Hola! ^_^U Sé que esta vez me gano el premio por la demora y lo siento -.-U pero me sucedieron muchas cosas que no puedo decirles o alguien me matará ¬¬. Me costó mucho sacar este capítulo pero al fin lo logré y estoy felíz por eso XD. Este debe ser el más largo que he publicado hasta ahora, creo yo. En fin, no los aburro más y los dejo saciar su curiosidad XD.
Disclaimer: Katekyo Hitman Reborn no me pertenece.
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Ending
Ya había pasado una semana desde que Gokudera había regresado al lugar al que siempre perteneció y del que nunca debió irse. Durante ese periodo de tiempo Tsuna y Yamamoto habían dado su máximo esfuerzo para ayudarlo a sentirse en casa otra vez, no lo habían dejado solo ni un instante y habían logrado que los ataques nerviosos que tenía el peliplata ante cualquier ruido que pudiera significar una amenaza para él, disminuyeran notablemente. A decir verdad, una sola palabra de Tsuna solía regresarlo a la realidad con una cara de arrepentimiento por haberse dejado llevar de nuevo.
Sin embargo, no sólo se habían concentrado en eso.
Habían entrenado lo suficiente para que el italiano pudiera unir las nuevas habilidades de combate que había adquirido a sus antiguas técnicas, dando resultados increíbles. El futuro capo también se había esmerado mucho, consciente de que Reborn no había parado con la búsqueda del escondite enemigo y que cada vez estaban más cerca de encontrarlo. Todos los guardianes habían dado el máximo esfuerzo para mejorar sus habilidades. Era hora de ajustar cuentas.
Fue cuando Reborn les dio la noticia. Habían dado con la base enemiga en un pequeño pueblo en las cercanías de Namimori al que sólo se podía llegar por tren y al parecer, estos también se preparaban para un ataque a gran escala y, dado que el enemigo era mucho menor en número que los Vongola, su única alternativa era dar un buen ataque sorpresa que ahora había sido descubierto. Si los Vongola atacaban primero el resultado estaba dado a su favor, pero no todos estaban muy seguros de la operación.
Un peliplata paseaba por las calles de Namimori completamente perdido en sus pensamientos, caminando hacia el parque al que siempre iba en momentos como este. No era que no tuviera ganas de hacerle comer el polvo al idiota que tanto daño le había hecho o que no se sintiera capaz de hacerlo. Era solo que no estaba seguro de estar listo para enfrentar todo lo que eso significaba.
Llegó hasta uno de los columpios y se sentó a despejar su mente un momento cuando notó algo en lo que no se había fijado antes.
- Sabes que los arbustos no son un buen lugar para ocultarse ¿verdad?
Hubo un poco de movimiento en los arbustos que estaban a un costado suyo y vio la cabeza de Yamamoto asomarse avergonzada.
- Lo siento- dijo rascándose la nuca con una sonrisa nerviosa- Es que te vi muy preocupado y quería saber que te pasaba, pero no me animaba a molestarte.
- Idiota- dijo el peliplata para luego soltar un suspiro- Ven, siéntate aquí- le señalo el columpio a su lado.
El beisbolista obedeció rápidamente y se sentó donde le dijo, pero no emitió ningún sonido esperando que el italiano hablara primero. Se creo un silencio entre ellos pero no era incómodo, simplemente se hacían compañía.
- No estoy seguro de esto, eso es todo- finalmente habló el peliplata.
- ¿No estás seguro? ¿Te refieres a la misión?- recibió un asentimiento a sus preguntas- Pero todos nos hemos preparado para este día, ya veras que lograremos vencerlos fácilmente y...
- ¡Eso ya lo sé tonto!- interrumpió el discurso del otro.
- ¿Entonces?- preguntó confundido el pelinegro- ¿No quieres que todo esto acabe ya?
- Ese es el problema- mencionó con la cabeza baja- No sé si realmente esto acabará con todo lo que pasó. No puedo simplemente olvidarlo y hacer como si nada hubiera sucedido, por más que quiera, no puedo.
- Gokudera...- intentó reconfortarlo acercándosele y poniéndole una mano en la espalda pero el peliplata lo rechazó.
- ¿Es que no lo entiendes? ¡Tendré que verlo otra vez! ¡Si vamos a enfrentarlo tendré que verlo y no sé si estoy listo para hacerlo!- explotó dejando salir todas sus dudas, ya no podía más.
- ¡Pero no estás solo! Voy a estar contigo Gokudera, no tendrás que enfrentarlo solo nunca más y si ese idiota intenta lastimarte de nuevo se las verá conmigo- terminó diciendo con un tono bajo y peligroso.
- Yama...- no pudo más y se levantó para arrojarse en sus brazos, necesitaba sentirlo cerca.
Demonios idiota, más te vale que hables enserio y no me dejes solo o nunca te lo perdonaré.
Ambos se quedaron abrazados de esa forma en medio del parque por un buen rato, hasta que sus inseguridades se calmaron y estaban listos para regresar a casa.
Las explosiones se oían por todos lados mientras los Vongola se adentraban cada vez más en la base enemiga.
Los guardianes no estaban solos, habían llevado como refuerzos a muchos de los hombres de Vongola que Reborn personalmente había elegido, aún así, habían puesto especial cuidado en la organización del ataque. Tsuna y Ryohei debían entrar por el frente, abriendo el paso para los demás mientras Chrome y Lambo se ocupaban de cuidarles las espaldas y vigilar la retaguardia. Hibari y Yamamoto debían encargarse de los enemigos que fueran apareciendo en su camino hacia el comando central mientras que Gokudera, al ya conocer en algo la estructura que tenía esa nueva familia, debía ingeniárselas para indicarles cual era el camino correcto.
Todos estaban preparados para esa misión, sin embargo, un pequeño cálculo mal hecho les trajo un error no previsto.
El italiano se había separado sin preverlo de los demás y cuando intentó volver a su lado una explosión terminó de alejarlo. Nadie, ni siquiera Yamamoto, pudo actuar lo suficientemente rápido para acercársele antes de que una compuerta que no habían visto se cerrara bloqueándoles el paso, alejándolos de él.
Se quedó quieto un momento intentando percibir dónde estaba. Era un gran salón que parecía servir de cuarto de entrenamiento y no podía ver a nadie allí con él, pero podía sentirlo. Sabía que había alguien cerca y tenía el presentimiento de que no era para nada bueno.
- ¿Vas a mostrarte de una buena vez o prefieres seguir jugando a las escondidas?- intentó provocar a ese desagradable sujeto para que saliera de su escondite.
- Sigues siendo tan altanero como recuerdo ¿cierto Hotaru? O debería decir...Gokudera Hayato.
El tono que uso era tan venenoso como para helar a cualquiera, pero no a Gokudera, él ya no le tenía miedo, no debía tenerle miedo. Se quedó impasible ocultando los nervios que empezaba a sentir, mientras veía como el hombre que había transformado su vida en un infierno salía de las sombras y se paraba frente a él, con una mirada de puro odio y rencor en su rostro.
- ¿Realmente creíste que era tan fácil librarte de mí Hayato? Pues te equivocaste, no voy a dejarte ir sin que pagues lo que me hiciste.
- ¿Lo que yo te hice? ¡Fuiste tú el que me hizo pasar por un infierno! ¡Me utilizaste como un simple muñeco que podías manejar a tu antojo!
- ¿Y no fuiste tú el que lo quiso así?- pronunció con una sonrisa socarrona y llena de maldad- Si no recuerdo mal fuiste tú el que entró a esta base por voluntad propia y sabiendo muy bien lo que te podía pasar si eras descubierto, además...fuiste tú el que se metió en mi cama ¿o ya lo olvidaste?
-...- golpe bajo, ese era el tema que el italiano no estaba listo para tratar, lo hacía sentirse tan sucio...- No tuve otra opción, era la única forma de que alguien como tú empezara a soltar información.
- ¿Entonces no niegas que fue por tu propia voluntad?- empezaba a acercarse lentamente al peliplata, sabiendo que le estaba ganando en este juego mental- Me pregunto que dirían tus queridos amigos los Vongola si te escucharan aceptar eso. Quizás se darían cuenta del sucio insecto rastrero que eres...
- ¡Ya cállate! Yo...lo hice por ellos, tenía un buen motivo para hacerlo...
- Con motivo o sin él, lo que importa es que lo hiciste Hayato y ni tú ni ellos podrán olvidarlo nunca. Cada vez que te miren lo recordarán, cada vez que te hablen o que te toquen, ¡no podrás sacarlo de tu cabeza y ellos nunca volverán a verte de la misma forma!
- ¡Tú no tienes ningún derecho a meterte en esto! Ellos son mis amigos y me ayudarán a olvidarlo, yo sólo vine aquí para acabar contigo de una vez por todas- juntó la fuerza que tenía y sacó dos cartuchos de dinamita, listo para atacar. No iba a dejarse confundir de nuevo.
- ¿Y crees que matándome podrás solucionarlo todo? ¡No seas ingenuo!- gritó antes de ponerse él mismo en posición de ataque.
Ambos se lanzaron al ataque al mismo tiempo, ninguno pensaba dejarse vencer. A pesar de que las habilidades en pelea cuerpo a cuerpo de Gokudera habían mejorado notablemente, el pánico que aún le causaba ese sujeto no le permitían concentrarse en luchar al máximo. Por otro lado, su contrincante era alguien con mucha experiencia en batallas dentro de la mafia y que sabía como usar trucos sucios a la perfección, lo que les daba un mínimo margen de diferencia. Ambos se enzarzaron en un forcejeo despiadado en el que sólo querían ver al otro derrotado sin importarles realmente cuanto daño podrían hacerse a sí mismos. En un momento el ex jefe del italiano se las ingenió para quedar a muy poca distancia de él.
- ¿Sabes que es lo más irónico y patético de esto Hayato?- dejo la pregunta en el aire por un segundo- Que realmente me llegué a enamorar de ti.
El impacto que tuvo esa noticia en el bombardero lo dejó un segundo fuera de juego, incapaz de prevenir el golpe que le dieron en el rostro y que su oponente aprovechara el momento para inmovilizarlo de cara al piso.
- Ya es hora de acabar con ese maldito sentimiento.
Aún sin ver pudo reconocer perfectamente el sonido que hacía una pistola cuando le quitaban el seguro.
Corría apresurado intentando buscar otra entrada al cuarto donde había visto desaparecer a Gokudera.
¡Diablos! ¿Cómo pude dejar que esto pasara? ¡Y frente a mí!
No podía dejar de recriminarse en su mente por lo que acababa de pasar. Todos los demás habían tenido que continuar con la misión puesto que no sólo se encontraban luchando contra un hombre sino contra toda una organización criminal que había estado desarrollándose en las sombras. A pesar de que lo que los movía a buscar a ese tipo en específico era algo personal, habían cargos más altos que él que también debían ser detenidos pronto. Gruñó frustrado mientras daba una vuelta en falso por el camino que había decidido seguir por su cuenta para no dejar de lado al italiano, sin embargo no estaba tan solo como pensaba.
Un golpe seco en una de sus mejillas lo hizo caer al piso y ya tenía la espada en mano lista para contraatacar cuando notó quién era el que lo había golpeado.
- ¿Hi-hibari?- no pudo ocultar la sorpresa, ¿acaso no estaban del mismo lado?
- Eres un idiota Yamamoto Takeshi y haré que pagues por eso- le respondió la voz fría del prefecto.
- ¿De qué estás hablando?
- ¿Cómo pudiste ser tan idiota como para dejar que lo separaran de nosotros? ¡Estaba a tu lado, demonios!- la ira era evidente en su voz.
- ¿Te refieres a Gokudera?- aún no entendía muy bien de que iba la cosa pero no le gustaba que le recriminaran algo por lo que ya se sentía culpable.
- ¿A quién más?- el ojiazul se acercó y lo tomó del cuello de la camisa para levantarlo hasta su altura- Si algo le sucede será tu culpa y nunca te dejaré olvidarlo- susurró en un tono peligroso.
- ¿Por qué tanto interés en Gokudera de pronto? Creí que para ti era sólo un simple herbívoro- le respondió quitando la mano de su cuello y mirándolo a los ojos seriamente, esto no le estaba gustando.
- Él nunca fue un simple herbívoro- mencionó ocultando sus ojos con su cabello- Él es el único que vale la pena proteger para mí. Él debería ser mío, ¡él hubiera sido mío si tú no te hubieras interpuesto en mi camino!- levantó la cabeza para mostrarle la mirada más fiera que hubiera puesto nunca.
- Tú...- susurró Yamamoto comprendiendo la situación- Tú quieres a...Gokudera.
- Yo soy mucho mejor para él que tú- declaró recuperando su porte frío- Yo jamás hubiera dejado que lo alejaran de esa forma conociendo el peligro que corre en este lugar.
- ¡No tienes derecho a decir eso!- se defendió el beisbolista adoptando una postura defensiva- Yo quiero a Gokudera, lo quiero de verdad y aunque tú realmente fueras mejor, al que Gokudera escogió fue a mí.
Un silencio incómodo se extendió entre ellos mientras Hibari se recuperaba del golpe a su orgullo que el otro pelinegro le había dado. Odiaba reconocerlo pero...tenía razón aunque nunca se lo dijera.
- Entonces demuéstramelo y ayúdame a recuperarlo- le dio la espalda y comenzó a correr por el pasadizo- Si compruebo que eres digno de él me haré a un lado y no interferiré entre ustedes.
Yamamoto no perdió un segundo y corrió tras suyo para alcanzarlo. Iba a demostrarle a Hibari quién era el mejor...pero ahora lo más importante era Gokudera.
Pudo sentir como el cañón del arma se pegaba a su cabeza y supo que si no hacía algo en ese instante era una muerte segura. Tragó saliva pesadamente y dejó que su mente trabajara a mil por hora intentando encontrar alguna solución rápida pero ninguna podía usarse en tan poco tiempo. Cerró los ojos a la espera del disparo...pero nunca llegó.
Lo siguiente que oyó fue un quejido, el ruido del metal al caer al suelo y que el peso que sentía sobre su cuerpo desaparecía. Abrió los ojos y volteó la cabeza para ver que había sido salvado por la oportuna aparición de Hibari, quien al parecer había mandado a la pistola y al bastardo a volar con un certero golpe de su tonfa. Se quedó impresionado un momento, asimilando la idea de que ahora le debía la vida cuando sintió unos fuertes brazos que lo sostenían y lo ayudaban a incorporarse.
- ¿Estás bien?- escuchó la voz preocupada de Yamamoto, no se había fijado que él también estaba ahí.
- Si, sólo...- no terminó de contestar la pregunta.
Su atención fue rápidamente capturada por los quejidos del sujeto que ahora esta recibiendo una paliza brutal de Hibari. Se quedó quieto observando la ira que parecía desprender el prefecto contra el antiguamente poderoso capitán cuando notó algo en el ambiente.
- Están aquí- susurró poniéndose en alerta.
El espadachín no tuvo tiempo de preguntarle a qué se refería cuando ingresaron rápidamente seis de los mismos sujetos con los que habían luchado antes. Sus poderosos soldados perfectos. Dos de ellos fueron inmediatamente a proteger a su líder de los golpes de Hibari mientras un tercero se disponía a luchar contra el japonés. Los otros tres se dirigieron hasta los jóvenes que se habían quedado de lado, dándole la oportunidad al maltratado líder de ponerse en pie e intentar escapar.
- ¡Ve por él!- le gritó el peliplata a su pareja- Yo puedo encargarme de ellos, pero no dejes que ese bastardo escape.
Yamamoto no necesitó escuchar dos veces la orden de Gokudera y salió tras el tipo que no había llegado muy lejos, sólo hasta la habitación contigua. Todo parecía estar tranquilo pero sus instintos no lo engañaban, él sabía que había alguien ahí escondido y que ya era hora de que le diera su merecido. Un leve movimiento a sus espaldas fue suficiente para predecir y esquivar el golpe que iba directo a su cabeza.
- Eso no va a ser suficiente- le dijo retadoramente al pelinegro que tenía en frente suyo.
- ¿Y crees que eso es todo?- respondió el otro de la misma manera.
Yamamoto no pudo evitar notar que ese sujeto parecía ser realmente fuerte, y no sólo por la forma en la que peleaba sino por que era capaz de hacerlo después de haberse enfrentado a Hibari. Intentó ubicar algún punto débil mientras se mantenían muy parejos en la pelea.
- Realmente eres un estúpido ¿cierto?- comenzó a provocar el ojiazul.
- ¿A qué te refieres?- preguntó, aún concentrado en la batalla.
- ¿Cómo puedes mantener a tu lado a un juguete que ha sido tan usado como él?
El japonés se quedó helado al escuchar eso y se apartó para no darle oportunidad al otro de aprovecharse de su estupor.
- Tú... ¿te refieres a...?
- Me refiero a tu querido Gokudera Hayato, es fácil darse cuenta que hay algo entre ustedes- respondió con burla- Aunque cuando gemía en mi cama yo lo conocía como Hotaru, dime ¿aún sigue siendo tan deliciosamente apretado?
- ¡Tú! ¿Cómo te atreves?- la ira se apoderó del espadachín, jamás se había sentido tan molesto.
- ¿Acaso no lo sabías? Tu querido espía se dedico a seducirme como todo un ofrecido hasta que consiguió meterse en mi cama, aunque no puedo quejarme, realmente era muy bueno en lo que hacía.
- ¡Ya cállate!- no pudo resistirlo más y se lanzó al ataque.
- ¿Por qué? ¿Te molesta escuchar lo que hice con él?- esquivó el ataque dispuesto a descontrolarlo más- Porque eso no fue todo, soy una persona muy creativa ¿sabes? No me faltaron las nuevas ideas, pensé que no podría soportarlas pero es más resistente de lo que parece a pesar de que fui un poco brusco con él, quizás demasiado.
- ¡Ya basta!- ahora si, estaba decidido a matar a ese asqueroso sujeto.
Tanta era la ira que Yamamoto había acumulado que dejó de medir su fuerza y atacó a su oponente con todo lo que tenía, ganando una gran ventaja sobre él. Golpe tras golpe, patada tras patada, su espada ya se encontraba manchada de sangre y aún así el sujeto seguía esquivando los ataques que podían resultar mortales. Realmente era resistente.
Estaba tan molesto que no notó la sonrisa en el rostro de quien estaba tirado en el suelo antes de darle una patada detrás de la rodilla y hacerlo caer. Tampoco notó cuando doblaba la pierna para sacar un arma que tenía escondida dentro de su bota. Lo único que vio fue como se incorporó delante suyo, completamente ensangrentado, mientras lo apuntaba directamente a la cabeza con el arma.
El sonido de un disparo resonó en la habitación.
Sé lo que están pensando y si, amo dejarlos con suspenso XD.
Ahora voy a descansar un poco -.- estuve avanzando este capítulo un poquito cada noche y me muero de sueño -_-.
Esperen el siguiente capítulo que será ¡EL ÚLTIMO! Si, señoras y señores, esta historia llega a su fin XD.
¿Cómo acabaré todo? ¡Mándenme reviews o no actualizo! ò_ó (de nuevo con las amenazas -.-)
Ciao!
