Me retrasé un día de nuevo uuU pero tuve tantas cosas que hacer en la semana que sólo pude terminar el capi hoy. Además me trabé con una de las escenas u/u, ya se darán cuenta cual. No quiero entretenerlos más, aclaraciones al final del capi (por que SÉ que las necesitarán, es un capítulo un poco confuso ^_^U).

Disclaimer: Katekyo Hitman Reborn no me pertenece.

Por cierto:

"abc": son recuerdos/sueños.

abc: son pensamientos.


Whisper

Llegó a lo que parecía ser un restaurante que ya se encontraba cerrado. Todo el camino se había dejado guiar por el moreno sin quejarse y sin soltarle la mano, aunque esto se debía más que todo a que aún no podía caminar muy bien por sí solo. Cada vez que se tambaleaba y estaba a punto de caer el joven lo sostenía para que siguiera en pie. No entendía tanta amabilidad con un desconocido pero tampoco se quejaba de ello, mientras estuviera tan desubicado necesitaría toda la ayuda posible. Al cruzar la puerta lo recibió un ambiente cálido y que, por algún motivo desconocido, le infundió seguridad.

- Espérame aquí un momento, traeré unas toallas- dijo el japonés antes de correr hacia algún lugar dentro del establecimiento.

El joven sólo se quedó quieto, en el mismo lugar del recibidor donde lo dejó el otro. No pasaron ni cinco minutos cuando sintió los pasos apresurados de su anfitrión que entró por una puerta a la derecha con una toalla en sus hombros y otra en su mano.

- Así no te enfermarás- dijo mientras colocaba la toalla sobre su cabello y empezaba a secárselo, a lo que el desconocido se sorprendió mucho. Era cierto que estaba herido, pero eso era algo que podía hacer por sí solo. Levantó una mano y le quitó suavemente la toalla al beisbolista para empezar a secarse el cabello él mismo.

Yamamoto lo miró por un momento. No entendía porque había tomado esa actitud tan protectora hacia ese joven pero no era algo de lo que se arrepintiera. Le dio una sonrisa y tomándolo de la mano lo llevó hacia el interior de la casa.

- Puedes quedarte aquí todo el tiempo que quieras, hasta que te sientas mejor o podamos contactar a tu familia. Por cierto, aún no te he dicho mi nombre- dijo mientras se detenía un momento para voltear a ver al pelinegro- Me llamo Yamamoto Takeshi, ¿y tú?

- ...- El pelinegro lo miró un momento sin saber que hacer, por un lado no sabía su nombre, y por otro, aunque lo supiera no podía hablar. Soltó un suspiro nervioso y solo negó con la cabeza.

- ¿Eso qué significa?- le preguntó confundido el japonés- ¿No quieres decirme tu nombre?

- ...- El menor volvió a negar mientras hacia ademanes con sus manos señalando su boca y después volviendo a negar.

- ¿No puedes hablar? ¿Es eso lo que quieres decir?- preguntó Yamamoto, encontrándole algo de sentido a esas señas y al silencio que había mantenido el joven hasta ese momento. El asentimiento del otro fue suficiente para entenderlo.- ¿Puedes escribirlo?- Volvió a recibir una negativa y se quedó unos minutos pensativo- ¿Sabes cuál es tu nombre?- Su instinto le decía que esa era la pregunta correcta y la negación del joven se lo confirmó.- Ya veo, ¿acaso perdiste la memoria?- el leve cabeceo basto esta vez.

Decidió no insistir más, si lo que le decía ese extraño joven era cierto probablemente la causa estaba relacionada con el lamentable aspecto que tenía, quizás su hipótesis de que había tenido un accidente y se había perdido no estaba tan errada después de todo. Salió de sus pensamientos, lo mejor era dejar que el joven se diera un baño para evitarse un resfriado y después ayudarle a curar sus heridas. Que descansara esa noche, ya mañana encontraría otra forma de ayudarlo.


"Rojo, era todo lo que podía ver a su alrededor. Rojo sangre, lo que veía era sangre. Confusión, miedo, dolor. Sentía todas esas emociones llenar su cuerpo. Empezó a temblar y en un acto inconciente de desesperación llevó las manos a cubrir su rostro para dejar de ver el macabro espectáculo frente a sus ojos, pero cuando vio sus manos estas estaban llenas de sangre, que se escurría aún goteando fresca entre sus dedos. Quiso gritar pero la voz no le salía de la garganta.

Entonces todo empeoró. No sólo era sangre, también habían trozos de cuerpos mutilados. Brazos, manos, pies e incluso una cabeza. Quería salir, quería gritar, quería escapar de alguna manera o se iba a volver loco. La desesperación iba a enloquecerlo ya que ni siquiera podía cerrar los ojos. Estaba completamente congelado y aterrado por lo que veía pero algo le decía que iba a volverse aún peor. Y lo hizo.

De pronto ya no eran solo imágenes. Todo empezó a moverse. Se sintió como si estuviera viendo una película de mala calidad en la que él fuera el protagonista. Se vio a sí mismo despedazando esos cuerpos, atacando a quien estuviera en frente, siendo preciso y sin demostrar piedad, pudo escuchar los gritos y las súplicas pero sólo como un murmullo distorsionado. Todo se sentía completamente irreal.

- ¡INU! ¡Detente! ¡Ya basta!

Escuchó una voz grave gritando, casi como una orden, pero no sabía si era para él y tampoco podía detenerse. Los cuerpos seguían cayendo a sus pies. No podía más, quería parar, quería detenerse, sintió las lágrimas acumularse en sus ojos y nublarle la vista, impidiéndole distinguir a la persona que se paró frente a él".

Despertó completamente asustado y temblando, de haber podido gritar estaba seguro que lo habría hecho. Lágrimas silenciosas caían de sus ojos mojando la polera que amablemente Yamamoto-kun le había prestado, puesto que su ropa estaba inservible. Se cubrió el rostro con las manos y empezó a respirar profundamente para intentar recuperar el aliento, tratando con todas sus fuerzas de borrar las imágenes que aún seguían muy presentes en su mente.

¿Qué...qué fue eso?

Una pesadilla, eso fue lo primero que se le ocurrió. Pero se sentía tan real, como si de verdad hubiera sucedido y pensándolo bien quizás así había sido. Un recuerdo. ¿Podría ser realmente un recuerdo? No sabía que más pensar pero la idea de que él hubiera sido capaz de hacer esas cosas lo aterraba. Encogió sus piernas y las rodeó con sus brazos intentando calmarse a sí mismo, cuando notó algo que no había visto antes.

Tenía una especie de tatuaje en el antebrazo derecho.

Acercó su brazo a su rostro para apreciarlo mejor y corrió la manga para descubrirlo totalmente. INU0013. Eso era lo que tenía escrito en el centro. Era una marca pequeña, casi como un código de barras y por eso no lo había notado antes.

¿Qué significa esto?

Lo tocó con un dedo pero al instante sintió como si una descarga eléctrica lo recorriera y una imagen se infiltró en su cabeza. Alguien le estiraba el brazo a la fuerza y le ponían una especie de sello, después sólo recordó dolor. Aunque la imagen salió de su cabeza, el dolor seguía presente tan vivo que sin poder evitarlo el joven pelinegro cayó inconciente.


La mañana se hacía presente sobre Namimori y como cada mañana, Yamamoto se levantó muy temprano para ir a la escuela. Después de alistarse rápidamente, fue a ver a su inesperado invitado para asegurarse de que se encontrara bien. Se asomó por la puerta después de tocar y la imagen que vio lo dejó fuera de juego unos minutos.

Aún sigue dormido.

Sin embargo, no era sólo el hecho de que siguiera dormido. La forma en la que descansaba era tan pacífica y se notaba tan tranquilo y hermoso que se sonrojó sin poder evitarlo. En cuanto lo notó sacudió su cabeza para alejar esos pensamientos.

- ¡¿Pero qué estoy pensando?- se reclamó a sí mismo en voz alta.

Unos ruidos que vinieron de la cama le hicieron levantar la vista. Vio al joven levantarse lentamente y mirarlo con sus confundidos ojos grises unos segundos, seguro intentando recordar que hacía ahí.

- Lo siento, no quise despertarte- sonrió al tiempo que se rascaba la nuca nervioso.- ¿Ya te sientes mejor?- el pelinegro le dio un asentimiento dándole a entender que sí- Me alegra, ¿Ya pudiste recordar algo?- esta vez el chico se tomó unos segundos antes de negar lentamente.-Lo lamento, bueno ahora tengo que irme a clases pero trataré de regresar temprano, ya le dije a papá acerca de ti y no tiene ningún problema en que te quedes, aunque me recomendó que te llevara a la policía cuando regresara.- al decir eso pudo notar la mirada nerviosa del pelilargo- ¡Pero no vamos a hacer nada que tú no quieras! Así que tranquilízate y trata de descansar, papá te traerá el desayuno después. Ya se me hace tarde. ¡Hasta luego!

El beisbolista se fue rápido para poder encontrarse con Tsuna mientras su desconocido huésped miraba a la nada perdido en sus pensamientos. No había querido mentirle, pero algo dentro suyo le decía que era mejor que no le contara nada acerca de su sueño/recuerdo/pesadilla, al menos no por ahora.


Tsuna se terminaba de alistar antes de ir a la escuela. Milagrosamente se había levantado muy temprano, más que nada, por el hecho de que no había podido dormir muy bien con tantos pensamientos en su cabeza. Soltó un suspiro cansado mientras salía de su habitación pero se detuvo al ver a Bianchi apoyada en la pared del corredor, como esperándolo.

- Reborn ya me lo contó- mencionó cortando el raro silencio que había surgido entre ellos.

- ¿T-te refieres a lo de Gokudera-kun?- preguntó nervioso, aún no se sentía capaz de hablar del tema.

- Yo tampoco creo que esté muerto, es demasiado terco para eso- dijo en un tono tranquilo como si de quien hablaran no fuera su hermano menor, sorprendiendo a Tsuna con eso.

- Pe-pero...

- Escucha- le cortó seria- Cuando Hayato se fue de casa y los hombres que mi padre mandó a buscarlo no lo encontraron en un buen tiempo todos pensaron que estaba muerto, incluso yo.- la mirada sorprendida de Tsuna le dio a entender que tenía su atención.- No digo que no creyera que él era fuerte pero, ¿cómo puede un niño de ocho años sobrevivir por su cuenta en el bajo mundo? Estaba solo y tenía todo en contra, la posibilidad de que siguiera vivo era casi nula, aún así mi padre siempre confió en que Hayato podría lograrlo y yo también decidí confiar en él. Años después lo encontré aquí, en Japón.- una sonrisa afloró en sus labios- ¿No crees que si Hayato pudo superar algo como eso, podrá superar cualquier cosa? Él sabe que ustedes lo esperan y va a hacer todo lo posible por volver. No sé cuanto tiempo pase o dónde lo encuentren, tampoco sé si será el mismo que antes, pero sé que va a regresar.

Con esa última frase y una sonrisa confiada, Bianchi se fue por el pasillo dejando a un Tsuna confundido, pero mucho más tranquilo que el día anterior.


En una fábrica abandonada en lo que había sido un gigantesco sector industrial el que hubiera gente en lo alrededores no era algo común, sin embargo, había no solo unas pocas, sino muchas personas moviéndose sigilosamente por sus instalaciones.

- ¿Alguna noticia?- preguntó rudamente un fornido hombre oculto en las sombras, de espaldas al grupo de hombres que acababan de llegar.

- Encontramos una pista. Lo vieron cerca de un puente ayer por la tarde en compañía de un joven aún no identificado- mencionó uno de sus subordinados con un tono completamente monótono, sin emociones.

- Bien, quiero que indaguen más sobre la identidad de ese sujeto. No me importa si tienen que matarlo primero para llegar a nuestro objetivo.- ordenó mientras se daba la vuelta levemente, permitiéndoles a sus hombres apreciar sus furiosos ojos azules.

- Si señor- mencionaron juntos, como si estuvieran programados, dándose la vuelta para salir todos al mismo tiempo y dejándose ver todos a la vez.

Todos, sin excepción, tenían el cabello largo y negro, recogido en una coleta. Todos llevaban gafas de protección que les cubrían la mitad del rostro e impedían su reconocimiento. Todos eran simples marionetas sin voluntad en las manos de su jefe.

- Voy a encontrarte, sólo es cuestión de tiempo- susurró el hombre apenas los otros se hubieran ido.


Había desayunado tranquilo, tal como había esperado el padre de Yamamoto-kun era tan amable como él. Se había pasado el resto de la mañana intentando descansar, pero era imposible. Tenía miedo de volver a dormir, tenía miedo de volver a soñar.

Miró a su alrededor, sabiendo que se encontraba solo en la casa por que el padre de Yamamoto-kun había salido a atender unos pedidos. Se sintió aún más asustado con este hecho, preguntándose mentalmente a que hora regresaría su anfitrión. Desgraciadamente, aunque él no quisiera descansar, su cuerpo no opinaba lo mismo. Lentamente sintió que sus ojos se cerraban y la inconciencia le iba ganando.

"Miró a su alrededor, pero sólo podía observar una habitación de color blanco. Quiso moverse cuando notó que había alguien encima de él y al igual que antes su cuerpo se empezó a mover solo, sin que pudiera controlarlo. La persona encima suyo le besaba el cuello por lo que no podía verle el rostro, sólo una parte de su oscuro cabello y sus brazos se levantaron por cuenta propia a rodear el cuello del desconocido acercándolo más. En ese momento notó que sobre él, en lo que debía ser el techo, había un espejo. Pudo ver un reflejo que debía ser el suyo, pero en esa imagen él no tenía el pelo negro y largo sino ¿azul? Su cabello además era corto y pudo notar que...se encontraba desnudo, al igual que el fornido sujeto sobre él. Ambos cubiertos solo por una sábana.

- Hotaru...- susurró el sujeto en su oído.

¿Ese era su nombre? ¿Qué tenía que ver con ese sujeto? ¿Por qué se encontraba en una situación así con él? No sabía porque, pero lo que estaba haciendo se sentía mal de alguna forma. Quería quitarlo, pero su cuerpo lo acercaba más. Observó su rostro en el espejo. Sus ojos eran los mismos, grises, pero se observaban vacíos y tristes. Entonces pudo notar que, a pesar de que no hacía nada por evitarlo, él no estaba disfrutando de lo que pasaba entre ellos. ¿Por qué lo hacía entonces? Se sintió asqueado, enfermo, con ganas de llorar. Miró su reflejo una vez más y vio que una lágrima caía por su mejilla sin que su acompañante lo notara, a la vez que su brazo derecho empezaba a acariciarle la espalda. Fijándose bien, se dio cuenta que su brazo no tenía ninguna marca, ningún tatuaje. ¿Cuándo se lo habían hecho entonces?

El sujeto empezó a hacerse lugar entre sus piernas y no pudo soportarlo más, no podía seguir viendo eso. Giró su cabeza a un lado y cerró sus ojos con toda la fuerza que pudo, a pesar de que sabía que no podría borrar esa imagen de su cabeza".


Se dirigía camino a su casa. Ya le había comentado a Tsuna acerca del misterioso joven que había encontrado en su camino el día anterior y, aunque Tsuna le dijo que no debería confiar tan tranquilamente en extraños, pudo notar que el castaño parecía más animado. Eso lo hizo sentir mejor. Estaba poniendo todo su esfuerzo en mantener viva la esperanza de que Gokudera regresara y lo último que necesitaba era ver a Tsuna deprimido por no creerle. Una sonrisa cruzó su rostro al entrar a su casa y lo primero que notó fue que su padre había salido.

Subió las escaleras con rumbo a la habitación de su huésped para saludarlo, pero antes de abrirla pudo escuchar un leve llanto que venía de adentro en una voz que se le hacía demasiado familiar. Abrió la puerta rápidamente y se adentró a la habitación, viendo que el pelinegro parecía tener una pesadilla, ya que se revolvía por toda la cama soltando leves quejidos y completamente bañado en lágrimas y sudor. Se acercó a su lado para intentar despertarlo, no quería verlo así.

- ¡O-oye! ¡Despierta!- lo llamaba mientras lo zarandeaba un poco.

El joven pareció reaccionar al oír su voz, despertando de inmediato y buscando su mirada. En cuanto lo vio frente a él se abalanzó en sus brazos, sujetándolo como si la vida se le fuera en ello. Yamamoto no supo bien como reaccionar, así que solo lo abrazó de vuelta y le acarició la espalada intentando tranquilizarlo, sin poder evitar el volver a ruborizarse como lo había hecho esa mañana.

- Hey, tranquilo, sólo fue una pesadilla. Ya terminó.- le dijo suavemente al oído.

En ese momento, lo único que podía sentir el pelilargo era tranquilidad al estar en los brazos del otro. Se sentía protegido y seguro, como si nada pudiera hacerle daño. Se dio cuenta que con tan sólo un día, con tan sólo unas palabras y un abrazo, había llegado a necesitar y depender de quien ahora lo sostenía, de una manera tan grande que no sabía si podría dejarlo ir alguna vez.

En ese momento, lo único que podía pensar Yamamoto era que de alguna manera, con todos los sentimientos y sensaciones que le producía este extraño joven, le estaba siendo infiel a Gokudera.


...

Bueno...

A los que entendieron... uuU, pueden matarme, no voy a poner resistencia, me lo merezco T_T, ¡aunque tienen que saber que realmente me costó hacer la escena del segundo sueño!T_T

A los que no entendieron...deberían revisar el capítulo 5, tercera parte (más específica no puedo ser XD), ese es el POV de Haya-kun y explica MUCHO este capi.

Ahora si, trataré de publicar el siguiente capi pronto, en serio T_T

Ciao!