¿Y qué es el amor?
Varios días transcurrieron en un abrir y cerrar de ojos. Todos estaban agitados en la gran casa. Primero estaba la noticia de que Shunrei y Shiryu tendrían una niña, a la que llamaría Mei, y debían preparar el cuarto para la llegada de la bebe. Sumado a eso recibirían la visita de Freya, sacerdotisa de Asgard, por lo que Hyoga gozaba de un buen humor particular, más el hecho de haber ganado la apuesta en cuanto al sexo del bebe del caballero del Dragón le había hecho ganar unas monedas de más.
Freya vendría junto a Hilda, ya que ella insistió en acompañar a su pequeña hermana y así poder controlarla. Al caballero del Cisne le fastidiaba su visita, no se llevaba muy bien con Hilda, a decir verdad nadie se llevaba muy bien con ella. Era una mujer orgullosa, altanera y realmente fría. Hacía honor a su reino de hielo.
Por la tarde todos estaban reunidos en la sala principal de la gran Mansión Kido aguardando la llegada de sus invitadas, Hyoga había ido por ellas junto a Tatsumi al aeropuerto. La pelilila se sentía especialmente inquieta ese día, tenía la sensación en el pecho de que algo iba a salir mal, lástima que ya no escuche a su intuición.
Al llegar las dos jóvenes todos dieron un recibimiento afectuoso, Hyoga tenía una sonrisa de bobo en su rostro al igual que la hermosa rubia. Freya abrazó efusivamente a Saori al verla, la joven sacerdotisa de Asgard tenía un afecto especial por ella, llegando a llamarla amiga. La heredera Kido había ayudado mucho a que su relación con Hyoga se hiciera realidad, Hilda no quería aquello y la pelilila intercedió.
-"Bienvenidas, saben que esta es su casa, lo que necesiten no duden en pedirlo"- Saori era políticamente correcta, su educación no le permitía ser de otra manera. Sus palabras debían ser amables, sin embargo su rostro no mostraba lo mismo. Ya se había percatado de cómo Hilda miraba a Ikki, y eso la llenaba de celos.
-"Gracias linda Saori, estoy segura que será una estadía interesante"- las palabras que pronunció Hilda hicieron a todos sentirse incómodos. Las miradas de Hilda hacia Ikki no pasaron desapercibidas por Shun.
Desde aquella vez en la habitación de Saori, la chica y el caballero del Fénix no detuvieron sus encuentros, eran muy frecuentes, hasta habían salido a caminar juntos. Eso era un gran adelanto y Saori estaba feliz. Después de tanto tiempo ella se sentía dichosa otra vez. Dicha que temía no durara. Sin contar a June y Shunrei que conocían la relación clandestina de su amiga y el peli azul, los muchachos no sospechaban nada.
La pelilila estaba pasando un buen momento junto al caballero, su relación se encontraba más solida que en un comienzo, aunque por supuesto seguía siendo secreta. Lo que ocurrió hace apenas dos noches aún la dejaba pensativa.
Flash back
Saori cayó rendida sobre el fuerte pecho del caballero, ambos estaban desnudos, sudando y jadeando. Las sesiones de sexo que compartían eran largas y muy intensas. Saori se dispuso a levantarse e irse a su habitación, como lo hacía cada noche que se encontraban en el cuarto del chico. Pero el agarre del peli azul no cedía, la tenía tomada por la cintura con fuerza y se encontraba más callado que otras veces.
-"Vamos Ikki, no juegues, tengo que irme o alguien podría notar que no estoy"- la pelilila forcejeaba divertida para zafarse del agarre de Ikki, él sin embargo se mostraba serio. –"Ay, vamos ¿qué te pasa?"- su voz comenzó a ponerse seria. El Fénix solo la miraba.
-"Quédate conmigo, por favor no te vayas"- su mirada se mostraba serena, y su voz susurrante la endulzó por completo. –"Te quiero aquí conmigo, quiero verte dormir, poder abrazarte y en la mañana tenerte a mi lado y besarte"- La muchacha no daba crédito a lo que oía, por supuesto no dijo nada, solo se recostó sobre su pecho y ambos se dejaron llevar por Morfeo. A la mañana siguiente lo primero que apreció la vista de la muchacha fue a Ikki viéndola despertar para luego besarla tiernamente.
Fin del Flash Back
o – o – o – o
Esa noche durante la cena, fue particularmente incómoda para Saori, Hilda se mostraba mas simpática de lo habitual con todos los muchachos despertando miradas fulminantes en June y Shunrei, pero especialmente se mostró muy coqueta con Ikki. No era un secreto que a la reina de Asgard le gustaban los hombres rudos y fuertes. El vestido que traía, además, revelaba bastante de su escote y ella era mujer hermosa, realmente atractiva y muy seductora en cada movimiento.
La heredera Kido no podía evitar tener su ceño fruncido, por su lado el peli azul se mostraba indiferente, pero no podía evitar posar de vez cuando sus ojos en Hilda. Y para desgracia de Ikki, Saori no era ciega.
Esa noche, por primera vez en tres semanas Saori no apareció en su cuarto. Esto extrañó al chico, pero más que nada ella le hacía falta, se había acostumbrado a tenerla con él y hacerle el amor. Se levantó maldiciendo de la cama arrojando las sabanas de manera violenta y se dirigió a la cómoda, abriendo un cajón sacó una pequeña caja.
En ella guardaba recuerdos, pequeñas cosas que lo hacían conectarse con su parte humana. Cuando se encontraba muy inquieto le tranquilizaba ver aquello. Lo primero que vio fue a un lindo muñeco de peluche de cuando era niño. Sonrió automáticamente.
-"Ori"- musitó. Ese era el nombre del ave roja, que curiosamente se asimilaba a un Fénix. Su compañero inseparable, el único que sabía cada uno de sus secretos. Y, curiosamente, así llamaba también a la pelilila. ¿Coincidencia?
En la caja había fotografías, con Shun, con los demás muchachos cuando eran niños en el orfanato y una de todo el grupo cuando la batalla contra Hades finalizó que llamó poderosamente su atención. Saori estaba en el centro rodeada de todos los caballeros de bronce, Seiya estaba a su lado mirándola con devoción. Junto a Seiya estaba Shiryu con un semblante de paz absoluta. Del otro lado a Saori estaban Hyoga y Shun, Hyoga haciendo una mueca estúpida y Shun riendo al verlo. Y detrás de todos en una esquina de la fotografía estaba él… su cara era seria, estaba cruzado de brazos y son los ojos entrecerrados. Siempre tan solo.
Dejó la fotografía y siguió buscando en la pequeña caja, y ahí estaba, una flor blanca. SU flor. Era la flor que Esmeralda le había regalado. Hacía mucho que no se detenía a pensar en ella. Recordó su mirada, su dulce risa, su aroma. Nunca olvidaría aquello. El pensar en ella le causaba un gran dolor, un dolor que jamás experimentó. Sin embargo, eso le hizo extrañar más a Saori. Debía admitir que esa mujer se coló en su corazón sin permiso, sin más solo entró en él y era para quedarse. Suspiró molesto, guardó todo en la caja y la tiró en el cajón de su cómoda para volver a la cama.
o – o – o – o
Al día siguiente Hyoga había planeado llevar a Freya a pasear por la ciudad, pero eso significaba tener que ir con Hilda también.
-"Oye Ikki"- llamó el rubio. Ikki se encontraba en la sala principal mirando televisión, aunque distraído, realmente no prestaba atención al aparato, su mente estaba en otro sitio con una muy sexy pelilila que aun esa mañana no había visto.
-"Ikki, me preguntaba… IKKI!"- Hyoga hizo ademanes para atraer la atención del chico.
-"¿Qué quieres?"- fue su respuesta. Shiryu y Shun entraron a la sala y tomaron asiento en los sillones que estaban de lado al que se encontraba el Fénix.
-"Estaba pensado, mira yo quería llevar a Freya de paseo, pero Hilda insiste en venir, ¿no te gustaría acompañarnos?"- Ikki no quitó la mirada del frente.
-"No creo que te haga mal un poco de compañía femenina, además Hilda parece interesada en ti"- continuo el cisne guiñando un ojo divertido.
-"No.."-
-"Amigo vamos, es hora de volver al juego, no puedes pasarte la vida aquí encerrado"- dijo Shiryu metiéndose de repente en la conversación o lo que sea que estaban teniendo entre el cisne y el peli azul.
-"Dije que no"- Realmente no quería ni podía ir. No podía porque ya había vuelto al juego, ya estaba con alguien, alguien que le estaba interesando demasiado.
-"Vamos amigo, no puedes estar solo para siempre"- dijo Hyoga algo preocupado, ya el hecho de que su amigo se la pasara solo lo traía mal. No era bueno para Ikki estar sentado mirando televisión todo el día, o entrenando o en su defecto durmiendo.
-"No estoy solo…"- Ikki se detuvo abruptamente.
-"Lo sé esta Shun… pero…"- Shiryu fue interrumpido.
-"No estoy solo porque estoy con alguien, con una mujer"- Ni él se reconocía hablando de esa manera.
Todos se mostraron sorprendidos, excepto Shun. El permanecía mirando a su hermano en silencio.
-"EYYYY"- Hyoga comenzó a reír torpemente- "Y dime ¿la conocemos?, eso seguro no sales de aquí así que seguro es alguien que conocemos, ¿es esa mucama nueva? Es muy linda, si yo no estuviera con Freya…"-
-"No es ella"- el Fénix interrumpe la picardía de su amigo.
-"¿Y quién es? Dinos amigo"- el rubio no podía evitar la curiosidad. Ikki se quedó callado unos instantes, pensativo. Su cara, como de costumbre, no mostraba una emoción en particular.
-"Saori…"- este comentario dejó congelados a todos. Las mandíbulas de los caballeros del dragón y el cisne cayeron literalmente al suelo. – "Sé lo que estarán pensando, Seiya, lo traicioné"- finalizo Ikki.
Luego de unos segundos al fin Shiryu pudo reaccionar.
-"No, no es así. Y de verdad me alegro por ti amigo"- las palabras del muchacho chino lo tomaron por sorpresa, pero gratamente. No lo juzgaba y se alegraba por él. Ikki puso sus codos sobre sus rodillas y unió las manos mirando hacia el suelo. Sonrió levemente, pero nadie lo notó.
-"No puedo creerlo Ikki, de verdad"- Hyoga no salía de su asombro, y luego comenzó a reír. Ikki lo miro de reojo molesto pensando en golpearlo. –"No te enojes, es solo que… nunca lo había pensado pero hacen linda pareja, tú tienes el peor de los caracteres y ella… ella creo que hasta te gana"- Era cierto, ambos eran una combinación explosiva de verdad. Pero algo lo sacó de su ensimismamiento, su hermano no había omitido palabra alguna. Ikki levantó un poco su mirada y ahí estaba él serio.
-"Shun…"- su hermano lo llamó.
-"Yo… yo ya lo sabía hermano"- la mira de Shun se iluminó y una sonrisa apareció en su rostro, fue todo lo que dijo, Ikki se incorporó sorprendido. –"Hace dos noches fui a tu cuarto, quería pedirte algo y bueno entré sin tocar… y estabas con Saori, ambos estaban…."- El silencio de Andrómeda dio lugar a miles de pensamiento mayormente perversos por parte de los muchachos. Todos mantenían la vista sobre el peli verde, la de su hermano era especialmente inquisidora. –"… durmiendo, solo durmiendo"- finalizó por fin colocando una mano tras su cabeza y riendo inocentemente. El suspiro de alivio fue por tres.
-"¿Entonces…. Que piensan al respecto?- interrogó el joven Fénix.
-"¿De verdad te interesa nuestra opinión?"- Hyoga no daba crédito a lo que oía.
-"Si…"- Y la respuesta lo sorprendió aun mas. Ikki se mostraba de verdad afligido, preocupado. No estaba seguro por qué, si por el caballero del Pegaso, o por miedo. Lo último sonaba irrisorio pero era lo que demostraba el muchacho en ese momento. Una inseguridad inmensa.
-"Me pone muy feliz amigo, de verdad, solo… no lo arruines, porque tiendes a arruinarlo todo siempre"- la sinceridad de Hyoga era brutal a veces.
-"A mí me tomó por sorpresa, pero creo que es excelente que ambos tengan a alguien y además, bueno comparten muchas cosas"- el muchacho chino era mucho más oportuno que su amigo. –"Y en cuanto a Seiya…"- ahí estaba tenían que nómbraselo, tenían que mencionarlo. –"Bueno él no está en posición de reclamarte nada, pero deberías hablar con él, tu sabes cuestión de códigos"- Nunca entendió bien a que se referían las personas cuando hablaban de "códigos", él no los tenía, ¿o si? Tal vez en las batallas, pero en lo que respecta a mujeres no lo sabía. Después de todo jamás tuvo una relación.
o – o – o – o
Esa misma tarde se propuso hablar con Seiya, si bien lo que tenía con Saori no poseía un rotulo, si sabía que era algo exclusivo, ellos estaban juntos y no tenía ganas de que ningún otro hombre se le acercara, en especial Seiya.
Saliendo de su habitación se topó de manera violenta con la mujer que había estado buscando todo el día.
-"Saori"- pronuncio su nombre casi como un gruñido tomándola por los hombros, ya que ambos habían chocado y ella se echó hacia atrás rápidamente y se desestabilizo.
-"Perdón…"- nunca lo miró a los ojos, eso no era común en ella. La chica se caracterizaba por ser desafiante en todo momento. Nunca dejo de mirarlo, ni siquiera cuando hacían el amor. –"Con permiso Fénix"- eso era nuevo, nunca lo había llamado así, bueno al menos nunca desde que comenzaron a estar juntos.
-"¿Qué te ocurre Ori?"- Ikki se interpuso en su camino, tomándola por su pequeña cintura la atrajo hacia él apoyando la espalda de la chica contra la fría pared del pasillo. Él estaba muy cerca, sentía su respiración sobre su rostro. Su fuerte pecho presionando contra sus senos, no pudo evitar excitarse, era algo automático, el muchacho se acercaba y ella perdía la poca cordura que le quedaba. Sin embargo, esta vez no podía caer así. No se sentía bien con el hecho de Hilda revoloteando a Ikki.
Hoy mismo cuando fue a la cocina por un vaso con agua los vio hablando y como la reina del lugar más frio del mundo le coqueteaba y lo tocaba de manera sugerente y lo peor es que Ikki no hizo nada para alejarla. Eso le dolió. Sabia que ella estaba involucrando demasiado en esto y la única que saldría lastima seria ella misma.
-"¿Por qué crees que algo ocurre?"- si algo odiaba el peli azul era que le contesten una pregunta con otra. Rodó sus ojos, acercó su rostro aun más al de ella y comenzó a besarla desenfrenadamente. Por instinto Saori enredo sus manos en el cabello azulado del caballero. Las fuertes manos de Ikki recorrían su cuerpo de manera salvaje. –"Creo que a ti, Fénix, te pasa algo"- pronunció divertida dentro de su boca, sintiendo como la erección del muchacho apretaba contra su abdomen. Había algo en esa manera de prenunciar "Fénix" que lo desquiciaba, quería hacerle el amor ahí mismo.
-"Sí, tú me pasas, pequeña pervertida… me vuelves loco"- Siguió besándola con urgencia, la necesitaba, solo un día sin sentir su boca y la extrañaba terriblemente. Separó su boca de la de la chica observando sus labios rojizos hinchados por la presión de sus besos. –"Te extrañé anoche Saori"- la muchacha lo miró con recelo.
-"Lo lamento, quise darte espacio para pensar en Hilda "la perra" de Asgard, perdón REINA."- acompaño sus palabras de muecas exageradas. Ikki no pudo evitar reír, ella estaba celosa y él creyó derretirse por la ternura de la situación. La chica lo miro molesta.
-"No te enojes hermosa, es solo que…."- tomó el rostro de Saori entre sus manos y la hizo mirarlo a los ojos. –"Se siente muy bien que alguien me cele un poco"- Se dispuso a besarla nuevamente, pero la chica esquivo su boca.
-"¡Celos? ¿Crees que estoy celosa Ikki?, que poco me conoces"- Su rostro mostraba indignación, pero su mirada mostraba vergüenza, te atraparon Kido.
-"Perdón, creí que eran celos, así como los que yo siento cuando otro te mira o el solo pensar que otro pueda tocarte de la manera que lo hago yo"- Le costó muchísimo decirle esto, era como una declaración de amor para él. Quedó al descubierto que ella le importa en otro nivel.
Saori se quedó callada, no sabía cómo reaccionar a aquello, sin duda quería festejar, tal vez gritar y saltar, pero no era el momento. Optó entonces por apresar sus labios con los suyos y besarlo de la única manera que sabía hacerlo, apasionadamente. Ikki buscaba torpemente el picaporte de la puerta de su habitación para meterla ahí dentro y no dejarla escapar nunca más, pero un fuerte ruido hizo que se separen abruptamente. Del otro lado del gran pasillo estaba Hilda parada, ella había cerrado fuertemente la puerta de su cuarto y los miraba con una sonrisa extraña en el rostro.
-"Perdón por la interrupción chicos, diviértanse"- elevó su voz diciendo esto y se giro para desaparecer en dirección a las escaleras.
Saori se sintió incómoda, pero más le preocupaba lo que pensara Ikki. Alguien los había visto y ella sabía bien que él no quería que nadie supiera.
-"Ey"- la llamó, la pelilila puso sus hermosos ojos azules en él. En ellos se reflejaba temor. –"¿En qué nos quedamos hermosa?"- continuo él para besarla nuevamente, pero la sorpresa de Saori lo obligó a detenerse –"Si piensas que me avergüenzo de lo nuestro y no quiero que nadie se entere, estas equivocada. Jamás me avergonzaría de tenerte a mi lado y además, ya los chicos lo saben"- lo último lo agregó con una boba sonrisa en el rostro. Saori abrió sus ojos como platos, intento hablar pero se atoraba con sus propias palabras. Nerviosa paso una mano por cabello peinándolo hacia atrás.
-"¿Cómo, como lo saben?"- a su mente vivieron June y Shunrei, pero ellas serian incapaces de hablar, confiaba en ellas. No podría habérseles escapado.
-"Yo se los dije… ¿ocurre algo?"- La inseguridad lo inundó, no había contemplado la idea de que fuera ella la que se avergonzara de él o de lo que tenían.
-"¿Por qué lo hiciste?"- la respuesta de Saori no fue lo que él esperaba. Pero antes de poder si quiera responderle ella habló. –"no es que me moleste, solo que… no lo sé, me sorprendiste"- De verdad estaba sorprendida, sabía que quería a Ikki y deseaba estar con él, pero no había contemplado el hecho que él también aceptara eso. Y por primera vez no supo cómo actuar, porque realmente no supo que sentir tampoco. En su rostro se reflejaba la confusión que sentía.
Ambos se quedaron en silencio, la muchacha se excusó y se dirigió a su oficina con el pretexto de tener que revisar ciertos papeles importantes. Ikki no intentó detenerla, se quedó en medio del pasillo viéndola alejarse. Fue ahí cuando recordó que debía ir al orfanato, y sin duda esa cita no iba a terminar nada bien.
o – o – o – o
Seiya se encontraba arreglando su motocicleta frente a su departamento. Ese día fue especialmente duro para él. Se había quedado dormido, peleo con Miho por olvidar comprar lo que le había pedido, su motocicleta se averió, no tenía muda de ropa puesto que había juntado demasiadas prendas sucias y cuando la llevo a la tintorería descubrió que solo le quedaba lo puesto. Hace un tiempo que ya no compartía el departamento con su novia, habían tenido algunos problemas, pero la razón mayor fue que a la chica la necesitaban en el orfanato. Se había acostumbrado tanto a que la morena se encargara de la limpieza que fue un golpe bajo tener que volver a su soltería y a encargarse de todo. Bueno soltería era una manera de decir, ellos no habían terminado su relación, solo suspendieron temporalmente la convivencia.
Tan ensimismado estaba que jamás oyó cuando el peli azul llegó. Ikki se dirigía al orfanato tomando el único camino que conocía para llegar allí, y ese pasaba por la puerta del departamento del moreno. Lo vio tendido en el suelo, con herramientas esparcidas por doquier y muy concentrado en lo que hacía. Pensó en retroceder e irse, pero su orgullo no se lo permitió. Debía de hablar con él, y aguantar los golpes que seguramente Seiya le proporcionaría. Aclaró su garganta. El caballero del Pegaso pareció no oírlo.
-"Ey"- Ikki llamó su atención. Seiya levantó su vista pero no notó quien era puesto que el sol estaba a espaldas del chico, el moreno puso su mano delante de su cara para tapar la penetrante luz.
-"¿Quién es?"- preguntó confuso mientras se ponía de pie. Cuando al fin pudo ver a su visitante. –"Ikki, hola…"- desde su último encuentro en la mansión el muchacho se sentía extremadamente incómodo con el hermano de Shun.
-"Seiya, necesito hablar contigo, para eso estoy aquí"- dijo el peli azul con seriedad, pero manteniendo su voz serena.
-"¿Sobre qué? ¿Ocurrió algo con Shun?"- interrogó el Pegaso, sin embargo sabía en su interior que nada tenía que ver con alguno de los muchachos.
-"No, es sobre Saori"- dijo Ikki mirándolo fijamente a los ojos. Seiya se mostró tranquilo.
-"¿Qué hay con ella?"- preguntó.
- "Creo que me enamoré de ella"- La mirada de Seiya se transformó, esa mirada era la que tenía cuando se enfrentaba a alguien. Preparándose para atacar, pero eso no ocurrió. Él no movió ni un dedo, solo lo observaba en silencio.
-"¿Y ella?"- los ojos cafés penetraban la mirada azul del Fénix.
-"No lo sé, no sé si ella siente lo mismo"-Ikki fue sincero, él no lo sabía, deseaba que así fuera, pero no tenía certeza.
-"¿La besaste?" – Los puños del caballero del Pegaso se cerraron con fuerza, el solo imaginarse a Ikki besando a Saori lo llenaba de rabia.
-"Sí…"- respondió.
-"¿Te acostaste con ella?"- le dolió pronunciar la frase.
-"….. Si"- Eso era todo lo que necesitaba escuchar para estallar de ira. Lo tomó de su camisa con una mano mientras alzaba su puño. Ikki no intentó defenderse, no iba a hacerlo, sabía que se lo merecía. Se involucró con la mujer que fue antes de él. Seiya lentamente bajo su puño y aflojó su agarre, Fénix se mostró confundido, el moreno lo notó.
-"No vales la pena Ikki, eres una gran mentira, un fracasado que no vale nada"- sus palabras le resbalaban, él sabía la clase de hombre que era. Pero Seiya también y no iba a callárselo. –"¿Cómo pasó esto?"- interrogó. Ikki explicó brevemente lo ocurrido, omitiendo, claro sus encuentros íntimos, claro que eso era lo que mayormente había ocurrido.
-"A ti no te interesa Saori, dices que estas enamorado, pero lo único que te importa eres tú, ni siquiera tu hermano como haces alarde. Dices quererla cuando fuiste el primero en negarla, trataste de matarla"- Ikki seguía en silencio, escuchando las palabras llenas de veneno que Seiya le dedicaba, lo último logró sobresaltarlo, ¿él había intentado matarla?, sí cuando estaba junto a los caballeros negros, pero en ese momento él desconocía su condición de Diosa, sin embargo esa era Saori. –"Estás jugando con ella como juegas con todo en tu vida, no te importa como mujer, sólo la miras como un objeto para poder divertirte. Tú Ikki no sabes lo que es el amor"- Eso sí no lo toleró. Empujó bruscamente al moreno, la ira se apodero de su rostro.
-"No eres nadie para juzgarme, justamente tu, el mismo que la dejó por otra y dime Seiya ¿qué es el amor? Explícame. ¿Es acaso amor el haberla ilusionado, el prometerle el mundo y después armar tu vida junto alguien más?"- Las personas que pasaban volteaban curiosas ante la discusión que se volvía mas subida de tono.
-"¿Crees que Saori puede amarte? Por favor no seas iluso, ella jamás lo haría, ella sabe lo que eres."- Seiya quería herirlo, hacerle sentir lo que él en ese momento. –"Ella sabe quién eres Ikki, sabe que eres una persona inestable, el mismo que jamás la respetó. El que nada le importa, ella nunca va a quererte, lo único que le despiertas a la gente es rechazo"- Seiya lanzó un golpe, dándole en el rostro a Ikki, un hilo de sangre caía de su boca. Este lo limpio con el dorso de su mano.
-"¿No vas a defenderte? Maldito seas Ikki, ¡hazlo!"- No iba a atacarlo, Seiya tenía razones para estar molesto con él. Aunque sus palabras estuviesen fuera de lugar.
-"Siempre serás un pobre hombre Ikki, no tienes nada. No te queda nada, solo sufrimiento, porque no te mereces ni siquiera la lástima que Saori pueda tenerte"- Las hirientes palabras de Seiya fueron silenciadas por un golpe directo en su pecho proporcionado por el peli azul. Ya no toleraba oírlo. Ambos se debían este enfrentamiento. Comenzaron a golpearse a diestra y siniestra, como dos hombres normales. No interpusieron sus poderes de caballero, este era un problema entre hombres.
o – o – o – o
Saori se encontraba encerrada en su oficina hacía ya algunas horas, su escritorio estaba inundado de papeles. Sentía que su cabeza iba a estallar. Dedicó tanto tiempo a sus obligaciones para no tener que pensar en Ikki. Él había contado a los muchachos que ellos estaban juntos. No podía evitar preguntarse que fue exactamente lo que dijo. ¿Habrá dicho que ellos estaban teniendo sexo o tal vez… se refirió a ella como un pasatiempo? ¿Qué era ella para él? Ya no toleraba esos pensamientos, cada uno de ellos dolía.
Hace tiempo comenzó a sentir un fuerte sentimiento hacia él, y no quería reconocer que era amor. Después de todo ¿qué es el amor? ¿Cómo saber si se ama correctamente a alguien? ¿Existe formas de amar o uno ama como puede?
Ella creyó saber qué era el amor, cuando se enamoró de Seiya. Pero ya no estaba segura. "¿Lo sabrá él?", pensó, "¿qué pasaría si lo supiera? ¿Cómo reaccionaría? ¿Acaso sentiría celos?" Sus erráticos pensamientos fueron interrumpidos por unos golpes a su puerta.
-"Adelante"- Una hermosa rubia ingresa educadamente.
-"Hola Freya"- Saori le dedica una gran sonrisa.
-"Hola Saori, espero no interrumpirte es que aún no hemos tenido oportunidad de hablar a solas"- La pelilila hace un gesto invitándola a sentarse.
-"¿Y cómo te trata Japón amiga?"- dijo mientras se quitaba sus zapatos de taco de 10 cm.
-"Genial, sabes que me gusta mucho, y bueno además estoy con Hyoga"- no pudo evitar sonrojarse con el solo pronunciar su nombre. El rubio la había conquistado por completo. Saori sonrió divertida, le encantaba la pareja que hacían, a menudo bromeaba con el caballero del Cisne acerca de los hijos que tendría con la sacerdotisa, de cómo se verían y a quién se parecerían más.
-"¿Y tú amiga? ¿Cómo está tu corazón, hay alguien especial?"- Freya sabía lo que había ocurrido con Seiya, después de todo ella se encontraba allí el día que comunicó su compromiso con otra. Además de que estaba al tanto de casi todo por Hyoga y las muchachas.
-"Bueno… a decir verdad, si hay alguien, solo… es todo reciente"- Saori sentía que sus mejillas hervían. No podía escoger las palabras adecuadamente.
-"Él debe ser complejo"- la rubia sonó como si supiera de quien estaba hablando, Saori la miró confusa, ¿podría ser?
-"Hablo de Ikki… ¿es Ikki verdad?"- las urbes azules de la muchacha se abrieron por la sorpresa, ¿acaso alguien se lo dijo?. Recordó entonces a Hilda.
-"¿Cómo…?"- Saori no pudo terminar la frase.
-"Sólo me di cuenta, por cómo se miraban. Sus miradas son apasionadas, en todo momento. Además creo que es notorio la cantidad de pensamientos impropios que se tienen el uno al otro cuando están en una misma habitación"- dijo riendo. La pelilila no sabía que decir.
-"Me gusta mucho que estés con alguien y en especial como él, las cosas no serán siempre fáciles Saori, pero ustedes están destinados"- Era inevitable que le hable como sacerdotisa que era, con misterio incluido. Ambas muchachas sonrieron.
-"Tengo miedo…"-
-"Lo sé Saori, lo sé"-
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Ikki llegó poco antes de la medianoche después de haber caminado por horas sin rumbo, deseando no toparse con nadie. Estaba golpeado, sucio y sangraba levemente. Se dirigió a la cocina, no se topó con nadie en el camino. Tomó una cerveza y al voltearse para salir se encontró con una muy sensual Hilda. Llevaba un vestido muy ceñido al cuerpo hasta la rodilla de color verde esmeralda.
-"Hola Fénix"- su voz fue sensual. Ikki inclinó la cabeza en señal de saludo.
-"Qué chico rudo, deberías de evitar eso. No creo que a Saori le agrade. La niñita no sabe cómo manejar a un hombre, un hombre que claramente necesita de una mujer, no de una nena"- Se sostuvieron las miradas unas segundos y el peli azul salió de allí. No le importaba lo que dijera Hilda. Él necesitaba a Saori.
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Nueva entrega, quiero aclarar un par de cosas.
Primero que nada decir que no me cae mal Hilda, me parece hermosa. Cierto que no puedo dejar de relacionarla con una mujer fría, pero no por eso sin sentimientos. Sólo hice que fuera así en mi historia porque necesitaba a una mujer muy sensual y automáticamente pensé en ella.
Segundo, no pretendo dejar a Seiya como el malo de la historia. Sólo quiero mostrar algo diferente. Diferentes matices de su personalidad, así como de los demás personajes. No veo a Ikki haciendo demasiada introducción para decir las cosas, es porque ello que fue tan directo con Seiya. Es hombre de pocas palabras y hermosos ojos.
Gracias a todos por leer R/R. Y desde ya dedico el capitulo a Madeimoselle Rousseau y a sus increíbles lemons!
Nick Rivers
