N/A: Buenas, hago entrega de una tercer parte. Espero puedan disfrutarlo. Falta poco para que Seiya entre en escena y comience el drama. Antes que nada quiero agradecer a Janvier GoldAngel Khan por tu apoyo, es muy importante para mi. La pareja que elegí en esta historia no es muy popular en el habla hispana y me hizo sentir muy bien que te gustara.

Aún si nadie mas lee esto, prometo no dejarla sin final. Desde ya también a mi querida Mako, te quiero amiga. Sin más...

Disfruten…

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Nuestro pequeño y sucio secreto

Pasaron algunas horas hasta que Ikki salió de su cueva. Ya todos habían llegado. Shun se le iluminó el rostro cuando vio a su hermano mayor, lo abrazó y comenzó a llorar. Cuánto lo extrañó, cuanto lo necesitaba ahí. Detrás de él se encontraba su eterna novia, junto con Shunrei y Shiryu que se limitó a sonreírle.

Vio que estaban acomodando cajas y bolsas. Recordó que cuando Saori entró cayó al suelo y todo lo que traía voló por el lugar.

Shunrei ya tenía un embarazo notorio, su vientre estaba creciendo. Doblaba la ropa de bebe que Saori había traído.

"Ikki ¿sabes dónde está Saori?"- pregunta de repente Hyoga- "encontramos todo esto tirado y no la encontramos por ningún lado, ¿la has visto?"- ¿Ver?, sí definitivamente vio demasiado. – "ah ante todo bienvenido a casa pajarraco horrible".- Hyoga extendió su mano para estrecharla con la de Ikki. Sus recibimientos, siempre lo mismo. Sabía que era bienvenido, la sonrisa en el rostro de Hyoga y todos los presentes se lo hicieron sentir, estaba en casa.

"Hace un rato que no. ¿Dónde estaban?"- desvió el tema.

"En el orfanato. Seiya y Miho se comprometieron hoy"- June tomo la palabra visiblemente molesta. No le gustaba nada lo que el moreno le hizo a su amiga. Saori se encontraba muy entusiasmada y feliz con su relación con el Pegaso, ella lo amó desde siempre y él la dejó sola. Levantó su mano en señal de saludo y le dedicó una sonrisa al peli azul. No había dudas esa chica se convertiría en su cuñada muy pronto. Notó el rostro preocupado del maestro de Hyoga, todavía seguía en la mansión.

"Pobre belle, me imagino que debe de estar triste, Iré a verla". – Camus se dirigió a las escaleras y se perdió de la vista de un molesto Fénix ¿Por qué Camus iría a verla?, ¿por qué él todavía estaba ahí? ¿Dónde se encontraban Milo y DM? Su mente se atestó de dudas, y todo le resultaba molesto. Dejó de hacerse preguntas. Y siguió a todos a la cocina…. La cocina.

Al entrar se percató que todo estaba reluciente, de seguro Saori ya había limpiado las evidencias de su encuentro.

"Y bien amigo ¿Dónde te metiste todo este tiempo?"- Shiryu al fin habló.

"Por ahí… ya sabes, de aquí para allá, sin rumbo"- se limitó a decir el Fénix. –" a propósito donde están Milo y DM?"- trató de no ponerle interés, realmente quería saber porque ellos no estaban y Camus sí, por qué él se ofreció a ver a Saori, pero aun mas se planteaba por qué mierda le importaba saber eso.

"Ellos deben estar por llegar. Milo insistió en hacer una parada en la tintorería, y DM, no sé creo que quería dar vueltas por ahí, es bastante salidor, que gran sorpresa."- responde despreocupadamente Shunrei con una sonrisa en su rostro.- "Mañana ellos y Camus parten a Grecia, al santuario".- Ikki no supo por qué pero esa noticia le trajo alivio.

"Oh"- musitó.

Camus entró en la cocina, Ikki no pudo evitar mirarlo con el rabillo del ojo, sintiendo…¿rencor?, sí algo parecido a eso.

"Saori está bien, enseguida baja"- el caballero de acuario toma asiento junto a Shun. – " Milo y DM aún no regresan por lo que veo. Seguro quieren despedirse de Saori, la vamos a extrañar"- su sonrisa delataba algo así como melancolía o desilusión. O al menos una emoción parecida, Ikki no era experto en emociones humanas. Ya no.

"Sí, en especial tu ¿no francés?"- Hyoga lanzó de manera divertida, haciendo que Camus se removiera en su asiento, incómodo. Los presentes rieron. Ese comentario logró toda la atención de Ikki mirándolo completamente. No tenía idea cuando los caballeros dorados se volvieron tan íntimos con ella.

En realidad el caballero de acuario disfrutaba pasar tiempo con la pelilila, sin malas intenciones, compartían gustos y él podía hablar tranquilamente francés que la chica lo entendía. Lo hacía sentir a gusto, es cierto que un par de veces la miró de otra manera, pero solo era eso. Dar un gusto a la vista. Camus se percató de la mirada del peliazul y se encogió de hombros.- "¿Dije algo malo Fénix?"- el santo dorado se mostró confundido. Ikki jamás respondió.

- "Y tu Cisne" – el caballero de acuario se dirigió a su alumno- "¿Desde cuánto ya no me respetas como tu maestro?" – una media sonrisa se dibujó en su rostro.-

"Desde que descubrí que también eres hombre, vaya sorpresa"- en la mirada de Hyoga había un brillo especial. Era mejor no prestar atención a eso. No tenía caso. No le importaba.

o – o – o – o- o

La muchacha de largo cabello lila se encontraba en su amplia alcoba.

Saori se encontraba recostada en la cama con la ropa puesta. Su delgado cuerpo su hundía en el suave colchón. Su mirada estaba perdida en el blanco techo, sus manos reposaban al costado de su cabeza.

Había estado tan confundida cuando Ikki se fue, no paraba de cuestionarse si ella había tenido algo que ver con su partida tal vez algo que dijo, o acaso… ella se armó un mundo de fantasía muy pronto. Y ahora habían hecho el amor. Sintió tocar el cielo con las manos cuando Ikki la besaba, la tocaba. Recordaba cada suceso, mientras se mordía el labio inferior. ¿Qué pasaría si él se marchara nuevamente?

Flash Back

La noche previa a que Ikki partiera, en la cual ambos habían avanzado de alguna manera en su relación, hablando de algo que no sea futbol, Ikki la dejó en su habitación. Ella no se movió de la puerta de entrada, solo reposó su espalda en ella. Algo le estaba pasando. Nunca había notado lo apuesto y varonil que Ikki era, tan hombre, tan único. "Ese hombre hecha fuego" pensó para sí, sin poder evitar reírse.

Los momentos que compartían juntos eran verdaderamente maravillosos. Tenían mucho en común, algo que no dejaba de sorprenderla. Esa noche en especial habían pasado la barrera de las charlas superficiales, para hablar de ellos. Saori solía quejarse acerca de la relación que ella mantuvo con el Pegaso, pero no demasiado, después de todo ellos eran amigos, o al menos compañeros de batalla. Jamás hubiese imaginado que él le hable de un amor. Una mujer que había muerto. Alguna vez algo oyó acerca de esa historia. La conoció durante su estadía en la Isla de la Reina Muerte. No estaba segura del nombre de aquella mujer, nunca había conversado con ningún caballero sobre el Fénix y mucho menos con el mismo Ikki. Hasta ese momento el peli azul sólo le dirigiera la palabra para preguntarle si había cerveza, o tal vez para musitar un "¿Cómo estas Ori?", Ori, porque él insistía que SAORI era un nombre demasiado largo y que no le gustaba, solo utilizaba esa frase como un saludo, dudaba que le importara como estaba ella.

Contaba las horas para verlo, mañana no habría futbol, así que debía ocurrírsele algo. Necesitaba a Ikki cerca, él la hacía reír. Ya se había percatado de cómo el caballero del Fénix la miraba, varias veces lo pescó observándola de manera indecorosa. Razón por la cual no dejó de usar vestido o pantalones muy cortos desde aquella vez. Había algo sobre ese hombre que le llamaba mucho la atención.

Miró en dirección a su cama y ahí lo vio. El simpático muñequito de felpa, un caballo alado sobre su almohada, mirándola. Seiya se lo había obsequiado. Sus ojos comenzaron a humedecerse, solo recordar a Seiya le hacía tanto daño, sentía una opresión en el pecho, como si alguien estrujara su corazón.

"¿Por qué Seiya?, yo de verdad te amaba"…- las lágrimas comenzaron a correr por su rostro- "de verdad te amo".- la chica se acercó a su cama, tomo al Pegaso y lo apretó contra su pecho. Se quedó dormida llorando.

Sin embargo esa noche, en sus sueños no vio a Seiya, sino a un interesante moreno de cabello y ojos azules. Se levantó muy temprano y fue directo a su habitación, ésta estaba vacía. Ikki se había ido.

Se sintió abandonada, se sintió nuevamente sola. La partida de Ikki solo le dejó un sabor amargo, un corazón inquieto, y una mente repleta de preguntas.

Fin del Flash Back

Se incorporó lentamente y decidió reunirse con el resto. Si hubiese podido elegir nunca habría salido de ese cuarto.

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Varias semanas pasaron ya desde el encuentro de los flamantes amantes. Los caballeros dorados habían partido a Grecia, por lo que la mansión ya no estaba "tan" atestada de personas. Saori evitó de todas las formas posibles cruzarse con el joven Fénix. Al principio a Ikki no le pareció mal eso, ya que le traía cierta "tranquilidad", pero con el tiempo comenzó a extrañarla. Extrañaba molestarla, extrañaba su extraño sentido del humor, la manera que inclinaba su cabeza hacia tras cuando reía y sobre todo las noches de futbol que compartían. Esa mujer lo había afectado tanto física como emocionalmente. La repentina cercanía que tenían le agrada. Se repetía a sí mismo que él no echaba de menos a nada ni a nadie, pero sabía bien que eso no era cierto.

Trató de todos las formas "sutiles" posibles de encontrarse con ella, sea en un pasillo, sea a la hora del almuerzo o la cena. Pero la muchacha se las arreglaba bastante bien para no verlo. Comenzó a tener reuniones o mucho trabajo de repente, y coincidían con los horarios en que él se encontraba en la mansión, no saliendo de su oficina.

Ikki se sentía molesto, todo este asunto lo hartaba. Era el momento de ponerle fin. Una tarde se encontró solo en la gran mansión. Todos habían salido de compras, él odia las masas y más aun aglomerarse con ellas. El servicio doméstico tenía el día libre, ni siquiera Tatsumi se encontraba en la casa. Miró por el gran ventanal que le mostraba una de las mejores puestas de sol, el último rayo de la gran estrella casi se extinguía.

Debía hablar con ella, acto seguido salió de su habitación.

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Saori acababa de darse un baño, tomó una toalla y cubrió su cuerpo torpemente. Se sentía agotada, no de sus tareas en la fundación, sino de pensar una y otra vez en lo ocurrido con Ikki, apareciendo en sus pensamientos también el caballero del Pegaso. ¿Lo había traicionado?, Seiya puede estar con otra mujer, pero ella se acostó con su compañero. Se recostó sobre el gran cubrecama rojo y cerró sus ojos.

Sintió que alguien tocó a su puerta, sin pensarlo respondió.

"Adelante"- olvidó que estaba desnuda y aun mojada por la ducha que se había dado. Miró a la puerta, ahí estaba él, Ikki. Ambos se sonrojaron, él rápidamente le dio su espalda.

Saori se puso de pie y cubrió mejor su cuerpo desnudo, quedó muda, cosa muy difícil de hacer. Sacudió su cabeza y por fin habló.

"No…. No es como si no me hubieses visto desnuda antes…". – Era cierto, ya lo había hecho. Poco a poco se giró para quedar enfrentado a ella.

"Saori, escucha respecto lo que pasó entre nosotros, entre tú y yo…"- no quería herir sus sentimientos, ni él sabía que mierda había pasado en esa cocina. Nunca se sintió así, no quería joder nada, ni a ella, ni a él mismo. Pero más aún le pesaba el hecho de que si alguien se enterara de esto no iba a ser bueno. Poco le importaba la reputación de la mujer, aunque tal vez no. Debía terminarlo de una buena vez. –"sólo fue eso, no quiero que te sientas mal, ni nada, si te ofen…"- no terminó la frase.

"Solo sexo, lo entiendo"- Saori lo interrumpió, su voz era casi ineludible, miraba el suelo, como avergonzada. Su cabello caía sobre su cara haciéndola ver angelical. Mierda, él se sintió mal, no quería jugar con ella, sólo se dejó llevar, ella era una mujer hermosa y capaz de volver loco a cualquier hombre. Y él, él es un lobo solitario que no deja de tener la necesidad de tomar a una mujer para satisfacer sus deseos.- "solo pensaba que si… - él la miraba fijo, no tenía idea si iba a insultarlo, a pedir su cabeza, o a llorar- "¿no quieres repetirlo?"- soltó la chica alzando su mirada para traspasarlo con sus hermosos ojos azules. Sin decir más Ikki acortó la distancia entre ellos, al diablo con lo que pensara el resto, al diablo con lo prohibido, un extraño sentimiento le quemaba en el pecho. Le arrancó la toalla que cubría su cuerpo desnudo y la admiró por unos segundos.

Ikki puso su mano detrás de la cabeza de la chica y la acercó posesivo. Comenzó a besarla. Era suave y fue volviéndose más apasionado. Saori entrelazó sus dedos entre el cabello de su compañero. El beso era húmedo, lleno de deseo y pasión.

Cayeron juntos en la cama. Él quedó sobre ella, la boca del guerrero rompió el beso y bajó recorriendo con sus labios su mandíbula hasta llegar a su cuello, mordiéndolo. Saori gemía, su piel se erizo ante el contacto con la lengua del muchacho.

Ikki llego a los senos de la chica, presionándolos con ambas manos. Pasaba su lengua suavemente dibujando en perfección el contorno de sus endurecidos pezones. Saori cerró sus puños tomando las sabanas, ese hombre sabía lo que hacía.

Continuó bajando con su lengua pasándola por su plano abdomen, llegando hasta su monte de Venus.

Saori separó sus piernas y elevó su cadera, invitando al muchacho.

Ikki dirigió su mirada hacia la chica, la imagen lo enloqueció. Saori lo miraba con suplica y a la vez con vergüenza. Sus mejillas estaban sonrojadas a causa de la excitación. Su cabello húmedo se le pegaba al rostro y a su cuerpo. Volvió su mirada hacia la entrepierna de la chica.

Acarició suavemente con sus dedos su sexo, haciéndola temblar. Apenas apoyo sus labios en él dando pequeños besos. Con dos de sus dedos abrió los pliegues que cubrían su intimidad y posó su lengua directamente en su entrada. Moviéndola lentamente.

Sentía los fluidos calientes, los saboreaba. Toda ella era deliciosa. Llevó su lengua hacia el clítoris de Saori, lamiendo con más fuerza, succionándolo.

Escuchaba a la chica gemir, lo acelerada que estaba su respiración.

"Mmmh…. Ikki….."- las palabras se ahogaban en su garganta.

Comenzó a penetrarla con su lengua, haciendo pequeños movimientos circulares. Saori se aferro al cabello de Ikki empujando su cara hacia su entrada. La volvía loca, sus gemidos comenzaron a hacerse más fuertes. El caballero soltó un sonido gutural.

Al mismo tiempo que lamia su sexo comenzó a introducir un dedo primero, para luego meter otro. Entrando y saliendo de ella.

La chica acompañaba el movimiento.

Su orgasmo estaba llegando, las palpitaciones en su intimidad se lo indicaban, quería probarla, abrió su boca y se limitó a escucharla pronunciar su nombre.

"Ohhh, Ikkiiii… Dios! "- la chica había arqueado su espalda, cerrando con fuerza sus ojos.

La longitud del muchacho ya presionaba contra su pantalón. Tenía que sentirla. La contempló agitada, unos segundos. Se sentía privilegiado por la vista que la chica le proporcionaba.

Se incorporó, se desabrochó sus pantalones sacando su hombría y tumbó a Saori boca abajo. Comenzó a penetrarla por detrás entrando en su intimidad casi de un solo empujón, su sexo se encontraba húmedo, preparado para recibirlo.

Saori giró un poco su dorso para poder mirarlo, los ojos de la chica mostraban lujuria, pura lujuria. Comenzaron a besarse, apasionadamente. Con una de sus manos él la tomaba de la cintura y con la otra agarraba su rostro intensificando el beso. Quería verla disfrutar. El acto mostraba puro salvajismo, pero Ikki tenía cuidado de no lastimarla, no quería hacerlo, no se lo perdonaría, ella era tan frágil como una muñeca de porcelana. Pero Saori sacaba el animal en él.

Él seguía bombeando con fuerza, Saori dejó escapar gemidos de placer.

-"Ikki…"- la manera que ella pronunciaba su nombre le hacía perder la cabeza. –" No te detengas, sigue así…" - Ikki procuraba seguir el ritmo por las peticiones de su diosa, pero le era difícil, así no tardaría en venirse.

Ikki se perdió en el acto, él también comenzó a pronunciar el nombre de la Diosa una y otra vez, ambos abrazaron el clímax al mismo tiempo. Terminando dentro de ella. Saori sintió como los cálidos fluidos inundaban su interior. Fénix se desplomó sobre el cuerpo de la chica cuidando no dejar caer todo su peso sobre ella. Las respiraciones eran agitadas y se fueron coordinando de a poco. Él se tumbo a su lado mirándola, admirándola. Pasó su mano por la mejilla sonrojada de la pelilila, rozando apenas su piel.

"¿Te lastimé?"- su tono de voz cambió, era tierno, dulce.

"No, no lo hiciste"- Se miraban a los ojos tratando de descifrar que pasaba por la mente del otro. Ella se veía hermosa, con su cabello aún húmedo y alborotado. Desnuda sobre la cama. ¿Cómo es que terminaron así? ¿Cuándo ocurrió? No lo sabían, pero no podían detenerse.

Morfeo los envolvió en un dulce sueño. Poco a poco fueron cerrando sus ojos. La sensación de paz y armonía los llenaba.

Y ahí quedaron, juntos, apenas rozando sus cuerpos, la mano de él estaba sobre la de ella.

No tenía idea cuánto tiempo había trascurrido, Ikki abrió lentamente sus ojos, Saori aún dormía. El cuarto permanecía a oscuras, solo las luces del jardín alumbraban débilmente el lugar entrando a través de la ventana. La admiró en silencio un tiempo, una pequeña sonrisa fue dibujándose en sus labios. Era linda la sensación de despertar con alguien a tu lado, en especial alguien como ella. Suavemente pasó sus dedos por la larga cabellera lila, podía sentir impregnado en el él la fragancia a rosas que Saori desprendía. Respiro hondamente y volteó para quedar mirando el techo.

La joven empezó a moverse y abrir sus ojos. Ahí lo vio, no había sido un sueño.

-"Hola…" – saludó ella.

- "Hola..."- respondió. Luego sólo se oyó silencio. Rodó para quedar con su rostro enfrentado al de la chica. Sus bocas parecían tener un imán ya que no tardaron en unirse en un profundo beso. Saori gimió dentro de su boca. Otra vez se necesitaban. Ikki en un movimiento rápido la atrajo encima de él. Siguieron besándose y acariciándose. Ikki no pudo evitar gemir también. Abruptamente la separó mirándola.

"Debo irme"- articuló susurrando Ikki dejando a la chica confundida de lado e incorporándose, abrochando sus pantalones. Tenía que salir de esa habitación cuanto antes, sentía deseos de hacerle el amor de nuevo. Su juicio se nubla al estar a su lado. También temía que alguien los descubriera. Ella sentía como aún los líquidos de él caían por su entrepierna.

"Iré en un momento".- se limitó a acotar. Ikki movió su mano en señal de saludo, saliendo de su habitación. Saori se quedó pensativa unos momentos y entró nuevamente al tocador.

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Ikki salió del cuarto de Saori sigilosamente mirando hacia ambos lados del pasillo. Si lo atrapaban ahí, no sabría que decir.

Afortunadamente no había nadie, o eso creía él. Llegó a las escaleras y bajó. Una mirada lo siguió todo el camino.

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Minutos antes una chica rubia fue a buscar a su amiga, le pareció extraño no encontrarla en la sala o en su oficina. Cuando se dispuso a tocar su puerta oyó extraños sonidos provenientes del cuarto. June estaba en una encrucijada, no sabía si debía irse y darle intimidad o quedarse a escuchar y saber exactamente que ocurría ahí dentro.

Fiel a su esencia no se movió de la puerta. No tardo en descifrar que los ruidos que escuchaba era la voz de la pelilila, y su tono delataba placer. June se sonrojó, extrañó su máscara en ese momento, ese color no le quedaba. Sacudió su cabeza. ¿Cómo en la vida podía ser tan entrometida? Su mente se inundó de suposiciones, tal vez estaba comiendo chocolate, o untándose crema… o tocándose ella misma. Lo último no sonaba muy descabellado, después de todo hacía rato que Saori no tenia sexo, y las mujeres tienen necesidades también.

-"Dímelo a mí, maldito entrenamiento de solo mujeres"- murmuró.

Pero luego le pareció oír otra voz, como mas ronca. ¡Estaba con alguien!, pero con quien. Quién podría ser. Sólo rogaba al gran Zeus que no fuera Tatsumi, eso sería demasiado para su psiquis. Se reprimió mentalmente y decidió alejar, a ella no le gustaría que la escucharan cuando hacía el amor con Shun, aunque ella era más bien calladita, pero en fin.

Se alejó de la puerta y quedó pensativa. Tenía alma de detective. Algo la sacó de sus pensamientos: pasos acercándose. Empalideció, debía esconderse y rápido. Movía su cabeza desesperada buscando un lugar para hacerlo.

-"Malditos pasillos desiertos"- maldijo en voz baja. Suerte para ella un mueble antiguo y muy grande se encontraba a su lado. Era similar a un ropero, no sabía que hacia ahí pero en fin. Se metió en el él cerrando apenas las puertas para poder espiar. El olor que había dentro del mueble no era nada agradable, como si fuera muy viejo y hubiese estado cerrado mucho tiempo, pero no podía salir. Tomó aire y dejó de respirar. El autocontrol no duró demasiado, su mandíbula cayó al ver al hermano de su novio, a su cuñado, saliendo de ahí. Él se veía nervioso, caminaba sigilosamente, como tratando de pasar desapercibido. June los descubrió. Su boca fue dibujando de a poco una sonrisa maliciosa, -"que bien lo tenías escondido… jajajajJAJAJAJAJA"- su risa silenciosa era cada vez menos silenciosa. –"mejor me callo"- susurra –"es hora de investigar… y de dejar de hablar sola… que terrible olor hay en este armario"- June salió cuidadosamente. Decidió ir al tocador, para no bajar justo detrás de Ikki. Dudó unos instantes si hablar o no con Saori, pero optó por hacerlo después.

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Saori terminó de limpiarse, ató su largo cabello en una cola de caballo, se puso sus jeans azul oscuro ajustados hasta sus tobillos, con unas sandalias de taco medio color beige. Llevaba una remera/camisola, verde agua con pequeñas flores blancas, era muy holgada, la ató a su cintura con un lazo del mismo motivo de la tela de su camisola.

Salió al fin de su alcoba y se reunió con todos en la planta baja. Ikki le dio una mirada rápida, se veía muy bonita, para luego concentrarse en el diario que tenía frente. La chica trataba de actuar con naturalidad, rogando que nadie notara la tensión entre ellos. No tuvo demasiado tiempo para pensar en ello ya que fue tomada de ambos brazos. Eran June y Shunrei que sonreían con complicidad, Saori movía su cabeza de un lado a otro.

"Nos disculpan chicos, cosas de mujeres"- Shunrei se excusó, todos las observaron extrañados, en especial Ikki, por lo que agregó –"llevo 5 meses de embarazo y parezco una gran pelota, intento desahogarme"- Rápidamente sacaron a Saori del lugar llevándola casi a rastras por la escalera hasta el cuarto que Shunrei compartía con su esposo.

"Está muy ciclotímica, te compadezco lagartija bigotuda" – dijo Hyoga tratando de apoyar, de alguna manera, a su amigo. Shiryu solo se limitó a sonreír, después de todo era cierto, ya deseaba él que el bebe nazca, amaba a la dulce muchacha pero ella estaba simplemente insoportable. Comenzaron a comer algo y ver televisión.

En el cuarto de la muy ciclotímica Shunrei…

Shunrei caminaba en círculos, June se sentó en la cama junto con Saori y llenó su boca con caramelos.

-"¿Qué ocurre?- la pelilila se animó a hacer el comentario, nadie hablaba, el silencio reinaba en la habitación hasta que June tomó ambas manos de Saori con fuerza y la miró emocionada- "ayy June, no me digas que estas… embarazada?"-

- "AYYYYYYYYYYYY"- el grito que salió de la boca de su rubia amiga, hizo que Saori se sobresaltara, Shunrei ni se había inmutado.- "amiga, estoy feliz por ti, era hora"- June hablaba muy rápido.

- "¿Eh?... de… de qué… ejem – aclaró su garganta – "¿de qué hablas June?"- Saori estaba realmente perdida, no podía seguir los pensamientos de su amiga esta vez.

-"¿Qué intentas hacer Saori Kido?"- Shunrei le dijo fingiendo seriedad, mirándola. Saori trago saliva, la joven china la intimidaba.

-"No te entiendo Shunrei"- la muchacha estaba realmente confundida.

-"Intentas lanzar una especie de marca de ropa interior masculina?, es por ellos que reclutas modelos?"- soltó la rubia dejando libre las manos de la joven violácea. Y llevándose una de ellas a su barbilla en postura de pensador.

- "Ehh?, ahora si estoy totalmente perdida."-

-"Lo decimos por Seiya… y por tu última adquisición Ikki"- al decir esto June la mira con ojos maliciosos, Saori sintió que el alma se le iba del cuerpo. La sabían, se sintió mal, ya todos lo sabían… hasta Seiya? Su mente estaba a mil por hora, ¿qué pensaría Seiya de ella ahora? – "tranquila amiga solo nosotras lo sabemos"- la tranquilizó la amazona, mientras que los ojos de Shunrei comenzaron a humedecerse, las lágrimas salían.

-"Shunrei, perdón, no sé que..."-

- "Estoy tan feliz por ti, y por él… - la morena solo lloraba- "y odio a mis hormonas que me hacen llorar por cualquier cosa"- Saori respiró aliviada.

- "Tu vida sexual es tan entretenida que ya no veré mis novelas"- acotó la rubia en tono divertido, con una gota en su cabeza. – "Bien cuenta, ¿cómo pasó?.. no te ahorres los detalles"- Las tres muchachas quedan sentada en la gran cama, sus rostros denotaban impaciencia. Hacía mucho que no ocurría nada emocionante.

Saori no sabía cómo empezar, después de todo ni ella entendía cómo fue que terminaron así. Resaltó algunos momentos vividos junto a Ikki tal vez para auto convencerse que no fue solo un impulso y contó muy superficialmente su primer encuentro. Las muchachas escuchaban interesadas, la ex Diosa de la sabiduría tuvo una duda.

-"¿Cómo fue que se enteraron?"- la chica no entendía cómo, cierto que no fueron muy cuidadosos de todas maneras.

-"AHH a decir verdad yo fui la que los descubrí, soy una persona muy perspicaz" – decía June mientras alzaba su puño logrando que a sus amigas se le formen gotas en sus cabezas.- "aunque…"- comienza a pensar- "fue por casualidad, fui a buscarte a tu cuarto y oí ruiditos jaja"- La frente de Saori se tornó azulada. –"ayyy pero no te asustes" – continuo June- "no escuché mucho, porque Ikki ya iba de salida al parecer jajaja"- June reía torpemente.

-" ¿Ikki te vio?"- soltó nerviosamente la heredera de la fundación.

-"No, como soy muy inteligente, me escondí en una especie de mueble, viejo y oloroso, y él nunca me vio"- hablaba orgullosa de su acto. Entonces Saori estalló en risas.

-"Jajaja, ayyy June jajajaja"- la pelilila tomaba su abdomen y pequeñas lagrimas salían de sus ojos. Shunrei no entendía nada pero comenzó a reír junto con ella, después de todo sus hormonas la controlaban por completo.

-"Ey, ¿qué les pasa?, sí soy inteligente…"- la amazona acota a la defensiva.

-"No es eso linda, es que jajajaj…. En ese mueble VIEJO y OLORIENTE, jaja Tatsumi guardaba las cenizas de sus parientes fallecidos, jajaja,"- June empalideció, si había algo que odiaba más que Shun hablando con otra, eran los muertos, más aún cuando no eran recientes.- "y toda la ropa perteneciente a ellos"- finalizó entre risas Saori, June… nunca habló. Shunrei… solo rió.

Luego de algunos minutos, las tres chicas se encontraban en silencio. Shunrei no quería hacer la pregunta, pero su conciencia fue más.

-"¿Qué harás cuando se entere Seiya?"- Saori nunca levantó la mirada del suelo. No había pensado en eso.

-"No tiene por que enterarse, él va a casarse con otra… y yo… yo no tengo ningún tipo de relación con Ikki"- su respuesta fue fría y directa. Era mejor no tocar ese tema. –"no se lo digan a nadie, por favor"- pidió con ojos suplicantes.

-"No amiga… este será nuestro pequeño y sucio secreto"- la rubia guiñó su ojo. Y las tres chicas se dieron un abrazo. Era bueno tener amigas así, gracias al gran Zeus por ponerlas en su camino. Y sobre todo gracias a ellas por brindarle su amistad.

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Continuará…

UHH… ya dos personas están enteradas… se supone que ninguna mas, pero la Mansión es tan grande y tan chica al mismo tiempo. Ya saben "pueblo chico infierno grande". ¿Qué les sucede realmente a Saori y a Ikki? ¿Amor, atracción, capricho?

Seiya no quedará fuera de esto… lo prometo.

Nick Rivers*… Romancero Gitano.