Hasta que te olvide

Horóscopo

Leo (él): Este año los Leones se sentirán tentados a demostrar todo lo que saben y pueden, por lo tanto harán gala de su proverbial soberbia, para tratar de impresionar a su entorno. Pero la posición retrograda de Saturno en Virgo hará que, en más de una ocasión, su actitudes sean mal interpretadas y quedara rotulado como un vanidoso incorregible. Comprobarán que la pareja funcionará de maravillas porque les aportara el orden y el aplomo que tanto necesiten para contrarrestar sus fogosos ímpetus que a veces los hacen cometer errores.

Virgo (ella): Aunque Virgo intente mostrarse frió, irónico e indiferente ante los demás, Mercurio, su planeta regente, buscara a desenmascararlo en el área afectiva y dejar que los demás lo conozcan tal cual es: Un volcán erótico y un romántico incorregible. Y será entre la segunda mitad del año cuando Mercurio, transitando en la Casa de Libra, lo impulsara a dejar de pensar tanto y dar rienda suelta a sus impulsos. Anímese a demostrar sus sentimientos más recónditos en ese periodo. En el transcurso del mes entrante, la disonancia de Venus-Neptuno abundara en decepciones y traiciones amorosas.

La compatibilidad de Leo con Virgo es regular, y ambos signos tendrán que trabajar bastante para que la relación sea duradera. La personalidad de Leo es muy distinta a la de Virgo.

o – o – o - o

Arrojó el diario del día con molestia, ¿qué podría saber acerca de ellos? De seguro esta sección la escribía algún aprendiz de periodismo con aires de llegar a ser editor y entre escribir obituarios o signos, eligió este último. Se removió molesta entre las duras sabanas. Había rentado la habitación más sencilla del hotel más barato, del lugar menos visitado. Decidió ir a bañarse, una ducha la revitalizaría y así podría seguir su viaje. Partiría al llegar el mediodía hacia Kanagawa o cualquier ciudad ubicada al sur. No tenía horarios, de todas maneras era ella y solo ella la que emprendió este viaje… o escape. Se levantó pesadamente y antes de entrar al cuarto de baño encendió una radio bastante antigua. Una vez dentro abrió la canilla y esperó unos segundos hasta que el lugar se llenara de vapor, no tardó en colocarse bajo el agua caliente. Echó su cabeza hacia atrás y comenzó a relajarse. Parecía que nadie sabía aun su paradero, temió porque su huida se frustrara días atrás cuando se encontró con él en la cafetería junto a la carretera.

Flash Back

-¿"Qué haces aquí?"- preguntó la pelilila desconfiada.

-"Yo debería preguntarle lo mismo Srita. Kido"- respondió el muchacho de manera correcta –"¿Se encuentra usted bien?"- interrogó el joven de mediana estatura y cabello castaño claro.

-"Sí… si"- dijo asintiendo-"Hola Jabu, cuánto tiempo sin verte"- El muchacho frente a ella le dio una sonrisa sincera, era cierto que hacía mucho tiempo que no se veían. El caballero del unicornio decidió alejarse de la mansión sin decirle a ninguno de sus allegados hacia donde se dirigía luego que se enteró de la relación que Seiya mantenía con Saori, aunque secreta, era seria. El tenerla nuevamente delante suyo le hizo revivir ese sentimiento de cariño hacia ella, el que siempre sintió y razón principal por la cual se alejó.

-"¿Qué hace aquí? ¿Está sola?"- interrogó.

-"Estoy muy bien, estoy sola y solamente paseo"- dijo la chica tratando de sonar convencida, aunque lógicamente una muchacha como ella no estaría paseando sola, en un lugar así. Hizo una pequeña pausa y desvió su mirada hacia un lado. "Bien estoy, sola también, pero no paseo, me escapo…"- confesó. Dicha confesión no le sorprendió para nada al muchacho, era obvio que algo le ocurría, ese lugar junto a la ruta no era un lugar para Saori Kido.

-"¿Puedo acompañarla?"- preguntó señalando el alto banco para tomar asiento junto a ella en la barra, la muchacha asintió dubitativa. Le horrorizaba el hecho de ser descubierta, no quería volver, no podía ver a Ikki y a los demás a los ojos y mucho menos a Hilda, quedaría como una niña tonta y caprichosa que se fue para llamar la atención de todos y de verdad, esta vez, no era el caso.

-"Y bien… ¿quiere hab.."-

-"Jabu no me trates de usted me haces sentir vieja y no soy ninguna reina de hielo"- interrumpió la pelilila riendo comprendiendo la maldad de su dicho, dejando a un Jabu desconcertado. El muchacho sonrió cálidamente para proseguir.

-"¿Quieres hablar al respecto?"- preguntó.

-"No hay mucho que decir, solo… necesitaba alejarme, ya sabes necesitaba respirar Jabu, necesito descubrirme a mí misma, equivocarme y no puedo hacerlo si todo el mundo trata de protegerme"- las palabras de Saori le mostraron cuanto había cambiando esa chica, ya era todo una mujer y estaba más hermosa que nunca. Sabía que Saori no iba a decirle más, así que se conformó con hacerle compañía.

Se hizo tarde y decidió acompañarla a buscar un hotel para pasar la noche. No fue difícil elegirlo, ya que ella optó por el menos costoso. Se despidieron en la puerta de la pequeña posada.

-"Gracias por acompañarme Jabu"- dijo ella agradablemente.

-"No es nada, ¿seguro estarás bien?"- preguntó, la chica se limito a asentir sonriendo.

-"Jabu"- lo llamó antes que el chico pudiera darse la vuelta para irse. –"Por favor no le digas a nadie que estoy aquí… en realidad no digas a nadie que me viste"- le pidió de manera suplicante.

-"No lo haré, respeto tu decisión, pero por favor ten cuidado Saori, el mundo aquí afuera no es como en las películas, no toda la gente es amable"- elevó su mano en señal de saludo y se perdió en la inmensidad de las calles.

Fin del Flash Back

Sonrió para sí, de todas las personas en el mundo jamás creyó que se lo encontraría a él. Al menos pasaron un lindo rato. El agua comenzaba a entibiarse, ya había pasado mucho tiempo bajo la ducha y debía irse. Terminó de secarse, se vistió con unos pantalones de mezclilla algo holgados, una remera sin mangas color negra, zapatillas del mismo tono y ató su cabello húmedo en una alta cola de caballo, tomó su pesada mochila de montaña y cerró la puerta de la habitación tras ella.

o – o – o – o

Ikki casi no salía de su habitación, Shun le llevaba la comida día tras día, procurando también que al menos abra sus cortinas para dejar entrar la luz del sol. El aspecto desmejorado de su hermano lo preocupaba, pero sabía también que no había mucho que decirle. Habían pasado ya dos semanas y nada se sabía de ella, ni buenas ni malas noticias. Tatsumi insistió en dar parte a la policía, pero Shiryu lo persuadió diciéndole que si Saori quería estar sola era mejor así, la encontrarían cuando ella quisiera ser encontrada.

Tocaron a su puerta como cada día, sabía que era su hermano menor para traerle el almuerzo, ni siquiera se molesto en contestar, estaba sentado en el gran sillón mirando en dirección a la ventana aunque las cortinas estuvieran cerradas. La puerta se abrió tras él. Sintió el sonido de los pasos y de la charola de plata siendo apoyada en la mesa de madera oscura.

-"Te volviste un ermitaño otra vez"- replicó una voz que no era la de su hermano. Ikki cerró los ojos con fuerza e hizo una mueca de fastidio.

-"No es asunto tuyo Hyoga"- respondió con desgano a la vez que lanzaba un suspiro. El caballero del Cisne estaba preocupado por él, no era un secreto que solían pelearse bastante, pero todo era en broma, se apreciaban como hermanos y como tal el rubio no lo dejaría caer, debía ayudarlo.

-"Ikki"- dijo mientras caminaba hasta quedar frente al caballero del Fénix –"Amigo, por favor, esto no es sano, no estás bien, mírate Ikki, estas hecho un desastre. Si crees que así arreglarás las cosas estas equivocado"- sentenció con voz firme el muchacho ruso. Giró en dirección a la ventana y abrió las cortinas de un tirón dejando entrar la penetrante y brillante luz haciendo que el peliazul se tape el rostro.

-"Lárgate"- gruñó de manera violenta el Fénix, levantándose de la misma forma, no quería que nadie le dijera lo que era mejor para él o lo mal que hacía en estar encerrado, porque nadie entendía por lo que él estaba pasando. Se sentía abrumado por la situación, no supo manejar nada, por un estúpido desliz perdió a Saori. Por un estúpido desliz se enamoro de ella en primer lugar, desde el primer momento no había hecho bien las cosas. Condenó su relación con la chica desde que la besó por primera vez. Hyoga veía la expresión en el rostro de su amigo, la conocía. Era un sentimiento de frustración e impotencia el que invadía a Ikki.

-"De verdad la quieres ¿no es así?"- habló suavemente, como no queriendo invadirlo demasiado, sabía que no le era fácil al peli azul hablar de sus sentimiento, mucho menos con él. Ikki jamás respondió. El cisne siguió hablando –"Hilda ya regresó a Asgard, es un buen motivo para que dejes de esconderte en este lugar"- informó. La verdad era que Ikki no se encerró en su cuarto por la presencia de Hilda en la casa, poco le interesaba ella, pero no quería cruzársela, de lo contrario sabía que no la trataría nada bien. Él era el único culpable de arruinar las cosas con Saori, pero ella hizo lo que hizo adrede, fue tejiendo poco a poco una telaraña en su mente para que él cayera y él como el estúpido que es lo hizo.

-"Tu me dijiste que tiendo a arruinarlo todo y no te equivocaste"- dijo con voz ronca mirando hacia abajo. Había alejado a la única mujer, después de Esmeralda, que logró entrar en su corazón de piedra. Y ahí estaba él, el valiente caballero que peleo incontables batallas, al que lastimaron físicamente de maneras aberrantes, el mismo que fue torturado y humillado alguna vez, el que conoció la gloria y fue merecedor del título de "Héroe", ahí estaba avergonzado por su actitud, con su un dolor punzante en su corazón que no se iría, le asustaba demasiado la idea de que Saori no llegase a perdonarlo jamás.

-"¿Qué ocurrió el día que dijiste que hablarías con Seiya? ¿Qué le dijiste?"- interrogó Hyoga sacándolo de sus pensamientos.

-"Que creía estar enamorado de Saori"- respondió el peli azul.

-"¿Y es eso verdad Ikki?"- su voz adoptó un tono serio.

-"No"- dijo. El caballero del Cisne se sorprendió ante su respuesta, lo desconcertó. –"Dije que creía estar enamorado, pero la verdad es… que estoy seguro, la amo y jamás se lo dije"- finalizó Ikki tomando asiento en el borde de su cama escondiendo su cabeza entre sus manos. El muchacho rubio se limitó a acercarse y posar su mano en el hombro del muchacho en señal de apoyo.

-"Si está destinada para ti, se volverán a encontrar"- dijo el Cisne mientras salía del cuarto, pero antes se detuvo abruptamente ante la puerta. –"Pero cuando lo hagas, deja tu maldito orgullo de lado y mantén a la mujer que amas contigo, cuídala y respétala como se lo merece y estoy seguro que si lo haces, serás muy feliz… y otra cosa, no te quedes de brazos cruzados, levántate y búscala, pelea por ella"- y sin decir más desapareció de allí. Ikki se quedó pensando en las palabras de su amigo unos minutos. Había olvidado lo que era sentirse feliz, lo olvido hasta que estuvo con ella. Y dejarla atrás a la pelilila representaba dejar atrás el sentimiento llamado "felicidad". Decidió entrar al cuarto de baño y ducharse, tenía que salir a buscarla.

-"No voy a perderte, y me rehúso a olvidarte"- dijo al mismo tiempo que se quitaba la ropa.

o – o – o – o

Los últimos rayos del Sol apenas iluminaban la tarde, había estado viajando todo el día. Caminó demasiado y estaba exhausta, suerte que algunos camioneros aceptaron llevarla a lo largo del trayecto. Jamás creyó que llegar al sur sería tan lejos de donde ella venía. Aunque no tenía idea de donde ella realmente venía, jamás supo con exactitud si tuvo padres o solo apareció por arte de magia en el santuario de Grecia, ¿habría nacido en Grecia o tal vez en otro lugar? En fin, jamás lo sabría, al igual que nunca sabría si tuvo hermanos, si era la mayor o menor de ellos, si su llegada fue deseada, si había alguien allí afuera que la extrañaba y se preocupara por ella. Su mente viajó hasta la mansión, se preguntó como estarían todos, el vientre de Shunrei seguro había crecido en estas dos semanas, el bebe ya se estaría moviendo incansablemente, y ella se lo estaba perdiendo. Extrañaba a sus amigas, las ocurrencias de June, los abrazos de la joven china y hasta Freya, que había llegado a querer como una hermana. Pero al recordar a la rubia instantáneamente se acordó de ella, de Hilda y acto seguido de Ikki tirándosela. Sacudió su cabeza, había llegado al pequeño pueblo, estaban de fiesta al parecer ya que las calles estaban adornadas con lámparas de papel, guirnaldas de colores estridentes, las personas llevaban ropa muy colorida y máscaras. Todos bailaban en medio de la calle y reían, puestos ambulantes adornaban los bordes de las largas calles vendiendo todo tipo de chucherías. Niños corriendo por doquier que debía esquivar, no pudo evitar esbozar una sonrisa, el ambiente festivo la contagiaba. Carros alegóricos estaban preparados para un desfile, eran gigantes y excelentemente decorados. Uno en particular logró llamar su atención, era el más grande de todos, llamas hechas de papel brillante lo envolvían, en el centro lleno de brillos e innumerables lentejuelas se extendían unas alas rojas, el ave tenía plumas largas y majestuosas, era un Fénix, resurgiendo del fuego, de sus cenizas.

-"Hasta aquí me persigues, ¿verdad?"- dijo hablando sola. Siguió caminando entre las personas tratando de no chocar con nadie, debía buscar un hotel para dejar sus cosas y luego comer algo, desfallecía de hambre. Logró encontrar una posada, humilde, pero acogedora. La habitación era enteramente de madera, con una amplia cama de colchón alto y cabezal de caño. Había un pequeño hogar a leña, esta noche lo usaría, mientras más se dirigía al sur más frio hacia. "Pero jamás como en Asgard" pensó, le era inevitable no pensar en algo relacionado a esa mujer, lo ocurrido la afectó demasiado.

Saori usaba escalas de dolor para determinar cuánto le importaba una persona, sonaba tonto, pero de esa manera medía lo que sentía. Cuánto mas le dolía no poder estar cerca de alguien era el grado en que lo quería. Así por ejemplo, no poder estar cerca de su abuelo era un 8 en su escala, la marca más alta que tenía hasta el momento. Lo ocurrido con Seiya era un 5 o un 6 porque más que dolerle la llenaba de ira. El tener lejos a sus amigas le propiciaba una escala de hasta 7, porque las necesitaba como al aire, nada era fácil sin ellas. Pero con Ikki, todo fue diferente, no por lo que le hizo, sino por el dolor que significaba alejarse de él, estaba segura que Ikki sería en su escala un 9 o un 10, porque si bien su abuelo había fallecido, sabía que lo tuvo con ella siempre hasta el último momento, en cambio a su caballero solo lo tuvo poco tiempo y no le alcanzó, nunca le alcanzaría.

Terminó de acomodar sus efectos personales, sacó un abrigo largo de color azul eléctrico de su bolso y se lo puso. Salió de la posada ya sabiendo a dónde dirigirse puesto que le habían recomendado un pequeño bar donde la comida era deliciosa, abundante y sobre todo económica. Los festejos seguían y parecía que atrajo a muchas personas puestos que las calles estaban colmadas. Al entrar al oscuro y escondido bar ubicado en una esquina no pudo divisar mesas vacías, la barra también estaba ocupada, solo le restaría esperar. Sin embargo, en el fondo del lugar una pequeña mesa con dos sillas se encontraba desocupada. Caminó hasta ella y tomó asiento. No pasó mucho hasta que una simpática camarera pelirroja con pecas en su rostro le tomara su pedido. Esperó unos minutos distrayéndose con la flama danzante del velón rojo en medio de la mesa, comenzó a sonar música en el lugar, parecía música griega, ella amaba la música griega, en especial danzar al ritmo de ella. En verdad amaba todos los ritmos existentes, su sueño frustrado era el de ser bailarina y subirse a escenarios a lo largo y ancho del mundo entreteniendo a la gente. Su pensamiento fue interrumpido por la llegada del pedido, hoy cenaría un riquísimo teriyaki de pollo.

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Terminó de empacar lo último que necesitaba para golpear la carretera. Subió el cierre de su campera de cuero negro y procuró no hacer ruido para poder escabullirse, esta vez sí dejó una nota despidiéndose de su hermano diciendo exactamente a donde se dirigía, "A buscarla". Tomó la motocicleta que Tatsumi cuidaba como a un hijo "prestada", de todas maneras no la usaba nunca, y además le gustaba hacerlo rabiar. Se subió a la moto Yamaha YZF- R1 negra y la encendió.

-"Tranquila bebe, sí que te gusta ronronear"- se dijo a sí mismo, definitivamente se llevarían bien.

Abrió el amplio portón eléctrico y partió hacia donde su corazón se lo indicó, tenía que encontrarla, le rogaba a Zeus que lo deje encontrarla.

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Terminó de cenar, esta vez había comido demasiado, pero de todas formas pediría un café con algún dulce, amaba las cosas dulces, a diferencia de él que constantemente le recordaba que lo empalagaban.

Mientras saboreaba un delicioso postre de chocolate y crema chantillí de manera provocativa, sin notarlo claro, le pareció escuchar una voz familiar, pero no le prestó atención, había demasiadas personas como para justo encontrarse con alguien.

-"Saori"- escuchó que la llamaban, su corazón se detuvo, no quería girar, Zeus, no pudieron haberla encontrado. –"Saori… belle"- insistió la voz, la muchacha giró su cabeza rápidamente para encontrarse con un apuesto hombre de ojos verdes y cabello del mismo color bastante largo. La muchacha no salía de su asombro, se quedó sin habla," por qué Japón es tan pequeño" se preguntaba. El caballero dorado seguía mirándola esperando que le dijera algo.

-"Hola Camus, siéntate"- soltó sin pensar con una idiota sonrisa en el rostro "que estúpida soy". El hombre tomó asiento en la silla vacía tímidamente.

-"¿Con quién estas?"- interrogó confundido.

-"Sola… digamos que sola"- obviamente su respuesta no lo dejaría satisfecho, pero no estaba dispuesta a contar todo lo ocurrido.

-"¿De quién o de qué huyes?"- preguntó Camus manteniendo la miraba sobre ella, al parecer era algo obvio a esta altura.

-"Bueno… no huyo, solo…"- sí, sí huía, pero era vergonzoso confesarlo. –"Paseo… ¿qué haces tú aquí?"- trató de cambiar el tema la pelilila. El muchacho se removió en su asiento.

-"Bueno vine a la festividad más importante del pueblo, jamás me la pierdo, este año no sería la excepción, es una de las fiestas más grandes y divertidas, pero supongo que no por eso estas aquí, ¿vas a seguir evadiéndome?"- dijo el joven con poco paciencia, algo extraño en él, ya que lo consideraba una persona bastante tranquila y paciente, pero al parecer ella no era buena juzgando a las personas.

-"Necesitaba alejarme, necesito estar sola"- su voz se quebró y las lágrimas asomaron a sus hermosos ojos azules, no notó hasta ese momento cuanto necesitaba un oído amigo, y ahí estaba él, el Caballero Dorado de Acuario, el hombre que conoció más a fondo durante su estadía en la mansión y al que le tenía un gran aprecio.

-"¿Qué es lo que pasó cherie?"- Camus posó su fuerte mano sobre la delicada y blanca mano de ella. Algo que la afectaba tanto no podía ser bueno. –"Es por Seiya, otra vez, ¿es eso?"- Saori sacudió su cabeza hacia los lados al mismo tiempo que con el dorso de su mano libre limpiaba sus lágrimas.

-"No, no es él… no él"- dijo ella pausadamente. –"No importa eso, dime, ¿con quién viniste?"-

-"Solo… realmente no tengo muchos amigos, ya lo sabes"- dijo sonriendo de lado.

-"¿Y dime, qué tal es esta fiesta para divertirse?"- preguntó con una sonrisa. Sonrisa que lo deslumbró, no había notado lo hermosa que se había puesto, estaba más madura, sus rasgos cambiaron y se notaba en su cuerpo, en la redondez de sus caderas, en sus senos perfectos. Ella era una mujer hermosa realmente. –"¿Camus?"- el llamado de la chica lo sacó de sus pensamientos.

-"Es la mejor fiesta del mundo y te lo demostraré"- dijo poniéndose de pie y extendiendo su mano invitándola a acompañarlo, la sonrisa en el rostro del muchacho le devolvió el brillo perdido. Tomó su mano y ambos se dispusieron a salir, solo que Saori se paró en seco volviendo hacia la mesa y luego alcanzándolo.

-"¿Qué pasó?"- interrogó él.

-"Es que se me había olvidado pagar"- respondió la pelilila sonriendo poniendo una mano tras su cabeza.-"Pero ya está, vamos"-

-"Ahhh, con que eres una embustera, quién lo diría hermosa y embustera"- bromeo él mientras abría la puerta para que ella salga.

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Shun se despertó sobresaltado, había tenido un mal sueño. Miro hacia un lado para encontrarse con el perfecto rostro de la chica rubia que dormía plácidamente junto a él. Sonrió y dio gracias por darle tal bendición. Se levantó sin hacer ruido e instintivamente se dirigió a la habitación de su hermano, abrió sin tocas puesto que ya sabía que no lo encontraría allí. La habitación estaba en penumbras y el silencio reinaba en ella, encendió un pequeño velador sobre la mesa frente a la cama y divisó un sobre color blanco donde su nombre estaba escrito.

-"Esta vez te despides hermano…"- murmuró Shun. Tomó el sobre y sacó el papel que se encontraba dentro, lo abrió y comenzó a leer.

Querido hermano:

Siento una vez más no haberme despedido de ti personalmente, pero sentí la necesidad de salir de allí y no podía esperar hasta que amaneciera. Esta vez, como tantas otras, no puedo darte una fecha certera de mi regreso, solo puedo prometerte que lo haré.

Sé que nunca he sido una persona fácil, de hecho hasta yo no me tolero a veces, pero es mi manera de enfrentar la vida. Me volví tosco y agresivo, incluso contigo, mi única familia, mi sangre. Vivía sumido en las oscuridad de mi alma, todo lo quería era zacear ese deseo de ira y odio que me golpeaba con fuerza.

Luego mi camino me llevó hacia ti otra vez, y vi en tu ojos mi lugar, al que llamaría siempre "hogar", me enorgullece el saber que te has convertido en un hombre de bien, una amigo ejemplar, cosas que yo no pude enseñarte. Debo decirte que si me voy esta vez no es para alejarme, es para encontrar esa parte que me hace falta para ser mejor persona, que me hace un hombre de bien y ejemplar.

Decidí ir a buscarla a ella a Saori, la mujer que hizo que en mi naciera nuevamente la esperanza. Porque en ella descubrí que podría refugiarme, que podía ser yo mismo, que soy feliz.

Y a pesar de mi duro comportamiento hay algo que aprendí en mi vida y eso es, querido hermano, el legado más preciado que puedo dejarte…

El amor te transforma, puedes estar en medio de una depresión, tocando fondo, que el amor aparece y la tristeza se hace algo lejano y ajeno.
El amor da vuelta tu mundo, cuando llega nada es lo que era, y jamás volverá a ser lo que fue.
El amor nos da una fuerza sobre natural, nos vuelve súper héroes, nos hace poderosos.
El amor te abre los ojos, te ayuda a enfrentar tus miedos, y te ayuda a conocerte.
El amor puede curarte, el amor puede rescatarte, el amor puede salvarte, el amor es todo lo que se necesita para vivir.

Te quiero, tu hermano Ikki.

Shun no pudo contener las lágrimas dejándolas caer libremente por su rostro, sabía que Ikki puso todo su corazón en ese mensaje para él y rogaba a lo que sea que exista como ser supremo que lo acompañe y no lo deje solo jamás, porque Ikki era una buena persona, que tomó decisiones equivocadas y que ahora trataba de buscar la redención. Guardo la carta en el bolsillo de su pantalón de dormir y regresó a la cama. Mañana sería otro día.

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Hacía largo rato que se encontraba conduciendo, pero ni siquiera pensaba en detenerse, lo haría cuando le quedara poco combustible a su vehículo, en su mente solo tenía la imagen de la hermosa pelilila, ni por un segundo dejó de rogar pidiendo encontrarla. Se estaba dirigiendo al sur, no sabía muy bien por qué, solo esperaba no estar equivocado.

"Saori, por favor, déjame encontrarte"

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El desfile comenzó y la gente empezó a bailar alrededor de ellos envolviéndolos por completo, haciendo que sus cuerpos se peguen quedando sus rostros a centímetros de distancia.

-"Linda fiesta.."- dijo ella.

-"Más aún si estoy en tu compañía belle"-

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Hola a todos! Nueva entrega, espero les guste sumé a otro personaje, debo decirle que no quedaran cabos sueltos en este fic, cosas que he mencionado y personajes que he esparcido a través de los capítulos, todos tienen un por qué…

La elección de Camus no fue muy sencilla, pero es francés! Jajaja no pude evitarlo, por un segundo me dejé llevar y creía estar escribiendo acerca de Gambit de la película norteamericana X men, pero no, es Camus!

Quería darle un especial saludo a Amonett, linda espero te guste la nueva participación especial de la historia, déjame saberlo.

Bueno a todos R/R, y si no lo dejan, de todas formas gracias…

Made… te quiero amiga!

AHHH ya subimos el segundo capítulo de nuestro fic de Sailor Moon titulado "Tormenta de Fuego" pásense!

Nick Rivers….