No hay Dos sin Tres

Hay momentos en los que el tiempo parece detenerse. Todo ocurre en pocos segundos, pero para ti es una eternidad. El tiempo se vuelve espeso, tenso.
Un observador externo verá que todo ocurre rápidamente, pero para el que lo está viviendo desaparece la noción del tiempo. Todo depende del punto de vista. Todo depende del observador.
En esos momentos comprendemos que nada es absoluto y que todo es relativo ¿o no?

Los días se convirtieron en semanas, las semanas en meses y el invierno llegó, la estación del año que más le desagradaba al caballero del Fénix, pero lo que hacía más fácil pasarlo era el calor que le brindaba la mujer desnuda a su lado con la cual compartía su cama hacía ya más de 5 meses, el dulce amor de la muchacha abrigaba su corazón y sanaba las heridas de su cuerpo y alma. De acuerdo si alguien le hubiese dicho que terminaría de esta forma con la heredera Kido, blanco de sus críticas más duras se le hubiese reído en la cara, pero así era.

Sintió de repente frio en su cuerpo desnudo, abrió sus ojos lentamente para fijarlos en la pelilila, como era su costumbre se había adueñado de las mantas, eso lo hizo sonreír resignado, al parecer tenía la manía de adueñarse de todo, de la última porción de pastel, de las sabanas, de su corazón. Con cuidado tratando de no despertarla trató de arrastrar las cobijas para poder taparse un poco sabía que Saori tenía el sueño profundo, pero no pesado. Un pequeño gemido salió de la hermosa Diosa a su lado haciéndolo cesar en su tarea, opto entonces por levantarse e ir por un vaso de agua a la cocina, de paso fumar un cigarrillo, lo cual Saori se lo tenía expresamente prohibido en la habitación y él lejos de protestar cedió a la petición, más bien orden de la chica, como todo últimamente, lo que su mujer quería, lo conseguía, así de fácil era.

Se vistió con sus pantalones deportivos color negro, y solo se colocó una campera de algodón del mismo color, salió del cuarto lo más sigilosamente posible no sin antes echar un vistazo a la hermosa mujer, de verdad era afortunado, cerró la puerta tras sí con cuidado y bajó a la cocina, ni siquiera encendió la luz y se dirigió al refrigerador, en lugar de tomar la botella de agua encontró algo mejor, una cerveza helada, tomo asiento junto a la ventana y se dedicó a observar el firmamento. Puso su mano en el bolsillo del pantalón, sintió allí algo, era la caja de terciopelo azul que contenía la razón de su falta de sueño de las últimas noches: el anillo que había comprado para la chica, sacó y abrió la pequeña cajita dejando ver el contenido un hermoso anillo de plata con un piedra en forma de gota color violeta rodeada de pequeños diamantes blancos en forma de gota, había participado en muchas peleas callejeras para juntar el dinero y al fin poder comprárselo, le juró a Saori que dejaría aquella vida y lo había hecho ahora que pudo pagar el anillo, sin embargo no había encontrado el momento para dárselo, desde ya su intención no era proponerle matrimonio, él no creía en eso y mucho menos accedería a una boda, pero era una forma de prometerle amor eterno y fidelidad, una manera para pedirle que compartieran el resto de sus vidas juntos, cada pequeño momento. Convertir su relación de relativa a absoluta, porque lo último existe, aunque él creyó que no fuera posible.

-Sentado en la oscuridad- una voz lo sacó de sus pensamientos, sonrió al reconocerla.

-Shiryu- lo llamó.

-Hola amigo- saludaba el pelinegro mientras tomaba un vaso de leche y se sentaba en la barra en frente de su compañero.-No puedes dormir Ikki-

-No, y al parecer tú tampoco- le sonrió.-¿Te preocupa algo?- interrogó, hacía algún tiempo que no hablaban de ellos, simplemente los tiempos agitados no ayudaban. El joven Dragón negó con su cabeza dibujando una sonrisa.

-Siempre me despierto en las noches y veo si Mei está bien, sé que tenemos el comunicador, pero soy algo obsesivo.- admitió el ojiverde, no era un secreto para nadie que era sobreprotector con su hija, pero ¿quién no lo sería?-Y dime amigo, ¿cómo va todo con Saori?-

-La verdad… la verdad muy bien, estoy muy bien.-

-Me alegro por ti, era hora que alguien entrara en tu vida, aún me estoy haciendo a la idea de ustedes juntos, siempre creí que bueno ella terminaría con…- no supo como terminar la frase.

-Con Seiya, puedes decirlo, yo también así lo creía.- quedaron en silencio unos segundos, nunca habían sido muy conversadores y eso no cambiaría.-Shiryu- lo llamó.

-Dime-

-¿De verdad que haces aquí?- interrogó mirándolo de manera incrédula.

-Ahss bueno me estoy escondiendo de Shunrei, es que con esto de las hormonas, es como que no se le quita y últimamente está muy susceptible, por ejemplo el otro día le llevé su leche con miel y le faltaba azúcar así que lo tiró por los aires y luego lloró gritando que no la comprendo y no sé nada de ella- explicó con sus ojos cerrados en postura de meditación.

-¿Todavía sigue con eso?¿Qué no se les quita luego del embarazo?- el pelinegro solo negó y eso fue demasiado Ikki no pudo evitar reír con ganas, el solo imaginar al a dulce y tierna chinita tirando por los aires un vaso a su amigo era graciosísimo.

-Ríete Ikki, ya te tocará a ti, quiero ver cómo te las arreglas con Saori, si tiene un mal carácter imagínate con las hormonas revolucionadas.- ese comentario logró ponerlo serio, no había contemplado el hecho de tener hijos y a decir verdad la idea le asustaba como nada.

o – o – o - o

A la mañana siguiente la hermosa pelilila se encontraba, como era habitual, en su oficina revisando papeleo de la fundación, por suerte las cosas se estaban asentando, Shunrei era maestra en el orfanato dando clases de apoyo, Seiya cuidaba a los niños ayudando a Miho ya que él estudiaba medicina ayudando en los detalles mínimos con la salud de los pequeños, Shiryu enseñaba filosofía en la Universidad y, en sus ratos libres, todo acerca de teoría en artes marciales, mientras que Hyoga daba apoyo en lo práctico al tiempo que enseñaba taller de carpintería, para las mujeres June enseñaba baile y canto, tenía una estrella dentro, Shun, por su lado, estaba ocupado rindiendo las ultimas materias para recibirse de Productor de Cine por lo tanto no pasaba tiempo allí y por ultimo estaba Ikki, quien sorprendentemente se ofreció y de hecho entrenaba a los nuevos aspirantes de caballeros antes de enviarlos a sus destinos donde los esperaban sus maestros, también enseñaba defensa personal a todo guardia de la orden, poco a poco todo tomaba su lugar.

La sonrisa en la cara de la chica permanecía imborrable, estaba pasando por un buen momento y eso se notaba, unos golpecitos a su puerta le hicieron levantar la mirada y ver a la encantadora amazona adentrarse en su oficina.

-Hola Saori- la saludó con su voz armoniosa.

-Hola June, ¿cómo estás?-

-Bien, y tu también porque se te nota, oye amiga estaba pensando, sabes que Seika está pronta a irse de nuevo a Europa ¿qué tal si le hacemos una fiesta de despedida?- propuso con gran emoción mientras tomaba asiento en la silla frente a su amiga, la loca rubia siempre buscaba excusas para festejar.

-Eso sería genial, me parece muy bien- respondió asintiendo.

-Bueno yo lo prepararé, será una noche de karaoke donde mostraré mis nuevos talentos y así convenceré a Shun de producir mi propio musical- gritó extasiada elevando su puño.

-Bueno amiga… como digas- respondió con miles de gotas en su cabeza.

La idea del karaoke realmente emocionaba a la rubia que ni bien salió de la oficina de la pelilila reunió a todas las chicas que se encontraban presentes, que claro eran todas ya que Shunrei se había tomado la mañana libre y sólo daría clases por la tarde.

-Bien estamos aquí reunidas con propósito de dividir de antemano las canciones que interpretaremos en la noche de karaoke de mañana con motivo de la despedida de nuestra amiga Seika, un minuto de silencio, ¡es broma!- rió ruidosamente.

-Pero June, ¿no se supone que se eligen el momento o al azar?- interrogó Freya que había llegado hacia unas semanas a pasar un tiempo con su novio y sus amigas.

-No seas ingenua, debemos estar preparadas para volver locos a los muchachos-

-Ah no yo no pienso cantar no canto bien, ni loca- se quejó la pelirroja cruzando sus brazos sobre su pecho.

-Ay vamos Seika que aguafiestas, mira si quieres te ponemos playback- dijo convencida la rubia-Mira yo cantaré "like a virgin" de Madonna, tu Shunrei alguna de una mama sexy, Freya cantará… algo de una sacerdotisa, Seika algo de una hermana perdida y Saori alguna de una ex reencarnación de algo-

-Dios que original June- exclamó la joven china, con la mirada entrecerrada.

-Ah y lo olvide Mei podrá hacer coros con sus sonidos de bebe, ¿verdad linda?- le sonrió divertida la amazona haciéndole caras a la bebe haciéndola reír ruidosamente.-A ti si te gusta mi idea-

Las chicas procuraron seguir con los preparativos, aunque solo June era la que estaba emocionada para ella cualquier oportunidad era excusa de fiesta.

o – o – o - o

No tenía idea cuantas horas pasó frente a su computador, miró su reloj de pulsera con pesadez y luego refregó sus ojos azules que ya estaban rojos, se sentía especialmente agotada las últimas semanas, sonrió para sí, no era para menos estar agotada después de todo las noches maratónicas de sexo no la dejaban descansar mucho.

-Hora de almorzar- murmuró, llevó instintivamente su mano a su boca, las nauseas volvieron, como cada día al mismo horario, corrió hasta el baño de su oficina y alcanzó a correr su cabello hacia atrás, luego de cepillar sus dientes salió de la oficina para dirigirse a su cuarto, necesitaba dormir. Sentía su cuerpo pesado, de seguro estaba por enfermarse.

Entró a la alcoba que compartía con el peliazul y se desplomó sobre la cama quitándose los zapatos de tacón, desabotonó su camisa sintiendo calor.

-Valla recibimiento hermosa- escuchó desde la puerta.

-Hola tu hombre sexy- respondió mordiéndose su labio inferior mientras su cabello lila caía seductoramente sobre su rostro, el chico se acercó a ella gateando sobre la cama hasta quedar sobre ella.

-Hola mujer hermosa, candente, seductora- decía mientras la besaba en los labios haciéndola reír.

-Ya Ikki la intención era dormir un rato- se quejó, aunque sabía muy bien en que accedería a los caprichos de su hombre.

-Luego duermes- la beso apasionadamente sintiendo la lengua húmeda de la chica jugar con la suya, su dulce aliento que lo embriagaba, la tomó de la cintura atrayéndola hacia él pudiendo ella sentir la erección en la entrepierna del Fénix.

-Espero amor un segundo- dijo la pelilila escabulléndose, Ikki estaba totalmente confundido situación que no paso desapercibida por la chica.-Ya verás- le dijo, se dirigió hacia el enorme espejo de pie que tenían en la habitación trayéndola para dejarlo frente a la cama.-Así tendrás una mejor visión…- rio pícaramente, el muchacho la atrajo sobre él quitándole la camisa y pasando su mano entre los senos de la chica hasta llegar a su rostro y tomarlo para volver a besarla.

-Te amo hermosa- soltó mientras bajaba por la mandíbula de la chica para llegar a su cuello.

-Y yo te amo a ti- suspiró apenas pudiendo responderle. Ikki se quitó su sudadera dejando al descubierto su musculoso pecho el cual fue recorrido por la delicada mano de la chica haciendo que la piel del peliazul se erice ante tan suave contacto. Saori se puso de pie desabrochando su falda negra dejándola caer al suelo, el muchacho podía apreciar tanto el frente como la espalda de la chica gracias al reflejo de su cuerpo en el espejo, sus redondeadas y firmes nalgas lo hacían volver loco. La chica se inclinó sobre él quitándole los pantalones deportivos que traía, tiró de ellos tanto como del bóxer dejándolo completamente desnudo.

-Bueno bebe creo que así luces mejor- le dijo mordiendo su boca mientras se quitaba su sostén dejando al descubierto los bien formados senos, comenzó entonces a besar el pecho del Fénix seductoramente mientras pasaba su lengua, descendió hasta el abdomen sintiendo como el miembro del peliazul golpeaba su pecho. –Alguien extraña mi boca- le sonrió lujuriosa para luego descender y solo con sus labios envolver la longitud del muchacho haciéndola entrar hasta el fondo.

Dejó escapar un sonido gutural en cuanto sintió el contacto del fondo de la garganta de la chica, enredó una de sus manos entre los cabellos lilas acompañando el movimiento, descendió su mirada y al mismo tiempo Saori clavó sus ojos zafiro en él, aquello lo volvió loco sumado a la imagen del espejo que mostraba al chica arrodillada dejándose ver todo su trasero a medida que con su boca besaba y lamía el falo erecto del caballero.

-Ven aquí hermosa, ya no aguanto- gruñó haciendo que Saori deje escapar una pequeña risita mientras se colocaba encima de él, Ikki arrancó literalmente las pantis que la chica traía y la volteó para que esta quedara frente al espejo, ella estaba arrodillada con el tronco erguido mientras él se coloco de la misma manera por detrás comenzando a pasar su longitud por la intimidad húmeda de la chica haciéndola cerrar sus ojos con fuerza, se colocó en su entrada empujando firmemente.

-Ahhh Ikki…- dejó escapar de sus rosados labios.

-Sí… así…. Pronuncia mi nombre, solo mi nombre quiero escuchar de tus labios…- gruñó embistiéndola con más fuerza haciendo que la chica levante una de sus piernas y la abra para poder apreciar la imagen en el espejo.-Eres hermosa nena- le susurró al oído para luego besarle el cuello, la pelilila volteo su rostro para mirar directamente a los ojos al caballero.

-¿Te gusta lo que ves?- interrogó mordiendo su labio inferior, sin dejarla de mirar a los ojos al peliazul, quién la contemplaba con devoción.

-Mucho…- la beso en los labios nuevamente ahogando los gritos de placer de la chica. El muchacho salió de ella recostándose haciendo que la pelilila quede sobre él.

-Mírame a los ojos Ikki- le dijo mientras poco a poco se iba sentando sobre miembro, haciendo movimientos cortos no llegando a sentarse del todo.

-Ahhh Saori…- gemía el muchacho dirigiendo su mirada a los redondos senos de la chica viéndolos moverse al ritmo de las caderas de la pelilila, con un movimiento profundo la chica hizo entrar la longitud completa del muchacho a su cuerpo dejando escapar un grito, el peliazul se hizo un lado un poco para poder contemplar el trasero de su amante en el espejo ascendiendo y descendiendo mientras la chica no dejaba de gemir.

- Ikki… - pronunció su nombre de manera seductora y ahogada, mientras él sentía como cada musculo en el cuerpo de la mujer se tensaba.

-Demonios te amo- Saori dejó escapar un profundo gemido al mismo tiempo que el peliazul, que gruñó de manera animal al llegar al clímax al mismo tiempo que ella.

Ambos estaban agitados, sintiendo como su corazón latía con rapidez.

-Ahora puedes descansar…- bromeó el Fénix golpeando el trasero de Saori haciéndola sobresaltarse y reír.

o – o – o – o

La noche de karaoke por fin llegó, siendo un verdadero desastre, la única que se mostraba entusiasmada era la amazona del Camaleón quien canto 4 canciones seguidas, repitiendo Like a Virgin en tres oportunidades, no había duda que tenía una voz hermosa, pero hasta la voz más linda llega a cansar cuando no se detiene ni por un segundo.

-Hola, su atención por favor- llamó la rubia-La siguiente canción se titula… bueno no sé cómo se titula pero es súper linda, todo el tiempo dice "livin'g la vida loca"- dijo tomando su mentón en señal de pensamiento.

-¿No se llama livin'g la vida loca June?- interrogó Freya quién no se había despegado un instante del caballero del cisne, literal.

-No, no tiene mi nombre en ella, bueno no importa, palmas palmas palmas- gritó eufórica antes las miradas desconcertadas de los presentes.

-Ey Shiryu- lo llamó en voz baja Hyoga captando la atención del pelinegro quien trataba de pasar desapercibido para no promover el malhumor de su mujer-Qué paciencia la de Shun amigo, pobrecito- ambos asintieron con los ojos cerrados.

-Mira linda mejor vamos a bailar, ¿sí?- le dijo Shun en tono calmo aunque quería evitar un desastre puesto que Ikki no dejaba de verla en manera asesina.

-¡Y vamos con la lambada!- emocionada Seika al tiempo que comenzaba a mover sus caderas al sonido de la música brasileña.

Y así la noche trascurrió entre risas, caídas, malos pasos de salsa, un intento fallido de Tatsumi por hacer el paso lunar derivando en una lesión a su cintura haciéndolo caer al suelo en un golpe seco para regocijo del caballero del Fénix, que solo se mantenía al margen viendo a su hermosa chica bailando y riendo con las demás muchachas.

Se encontraba sentado en la mesa con la mirada clavada en Saori, sonriendo de lado, mientras que con su mano jugaba con la caja de terciopelo azul, había adquirido el habito de cargarlo siempre, una por miedo a que la chica lo encuentre y otra porque necesitaba dárselo solo que nunca encontraba el momento.

-Hola mi poderoso Fénix- lo saludó la pelilila mientras besaba su mejilla con amor.

-Ey preciosa, ¿podemos irnos a dormir ya?- hizo su mejor esfuerzo para permanecer en ese lugar hasta el final, pero su buena acción del día estaba hecha y quería que ya termine.

-Sí, ya me despedí de Seika, de todas maneras regresará en un par de meses…-

-¿Le diste mis saludos?- Saori asintió, para luego extender su mano y tomar la del caballero y dirigirse a su habitación.

Una vez dentro Ikki decidió tomar una ducha antes de ir a la cama, mientras la pelilila terminaba de quitarse el maquillaje y quitarse la ropa. Se quitó con delicadeza su gargantilla que sostenía el dije en forma de dahlia que tanto le gustaba, jamás se lo quitaba solo para dormir, se encontraba sentada al borde de la cama cuando sintió que estaba pisando algo, se dobló para mirar bajo el colchón y ahí encontró un trozo de papel le extrañó que podría ser por lo que lo tomó.

"Lindo Ikki si quieres volver a divertirte de la forma que ya sabes y dejar atrás los problemas que tu chica te trae llámame 555XXX555

Con amor Jade."

Las manos de la chica comenzaron a temblar mientras apretujaba el papel, ¿podía ser que él la hubiese engañado? No sería la primera vez, y en cuanto a la frase "los problemas que tu chica te trae", ¿se referiría a ella?, respiró profundo para tratar de calmarse y no dejarse llevar por sus impulsos, no sería correcto desconfiar y pelear debía hablarle, debía charlarlo y de seguro tendría una explicación. La puerta del baño se abrió y el peliazul salió cubierto solo con una toalla atada a su cintura.

-Sabes que linda, estaba pensando…-

-Eres un imbécil- fue lo primero que oyó ni bien levanto la vista, por supuesto que no comprendía cual podía ser el cambio radical de la chica.

-¿Qué?- desconcertado el guerrero.

-Imbécil, ¿crees que puedes jugar con las personas a tu gusto Ikki?- le gritó con lágrimas en los ojos.-Nunca cambiarás- salió del cuarto pasando junto a él y empujándolo, no sin antes tirar el papel hecho un bollo a los pies del chico.

No podía pensar bien si ir tras ella o solo quedarse ahí, tomó el papel del suelo y lo leyó, maldijo en todo los idiomas que conocía, olvidó tirar el maldito teléfono de aquella lunática y por ese descuido ahora Saori interpretaría todo mal. Su primer reacción fue de culpa, para luego convertirse en enojo hacia la pelilila por su falta de confianza en él, para luego caer nuevamente en culpa combinada con remordimiento, él la había engañado con Hilda.

¿Cómo se puede estar absolutamente seguro de algo si todo el tiempo hay cosas que relativizan todo?
¿Uno deja de ser bueno cuando hace algo malo? ¿Existe el malo absoluto, el bueno absoluto?
Cuando crees una verdad absoluta no hay lugar para las contradicciones.
Si todo es relativo no hay nada malo, no hay nada bueno, no hay nada feo, no hay nada hermoso.

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Como todo entre Saori e Ikki esto también fue extremo, la chica dejó de dormir con él, aunque los demás no sabían muy bien que había pasado entre ellos ni siquiera las chicas, así que supusieron que no era nada serio, a veces ocurría que peleaban y dormían separados no era ninguna novedad, la pelilila era bien conocida por su carácter explosivo y ni hablar del caballero, malhumor era su segundo nombre y los gruñidos su principal idioma.

Saori no salió en toda la mañana de su cuarto, se sentía fatal y estaba barajando la posibilidad de llamar a un médico, cosa que no le agradaba, Shunrei insistió en que podía estar mal del estómago por algo que comió o tal vez por los nervios que le causaba la Fundación y demás, así que comenzó a prepararle diferentes tés con jengibre que sorprendentemente a la pelilila le gustaban.

-Permiso Saori, te traigo…- la pelinegra se calló abruptamente al ver que la chica en cuestión no se encontraba a la vista, escuchó entonces el sonido del agua correr en el baño abriéndose la puerta violentamente para dejar salir a la heredera totalmente pálida y con grandes círculos negros alrededor de sus ojos.-Ay linda, creo que deberías recostarte.-

-Shunrei… me siento fatal- comentó tomando asiento en la silla apoyando su cabeza en su mano. La joven china tomó asiento frente a ella y acarició su rostro quitando los cabellos lilas de él.

-Lo sé, oye… debo preguntarte algo….-

Mientras tanto en la sala de entrenamiento se encontraban Hyoga, Ikki y Shun terminando su sesión del día.

-Te digo amigo te estás volviendo sedentario, yo creo que esta vida de persona normal nos volvió flojos- jadeaba el joven ruso dejando las mancuernas de 50 kg cada una en el suelo.- Ufff pensar que levantaba cubos de hielo-

-Hiciste muchas repeticiones, es obvio que ibas a cansarte, además no eres súper niño- acotó Shun limpiando el sudor de su cara con la toalla. –Oye niisan deberías descansar- habló el peliverde preocupado por la conducta de su hermano que llevaba la quinta sesión de abdominales.

-¿Qué te afecta Ikki?- preguntó resoplando Hyoga, sabía que el peliazul no les diría nada pero era una pregunta obligada, el peliazul gruñó molesto, se detuvo y su mirada se perdió en la botella de agua frente a él.

-¿Cómo ven mi relación con Saori?- soltó dejando desconcertados a los muchachos.

-Ehh… bien, digo ella es muy linda para ti, digo eres una bestia horrible, pero bueno sobre gustos...-

-No me refiero a eso, ustedes ven que es seria, digo ¿que yo estoy en una relación seria?- volteó a verlos serio, esperando una respuesta.

-Ikki, hermano- Shun puso su mano sobre el hombre- no sé qué te ocurra, pero jamás te he visto tan bien…-

-Es todo muy reciente, quiero ir despacio y cada vez que pretendo dar un paso para avanzar algo pasa que lo arruina, ¿qué tal si esto es un error?- interrogó, los chicos se limitaron a mirarlo en silencio.-Yo la quiero ella me importa, pero no lo sé…-

-Tienes miedo- sentenció Hyoga.

-No empieces pato del demonio- se quejó el peliazul molesto.

-Ey no lo dije como burla, a mí también me pasa- dijo tomando asiento frente a Ikki-No es fácil chicos la mayoría de nuestras vidas nos dedicamos a pelear, estuvimos rodeados de hombres, las pocas mujeres que pasaron por nuestras vidas eran casuales ya que o no compartían nuestra realidad o solo se encontraban en la misma situación que nosotros, supongo que siempre ha sido así-

-Supongo que el secreto es ir paso a paso y no adelantarse…- opinó el joven Andrómeda.

En otra parte de la casa, en la habitación de la pelilila Shunrei se encontraba junto a la chica.

-Linda quería preguntarte, ¿te has hecho un test de embarazo?- la pregunta la tomó por sorpresa haciendo que un escalofrío recorriese su espalda.

-¿Dé que…. No… ehhh no es necesario, yo tomo píldoras- logró formular la pelilila.

-¿Estás segura de haberlas tomado correctamente?- Saori comenzó a hacer memoria, la verdad con tantas cosas que ocurrieron había descuidado un poco aquello.

-La verdad tuve ciertos problemas porque las cambie y creo que las empecé mal…- dijo haciendo una pausa- de todas maneras tuve mi período a principios de octubre y ahora estamos en noviembre y bueno, se retrasó unos días…-

-Linda estamos en diciembre… finalizando-

-No...- los ojos de la pelilila se llenaron de lágrimas.- Shunrei no- chilló mientras su amiga la abrazaba.

-Saori es algo bueno, vas a tener un bebe- trató de calmarla.

-No sé cómo pueda tomarlo Ikki…-

-Saori Kido basta, no digas ese tipo de cosas- la regañó la pelinegra.- Estoy segura que todo saldrá bien… todo, antes que cualquier cosa debes hacerte el test, yo iré a la farmacia por ti- la pelilila asintió mientras su amiga tomaba su bolso y salía de su alcoba.

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Ikki entró a la habitación que compartía con Saori para encontrarla en ella, la chica parecía nerviosa y se sobresaltó al verlo, escondiendo una de sus manos en la espalda.

-Ori, hermosa por favor necesitamos hablar…- al ver que la chica no lo interrumpía siguió hablando.- Yo no hice nada, ese papel es viejo, antes de que formalizáramos lo nuestro y nada pasó con esa lunática me dio su número y creí que lo había tirado a la basura, pero se me habrá caído, linda- dijo acercándose a ella.-Yo te amo, eres lo más importante no arruinaría lo que tenemos… nena… por favor dime algo-

-Ikki…- la chica no se movía estaba quieta y visiblemente nerviosa, su boca en forma de corazón temblaba.

-Saori ¿qué ocurre? ¿Qué tienes?- le preguntó preocupado acercándose hacia ella.-¿Qué tienes ahí?- El peliazul se acercó y la chica extendió su brazo.-¿Qué es eso?- dijo desconfiado.

-Un test… de embarazo….- explicó, el muchacho no mostró expresión alguna.-Es positivo… estoy embarazada.- dijo en voz baja el muchacho no habló solo peinó su cabello hacia atrás con una mano. El silencio inundó el cuarto alumbrado por la tenue luz de la lámpara de noche.

-¿Por qué lo hiciste?- dijo al fin rompiendo el hielo mirándola con recelo descolocándola.- Estábamos bien juntos, ¿acaso lo hiciste para atarme a ti?, ¿crees que es la manera?-

La chica no sabía que decir, comenzó a llorar en silencio, las palabras de Ikki eran como dagas que se clavaban en su pecho, ella imaginó que para él podía tomarlo con sorpresa, pero jamás que la acusaría de esta manera.

-Vete al diablo- le dijo con voz seria.-Me das pena Ikki-

La chica salió del lugar con paso lento y seguro, él no se inmutó sabía que no debió haber dicho lo que dijo, pero el miedo lo paralizaba, lo relativo ahora sí era absoluto.

No es cierto que todo es relativo, hay cosas que son absolutas. Esas cosas son las que le dan sentido a nuestra vida.
La vida es un laberinto de cosas relativas. Y cada tanto nos encontramos con algo absoluto.

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N/A: vamos llegando al final amigos… con respecto al capítulo anterior quería comentarles que lo cierto es que no creo en las protagonistas sin defectos, Saori tiene defectos y quiero marcarlos, todos los tienen y hay mucho de mí en cada línea (no, no tuve ni Ikkis ni Camus jajaja lamentablemente) nuevamente nuevas frases fueron sacadas de "Casi ángeles" no me da la mente para tanto jaja.