Bien, lamento la tardanza pero por más que lo intenté mi inspiración no se digno a aparecer antes. Aún así este capítulo no me convence mucho -.-u, pero era necesario para que la historia siga!. Les agradezco mucho a todas las personas que me dejaron un review, de verdad me ayudaron a superar mi momento de crisis n_n. En fin, no los molesto más, ¡a leer!
Disclaimer: KHR es de Amano-san, no mío T_T
Hold on
Tii...tii...tii...-
El sonido del teléfono que indicaba que la llamada había terminado era lo único que se escuchaba. Se quedó unos momentos con el teléfono en la mano esperando volver a escuchar la voz de Gokudera diciéndole que estaba bromeando con él, pero sabía que eso no sucedería.
Cuando se dio cuenta ya había saltado de la cama y se había puesto lo primero que encontró, salió de su casa a toda prisa sin importarle lo tarde que era, ni siquiera dejó una nota por si su padre despertaba y se daba cuenta de que no estaba, lo único que tenía en la mente era encontrar a Gokudera.
Se detuvo bruscamente en una intersección, recordando algo de pronto mientras, apoyado en sus rodillas, trataba de recuperar el aliento. En la conversación que tuvo hace unos minutos notó que Gokudera no estaba en su casa, entonces ¡¿dónde demonios estaba?!
Se incorporó, pasándose los dedos a través del cabello en un claro signo de desesperación y mirando hacia los lados esperando que por milagro Gokudera apareciera por una de esas calles. ¿Qué se supone que debía hacer ahora? No tenía idea de donde empezar a buscar.
Trató de poner su mente en calma y pensar pero no podía. Necesitaba hacer algo, necesitaba que alguien le dijera que hacer. Un momento... ¡claro!
Sacó su celular y marcó lo más rápido que podía el número de Tsuna, si alguien podía tener una idea de que pasaba esperaba que fuera él.
En la casa de Tsuna, el silencio que recorría todo el lugar era un claro signo de que todos dormían, o al menos así debería ser.
Reborn se encontraba despierto, parado en la ventana mientras observaba la oscura calle con la seriedad de quien espera algo inminente, pero no por eso agradable. Al primer timbre del teléfono de Tsuna, simplemente bajó la cabeza para dejar que el sombrero le cubriera los ojos, susurrando un leve y casi inaudible "Ya comenzó".
Tsuna, por otro lado, tomó el teléfono de forma adormilada haciendo caer algunas cosas en el proceso.
- ¿Aló...?-
- ¡Tsuna! Soy Yamamoto-
- ¿Yamamoto? ¿Ocurre algo?- preguntó aún con sueño mientras se sentaba lentamente.
- No lo sé, no estoy seguro...creo que sí.- dijo finalmente, dudando un poco sobre como calificar la situación.
- ¿Qué pasa?- preguntó ya despierto al oír el tono claramente inquieto del usualmente tranquilo beisbolista.
-...Es Gokudera- no supo que más decir.
-¡¿Le ocurrió algo?!- su tono era angustiado, si Yamamoto lo llamaba a esas horas y así de intranquilo entonces no debía ser nada bueno.
- No lo sé, yo...recibí una llamada muy extraña de él. Algo no anda bien- dudó sobre que decir al principio pero la última línea la dijo con firmeza. Después de todo, si de algo estaba seguro era de eso.
-¿A qué te refieres?- Tsuna se encontraba muy confundido.
- No se como explicarlo bien, necesito que nos encontremos- no se le ocurrían más ideas que esa, quizás personalmente pudiera explicarle la situación como quería.
-Claro, pero ¿dónde?- Tsuna ya había empezado a alistarse para salir.
¿Dónde? No podía decirle que lo buscara en medio de la calle. Meditó un poco y una idea se le cruzó por la cabeza. Casi se golpea a sí mismo por no haberlo pensado antes, quizás así encontrarían las respuestas que buscaban.
- ¡En la casa de Gokudera! Él no está ahí, pero mencionó que dejó algo para nosotros sobre la mesa- mencionó después de los segundos que le tomó recordarlo.
- De acuerdo, voy para allá-
Tsuna ya había terminado de alistarse así que colgó y se dirigió rápidamente a la puerta de su habitación, se detuvo al sujetar el pomo de la puerta para llamar a Reborn pero este saltó sobre su hombro antes de que pudiera abrir la boca.
-¿Ya estás listo?-preguntó un poco sorprendido, después de todo por hablar con Yamamoto no había notado que Reborn estaba despierto incluso antes que él y que sólo escuchaba en silencio.
- Por supuesto, en la mafia siempre hay que estar preparados- fue su única respuesta antes de indicarle con una mueca a Tsuna que siguiera moviéndose.
Yamamoto ya había llegado a la casa de Gokudera, pero se quedó afuera esperando a que Tsuna llegara, algo dentro de él le decía que no entrara solo. Suspiró apoyado contra la puerta. La casa se encontraba a oscuras, no había señales de vida en el interior y eso era lo que más le asustaba. ¿Dónde demonios se había metido Gokudera? ¿Qué significaba esa extraña llamada en medio de la noche? Miró la hora en su celular y se sorprendió de notar que eran las 2:35 de la mañana. El podría haber jurado que sólo habían pasado unos minutos. Parecía que aunque se desesperara por actuar rápido el tiempo no estaba dispuesto a dejarse ganar. Después de todo, era perfectamente conciente de que con cada minuto que pasaba Gokudera se alejaba un poco más, sea a donde fuera que iba.
Soltó otro suspiró mientras escuchaba su nombre ser pronunciado a una distancia cercana. Volteó el rostro para encontrarse a Tsuna que llegaba a toda prisa con el bebé sobre su hombro y se inclinaba para recuperar el aire una vez que llegó a su lado.
- Yamamoto, ¿quieres explicarme qué es lo que pasa?- preguntó apenas pudo hablar.
- Bien, no estoy seguro de cómo explicarlo así que seré breve. Recibí una llamada de Gokudera hace poco más de media hora, sonaba extraño y...
Yamamoto le resumió la llamada a Tsuna, contándole también el presentimiento que tenía de que eso sonaba a despedida. Tsuna sintió el mismo escalofrío que Yamamoto en cuanto este lo mencionó.
- Pensé que tú podrías saber a qué se refería- terminó su corta explicación Yamamoto, mirando a Tsuna con la esperanza plasmada en sus ojos. Tsuna lo pensó un momento pero terminó negando con la cabeza.
- No tengo idea, pero quizás podremos saberlo si vemos lo que dejó para nosotros.
Ambos voltearon a la puerta y Tsuna estiró la mano hacia la manija. Se sorprendieron cuando la puerta se abrió fácilmente, sin ningún tipo de candado o medida de seguridad como normalmente debería haber. Esto les hizo sospechar aún más. Entraron lentamente y dejaron los zapatos a un lado, ingresaron en la salita que hacía de recibidor y avanzaron hasta el comedor que se encontraba al lado, notando que había algo sobre la mesa.
Se quedaron helados cuando pudieron distinguir lo que era, sin poder creer lo que sus ojos veían.
¡¿Qué demonios significaba esto?!
Lo sé, soy mala. ¡Pero no puedo evitarlo! No se me ocurrió donde más cortar el capítulo.
En fin, espero sus opiniones sobre como va la historia. Empecé a crearla sin una dirección fija pero creo que ahora ya se para donde va...y no es algo muy felíz despúes de todo. Incluso ya tengo lo que sería el capítulo 5 o 6 (si, será una historia un poco larga) y es puro angs, casi lloraba al escribirlo.
Nos vemos en el próximo capítulo.
Ciao!
