Psicosomático

Puedes decir lo que necesitas diciéndolo, o diciendo exactamente lo contrario. También puedes decir algo con un gesto, con un guiño, el cuerpo te ayuda a decirlo. A veces con el silencio lo dices todo. A veces una canción te ayuda a decir lo que necesitas decir. Otras veces hay que gritar.
Pero cuando no dices lo que necesitas decir ni con palabras, ni gestos, ni con silencios, ni gritos, eso que necesitas decir se revela y habla como puede.
Lo que necesitamos decir lo vas a decir, como sea.
Dicen que cuando uno no puede decir lo que necesita decir el cuerpo habla.

o – o – o – o

-Ey Saori, ¿qué haces?- preguntó curiosa June al tiempo que se acercaba a la pelilila con una galleta en su boca. La joven de largo cabello no paraba de rascar su brazo de manera urgente. –Amiga vas a arrancarte la piel…-

-Lo sé, es que no puedo explicarte la urticaria que tengo.-

-¿Urti qué?-

-Urticaria June, ayúdame con Mei- la joven china llevaba muy bien el asunto de la maternidad, aunque claro la ayuda de sus amigas no venía nada mal, mañana por la noche harían una pequeña reunión en honor a Mei, pero esa pequeña reunión no tardo en convertirse en una fiesta usando como excusa el cumpleaños del calvo mayordomo.

-¿A qué hora llega Freya?- interrogó Saori sin dejar de sobarse el brazo.

-Hyoga fue por ella, pero sabes cómo es tal vez la haya secuestrado- comentó pícaramente la rubia riendo con complicidad depositando la hermosa bebe en su sillita mecedora.

-Lo importante es que ya está aquí.- dijo la pelilila ayudando a Shunrei con las decoraciones.

-Y sola- remató Shunrei, riendo junto a Saori.

-Seika vendrá también, mañana mismo llega de Europa, me dijo que quería instalarse aquí.- comentó la ex Diosa.

-Qué extraño y por qué no con Seiya- preguntó June mientras le hacía caras graciosas a Mei.

-June tiene una semana solamente, no se reirá- explicó Saori- Por lo que hablé con Seika básicamente dijo "no quiero ver a Miho la odio"- retomó.

-Ay pero que hermosas serán nuestras reuniones familiares, más vale que te decidas por algún chico Saori, sino serás como Doña Flor y sus dos maridos, y esa obra no termina muy bien- regañándola divertidamente la amazona, las tres chicas rieron con ganas.

–Oigan ¿notaron que cada vez somos más mujeres en esta casa?- soltó la pelinegra.

-Es cierto, era hora con esto de tantos caballeros de bronce, plata y dorados el poder de las mujeres quedaba atrás, aunque como ex reencarnación de una Diosa supiste manejarlos amiga- eufórica la hermosa rubia.

Antes de poder responder la pelilila comenzó a estornudar sin parar, mientras sus ojos se ponían llorosos.

-¿Vas a enfermarte linda?- preguntó la joven china alcanzándole un pañuelo.

-No sé, cada vez que hablo del tema de mi ex reencarnación estornudo-

-Debe ser algún tipo de alergia, tal vez a los globos- explicó June.

O – o – o – o

Shun caminaba alegre por el pasillo rumbo a la habitación de Hyoga de acuerdo a sus cálculos el joven ruso debía ya haber llegado con la sacerdotisa hacia un rato ya y aún no tenía noticas de ellos, necesitaba encontrarlo puesto que debían contribuir con los preparativos para la fiesta de Mei/Tatsumi. Llegó a la gran puerta de madera y se dispuso a tocar, pero antes de hacerlo oyó ruidos provenientes dentro y como el pequeño Shun también tiene uno pequeño dentro, llamado conciencia y sentido común, creyó conveniente no interrumpir.

-Ay es enorme- exclamó una voz femenina, deteniendo el paso del japonés abruptamente.

-Te lo dije- respondió la inconfundible voz del Cisne con aires de grandeza.

-Con razón me dolió- ante el comentario el peliverde comenzó a ponerse nervioso, pero lejos de moverse de la entrada siguió allí parado.

-Te dije que te relajes hermosa-

-No pude, es que quería sentirlo ya- respondió la sacerdotisa, los colores se subieron al joven Andrómeda.

-Eres insaciable, luego se lo pedirás también a los muchachos y eso quiero verlo- dijo Hyoga suspirando, la cara de horror de Shun era aún peor que la que puso en su primer enfrentamiento ante su hermano y los caballeros negros. No creyó jamás que fueran ese tipo de parejas, no los juzgaba pero la idea lo sacudió moralmente al igual que al pequeño Shun en él.

Tan shockeado estaba que jamás oyó los pasos que se acercaban a él, la puerta se abrió repentinamente para dejar ver a un asustado Shun parado en medio del pasillo y a dos jóvenes rubios muy vestidos del otro.

-Hola Shun, hola- se acercó amablemente Freya, pero el muchacho se echó hacia atrás desconfiado y confundido.

-¿Qué te pasa amigo? Salúdala y te daremos una sorpresita- riendo el ruso.-¿A él primero no Freya?- interrogó mirándola sonriendo de lado mientras la chica reía coqueta.

-¡Depravados!- gritó el bronce saliendo corriendo del lugar como si el mismo diablo lo persiguiera.

-¿Y a este que le pasa?- interrogó confundida la chica

-No sé al parecer no quiere dulces rusos, qué lástima es tan gracioso ver a la gente ver morder la coraza para llegar al chicle.- dijo Hyoga sonriendo inocentemente.-Yo quería ver a los muchachos cuando le pidieras que los pelen-

-Son tan deliciosos…-

-Oye ¿cómo está tu dedo?- interrogó el Cisne.

-Bien pero que astilla gigante se me metió al tratar de abrir esta caja.-

-Lo sé, pero te dolió más porque te tensaste, debiste relajarte.- la regañaba dulcemente el chico.

Mientras tanto en la cocina Ikki estaba intentando encontrar la miel, pero al parecer la cocina no era su lugar.

-¿Dónde demonios guardan la miel? Heladera… no, despensa… no- unos pasos agitados lo hicieron voltear.-Hola Shun- saludó.

-Hola- respondió un pálido Andrómeda.

-¿Cómo estás?- preguntó el peliazul extrañado ante el comportamiento poco afectuoso de su hermano menor.

-No hablemos de mi, ¿qué haces Ikki?- cambió de tema.

-Busco la miel, ¿sabes dónde puede estar?- saturado el Fénix.

-Ah estaba en mi pieza…- respondió pensativo el peliverde.

-¿Qué?- el rostro de Ikki literalmente se oscureció, por qué demonios querría su pequeño hermano tener miel en la habitación que comparte con la loca amazona.

-No pienses mal niisan es que compramos unas galletas muy ricas y las comimos con miel- explicaba rápidamente con sus manos levantadas y miles de gotas cayendo por su cabeza- ¿Y tú para qué quieres miel? Creí que no te gustaba.- confundido el pequeño de los hermanos. Ikki hizo una pausa pequeña para respirar alejando los malos pensamientos que atacaban a su mente.

-No, no me gusta, pero el dolor en mi garganta no se va- explicó.

-¿Te duele la garganta? ¿Estás enfermo?-

-No me siento enfermo, solo me molesta mi garganta desde hace unos días, en fin debo irme, tengo que encontrar a Saori- salió del lugar dejando a Shun perplejo por su extraño comportamiento.

o – o – o - o

La hermosa pelilila iba cargada de cajas repletas de guirnaldas, papel picada y demás chucherías que de ninguna manera puede faltar en una fiesta, la picazón en su brazo había cesado por el momento trayéndole algo de paz y para su suerte los estornudos terminaron cuando June la piso por accidente, las tres cajas le impedían la visión pero mientras que nadie ande distraído por allí nada ocurriría.

El joven Fénix caminaba por el pasillo con su típica forma, manos en los bolsillos cabeza algo gacha y la bendita costumbre de cerrar sus ojos, el dolor de garganta iba disminuyendo, pero no se iba. Justo ese día no se le ocurrió silbar, justo ese día a Saori se le ocurría estar callada, el golpe fue duro, seco y ambos cayeron al suelo.

-Ay, fíjate- se quejó la chica sobándose su pierna, suavizó su mirada cuando vio con quien había tropezado.

-Auch- se quejó el peliazul para luego mirarla divertido-¿Estás bien? ¿Tomaste la patente del camión que nos envistió?- la pelilila soltó una risa que fue música para sus oídos.

-Claro, tu eres el que está en forma, síguelo- decía al tiempo que Ikki le ofrecía su mano para ponerse de pie.

-Perdona estaba distraído.- se disculpó al fin colocando una mano tras su cabeza despeinando su cabello azul.

-Y yo cargada…- se excusó también.

-Oye Ori- la llamó en voz baja- te estaba buscando, mañana es la fiesta de Mei y bueno…- trataba de formular la oración, que para él era un tanto vergonzosa.

-¿Y bueno?- lo empujó la chica.

-La verdad quería ir de compras no tengo ropa para la ocasión- La revelación casi hace caer a Saori de espaldas nuevamente, que Ikki se preocupe por no tener ropa adecuada era totalmente nuevo, pero le pareció muy tierno de su parte.

-¿Necesitas el auto?- ofreció naturalmente.

-No, más bien te necesito a ti…- esas palabras hicieron que a ambos se les erice la piel en especial a ella, pronto el peliazul completó.-Para que me ayudes a encontrar algo adecuado, yo no sé nada sobre eso Ori.- La chica asintió amablemente, hacia un tiempo que Ikki actúa distante, no grosero, para nada, tampoco la ignoraba, pero no habían tenido ningún tipo de encuentro como los que acostumbraban.

-Dame 10 minutos me cambio y le aviso al chofer.- dijo caminando apresurada hacia su cuarto.

-Ori- la llamó haciéndola voltear-Sería mejor que vayamos los dos solos, que preparen un auto, yo manejo- afirmó en voz seria.

-Bueno, pero con una condición-dijo mordiéndose el labio inferior y colocando sus manos tras su espalda.

-Así ¿Cuál?- curioso el peliazul.

-Yo conduzco a la vuelta.- gritó mientras se dirigía rápidamente a su cuarto.

-Ehhh… veremos, te espero abajo en 15 minutos…- mientras la veía alejarse surgieron ganas en él de ir tras ella y abrazarla y decirle lo hermosa que era, pero sin embargo no pudo.-Maldito dolor de garganta- se quejó dirigiéndose hacia abajo.

Pero ese idioma, el idioma del cuerpo, ¿es tan fácil de entender? ¿Es universal?
¿Un dolor de garganta siempre indica que hay algo que se quiere decir y no se puede?
¿Un sueño se interpreta literalmente? ¿Un sueño quiere decir solamente lo que dice?
Se dice que alguien se marea cuando llega más alto de lo que puede manejar ¿Pero siempre un mareo significa eso?
Una alergia es cuando el cuerpo se defiende exageradamente de agentes que interpreta como nocivos ¿Por qué tu cuerpo cree que debe defenderse?

Centro Comercial

Hacia un rato que llegaron al centro comercial y comenzaron a dar vueltas.

-Achuu- estornudó la chica.

-¿Y a ahora que te pasa Ori? ¿Vas a enfermarte?- dijo parpadeando curioso.

-No sé, creo que es alergia- respondió sintiendo un escalofrío.-Ay mira Ikki ven- jalaba del brazo del chico hacia una tienda donde en el aparador se mostraba un hermoso vestido negro, de escote profundo al frente y en la espalda, largo hasta los tobillos exhibido con una hermosa gargantilla de perlas.-Entremos- eufórica sin dejar al chico responder.

Luego de algunos minutos Ikki se encontraba sentado en uno de los sillones fuera del área de probadores, algunos hombres se encontraban allí también, rio para sí era increíble las estupideces que hacen los hombres por las mujeres, Saori hacia ya más de 15 minutos que había entrado, realmente no entendía como alguien puede tardar tanto en ponerse un pedazo de tela, sus pensamientos fueron interrumpidos cuando la hermosa pelilila corrió la cortina dejando ver su hermoso cuerpo, el vestido parecía estar pintado sobre su piel era perfecto, había sido hecho para ella.

-¿Y bien?- preguntó, pero la mandíbula del peliazul cayó literalmente sin poder armar frase alguna solo balbuceando, la chica sonrió complacida.-Esa era la reacción que esperaba.-

-Te queda…. Digo…. Es…. bueno…. Bien, te queda bien- dijo al fin. Saori sonrió nuevamente mientras giraba para verse una y otra vez al espejo, miradas de hombres curiosos se asomaban, claro que con un solo gruñido del caballero se dispersaron rápidamente.

-Voy a cambiarme- anunció la chica, tardando otros 15 minutos para luego salir con la ropa que traía antes.-Vamos Ikki, aún faltas tú- la chica nunca pasó por la caja atrayendo la atención del muchacho.

-¿No vas a llevártelo?-

-No, solo lo probé…- la chica continuó caminando delante de él mientras el chico recorría con su vista su hermosa figura.

o – o – o - o

Al día siguiente todo era alboroto, puesto que invitados ya habían llegado entre ellos Dohko, el maestro y prácticamente padre de ambos jóvenes chinos, que se mostró muy feliz con la pequeña Mei, ni bien la sostuvo sus ojos se llenaron de lágrimas como los presentes de verdad esa pequeña tenía algo especial, el caballero de libra no vino solo ya que Shion, patriarca del Santuario lo acompañaba, los restantes santos enviaron saludos y obsequios junto a disculpas por no estar en ese momento, pero es que cada uno había seguido su vida y a pesar de que algo los uniría por siempre debían seguir adelante. Otra gran sorpresa fue la llegada de la hermosa mujer de cabellos rojizos y cuñada eterna de Saori, Seika arribó de Europa junto a miles de regalos, la emoción fue generalizada, las muchachas se habían vuelto muy amigas y claro no faltaron los gritos ensordecedores una vez que la hermana del Pegaso cruzó la puerta, lamentaban sin embargo, que su visita sea tan corta, puesto que debía regresar a Francia por su empleo como traductora, pero no solo eso la aguardaba si no que también un apuesto italiano con el que salió un par de veces. Al menos se quedaría en la mansión unos días, ya era sabida la falta de simpatía entre la pelirroja y Miho, la novia de su hermano, llámeme no tener química o simplemente preferir a cierta pelilila.

Durante las primeras horas de la tarde hicieron una reunión en honor a Mei, la casa entera estaba decorada de color rosa y púrpura haciendo a Ikki remover su estómago, no faltaron los sombreros ridículos los cuales vistieron todos los hombres presentes sacando las más graciosas fotografías. Ya entrada la tarde la pequeña bebe debía descansar y dar paso a la gran fiesta de cumpleaños del calvo mayordomo. La noche llegó cubriendo con un manto de estrellas el firmamento, todos estaban preparándose, incluso cierta pelilila que al salir del cuarto de baño se llevó una gran sorpresa, sobre su cama había una caja gigante con un gran moño, ilusionada y curiosa abrió la caja para encontrar ese hermoso vestido negro el cual se había probado el día anterior en el centro comercial, junto al envoltorio una nota simple:

Sería egoísta no mostrarles al resto lo hermosa que te ves en él.

Ikki

La chica sonrió ampliamente y sin más comenzó a arreglarse, hoy más de uno se quedaría sin aliento y no se equivocó ni bien se asomo por las escaleras las miradas de Camus y Seiya estaban sobre ella, claro para disgusto de la prometida del moreno que no le dirigió la palabra en toda la noche, pero le dedicó las miradas mas fulminantes cada vez que pasaba cerca de su novio o hablaba alegremente con Seika. Sin embargo la gran ausencia de la noche era el caballero del Fénix, los chicos lo habían visto, pero como tenia de costumbre el chico salió a caminar por los jardines de la mansión era obvio que odiaba la celebración y aun más al festejado. Se sintió decepcionada ya que quería que él la vea en su vestido.

-Te ves hermosa como no es para menos- decía con una amable sonrisa la pelirroja.-Te juro que mi hermano es un idiota, todavía no lo creo- se quejó.

-Seika, ya de verdad… además- la pelilila fue interrumpida.

-Tienes a dos bombones peleando por ti.- Completó divertida la hermosa chica que llevaba un espectacular vestido color verde esmeralda de tirantes finos muy ceñido al cuerpo, terminando poco después de sus rodillas, los zapatos negros de gran tacón hacían ver sus piernas estilizadas, sin duda una mujer increíble.

-Sabes que no es así, mira…- la pelilila fue interrumpida por una fuerte mano que tocó su hombro casi como una caricia.

-Belle- la llamaron, la chica volteó para encontrarse con la profunda mirada del caballero dorado.

-Camus, que gusto verte…- respondió con algo de tristeza en su voz, sabía que al cabo de unos días partiría a Grecia de forma indefinida, y desde la charla en su cuarto sus encuentros fueron casuales y breves y es que no había mucho más para decir, solo restaba despedirse.

-¿Me acompañarías cherie?- interrogó con encanto, Saori asintió parea seguirlo hasta una de las oficinas de la mansión más alejada al salón principal.

-¿Qué hacemos aquí?- 'preguntó confundida, sintiéndose excitada.

-No podía irme sin despedirme apropiadamente- respondió tomándola por los hombros y comenzando a besar su cuello, la piel de la chica se erizó al instante con su contacto, lógicamente se preguntaba si aquello era lo correcto, sin embargo sentía que de alguna manera se lo merecían.

Saori buscó los labios del peliverde besándolos con delicadeza, abriendo su boca para que sus lenguas se exploren, el caballero la apretó contra su cuerpo pudiendo ella sentir su erección contenida dentro de su pantalón, se separaron para tomar aire sin dejar de verse con deseo, algo que jamás olvidarían sería su química en la intimidad, pero lo que quedaría para siempre en la memoria del dorado era la belleza de aquella niña-mujer que logró hacerle perder la cabeza y sin duda llevarse su corazón

Sus bocas se unieron nuevamente en un hambriento beso, las manos de Camus recorrían con devoción el cuerpo de la chica, sus piernas, sus muslos perfectos apretándolos y haciéndola gemir, podía sentir la humedad de la pelilila mojar su ropa interior con cuidado la hizo a un lado e introdujo un dedo dentro de ella acompañado de un suspiró de la boca del peliverde, había estado con muchas mujeres a lo largo de su vida, pero ninguna lo hizo sentir de la manera que la chica lograba con solo pronunciar su nombre, cada extensión de su piel lo maravillaba, aunque la viera desnuda muchas veces y le hiciera el amor, cada uno de esos momentos era diferente al otro, como si un explorador descubriese un nuevo paraíso inexplorado y desconocido cada vez que ella lo miraba o le sonreía.

Sin dejar de tocarla la volteo, la pelilila apoyó sus manos en el escritorio mientras sentía como su vestido era levantado hasta por encima de sus caderas, se estremeció cuando el caballero le quitó la diminuta ropa interior dejándola caer, el dorado desabrochó con urgencia su pantalón para liberar su longitud y suavemente hacerla entrar en la intimidad de la chica. Su sexo estaba húmedo y caliente haciéndolo gemir de manera profunda, por más que sus encuentros destilaban pasión pura y una conexión increíble, no podía evitar sentirse nervioso al comienzo, es que ella representaba para él mucho más que una simple chica, no solo por haber sido su Diosa, que sin duda era algo especial, sino que Saori Kido representaba para él la mujer perfecta, así y todo con sus caprichos y vanidades, aun así con su indecisión e inseguridad, él se sentía el hombre más poderoso del mundo, porque ella lo hacía sentir de esa manera.

Comenzó a envestirla fuertemente haciéndola gritar y aferrarse cada vez más al escritorio derribando lo que estaba sobre él a causa de los movimientos de sus caderas. El dorado acariciaba los senos de la pelilila volviéndola loca, llevó una de sus manos hacia el monte de Venus de la hermosa ojiazul hasta llegar a su clítoris masajeándolo suavemente. Las reacciones del cuerpo de la chica delataban lo bien que él la conocía, sin embargo eso no era suficiente.

-Déjate llevar Belle…- le susurró al oído logrando que las rodillas de la chica se aflojen, y lo sintió ella se derretía cuando le hablaba al oído y otra vez no era suficiente.

-Camus, no pares, por favor…- la embestidas eran cada vez más intensas, ambos cerraron los ojos fuertemente, el primero en llegar al clímax fue ella ahogando su grito, él se vino después saliendo de ella derramando el liquido blancuzco en los muslos de la chica y manchando apenas su vestido. Él la hacía llegar como, estaba seguro, ningún otro podía, y una vez más no era suficiente.

-Voy a extrañarte Belle, no sabes cuánto- le dijo suavemente aún detrás de ella, depositando un suave beso sobre el hombro de la chica. Un extraño dolor en su estómago hizo sentirla enferma. Camus sintió una opresión en su pecho, quería gritarle que la quería, que intentaran estar juntos, pero sabía que no era suficiente, porque simplemente para que el amor funcione se necesita de dos, y en este caso eran dos y un Fénix.

Salieron de allí y Saori se dirigió a su cuarto a asearse, suerte que la mancha en su vestido se quitó fácilmente, sino las preguntas de porque se había cambiando la invadirían teniendo que mentir, como era habitual últimamente y sobre todo estaba Ikki, él le había dado ese vestido, sin duda debía agradecerle, el pensar en él hizo que el dolor en su abdomen regresara y más intenso que antes.

Mientras tanto fumando el quinto cigarrillo de la noche el joven peliazul se encontraba recostado en un banco del jardín, sin duda se veía muy bien con esos pantalones azul oscuro, camisa gris y chaqueta de vestir negra sorpresivamente se sintió cómodo vestido de esa manera. Su mirada azul estaba perdida en el firmamento, observando cada una de las estrellas siempre dijo que no le gustaba contemplar el cielo nocturno, sino mas bien disfrutaba de los días nublados, del cielo cubierto y cerrado, pero hasta eso cambio en él, ella había hecho de él otro hombre, sin duda mejor. Tomó una decisión una vez que Camus se fuera le diría lo que siente por ella, no por temer a la presencia del francés, sino para dejar calmar las aguas luego de la despedida que de seguro se darían Saori y el peliverde. Llevó su mano hacia su garganta el dolor no se iba y ahora se le sumaba la presión en el pecho.

o – o – o – o

Los días se convirtieron en semanas y las visitas comenzaban a dejar la mansión, cada vez eran menos, pero al menos Mei los mantenía ocupados. Camus al fin había regresado a Grecia, no sin antes dejar un contacto para que la pelilila pueda contactarlo solo por si acaso, su despedida con todos fue seria y distante, sin embargo para sorpresa de muchos estrechó su mano con el peliazul mirándose a los ojos, tal vez esa era su manera de agradecer su juego limpio. Ikki y Saori de a poco comenzaron a acercarse nuevamente, despacio, esta vez disfrutando cada momento, incluso reanudaron sus noches de foot ball. Se notaba de verdad que el peliazul hacia su mejor esfuerzo para ser normal, llevarla al cine, a cenar, mostrarse más dulce con ella, aunque lo ultimo no le requería mayor esfuerzo puesto que salía naturalmente.

Una noche no muy especial ambos se encontraban en el sillón de la habitación de Saori viendo una película clasificación z por lo mala que era, se suponía que el género decía TERROR, pero lo que menos trasmitía era miedo, ni hablar de que en más de la mitad de la película los protagonistas estuvieron desnudos y haciéndolo como conejos, increíblemente ni así el asesino los atrapaba. La pelilila se sentía algo inquieta desde hacía algún tiempo, el problema: falta de sexo. Por más que pasara tiempo a solas con Ikki, el muchacho parecía no tener intenciones de intimar con ella y eso la estaba alarmando. Más aun por la charla con las chicas hacía unos días atrás.

Flash Back

Cinco mujeres y una bebe estaban reunidas en la cocina a la hora de merienda, lógicamente semejante combinación hacia que ningún hombre se asome a 100 metros a la redonda, tanto tiempo juntas pasaban las chicas que hasta sincronizaron sus periodos haciendo que todas estén en él.

-¿Nada de nada?- interrogó sorprendida Seika mientras daba una mordida al pastel de cerezas y chocolate que momentos antes había horneado Tatsumi.

-Nada…- suspiró la pelilila colocando la décima cucharada de azúcar a su café ya frío.

-Ni manoseo inocentón detrás de la fuente del jardín- exclamó Freya horrorizada, como si lo que acabara de decir sea lo mínimo que debía ocurrir entre una pareja, todas las chicas quedaron boquiabiertas mirando sorprendidas a la joven sacerdotisa.-Oigan no piensen mal, pero sí lo hago-

-Ni siquiera eso- bufó molesta Saori.- Oye ¿qué opinas Shunrei? Tu acabas de tener un bebe, ¿Cómo se las arreglan ahora?-

-Siempre hay formas- rió nerviosa mientras sus mejillas se sonrojaban, no le importaba hablar de otros, pero en lo que interesaba a ella y a su marido era muy pudorosa, aclaró su garganta y continuo.-La verdad no me imagino a Ikki sin sexo por tanto tiempo.- sincera la joven china.

-¿Insinúas que ve a otra mujer?- interrogó Saori sintiendo como un frio recorría su espina, no podía pasar por eso otra vez, no luego de haber entregado su confianza en el proceso y su oportunidad de ser feliz.

-No- dijo rotundamente mientras sacudía su cabeza hacia los lados.-Estoy segura que no.-

-Entonces ya no soy atractiva para él-

-No linda.- exclamó June con una galleta en su boca.

-¿Entonces?- la paciencia de Saori se acababa, él pasaba tiempo con ella, pero no hablaban de nada con respecto a ellos, pero sin embargo salían.

-Pregúntale- dijo Seika de manera natural.

-Claro que no, qué le dirá, "hola Ikki porque aun no tuvimos sexo, acaso eres gay"- June creyó dar en el clavo, todas abrieron sus bocas en señal de asombro como si hubiesen descubierto América.-Es tan gay, es obvio… ¿cómo no lo vimos antes?-

-Ikki no es gay, yo creo que de alguna manera intenta no basar su relación en eso, mira pregúntale y ya.- la empujó Shunrei, sin embargo la comunicación nunca fue el fuerte entre Ikki y ella.

Fin del Flash Back

-Estás muy callada, ¿te ocurre algo?- interrogó el peliazul ante la falta de comentarios obsesiones y ácidos que la chica solía tirar de manera esporádica.

-No…- respondió sin dejar de mirar hacia el televisor, era obvio que no estaba prestando atención a la película sino que su mente estaba en otro lugar.

-No me digas que tienes miedo.- sonrió divertido el caballero, pero ella no respondió, la inseguridad lo invadió temía que se sintiera incomoda junto a él o tal vez quiera estar en otro sitio, o tal vez con alguien más. -¿Qué ocurre Ori? Algo te pasa-

-Ya te dije que no es nada Ikki.- respondió acomodándose nuevamente en el sillón sonriendo falsamente, luego de largos 20 minutos la peor película del siglo había terminado.

-No puedo creer que haya ganado en tantos festivales, jamás mataron a nadie y en la tapa muestran pura sangre.- comentó entre risas.

-Sí, bastante mala…-

-Es suficiente, ¿qué ocurre? Y no me digas que nada- Ikki se puso de pie frente a ella con semblante serio.

-¿Qué sientes por mi?- soltó la pelilila dejándolo perplejo, el momento que tanto había estado esperando no salió como lo planeo, en realidad no había un plan en sí, pero él debía dar el primer paso preguntarle eso a ella, que tal si le respondía que la amaba y ella no le correspondía y si lo hacía, luego ¿qué?.

-Saori…- las palabras nuevamente no salían y el dolor en su garganta volvió.

El idioma del cuerpo no siempre se comprende, de todas maneras no creo que sea tan simple, creo que es un tipo de clave. Hasta que no aciertas exactamente la clave la puerta no se abre.
El cuerpo tiene un lenguaje muy sutil.
Los dolores son alarmas que te da el cuerpo para avisarte que algo no anda bien, y el dolor no se va a ir hasta que descubras que es.
A veces un dolor te está diciendo que tienes que actuar, que algo tienes que hacer.
Así de simple, tu cuerpo seguirá hablando hasta que por fin escuches el mensaje.

La chica permanecía frente a él sintiendo como su brazo comenzaba a picarle nuevamente y se ponía rojo, no entendía que le pasaba, pero lo peor es que Ikki estaba frente a ella con duda en su mirada, por fin agachó su cabeza y las lágrimas se asomaron a sus hermosos ojos, él no sentía nada por ella y si algo había no era lo suficientemente fuerte para hacerlo jugarse el todo por el todo.

-Entiendo- y con esa simple frase la chica comenzó a salir del cuarto. El peliazul estaba quieto y de pronto las palabras que alguna vez le dijo Hyoga vinieron a él

"Si está destinada para ti se volverán a encontrar, pero cuando lo hagas, deja tu maldito orgullo de lado y mantén a la mujer que amas contigo, cuídala y respétala como se lo merece y estoy seguro que si lo haces serás muy feliz"

De un rápido movimiento la tomó del brazo volteando y atrayéndola hacia él quedando sus rostros a escasos centímetros.

-Ikki no me lastimes- le rogó la chica llorando ya no toleraba el mismo juego siempre, él limpio las lágrimas que caían de sus bellos ojos azules con delicadeza acariciando su rostro con su respiración.

-Después de Esmeralda- comenzó a hablar haciendo que el corazón de Saori se encoja de dolor, no toleraba las comparaciones y tampoco le interesaba competir con un recuerdo.- después de ella me juré no volver a enamorarme, ninguna mujer se le podía comparar, ella es única y reinó en mi corazón por mucho tiempo.-

Esas palabras la destrozaron, sin embargo sabía cuando se enredó con él que ese era un riesgo y lo asumió aunque tal vez no tan conscientemente después de todo.

-No me hagas esto, no quiero saber...- le pedía la pelilila ahogándose con el llanto.

-Saori nadie jamás me interesó de esa manera hasta que llegaste tu, llegaste con ese malhumor, altanería de niña malcriada- los ojos de la chica se clavaron en él.- Entraste en mi vida de manera obligada siendo la persona que debía defender y morir por ella cuando realmente no me importaba hacerlo, no me importaba morir por Athena, pero te digo que sí moriría por la mujer, sí lo haría por ti…-

Saori no pudo evitar ahogarse y sentirse aliviada, intento hablar pero él la calló poniendo su dedo sobre su rosada boca.

-Me haces querer ser mejor persona a tu lado, haces que cuente los segundos para verte, lo que quiero decir es que… yo…- de nuevo el dolor en su garganta apareció, aunque esta vez era más leve.

-¿Tú qué?- ella necesitaba oírlo.

-Yo…- tomó aire y luego la contempló, ahí estaba él junto a Saori Kido, junto a la mujer que lo representaba todo para él, ella era la razón por lo que dejaría todo atrás.- Yo te amo Saori, te amo como jamás creí que fuera posible por un demonio. – ni bien las palabras salieron el dolor en su garganta desapareció, por completo como si jamás hubiese estado. La pelilila, por su lado, no supo qué hacer ni decir, eligió estar en silencio y grabar ese momento en su mente para siempre.

-Sería bueno que digas algo…- dijo el Fénix visiblemente nervioso, pero mejor que eso Saori tomó el rostro del chico besándolo de la manera más tierna rozando sus labios el contacto duró unos segundos apenas se separó.

-Yo te amo Ikki- ante eso el muchacho no pudo más que abrazarla con fuerza, pero a la vez de manera delicada, porque ello era Saori para él, el más delicado de los tesoros. –Hazme el amor- le dijo la chica susurrando. Ikki se alejó un poco y la miró enternecido.

-Esta noche no- habló suavemente.- Esta noche solo quiero dormir a tu lado, tendremos mucho tiempo para eso…- Saori se refugió en su pecho besándolo mientras él no dejaba de abrazarla, por primera vez en mucho tiempo sintió paz en su interior y sobre todo se sintió en casa.

O – o – o – o

Hola a todos! Bueno debo decir que era algo esperado por todos verdad? Sí, era hora, no falta mucho para darle fin a esta historia, eso sí tengo unos toques más que hacer jaja. Me gustaría saber que opinan, en fin…

Otra cosa varias de las frases puestas en cursiva fueron sacada de una novela argentina llamada "Casi Ángeles", que sin duda no me pertenece.