uso del hacha. A Saori le inquietó saber que tenia este tipo de elementos en su casa con DM tan cerca, ese hombre no se borraba su sonrisa siniestra, lástima pues era apuesto.
Era el turno de Shun y también lo hizo bien, después de todo eran caballeros, se sobreentendía que poseían fuerza y presión. Luego June lo hizo sin problema alguno. Juntaron varios trozos de madera y decidieron que era tiempo de volver. Andrómeda y su amazona tomaron troncos pequeños y emprendieron el camino de regreso.
Ikki también se dirigía hacia la mansión cuando se percató que Saori no se había movido.
"Vamos Saori" – dijo sin siquiera mirarla.
"No Ikki" – se giró para mirarla, la chica había tomado el hacha entre sus manos. Creyó empalidecer, ahora sí se volvió loca, Seiya había logrado trastornarla… más. – "yo no corté madera"- Una gota corrió por la frente de Ikki. Qué mujer tan molesta.
"Bien…."- tomó asiento apoyando su espalda en un árbol. – "hazlo"- esto realmente podía resultar divertido. Y sí tenía suerte tal vez podría ver a Saori llorar. La chica sonrió levemente, la actitud de Ikki le sorprendió, "tal vez no es tan malo después de todo", pensó para sí.
"Claro"- dijo con esa voz de autosuficiencia que crispaba los nervios del muchacho. Acto seguido ella alzó el hacha y la abanicó, ni siquiera tocó la madera. Ikki sonreía en silencio, mientras la cara enfurecida de la peli lila se hacía cada vez más notoria.
Después de varios intentos, todos fallidos. De que Ikki se acomodara por décima vez y ya no poder contener su risa, Saori logró cortar un pedazo de tronco… Lo había hecho. Los ojos de la chica se iluminaron, comenzó a saltar y gritar.
"Ey chica, no creo que nadie haga semejante celebración por cortar un pedazo de madera, incluso dudo que eso sea una celebración siquiera"- rodó sus ojos.
"Ay, shhhh, déjame disfrutar mi momento"- Ambos se rieron, fue la primera vez que compartían un momento en que ambos se sentían cómodos. – "Amargado" – soltó la chica y comenzó a caminar delante de él meneando su trasero por todo el camino. ¿Oyó bien?, la reservada Saori Kido lo llamaba a él amargado? Ja que tupé. Aunque no podía quejarse de la vista, su trasero se veía bien en esos pantalones ajustados. Saori fue todo el trayecto zarandeando su cadera.
Fin del Flash Black
Escuchó que la puerta principal se abrió, y luego un golpe. Se incorporó rápidamente y se acercó al lugar. Era ella, Saori, desplomada en el suelo. Esparcidos por doquier había bolsas con ropa de bebe, cajas, y papeles.
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Hacía solo minutos antes que Saori llegaba de su día de compras. Todos asistieron al compromiso de Seiya, es por ello que optó por hacer terapia… de shopping.
Venía muy cargada, insistió en tomarse un taxi, no quería ni que la llevara un chofer ni manejar. Bueno en realidad aun no tenía licencia, pero Tatsumi le enseñó cómo usar un auto.
Últimamente se sentía más desanimada que nunca. Creerlo o reventar extrañaba al odioso del Fénix. Era su compañero de insomnio. No era tan divertido ver los partidos sola. Extrañaba a ese hombre, en especial a su trasero, de verdad que tenía un cuerpo tallado a mano.
"Nota mental, me convertí en una pervertida"- se dijo a sí misma en voz baja mientras abría con dificultas la puerta, pero las cosas comenzaron a caerse.
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"AUUCHH! Mierda!" - bufó tratando de incorporarse, ese lenguaje ya lo había escuchado en ella, mientras miraban futbol. Se sorprendió que una damita tuviera esas palabras en su vocabulario, pero al tiempo se acostumbró, hasta le causa gracia. Se encontró con la mirada de Ikki, él estaba parado frente a ella. Sin más ella corrió y lo abrazó con fuerza. Ikki no sabía si responder a su abrazo, titubeo. Y al fin envolvió con sus fuertes brazos la pequeña cintura de la chica.
"Ikki!, regresaste, Dios estas aquí"- Saori mostraba una sonrisa como pocas, de verdad estaba feliz por verlo. ¿Qué le pasaba? Porqué el ver a Ikki la ponía tan feliz. Como si fuera un alivio. A él, al caballero rebelde, el que jamás mostró respeto por su condición de Diosa. – "¿Cuándo llegaste?"- habló por fin.
"Ehh.. "– se separó de ella, nervioso, trató de calmar sus emociones para poder hablar. Esto le molestaba, le enfadaba perder su cordura por una niña, no, no niña, por una mujer– "Acabo de llegar, no hay nadie ¿Por qué?"- se limitó a decir.
"Ahh, es que están en el orfanato, hoy festejaban su compromiso Seiya y Miho"- se refirió naturalmente al tema, como si el hecho de que Seiya comenzara una vida con otra no le afectara. No deberías hacerte la superada conmigo, pensó para él. –"Creo que es obvio porqué no fui. Me acostumbre al hecho de ellos juntos, pero no tengo ganas de verlos. Menos cuando Miho me detesta, en fin. ¿Tienes hambre?"- cambió de tema repentinamente, era obvio que no quería ahondar sobre lo que ella sentía. Saori intentaba mostrarse fuerte, pero su corazón le dolía, ya no tanto por la traición de Seiya, sino por no darle la oportunidad de mostrarle que ella podía hacerlo feliz.
"¿Vas a cocinar?" – no pudo evitar reírse, Saori lo miró entre seria y divertida.
"Oye!, soy una buena cocinera… si me das la oportunidad"- le extendió su mano en señal que la siguiera- "Vamos, además hoy juegan los Yankees con los Halcones de Atlanta, seguramente ya deben estar hablando de las estadísticas".- Sin más lo guió a la cocina, dejando un gran desorden en la entrada principal. Comenzó a buscar alimentos en el refrigerador y en la alacena.-"¿Te gustan los tacos?"- Ikki solo la miraba, todo esto era extraño, algo en él le gritaba que la tomara ahí mismo.
"Ikki… ¿estás bien?, te juro que no cocino tan mal, si quieres podemos pedir algo…"- la muchacha comenzó a preocuparse. Tal vez su presencia lo perturbaba, ella sabía que él gustaba de la soledad. – "Creo que estás cansado, mejor te dejo solo. Si me necesitas estaré en mi habitación".-comenzó a alejarse.
Por la mente de él pasaban miles de pensamientos. La mujer que estaba ahí era algo prohibido. Por ser caballero, porque debía protegerla y servirla. No, se corrigió, no a ella, su servicio era hacia Athena, no para Saori Kido.
Ikki en un movimiento involuntario la tomó del brazo y la atrajo hacia él. Sus rostros quedaron enfrentados, sus alientos comenzaron a mezclarse. Saori no intento zafarse de su agarre, perdiéndose en sus ojos.
Ikki no dejaba de pensar en que esto estaba mal, ella había profesado ya su amor por alguien más, por ese hombre que la dejó por otra, a sus ojos, no tan atractiva. Realmente le interesaba poco lo que Seiya pensara, perdió su chance, eligió otro camino y él no sería tan estúpido.
Ikki no dejaba de ver su roja boca, sentía como el pecho de la chica subía y bajaba una y otra vez a causa de la respiración que se agitaba y rozaba sus senos con el pecho del caballero.
Ambos contuvieron las ganas de sentirse por demasiado tiempo. La diminuta ropa que Saori usaba y el alcohol no eran una buena combinación en las noches que pasaban juntos solos en esa sala. Mucho menos el hecho que Ikki hacia un largo tiempo que no tenia sexo. Un deseo animal de poseerse, de amarse, de hacerse el amor de la manera más salvaje crecía en ellos. La tensión entre ellos cortaba el aire.
Saori no sabía que esperar, Ikki era indescifrable para ella. Aunque tampoco intentó entenderlo nunca. De todas las personas sobre la faz de la tierra jamás pensó que se encontraría en esta situación con él. El muchacho le despertaba emociones encontradas, contrapuestas. Le temía, pero a la vez lo quería cerca, le gustaba su manera de renegar de todo y de todos, en especial de su condición de Diosa, bueno ahora de ex Diosa. Cómo él necesitaba un grupo de permanencia para luego huir. De la manera en que se quejaba de ella, pero al final siempre terminaba en el mismo sillón todas las noches.
No pudieron más, el fuego en su interior los consumía, se deseaban y sin más se besaron. La besó como nunca antes nadie la había besado. Lo besó como jamás besó a nadie, ni a Seiya.
El beso fue todo menos tímido. Sus labios se unieron en una combinación perfecta. Saori abrió su boca permitiendo que su lengua se encuentre con la de él. Entrelazándose. La chica mordió suavemente el labio inferior de Ikki. Lo logró, el Fénix se perdió totalmente.
Él la tomó de la cintura y la sentó sobre la mesa de la cocina, ella comenzó a subir su remera dejando al descubierto su bien torneado pecho, levantó sus brazos para facilitar la tarea de la chica. Ikki en un movimiento desesperado rompió el vestido que Saori traía puesto, el corto vestido de breteles finos color azul eléctrico se hizo pedazos en las manos del poderoso caballero. Se separaron para tomar aire, fue ahí cuando se miraron, dándose cuenta de lo que hacían, el pecho de Saori estaba desnudo, sus pezones estaban duros, su cabello revuelto, Fénix pensó para sí si se encontraba en el cielo o el infierno.
"¿Qué estamos haciendo Saori?"- pregunta expectante, nunca le gustó hacer preguntas cuando sabia que la respuesta no iba a gustarle, pero solo sucedió así.
Saori lo contemplaba, miraba su fuerte pecho, el calor que emanaba de su cuerpo la enloquecía. La entera situación la excitaba.
"No lo sé Ikki…."- Fénix no pudo evitar sentirse decepcionado, ¿acaso ella estaba jugando con él? No podía dejarlo así, pero el que hizo la pregunta estúpida en primer lugar fue él. -"solo no te detengas, por favor….. no lo hagas"- concluyó, Saori comenzó a besarlo nuevamente, con pasión. Las respiraciones se agitaban cada vez más. Las fuertes manos del caballero recorrían todo su cuerpo. Presionaba sus senos, posó su boca en uno de ellos dándole pequeños mordiscos. Saori inclinó su cabeza hacia atrás. El placer inundaba todo su cuerpo. Sentía su ropa interior mojada, a causa de la humedad de su sexo.
Ikki ya no lo resistía debía tenerla, desabrochó la hebilla de su pantalón dejando libre su hombría, Saori comenzó a acariciar su longitud suavemente, envolvió su mano en ella, haciendo un movimiento de arriba hacia abajo. Sintiéndola, como queriendo memorizar cada parte. Posó la mano libre sobre el pecho de Ikki alejándolo un poco. Quería mirarlo a los ojos. No dejando de tocarlo. Al chico le costaba trabajo mantenerle la mirada ya que la misma excitación hacia que su vista se nublara teniendo que cerrar sus ojos.
"Abre más las piernas"- su voz se oyó ronca. Al mismo tiempo que tomaba las rodillas de Saori llevándolas hacia afuera para poder tener espacio.
Saori ni siquiera se quito sus bragas solo las corrió para que Ikki pudiera penetrarla. Comenzó a hacerlo suevamente, su entrada era tan estrecha, lo volvía loco. Estaba completamente húmeda, sus fluidos eran calientes. Una vez que la tuvo completamente dentro, él comenzó a embestirla suave al principio para luego intensificar sus movimientos. Saori se acostó sobre la mesa dejando que Ikki se recostara sobre ella. Los pantalones del chico eran una molestia, él solo los bajó hasta sus tobillos. La Diosa entrelazó sus piernas en la cintura de Ikki para que la penetración fuera más profunda, cerrando sus ojos a causa del placer.
"Mírame, no dejes de mirarme"- soltó él junto con gruñido casi animal. Ella abrió sus ojos y fijo su vista en los de él. Jadeaban, gemían, Saori se mordía el labio inferior. Sus senos estaban oprimidos contra el pecho de él. El solo roce enloquecía a Ikki, su piel blanca como la leche, sus pezones rozados endurecidos, su humedad, su boca, su lengua.
Le faltaba muy poco para llegar al clímax cuando en un rápido movimiento la dejó sobre él. Saori comenzó a subir y bajar, cambiando el movimiento en un vaivén que sus caderas intensificaban. Era el turno de Ikki para cerrar sus ojos. Nunca pensó tenerla así, él era un macho alfa, no permitía que las mujeres tomaran el control, pero esta vez lo hizo. Ikki se incorporó un poco para tomar el largo cabello de Saori tirando de él hacia atrás, provocando que el rostro de la chica mirara hacia el techo, y así poder disfrutar de la vista del pecho desnudo de su compañera. Sintió cuando Saori llegó al orgasmo, todo su cuerpo tembló, su intimidad envolvió al miembro erecto del chico que estaba a punto de explotar. La chica se humedeció aún más. Y soltó un intenso gemido. Era el turno de Ikki ahora, la tomó de su cintura y la embistió con fuerza un par de veces más, saliendo de ella y derramando semen sobre su propio estómago.
El acto que habían protagonizado era casi animal. No, no casi, fue animal. Ikki se incorporó dejando a Saori sobre él, ella era hermosa… se mantuvieron en silencio, mirándose, expectantes esperando que alguno de ellos dijera algo.
"Ey"- llamó su atención – "es solo sexo, no compliquemos las cosas "– dijo él en voz baja sin siquiera mirarla a los ojos. Bien hecho Ikki, eres un completo imbécil. Se reprimió mentalmente. Saori solo asintió. No sabía que pensar. Ikki salió debajo de ella, se paró y subió sus pantalones, luego extendió su mano invitándola a tomarla.- "Vamos".- Saori la tomó, y se dirigieron a la habitación del propio Fénix, definitivamente debían limpiar la cocina después.
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Al llegar al cuarto que él ocupaba regularmente cuando se encontraba en la Mansión, la invitó a pasar. Todo se encontraba en orden puesto que el servicio doméstico mantenía en condiciones cada lugar de la casa. En especial la habitación que le pertenecía al Fénix por especial petición de la Srita. Kido. Ella se sentó sobre la cama y él entro a la regadera.
El corazón de Saori parecía querer escapar de su pecho. En un impulso terminó por acostarse con uno de los bronce, el segundo si se ponía a pensar con detenimiento. Estaba lejos de sentirse arrepentida o avergonzada. Era una mujer y él era un hombre, y lo que hicieron fue algo natural.
Sin embargo, ese comentario que había hecho el caballero "es solo sexo" retumbaba en su mente. Entendía que Ikki no quería enredarse con nadie, menos con ella, pero el comentario la tomó por sorpresa. Lo lanzó tan de repente que la chica no tuvo tiempo para reaccionar. No esperaba más de él, no es como si le estuviera pidiendo una relación, pero de la manera que lo dijo la hizo sentir desvaloradizada.
El agua caía sobre el cuerpo desnudo de Ikki. No podía alejar de su mente lo que había hecho. Tuvo sexo con Saori Kido. Con la mujer que fue la reencarnación de Athena. Con la chica que había entregado su corazón a su compañero de batallas Pegaso.
Comenzó a sentirse culpable. Por su mente pasó la imagen de su hermano, él se sentiría decepcionado, o tal vez no. Después de todo tanto Ori como él no eran niños. Son adultos responsables de sus acciones.
En cuanto al moreno, no sentía como si lo hubiese traicionado, después de todo ellos no eran tan amigos y él la había abandonado, pero de seguro que si lo averiguaba no lo tomaría bien. Nadie lo tomaría bien.
Algo le hacía mella y eso era el comentario que soltó luego de haber hecho el amor con ella. Era cierto que no quería complicarse, pero no fue justo para la chica que se lo dijera de esa manera. Es que él no sabía cómo expresarse con delicadeza, no tenia tacto, y los únicos encuentros sexuales que había tenido fueron con mujeres pagas, donde no había necesidad de tener cuidados especiales para con ellas.
Esto era diferente, no quería que las cosas cambiaran. De repente pensó en las noches de futbol que compartían. Le gustaba aquello, no quería perderlo. Pero lo que acababa de ocurrir también le gustó y mucho.
Él era un lobo solitario, no estaba listo para buscar una compañera.
La única mujer que amo estaba muerta y su corazón no había sanado del todo. La perdida de Esmeralda significó que la parte humana en él se extinguiera. Ahora sólo vivía para su hermano. Protegiéndolo como haría un animal con una cría indefensa. Pero eso cambió, Shun no era indefenso, él era un hombre. Debía volver a pensar en el mismo y tomar el control de su vida.
Había que tomar una decisión, debía hablar con Saori al respecto.
Cerró la llave, se envolvió en una toalla, pero para cuando salió del tocador ella ya no estaba ahí.
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Hola! Acá hago entrega del segundo capítulo de esta historia que tendrá varios problemas.
La razón de este fic, es que siempre me pareció que tanto Ikki, como Saori podrían combinar, no, no ingerí sustancias extrañas.
Ella es una mujer un tanto insoportable y él es un hombre insoportable a su modo.
Además me gustan las parejas poco comunes y ésta definitivamente lo es.
Sin decir más nos leemos en la próxima entrega.
Madeimoselle Rousseau: amiga gracias por estar siempre ahí, por leer los pilotos de mis capítulos! Ya se viene nuestro fic compartido, realmente nos estamos arriesgando. Pero después de todo, eso hace divertido a la vida.
Adiós y gracias a todos por leer o al menos abrir esta historia.
Nick*
++Romancero Gitano++
