Te vi venir

-"¡Jamás me divertí tanto en mi vida!"- gritaba la muchacha de largo cabello lila, el cual llevaba revuelto, mientras se balanceaba hacia los lados, golpeándose contra las paredes del largo callejón que la llevaba de nuevo a la posada donde se alojaba.

-"Belle, creo que tomaste de mas…"- el francés trataba de agarrarla para que esta no caiga al suelo. Cierto que él le ofreció tomar algo de sake, y que luego ofreció vodka, pero no era su intención que Saori se embriagara de esta manera, aunque debió imaginar que una adolescente no tendría tanta resistencia alcohólica como él, que si bien no era un hombre mayor le llevaba varios años y por ende, varias borracheras. En las frías tierras de Siberia la única manera de calentarse era tomando alguna bebida fuerte y no podía negar que al principio le afectaba.

-"Aquí es… creo"- dijo Saori entre risas, Camus agradecía que se le haya dado por ello y no por el llanto, no podía lidiar con eso en este momento. Abrió la puerta de la posada de forma sigilosa, llevándose un dedo a su boca en señal de que hagan silencio, a lo que la muchacha solo lo imitó sonriendo divertida, pero no se movió del lugar. El muchacho no iba a negociar con la chica, menos en ese estado así que optó por cargarla. La tomó en sus brazos, y entraron a la posada cual joven pareja de recién casados a su primera habitación. Saori torpemente le indicó cual era su cuarto y una vez en él la depositó suavemente en la cama. Sin mucho esfuerzo le quitó el largo abrigo azul y sus zapatillas. Se acercó al pequeño hogar a leña arrodillándose ante él y tiró un poco mas de madera alimentando la llama, ya comenzaba a hacer frio, claro que lo hizo por ella, en lo que a él respecta las bajas temperaturas no lo afectaban, aunque irónicamente odiaba el frio.

Giró su mirada hacia la muchacha cuando la oyó quejarse al mismo tiempo que se removía molesta en la cama. Se puso de pie y caminó lentamente hacia ella, se veía que estaba soñando. No puedo evitar observarla minuciosamente. Era increíble que solo años atrás esa frágil chica haya sido la que llevó adelante a toda una orden de fuertes hombres en las más despiadadas batallas, y hayan salido victoriosos. Ella ya no era Athena, su diosa, sin embargo no terminaba de sentirse cómodo con la idea de estar en una habitación solo con ella no podía verla como una mujer común y corriente, recordó entonces a Shura, él lo hubiese echado a patadas de allí, sonrió al recordar al Santo de Capricornio, el más fiel a la Diosa.

La dulce imagen de la chica, tornándose ya demasiado provocativa, lo tenía embelesado, sus finos rasgos, su hermoso cuerpo, su boca roja en forma de corazón, todo ella parecía ser increíblemente perfecto. Sacudió su cabeza para alejar esos pensamientos. Debía irse, el problema era que no tenía a donde, cuando se encontró con la chica en el bar él se disponía a rentar algún cuarto, pero lógicamente no pudo hacerlo, ya que invirtió su tiempo en enseñarle a Saori el lugar. Decidió entonces pasar la noche allí, en una esquina de la alcoba se encontraba un amplio sillón, no era exactamente el mejor lugar para descansar, pero ya estaba allí.

o – o – o – o

Se detuvo en un parador junto a la carretera de mala muerte, nada nuevo para él. Su idea era detenerse sólo cuando la motocicleta necesitara combustible, pero la verdad era que comenzó a sentir apetito. Tomó asiento en la barra y un cantinero gordo, que desconocía lo que el agua y el jabón eran, lo atendió. Solo pidió una hamburguesa y para beber, por supuesto cerveza.

Los tipos a su lado lo miraban con desconfianza, siempre inspiró algo de miedo, tal vez era su mirada de pocos amigos o su solo presencia demostraba lo peligroso que era. Una de las caras le pareció familiar, tal vez habrían luchado juntos en alguna pelea ilegal, que de seguro terminó ganando sin esfuerzo, volvió su vista hacia la cerveza helada frente a él. Las horas se fueron volando y sabía que debía encontrarla cuanto antes, la sola idea de Saori sola en algún lugar desconocido lo aterraba, le aterraba pensar que alguien pudiera hacerle daño, que algún tipo se propasara con ella y lo peor era que el sentimiento de culpa lo ahogaba, si la chica se largó fue por su causa.

La verdad era que él jamás fue sincero con ella, él nunca había hablado abiertamente de todas las dudas que lo golpearon a lo largo de su relación clandestina, no sabía qué era lo que la chica sentía, pero que él le importaba lo suficiente como para largarse entre lagrimas luego de la estupidez que cometió le daba a entender que había algo. Se había arrepentido de muchas cosas en su vida, pero jamás sintió tanto el hecho de dañarla de la manera que lo que hizo y el nunca haberle confesado lo que ella significaba para él.

-"El Fénix embriagándose en un bar de mala muerte, no me sorprende"- Ikki volteó la mirada de forma violenta, parecía que la noche le deparaba desagradables sorpresas.

-"¿Y qué se supone que haces tú?"- respondió de mala gana.

-"Yo regreso a casa, ¿y tú, vas de regreso o te escapas?"- interrogó el muchacho con una sonrisa sarcástica en el rostro, para luego extender su mano en señal de saludo. –"Es un gusto extraño verte Ikki"- El caballero del Fénix extendió su mano también, estrechándola con fuerza y dibujando una media sonrisa.

-"También para mi Jabu"- dijo.

-"Sin rumbo otra vez ¿no?"- dijo el castaño mientras reposaba sus codos sobre la barra.

-"Esta vez sí hay rumbo, solo que… aún no sé cual es con exactitud"- la respuesta dejó aun más interrogantes, pero ya no había caso. –"¿Y tú?"-

-"Ya sabes, estuve fuera de aquí por mucho tiempo era hora de regresar, así que aquí estoy, me asentaré y veré que ocurre"- dijo mientras pasaba una mano por su cabello peinándolo hacia taras.-"No iré a la mansión de todos modos, volveré a mi viejo departamento, la verdad no quiero cruzarme con nadie, menos con Seiya"-

-"El ya no vive ahí"- exclamo Ikki ante la mirada sorprendida de su compañero. –"Se va casar con esa muchacha del orfanato"-

-"¿Con Miho?, ahora entiendo…"- dijo Jabu asintiendo son su cabeza, ahora compendia el porqué de la huida de Saori y su necesidad de estar sola.

-"¿Qué entiendes?"- interrogó confundido el peli azul.

-"Nada… solo que me imaginé que arruinaría todo"- finalizó recordando la promesa de no decir nada de su encuentro con la heredera Kido.

o – o – o – o

Camus no pudo conciliar el sueño, el sillón era demasiado incomodo, volvió a cerrar sus ojos para intentar dormir algo cuando la voz de Saori lo obligó a abrirlos. Parecía que hablaba entre sueños, se acercó a la cama suavemente hasta ponerse justo junto a ella y agacharse para escucharla mejor. No tenía idea en qué momento se había vuelto tan curioso. No decía oraciones coherentes lo único que pudo distinguir era un nombre "Ikki". Le extrañó aquello, pero cuando quiso acomodarle su almohada sintió su piel hirviendo, tenía un poco fiebre. Fue hasta el baño para buscar algunos paños y una vasija que lleno con agua para colocarla en su frente, el cambio de clima la afectó, él nunca experimentó eso.

Luego de algunas horas la mujer abrió sus hermosos ojos azules para enfocarlos en el muchacho que estaba distraído leyendo un libro que encontró en la habitación.

-"Hola…"- saludó ella de manera tímida.

-"¿Cómo te sientes belle?".- preguntó en voz baja haciéndola estremecer.

-"Como si un grupo de personas hubieran bailado malambo sobre mi cabeza"- se quejó llevándose su delicada mano a su frente cerrando sus ojos. –"¿Qué haces aquí?"- interrogó para luego clavarle su mirada profunda, él dudó si decirle la verdad, que había olvidado rentar un cuarto, pero sonaba muy estúpido.

-"Quise quedarme a ver cómo te sentías"- no mintió, eso también era verdad. –"Estas bien al parecer, solo con resaca, así que ya me voy"- sabía que si se iba terminaría durmiendo en la calle ya que todos los lugares estaban colmados.

-"No, no Camus, quédate, no hay lugar en ningún hotel y hace frio… y no quiero quedarme sola"- finalizó apagando su voz en el último comentario. Él pasó su fuerte mano sobre la mejilla de la chica.

-"Ya no tienes fiebre"- dijo mientras la mirada de la chica no cesaba. –"¿Qué pasa Saori?"- preguntó confuso.

-"Tus manos no son frías… son cálidas"- comentó en voz suave posando su blanca mano sobre la de él. Se quedaron en silencio unos minutos. Ella parecía un ángel, tan frágil y hermosa, y tan… ¿pequeña?, Saori transitaba sus dulces 18 años o tal vez 19, mientras que él, él estaba pronto a cumplir 27 años. No es que fuera una situación ilegal, pero sí no correspondía. Desde los días que pasaron juntos en la mansión Saori lo hacía sentirse diferente, pero en el buen sentido. Camus estaba seguro que había olvidado lo que era sonreír, le había hecho honor a su poder, de verdad era el mago del agua y el frío. Pero ella lo cambiaba, aunque como buen francés siempre se caracterizó por saber apreciar de la belleza de las mujeres con Saori todo resultaba increíblemente nuevo.

-"Bueno belle mejor duerme, yo me quedaré en el sillón"- dijo sonriéndole mientras con su cabeza señaló hacia el lugar donde se encontraba su cama por esta noche. –"Una cosa más, ¿tu huida tiene algo que ver con alguien en especial?"- preguntó mirándola por sobre su hombro. Saori se sacudió nerviosa, le mantuvo la mirada todo el tiempo, no sabía que decirle, lo peor es que no sabía si podría mentirle. Ante la falta de respuesta el muchacho de largo cabello verde se dirigió hacia el sillón y se recostó, dejando a la muchacha entre confusa y avergonzada, se sentía una niña malcriada.

o – o – o – o

No hacía mucho que se despidió del caballero del Unicornio en aquel parador, agradecía al gran Zeus por cruzarlo en su camino, gracias a él pudo continuar su viaje.

Flash Back

-"¿Otro viaje para encontrarte a ti mismo?"- preguntó el castaño entre risas tomando la segunda cerveza de la noche.

-"No, esta vez… es para encontrar a alguien"- dijo Ikki dándole un sorbo a la suya. Jabu no pudo evitar en analizar su comentario, tal vez las conclusiones que sacó anteriormente acerca de la huida de Saori estaban erradas y muchas cosas cambiaron en su ausencia, pero aún así no imaginaba al caballero del Fénix con ella, aunque cualquier cosa era factible a esta altura.

-"¿Una mujer?"- preguntó disimulando su curiosidad, Ikki solo se limitó a asentir.

-"No es una mujer, es LA mujer"- dijo el peli azul clavando sus ojos sobre los del muchacho. –"Me dirijo al sur, aunque no tengo idea donde pueda estar"- finalizó desanimado.

-"El sur es buen lugar, en especial Kanagawa en esta época del año es interesante, tanto que atraería hasta las fugitivas"- dijo mirando con el rabillo del ojo al caballero, sin duda fue una indirecta, no iba a decirle que estuvo con Saori, lo había prometido, pero apostaría lo que no tiene en que la razón de su huida era el muchacho a su lado y éste, había salido en su encuentro. El Fénix lo miraba detenidamente –"Lo que te recomiendo es que no te demores mucho, es muy fácil moverse hacia allí, en especial para una chica tan atractiva como creo que debe ser para que te fijes en ella"- con eso bastó para que Ikki se ponga de pie, saque de su bolsillo un par de billetes y los ponga sobre la barra.

-"Adiós Jabu…. Y gracias"- musitó para desaparecer por la puerta en la fría noche.

-"Adiós Fénix, ojala sepas cuidar a esa mujer, no sabes lo afortunado que eres"- dijo estando solo ya para luego desviar su vista hacia una despampanante morocha que le sonreí traviesamente.

Fin del Flash Back

La fría brisa lo golpeaba en su cara, la verdad era que odiaba el frío más que a nada, jamás comprendió como Hyoga sobrevivió entrenando en Siberia, sin duda no se parecían en nada, prefería mil veces su caluroso volcán antes que el desierto de hielo. Aceleró su motocicleta al menos le tomaría una semana llegar a Kanagawa deteniéndose solo por pocos lapsos de tiempo, pero la encontraría, tenía que.

o – o –o – o

El cuarto permanecía en silencio, solo iluminado por el fuego que producía el hogar a leña. Saori no pudo volver a dormir, extrañaba a Ikki más de lo que pudiera imaginar jamás, él se había acostado con Hilda estando ella esperando en otro cuarto y sin embargo no podía odiarlo, lo amaba y eso le dolía en el alma. Miles de veces trató de justificar su huida repitiéndose "es mejor así, me voy, ya no te tengo, es mejor irme lejos", pero mientras más kilómetros de distancia había entre ellos mas fuerte era el sentimiento de amor que sentía. Extrañaba sentir los labios de Ikki asfixiándola en un pasional beso, sus fuertes manos recorrer su cuerpo y hacerla enloquecer de placer. Las lágrimas comenzaron a salir de sus ojos mojando la almohada, le estaba dando la espalda a Camus de lo contrario sería vergonzoso que él la viera así, ahogaba su llanto para no ser oída y eso dolía mas.

-"¿Siempre lloras por las noches?"- la voz del onceavo caballero la asustó. Limpió sus lágrimas con el dorso de su mano pero sin voltear a verlo.

-"Lamento haberte despertado"- dijo con voz quebrada.

-"No lo hiciste, nunca dormí"- dijo mientras trataba de acomodarse en el duro sillón. –"¿Por qué lloras?"- preguntó. Saori se volteó en la cama de lado para mirarlo y reposó su cabeza sobre su mano.

-"¿Por qué crees que la gente llora?"- remató con una pregunta.

-"Por varios motivos, como el dolor físico, que no es tu caso, o cuando el dolor nace del alma, pero no sé muy bien cómo es eso"- respondió con total sinceridad.

-"¿Nunca has necesitado tanto a una persona que la sola falta hace que experimentes dolor físico? Cuando el extrañarla hace que desesperes"- interrogó la pelilila.

-"No, nunca he sentido eso, ¿extrañas a alguien de esa manera?"- se incorporó para tener una mejor visión de esa mujer que lo atrapaba con su misterio.

-"Una vez escuché una canción que dice que uno no está donde el cuerpo sino donde más se lo extraña…"- respondió. Camus solo se limito a admirarla en silencio, la luz del hogar la hacía verse aun más hermosa. –"¿En qué piensas Camus?"- dijo la chica notando la mirada perdida del caballero.

-"Aunque estés donde más te extrañan yo tengo tu cuerpo justo en frente mío y no puedo evitar pensar en lo hermosa que eres…"- el comentario hizo a Saori sonrojarse, nunca nadie antes le había dicho una cosa así y se sentía bien.

-"No creo que me extrañen, al menos de la manera que yo lo hago… con él"- continua hablando la chica descendiendo su mirada hacia el cubrecama. –"Creo que estoy destinada a estar sola, primero Seiya… ¿sabes? La idea de estar juntos siempre inquietó a mi corazón, lo veía tan imposible, tan lejano. Cuando al fin estuve con él me sentí feliz, pero luego, no lo sé, las cosas no fueron como creí que serían"- dijo tratando de explicar lo que le ocurría. El muchacho no acotaba palabra alguna, la chica sintió que tal vez lo estaba aburriendo así que se dejó de hablar y volvió a apoyar su cabeza en la almohada cerrando sus ojos. Unos segundos después sintió como la cama se hundía un poco, al abrir sus bellos zafiros se encontró con el caballero de Acuario sentado junto a ella.

-"No creo que podamos dormir hoy, y no soy un buen hablador, pero si sé escuchar belle"- dijo suavemente. –"Dijiste primero con Seiya, es decir que hay alguien más… ¿no es así?"-

-"Sí, si lo hay, pero él es una persona difícil, un hombre del que no debí fijarme jamás. Mucho menos enamorarme…"- confesó sintiéndose totalmente vulnerable.

-"Él parece ser una persona complicada, y aunque no lo conozca mucho no creo que solo por eso te hayas alejado, algo mas pasó entre él y tu"- dijo como sabiendo de quién se trataba. Saori lo miró confundida. –"Lo llamaste entre sueños, a Ikki el caballero del Fénix de él hablamos ¿verdad?"- la pelilila no salía de su asombro.

-"Si ya lo sabías ¿por qué me dejaste hablar haciéndome la misteriosa?"- preguntó con tono autoritario y formando con su boca un pequeño puchero que la hacía verse aún más sexy.

-"Porque no iba a preguntar algo de lo que no quisieras contarme, sola comenzaste a hablar porque lo necesitabas"- contestó con una tranquilidad inalterable.

o – o – o – o

Dos semanas y media después…

La muchacha de largo cabello lila se encontraba sentada sobre la cama contando el escaso dinero que le quedaba. Ya no quedaba mucho y se hubiese agotado antes de no ser porque Camus se quedó con ella compartiendo lo que tenían.

-"Ey Camus"- lo llamó. –"¿Me escuchas?"- levanta mas la voz.

-"Sí, dime"- una voz responde desde el cuarto de baño. El muchacho se estaba duchando.

-"Ya casi no nos queda dinero, debería buscar algún empleo, ¿no crees? Algo debo saber hacer…"- dijo con clara duda en su voz.

-"Belle, vivimos en un maldito cuarto de hotel"- dijo el muchacho mientras salía del cuarto de baño con solo unos pantalones puestos. –"¿No crees que es hora de regresar?"- preguntó seriamente. Saori no sabía que hacer, la verdad ya hacía más de un mes que estaba fuera, la verdad que fue pésima administrando el dinero, es solo que no contó que con esto de las festividades todo resulte más caro.

."No lo sé, de verdad no sé si estoy lista"- la muchacha bajó su vista hacia sus manos, jugando nerviosa con ella. Camus se acercó a ella tomando asiento a su lado y puso su mano bajo el mentón de Saori haciendo que esta levante la vista para enfrentar su mirada.

-"No puedes huir por siempre, no está bien, debes afrontar lo que te pasa"- dijo el hombre de largo cabello verdoso suavemente como solía dirigirse a ella.

-"No puedo hacerlo sola…"- las lágrimas asomaron en sus ojos azules.

-"No estás sola, tienes a tu familia esperando por ti"- dijo mientras secaba las lágrimas que comenzaban a escaparse.

-"Ven conmigo… ven conmigo Camus, no vuelvas al Santuario"- pidió de forma suplicante. Ellos no se separaron ni un segundo desde que se encontraron en ese pueblo, compartiendo todo y naciendo en ellos la necesidad de estar juntos en todo momento. Camus no respondió inmediatamente, tuvo que pensarlo por unos segundos, no quería alejarse de ella, pero tampoco quería ver a Saori junto a Ikki, sentía algo por ella y él no era un hombre que deje las cosas a medias, o era todo o nada. –"¿Camus?"- lo llamó ella.

-"Sí… sí belle, iré contigo"-

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Ikki estaba verdaderamente molesto, le tomó mucho más de lo esperado llegar a Ayase, y aún le faltaba para llegar a destino. Estaba exhausto, decidió entonces buscar algún motel y pasar la noche, cenaría bien, se daría un baño y retomaría el camino por la mañana temprano.

Comió ligero, termino de ducharse y se desplomó sobre su espalda en la cama sin nada de ropa. Necesitaba dormir pero la imagen de la pelilila lo atormentaba, la echaba de menos demasiado. Necesitaba oír su risa, sentir sus besos, sus caricias, extrañaba sentir como su cuerpo se estremecía debajo de él cuando hacían el amor.

Comenzó a pensar en los gemidos de la chica, en la manera que la tocaba, en la manera que ella lo besaba, en su hermoso cuerpo y sus impresionantes curvas. Lentamente su mano comenzó a descender por su abdomen hasta llegar a su masculinidad y tomarla con su mano derecha para masajearla de arriba hacia abajo. Lo único que pensaba era en ella haciéndole el amor perdiendo la cordura.

Esa noche logró dormir al menos unas horas.

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Salieron a cenar y a despedirse del lugar, esa noche en particular al muchacho le pareció ver más hermosa que nunca a Saori, esta llevaba un vestido entallado blanco y negro hasta la rodilla, con escote en forma de corazón, la parte de arriba era en negro y de la cintura para abajo blanco, siendo ésta muy marcada con un cinturón negro de raso, haciendo juego con su pequeño bolso y sus zapatos de tacón, así como su abrigo.

-"Pour votre santé belle"- dijo con voz seductora el muchacho para luego rozar su copa de vino con la de la chica. La celebración, claro, conllevó alcohol de por medio, el cual Saori no toleraba muy bien.

Llegaron a la posada entre risas y dichos incoherentes. Al entrar en la habitación Saori se tropezó evitando caer al suelo gracias al agarre de Camus. Sus rostros quedaron muy cerca, sus alientos se mezclaban y ambos se perdieron en los ojos del otro. Saori acercó su boca y comenzó a besarlo, al principio Camus no se resistió, pero luego la separó delicadamente.

-"Tranquila belle"- susurró, colocando su mano sobre el rostro de la chica acariciando su mejilla. -"Estas demasiado ebria, y yo también he tomado, aunque no como tú, pero no voy a aprovecharme de la situación."-

-"No soy una niña Camus"- dijo en tono serio. –"Sé bien lo que quiero"- dicho esto tomó entre sus manos el rostro del caballero y comenzó a besarlo, el no hacía nada, hasta que sucumbió ante los encantos de la chica y la abrazó atrayéndola hacia su cuerpo, intensificando el beso enredando sus manos en el cabello lila de la muchacha. Saori desabrochó su vestido dejándolo caer, mostrando su pequeña ropa interior de encaje negro.

Camus se quitó su camisa dejando al descubierto su fuerte y marcado pecho, ella comenzó a acariciar sus pectorales, para descender a su abdomen y detenerse en la hebilla de su pantalón. Él rompió el beso y se quedó mirándola por varios segundos.

-"Belle…"- no pudo continuar ya que ella lo calló poniendo su dedo delicadamente sobre su boca. Él escondió su cabeza en el cuello de la chica aspirando su aroma, olía a rosas y jazmín. Su piel era suave como el terciopelo y su cuerpo era digno del de una Diosa. Comenzó a besar su cuello, bajando hacia su clavícula, dando pequeños mordiscos que hacían estremecer a la chica. La oyó gemir y repetir su nombre excitándolo aún más.

-"Mmhh Camus"- gimió ahogadamente la chica mientras con sus delicadas manos desabrochaba el pantalón de él. Camus se había acostado con cientos de mujeres, pero nunca estuvo tan excitado como en este momento, una mezcla de deseo y nerviosismo lo invadían. Se estremeció cuando sintió la fría mano de Saori tomar su longitud y masajearla.

Caminaron hacia la cama, la muchacha se sentó y él quedo parado frente a ella observándola. Se deshizo de sus pantalones quedando desnudo frente a la chica. La boca de la pelilila literalmente cayó, ese hombre era increíble. Él acariciaba los grandes senos de la chica, apenas rozando su dedo pulgar por sobre sus endurecidos pezones. Ella besaba con especial dedicación su fuerte abdomen dirigiéndose hasta su entrepierna, pero él tomó su cara obligándolo a mirarlo.

-"¿Algunas vez estuviste con alguien?"- le preguntó de manera tierna. La muchacha se sorprendió por la pregunta, él quería saber si ella era virgen, pero no sabía que responderle, tal vez si decía que sí había hecho esto antes él preguntaría algo más y el momento se arruinaría, Camus aun esperaba su respuesta.

-"Sí… es decir no… yo no soy…"- se tropezaba con sus palabras, él acercó sus labios a los de ella y comenzó a besarla.

-"Solo lo pregunté porque no quiero lastimarte belle"- susurró entre besos, Saori inclinó su cabeza hacia atrás y se fue recostando suavemente. Camus se arrodilló entonces y comenzó a besarle su plano abdomen mientras acariciaba la intimidad de la chica por sobre su ropa interior, sintiendo como esta se humedecía cada vez mas.

De un rápido movimiento se deshizo de sus pantis, quedando ella solo con su sostén. Besó con especial urgencia los pliegues femeninos de la chica que cubrían su gloria. Ella enredó sus dedos en los caballeros verdosos de su amante. Sin dejar de hacerlo con su mano subió acariciando su plano y blanco abdomen hasta llegar a su pecho haciéndola estremecer arqueando su espalda, se dirigió entonces a la hebilla de la prenda desabrochándola y tirando de ella, dejando sus senos desnudos.

Con su lengua comenzó a rozar la entrada de su sexo, succionando delicadamente, Saori se incorporó apoyándose en sus codos para mirarlo, a ella no le faltaba mucho para venirse, lo atrajo hacia su cuerpo dejándolo sobre ella.

-"Yo también quiero probarte"- le susurró mientras lo besaba, lo tumbó en la cama quedando sobre él comenzando a besarlo bajando por su pecho, pero él la tomó con sus fuertes manos y la giró sobre su cuerpo para que su sexo quede a merced de su boca, y al mismo tiempo ella pueda apreciar de su masculinidad. Camus comenzó a lamer el sexo de la chica de la manera más dulce, ella tomo su falo y lo introdujo en su boca, pero le era complicado seguir el ritmo a causa del placer que le proporcionaba el muchacho.

La humedad de la boca de Saori lo volvía loco, no recordaba la última vez que se sintió de esa manera, esa mujer lo enceguecía, su suave piel, su delicioso sabor, sus gemidos ahogados por tener su longitud en su boca. El hombre procuraba controlarse, no quería ser rudo con ella.

Sintió como los músculos de la chica se tensaban para luego correrse en su cara, la boca de la chica presionó su miembro llevándolo a la perdición, a él no le faltaba demasiado pero quería sentirla y que ella, lo sienta dentro.

La apartó sorprendiéndola y dejándola a un lado en la cama, él se colocó sobre ella posesionándose entre sus piernas que ella extendió a cada lado del cuerpo de Camus, sentía como la erección del hombre presionaba contra su entrada. Él se limitó a besarla dulcemente y acariciar su cuerpo con sus fuertes manos. Rompió el beso para contemplarla unos segundos, la chica tenía sus mejillas sonrojadas a causa de la excitación y respiraba agitadamente. Era una jovencita todavía, una niña para él, el hombre que había compartido su cama con tantas mujeres que perdió la cuenta, sin embargo un sentimiento de protección hacia esa muchacha nació en él.

-"Hazme el amor, por favor"- escuchó que ella le pedía, pero su cabeza había ido mas allá pensando en que no traía con él protección, parece que la chica leyó su mente pues se apresuró a hablar. –"Tomo la píldora"- luego de decir esto, el descendió su mano para acomodar su miembro en la entrada del sexo de la pelilila y empujar dentro. Ella era muy estrecha y eso hizo que un placer enorme inundara su cuerpo. Oyó a Saori dar un pequeño grito de placer cuando estuvo completamente dentro.

Su intimidad estaba caliente y húmeda haciendo que él se deslice dentro y fuera de ella con facilidad. Comenzó a moverse más rápido mientras sentía como las uñas de Saori se clavaban en su espalda.

-"Ahhh… ahhhh… Camus"- repetía sin cesar.

-"Belle… me vuelves loco"- decía al mismo tiempo que besaba el cuello de su compañera haciéndola estremecer, el cuerpo de Saori temblaba bajo el suyo, sentía un gran placer al escucharla disfrutar. Volteó dejándola encima de él, ella comenzó a rodar sus caderas mientras él acompañaba el ritmo con sus manos apretando los muslos de la chica. Sentía que estaba por llegar, oyó gritar a la pelilila cuando alcanzó el clímax, él la envistió dos veces más y se vino muy duro dentro.

Ella se acostó en su pecho, aún teniendo a Camus en su interior. El hombre la abrazó y besó su cabeza, acariciando la espalda de la chica de manera suave.

-"¿Aún quieres que te acompañe a la Mansión?"- preguntó temeroso.

-"Más que nunca…"- respondió mientras besaba el pecho del hombre.

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N/A: Hola a todos! Bueno debo decir que este capítulo me trajo algunos problemas, la verdad como todo capítulo de transición temía que resulte aburrido y pesado, espero haya sido todo lo contrario.

No quise presionar a los personajes, pero bueno era necesario que terminen en este punto.

Me gustaría saber que piensan de la historia, se hace difícil darles lo que quieren sino me lo dicen! Así que a todos los lectores silenciosos los invito a gritar!

Bueno este capítulo está dedicado muy especialmente a Amonett! ¡FELIZ CUMPLEAÑOS NENA! Este es mi regalo para vos, espero te haya gustado.

Déjame saberlo.

También dedico este capítulo, como todos a Made, con quien compartimos este vicio incansable!