Hola!! Aquí estoy con un capítulo más!!! Este es un poco más largo que los otros y pensaba dividirlo en dos partes, pero no quise hacerlos sufrir más (aunque probablemente igual sufran XD). No se si lo habrán notado, pero los títulos de los capis son los nombres de las canciones que me inspiraron para escribirlos o alguna frase específica de las canciones. Si las escuchan al leer les dará más ambiente XD. Bueno no quito más tiempo.
- abc- diálogos
abc - pensamientos
"abc"- carta (al menos en este capi)
Disclaimer: Katekyo Hitman Reborn no me pertenece.
Slipped Away
Miró a Reborn fijamente, esperando que en cualquier momento dijera que todo se trataba de una broma pero por su rostro serio supo que no lo era, se concentró entonces en Tsuna, pero estaban en las mismas condiciones así que sus ojos vagaron sin un punto fijo hasta posarse en la carta que había quedado olvidada sobre la mesa, casi abalanzándose sobre esta en busca de las respuestas que su mente pedía. Tsuna salió de su estupor al verlo abrir la carta con una desesperación impropia en él, pero no se movió esperando en silencio que lo sacara de dudas.
Apenas abrió la carta empezó a leerla en voz alta, mientras Tsuna prestaba total atención y Reborn se mantenía al margen de la situación.
"Décimo y friki del béisbol:
Sabía que vendrían cuando se dieran cuenta de que ocurría algo extraño y sé que probablemente tengan muchas preguntas, pero lamento decirles que aunque las conozca no voy a decirles todas las respuestas.
Para empezar, lamento que las cosas tengan que darse de esta forma tan repentina pero de habérselos dicho antes estoy seguro que hubieran intentado ayudarme y eso es algo que no puedo permitir, nadie debe interferir en esto. Lo mejor era y es que ustedes se mantengan al margen, por su propio bien y el mío.
El que dejara el anillo Vongola significa exactamente lo que ustedes ya deben de saber: deserté. He renunciado a todos mis derechos y deberes como guardián y como Vongola, ya no soy parte de su familia. Sin embargo, todo esto tiene un muy buen motivo que no espero que ustedes comprendan, pero que sí espero que respeten. Sólo es necesario que sepan que todo lo que hago lo hago por el bien de la familia.
Décimo, aunque debo admitir que mi primera impresión de usted no fue buena, no tardé mucho en darme cuenta de que no hay nadie mejor que usted para ostentar el cargo de décimo jefe de la familia Vongola, gracias a usted aprendí a darle valor a algo tan importante como mi propia vida y es algo que no he olvidado. Le juré eterna lealtad y es algo que pienso cumplir, nada ni nadie podrá cambiar eso, quiero que lo recuerde pase lo que pase.
Idiota, no necesito decirte que nunca te soporté del todo pero aún así, tengo que reconocer que eres fuerte y que te ganaste tu lugar dentro de la familia, te mereces el reconocimiento que el décimo te da y es por eso que ahora depende de ti protegerlo. Mantente a su lado y ayúdalo en todo lo que necesite, eres el único en que puedo confiar para algo así aunque la idea no termine de agradarme.
Aunque quizás lo parezca, no es mi intención que esta sea una despedida, al menos no definitiva. El motivo por el que me voy es porque hay un asunto muy importante que debe ser resuelto cuanto antes, sin embargo, se trata de algo complicado que no muchas personas están en la capacidad de lograr. De entre los pocos que podían llevar a cabo algo como esto, yo fui seleccionado para su realización. A pesar de que todo ha sido planificado a la perfección durante meses, no voy a mentirles, es algo realmente peligroso que lo será aún más si alguien interfiere en el proceso, es por esto que les pido que no se involucren.
La seguridad de toda la familia y todas las personas cercanas a ella está en riesgo y dado lo delicado de la situación es que no puedo darles más detalles, sólo quiero que confíen en mí, haré todo lo necesario para que las cosas salgan como deben salir y regresar tan pronto como me sea posible, aunque no sé cuanto tiempo pueda tomar.
Sé que probablemente aún se encuentren confundidos, pero Reborn-san se encargará de aclararles un poco más las cosas, dado que él conoce la situación. No quiero que se preocupen por mí, sepan que tomaré todas las medidas preventivas necesarias para evitar que algo malo ocurra. Por primera vez en mucho tiempo tengo un lugar al cual regresar y no pienso perderlo ni alejarme de él por mucho tiempo, así que definitivamente voy a volver.
Cuídense y aguarden mi regreso, por favor.
Gokudera Hayato
Al terminar de leer la carta, un silencio incómodo se posó sobre todos los presentes antes de que los dos amigos dirigieran su vista hacia Reborn, esperando que tal como decía la carta, él aclarara sus dudas. Reborn soltó un suspiro al tiempo que de un salto se subía a la mesa donde minutos antes habían estado la carta y el anillo.
- Todo lo que dice la carta es cierto- dijo secamente.
- ¡¿Quieres decir que tú sabías de esto?!- exclamó exaltado Tsuna-¡¿Por qué no nos lo dijiste?!
- Porque tal como Gokudera dijo, ustedes tratarían de intervenir.
- ¡Por supuesto que lo haríamos, él es nuestro amigo y...!- Tsuna calló al recibir un golpe en la cabeza cortesía del hitman.
- ¿Acaso no han entendido lo que la carta quería decir?- preguntó mirándolos serio, sin esperar realmente una respuesta.
- Según Gokudera tú puedes aclararnos las dudas, pues hazlo- el tono serio como nunca de Yamamoto, que hasta ese momento había permanecido en silencio, se dejó escuchar llamando la atención de los otros dos.
Reborn lo miró fijamente, con un brillo extraño en los ojos y una imperceptible sonrisa en la boca, luego se dio la vuelta y empezó su relato.
- Hace un buen tiempo recibimos información sobre una posible amenaza para la familia Vongola, seguimos el procedimiento adecuado para determinar que tan cierta podía llegar a ser la situación y descubrimos que era peor de lo que pensábamos, tanto que si no lo detenemos a tiempo podría significar un peligro mayor que Byakuran y los Millefiore.- hizo una pausa y observó de reojo como el rostro de su aprendiz y del beisbolista palideció por un instante, seguro recordando lo que tuvieron que pasar cuando fueron al futuro- Frente a esto se empezó a elaborar una estrategia que pudiera ayudarnos a acabar con la amenaza y el asunto se mantuvo en absoluto secreto, por seguridad sólo el noveno y los altos cargos estaban enterados, incluso a mí me informaron tiempo después, una vez que de entre todos los candidatos posibles para llevar a cabo la misión seleccionaran a Gokudera...
- ¡¿Pero por qué Gokudera-kun?!- interrumpió Tsuna, ganándose otro golpe de su tutor.
- No me interrumpas mientras hablo- mencionó Reborn y volvió a su sitio- Gokudera cumplía todas las condiciones necesarias y se decidió que era el más indicado, además que se necesitaba a alguien de lealtad indudable y ellos sabían que se podía confiar en él. El noveno me envió una carta contándome acerca de la situación y me pidió que le informara de todo, después ellos se comunicaron personalmente para darle los detalles de la misión, se demoraron cerca de tres meses en terminar de acordar hasta los últimos detalles.
- ¡¿Tres meses?!- preguntó Yamamoto. ¡Gokudera estuvo callándolo por tanto tiempo!
Reborn ignoró los rostros sorprendidos y continuó.
- La razón por la que Gokudera dejó su anillo es porque es de vital importancia para la misión que él rompa cualquier vínculo relacionado con los Vongola, cualquier comunicación o información sobre él estará terminantemente prohibida para mantenerlo a salvo. Finalmente la misión dio comienzo el día de hoy, en estos momentos Gokudera debe estar a punto de partir hacia su primer punto de encuentro y apenas lo haga...-hizo una pequeña pausa como considerando que palabras usar- será mejor para ustedes y para él que se olviden de que lo conocieron y que no piensen demasiado en el asunto.
- ¿Olvidarnos de él? ¡Por supuesto que no vamos a...!- saltó Tsuna apenas escuchó esas palabras, pero fue interrumpido por la voz seria de Yamamoto.
- ¿Él aún no ha partido?- su rostro estaba oculto y no levantó la vista al preguntar.
Reborn lo observó fijamente antes de dirigir su vista al reloj que quedaba en una de las paredes de la estancia. Eran las 2:50.
- Su tren parte en 10 minutos- respondió con la misma calma con la que había hablado de todo el tema.
Antes de que él o Tsuna alcanzaran a moverse, el beisbolista ya había salido corriendo a toda velocidad y no era necesario preguntarse a dónde.
Corría y corría lo más rápido que sus piernas le permitían. Si Gokudera se iba en tren sólo había un lugar de donde este podría partir y nada iba a impedirle llegar hasta ahí. No iba a dejar que se fuera, si lo permitía jamás podría perdonárselo, sentía un vacío en el estómago con la sola idea de que el medio italiano se fuera lejos, lejos de su lado. ¿Cómo se supone que dejarían de pensar en él? Sin él a su lado ya nada sería lo mismo, las cosas no tendrían el mismo significado. Porque ahora es que se había dado cuenta, sólo ante el temor de la inminente partida del bombardero había sido capaz de aclarar sus pensamientos y despertar al verdadero alcance de sus sentimientos. Porque Gokudera no sólo era su amigo, no, para él Gokudera significaba mucho más que eso. ¿Por qué no fue capaz de darse cuenta antes? Él no quería a Gokudera, él lo amaba, lo necesitaba y no iba a dejar que se fuera de su lado o podría morirse de dolor.
Finalmente pudo ver la entrada a la estación en frente de él.
Suspiró dejando salir las últimas caladas del cigarro y observó su reloj, sólo faltaban ocho minutos. Recién en ese momento comenzó a sentir cierta inseguridad y nervios que amenazaban con incrementarse al igual que las ganas de darse media vuelta y regresar a casa, sin embargo se mantuvo en su sitio. No podía flaquear ahora, no sabiendo el peligro que le aguardaba a la familia si es que fallaba en esa misión. Pero por otro lado, sabía que por más que la misión fuera todo un éxito había muy pocas probabilidades de que saliera con vida o de que pudiera regresar con ellos. No había querido ponerlo en la carta porque quería al menos conservar un poco de esperanza y que ellos la conservaran también, pero lo cierto es que no estaba seguro de poder volver a verlos, no cuando tendría que...
Suspiró de nuevo, como parecía que se le estaba haciendo costumbre últimamente. Al menos le hubiera gustado despedirse de ellos apropiadamente, con un último momento juntos, unas últimas risas, y quizás...
Un último y primer beso.
Una sonrisa irónica se instaló en sus labios. Nunca lo aceptaría pero al menos le habría gustado averiguar a que sabían los labios del beisbolista antes de irse, aunque ya no era posible. El momento había llegado y no había marcha atrás, el había aceptado la misión con todo lo que esta implicaba, aunque eso significara acabar con su propia vida, eliminar su existencia para obtener lo que necesitaban. No podía arrepentirse ahora.
El sonido de algo que se acercaba lo sacó de sus pensamientos y sus ojos se dirigieron inmediatamente al reloj. Los minutos que faltaban habían pasado sin que él lo notara y ahora el tren se acercaba a la estación, un tren negro con algunos detalles en rojo y el escudo de los Vongola grabado al frente que se detuvo justo frente a él mientras abría sus puertas esperando a que subiera.
Arrojó su cigarro a un lado y después de un último suspiro se acercó a la puerta. Ya no había nada que pudiera hacer. Dio una última mirada alrededor y avanzó el primer paso dentro del tren.
Entró apresuradamente y recorrió todo el camino hasta los andenes. Pudo observar que había un tren negro esperando y sintió que se le congelaba el alma.
- ¡GOKUDERA!- gritó con toda la fuerza que pudo.
El medio italiano, ya dentro del tren, se quedó petrificado en su lugar al oír el grito. ¡¿Podrá ser...?! Se giró lentamente en su lugar y alcanzó a ver al deportista corriendo hacia él al tiempo que las puertas del tren se cerraban. Cuando salió del shock en el que se había quedado se acercó hasta la ventanilla de la puerta y puso su mano sobre ella.
Yamamoto se acercó y alcanzó a reconocerlo dentro del tren a pesar de que las puertas acababan de cerrarse, no se detuvo y llegó hasta la puerta al tiempo que este comenzaba a moverse.
- ¡NO!- gritó moviéndose al ritmo del tren y poniendo su mano sobre la que Gokudera había dejado al otro del vidrio. Pudo verlo a los ojos en ese breve instante y alcanzó a distinguir una mirada cargada de tristeza en ellos, sin embargo se llenó de sorpresa al ver que esbozaba una ligera sonrisa, llena de algo que no supo reconocer pero que definitivamente no era alegría.
El tren comenzó a avanzar más rápido y pronto Yamamoto tuvo que correr para mantenerse a su lado, sin querer despegar su mano de la de Gokudera, sin querer dejarlo ir. El medio italiano tampoco apartaba la vista de sus ojos y no quitaba esa extraña sonrisa. Sin embargo el tren tomó su velocidad final, una que el beisbolista ya no podía seguir.
- ¡Gokudera no!- gritó al tiempo que su mano se veía separada de la suya. Intentó correr detrás del tren pero sólo consiguió caerse de rodillas contra el asfalto, viendo el tren alejarse llevándose a Gokudera lejos, a donde él no podría traerlo de regreso, a donde él no podría alcanzarlo, a un lugar del que no sabía si volvería...
Gokudera vio como el beisbolista se iba quedando a lo lejos al tiempo que una solitaria lágrima rodaba lentamente por su mejilla, aún sin despegar su mano de la ventanilla. Sentía que estaba tomando el camino equivocado en una vía de un solo sentido y, por lo mismo, no había oportunidad de rectificarse. Lo único que podía hacer ahora era juntar fuerzas para seguir adelante.
Es por ellos, es por ti.
Fue el último pensamiento que cruzó su mente.
Lo sé, merezco la muerte.
¿Qué tipo de misión es esa?
¿Gokudera de verdad dejó a Yamamoto?
¿Yamamoto lo dejará ir?
¿Volverán a verse algún día?
¿Me perdonarán la vida después de esto? XD
Si quieren saberlo, ¡mándenme reviews! y si, es un chantaje uuU. No se preocupen, aún queda mucho en esta historia, algo que estoy segura no se imaginan en lo absoluto Muajajaja XD.
Mi lado maligno me gana, lo siento T_T.
Ciao!
