Mi miedo tu realidad
Nadie lógico creería que no se revolucionaría el entero lugar, por su lado los muchachos jamás imaginaron nada, pero el plantel femenino era difícil de engañar. Intuitivo por un lado y con la mente sucia por otro no dejarían a la recién llegada sin interrogarla cual película policial.
Y ahí estaban encerradas en la habitación de la pelilila. June auspiciaba de policía malvada, mientras que Shunrei cumplía el rol del bueno.
-"Bien…"- comenzó a hablar la rubia –"¿Es necesario preguntar Saori Kido?"-
-"Ay June, déjala en paz la pobre debe de estar agotada…"- trató de calmar la pelinegra.
-"Tu estado maternal te ciega Shunrei…"- los ojos de June estaban entrecerradas y fruncía su boca de manera graciosa. –"Ahora bien Kido, quiero saberlo todo y con detalles comienza a hablar"- dijo al tiempo que se sentaba en una silla al revés al estilo vaquero.
-"No hay mucho…- comenzó a hablar la pelilila pero fue interrumpida.
-"¿No hay mucho? ¡Te fuiste por un mes! Un mes… o sea 24 días Saori…"- enérgica la amazona, Shunrei aclaró su garganta.
-"June un mes tiene 30 días…"- dijo la pelinegra.
-"Lo que sea no soy meteoróloga, te escapaste Saori, ¿de qué viviste?"- interrogó, pero antes de que la chica de largo cabello lila pudiera responder la amazona prosiguió. –"Ay no me digas que vendiste tu cuerpo en algún bar donde se baila cancán y Camus, que de seguro no frecuenta esos lugares, vio algún afiche tuyo y fue cual príncipe azul a recatarte?"- dijo con un puño en alto.
Las miradas de las chicas eran literalmente estrellas y miles de gotitas caían a los costados de su cabeza. June se percató de esto y se apresuró a explicarse, entendió el problema.
-"Ay… amiga lo sé, perdóname…. Dije azul, azul son los ojos y el cabello de Ikki, que poco tacto"- dijo mientras se llevaba una mano a su frente como avergonzada.
Las dos muchachas cayeron de espaldas, June y su imaginación eran increíbles a veces, luego de recuperarse de los delirios de su amiga, las tres chicas tomaron asiento en el gran sillón del cuarto. Mientras Saori intentaba relatarles su fallido escape de solo un mes a causa de su pésima administración monetaria, los muchachos se encontraban preparando la cena, o al menos intentándolo.
-"Te digo Hyoga tanta pimienta nos matará… no es necesario entrar en calor, esto no es Siberia"- dijo Shiryu al tiempo que intentaba arrebatarle el pimentero al joven ruso que tendía a condimentar todo.
Shun por su lado se encontraba sentado en el desayunador, no podía evitar pensar en su hermano, era obvio que no había podido encontrar a Saori ya que esta no mencionó nada y en el poco tiempo que pudo dialogar con su novia, ella le había dicho que la pelilila no tenía idea de donde pudiera estar Ikki, ya que ni siquiera sabía que éste había salido en su encuentro. Pactaron entonces, no decirle nada aún o tal vez no decir nada nunca, cuando el peliazul volviera hablaría con ella, eso sería lo correcto.
Camus se percató del ensimismamiento del joven Andrómeda, también noto la ausencia del caballero del Fénix. Tomó asiento junto al peli verde, no sabía con certeza si preguntar directamente o ser sutil. Su curiosidad pudo más que su orgullo y decidió averiguarlo.
-"Veo que falta uno… digo, el Fénix"- comentó intentado ser discreto.
-"Sí, mi hermano… bueno él se fue, suele hacer eso…"- respondió Shun sin dar demasiada información. Lo dicho por el bronce no logró complacerlo, por lo que siguió hablando.
-"¿A dónde?.. Digo por curiosidad"- dijo encogiéndose de hombros ante la mirada de extrañeza del hermano menor del caballero.
-"No lo sé, con Ikki nunca se sabe él solo se va… no es una persona que permanezca demasiado tiempo en un solo sitio"- explicó
-"Claro, a mí también me gusta mucho viajar, creo que es la mejor inversión que uno pueda hacer"- habló seguro tratando de evitar sospechas -" y ¿cuándo regresa?"- interrogó indiferente.
-"No lo sé, nunca hay fecha cierta con él, solo sé que lo hará… tal vez en unos días o en unos meses, pero lo hará."- terminó la conversación Andrómeda dejando a un Camus pensativo. La verdad que el caballero de oro sintió un gran alivio, no porque considerara a Ikki como un riesgo, pero digamos que sí era un potencial obstáculo entre la Saori y él.
o – o – o – o
Las chicas dejaron sola a pelilila para que esta pueda refrescarse, cerraron la puerta de madera oscura del cuarto de la chica y comenzaron a caminar por el largo pasillo.
-"Oye…"- pensativa June. –"No le dijimos nada sobre Ikki y su viaje…"-
-"June, será mejor no decirle nada, no creo que sea conveniente"- dijo Shunrei deteniéndose frente a su cuarto y bajando la voz. La rubia la miró extrañada. –"Mira, no creo que sea prudente alimentar los sentimientos de Saori hacia Ikki, él se fue y la verdad dudo que regrese."- sentenció Shunrei
-"Pero… él fue tras ella, al menos eso dejó dicho a Shun…"- intenta justificar la amazona.
-"Sí June, pero no sabemos cuánto tiempo le dure a Ikki su "enamoramiento"- dijo al tiempo que con sus dedos imitaba las comillas. –"Él es extraño y la verdad no creo que sea lo que Saori necesita, todo fue exabrupto por parte de ambos pero esto no va hacia ningún lado, además creo que deberíamos dejar que ella tenga una oportunidad con otro, no aferrarse a un imposible… o posible mujeriego incurable"- dijo seriamente. Su intención era cuidar a la pelilila no quería verla sufrir y estaba segura que lo único que tendría junto al caballero sería decepciones y llanto.
-"Sí, tienes razón"- dijo June asintiendo. –"Será mejor así, además… con Camus se miraban extraño, creo que andan en algo esos dos..."- pícaramente la amazona puso ojos de lujuriosa y tapó su boca soltando una risita.
-"Camus o el que sea… solo quiero que Saori esté feliz, recuerda decirle a los chicos que no mencionen lo de Ikki, yo hablaré con Shiryu de inmediato"-
-"No te preocupes ya me puse de acuerdo con Shun en no decir nada, aunque claro yo sí quería decirle…"- finalizó la rubia comenzando a caminar hacia las escaleras. –"¿Vienes?"- preguntó volteando al ver que su amiga no se movía.
-"Sí, pero primero voy al baño… creo que la postura preferida de Mei es cualquiera que presione mi vejiga"- dijo divertida y dulcemente la pelinegra haciendo referencia a su bebe que estaba pronta a nacer. June le sonrió y siguió su camino.
o – o – o – o
Saori quedó recostada en el mismo sillón donde había estado hablando con sus amigas, no había tenido tiempo para reflexionar sobre todo, sobre su huida, lo ocurrido con Camus, el hecho de que Ikki no se encontrara. Por un lado quería evitarlo, no verlo puesto que le sería doloroso, pero por el otro lo extrañaba y aún si la dañara tenerlo enfrente deseaba que fuera así. Se levantó pesadamente, hacía algunas horas que había llegado y ya se sentía mal, su cabeza le estallaba, se acercó a su armario para sacar ropa y así poder asearse y vestirse con prendas que no estuvieran arrugadas.
Tomó su ropa interior blanca de encaje conformada por un culote y un sostén adornados ambos por pequeños moños de raso en color violeta, sobre ella optó usar una falda corta de jean azul oscura y un top sin breteles violeta intenso. Dejó la ropa sobre su cama y entró al cuarto de baño.
Terminó de bañarse y se puso su ropa interior, al tomar su falda esta se le cayó y se arrodilló en el suelo para recogerla. Su vista se detuvo en un objeto que estaba debajo de la cama, estiro su mano y lo recogió, era un dije de plata, parecía ser una flor, pero no cualquier flor, era una Dahlia, ella amaba las dahlias tanto o quizá más que las rosas. No supo con certeza que hacía allí no pertenecía a ella, tal vez era de alguna de las chicas, luego les preguntaría.
Estaba terminando de arreglarse frente a su espejo cuando notó en el reflejo que de su armario caía una prenda azul, ella odiaba el desorden así que su obsesión pudo más que su vanidad y fue a acomodarla. Al tomarla notó que era una playera, no era de ella aunque la conocía, pertenecía a Ikki. La dobló molesta para tirarla dentro del armario pero su aroma la envolvió. Era su perfume, ese olor que la hacía enloquecer, tan masculino y sofisticado. Comenzó a angustiarse, no hacía ni cuatro horas que había vuelto y ya su recuerdo la atormentaba, pero sacudió su cabeza decidida, ya no dejaría que él la afecte, ya basta. Se exigió a si misma olvidarlo.
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Si había algo que caracterizaba a los hombres como él era su paciencia y objetividad, características que ya no sentía tan propias, es que alguna vez alguien le dijo que cuando llegase esa mujer que lo volviera loco ya nada sería igual, su autocontrol se iría al demonio junto a la idea de ser paciente y esperar por lo que se quiere ya. Y Camus lo estaba experimentando.
La cena no presentó ningún inconveniente, salvo el hecho de que con lo condimentada que estaba la comida tomaron más agua de lo que acostumbraban, por su lado Camus no parecía haberle afectado la comida que el joven ruso preparó con tanta dedicación… y pimienta, su mente estaba tratando de enfocarse y buscar sus puntos de equilibrio que había perdido. Perdió aquello cuando vio a Saori bajar por las escaleras con esa falda extremadamente corta y ese top que parecía atar a sus senos y que si daba un movimiento en falso estos saldrían gritando "somos libres". No pudo evitar que su mandíbula golpeara el piso el verla rebelando tanta piel le daban ganas de que le muestre todo como ya había hecho.
-"Amigos…"- Hyoga llamó la atención de todos, se aclaró la garganta y prosiguió. –"Quisiera que alzáramos nuestras copas por los recién llegados..."- sonriente alzó la suya y el resto lo imitó.
-"Brindo por la salud, la amistad…. Y el amor"- finalizó el rubio. Saori pudo sentir la mirada de Camus clavada en ella y ésta le sonrió, pero nunca se percató que tanto Shiryu como Shun notaron aquello para luego mirarse entre ellos y beber de su copa.
La cena finalizó sin más, decidieron ellos mismo recoger los platos y lavarlos, le habían dado al servicio domestico la noche libre. Saori estaba agachada guardando los últimos trastos cuando sintió que alguien se le acercaba por detrás.
-"Linda vista…"- no pudo evitar sonreír, conocía ese tono, lo usaba cuando tenía ganas de hacerle el amor. Se levantó de manera provocativa y lo miró por sobre su hombro mordiendo el labio inferior.
-"Creí que te habías olvidado de mi bebe…"- dijo divertida.
-"Ah, ahora soy bebe belle, ¿qué pasó con lo de abuelo?"- la abrazó por detrás escondiendo su cabeza entre el cuello y el hombro de la chica dando pequeños besos.
-"Mmh, estoy siendo niña buena..."- volteó para verlo con un brillo especial en los ojos. –"Cuando todos se vayan a dormir te espero en la biblioteca, aunque tal vez se duerman tarde así que… vamos ahora"- mientras lo tomaba del brazo jalándolo en dirección a la salida.
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Mientras tanto en la sala de juegos, se encontraban Hyoga, Shun y Shiryu. Los primeros dos jugaban villar mientras que el caballero del dragón leía plácidamente sentado en un sillón mientras fumaba un cigarro.
-"Oye Shun si sigues así de distraído terminaré ganando todos los partidos…"- bromeó el ruso haciendo referencia al ensimismamiento del caballero de Andrómeda.
-"Sí, lo sé… oigan, ¿no notaron algo como extraño… digo entre Saori y Camus?"- soltó sin más atrayendo la atención de ambos muchachos, si bien eso no afectaba directamente a ninguno de ellos, y no eran nadie para meterse en los asuntos de otros no dejaba de incomodarles extrañamente la situación. Ninguno iba a salir en defensa del caballero del Fénix, puesto que no se lo merecía. Era una persona adulta y como tal debía hacerse cargo de sus errores y eso incluía tolerar lo que sea que ocurriese entre la pelilila y el caballero dorado. Por otro lado nadie vería con malos ojos si algo ocurriese entre esos dos, por más extraño que resultase, ya que de todos los hombres sobre la tierra jamás se imaginaron que terminaría con él, pero eran solo suposiciones nadie sabía nada ciencia cierta.
-"Yo creo que…"- comenzó a hablar el rubio pensativo –"que mínimo se acuestan..."- finalizó ante las miradas de "en serio no lo notamos" del resto.
-"Qué profundo Hyoga… de verdad, muy sutil"- dijo Shiryu con tono serio. – "no sé qué pasa entre ellos, pero algo hay, lo que me preocupa es lo que pueda ocurrir una vez que Ikki regrese, seamos honestos no se caracteriza por ser un hombre paciente que controle sus impulsos, es todo lo contrario y dudo que Camus tenga alguna consideración con él"-
-"Genial otra Guerra Santa…"- comentó Hyoga logrando sacar gotas en las cabezas de los restantes caballeros. –"Es como súper épico, digo agua versus fuego, frialdad versus calor…"-
-"Juventud versus madurez"- interrumpió Shun. –"ay lo siento, me dejé llevar"- se disculpó mientras llevaba una mano tras su cabeza. –"Oye Hyoga tu lo conoces a Camus, ¿Qué crees que ocurra?"- interrogó el peli verde dándole seriedad a la conversación, el joven ruso se llevó una mano hacia su mentón como pensando.
-"La verdad es difícil decirlo, yo solo lo conozco como maestro, no conozco otros aspectos de su persona. Suelo bromear con decir que es francés y como tal, tiene un encanto especial para con el sexo femenino, pero jamás lo dije en serio. Aunque si estoy seguro de algo, cuando Camus le interesa algo dudo que lo deje fácilmente, no es un hombre con un punto medio…"- dijo al tiempo que se disponía a golpear el taco de pool contra la bola.
-"No lo sé, pero esto traerá consecuencias, alguien saldrá lastimado y solo espero que no sea seriamente…"- dijo Shiryu con su típica reflexión misteriosa para volver a su lectura.
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Solo unos días lo separaban de su destino, la ansiedad lo consumía y eso era nuevo para él. Nunca experimentó aquella sensación, siempre fue paciente y supo exactamente cuándo atacar sin embargo esto no era un combate, aunque se le parecía.
Mientras se sentaba a comer algo en un parador recordó aquel paseo en el parque junto a la pelilila. Ella le había preguntado si él le tenía miedo algo y él jamás respondió, evadió su pregunta como en todo en su vida que se volviera demasiado intimo. La verdad es que sí le temía a algo, en realidad a muchas cosas pero jamás se sincero consigo mismo pensando abiertamente en ello.
"¿Le tienes miedo a algo Ikki?"
Sí, la respuesta es sí. Le temía a él mismo, no era solo temor, era terror. Terror a olvidar como sentir, a olvidar las emociones humanas. No quería convertirse en Guilty, su maestro en la Isla de la Reina Muerte, sin embargo en muchas ocasiones se sintió tan frio y soberbio como él.
Irónicamente le temía a la soledad, no física, sino del alma, no tener a quien querer ni en quien pensar, perder contacto con su hermano, no tenerlo en su corazón y dejar que éste lo olvidara. Y por último el más grande todos los miedos, el volver a amar y perder a esa persona.
Sólo amó una vez a aquella hermosa mujer que lo hizo sentirse vivo entre tanta muerte, que le dio un motivo para no rendirse en aquél horrible lugar, aquella que le dio su primer beso a la que le prometió devoción eterna y nunca rompió esa promesa. Él amaría a Esmeralda no importara qué. Pero luego apareció Saori Kido, jamás creyó poder enamorarse de nuevo y menos de una mujer así. Sin embargo pasó y el hecho de haber arruinado las cosas con ella lo llenaba de rabia. Saori era una buena mujer, hermosa, dulce y estaba con él…
Por supuesto no tardó en encamarse con lo primero que se le cruzara y esta resulto ser Hilda, destruyendo lo que tenía con la chica. Sumado a sus pensamientos frustrantes de la noche mayor malestar le causaba el saber que extravió el obsequio que le había comprado antes de arruina todo.
Flash Back
Ikki decidió ir a caminar solo como siempre lo hacía cuando necesitaba tranquilidad, Saori estaba extraña últimamente y el constante acoso de la reina de Asgard lo ponía de mal humor, eso resultaba irónico porque en otro momento no dudaría en tirársela en cualquier rincón, pero sin embargo no le interesaba solo podía pensar en la pelilila.
Entró a la tienda a comprar un refresco y junto a ella vio un puesto ambulante, una señora mayor que vendía flores y otros objetos como joyas. Una flor llamó poderosamente su atención era enorme, hermosa y sus colores eran blanco y púrpura.
-"¿Puedo ayudarlo joven?"- preguntó la mujer.
-"Sí, disculpe ¿cómo se llama esa flor?"- preguntó Ikki señalando a la interesante planta.
-"Oh que delicioso gusto, es una Dahlia caballero, no es cualquier flor ni para cualquier persona. ¿Le interesa para regalársela a su novia?"- El peli azul dudó unos instantes.
-"Sí… si es para mi novia"- respondió sin poder creer lo que acababa de decir sintiéndose especialmente cómodo con el término.
-"Le advierto que debe tratarse de una señorita especial, la Dahlia simboliza la inestabilidad, lo frustrante, pero también así lo pasional e impulsivo, el amor con locura"- dijo la señora sonriendo. Era perfecta para Saori, perfecto para ellos.
-"La quiero…"- dijo para luego retractarse –"Espere, ¿sabe algo? Me gusta la flor, pero terminará marchitándose y tal vez quisiera algo más duradero…"- dijo pensativo mientras la señora sonreía dulcemente.
-"Veo que quiere que su loco amor sea para siempre…bien"- la señora comenzó a buscar en una bolsa de terciopelo y sacó un hermoso dije de plata en forma de flor. –"Es una dahlia, una dahlia que durará por siempre y creo que es lo que usted quiere decir, un amor eterno."- Ikki sonrió y no dudó en comprarlo se lo daría a Saori esa misma noche.
Fin del Flash Back
Jamás pudo dársela ya que ese mismo día terminó haciéndolo con Hilda en la ducha y para peor de males no lo encontraba entre sus cosas y estaba seguro que lo había guardado. Al parecer si existía algo superior no simpatizaba con él.
o – o – o – o
-"Mmhh belle"- gimió Camus para luego desplomarse sobre la espalda de la chica. La sesión de sexo en la biblioteca tuvo tres rounds y resultaron en empates de orgasmos para ambos. Se recostaron en el sillón frente a la chimenea abrazándose.
-"¿Y eso?"- preguntó Camus señalando un collar que traía la chica. Saori miró hacia su pecho.
-"No lo sé, es un dije que encontré en mi habitación le pregunté a las chicas pero no es de ellas, ni de ninguna de las mucamas, alguien debió dármelo y bueno lo habré olvidado, raro porque amo las dahlias"- respondió tomando el dije entre sus dedos.
-"El que te lo dio piensa que eres frustrante..."- dijo el peli verde riendo.
-"Sí y también inestable…"- completó Saori.
-"Y pasional…"- finalizó Camus tomando suavemente el rostro de la chica con una mano para que ésta lo mire. –"Eres todo eso belle, pero sobre todo eres mi sueño hecho realidad…"- besó suavemente los labios de la chica. La pelilila no pudo evitar sonrojarse y que sus ojos se cristalicen. El trato que Camus le daba era de ensueño, era todo lo que una mujer puede querer.
o – o – o – o
Los días trascurrieron rápidamente, y con ellos crecía la cercanía entre la pelilila y el caballero dorado siendo notoria para todos aunque sin alarmar a nadie, puesto que ambos se veían felices y hasta lograron ver a Camus sonreír. Parecía que las cosas se dieron naturalmente y poco a poco todos fueron acostumbrándose a ello.
Una tarde no muy especial, Saori y Camus decidieron pasear por el jardín y hacer picnic debajo de un árbol de cerezo que estaba totalmente florecido ya que la primavera estaba adentrada. Lógicamente la pelilila no dejaba de hablar hasta por los codos, pero para su suerte el caballero estaba acostumbrado a ello.
-"¿Estás seguro que no eres pariente de Camus el escritor francés?"- interrogó la pelilila, pero lejos de dejarlo responder siguió hablando. –"Leí miles de veces El extranjero y déjame decirte que es muy engorroso, aunque increíble…"- Saori notó que hacía mucho tiempo que hacía un monólogo por lo que dejó de hablar abruptamente.
-"Perdón…"- de excusó la chica, pero el hombre no decía nada solo la miraba sonriente. –"¿Qué tengo?"- Saori se puso nerviosa, creyó que tal vez tenía algo en la cara o se corrió su máscara de pestaña, pero él tomó sus manos y las volteó.
-"Sabes, en el pueblo donde me crié había una creencia que decía que si un hombre y una mujer estaban bajo un árbol de cerezo o ciruelo y un pétalo caía sobre la mano de alguno de ellos eso significaba buena fortuna en el amor."- la chica le sonrió enternecida, pero él estaba pensativo y siguió hablando.
-"Yo nunca creí eso, la verdad dudo que la buena fortuna me favoreciere, todo lo contrario. Lo único bueno en mi vida fue conseguir la armadura de la cual estoy orgulloso y no me cansaré de defender"- Camus hablaba con la mirada perdida en las manos de la chica, ésta solo lo escuchaba, había logrado hacerla callar. –"Muchas veces mientras miraba las estrellas me pregunté si había algo más para mí en esta vida que solo luchar y proteger mis creencias y estaba convencido de que no era así, pero luego apareciste belle… no hablo de la vez que te vi en el Santuario, hablo del día en que te encontré, esa noche junto a la piscina en la fiesta que diste luego de la batalla contra Hades… ¿recuerdas?"-
Flash Back
El cielo nocturno estaba especialmente iluminado por estrellas esa noche, la chica de largo vestido negro ajustado de seda con encaje en el escote en forma de corazón caminaba en el jardín son su vista perdida en el firmamento. No sabía cuánto tiempo se había ausentado de la fiesta de la cual era anfitriona, pero no le importaba, no había nada mas sobre la tierra que le gustaran más que las estrellas. Tan perdida estaba en la majestuosidad de la noche que no vio que había alguien delante de ella tropezando.
-"Excusez-moi Madeimoselle"-
-"Je vais bien, Merci"- respondió instintivamente al reconocer el idioma, al incorporarse pudo ver de quien se trataba. –"Hola Camus"- saludó amablemente con una gran sonrisa.
-"Hola Srita. Kido"- respondió cordialmente haciendo una pequeña reverencia.
-"Linda noche ¿verdad? No hay nada más hermoso que contemplar las estrellas, ellas son hermosas y conceden nuestros deseos más añorados aunque creamos que son imposibles…"- dijo para seguir su camino dejando al caballero fascinado.
Fin de Flash Back
-"Sí recuerdo, ¿Qué tiene de especial esa noche?"- preguntó extrañada ya que fue el único momento en que hablaron.
-"Que esa noche belle, yo ya había pedido mi deseo a las estrellas, esa noche les pedí que pusieran en mi camino a una persona que me hiciera feliz, y como único requisito exigí que las amara tanto como yo a ellas"- su voz se apagó y clavó su mirada en los zafiros de la chica para luego acortar la distancia entre sus rostros y fundirse en un beso.
o – o – o – o
El sol se puso en el horizonte haciendo que la brisa suave se sienta más fresca, las primeras estrellas asomaban en el horizonte y la luna creciente se mostraba en su esplendor. Todos estaban dentro de la mansión ocupados en sus asuntos mientras que Tatsumi preparaba la cena. La armonía fue alterada cuando la puerta principal se abrió de manera violenta llamando la atención de June que bajaba las escaleras, pero al ver de quien se trataba sentía su corazón salirse del pecho.
-"I… Ikki… ¿qué haces aquí?"- pudo formular. Ante ella, en carne y hueso se encontraba el caballero del Fénix con un aspecto deplorable, su cabello estaba más largo de lo común, estaba desalineado y parecía que no dormía en días.
-"Vivo aquí, hola por cierto June"- saludó malhumorado, aunque en realidad no era mal animo sino la urgencia por encontrar a la pelilila. –"dime ¿Dónde está?"- preguntó mirándola fijo haciéndola temblar.
-"¿Quién... donde esta quien?"- tan sorprendida estaba que no entendía si preguntaba por Saori o por su hermano.
-"Saori… ¿Dónde está? Ya tiene que haber llegado"- le dijo impaciente.
-"Ah... sí, bueno ella…. Esta…. Bueno arriba…"- finalizó la amazona.
Ikki comenzó a subir las escaleras pero antes de encaminarse hacia el cuarto de la chica sintió una mano en el pecho que lo detuvo en seco.
-"Ey, amigo tranquilo…"- era Hyoga que en vano trataba de evitar lo inevitable. Sabía que si el caballero de bronce se cruzaba con Saori y su maestro las cosas no terminarían bien.
-"Déjame pasar Cisne"- respondió alzando la voz. Los ruidos llamaron la atención de la pelilila que se encontraba vistiéndose, abrió un poco la puerta de su cuarto para oír mejor sintiendo como sus rodillas temblaban.
-"Quiero hablar con ella"- vociferó el Fénix. Saori cerró la puerta de un golpe apoyando su espalda contra ella, él había vuelto y su momentánea felicidad se desmoronaba con cada paso que él daba hacia ella.
Las voces atrajeron la atención de alguien más que con paso seguro salió de su cuarto para detenerse frente al bronce.
-"¿Qué mierda haces aquí Camus?"- gritó enfurecido imaginando la respuesta.
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N/A: Hola a todos y a todas! Y como un buen amigo mío dice "pelea pelea pelea" las cosas se complicarán, lo bueno no dura para siempre.
Ahora unas aclaraciones, no me he olvidado de Seiya, pero bueno no es un personaje principal en este fic por lo tanto no aparecerá siempre. Y luego lo dicho de la dahlia es cierto, es una de mis flores favoritas, son impetuosas y hermosas, les recomiendo que busquen imágenes de ellas puesto que los van a enamorar. Leí hace poco una historia que hablaba de ella y la verdad me inspiró para ponerlo en esta historia que va a traer más complicaciones, a decir verdad tengo muchas en mente, pero bueno veré como agregarlo. Todo depende, claro, de que les siga gustando…
Una cosa más tenía desactivado la opción para recibir reviews anónimos, perdón por la gente que quiso dejar algún comentario, critica o felicitación y no pudo hacerlo, ya lo habilité, adelante… acepto hasta insultos jajaja.
Saludos a todos, y a mi Made, Mako, Makito jajaja como yo te llamo, gracias beta reader! Los invito a pasarse por el fandom de Sailor Moon (sí los mando a un anime totalmente opuesto, en vez de 5 chicos son 5 chicas jajaja) a leer nuestro pequeño bebe (de Made y mio) Tormenta de Fuego advirtiendo que hay lemon y lenguaje adulto, pero donde estemos involucradas Made y yo cómo no va a haber lemon? Jajajaja
Gracias a los que me dejan reviews o de alguna manera me hacen saber su presencia:
Amonett, Janvier GoldAngel Khan, Kagome-Black, RIAADVD, a Pyo y a todos aquellos que se pasan por esta loca idea…
Nick Rivers
