Abrochen sus cinturones, esto irá algo rápido….

Familia

¿Cómo definir a una familia si nunca has tenido una? ¿Cómo saber exactamente lo que es si no tienes noción de ello? Un grupo de personas que convive y comparte gastos y la misma mesa a la hora del almuerzo y la cena ¿es una familia? ¿O la esencia de ello va más allá? ¿El no saber lo que es una familia implica que no se pueda formar una? Pareciera que la vida está ligada a quienes somos desde el papel que cumplimos dentro de ese pequeñísimo grupo que llamamos "familia".

La noche cayó una vez más encontrándolo solo en aquella habitación tan grande, ¿Por qué era tan grande aquel lugar? Siempre prefirió los lugares pequeños, sin muchos lujos si de todas formas uno solo utiliza el cuarto para dormir, aunque eso era antes. Miró su reloj en la mesa de noche por quinta vez, 2.25 am, solo pasaron 5 minutos desde la última vez que lo vio. Maldijo para sí, otra vez en los últimos 10 minutos, la cerveza en sus manos estaba caliente y el clima fuera helado, ya había empezado a nevar, ya había pasado el día de Navidad. Qué ridículo le resultaba las celebraciones de ese día, ni siquiera compartía la religión Cristiana como para celebrar el nacimiento de lo que ellos llamaban Cristo, solo Hyoga compartía esas creencias procurando, además de hacer y recibir obsequios, rezar por todos y agradecer. Como navidad se fue también con ella otro año pasó, y otra vez la gente agradecía las cosas buenas que había dejado el año anterior. Agradecer…. Se alejó de la ventana y tomo asiento en su cama la miro por unos instantes, tan grande, tan fría, sin ella todo era frio ahora.

Habían pasado algunas semanas desde que se enteró que ella esperaba un hijo, algunas semanas de esa noticia que lo habían alejado de la pelilila, reprochándose a cada segundo el porqué no podía disfrutar de los momentos en su vida. La chica por su lado lejos de lamentarse decidió seguir adelante con el embarazo, llevaba ya 15 semanas de gestación, un poco más de 3 meses y se encontraba visiblemente feliz, aunque en el fondo le dolía no poder compartir cada momento con él.

Apenas se cruzaban, Saori lo evitaba lo más que podía y no era para menos era comprensible, él era un imbécil y no dejaría de serlo al parecer. Lo que más le sorprendió fue su falta de responsabilidad, es cierto que confiaba en que la chica estaba en control de natalidad, pero jamás se molesto a preguntárselo, desde la vez que la tomo en la cocina hacia ya un tiempo atrás jamás tomo recaudos. Se puso de pie y se dirigió a la cómoda donde él guardaba sus recuerdos más preciados, pocos, pero preciados al fin, tomó la caja de madera y la abrió, dentro había puesto el anillo que no llegó a darle y ahí recordó que nunca le regalo nada, más que un vestido, puesto que el dije que la pelilila quería tanto nunca llegó a decirle que él lo había elegido para su frustrante, impetuosa y pasional diosa.

Los golpes a su puerta lo hicieron virar y vio a su hermano entrar al cuarto con semblante serio, así fue en los últimos días desde que todos se enteraron que Saori estaba embarazada y de la estupidez que él había cometido al acusarla. La mirada de Shun, esa mirada llena de cariño y orgullo por su hermano hoy no brillaba, no, porque estaba decepcionado y porque ya el joven Andrómeda amaba a ese bebe que era su sobrino y más aun estaría junto a Saori por el cariño que a ella le tenía mucha mas allá de que sea la madre de ese bebe.

-Shun…- murmuró sorprendido.

-Siéntate- fue lo único que el chico dijo tomando asiento él también.

o – o – o – o

Cerró el álbum de fotos que tenía en sus manos y lo dejó en el cajón del escritorio corriéndolo con cuidado. Llevó instintivamente su delicada mano a su vientre aun chato y lo acaricio levemente, aun le costaba creer que una persona creciera en su interior, y no dejaba de fascinarle eso, hacía tiempo que había comenzado a hablarle para que ya conociera su voz, había leído que los bebes reconoce sonidos desde su concepción, aunque estaba segura que aún era pronto ya había empezado a leerle historia y a escuchar música relajante.

Se paró frente al espejo y se puso de lado apretando el camisón de seda blanco a su cuerpo.

-Ya se nota un poco- dijo para sí misma, sonrió de lado mientras aflojaba el agarre de la tela, estaba impaciente quería ver su vientre abultado y como cada noche se paraba frente al espejo para verse.

Tomo asiento en su cama y agarró nuevamente la ecografía mirándola en detalle, increíble que algo tan pequeño que solo mide 7 cm ya tenga rasgos definidos, su cabeza, su cuerpito y brazos, claro que Saori notó aquello una vez que la ecógrafa se lo explico de lo contrario no hubiese podido descifrarlo tan rápido.

-A pesar de todo, ojalá tengas los ojos de tu padre…- suspiró con tristeza.

o – o – o – o

-No sé qué decir…- suspiró con desgano el peliazul mientras con una mano peinaba su cabello hacia atrás.

-¿Qué demonios te sucede Ikki?- la pregunta de Shun, sumado a la manera de hacerla lo sorprendió mucho, estaba consciente de que su hermano desaprobaba su vida, pero jamás lo vio tan enojado como ahora.

-Shun todo me tomó por sorpresa…- trataba de explicarse el Fénix.-No sé por qué actué así, pero créeme que me arrepiento.-

-Eso no es suficiente hermano, lo hecho, hecho está y tampoco he visto que intentes acercarte a ella.-

-¿Qué caso tiene? Ella me rechaza y sé que no querrá oír mis patéticas palabras…-

-Deja de escudarte detrás de la actitud de Saori, ella tiene sus razones, no entiendo Ikki tienes todo a tu alcance para ser feliz y lo dejas ir, te saboteas tu mismo.-

-Shun…- trataba de hablar el peliazul, pero le costaba trabajo, la comunicación nunca fue su fuerte y prefería mil veces estar solo, pero sabía que esta vez su hermano no se iría de allí tan fácilmente.-Yo… es solo que me paralicé, es todo muy pronto…-

-¿Lo es Ikki? Acaso si hubiese pasado en un tiempo más ¿hubieses actuado diferente? O nunca pensaste en estar con ella realmente sino que era algo pasajero para divertirte…- lo provocó el joven Andrómeda.

-¡Claro que no!- se sobresaltó molesto.

-¿Entonces?- lo increpó el peliverde.

-Tengo miedo, ¿estás contento?- gritó saturado.-¿Eso querías oír Shun?-

-Hermano…-

-No ves que soy un bueno para nada, no tengo un trabajo serio, mi vida es un desastre, soy un imbécil y malhumorado, no tengo educación alguna, ¿cómo quieres que crie a un hijo? Yo no tuve padre, no sé cómo es eso y si alguien dijo que nuestros maestros eran como padres para nosotros pues no conocieron a Guilty ni el infierno que me hizo pasar.- finalizó agitado.

Luego del exabrupto tomó aire e intento tranquilizarse, él no era así, siempre mantenía la calma no importaba qué, pero esto fue diferente, se sentía frustrado, miserable y lo peor es que no entendía por qué hacia lo que hacía.

-Ikki- lo llamó el peliverde –Entiendo que debió ser una sorpresa y te llenó de responsabilidades que te desestabilizaron, pero solo quiero saber una cosa ¿te importa Saori?- interrogó mirándolo a los ojos, buscando la verdad en el azul profundo de su hermano.

-Amo a Saori, adoro a esa mujer-respondió sosteniéndole la mirada, él era sincero.

-¿Entonces qué más quieres? Tendrás una familia con la mujer que amas, tendrás tú familia, no dejes que nada ni nadie lo arruinen…-

-Shun-

-Ikki, sé que has dicho que no sirves para nada y la cantidad de demás adjetivos descalificativos que conoces, pero ¿sabes qué? Yo soy lo que soy por ti hermano, tu siempre fuiste un padre para mí, y no pude haber pedido uno mejor…- sincero el peliverde.

-Te descuide también…- se lamentó el Fénix.

-¿Descuidarme? Gracias a ti y tu sacrificio yo no fui a entrenar a la Isla de Reina muerte, lugar del que seguro no hubiese salido con vida, por ti estoy vivo ya que siempre que algo ocurría tú estabas para salvarme-

-Tengo miedo que una vez que el bebe crezca y se dé cuenta de lo que soy me odie…-

-Eres una buena persona niisan, deja que este bebe te haga mejor- dijo colocando una mano en su hombro.-¿Sabes? Tengo muy presente una vez cuando éramos niños, aun no estábamos en la Fundación Graude, fue una tarde en la playa…..-

Flash Back

Una hermosa tarde de verano dos pequeños niños corrían por la playa no tenían más de 6 años, mojando a penas sus pies con la cálida marea, mientras se hundían en la mojada arena y miraban el horizonte, el color anaranjado del cielo y la brisa cálida movían graciosamente sus cabellos.

-Mira Shun- llamó el más alto de ellos.-Este es un cangrejo- dijo mientras le enseñaba al crustáceo. El otro niño de cabellos verdes no pudo evitar asustarse por las tenazas del animalito.

-Me da miedo niisan, ten cuidado puede lastimarte- el peliazul dejó al cangrejo sobre la arena y contempló como éste se metía en un caracol.

-Esta es su casa Shun…- explicó, haciendo que el niñito de grandes ojos verdes sonriera.

-¡Qué valiente eres! Yo quiero ser como tu hermano- exclamó el peliverde levantando sus brazos y comenzando a correr en círculos, pero tropezó con una roca cayendo al suelo y rompiendo en llanto.

-Shun- lo socorrió alarmado su hermano mayor-No llores Shun no pasó nada- dijo mientras veía la rodilla de su hermano algo raspada y limpiaba con agua la escaza sangre que salía de la herida.-No debes llorar por pequeñeces- explicó.

-Duele…- se quejó el más pequeño, su hermano mayor le sonrió cálidamente.

-Lo sé Shun, pero pasará porque yo voy a sanarte.- convencido el pequeño de playera azul.

-¿Sí? ¿cómo?-

-Ya verás- dijo mientras miraba la herida de su hermano y se sentaba frente a él en la arena y comenzó a cantar suevamente.

-¿Qué haces?- interrogó el pequeño ya sonriendo.

-Canto Shun, cada vez que tengas miedo o algo duela, canta y todo pasará.-

-Sí…- contestó sonriendo ampliamente el pequeño peliverde.

Fin del Flash Back

-Y nunca dejé de cantar Ikki, siempre que algo me asustaba o me dolía en mi mente aparecía esa canción…-

-Shun…- la coraza que llevaba el peliazul comenzó a quebrarse dejando que lágrimas se asomen a sus ojos.

-Me enseñaste grandes cosas y lo mismo harás con tu hijo…- habló dulcemente el bronce.

-Mi hijo…- repitió para sí.

Cuando uno es pequeño a menudo en la escuela nos hacen dibujar a nuestra familia, comúnmente dibujamos a mamá, papá y algún hermano si lo tenemos, otros dibujan a un abuelo o abuela, entonces la familia no tiene integrantes fijos, las fichas son movibles, nuestro amor es movible, no siempre donde depositamos todas nuestras fichas nos trae ganancias y vamos hacia otro lugar a invertirlas. En el amor eso funciona bien, pero ¿y con la familia? ¿Se puede elegir a la familia?

o – o – o – o

A la tarde siguiente el peliazul se dirigió al cuarto de la chica, no tuvo oportunidad de hablarle antes ya que salió temprano a sus clases de entrenamiento y apenas llegaba, primero probó con dar con ella en su oficina, pero no estaba allí por lo que dedujo que se encontraba descansando. Se paró frente a la puerta y golpeó apenas no recibiendo respuesta, insistió una vez más y la puerta se abrió dejando ver a la mujer de largo cabello lila. Ambos se quedaron en silencio, pero no esos que acostumbraban, los cómodos y tan compartidos silencios, sino que este era hostil, incómodo.

-¿Qué quieres?- rompió el hielo ella.

-Saori- susurró, aclaró su garganta y clavó su mirada en los ojos de la chica.-¿Podemos hablar?- la chica suspiró molesta, pero se hizo a un lado para que el hombre pasara cerrando la puerta tras ellos.

-Dime- dijo seriamente cruzándose de brazos.

-Mira esto es difícil, no, no lo es- se retractó y tomó aire.- Perdóname Saori, perdóname por ser un patán, por tratarte de la manera en que lo hice, tú no te lo mereces…- habló con sinceridad el caballero, la pelilila asintió con su cabeza mientras miraba el piso.

-Está bien Ikki- respondió con seriedad.-Si solo era eso, está bien ¿podrías irte? Quería descansar- le pidió sin cambiar su semblante.

-No vas a perdonarme…- dijo con desilusión en su voz, no esperaba que Saori salte a sus brazos y olvidara todo lo ocurrido, pero si algo más de emoción en su rostro.

-Sí lo hice Ikki, pero qué esperas- vociferó molesta.-¿Que corra hacia ti y haga de cuenta que nada pasó? ¿Tienes idea lo que pasé y cómo me sentí?- dijo llevándose una mano a su pecho mientras que su labio comenzaba a temblar.

-Lo lamento, sé que nada borrará eso, pero me asuste….- trató de excusarte el Fénix.

-Yo también me asuste Ikki pero no por eso te ataqué acusándote de toda esa mierda que me dijiste.-

-Saori, por favor no me alejes quiero estar presente quiero… quiero formar parte de la vida del bebe.- pidió lastimosamente, la pelilila suspiró mientras lo veía como pensando en algo.

-Está bien, no soy nadie para negarte tu derecho… el derecho del bebe- soltó.

El silencio inundo el lugar nuevamente, el corazón del peliazul latía a millas por segundo, nunca se sintió tan nervioso o tal vez tan apenado con alguien en su vida, ya no sabía cómo comportarse con ella.

-¿Has ido al médico?- habló por fin, la chica asintió en silencio y se acercó a la mesa de noche tomando un papel, estirando su brazo dándole el papel a Ikki.

-¿Este es él?- interrogó entre feliz y sorprendido, la chica asintió.

-O ella…- remató la pelilila.

-Aún es pronto para saber el sexo, ¿verdad?- interrogó sin dejar de sonreír.

-Sí, pero no falta demasiado…- explicó sonriendo levemente.

-¿Cuándo tienes cita con el médico nuevamente?- preguntó el caballero interesado.

-En dos semanas…-

-Si no te molesta, ¿puedo acompañarte?- la pregunta la realizó con algo de timidez en su voz, temía que la mujer le negara la petición, la pelilila lo pensó unos instantes.

-Claro Ikki…- asintió calmada, él no pudo evitar sonreír aun más para luego depositar su mirada en la ecografía nuevamente.

-Oye Saori- la llamó.-Me… bueno..- trataba de hablar mientras señalaba la ecografía, la chica sonrió entiendo rápidamente lo que trataba de decirle, se acercó a él y con su dedo recorrió la imagen.

-Esta de aquí es su cabeza… y aquí sus brazos…- comenzó a explicar mientras él veía la imagen maravillado y entusiasmado.

Y luego de semanas ambos comenzaron a acercarse, claro que su relación estaba algo dañada, pero ahora los unía algo más fuerte un lazo irrompible.

o – o – o – o

Dos semanas pasaron rápidamente, pero no así la reconstrucción de su relación que iba algo lento, Ikki estaba sorprendido de su propia paciencia y de cómo controlaba sus impulsos es que sencillamente esto valía la pena. La cita con el médico llegó y el peliazul más que puntual fue por Saori a su cuarto, pero no lo encontró allí, supuso entonces que estaría en la habitación continua que se conectaba con el cuarto de la chica, ese lugar sería la alcoba del bebe. Entró lentamente y la encontró doblando ropita blanca, era increíble que tan solo en dos semanas su vientre haya crecido tanto, si bien era pequeño ya se notaba y jamás la había visto tan hermosa.

-Hola- lo saludó cuando se percató de su presencia. –Ya casi estoy lista- dijo mientras llevaba su mano a su mentón pensativa.

-¿Qué ocurre?- curioso el Fénix.

-¿Tú crees que el color del cuarto sea apropiado?- interrogó compenetrada, la pelilila había mandado a pintar el cuarto de color beige, pero anteriormente era blanco y antes que eso amarillo pastel, Ikki jamás entendería su indecisión de todas formas el bebe no sabe de gustos aun.

-Saori…- la llamó sacándola de sus pensamientos.-Se hace tarde.- la chica asintió y salieron de allí rumbo al consultorio del médico.

Llegaron un poco más temprano y para su suerte el médico estaba desocupado y los hizo pasar, la chica se recostó en la camilla levantando su ropa para que le coloquen el frio gel y así poder realizar el estudio.

-Bueno Saori- dijo el hombre mirando a la chica para luego mirar al muchacho.-Ikki, ¿están listos?- ambos asintieron y el hombre comenzó a hacer el estudio. Un ruido rápido comenzó a oírse, eran como golpes de tambor seguidos.

-¿Qué es eso?- preguntó el peliazul, Saori solo sonrió.

-Eso Ikki, es el sonido de su corazón- respondió el médico sin dejar de mirar al monitor, nunca nada en la vida lo maravilló tanto al caballero, ahora era real, el sonido del corazón del bebe pareció despertarlo de un sueño a otro aun más hermoso.-¿Quieren saber el sexo?- dijo el hombre.

-¿No es un muy pronto doctor?- interrogó la pelilila, el hombre solo negó con la cabeza mientras sonreía.

-Ya es claro…llevas 4 meses de embarazo. - los miró sonriente esperando una respuesta, la chica alzó su vista para saber qué opinaba Ikki, éste solo asintió, Saori miró al doctor e imitó el gesto.

-Bien- dijo concentrándose en la imagen.-Felicitaciones tendrán una hermosa niña.- Ikki y Saori se miraron inmediatamente sin ocultar la emoción en sus rostros.

-Una niña- murmuró para sí el peliazul.

Felices luego de la consulta se dirigieron de nuevo a la mansión, una vez que llegaron Saori se dirigió directamente a su cuarto a refrescarse, uno de los síntomas del embarazo era el calor que sentía de repente. Al rato el peliazul se apareció en el cuarto de la chica, pero al no verla supo donde dirigirse. Efectivamente se encontraba en el cuarto del bebe mirando cada detalle.

-Ey- la saludó él haciéndola voltear.

-Hola- devolvió el saludo con voz calma, notó que Ikki tenía algo en sus manos, un muñeco.-¿Y eso?- preguntó señalándolo.

-Ori…- respondió ante la mirada de confusión de la chica continuo hablando.-Él es Ori- refiriéndose al ave roja de peluche, curiosamente similar a un Fénix. Saori sonrió enternecida.

-¿Es tuyo?- interrogó sonriendo, él asintió.

-Sé que tendrá juguetes nuevos y mucho más hermosos y mejores, pero Ori me acompañó toda mi infancia y comparte mis secretos, así que creí que es hora de pasarlo…- explicó sintiéndose algo tonto al referirse al muñeco como a una persona.

-Me encanta.- dijo ella tomando el ave y poniéndola sobre la cómoda.-¿Te gusta ese lugar?- le preguntó al peliazul que solo asintió.

-¿Y qué haces?- interrogó Ikki.

-Pensando en el color de la habitación-

-¿Otra vez? Dios Saori eres…. Eres- miles de palabras cabían pero solo pudo encontrar una.-Frustrante- repitieron al unísono, el joven se sorprendió y sonrió junto con ella.

-Por eso no te equivocaste con el dije- soltó la chica sorprendiéndolo.

-¿Dije?- sorprendido el Fénix.

-La dahlia- explicó la chica.

-¿Cómo sabes que yo te compre eso?-

-Solo lo sé- dijo con aires de misterio, pero ante la mirada del muchacho se explicó.-Es fácil Ikki, si tu no me lo hubieses dado no me habrías dejado usarlo tanto, ¿o no?- dijo levantando una ceja con cara de obviedad, el caballero solo sonrió y asintió divertido.

-Me conoces bien- le dijo mirándola a los ojos.

-Conozco lo que me dejas conocer- le respondió. –Me voy a la oficina- dijo mientras pasaba junto a él saliendo del cuarto.

o – o – o - o

Dos meses más pasaron, en los cuales Ikki había leído aproximadamente tres libros sobre el embarazo, el parto y postparto, quería estar listo para todo lo que le fuera ocurriendo a la chica que ya había entrado a los 6 meses de embarazo. Si bien no estaban juntos en el sentido estricto de la palabra compartían cada momento de lo que al bebe concierne, clases de parto, citas médicas, cambios de pintura del cuarto y hasta charlas acerca del nombre del bebe.

Las chicas estaban juntas en el cuarto mientras Mei jugaba en su sillita con juguetes ruidosos y brillantes.

-A ver Mei, di JUNE- insistía la rubia.

-Amiga aún no habla…- reía tierna la joven china.

-Tal vez diga mi nombre, no es nada difícil…- explicó la amazona sonriéndole a la niña mientras ésta reía.

-Y dime Saori- llamó la atención de la pelilila Shunrei.-¿Cómo llevas todo esto con Ikki?- la pelilila suspiró y no contestó inmediatamente.

-Bien, es decir no estamos juntos como antes, pero estamos mejor…-dijo mientras exhalaba.

-No lo hagas tan difícil amiga, él de verdad cambió, está trabajando casi a tiempo completo entrenando a los aspirantes de caballeros, aunque ya no hay Diosa pero bueno la orden continúa vigente, te acompaña mucho, creo que es hora de limar asperezas- aconsejó sabiamente la pelinegra.

-Me sorprende que lo defiendas tanto…- comentó la pelilila entrecerrando sus ojos.

Flash Back

La hermosa pelinegra se derrumbó exhausta en el pecho del valiente caballero, si bien habían sido padres hace algunos meses y estaban más cortos de tiempo eso no quería decir que encontraran el momento para estar juntos.

-Te amo Shiryu- habló dulcemente la joven china.

-Y yo a ti, no sabes cuánto Shunrei…mi hermosa Shunrei- dijo acariciándola el rostro sonrojado de la chica, que a pesar de tanto tiempo a su lado aún le daba algo de pena esas muestras de afecto.

La mujer se acomodó a su lado refugiándose en el brazo protector de Dragón mientras este acariciaba su brazo, la mirada de Shiryu se perdió en el techo del cuarto.

-¿Qué ocurre?-interrogó preocupada.

-Nada… es solo que todo estaba escrito- dijo mirándola- tú y yo…. La llegada de Mei, las batallas, el final de ellas, mis amigos, hermanos, nunca nos separamos a pesar de todo, hasta Ikki está aquí…- al pronunciar el nombre del caballero del Fénix la chica no pudo evitar dejar escapar un "hhm".-¿Qué?-

-Nada es solo que sería genial que Ikki no estuviera aquí, ¿cómo pudo tratar así a Saori? Y más aun ¿cómo puede tratar tan mal a todos?-

-Shunrei- la llamó tiernamente- él tuvo una vida muy difícil, él no tuvo a Dohko hermosa, él estuvo en un lugar horrible, vio morir a su primer amor, fue separado de todos, tratado como a un animal… y sin embargo él acudió a salvarnos, él peleo a nuestro lado, él… encontró su lugar.-

-Nada de lo que digas justifica lo que le hizo a Saori- comentó molesta.

-No, pero te aseguro que su reacción fue por miedo, no porque no la ame, Shunrei él me dijo que la amaba, ¿sabes lo extraño que es que Ikki hable de sus sentimientos? Él está cambiando, solo que la batalla más grande que jamás peleo está aconteciendo ahora, la batalla contra él mismo…- finalizó el pelinegro.

-Shiryu…-

Fin del Flash Back

-No es defender, es ser justa, como lo he castigado varias veces cuando hacía las cosas mal, le reconozco cuando las hace bien.-

-Tal vez, es solo que necesito tiempo Shunrei- explicó la heredera Kido.

-Ayyy chicas!- gritó emocionada June.-Dijo mi nombre- las tres chicas prestaron atención a la bebe.

-JJJJJuuuuunnnnn- pronunció divertida, las chicas rieron maravilladas, efectivamente Mei dijo su primer palabra o sonido parecido a palabra y este fue el nombre de la amazona.

Más tarde ese día helaba afuera, Ikki y Saori apenas llegaron de la clase de parto más tarde de lo normal puesto que el tráfico era imposible, ya todos habían cenado así que ellos se dirigieron a la cocina a comer algo. La muchacha tomó asiento en el desayunador mientras el peliazul buscaba la comida.

-A ver, ¿tienes ganas de pasta?- preguntó Ikki mientras buscaba en la alacena.

-Mmmhh…- dubitativa la chica.-No-

-¿Pizza?-

-No-

¿Qué quieres comer?- interrogó cansado.

-Tacos- respondió sonriente.

-¿Otra vez?- preguntó sorprendido, la chica asintió sonriente.-Bueno tacos serán.-

-Ikki…- la pelilila dejo de hablar abruptamente llevándose ambas manos a su vientre.

-¿Qué sucede?- preguntó asustado acercándose a ella, la joven lo miró con un brillo especial en sus ojos.

-Se movió… pateó.- explicó sorprendida ante la mirada atónita del caballero, Saori tomó la mano de Ikki y la apoyó sobre su vientre, ni bien lo tocó sintió un pequeño golpe en su mano, Ikki no pudo ocultar su felicidad sus ojos se iluminaron como nunca.

-Te están saludando papa…- dijo la pelilila mirándolo con ternura, el caballero acercó su rostro al de la chica y con la mano libre acarició tiernamente su mejilla.-Te amo- le dijo suavemente, la muchacha bajó la vista y se alejó un poco de él, Ikki entendió que era ir algo rápido, pues las cosas aunque mejor no estaban solucionadas.

-Iré a preparar los tacos- dijo él alejándose.

-Ikki…- lo llamó captando su atención.-Solo dame… tiempo- dijo ella con voz suave.

-Lo sé nena- ambos se quedaron mirando por unos segundos, Saori lamentaba el no poder disfrutar apropiadamente el momento que vivían aunque a pesar de todo estaban juntos, por su parte Ikki estaba agradecido, porque después de tanto tiempo al fin sabía lo que era tener una familia propia y una vez más esa palabra que tanto lo perturbaba, una vez más se sintió en casa.

¿Y que es una casa? Una casa es donde acontece toda la vida familiar, desde los nacimientos hasta las muertes de sus integrantes.
¿Las casas son esas paredes, esos techos, esos pisos? ¿O una casa es la vida de sus integrantes?
Nuestra casa, esa que nos marcó, va con nosotros a donde vayamos, y siempre, por más lejos que estemos de casa, habrá algo, alguien, un detalle que nos haga volver otra vez a casa.

N/A: ya casi casi casi puedo decirles que nos acercamos al gran final, creo que el próximo será el último capítulo o tal vez dos más… pero ya no hay mucho para decir amigos, prometo no tardar con la entrega!

Gracias a todos por su apoyo…