Hot and Cold
Las últimas dos semanas han sido las peores de su vida, por primera vez extrañaba y prefería estar en la Isla de la Reina muerte, cualquier cosa era mejor que encontrarse donde estaba, teniéndola a ella tan cerca y sin siquiera poder hablarle ni pensar en tocarla. Lo que desestabilizaba su ánimo aún más era tener que convivir bajo el mismo techo con él, el mago del hielo o simplemente el frezzer como despectivamente lo llamaba.
Pensó en irse nuevamente, tal vez jamás regresar, pero esta vez luego de haber perdido a Saori decidió quedarse, asentarse y luchar por recuperarla. No podía evitar sentir odio, celos descontrolados de solo pensar que otro pudiera tocar su cuerpo. Pero desde que notó que Camus hacía algunos días compartía habitación con la pelilila fue cuando retomó su entrenamiento, después de todo debía descargarse sino explotaría y le había jurado a Shun que mantendría la calma y jugaría limpio. Fue una tregua silenciosa con el caballero de Acuario, ambos comprendieron que querían lo mismo: a ella, pero que no serían desleales entre ellos, el mejor se quedaría con la dama en cuestión.
Aunque el hecho de que Saori pase casi todo el día con el dorado le estaba restando puntos sin duda, el problema era que no tenía como acercársele sin bien en teoría, como había dicho June, ellos no eran nada y por lo tanto no había que hacer tanto drama al respecto, en la práctica no era así y él si quería lanzarle al drama. Se lamentó no haberlo golpeado más cuando lo encontró delante de él en el pasillo, pero el hecho de que él ya estaba en el suelo casi inconsciente le jugó en contra.
Flash Back
-¡Dios acabas de llegar y ya riñes con alguien! Eres imposible Ikki- reprendió fuertemente Shiryu.
-Ya casi lo tenía…- respondió molesto el peliazul.
-Sí, casi lo tenías sobre ti, por el Gran Zeus amigo…- acotó Hyoga llevándose la peor mirada inquisitiva del caballero de bronce.
Ni bien se encontró con Camus en el pasillo lo tomó de la camisa amenazándolo, grave error pues esto enfureció más al francés y terminaron a los golpes allí mismo, gracias a una fuerza superior que no usaron sus poderes de caballeros puesto que la Mansión estaría en ruinas en este momento. Cuando lograron separarlos Hyoga llevó a su maestro hacia el ala este del lugar, mientras que Shiryu y Shun cargaban a Ikki hacia el ala oeste, no podían dejar que se crucen. Claro que el caballero dorado logró deshacerse de su discípulo casi inmediatamente, no dejando otra opción a Hyoga que ir a ver qué tal le iba al resto con Ikki.
-Quiero hablar con Saori…- dijo molesto.
-No, de ninguna manera – interrumpió Shun ingresando a la habitación.- No con esa actitud, eres increíble hermano. Shiryu ya puedes irte Shunrei te busca.- el joven dragón empalideció, la verdad era que se estaba ocultando de la joven china, puesto que sus cambios de humor eran intolerantes.
-Me quedo…controlando a Romeo en llamas- el pelinegro tomó asiento junto a Hyoga.
-Cobarde pasaste tres guerras santas y le temes a una mujer embarazada- se burló el joven ruso, lo que sea servía para distender la tensión que inundaba el cuarto.
-¿Qué hay entre el frezzer y Saori?- preguntó despectivo, sabían que no moverían a Ikki de su postura, así que debían responder sus preguntas.
-No lo sabemos con exactitud, pero algo hay…- intento explicarse el Cisne con su típica sutileza.-Ahora Ikki luego hablas con ella, ¿sí? Además tú te encamaste con otra y… no voy a tomar partido por ninguno de ustedes solo que sea en paz…-
-Paz es mi segundo nombre pato…-
Fin del Flash Back
El dolor en su pecho era persistente, no sabía que era, pero si conocía la manera de que desapareciera, bajó las escaleras y tomó la botella de whisky escocés que Tatsumi guardaba con recelo detrás de las botellas, vasos y algunas chucherías con la intención de que nadie lo tomara.
Tomó asiento en las escaleras sin encender ninguna luz, ya todos estaban en sus habitaciones durmiendo, o haciendo lo que sea. Dio un sorbo largo de la botella, si tenía suerte en media hora estaría inconsciente y pasaría la maldita noche.
-No vas a cambiar nunca, ¿verdad?- escuchó tras de sí.
-Vete ya-
-¿Vas a morderme si me siento junto a ti Ikki?- preguntó decidida la joven china que hacía noches no dormía puesto que cualquier posición le resultaba incomoda debido a su avanzado embarazo.
-Ya comí, así que no- respondió mientras daba otro largo trago a la botella. Shunrei tomó asiento como pudo junto al caballero.-Estás enorme…- asombrado el peliazul, solo se llevó una mirada de furia por parte de la china que jura que de la noche a la mañana pasó de ser delgada a ser un globo aerostático.
-¿Por qué aún no has hablado con ella?- interrogó mirándolo fijamente, mientras él solo tenía la mirada puesta en el líquido amarillento.
-Porque me ha evitado las últimas semanas, y supongo que nunca fui bueno para hablar… ¿qué puedo decirle?- la pregunta estaba más bien dirigida hacia él que a la joven.
-No sé, que sientes lo que pasó, que eres un maldito imbécil sin cerebro, un bruto animal que solo arregla todo a los golpes, un ser sin corazón…- el peliazul no podía creer el lenguaje que la maestra utilizaba, sumado al hecho de que lo estaba destruyendo.
-Ey… tranquila…- molesto interrumpió a la chica, Shunrei aclaró su garganta y prosiguió.- Que fuiste a buscarla…. Y que la quieres…- Ikki la miró con fastidio.
-No sé por qué mierda las mujeres siempre quieren hablar sobre sentimentalismos, mira no soy Shiryu para que me vengas con todo ese parloteo, ¿está bien?- fastidioso se puso de pie para comenzar a subir.
-¿La amas?- preguntó Shunrei.
-¿Qué caso tiene?- respondió molesto.
-Ella también siente algo por ti Ikki…- la declaración hizo al caballero detenerse y voltear a verla.
-Nunca me dijo nada…-
-Tú tampoco dijiste nunca nada…- rebatió la pelinegra
-¿Cómo lo sabes?-
-Soy chica, ella es chica y hablamos sobre sentimentalismos… mira Ikki me juré no incentivar lo que sea que siente Saori por ti porque ciertamente no me caes bien…- dijo Shunrei, esa era la verdad nunca le cayó bien aquel lobo solitario.
-Gracias Shunrei…-
-Es la verdad, pero veo que sí la quieres y ella también a ti, pero ahora esta Camus… debes hablar con ella…- finalizó la hermosa joven de largo cabello negro intentando mantener la calma, el caballero del Fénix tenía la particularidad de sacarla de quicio demasiado pronto.
–Mira haz lo que quieras… sólo no arruines las cosas más de lo que ya están- dicho esto, Shunrei bajó las escaleras dejando al peliazul pensativo.
o – o – o – o
Pasaron algunas unas horas para al fin tomar el coraje para ir a tocar a su puerta y poder hablar con la chica, pero antes de que su mano golpee oyó voces dentro que captaron su atención.
Dentro de la alcoba de la pelilila ésta se encontraba desnuda sobre el hombre de Acuario rodando sus caderas sobre él, aferrándose a su cuello, respirando agitadamente junto a su boca.
-Mmhh… sí, así hazlo así…- dijo la chica totalmente compenetrada en el acto, mientras Camus la tomaba de sus caderas ayudando el movimiento de arriba hacia abajo que ella llevaba en ritmo, al tiempo que con su boca capturaba el pezón rosado que tanto le encantaba, mordisqueándolo y lamiéndolo. En un rápido movimiento la tumbó sobre la cama para poder bombear dentro de ella a mayor velocidad.
Saori mordía su labio inferior mientras clavaba las uñas en la espalda del peli verde haciéndolo gemir también.
-Mmhh belle…- jadeó mientras tomaba las piernas de la chica llevándolas a sus hombros para hacer más profunda las embestidas.
Fuera de esas cuatro paredes un muy furioso Fénix se encontraba parado con un solo pensamiento en su mente. "Ese debería ser yo".
Optó por marcharse, no ganaría nada quedándose del otro lado de la puerta, solo auto infligirse.
o – o – o – o
Algunos días después los silencios incómodos aún continuaban y la suerte de Ikki parecía no mejorar, luego de haber finalizado su rutina de ejercicios y haber tomado una larga ducha, salió del cuarto de entrenamiento para dirigirse a su alcoba. Maldecía a su suerte en todos los idiomas que conocía, todo le salía mal, todo hasta que por fin esa tarde pudo cruzarse con ella en el pasillo rumbo a su habitación. Y para aumentar su suerte Camus estaba fuera junto con Hyoga, por lo que esta vez no se le escaparía, la enfrentaría sin ningún estorbo cerca.
-Saori…- la llamó con voz demasiado lastimosa para su gusto.
-Ikki…- respondió evadiendo su mirada, le resultaba más difícil de lo esperado poder enfrentarlo.
-Bien sabemos nuestros nombres… genial...- comentó irónico tratando que su nerviosismo no se note demasiado.- ¿Cómo estas Ori?- suavizó su voz, dejando de lado la altanería.
-Bien, estoy bien- respondió con una sonrisa forzada.- Con permiso- trató de evadirlo pero al caminar junto él, el peliazul la tomó de un brazo atrayéndola hacia su cuerpo dejando su rostro a escasos centímetros del de la chica. -¿Qué haces?- preguntó con una mezcla de excitación y miedo.
-No me ignores por favor…- susurró suplicante, tragándose el maldito orgullo que lo caracterizaba.
-No te ignoro…- respondió mirándolo a los ojos.
-Saori hace más de dos semanas que llegué y no cruzamos palabra, no soy idiota sé que no quieres estar a solas conmigo y solo necesito explicarte… yo- paró de hablar al ver el dije que traía la chica en su cuello, era la dahlia que él había elegido para ella, aquél regalo que nunca pudo darle.
-¿Qué ocurre?- preguntó confundida al ver la mirada de Ikki perdida.
-¿De dónde sacaste eso?-
-¿Qué cosa..?- miró hacia su pecho y entendió a qué se refería.-Es una dahlia…una flor…- explicó.
-Sé lo que es, ¿quién te dio ese dije?-
-Lo encontré en mi habitación- respondió tomando la flor entre sus dedos.-Es extraño que no recordara tenerlo, puesto que es mi flor preferida, adoro las dahlias…aunque digan que son frustrantes e inestables…-
-Representan lo pasional también…- completó la frase de la chica.
-Sí, exactamente…- respondió algo sorprendida de que el caballero conociera acerca de una flor que para ella significaba tanto, ya que era la flor preferida de su abuelo también. –Debo irme Ikki, tengo cosas que hacer…- intentó deshacerse de su agarre, pero el peliazul no parecía querer soltarla, la atrajo hacia la puerta de su habitación y la metió dentro cerrándola tras ellos.
-¿Qué se supone que haces?- indignada la pelilila. Pero antes de poder decir algo más la boca de Ikki capturo la suya en un beso hambriento y pasional, al principio opuso resistencia, pero luego le correspondió de la misma manera. Entrelazó sus brazos alrededor del cuello del hombre mientras éste abrazaba su cintura manteniendo su cuerpo aferrado al de la chica.
El Fénix comenzó a meter sus manos bajo la blusa de la pelilila acariciando su suave piel que tanto anhelaba sentir, Saori desabotonó la camisa que llevaba el muchacho deslizándola por sus musculosos brazos, cesando las caricias del caballero para permitirle la tarea. Sus miradas se cruzaron estudiándose, sus cuerpos pedían a gritos sentir el calor del otro, se fundieron en un beso apasionado, Ikki arrancó la blusa roja de la chica dejando al descubierto su sostén de encaje rosa que presionaba sus redondos senos haciéndolos ver apetecibles a la vista de cualquiera.
La chica envolvió sus largas piernas en la cintura del peliazul mientras éste la ponía contra la pared, Saori abrió su falda abotonada quitándosela fácilmente, para luego desabrochar la hebilla del pantalón del caballero liberando su hombría. Con movimientos torpes el muchacho logró quitarle el sostén para comenzar a besar los senos de la muchacha, lamiéndolos con locura. Con una mano apretujaba el endurecido pezón de su compañera haciéndola gemir de placer.
-Cómo te extrañé hermosa, no sabes cuánto…- le dijo para besarla intensamente. Saori mordió el labio inferior del peli azul para luego lamerlo sensualmente.
-Ikki…cógeme…- casi fue una súplica clavando sus dos zafiros en los ojos del muchacho, pudo ver en ellos fuego, juraría que emanaban fuego. El peli azul corrió las bragas de la chica y llevó su falo erecto a su entrada húmeda penetrándola lentamente, inclinando él su cabeza hacia atrás mientras ella se refugiaba en el fuerte pecho del caballero. Una vez dentro de ella completamente cerró sus ojos con fuerza, la estrechez de Saori, su calor, no había olvidado aquello, pero lo añoraba.
Llevó su mirada hacia la chica haciendo que esta lo mire también, nunca antes tuvo sexo mirando a los ojos a las mujeres con las que estaba, y con ella había sido así desde el primer día, porque desde aquella vez en la cocina no fue solo sexo, fue hacerle el amor.
-Mmhh.. – gemía la pelilila mordiéndose el labio inferior. Ikki tomó a la mujer por sus muslos y la llevó hasta el sillón que estaba junto a ellos sentándose quedando ella sobre él. Le quitó la pequeña prenda que comenzaba a estorbar, ayudado por ella, Saori colocó las piernas a los lados del peliazul flexionándolas un poco, quedando sentada sobre el miembro del chico, moviendo sus caderas hacia delante y hacia atrás rápidamente. Ella llevó su cabeza hacia atrás dejando al muchacho disfrutar de la vista de sus senos rebotando a causa del movimiento.
-Eres muy buena maldita sea…- gruñía de manera animal. Saori no dejaba de sorprenderlo jamás, su manera de amar era digna de una Diosa, todo en ella era majestuoso. Acercó su boca a los pezones endurecidos de la mujer besándolos con devoción abrazando su espalda hundiendo su rostro entre ellos, podía oír el corazón acelerado la agitación de su pecho volviéndolo loco, en un rápido movimiento volvió a ponerse de pie tomando a la pelilila por su pequeña cintura, saliendo de ella y apoyándola en sus cuatro extremidades sobre el sofá penetrándola por detrás.
-Ahhh Ikki…ahhh…- jadeó la chica fuertemente mientras él entraba y salía rápidamente de ella golpeando los perfectos muslos de Saori haciendo que ésta se estremezca de placer. La muchacha levantó su torso quedando su espalda contra el pecho del Fénix, éste con ambas manos tomo los pechos de la chica apretándolos, jadeando junto a su oído. Sintió ganas urgentes de decirle que la amaba, que la necesitaba, pero las palabras no salían de su boca.
"Hazlo imbécil, dile que la amas, te amo Saori… te amo… díselo cobarde"
-Eres hermosa… de verdad eres lo más hermoso que he visto…- dijo agitado sonando más cliché de lo que le hubiese gustado.
-Ikki… ya me vengo…- gimió la chica, al tiempo que todos sus músculos se tensaban haciéndola temblar, él no aguanto mucho más golpeando dentro de ella solo dos embestidas más para luego venirse en su interior.
Terminaron exhaustos, el caballero miró tiernamente a la chica mientras corría los mechones lilas que caían sobre su rostro. Salió delicadamente de ella para voltearla y tenerla frente a él.
-Qué bueno que todo haya quedado en el pasado…- al finalizar la frase recibió una bofetada por parte de la pelilila.
-¿Qué te pasa ahora?- preguntó llevándose la mano hacia su mejilla sorprendido.
-Eres un imbécil… eso eres…mira lo que lograste- dijo molesta.
-¿Logré? ¿Acaso te chantajee?- interrogó completamente confundido.
-Básicamente… sí- dijo elevando el tono de su voz hasta hacerlo insoportable.
-¿Qué te ocurre? Acabamos de estar juntos y luego me golpeas… ¿acaso consumiste drogas?- Ikki hablaba en serio, no fue una suposición aquello, lo único que explicaba ese cambio radical de humor en ella sería el consumo de algún hongo alucinógeno. Saori lo miró con furia en sus ojos, estaba molesta con él pero mas molesta estaba con ella misma, por ser tan débil y estúpida, caer tan fácilmente en sus pies, olvidando por todo lo que pasó gracias a ese hombre.
-Oh Dios estas completamente loca… de verdad eres una loca- le gritó molesto.
-Y tú… tu eres…asshhhh- bufó molesta.
-¿Sabes qué?... tú…tú- dijo mientras apuntaba con un dedo a la pelilila.-Tú me traumatizaste, ¡haces que sea un imbécil!- vociferó.
-¿Yo?... ya eres un imbécil Ikki, lo fuiste toda tu vida y lo eres ahora- dijo al tiempo que se incorporaba para buscar su ropa que estaba esparcida por la alcoba.
-¿Qué esperas Fénix? ¡Vete!- le exigió con sus mejillas rojas del coraje.
-Este es mi cuarto…- se burló cruzando los brazos sobre su torso desnudo.
-Imbécil…- le dijo mientras se colocaba la falda.
-Con razón Seiya te dejó estas demente…- soltó sin pensar, Saori se detuvo en seco mirándolo fijamente mientras las lágrimas asomaban en sus ojos, eso había sido un golpe bajo aún no se recuperaba del todo de aquello, sin bien no amaba al caballero del Pegaso su orgullo había salido muy herido de la relación que compartió con él, dio unos pasos hacia ella.
-Espera Saori, lo siento, no quise decir eso… perdóname- pero antes de que pudiera si quiera acercarse a ella, ésta salió del cuarto golpeando la puerta con todas sus fuerzas.
o – o – o – o
Estaban todos reunidos en el salón cenando, Ikki y Saori ni siquiera se miraban lo que hacía más obvio que algo había ocurrido. Camus estaba sentado junto a la chica envolviéndola con un brazo marcando su territorio.
-Belle, ¿ocurrió algo cuando no estuve?- susurró cerca de su oído para luego depositar un suave beso en su mejilla. El ruido del roce del tenedor con el cuchillo hizo que todos voltearan a ver a Ikki.
-Perdón…a veces no controlo la fuerza, pero al menos mantengo mi asunto en mis pantalones…- dijo mirando fijamente al peli verde, era lógico que ese comentario fue directo para él.
-¿Quieres quedar inconsciente de nuevo Fénix?- amenazó el caballero de acuario clavando la mirada en su oponente. Todos los presentes quedaron en silencio, la situación era sumamente incomoda.
-Chicos…- llamó June con una sonrisa- Hagan el amor, no la guerra…- finalizó sonriendo, pero pareciera que a nadie le causó gracia su comentario.- Bueno el problema es que esto esta así justamente por todos haber hecho el amor… con la misma…- Shun aclaró su garganta oportunamente para hacer callar a su novia y sus comentarios tan peligrosos mientras que la mirada inquisidora de Saori hacia la amazona le hizo recorrer un frio por la espalda.
-Bueno, ¿y qué tal su día?- trató de cambiar de tema el joven ruso.
-Nada... puro papeleo- respondió Saori
-Estuve todo el día contigo…- dijo Camus tratando de evitar al caballero del Fénix.
-Hice mucho ejercicio, no saben cuánto- comenzó a relatar Ikki.-¿verdad Saori?- interrogó con una media sonrisa. La pelilila le envió una mirada de incomodidad, de verdad Ikki se estaba pasando, esto no pasó desapercibido por el dorado junto a ella que le echó una mirada de desconfianza a la chica.
-Hermano… por favor- intentó calmar la situación Shun.
-Ya por Dios…- rogó Shiryu poniéndose de pie. –Ahora vengo linda no me tardo.- le dijo a Shunrei besando su mejilla para luego tomar su chaqueta.-Necesito fumar… ¿necesitas algo?- La joven china movió su cabeza negativamente y el caballero del Dragón salió de allí, harto de tanto conflicto.
-¿Alguien me ayuda a recoger los trastos?- interrogó la pelinegra poniéndose de pie, casi con un respingo Saori se puso a su lado y como June no quería quedar en medio de la batalla de miradas imitó a su amiga.
-Por Dios, compórtense, ¿quieren? No tienen tres años…- regañó Hyoga con pesadez en su voz, si Ikki era insoportable cuando se ponía ladino, ni hablar de su maestro.
-Debería ponerte en tu lugar Fénix…- dijo Camus apretando sus puños.
-Hazlo rata francesa…- provocó poniéndose de pie.
-Por favor, dejen eso, son insoportables de veras…- gritó el caballero de Andrómeda incorporándose también.-Hermano, basta, es suficiente.
-Él empezó- dijeron al mismo tiempo para luego mirarse con más odio.
-¿Yo comencé?, tú interferiste entre Saori y yo, yo era el que estaba con ella…- comenzó a hablar Ikki pero fue interrumpido por el dorado.
-Estabas con ella y con cuanta mujer se te cruzó ¿verdad?- dijo Camus acercándose ofensivamente hacia el bronce.- Tú arruinaste las cosas con ella, pero eres tan cabeza hueca que lo único que haces es culpar al resto, repartes culpas que son solo tuyas Fénix…- lo atrapó, el peli verde tenía razón, pero no iba a aceptarlo por lo que se acercó a él apretando sus dientes y sosteniéndole la mirada amenazante.
Mientras tanto en el cocina las chicas lavaban los platos como excusa para no tener que volver al salón, June se encargaba de pasarles detergente y enjuagarlos, mientras que Saori los secaba y guardaba, la pelinegra permanecía sentada, hoy no se sentía muy bien y la escena durante la comida la había alterado.
-¿Estás bien Shunrei?- preguntó preocupada la pelilila, su amiga se veía pálida.
-Sí, es solo que siento algunos dolores, pero nada para alarmarse, quiero que Shiryu llegue ya de la tienda…- respondió con voz calma.
-Saori, te lo juro o eres muy buena en la cama o estos dos son unos perdedores totales- comentó June concentrada en su tarea de enjuagar los trastos.
-June deja eso… esto es terrible, es mi peor pesadilla, no veo como puede empeorar…- Saori se llevó su mano hacia su cabello peinándolo hacia atrás.
El escándalo proveniente del salón llamó la atención de las chicas haciendo que la pelilila y la amazona corrieran a ver qué era lo que ocurría exactamente.
Ikki y Camus estaban muy cerca callados, estudiándose, esperando para dar el primer golpe, mientras que tanto Hyoga como Shun permanecían su lado intentando apaciguarlos.
-¿Qué diablos les pasa a ustedes dos?- gritó furiosa la pelilila, pero ninguno de los dos le respondían. –Exijo una respuesta…- bufó golpeando su pie contra el piso, en esos momentos le vendría bien volver a ser la Diosa de la Justicia, al menos respetarían su cólera.
-Eres un infeliz Fénix…- gruñó Camus.
-Regresa al geriátrico abuelo…-
-Chicos…- llamó una voz baja.
-Siempre fuiste un patán, terminarás en la cárcel lo sabes verdad- continuaba el dorado.
-Y tú conectado a una máquina, pidiendo que solo te den puré para comer…-
-¡Qué maduro!-
-¡Ese eres tú!-
-Chicos….- llamó nuevamente.
-Espera un segundo Shunrei por favor…- pidió Hyoga.
-Hermano ya deja eso… por favor…- repetía incansablemente el menor de los caballeros llevándose una mano hacia su frente.
-Chicos….- Shunrei trataba de captar su atención.
-Vuelve a Siberia Camus….- desafió Ikki.
-Vuelve al volcán pajarraco…-
-Ey chicos hay agua en el piso…- confundido Hyoga.
-¿De dónde salió esa agua?- preguntó June mirando a Hyoga.
-Es Camus, se está derritiendo…. Frezzer- se burló el Fénix.
-¡Chicos!- gritó la pelinegra captando la atención de todos. –Rompí bolsa…..- los primeros 20 segundos que le siguieron a esa declaración fueron de silencio total, hasta que al fin reaccionaron, empezando a correr en cualquier dirección, en busca de su bolso para llevarla al hospital, llamar a Tatsumi para que prepare el auto.
-Shunrei… hagas lo que hagas mantén cerradas las piernas… por favor…- pidió el joven ruso algo pálido.
-Ayyyy saquen a este imbécil de enfrente! ¿Dónde demonios está Shiryu?- gritó histérica tomando su vientre con una mano.
-Linda, respira… como practicamos ¿sí?- trató de calmarla Saori llevándola a tomar asiento. -Cálmate, ¿cada cuanto son las contracciones?-
-No sé, apenas tuve dolor… creí que esto sería peor…- pero antes de que pudiera terminar la frase una fuerte puntada en la parte baja de su espalda la hizo estremecer.-Saori… tengo miedo…-
-Shunrei, ya llamé a Shiryu irá directamente al hospital, vamos, el auto está listo…- apresuró June que parecía ser la que más calma estaba.
-Aquí tengo su bolso…- llegó Shun con la maleta de la joven china en su mano.
-Tatsumi nos espera en el auto- informó Camus, mientras que Hyoga permanecía pálido sentado sobre la mesa.
Ikki permanecía ajeno a todo, mirando la escena como si de una película se tratara, podía ser un insensible, pero el saber que su amigo sería padre en unos segundos lo lleno de un extraño sentimiento de nerviosismo, sacudió su cabeza y se enfocó.
-Vamos Shunrei, yo te ayudo, tu tranquila, todo saldrá muy bien- dijo en voz suave a la pelinegra ayudándola a incorporarse, ésta le regaló una cálida sonrisa a pesar de su palidez y nerviosismo agradecía el gesto a Ikki.
Así todos salieron de la mansión rumbo al hospital, debían avisarle a Seiya y claro, la responsabilidad cayó en Saori, aunque no importaba esto, ya que Shunrei tendría a su bebe, la más esperada, la más amada por todos.
o – o – o – o
Como no podía ser de otra manera, Shiryu llegó antes al hospital que su esposa, por primera vez se mostró nervioso, mucho, pero no era para menos ya que convertiría en padre en las próximos momentos.
Ingresaron a la joven china a la sala de parto, Shiryu la acompañaba no se perdería semejante acontecimiento. Los demás esperaban en la sala de espera, algunos sentados, otros caminaban de lado a lado.
-Yo digo… Mei podría haber avisado de alguna manera…- pensativa June, sacando la sonrisa de todos los presentes.
-Es verdad, ya hizo lo que quiso no me quiero imaginar lo que será una vez que crezca…- dijo Hyoga sonriendo ya recuperado.
La pelilila permanecía sentada en las incómodas sillas de fina espuma con sus manos entrelazadas jugando nerviosamente con sus dedos.
-Aquí tienes…- ofreció Camus una taza de café.
-Gracias…- le sonrió brevemente para esquivar la mirada del hombre, el peli verde tomó asiento junto a ella y se quedaron callados unos momentos.
-Oye… cherie…- la llamó, Saori volteó a verlo la expresión de Camus era seria, como la mayoría del tiempo antes de estar con ella.- ¿Qué ocurrió con el Fénix hoy?- La pregunta la tomó por sorpresa, y al mismo tiempo la hizo sentirse enferma, no había manera de contarle lo que pasó.
-Yo… la verdad…-no podía mentirle, pero tampoco decirle lo que había hecho, habían pactado intentarlo juntos, ella estaba feliz con él, le encantaba, pero al aparecer nuevamente el peliazul todo se desmoronó, sabía que con Ikki no tenía futuro, pero a la vez la curiosidad por comprobar aquello era muy fuerte.- Camus… mira…- las palabras no salían con facilidad de su boca, tropezándose con sus dichos.
-Saori...- hacía mucho tiempo que no la llamaba por su nombre.-Sólo no pierdas tu tiempo, lo que pasó con él, espero que haya sido tu manera de decirle adiós y si no es así, confío en que me lo harás saber…-
-Camus…- el hombre puso un dedo sobre la boca de la chica.
-Siempre supe que lo querías, solo creí que las cosas serían diferentes ahora que estábamos juntos… no tengo intenciones de enojarme contigo, solo tómate tu tiempo y decide que es lo que quieres, no puedes tenernos a ambos.- sentenció poniéndose de pie dejando a la chica sola, con lágrimas en sus ojos, una vez más Camus había dado en el blanco, no podía tenerlos a ambos, no podía con el calor y el frio al mismo tiempo.
o – o – o – o
N/A: Hola a todos/as! Espero les guste, háganmelo saber.
Gracias a Todos…
Madeimoselle Rousseau: amiga de mi alma, mi gran editora, gracias por estar siempre y leer mis capítulos tantas veces como consultas te hago! No sé qué haría sin vos… (no hubiese escrito Tormenta de Fuego por empezar) Te quieroooo
Amonett no podía faltar un agradecimiento hacia ti que me diste mucha fuerza para seguir escribiendo, es lindo saber que alguien espera con ansias para leer tu historia… GRACIAS!
RIAADVD muchas gracias por el voto de confianza y por pasarte por acá, es muy halagador tener como lector a un escritor de tu talla…
