Nuevo Camino
Para encontrar un nuevo camino hay que salirse de la huella y dejar el caminito seguro por el que andamos siempre, y animarse a lo nuevo, al peligro de lo nuevo.
Un camino nuevo tiene sobre todo dudas, miedos, preguntas. Un camino nuevo solo nos dice que nos llevará a un lugar nuevo, mejor o peor, pero eso no lo sabemos.
Un camino nuevo puede llevarte hacia un tesoro o hacia un abismo, nunca se sabe. Atrae el tesoro y da miedo el abismo. ¿Qué harás tú? ¿Te animarás?
Uno cree que llega a nuevos caminos pero la realidad es que los caminos nuevos llegan a ti.
Si quieres que pase algo distinto tienes que hacer algo distinto. Si quieres llegar a un lugar nuevo tienes que tomar un camino nuevo.
Avanzar sin saber a dónde llegaremos, eso es lo que asusta y atrae de los nuevos caminos.
El día comenzó sin mayores inconvenientes que los cotidianos, Mei haciendo berrinche pues no quería que su papa se fuera a trabajar, Shun llegando tarde pues se quedó dormido, Hyoga terminando de desempacar pues regresaba de Asgard junto a Freya, su flamante prometida, hacía solo unos días que habían dado el gran paso y ya querían adelantar la boda.
Ikki, como no podía ser de otra manera había despertado antes que el resto y ya se encontraba en la puerta de la habitación de la pelilila, hoy irían de compras, si bien no le gustaba aquello el hacer algo juntos y que fuera para el bebe lo valía, aún no habían escogido el nombre de la niña, por lo que se referían a ella como "la bebe" o secretamente como su padre la llamaba "la princesita". Temprano ese día habían recibido una encomienda enviada desde Grecia para Saori, el peliazul traía una caja mediana en sus manos la curiosidad le jugaba en contra pues quería saber que era aquello, justo en el momento que iba a espiar debajo del papel madera que recubría al objeto la puerta del cuarto se abrió dejando ver a la dueña de su corazón. Se veía especialmente hermosa este último tiempo, no había ganado mucho peso pero su vientre estaba grande y notorio, este día llegaba el cabello con ondas atado en una coleta baja que caía sobre su hombro, llevaba un sweater rayado rosa y gris y un pantalón de mezclilla.
-Ikki- le dijo-Me odio…- esa fue su primera frase, hacía rato que experimentaba esos cambios de humor, pero sinceramente el caballero no era conocido por su paciencia.
-¿Qué pasa ahora linda?- preguntó entrando al cuarto donde miles de prendas de ropa estaban esparcidas por el lugar, dejó la caja sobre la cómoda y se quedó estático.-Bueno…- dijo como buscando una explicación a tal caos.
-Nada me entra, no me cabe la ropa Ikki, soy un globo- chilló con angustia, el peliazul rodó sus ojos y bufó, ese tema ya había sido tratado con anterioridad, y anterioridad y antes de eso…
-Saori estás hermosa y además…- el chico fue interrumpido.
-Además estas embarazada, lo sé- dijo imitando la voz y la postura del muchacho.-Pero te juro que anoche no era así, fue en la noche, juro que mi trasero creció 2 talles en la noche y mis senos… no hay nada que me entre- frustrada la pelilila, el peliazul se acercó y la abrazo refugiándola en su pecho mientras besaba su frente.
-Nunca has estado más hermosa, ni más sexy- comentó en tono juguetón haciendo que la chica sonriera.
-Ya, mejor vámonos tal vez en las próximas horas crezca un poco más y ya no salga por la puerta.- dijo Saori buscando su bolso mientras el caballero reía divertido, se supone que los cambios de humor lo saturaban, pero ahora lo divertían, no había nada más tierno que escucharla quejarse, extraño ¿no?
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Mientras tanto Hyoga se encontraba desayunando junto a sus tres amigos, Shiryu había logrado dejar a Mei en su cuarto y para que dejara de llorar prometió comprarle una gran muñeca, increíble que con menos de un año ya lo estuviese chantajeando y lo peor de todo que su hija sabia negociar muy bien entre "buuu" "ahaaa" y un par de monosílabos un tanto confusos. Shun traía unas ojeras interesantes, es que ya rendiría las ultimas materias y había pasado la mayor parte de la noche estudiando mientras June lo ayudaba trayéndole café, galletas y uno que otro beso o gesto alentador. El caballero del cisne, por su lado tenía la mirada más brillante el día de hoy, el tener a su novia cerca lo llenaba de emoción, solo deseaba que su madre estuviera ahí para que la conociera, de seguro la amaría tanto como él.
-Necesito vacaciones- rompió el silencio de repente el peliverde.
-¿Tú? Te quiero ver en mi lugar- acotó Shiryu- ni descanso tuve de la batalla contra Hades, me casé casi al instante, Shunrei quedó embarazada, estudié, logré graduarme, empecé a trabajar, nació Mei y cuando creí que todo mejoraba resulta embarazada Saori contagiando de humor cambiante a mi esposa.- finalizó tomando un sorbo de café.
-Amigo, creo que ya Shunrei es cambiante, solo que no lo notaste antes por viajar tanto- comentó divertido el joven ruso.-De todas maneras si hay algo que me causa mucha gracia es Ikki- soltó de repente captando la atención de todos.
-¿Y por qué Hyoga?- interrogó Shun algo confundido.
-Tendrá una hija- dijo mientras reía.- ¿Se imaginan? Ikki con una niña, pobrecita de esa chica cuando quiera traer el primer novio a casa…. O pobre de aquél muchacho- ante la frase los tres muchachos rieron divertidos.
-¿Se imaginan a su cara cuando Saori festeje su cumpleaños decorando todo de rosa y purpura? Ikki se querrá volver al volcán- dijo el pelinegro llevándose una mano a su cabeza.
-Yo creo que lo ablandará…- pensativo el peliverde.-Una hija lo hará suavizarse-
-Ikki tierno, eso me da miedo… sería como no sé un DM que sonriera sin parecer diabólico- dijo el rubio colocando su dedo en su mentón, los muchachos se quedaron en silencio unos instantes cada uno sumergido en sus pensamientos.
-¿No les parece increíble?- dijo el caballero del Dragón de repente.-Después de tanto sufrimiento recibimos nuestra recompensa y no hay día que no agradezca esto.
-Nunca me aburriré de los tiempos de paz.- dijo Hyoga con tono serio aunque su gesto era divertido.
-Y yo nunca me aburriré de ustedes- acotó Shun sonriendo. El desayuno siguió sin mayores novedades, pero ese día una extraña sensación de alivio invadió sus corazones.
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El día de compras finalizó dejando a un caballero del Fénix agotado, no podía creer que la muchacha con el peso extra aun tuviera energía para recorrer todos los lugares a los que entraron, el auto estaba cargado de miles de bolsas con ropa para bebe, ropa de maternidad que Saori compró de mala gana y alguna que otra cosa para la habitación del bebe. Estacionaron el coche junto a la mansión.
-Ikki- lo llamó la pelilila.
-Dime hermosa- respondió con voz suave.
-Dame tu mano- dijo mirando al caballero, él la miró algo extrañado pero hizo lo que ella pidió, la chica tomo la fuerte mano y se movió hacia adelante colocándola en su cintura.-Hazme masajes por favor- suplicó haciendo que una gota cayera de la cabeza del muchacho.
-Vamos al cuarto hermosa así te recuestas- al parecer sí se cansaba también.
Entraron al cuarto y dejaron todas las bolsas en el piso, la chica se recostó sobre la cama bocarriba mientras Ikki se puso a su lado a contemplarla, cada día la amaba más y le generaba gran impotencia no poder estar con ella, pero después de todo era comprensible, él tenía lo que se merecía, o más bien no tenía lo que él creía merecer.
-¿Cómo quieres llamarla?- preguntó la pelilila de repente.-A la bebe, ¿qué nombre quieres ponerle?- insistió nuevamente.
-No lo sé.- respondió con total franqueza mientras tomaba la pierna de la chica y comenzaba a masajear sus tobillos.
-¿Cuál era el nombre de tu madre Ikki?- la pregunta lo tomó por sorpresa, su madre aquella mujer tan hermosa, tan dulce, aquella que verdaderamente lo cuido con su vida.
-Chiharu- respondió con voz temblorosa, la pelilila sonrió dulcemente.
-Princesa…- mencionó el significado de aquél nombre con alegría, ambos se quedaron en silencio, el silencio que acostumbraban ese que lejos de ser incómodo decía mucho. El peliazul comenzó a masajear lentamente la pierna de la chica subiendo por ésta haciéndola temblar, extrañaba sentirlo, sus besos, sus caricias, su cuerpo, cuando estaba llegando a sus muslos, se detuvo y comenzó a presionar firme, pero delicadamente puntos de su torneada pierna haciendo que el dolor que la pelilila sentía en su cintura y tobillos desapareciera.
-¿Cómo hiciste eso?- dijo sonriendo y gran alivio.
-Lo leí- respondió casi automáticamente, Saori se sentó en la cama apoyando en sus codos para mirarlo, Ikki sonrió.-Leí varios libros acerca del embarazo, y lo que sucede después…- explicó dejándola maravillada.
-¿De dónde sacaste esos libros?- curiosa la hermosa joven.
-Los compré, creí que sería útil y al parecer lo son- completó divertido, la chica se incorporó y se acercó hacia él acariciando su rostro.
-Gracias- le dijo suavemente.-Gracias por estar conmigo, con nosotras- Ikki negó con su cabeza y tomó entre sus manos la delicada mano de la chica.
-Gracias por dejarme estar con ustedes, contigo y con la bebe…-
-Chiharu- corrigió la chica. -Chiharu será su nombre- finalizó sonriendo, Ikki sintió una extraña sensación en su corazón como sí este diera un vuelco.
Más tarde esa noche, luego de cenar Saori se retiró a su cuarto con la intención de probarse la ropa de maternidad que había comprado, Ikki fue tras ella llevando un poco de postre y con la intención de pasar un rato más junto a la chica.
Entró al cuarto que apenas estaba iluminado por la lámpara de noche y la luz proveniente del baño.
-¿Saori?- la llamó buscándola con la mirada, la puerta del baño se abrió de par en par para dejar a ver a una pelilila enfadada vestida con el enterito de seda color negro.
-Soy oficialmente un globo aerostático- dijo asintiendo con su cabeza mientras varias lágrimas se formaban en sus ojos, el peliazul quiso reír pero luego noto que la chica estaba sensible.
-¿Por qué no te pruebas lo que yo elegí hermosa?- le preguntó sonriendo tiernamente mientras quitaba de su bello rostro los mechones lilas que caían en él.
-No, ¿acaso estás loco?- soltó con molestia mezclada con vergüenza.
-Por favor…- la chica bufó cansada, pero accedió y se adentró al cuarto baño, 15 minutos pasaron y el caballero comenzó a preocuparse que algo malo pudiera haberle pasado pero justo cuando iba a ponerse de pie la puerta del baño se abrió dejando ver a la hermosa chica. Ésta llevaba ropa para dormir, un conjunto de gaza y encaje blancos con detalles en bordo, consistía de un pantalón muy corto y una blusa de tirantes finos que se abrochaba en frente, era larga y marcaba sus senos y luego caía suelta dejando una abertura a la altura de su vientre.
-Lo odio- molesta la pelilila, Ikki no salía de su asombro ella era hermosa y no sabía cómo hacerle entender eso. El chico se acercó lentamente a la pelilila tomándola de la mano y la guió hasta quedar ambos frente al espejo.
-Ikki no…- negó ella con pesar, pero el muchacho puso un dedo sobre sus rosados labios haciéndola callar.
-Shhss- la calló. Él se colocó detrás de la chica abrazándola por su cintura y apoyando su mentón en el hombro de Saori, con sus fuertes manos comenzó a recorrer sus piernas.-Adoro tus piernas, son perfectas- le susurró, su aliento rozara el fino cuello de la chica haciendo que su piel se erice, acarició la suave piel de sus piernas, siguió subiendo hasta llegar a sus muslos y apretujarlos.
-Tienes el mejor trasero del mundo- dijo besándole el lóbulo de la oreja haciéndola sonrojar mientras la chica mordía su labio inferior. Recorrió con sus manos el contorno de su cuerpo hasta llegar a sus senos y tomarlos suavemente en cada mano.
-Amo a este par, me enloquecen...- con voz suave le dijo mientras besaba su cuello haciendo que Saori cerrara sus ojos, luego descendió llevando sus manos al abultado vientre de la chica.-Pero tu vientre- dijo con dulzura.-Esta es mi parte favorita de tu cuerpo, es lo más hermoso que tienes…-
Saori giró su cabeza hasta encontrarse con la azul mirada de Ikki, presionó su frente a los labios del caballero quien la beso con ternura.
-Te amo Saori- susurró sin separar su boca de la frente de la pelilila.
-Ikki…- dijo con voz suave mientras llevaba una mano al rostro del peliazul acariciándolo.
-Déjame amarte Saori…- la chica llevó sus labios a los de él uniéndose en un suave beso que se fue intensificando, la chica volteó para quedar frente a él sin separar sus labios, abriendo su boca para permitir que el caballero la explore con su lengua, la pelilila no pudo evitar gemir cuando presiono su cuerpo contra el fuerte pecho del peliazul sintiendo éste los pezones endurecidos de la diosa. Se separó de ella admirándola por unos instantes, apenas rozó su rostro con la yema de los dedos y se arrodilló ante ella, con sus manos comenzó a acariciar sus pies para luego ir subiendo por sus piernas hasta llegar a sus muslos donde quitó el pantalón de dormir junto a las finas bragas que traía dejándolas deslizarse hacia abajo, miró a la chica con semblante serio.
-Te amo con todo mi corazón- susurró mientras la pelilila cerraba sus ojos a causa de las caricias que el hombre le proporcionaba, éste se incorporó quedando frente a ella, desabrochó la blusa dejando que cayera y tomándola suavemente del rostro la beso con pasión, con amor, con necesidad. La chica colocó su delicada mano en su pecho separándolo un poco.
-Ikki…- comenzó a hablar.-Debes comprometerte con esto.- dijo refiriéndose a las idas y venidas de su relación, el peliazul la miró directamente a los ojos.
-Esto es para siempre… quiero que esto sea para siempre- volvió a besarla, pasó una mano por detrás de sus rodillas y otra en su cintura y la levantó para llevarla hacia la cama.-Soy tuyo para siempre- susurró cuando la depositó en ella, colocándose a un lado mientras que con la yema de los dedos acariciaba su rostro, bajando por su cuello hasta llegar a su clavícula.
-Te amo- escapó de los labios de la pelilila, Ikki atrapó sus rozados labios en un dulce beso, recorrió con su boca cada centímetro de su piel hasta llegar a sus senos atrapando en su boca el rosado pezón de la hermosa ojiazul haciendo que ésta arquee su espalda, llevó su boca hacia el otro seno apenas lamiéndolo, descendió depositando suaves besos a lo largo de su vientre hasta llegar a su entrepierna hundiendo su rostro allí.
-Uhmm- gemía la pelilila enredando su mano en los cabellos azules de su amante, comenzó entonces a rodar sus caderas al ritmo de la lengua del caballero que no dejaba de explorarla con pasión, apretando los muslos de la hermosa mujer atrayéndola a su boca.
-Mmmhh Ikki- dejó escapar haciendo que el Fénix se excitara más, se separó poniéndose de pie junto a la cama quitándose la sudadera y desabrochando sus pantalones para quitarlos junto a su ropa interior quedando completamente desnudo frente a ella, la chica se sentó en la cama quedando a la altura del perfecto abdomen del peliazul besándolo suavemente descendiendo hasta su miembro el cual tomó con delicadeza llevándolo a su boca apresándolo haciendo que éste se deslice por la húmeda cavidad proporcionándole gran placer al caballero.
-Dios Saori te amo, te amo- repetía el peliazul extasiado, mientras acariciaba el rostro de la chica, los suaves gemidos que provenían de la boca de la pelilila lo volvían loco, miró hacia su rostro haciendo ella lo mismo, la imagen de la chica lo estaba acercando cada vez más al clímax, salió de su boca con delicadeza y tomó asiento en la cama colocándose Saori sobre él, llevando el falo del caballero hasta su entrada sentándose suavemente sintiendo cada centímetro de su piel.
La pelilila comenzó a rodar sus caderas despacio el peliazul se aferró a su cintura con una brazo mientras que con el otro apretaba los perfectos senos de la diosa haciéndola gemir el nombre del Fénix una y otra vez.
-Oh Ikki…Ikki… hazme el amor-
-Te amo Saori, mi hermosa Diosa, mi Diosa- le dijo mirándola a los ojos, para luego besarla con pasión, mientras la chica intensificaba los movimientos ayudada por el fuerte agarre del peliazul quien estaba embriago por el dulce aroma a jazmines que desprendía la piel de su amada. Ambos llegaron al orgasmo simultáneamente abrazándose con fuerza cerrando sus ojos, liberando todo el amor que sentían el uno por el otro, estando aún dentro de ella el volvió al mirarla para besarla tiernamente.
-Eres mi todo- susurró él sin dejar de besarla. La pelilila se puso a un lado y se acomodó en la gran cama, mientras Ikki la imitaba abrazándola por detrás.-Nunca me dejes- le dijo en tono suave hundiendo su rostro entre los largos cabellos lilas de la joven, ambos cayeron en un profundo sueño dejando reposar sus cuerpos entrelazados.
Pasaron dos horas y la chica se levantó para ir al baño, cosa que hacia frecuentemente, el caballero seguía plácidamente dormido, una vez que salió recordó que en la mañana Ikki traía un paquete para ella.
Buscó la encomienda que se encontraba sobre la cómoda y sin hacer demasiado ruido se sentó en el sillón y comenzó a quitar el papel que lo cubría, era una caja mediana de color verde, y tenía una nota pegada en ella.
Mi Belle, como no puede ser de otra manera quería estar presente de alguna forma en este momento tan especial de tu vida, dejo este humilde obsequio a la petit fleur, con todo mi amor Camus.
Sonrió ampliamente al terminar de leer la nota.
-Siempre tan detallista Camus- murmuró para sí, abrió con cuidado la caja dentro había uno de esos juguetes que se cuelgan sobre la cuna del bebe, eran estrellas de colores brillosos, las estrellas que para ellos significaban tanto, Saori no pudo evitar emocionarse, sin duda el francés se había ganado un lugar importante en su corazón.
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Dejó de golpear la bolsa de arena y tomó la toalla para limpiar el sudor de su rostro, dio un largo sorbo de agua a la botella de plástico junto a su bolso color verde oscuro, a pesar de estar en tiempos de paz nunca dejó de entrenarse.
-Hermano- sintió que lo llamaban desde la otra punta del gimnasio.
-Hola Shun- saludó amable, las cosas con su hermano habían mejorado, a decir verdad con todos desde que su reconcilian con la hermosa pelilila.-¿Vienes a entrenar?- interrogó sorprendido, hacía rato que el joven Andrómeda no lo hacía ya que estaba avocado a sus estudios, pero hacia una semana había logrado graduarse obteniendo las calificaciones más altas de su clase y con una propuesta laboral envidiable en uno de los mas prestigios estudios de televisión para formar parte del equipo técnico.
-No niisan, quería estar un rato contigo, si no te molesta- dijo encogiéndose de hombros, Ikki sonrió de lado e hizo un gesto para que se siente en el banco de madera forrado con cuero negro que estaba en medio del cuarto, el peliverde se acercó y tomo asiento.-Y bien ¿ cómo va todo? Cada vez falta menos-
Efectivamente ya había pasado mes y medio desde aquel encuentro en el cuarto de Saori, y ella llevaba casi 8 meses de embarazo acercándose el gran día.
-Todo listo y bajo control- respondió Ikki con seguridad, que solo se llevo una mirada extraña de su hermano menor.- Bueno, la verdad es que no está todo listo y bajo control y me pone algo nervioso pensar en el nacimiento.- se sinceró el peliazul, su hermano le sonrió cálidamente mientras ponía una mano en su hombro.
-Todo saldrá bien, solo no hagas ninguna estupidez, ya sabes cómo ponerte nervioso y olvidar donde queda el hospital, o peor aun olvidarte de Saori- enumeraba el joven.-O tal vez estrellar el auto camino al sanatorio o pelear con algún conductor- seguía- O qué tal si te llevas a la chica equivocada o el bebe sale con cabello verde oscuro- dijo con una tonta sonrisa en el rostro a la cual Ikki respondió con un gruñido y frunciendo su ceño. –No te enojes Ikki es broma- se disculpaba Shun levantando sus manos, el peliazul respiró hondamente y se quedó mirando el vacio.
-Shun ¿tu recuerdas a nuestra madre?- pregunto de repente, el peliverde quedó pensativo unos instantes para luego acomodarse en su asiento.
-La verdad no mucho, pero sí recuerdo su risa…-
-Era graciosa, hacía reír al resto- acotó Ikki disfrutando de aquél recuerdo que era solo compartía con su hermano.
En otra parte de la mansión se encontraban las chicas junto a Mei jugando con ella, June había salido por unas cuestiones de papeleo acerca de su nuevo empleo como profesora de danza en una importante escuela de Artes.
-No puedo creer que en un mes más Mei cumplirá su primer año- dijo Shunrei acariciando el cabello oscuro de la niña.
-Es cierto, tiene los ojos de Shiryu, es tan hermosa- comentó enternecida la pelilila mientras acariciaba su abultado vientre.
-Y tú serás mama en poco tiempo- le dijo la joven china mientras dejaba a Mei en su sillita de bebe.
El caballero del Dragón ingreso a la sala sonriendo.
-Ahí están mis dos princesas- dijo con su tono tranquilo tan característico, las muchachas voltearon a verlo y le dedicaron una sonrisa, mientras él saluda con un beso a su esposa.-Bien amor, te tengo una propuesta- soltó-¿Qué tal si esta noche salimos a cenar solos los dos?- interrogó sonriente, la pelinegra dudó unos segundos.
-Pero Shiryu… ¿y Mei?-
-Yo puedo cuidarla- se ofreció Saori- De verdad no es ninguna molestia, me encanta pasar tiempo con ella- finalizo.
-No lo sé, nunca la he dejado sola…-
-Vamos amor, no será mucho tiempo, solo unas horas además Saori y los muchachos estarán aquí nada malo pasara- trato de convencerla su esposo.
-Bueno- accedió la pelinegra con algo de duda, el separarse de Mei no le agradaba, bastante cuando debía ir al trabajo.
-Además le servirá de práctica a Ikki- bromeo el caballero haciendo a las presentes sonreír.
Más tarde esa noche ambos padres se retiraron a una velada romántica, no sin antes claro Shunrei dar directivas acerca de su hija, que debía comer a qué hora debía irse a la cama, no era la primera vez que Saori se encargaba de ella, pero el hecho de dejarla para ir a distenderse era nuevo para la joven china.
-Adiós- se despidió el caballero del dragón casi empujando a su esposa para salir.-Vamos linda o perderemos la reservación- se quejó una vez más.
-Bueno, adiós Saori, adiós Mei mama te ama y no tarda en regresar- decía la chica saliendo por la puerta, la niña solo sonrió divertida mientras seguía coloreando en su libro de princesas.
Una vez que estos se fueron bajaron Hyoga junto a Freya y Shun junto a June, los cuatro estaban arreglados y los chicos tenían caras de impaciencia.
-Vámonos de una vez chicas por favor, la función de cine empieza en media hora- bufo el joven ruso ante la molestia de que las chicas aun continuaban retocando su maquillaje.-¿No pueden hacer eso en el auto?- interrogó con molestia.
-Ay amor ya vamos- respondió tiernamente la sacerdotisa.
-¿Salen?- pregunto Saori que hasta ahora estaba al margen.
-Sí Saori, iremos al cine- respondió Shun-¿Quieres venir? Es que le pregunte a mi niisan pero dijo que odia esos lugares- respondió con una gota en su cabeza, la pelilila sonrió divertida y negó con su cabeza.
-No, esta noche cuidare de Mei y además no me gusta mucho el cine- dijo pensativa.
-Increíble, el gruñón de Ikki y tu tienen algo en común- bromeo divertido Hyoga, mientras Freya se ponía junto a él.
-Ya estamos listas- habló por June y por ella.
-¡Al fin vamos!- emocionado el caballero del cisne.-Cualquier cosa nos llamas Saori, dejaré mi teléfono celular en vibrador- dijo-Eso sonó raro…- finalizó llevándose un dedo a su mentón.-en fin…-
-Adiós chicos que se diviertan- se despidió la pelilila. –Somos los tres ahora…- dijo dirigiéndose a Mei haciendo caras chistosas para que ésta ría con ganas.
Unos minutos más tarde Saori se encontraba en la cocina junto a la bebe, terminando de preparar su cena, cuando el peliazul entró al lugar.
-Ahí estás hermosa- dijo mientras se colocaba detrás de la hermosa pelilila depositando un tierno beso en su hombro.
-Hola a ti- saludó risueña mientras proseguía a servir la comida.
-¿Dónde están Shiryu y Shunrei?- interrogó el caballero extrañándole que la joven china no estuviera sobre su hija como acostumbraba, soltó a Saori para dirigirse hacia la heladera a buscar una cerveza.
-Salieron a cenar- comentó ella tomando asiento frente a la sillita de Mei.-Vamos a comer corazón- le dijo con una sonrisa que hizo a Ikki estremecerse, sin duda Saori sería una gran madre.
El sonido del teléfono timbrando en la sala lo sacó del momento de ternura.
-Tengo que atender- dijo la chica dejando la cuchara junto al plato.- Tatsumi salió también, Ikki quédate con Mei y dale su comida- al caballero le costó unos segundos entender la frase entera.- Ikki- insistió Saori haciendo un gesto para que tome asiento mientras el teléfono seguía sonando, la pelilila salió de la cocina dejando al muchacho solo junto a la niña.
El peliazul se acercó lentamente estudiando a la pequeña pelinegra de grandes ojos verdes como esmeraldas, tomo asiento frente a ella algo temeroso, y dirigió su mano hacia la cuchara, por su lado la pequeña Mei lo observaba curiosa moviendo su cabeza hacia los lados.
-Bueno bebe- dijo Ikki tratando de suavizar su voz.-Come- habló extendiendo la cuchara hacia la bebe que obviamente la dejo caer, en esos momentos Saori entró al lugar con cara de fastidio.
-¿Qué ocurrió nena?- interrogó el caballero mientras recogía la cuchara del suelo y la llevaba al lavado.
-Surgió un inconveniente en un balance de la compañía, debo solucionarlo enseguida, tendré que salir- dijo con resignación.-¿Puedes cuidar a Mei?- el peliazul la miró como si de repente la mujer ante él hubiese hablado algún idioma desconocido.
-Juro que será solo unas horas- intentó convencer al muchacho.
-¿Horas?-
-Sí, mira le diré a Tomoe que me lleve- dijo Saori refiriéndose al chofer de la mansión. -¿Estarás bien?- interrogó mordiendo su labio inferior, el peliazul solo asintió, era un bebe ¿Qué tan difícil seria?
-Bien te amo- le dijo ella mientras le daba un tierno beso en los labios, Ikki como de costumbre puso sus manos sobre el vientre de la chica acariciándolo.
-Se cuidan- dijo en tono serio, la pelilila sonrió y salió del lugar no sin antes besar a Mei.
Una vez solos el silencio invadió el lugar, la pequeña niña solo lo miraba mientras el caballero hacia lo mismo.
-Bueno somos solo tú y yo- dijo.-Estableceremos unas reglas, yo intento no enojarme y tu no llorar, ¿quedamos?-habló extendiendo su mano en señal de trato, la pequeña lo imito y con su pequeña mano envolvió el dedo índice de Ikki arrancándole una risa.-Sin duda nos entendemos-
Luego de una hora en que la niña había comido, dejando un gran enchastre en la cocina y en ella misma como en su niñero, el peliazul se dirigió a la habitación para asear a Mei y eventualmente a él mismo. Eso tampoco resulto muy bien, ya que la intención era bañar primero a la niña, no quedar él empapado y el cuarto de baño inundado, mientras que la hermosa pelinegra tenía una sonrisa enorme.
-Bueno Mei, ahora vamos a cambiarte…- dijo el caballero tomando un pañal.-¿Cómo ira esto?- rascó su mentón observando con detenimiento el pañal, lo abrió, le sacó los adhesivos que lógicamente se pegaron a sus manos y en el intento por quitarlo rompió el pañal, el resultado fue un Fénix molesto y una muy divertida Mei que no dejaba de reír y aplaudir a su payaso personal.
-Te causa gracia ¿ah?- sonrió el peliazul.-Bueno vas a tener que ayudarme, quédate quietecita- la bebe parecía comprender que su niñero era un principiante así que colaboró, luego de poner su pañal al derecho y vestirla, la tomo en sus brazos y ambos se sentaron en el sillón a ver televisión.
-Esto se llama foot ball Mei, y así destrocé a tu padre cuando jugamos una vez- indicó a la niña mientras señalaba un tacle monumental. La bebe comenzó a ponerse molesta, porque lo que Ikki tomó el chupete y se lo ofreció gesto que la niña agradeció con una gran sonrisa, luego de dejarlo un rato en su boca se lo ofreció al caballero con grandes ojos tiernos.
-No gracias hermosa, ya lo deje- se disculpó galante haciendo reír a la ojiverde, no pasó mucho tiempo en que la niña se acomodó en su pecho y cayó en un profundo sueño.-Eres encantadora, nada que ver con tu madre.- murmuró sonriente para no despertarla.
Poco a poco el sueño lo venció a él también, fue la hermosa pelilila quien los encontró dormidos en el sofá, antes de llevar a Mei a su cuarto y despertar a Ikki verificó que nada se estuviera incendiando en la casa, que la llave de paso de gas estuviera cerrada y que ninguna pared estuviera destrozada.
-Genial- murmuró, se acercó lentamente al caballero y acarició tiernamente su mejilla, el chico abrió sus hermosos ojos para encontrarse con la hermosa chica.
-Hola tu- saludó somnoliento.
-Hola- sonrió.-Déjame ayudarte- dijo queriendo tomar a la bebe en sus brazos, pero el muchacho negó con su cabeza.
-Yo la llevo está bien- sonrió.
-Veo que se entendieron…-
-Es increíble, no parece hija de Shunrei- comentó riendo haciendo que Saori lo regañe dulcemente despeinando su cabello azulado.-Llevé su cuna a nuestro cuarto, ya sabes hasta que lleguen sus padres abandónicos- la pelilila rio y subieron hasta el cuarto que compartían, Ikki puso suavemente a la bebe en su cuna acariciando su pequeñita y rosada mejilla.
-Déjame dormir- le susurró, volteó y se dirigió a la cama, aún debía bañarse.
-Ikki- llamó la chica.-¿Qué demonios paso en el baño?- el chico se llevó una mano tras su cabeza y solo sonrió.
N/A: nueva entrega, espero les guste, hasta la próxima!
Nick Rivers
