La dueña del silencio
Era obvio que Ikki había reñido con alguien, las marcas en su cuerpo lo confirmaban sin embargo ella calló. No sabía que había ocurrido y le daba miedo preguntar, si él había vuelto a su vida callejera no era algo que le incumbiera realmente.
Los suaves besos en sus muslos interrumpieron los pensamientos de la muchacha.
-"Ahh.. si se siente bien"- gemía mientras él rozaba su lengua contra su intimidad, penetrándola suavemente con ella. El chico estaba perdido en el placer que proporcionaba, comenzó a sentir que los músculos de la chica se tensaban, ella estaba por venirse directo en su boca. Le encantaba todo en ella, su sabor, su olor, su cuerpo.
-"Dios siii"- la muchacha se aferró a las sabanas revueltas. Él se colocó entre sus piernas y comenzó a empujar en su entrada. Entró fácilmente ya que ella estaba preparada para recibirlo. La chica escondió su cabeza en el cuello del muchacho besándolo de manera sensual. Él empujo su rostro para poder mirarla a los ojos, esos ojos azules profundos. Mientras salía y entraba de ella comenzó a sentir un dolor fuerte en su pecho. La tomó por las caderas haciendo la penetración más profunda. Se dio cuenta , entonces, que ese dolor en su pecho no era más que la revelación de que la amaba, de verdad se había enamorado.
Los gritos de la chica inundaban la oscura habitación. Su voz, cómo amaba su voz. Las paredes de su sexo apretaban el miembro del chico haciendo que su excitación creciera. No pasó mucho antes de venirse completamente dentro de ella, llenándola de él, sintió el orgasmo de la muchacha al mismo tiempo, mojando su masculinidad. La besó en los labios y se tumbó junto a ella.
-"Eres hermosa… ¿te lo había dicho?"- La muchacha sonrió mientras acariciaba su mejilla. Luego se puso de pie y tomó su bata que había terminado en el piso luego de que él la arrancara momentos antes.
-"¿Dónde vas Saori?"- preguntó confundido.
-"A bañarme, Ikki mira sé que dijiste que esto es solo sexo, y lo acepto, no espero que pases toda la noche abrazándome"- dijo mientras se dirigía al baño.
"Mierda, yo y mi boca" No pudo evitar patearse mentalmente. Le había dicho eso a ella desde la primera vez y en ciertas ocasiones más y se olvidó de repetirlo para sí. Ella aceptó su estúpida propuesta en serio y ahora él se había enamorado.
Se levantó y fue hasta el baño, la puerta estaba entreabierta y ella ya estaba en la ducha.
-"¿Perdiste algo?"- él solo sonrió ante su comentario, ella era algo única, especial.
-"Nah! ¿Te molesta si te acompaño?, nos va bien en las duchas"- Ella abrió la cortina invitándolo a entrar. No pudo evitar deleitarse con el escultural cuerpo de la chica, era divina, de verdad era una Diosa. Daba gracias al gran Zeus por crear tan perfecta criatura. Entró junto a ella y no pasó demasiado tiempo antes de tocarla en su entrepierna y hacerle el amor contra la pared de la ducha hasta que ambos llegaron al clímax y el agua se volvió fría.
Ambos se secaron y ella se puso su ropa de dormir, esta vez estaban en su alcoba, por lo que Ikki debería irse. Ella se sentó en la cama mirándolo. El chico la imitó y la abrazó besándole su frente. Él estaba muy confundido y con sus actos seguramente también la confundiría a ella.
Debería procurar no ser tan afectuoso hasta aclarar sus sentimientos. Si bien le dijo a Seiya que creía estar enamorado de la muchacha, era diferente, ahora estaba seguro. Y Saori no se mostraba de la misma manera. Por más que intentara no ser cariñoso, terminaba todas las noches en la cama con ella haciéndole el amor, mirándola a los ojos y haciendo ese sentimiento más profundo.
Decidió hacer lo mejor para los dos y terminó de vestirse para ir a su cuarto. La saludo con un suave beso en la mejilla a lo que la chica respondió sonriendo. Una vez que Ikki se había ido cerrando la puerta tras él ella se dejó sobre la cama. Lágrimas asomaron en sus ojos. Sabía que en los últimos días estaba actuando fríamente con él, hacían el amor, él la besaba y ella no tardaba en pararse e irse. Todo comenzó hace tan solo una semana.
Flash Back
Ikki no había aparecido para cenar y eso la alarmó un poco. Varias ideas pasaron por su cabeza, tal vez le había ocurrido algo, pero para ser un chico que luchó contra centenares de caballeros y resistió la ira de dos Dioses la calle no es un lugar tan peligroso después de todo. En cambio, pudo haberse detenido en algún bar y entretenerse con alguna tipa cualquiera de grandes senos, rubia, un trasero magistral, poca ropa y sin cerebro. Eso la enfadaba aún más.
Su día fue extraño, el encuentro con Ikki en el pasillo, le enterarse de que los chicos ya sabían que ellos estaban algo así como juntos y luego Hilda. Ella los había visto y no le agradó nada el tipo de voz que utilizó para dirigirse a ellos. Sumado a que en la cena estuvo especialmente atenta a la pelilila refiriéndose a ella con frases como "Cuando seas más grande lo entenderás", "Aún te falta crecer", "Necesitas relajarte te vas arrugar…. Más".
Luego de ese incómodo episodio logró encontrar a Shun solo leyendo en la sala principal, quería, más bien necesitaba hablarle.
-"Ey Shun"- saludó amablemente, el muchacho bajó su libro y posó su vista en ella.
-"Hola Saori – chan, ¿has visto a mi hermano?"- sí que era directo a veces, pero no era nuevo que el peli verde no supiera del paradero de Ikki, él era así y no cambiaría.
-"Nop" – dijo al mismo tiempo que sacudía su cabeza –"oye quería hablar de algo…"- sin duda no sabía cómo abordar el tema, el hecho de que Ikki no apareciera la perturbaba y más aun el pensar qué habría dicho de ella con los muchachos. Sabía que el Fénix era un caballero (no de la orden sino un caballero de esos que no tienen memoria) y jamás se referiría a ella como un pedazo de carne… ¿o sí?
-"Dime"- Ok Shun no ayudaba demasiado.
-"Es sobre… tu sabes, lo que te enteraste hoy"- Saori jugaba nerviosa con un mechón de cabello mientras dirigía su mirada hacia el suelo para que Andrómeda no notara el rubor en sus mejillas.
-"Acerca de tu relación con mi hermano"- bingo. Saori solo asintió. –"¿Qué ocurre? No creo que te preocupe saber que pienso, sabes que te aprecio y no está en mi juzgarte ni nada"- la mirada del muchacho era tan amable como siempre, y ante todo era correcto.
-"¿Qué fue exactamente lo que dijo?"- su corazón latía a mil veces por segundo, al fin descubriría qué era lo que él sentía por ella, bueno al menos lo deduciría.
-"Sólo que está contigo, bueno dijo que estaba con una mujer y luego dijo que esa mujer eras tú Saori-chan"- contestó Shun pensativo.
-"¿De la nada?"- Saori no sonaba convencida.
-"Bueno no, es que los muchachos comenzaron a insistirle a Ikki que era hora que salga a conocer a alguien y él dijo que no le interesaba, porque estaba contigo"- Saori levantó la mirada hacia Shun, el hecho que haya dicho que no le interesaba conocer otras mujeres era algo bueno, pero aun así no lo que ella esperaba. –"Hyoga y Shiryu se sorprendieron bastante, creo que no se lo imaginaban, yo lo tomé más tranquilo porque ya lo sabía"- la pelilila lo miró confundida, al notarlo Shun se acercó y apoyo su mano en el delicado hombro de Saori y le dedicó una cálida sonrisa para luego retirarse, antes de salir volteo sobre su hombro.
-"Dale una oportunidad"- dijo al salir de la sala. La pelilila lo pensó unos segundos, estaba decidida iba a arriesgarse por este nuevo sentimiento. Se lo merecía.
o – o – o – o
Más tarde esa noche decidió aventurarse al cuarto de Ikki, se topó con él en la puerta de su alcoba, parecía que recién llegaba. La chica estaba a unos metros detrás de un gran mueble que al parecer no le permitió ver al muchacho que ella se encontraba ahí. Cuando Saori se dispuso a hablarle vio como Hilda aparecía tras él pasando una afectuosa mano por su espalda. El muchacho se giró molesto.
-"Me dejaste hablando sola"- dijo de manera seductora la mujer mientras con una mano jugaba con el escote de su vestido.
-"Lo lamento, no quise ser grosero, estoy cansado"- Ikki se mostraba indiferente y no dejaba de mirar con el ceño fruncido a la mujer. Mirada que la pelilila no pudo apreciar puesto que se encontraba de espaldas a él. Había algo en Hilda que al joven le inspiraba desconfianza, sin embargo no podía negar que era realmente atractiva.
-"Me parece que necesitas el cuidado de una verdadera mujer caballero"- dijo la reina poniendo sus manos sobre el fuerte pecho del peli azul acariciando suavemente. El muchacho la tomo por ambas muñecas y la alejó. Saori sabía que ese comentario estaba dirigido directamente hacia ella. La soberana de Asgard no se cansaba de recalcar lo inmadura que le parecía ella.
-"Sé cuidarme solo, buenas noches"- pero antes que Ikki pueda girarse Hilda tomó su rostro y deposito un suave y sensual beso muy cerca de boca. El Fénix se quedó inmóvil unos segundos para luego reaccionar, entrando a su alcoba. Saori sintió que algo en su interior se quebraba. Desde su perspectiva no pudo ver donde fue depositado ese beso, pero no le importaba, no quería ver más, pero no podía moverse, si salía detrás del mueble Hilda la descubriría. Afortunadamente la mujer se giró sobre sus talones y se alejó caminando en dirección contraria a donde la pelilila se encontraba.
Dudó en si debía regresar a su cuarto. Se quedó parada sin saber cuánto tiempo transcurrió. Al fin decidió por enfrentar a Ikki. Golpeo fuertemente, pero el muchacho no respondía, insistió una vez más. La puerta se abrió de manera brusca. Saori se sorprendió al verlo mojado, parecía que había tomado una ducha. Se había quedado parada mucho tiempo perdida en pensamientos al parecer. La mirada de Ikki se suavizó al verla.
-"Saori…"- murmuró. No notó realmente cuánto la había extrañado hasta que la tuve frente a él.
-"Siento interrumpirte, hoy no te vi y…"- dejó de hablar abruptamente al notar las marcas de golpes que Ikki tenía en su cuerpo y rostro. –"¿Qué ocurrió? ¿Estás bien?"- la pelilila se mostraba visiblemente preocupada. Tomó el rostro de Ikki entre sus manos para verlo mejor, el muchacho aprovechó el acercamiento para tomarla de la cintura y empujarla dentro del cuarto cerrando la puerta tras ella.
-"No es nada, de verdad, estoy bien"- el peli azul la atrajo hacia su cuerpo y comenzó a besarla apasionadamente, la chica puso sus brazos al rededor de su cuello correspondiendo su beso. Sabía que Saori no se iba a conformar con eso y que luego le pediría una explicación, pero ahora solo quería hacerla suya.
La chica por su lado no podía quitar de su mente las palabras de Hilda "necesitas el cuidado de una verdadera mujer", ella iba a demostrarle a Ikki que era todo lo que necesitaba.
Saori rompió el beso y se arrodilló frente a él. Arrancó la toalla que cubría al chico y con su delicada mano tomo el miembro erecto del caballero, masajeándolo de arriba hacia abajo, acerco su boca y comenzó a lamerlo, como si de un helado se tratara. Ikki inclino su cabeza hacia atrás, tomando a la muchacha de sus cabellos. Un temblor recorrió todo su cuerpo cuando sintió la boca de la chica apresar su falo. Ella lo sacaba y metía en su boca enredando su lengua, haciéndole perder la cabeza. Más excitante aun cuando sintió que su miembro tocaba el fondo de su garganta.
"No tiene nauseas, Dios, cásate conmigo cásate conmigo" pensaba. "Enfócate".
La muchacha seguía con su tarea haciéndolo aun mas rápido. El joven estaba perdido en placer y sentía que ya iba a llegar. Se vino totalmente en la boca de la chica, tomándola por sorpresa, sintiendo como el caliente esperma golpeaba en su garganta y en su boca. Sólo lo tragó para luego mirarlo.
-"Perdón hermosa"- dijo el muchacho riendo. Saori le regaló una sonrisa.
-"¿Te gustó verdad?"- respondió divertida. Al verla ahí arrodillada frente a él sintió como nuevamente se estaba excitando. Tomó a Saori y la llevó hasta su cama. La chica se apoyó en sus cuatro extremidades sobre colchón. Él empujó con su miembro erecto en la entrada de la chica haciendo que esta se estremezca y deje escapar un gemido profundo.
-"Oh Ikki…mmmhh"-
Mientras bombeaba dentro de ella su mirada azul se posó en el único orifico virgen de la chica haciéndolo imaginar centenares de cosas. Llevó su dedo índice a su boca y lo mojó para luego dirigirlo hacia la abertura e introducirlo lentamente. Saori sintió una pequeña molestia al principio, hasta que su cuerpo se fue adaptando. Los movimientos se intensificaron, la muchacha llevó una de sus manos hacia su clítoris y comenzó a masajearlo. Sentía como sus músculos se tensaban estaba por llegar. La muchacha se vino de manera violenta apretando su falo y humedeciéndolo haciendo que él llegue también.
Ambos cayeron rendidos sobre la gran cama. Ikki posó su mano sobre la cintura de la muchacha acercándolo a él. Ella estaba de espaldas. Saori sentía como el aliento del muchacho acariciaba su nuca, suaves besos depositados sobre su espalda.
La pelilila no podía evitar pensar en Hilda y lo que había ocurrido momentos antes, si bien Ikki no siguió con su juego no podía olvidar el acercamiento que tuvieron. Pero al dirigir su mirada hacia la mesa de noche vio algo que de verdad la sacudiría. Había una fotografía de él y una mujer, esa mujer era Esmeralda, estaba completamente segura, sus características eran tal cual se la había descripto June, algo en su pecho le dijo que era ella. No tenía marco, estaba algo arrugada, como si la guardara en otro lugar. En esos momentos quiso desaparecer. El peli azul la mantenía en su abrazo, sintió como la respiración de Ikki se estabilizaba, estaba dormido. No fue hasta dos horas después cuando lo escuchó quejarse.
-"Esmeralda…"- escapó de sus labios haciendo que Saori derramara lágrimas en silencio. Su relación con Ikki la estaba afectando y era su culpa, después de todo él aclaró desde un principio que solo era sexo.
"Eres una estúpida Saori Kido" pensó para sí. Al día siguiente el muchacho despertó estando solo en la gran cama.
Fin del Flash Back
o – o – o - o
Si antes su incomodidad era por la presencia de Hilda, ahora a eso le sumaba el recuerdo de su amor muerto. Poco a poco el sueño y la tristeza la vencieron.
A la mañana siguiente Ikki fue temprano a buscarla a su habitación y la invitó a desayunar fuera de la Mansión. Saori estaba terminando de arreglarse, terminó por recoger su cabello en una cola de caballo y se estaba colocando unos aretes de color rojo mezclados con turquesa y negro.
La mañana transcurrió entre risas, abrazos y algún que otro beso robado. El chico estaba más cariñoso que nunca y ella se sentía feliz. Antes de regresar a la mansión tomaron asiento en un banco de madera de un parque inmenso. Se quedaron sin decir nada por unos momentos, hasta que Saori rompió aquel silencio.
-"¿Le tienes miedo a algo Ikki?"- la pregunta lo tomó por sorpresa. Ella acaricio su rostro con dulzura y él la atrajo hacia su pecho abrazándola.
-"Todos le tenemos miedo a algo, aunque ese algo sean solo truenos"- respondió dibujando una amplia sonrisa, a Saori le causó gracia el comentario ya que se refería a ella claro está. –"¿a qué le temes tu hermosa?"- devolvió la pregunta.
-"Ey.. yo pregunté antes, pero creo que sería a envejecer y quedar como Hilda"- El muchacho comenzó a reír ruidosamente junto con ella. Ella lograba eso que él riera, que fuera feliz, ella lo volvió una persona de nuevo. Evadió su pregunta notablemente, puesto que su respuesta sería extraña y no sabría como Saori podría reaccionar. Quedaron en silencio unos minutos, disfrutando de la compañía mutua. Se hacía tarde y debían regresar, así que Ikki se puso de pie y le extendió su mano a la chica que gustosa la tomó y emprendieron el camino juntos. El episodio "Hilda/Esmeralda" había quedado relativamente en el pasado para ella. Aunque procuraba ir con cuidado.
Llegaron a la mansión y Saori se dirigió directo a su oficina, Ikki sabía que algo le ocurría, él había aprendido a descifrarla. Cuando de intimidad se trataba podía decir que la conocía completamente, bastaba una mirada o al oír el ritmo de su respiración, para saber lo que ella quería. Trasladó a la vida cotidiana aquello, notando extraña a la chica.
o – o – o – o
Saori no podía esperar más por él. Ikki dijo que estaría en su cuarto en dos horas y no había aparecido. Varias semanas trascurrieron de aquel paseo en el parque donde todo parecía ir viento en popa. Aunque en los últimos días habían estado tendiendo algunos problemas, más bien ella tenía un problema y ese problema tenía nombre: Hilda. La reina no dejaba de "acosar" al caballero. Cuestión que molestaba demasiado, aunque la pelilila no podía juzgar a ciencia cierta si a él le incomodaba eso. Las situaciones comprometedoras entre Ikki y la perra de Hielo, como Saori y las chicas la llamaban secretamente, fueron varias.
Primero los encontró en la cocina, Hilda llevaba una bata de noche muy corta de color negro y encaje y los ojos de Ikki no podían evitar recorrerla, luego en la biblioteca, donde la mujer dejó caer "accidentalmente" unos libros agachándose y dejando que la falda que traía revelara sus pantis justo en la cara de él.
Sacudió su cabeza y decidió ir a buscarlo a su cuarto. Golpeó pero Ikki no respondió, entonces entró escuchando el sonido de la ducha. Sonrió para sí, sin duda era su lugar favorito para tener sus encuentros. Caminó lentamente y empujó la puerta que no estaba cerrada. La imagen la sorprendió en demasía. Llevó la mano a su boca y las lagrimas comenzaron a empañar su visión, o tal vez iba a desmayarse no lo sabía.
Debajo de la lluvia de la ducha, con la cortina abierta de par en par estaba Ikki, tomando a Hilda por sus caderas, ella estaba de espaldas a él y su pecho estaba paralelo al piso, sus movimientos eran frenéticos. Ambos estaban desnudos, y tan compenetrados que jamás la oyeron. Saori comenzó a caminar hacia atrás, debía salir de ahí, pero al hacerlo se tropezó con un pequeño banco. El ruido los hizo levantar la mirada. Y ante él estaba ella, la mujer con la que había compartido su cama más que con cualquiera. El caballero empujó bruscamente a Hilda tirándola en el suelo y salió de la ducha tomando una toalla.
-"Mierda Saori"- se lamentó el muchacho, colocándose sus pantalones y siguiendo a la chica.
Saori corrió alejándose de allí, nunca había corrido tan rápido en su vida. Sentía el sonido de su corazón quebrarse. Se llamaba sí misma "estúpida, estúpida" sin cesar. Pero antes de que pudiera cerrar la puerta de su cuarto Ikki la forzó para entrar.
Esta vez no tenía nada que decir, había jodido todo. La había defraudado.
-"Por favor… déjame decirte…"- fue interrumpido por la mirada llena de rencor de Saori. Jamás había visto eso, no pudo seguir hablando, después de todo lo que diría terminaría siendo mentira, los ojos azules, profundos de la chica, estaban llenos de furia y sus lágrimas caían como cascadas sobre sus rosadas mejillas humedeciendo su blanca piel. Su hermosa boca en forma de corazón temblaba sin parar, ahogando el llanto.
-"Vete"- dijo la muchacha. Él permanecía inmóvil, no quería irse, no podía dejarla así. Había arruinado todo, como Hyoga le advirtió que no hiciera, como Seiya le dijo que haría. Todo el asunto de Hilda fue un maldito error, no le gustaba, solo fue calentura, se dejó envolver por la mujer con frases como "Saori jamás estaría realmente con alguien como tú, no eres de su círculo" o "Eres un bien entretenimiento hasta que Seiya por fin se decida a volver, ella jamás amará a otro, no hay espacio en su corazón" sumado a que pasaba la mayoría del día meneándole su trasero y mostrándole sus grandes senos. Ahora lo pagaría caro. Intentaba hablar pero el rostro de la chica solo reflejaba un gran dolor y enojo, logrando que las palabras del caballero se ahogasen en su boca.
-"¡Vete Ikki maldita sea!, ¡vete al diablo!"- gritó la chica con todas sus fuerzas. Intentó acercarse pero ella se alejó. –"Vete de aquí "- la frase salió como un susurro, ya que sus lagrimas la hacían ahogarse.
El muchacho accedió a su pedido, aunque se quedó en la puerta de la habitación de la chica gran parte de la noche, golpeando de vez en cuando, pero nunca obtuvo respuesta, era obvio que no quería hablar de lo ocurrido. Luego de largas horas decidió regresar a su cuarto, sería mejor hablar con ella en la mañana.
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No durmió absolutamente nada, solo podía pensar en Saori y en la maldita estupidez que hizo. Había arruinado lo único verdadero en su vida. Se apresuro a llegar a la alcoba de la chica. Golpeo y nuevamente no recibió respuesta. Necesitaba verla, giró el picaporte y la puerta se abrió, no estaba cerrada con llave. Para su sorpresa la pelilila no estaba allí, la habitación estaba vacía, no estaban sus fotografías, ni elementos personales. El muchacho se acercó al escritorio y sobre él había una pequeña nota dirigida "A ti", sólo eso. Estaba seguro que se refería a él así que la tomó y comenzó a leerla.
"Coge todo lo que quieras con Hilda, me cansé de esto. Terminé contigo.
Saori"
Salió corriendo de allí desesperado, debía encontrarla. La culpa no lo dejaba respirar. Les preguntó a los muchachos hasta a Tatsumi y todos se sorprendieron, Saori se había ido sin decir nada a nadie y ninguna persona en la casa la había visto. June, Freya y Shunrei estaban visiblemente preocupadas, y desde ya, culpaban al caballero del Fénix. Freya, sin embargo, estaba casi segura que esto tenía algo que ver con su hermana mayor y su actitud de come hombres, en especial con el peli azul.
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Había vagado por horas luego de descender del segundo tren que la llevó lejos de su hogar y de todas las personas a las que llamaba familia. Había salido de allí hacía cinco días ya. Durante todo el trayecto en lo único que podía pensar fue en el sentimiento de traición que la hería. Ella se había entregado en cuerpo y alma al hombre que encontró con otra rompiendo, nuevamente, su corazón. Había tolerado su humor cambiante, su fobia al compromiso, el recuerdo de su amor muerto, sus tiempos y él le pagó acostándose con esa mujer. Cuántas veces Ikki le había dado a entender que lo suyo era exclusivo, solo sexo, pero exclusivo. Pero ese fue el problema desde el comienzo él solo se lo dio a atender, jamás se lo dijo, y tal vez ella lo interpretó mal. Lo único que sabía es que debía alejarse de él y de toda su vida de fantasía, necesitaba reencontrarse con ella misma.
Comenzó a sentir hambre, llegó a un café junto a la carretera, ahí aparaban viajeros y choferes de camiones. No era un lugar lujoso, pero le importaba poco, de todas formas el dinero que llevaba era en efectivo para que nadie pueda rastrearla y no era mucho. Entró haciendo sonar la campanilla de la puerta, todos los presentes giraron a verla. Llevaba un pantalón negro ajustado, con zapatillas del mismo color y una camisa larga, bastante amplia de color azul oscuro, su cabello atado en una media cola caía sobre sus hombros y algunos mechones tapaban su cara. Las miradas que se posaron en ella eran curiosas y otras hasta lascivas. Tomó asiento en la barra ordenando lo más barato del menú. Su vista estaba perdida, apenas había tocado su comida, aunque tenía apetito en un comienzo el recordar nuevamente el porqué de su presencia allí hizo que su estómago se cerrara. Fue entonces cuando sintió una mano posarse en su hombro con firmeza sacándola de su ensimismamiento, volteó su rostro lentamente para encontrarse con una mirada familiar.
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Ikki había pasado los últimos días buscando a Saori en los lugares que según él creía podía estar. Por fin se encontró exhausto y frustrado frente a la misma banca que semanas atrás compartieron juntos, cuando él todavía no había arruinado todo. Desde que ella se había ido se sentía miserable, y estaba aterrado con la sola idea de que algo malo podría haberle ocurrido.
Regresó a la mansión y se encerró en su oscuro cuarto, quería estar solo. Se sentó en el borde de la cama y hundió su rostro entre sus manos. Luego de lo ocurrido evitó cruzarse con Hilda, hasta que justamente ese día no resistió más y le dejó en claro que no se le acerque de nuevo. Sintió que sus manos se humedecían, para su sorpresa estaba llorando. Él, el caballero del Fénix estaba llorando, entre sorprendido y asustado dejó que las lágrimas salieran de sus ojos. Lágrimas que había contenido por mucho tiempo. No lloraba solo por ella, sino por él mismo.
Y fue en ese instante que se dio cuenta que no podía respirar sin ella, que se volvió adicto a sus besos, a sus caricias, a su amor. El dolor que sentía superó todos sus estándares. "Me gustaría gritar que te amo, que te necesito" pensaba, "Pero no lo haré. Solo lo diré cuando te tenga junto a mí de nuevo, cuando pueda verte a los ojos porque tu eres la dueña de mi silencio Saori Kido"
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Hola! Bueno así que Ikki no tardó en arruinar las cosas ¿verdad? ¿Qué ocurrirá después? ¿Y quién será esa mirada familiar que Saori se encontró? Bueno esas respuestas la tendrán en el próximo capítulo que trae drama y más drama, junto con lemon y más lemon.
Quería además hacer un anuncio, junto a mi queridísima amiga Madeimoselle Rousseau comenzamos a escribir un fic acerca de Sailor Moon titulado "Tormenta de Fuego". La historia contiene aventura, fantasía, amistad y sobre todo romance. Las protagonistas son Rei Hino (Sailor Mars) y Makoto Kino (Sailor Jupiter). Espero se den una vuelta y disfruten de una historia original.
Debo agregar que tomé prestado a Ikki como uno de los galanes para ese fic, pero solo físicamente, no como el caballero del Fénix.
Sin decir más me despido, agradeciendo a todo aquel que toma su tiempo para abrir y leer esta historia.
Nick Rivers*
