Tenía pensado actualizar esto en la mañana pero mi compu empezó a reiniciarse cada vez que lograba llegar a las notas finales uú espero que esta vez si dure lo suficiente. En fin, no es como si se perdieran de gran cosa, esto fue lo mejor que pude hacer -.-U ¡Pero no fue mi culpa! Después de ver lo que le pasó a Yama me quedé sin inspiración para esta historia, luego vi la escena tan 8059 *_* y pude empezar a escribirlo pero ayer vi el manga y...no quiero dar spoiler pero en serio estoy muy enojada con Amano ¬¬ ¡Por que no los deja ser felices! ò_ó ¡Por que! T_T En fin, mejor lean este pobre intento de capítulo uuU.
Disclaimer: Katekyo Hitman Reborn no me pertenece...yo nunca le haría eso a Yama T_T
Try to let go of the truth
Se había levantado temprano y había salido a la escuela lo más rápido que podía para no tener que saludarlo o cruzarse con él. No es que hubiera dejado de agradarle, es sólo que ese era precisamente el problema. Le agradaba más de lo que debería.
Yamamoto sacudió la cabeza para alejar esos pensamientos mientras notaba como cada vez se encontraban más cerca de casa. Después lo que había pasado el día anterior había estado evitando a su huésped sin intentar disimularlo. Cuando lo notó más calmado de la pesadilla que tuvo salió apresuradamente de la habitación y sólo regresó en la noche a llevarle la cena, sin siquiera dirigirle la palabra. Sabía que lo que hacía no era correcto pero no podía evitarlo, le daban miedo esas nuevas sensaciones que crecían en su interior y la culpabilidad que tenía por lo que sentía que le hacía a Gokudera no lo había dejado en paz en todo el día. Tanto así que incluso Tsuna lo había notado.
- Yamamoto ¿en serio estás bien?- preguntó una vez más el castaño que iba a su lado y que había decidido acompañarlo a casa para conocer al invitado de su amigo y, de paso, intentar averiguar el por qué este había estado actuando tan extraño ese día.
- Claro que sí, ya te lo dije Tsuna- respondió el beisbolista con una de sus típicas sonrisas, pero sin dejar de sentir algo de nervios al notar que ya casi llegaban.
- Bueno, si tú lo dices- respondió dudoso el capo.
- Un buen jefe conoce el estado de sus subordinados sin necesidad de preguntarles, dame-Tsuna- mencionó Reborn que iba, como siempre, caminando sobre el cerco de las casas.
- ¡Reborn!-se quejó el castaño- Y a todo esto ¿se puede saber por qué tú también viniste?
- No puedo dejar escapar la oportunidad de encontrar nuevos subordinados para la familia, quizás este chico podría servirnos de algo.
- ¡¿Es que sólo piensas en eso?
- Por supuesto
Tsuna dejó salir un suspiro cansado, sabía que era inútil discutir con su tutor. Cuando levantó la vista notó que ya habían llegado. Yamamoto los llevó adentro y luego los dirigió hasta la habitación del chico.
- Hey, ¿puedo pasar? Traje unos amigos que quieren conocerte- mencionó un poco inseguro Yamamoto mientras tocaba suavemente la puerta.
El pelinegro escuchó la voz desde el interior y se le iluminó la mirada. No había visto mucho a Yamamoto-kun desde el día anterior y la duda de si había hecho algo malo lo había estado carcomiendo por dentro. No podía evitar sentir algo de nervios al oír su voz, no desde que se había dado cuenta que el chico empezaba a gustarle, así que rápida y silenciosamente se acomodó para recibir a los invitados, al tiempo que veía la puerta empezar a abrirse.
- Espero que no te moleste que mis amigos quieran verte- mencionó el japonés mientras entraba con Tsuna y Reborn detrás de él, recibiendo como respuesta una sonrisa del pelilargo.
Cuando el capo entró y por fin giró la vista para ver al famoso huésped del beisbolista sintió como el aire se le congelaba en los pulmones por un segundo mientras que una presión desconocida le aplastaba la cabeza. Ese chico...había algo definitivamente extraño con ese chico.
- Él es Tsuna, un amigo de la escuela- presentó Yamamoto sin notar como los otros tres presentes se quedaban quietos sin mover ningún músculo.
Tsuna intentaba averiguar porque había tenido esa sensación tan oprimente al ver al ojigris y porque al fijarse más en su rostro algo se le hacía terriblemente familiar. Mientras tanto Reborn se quedó serio, mirando fijamente al extraño sin siquiera parpadear. Hotaru, por otro lado, había sentido una especie de mareo al ver a los amigos del beisbolista y un pequeño dolor había empezado a punzarle la cabeza de forma insistente.
- ¿Pasa algo?- preguntó Yamamoto al notar recién la tensión que había surgido en el ambiente.
- Ciaossu- Reborn fue el primero en hablar a la vez que saltaba a los pies del desconocido para verlo más de cerca- Mi nombre es Reborn ¿tú quién eres?
- Él no puede hablar, además perdió la memoria- explicó Yamamoto ante el silencio del otro joven. Sin embargo y para su sorpresa, este comenzó a remover las cosas buscando algo y sacando luego una pequeña libreta y un lápiz que se las había ingeniado para pedirle al padre de Yamamoto. Comenzó a escribir inmediatamente en la primera hoja y luego la volteó para que los otros pudieran leerlo.
"Hotaru"
Eso era todo lo que decía, pero era suficiente.
- ¿Ese es tu nombre?- preguntó emocionado el beisbolista obteniendo un asentimiento alegre de Hotaru- Vaya, ¿cómo lo recordaste?- La mirada del pelilargo se ensombreció cuando las imágenes de su pesadilla volvieron a su mente. Al parecer Yamamoto lo entendió porque no le exigió más. Mientras tanto, Tsuna no dejaba de mirar al chico frente a él aún con dudas en la cabeza. El arcobaleno a su lado se limitó a fruncir el ceño y agachar su mirada para cubrirse el rostro con su sombrero.
Era hora de enviarle una carta al noveno.
El silencio estaba lleno de tensión mientras que un grupo de hombres exactamente iguales se dirigían a la oficina de su jefe. Al entrar todos y ponerse en una fila, uno de ellos avanzó dos pasos quedando al frente de los otros.
- Encontramos el paradero de nuestro objetivo. ¿Cómo debemos proceder?- preguntó con su monótona voz mirando la espalda de su líder.
- Vaya, así que ya apareció. Prepárense para el ataque, todos ustedes irán conmigo.- ordenó con una voz gruesa y sintió como los demás salían al instante para cumplir sus órdenes.- Ya llegó la hora de que pagues por lo que me hiciste pequeño bastardo.
Su risa siniestra llenó el lugar mientras él también se ponía en marcha para trazar el plan que lo llevaría a conseguir lo que tanto había esperado.
El ambiente estaba lleno de una incomodidad que Yamamoto aún no lograba entender, estaba empezando a pensar que presentar a Tsuna y a Hotaru no había sido una buena idea. Sin embargo, sus pensamientos se vieron cortados cuando Reborn saltó a la ventana y estiró su mano para coger a la pequeña abeja que volaba afuera.
- Mmm, esto no es bueno- mencionó con un tono serio, ganando la atención de todos los presentes a la vez que dejaba ir a la abeja.
- ¿Sucede algo Reborn?- preguntó preocupado Tsuna ante el súbito cambio del arcobaleno.
- Un grupo de enemigos se dirigen hacia aquí, aún no están identificados pero vienen directamente hacia nosotros.- el tono en que lo dijo mostró que era algo serio- Es mejor que salgamos si no queremos causar problemas en este lugar.
- ¡¿E-enemigos?- se asustó Tsuna pero luego reflexionó en las últimas palabras de su tutor- Tienes razón, debemos alejarlos de la casa de Yamamoto.
Con esas últimas palabras los dos adolescentes y el arcobaleno se apresuraron en salir de la habitación. Sin embargo, olvidaron por un instante que Hotaru lo había escuchado todo y asustado, se aferró al brazo del espadachín antes de que este se fuera. Yamamoto volteó a verlo y notó su mirada suplicante y confundida así que le tomó la mano para tranquilizarlo y la retiró suavemente de su brazo.
- Regreso pronto, espérame aquí y no te muevas ¿de acuerdo?- fue lo último que le dijo antes de salir.
Se fueron a un parque que quedaba a unas cuadras del Takesushi a esperar al enemigo, pero se dieron una sorpresa cuando notaron que el enemigo ya los estaba esperando a ellos. Ambos abrieron los ojos confundidos. Frente a ellos tenían a 12 hombres exactamente iguales entre sí, pero más que eso, lo que les llamó la atención es que eran iguales a Hotaru, a excepción de los ojos que llevaban cubiertos. Un mal presentimiento recorrió a Tsuna y sacó sus guantes listo para luchar contra los hombres de casacas negras cuando notó que había un hombre más que se hacía paso entre los otros.
- Sean quienes sean no tengo interés alguno en ustedes, solo quiero que me entreguen al mocoso y nadie tendrá que salir lastimado.- rugió el que parecía estar a cargo, un hombre corpulento de cabello oscuro y fríos ojos azules.
Se movía sigilosamente a pesar de que sus heridas aún no estaban del todo curadas. Sabía que no debería haber salido pero no podía quedarse simplemente esperando a que regresaran, había entendido perfectamente que había peligro. Como pudo se acomodó detrás de una esquina para observar lo que sucedía en el parque y fue cuando notó que habían comenzado una batalla contra cuatro sujetos mientras otros más esperaban a un lado. Sus ojos estaban abiertos a todo lo que podían. El chico llamado Tsuna emitía unas extrañas llamas de sus manos y su frente que utilizaba para volar, mientras que Yamamoto-kun usaba una espada con un extraño brillo azul para defenderse de sus enemigos. Y no sólo era eso. Los enemigos...eran iguales a él.
Su mente no alcanzó a procesarlo todo cuando notó que había alguien más observando desde las sombras. Un hombre de cabello oscuro con una temible y familiar aura alrededor de él. En un momento el sujeto se volteó para darles más órdenes a sus subordinados y al verle el rostro casi por completo, una fuerte punzada de dolor le atravesó la cabeza. Ese sujeto... era...
No, no puede ser...
Su último pensamiento coherente fue que ese sujeto se parecía demasiado al de su pesadilla.
"- Nombre
- Kazane Hotaru
- Especialidad
- Cualquier tipo de arma de mediano y largo alcance.
- El resto de tu archivo parece estar en orden y tienes muy buenas referencias.
A la última oración le siguió el sonido del correr de las hojas, como si alguien buscara una página en un libro. Levantó la vista desde su posición en el centro de una sala completamente oscura, excepto por la luz que caía directamente sobre él. Pudo distinguir una especie de escritorio y a un hombre sentado detrás que revisaba unos papeles. Finalmente pareció estar satisfecho y se enderezó, mirándolo directamente a los ojos.
- Kazane Hotaru, quedas oficialmente aceptado dentro de la Famiglia Rinascita, has pasado nuestras pruebas satisfactoriamente así que de ahora en adelante eres uno de nosotros.
El hombre se levantó y se le acercó lentamente. Cuando estuvo frente a él le tendió una chaqueta negra con el escudo de la familia, que ostentaba un fénix de alas desplegadas, bordado en rojo en una de las mangas.
- Este es el uniforme, no te lo quites ni dentro ni fuera de la base a menos que sea una orden.
Hotaru miró la prenda en la mano del otro un momento antes de aceptarla y asentir, haciendo una leve inclinación con la cabeza.
- No nos falles o serás eliminado.
- No lo haré".
Abrió sus ojos al máximo. No estaba seguro de cuanto tiempo había pasado pero no debía ser mucho puesto que los otros aún seguían luchando. Se encontraba sentado en el piso de mala forma, era obvio que se había caído al tener ese ¿recuerdo? ¿Era un recuerdo? Un pequeño grito de dolor lo sacó de sus pensamientos y al asomarse de nuevo vio que uno de los enemigos había herido a Yamamoto en el brazo. La angustia lo llenó y quiso salir a ayudar pero sabía que sólo estorbaría, además que seguía confundido.
- Ya les dije que no tiene que ser así, sólo queremos al mocoso.- rugió el hombre impaciente.
- ¡No vamos a entregarles a nadie!- defendió Yamamoto aunque no entendía bien a quien se refería ese sujeto.
- No saben con quien se meten- amenazó al hombre nuevamente.
- Al contrario, creo que eres tú el que no sabe con quien se está metiendo.-intervino Reborn por primera vez en la pelea- Nosotros somos la Familia Vongola.
Ante esa declaración el sujeto abrió los ojos y ordenó a los otros que dejaran de atacar.
- Vongola ¿eh? Interesante- murmuró sombríamente mientras su cabello cubría su expresión. Acto seguido retrocedió junto a sus subordinados- Pues bien, nos veremos pronto Familia Vongola.- mencionó con un tono burlón antes de que todos desaparecieran tan inesperadamente como habían llegado.
Tsuna corrió a ayudar a Yamamoto con su herida y ninguno notó como Hotaru se ponía de pie como mejor podía y empezaba a correr hacia la casa del beisbolista, esperando llegar antes que ellos, a la par que unas lágrimas caían silenciosas de sus ojos.
Mi culpa, esto es mi culpa.
Eso era lo que resonaba en su cabeza. Ese recuerdo que había tenido, la apariencia y la ropa de esas personas, que eran como las que él llevaba al principio, y las palabras y la voz que pudo reconocer de ese sujeto le habían aclarado algo muy importante.
Me buscan a mí
¿Y bien? Sé que no es lo mejor que he hecho pero prometo compensarlos en el próximo capítulo ^_^.Ahora es mejor que vaya a terminar con mi sarta de trabajos universitarios y a lidiar con mi desesperación hasta que salga el próximo manga uuU. Cualquier queja o duda a sólo un review XD.
Ciao!
