Después de todo, aquí estamos

Los grandes encuentros de la vida, están lleno de interrogantes
Cuando llega el gran momento uno cree haber contestado todas las preguntas
Cree estar listo.
Llega ese momento, uno cree tener las respuestas y acciona. Pero siempre, surgen nuevos interrogantes.
¿Qué?, ¿Cómo?, ¿Cuándo?, ¿Dónde? y ¿por qué? Eso es lo que siempre nos preguntaremos.
¿Importa dónde estamos? ¿Hay que tener una razón para hacer todo lo que hacemos?
Vivimos deteniéndonos con preguntas, a donde vamos, ¿cuál es el camino?
¿Qué sentido tiene todo?
Nos llenamos de preguntas, ¿y si no llego?, ¿y si no te encuentro?, ¿y si te pierdo?

La pegadiza melodía de la hermosa caja musical finalizaba por tercera vez, debía darle cuerda antes de que su princesa comience a quejarse nuevamente, pero esta vez no ocurrió, al fin se había dormido. Era la primera noche que la pequeña de grandes ojos azules y cabello violeta oscuro dormía en su cuna, ya que tanto su mama como ella habían salido del hospital hacía algunas horas ambas en perfectas condiciones de salud para alivio de su inquieto padre.

Flash Back

Los movimientos lo sacaron de su sueño, su mujer había estado moviéndolo por quien sabe cuánto tiempo hasta que al fin reacciono un poco.

-Saori, amor necesito dormir, lo hicimos dos veces ya…. No soy una maquina.- bufó entre divertido y somnoliento.

-Ikki- insistió ella.-Amor es hora…- habló de manera suave intentando que el hombre no se sobresalte.

-Es hora- repitió él tratando de conciliar el sueño, hasta que por fin lo comprendió "es hora", la pelilila le dijo que era hora, volteó rápidamente para verla, ella se veía hermosa, aunque la mueca de dolor estuviera ésta era opacaba por una gran sonrisa.

-Es hora- dijo él levantándose.-¿Dónde están mis pantalanes?- el hombre comenzó a buscar por todo el cuarto sus jeans sin tener éxito.-Amor dime, Dios, ¿estás bien?- se acercó a preguntarle, la chica sonrió y asintió levemente mientras tomaba su abultado vientre con una mano.

Luego de 15 minutos después de que Ikki encontrara sus pantalones, la pelilila se cambiara y tomaran sus efectos personales salieron de la mansión no sin antes despertar a todos. El joven ruso estuvo al borde del desmayo nuevamente de solo imaginar que la pelilila pudiera dar a luz en el lugar, pero el golpe en su cabeza proporcionado por Freya evitó dicho suceso.

Arribaron al hospital y casi de inmediato pusieron a la pelilila en una silla de ruedas y se dijeron al cuarto. El lugar era sumamente agradable, paredes blancas que lo hacían ver bastante amplio, una cama de un plaza y media de sábanas color crema con flores rosas, una amplia ventana que daba al jardín interno adornado con cientos de flores, entre ellas dahlias.

La joven de cabello lila se sentía algo inquita, claro que la compañía de sus amigas la tranquilizaba un poco haciéndola reír de vez en cuando, cuando la enferma ingresó hizo a todos salir del cuarto a excepción del caballero que se mantenía junto a ella sin soltarle la mano.

-¿Cómo te sientes?- preguntó luego de que la contracción finalizo.

-¿Cómo crees que me siento Ikki?- largó con rabia en si voz, definidamente la chica la estaba pasando algo mal, cada vez que una contracción se hacía presente la pelilila estrujaba la mano del valiente Fénix, por su lado el caballero agradecía a las fuerzas supremas ser un caballero de la Orden, puesto que con semejante fuerza que la mujer ejercía podría haberle quebrado fácilmente sus huesos.

Fin del Flash back

Oyó la puerta del baño tras él, Saori había tomado una ducha luego de llegar del hospital que duró aproximadamente unas 2 horas puesto que cada movimiento que hacía era algo molesto.

-Hola- lo saludó en voz baja para no despertar a la bebe.-¿Ya se durmió?-

-Sí- asintió el caballero mirándola con devoción.-es hermosa Saori, ¿alguna vez viste algo más hermoso?- interrogó embobado refiriéndose a su hija.

-No, jamás vi algo más hermoso Ikki-

-Es idéntica a ti, gracias a Zeus- esbozó con una sonrisa.

-No- negó suavemente apoyando su delicada mano sobre el hombro del peliazul.-tiene tus ojos, y tu carácter difícil…. A la enfermera le llevó horas cambiarla, ya con dos minutos de nacida era complicada.- explicó mientras depositaba un suave beso en la mejilla de su compañero.

-Te amo- le dijo el caballero poniéndose de pie y abrazando a la mujer por su cintura atrayéndola hasta él besando su frente.-Nunca en mi vida fui tan feliz como en este momento-

-Te amo Ikki…- respondió besando con dulzura el pecho del hombre.-¿vamos a dormir también? En una hora se despertara hambrienta, aunque sea quiero descansar un poco…-

-Claro linda, claro que si- ambos se dirigieron a la gran cama que estaba junto a la cuna y se recostaron, el peliazul abrazo a la mujer por detrás mientras depositaba pequeños besos en su espalda.

-Esto se pondrá difícil…- soltó ella pensativa.

-Sabremos sobrellevarlo… tal como lo hicieron Shiryu y Shunrei- la chica sonrió y sacudió su cabeza mientras tomaba con sus manos la del caballero.

-Me refería a la cuarentena… - dijo ella mientras el peliazul levantaba sus cejas.-Nada de sexo durante 40 días…- finalizó con voz sexy.

-Lo sobrellevaremos-. Volvió a decir divertido mientras la apretaba contra su cuerpo.-Te amo y no me cansaré de decirlo.-

Flash Back

Hacía dos horas que Saori se encontraba en la sala de partos, la sala de espera desbordaba de persona, como siempre ellos eran una gran familia, sumado claro a Tatsumi que no dejaba de orar, caminar, estrujar sus manos y poner aún más nerviosos al resto.

De repente Ikki apareció con la bata puesta dejando a todos atónitos.

-¿Ocurrió algo?-. Interrogó la joven china algo asustada, ya que se suponía que el peliazul presenciaría el parto.

-No, todo está bien, pero me invitaron a retirarme hasta que me calme- explicó molesto mientras pasaba una mano sobre su cabello.

-¿Te echaron?- soltó el Cisne incrédulo, detrás del molesto peliazul apareció el caballero del Dragón con su típico semblante serio.

-Amenazo al médico con utilizar su puño fantasma si no apuraba el proceso.- explicó el ojiverde mirando al peliazul de reojo.

-Ya vengo, no me pienso perder esto y por si acaso- dijo volteando a verlos- Preparen sus armaduras-

El peliazul desapareció nuevamente dentro del quirófano dejando a sus amigos fuera.

Fin del Flash Back

Despertó al sentir el frio en su cuerpo, su mujer no estaba junto a él se encontraba sentada en el sillón color rojo de la habitación dando a la pequeña bebe su alimento, la quedó admirando unos minutos, si bien antes dicha escena le hubiese parecido estúpida y retorcidamente pervertida esta vez fue todo lo contrario, en su vida había presencia momento más intimo, mas especial ni más perfecto que el que contemplaba. La pelilila finalizó su tarea y cargó a la bebe poniéndose de pie para dejarla en su cuna.

-Espera- dijo el peliazul tomándola por sorpresa.

-¿Te despertamos?- interrogó con total ternura, como ella solía tratarlo, él solo negó con su cabeza se puso de pie y con cuidado tomo a la niña entre sus brazos.

-Ten cuidado con su cabeza- le recordó la hermosa mujer mientras el caballero sostenía a la bebe.

-Hola princesa- saludó con voz suave cuando las hermosas urbes azules de la pequeña bebe se clavaron en él.-Soy tu papá.- saludó sintiendo como su corazón latía de manera descontrolada, no de nervios claro que no, es solo que al descubrir que el amor incondicional sí existe al tiempo que descubres que el amor a primera vista también solo te descoloca.

-Ella lo sabe…- habló dulcemente mientras acariciaba el cabello azulado del hombre, la pequeña estaba inquita y dio un pequeño bostezo.-Tiene sueño- explicó su mama.

-Déjame yo la haré dormir…-se ofreció el Fénix.-Ve a descansar te necesitamos fuerte- finalizó besando la frente de la pelilila.

-Bueno- accedió.-Te adoro mi princesa- saludó a su hija y volvió a la cama, mientras Ikki tomaba asiento en el sillón.

Comenzó a inspeccionarla nuevamente, sus pequeños y gorditos dedos, sus perfectos pies, ella era tan pequeña, frágil, hermosa y a la vez la más poderosa de las criaturas, la única capaz de hacerlo sentir en paz.

-Si de algo estoy seguro Chiharu- comenzó a hablar atrayendo la mirada de la niña.-es de que todas las cosas que he hecho en mi vida tu eres la que me da más orgullo y no hay día que no agradezca el haber tenido ese encuentro con tu madre en la cocina…..- hizo una pausa.-Cosa que jamás te contaremos….-

Flash Back

El llanto del recién nacido inundó el cuarto, la pelilila cayó exhausta sobre la camilla, respirando agitadamente.

-Bien hecho Saori, diste a luz a una beba muy saludable y ruidosa- felicitó el médico que atendió el parto al tiempo que la enfermera la ponía en los brazos de su madre a la pequeña.-Ikki felicitaciones- saludó el hombre estrechando la mano del caballero que aún estaba en estado de shock.

-Es perfecta- soltó sentándose junto a la pelilila tomando la mano de esta entre las suyas y besándola con devoción, extendió una de sus manos y acarició el pequeño pie de la bebe.-Bienvenida hermosa…-

-Chiharu- habló la pelilila.-Nuestra princesa…-

-Te amo nena, lo hiciste muy bien, estoy orgulloso de ti- se dirigió a la hermosa mujer que aunque se veía agotada estaba más hermosa que nunca. –Realmente se vio difícil, no sé como ustedes pueden hacerlo.- completó el comentario el caballero.

-Si bien, creo que no planeo quedar embarazada y dar a luz en mucho tiempo…- habló con algo de ironía, el peliazul sonrió de lado la mujer frente a él no dejaba de sorprenderlo, gracias a Dios.

Fin del Flash Back

Las horas pasaron y él seguía inamovible en ese sillón, llevó una de sus manos al bolsillo del pantalón negro que traía y sacó la pequeña caja que contenía el anillo, aquel anillo que jamás llegó a darle. Lo admiró por unos segundos, y lo devolvió al bolsillo.

o – o – o – o

Los días trascendían uno a uno con maravillosos descubrimientos para los nuevos padres, al parece Chiharu era una bebe muy decidida, y definitivamente se entendía mejor con su padre en cuanto a caprichos y con su madre en cuanto al resto. Desde ya era muy consentida por todos, en especial por el calvo mayordomo que la amaba como a una nieta, lentamente la relación entre él y el caballero de bronce fue mejorando, limando asperezas pero claro que Ikki era una persona difícil y al igual el hombre al servicio de los Kido, pero si de algo estaba seguro el peliazul es que Tatsumi adoraba a su hija y no se le ocurriría alejarlo de ella, ambos disfrutaban de su compañía y él no era quien para prohibir que pasen tiempo juntos, cuestión que Saori le agradecía todos los días.

Cuando al fin el caballero del Pegaso hizo acto de presencia para conocer a la nueva integrante de la familia, sorpresivamente el moreno estrechó a su amigo en un gran abrazo, y para mayor asombro el peliazul respondió positivamente aunque con su típico gesto indiferente. Ya el Fénix había aceptado que debía acostumbrarse a Seiya puesto que no desaparecería de sus vidas, también debió aceptar que el juguete que su hija disfrutara más fuera el otorgado por el caballero dorado de Acuario Camus, la niña al igual que su madre disfrutaban de las estrellas cuestión que él no compartía, pero que poco a poco le resultaba agradable.

La noche después al cumpleaños de Mei, Ikki encontró a su hermosa diosa en la habitación acomodando prendas de ropa, la bebe dormía plácidamente por lo que entró sin hacer mucho ruido.

-Hola mi amor- saludó ella sonriendo mientras tomaba los jeans de su querido caballero quien solía dejarlos regados sobre cualquier silla.

-Hola hermosa- respondió acercándose y besándola en los labios.

-Llegaste tarde hoy, ¿todo está bien?-

-Sí, el entrenamiento se extendió un poco más de lo planeado, y luego Hyoga insistió en que lucháramos para saber quién era el mejor.- explicó mientras se quitaba su sudadera.

-¿Y quién es el mejor?- interrogó con una ceja en alto.

-Después de 3 horas decidimos dejarlo en empate o Freya lo asesinaría por no llegar temprano.- explicó divertido, la chica respondió a su gesto sonriendo hasta que su rostro cambio repentinamente.

-Oye- lo llamó.-¿Qué es esto?- preguntó sacando del bolsillo del pantalón del Fénix una caja de terciopelo azul. Los colores de Ikki abandonaron su rostro que de moreno pasó a ser pálido, sus ojos se abrieron como platos, esa manía de llevarlo con él a donde sea para no ser descubierto por ella terminó por delatarlo.

-Ori- comenzó a hablar.-Yo…- se acercó a ella y le quitó la caja de sus manos.-Se suponía que te lo daría de una manera especial, no así.- soltó al fin.

La hermosa pelilila se había quedado sin habla y estática a causa del shock, poco a poco comenzó a mover sus labios clavando sus urbes azules en las de él.

-Ikki…. ¿es para mí?- entre incrédula y maravillada.

-Claro que sí- respondió con gesto obvio -Pero… quería dártelo en el momento perfecto, quería que todo fuera perfecto- dijo extendiendo la pequeña cajita hacia ella, la chica la tomó delicadamente y la abrió, sus ojos se iluminaron cuando dentro dejo ver el hermoso anillo de plata con diamantes y una piedra violeta en forma de gota.

-¿Te gusta?- nervioso el peliazul, la mujer volvió la vista hacia él con lágrimas en sus ojos.

-Es lo más hermoso que he visto en mi vida- dijo haciéndolo sonreír mientras él rodeaba la pequeña cintura de la chica con sus fuertes brazos.-Y es perfecto…- la chica extendió su mano, separándose un poco de él para que el peliazul pueda colocar el anillo en su delgado dedo anular.

-Ori mira nena, no soy el tipo que se casa en una gran boda y con una gran celebración.- comenzó a decir mientras la mujer solo sonreía.-Pero sí soy el tipo que se compromete para toda la vida, a amarte, respetarte y hacerte feliz, pero sí de todas maneras quieres una boda, lo haremos, lo haré por ti….- finalizó estrechándola contra él mirándola directo a sus hermosos ojos. La hermosa pelilila negó suavemente con su cabeza sin dejar de sonreír.

-No necesito una boda, una celebración para ser feliz, ya lo soy. Tengo a una familia maravillosa, te tengo a ti y a nuestra hija y ya no necesito nada más…- el caballero acarició el hermoso cabello, quitando los mechones lilas que caían sobre el rostro de la mujer y la beso tiernamente en los labios.

-Te amo Saori…-

-Y yo ti Ikki…-

Cinco años después

La mansión se encontraba tan impecable como siempre, los amplios pasillos impecables, los perfectos adornos, las pareces blancas ha excepción claro de alguna obra abstracta realizada por la pequeña artista de 5 años que tomaba el crayón rojo y se expresaba por cualquier lugar que fuese una superficie color claro.

-Papi papi- gritaba divertida una niña de cabello corto color violeta intenso y hermosos ojos azules mientras corría animada hacia los brazos de un apuesto hombre que la tomó alzándola por los aires haciéndola reír a carcajadas.

-Hola hermosa princesita- saludó riendo el peliazul con ojos brillantes.

-Papi, el tío Shun ya llegó junto a la tía y mis primitas- informó animada la hermosa niña.

-Gracias por avisarme, ¿pero dónde te habías metido?- interrogó mientras caminaba con su hija en brazos.

-Estaba jugando junto con Mei en el jardín entre las dahlias…- informó animada, ni bien vi que el auto del tío se estacionó corrí a avisarte.- finalizó refugiándose en el pecho de padre abrazándolo con fuerza.-Te quiero- soltó enternecida haciendo que el ojiazul baje todas las barreras que acostumbraba llevar.

-Y yo ti a mi Chiharu.- respondió con una gran sonrisa mientras emprendía el camino hacia las escaleras.

Mientras tanto en el comedor se encontraba un joven de cabello verde, lo traía corto y al fin después de tanto tiempo peinado, junto a él una hermosa muchacha rubia y a cada lado de esta tomando sus manos dos niñas de 3 años cada una, June había dado a luz a gemelas, ambas de cabello rubio y hermosos ojos esmeraldas.

-Kasumi, Kira- las llamó captando la atención de ambas niñitas- Pórtense bien ¿de acuerdo?- rogó ya que no tanto la primera, pero la segunda era extremadamente traviesa heredando también el carácter malhumorado de su tío, el caballero de Fénix.

-Sí mama- respondieron al unísono para voltear hacia las escaleras y encontrarse con su tío bajando junto a la pequeña Chiharu.

-Chiharu- gritaron al mismo tiempo corriendo hacia la niña que su padre bajó al suelo.

-Hola Kasumi, hola Kira- saludó feliz.-Vengan vamos con Mei que está en el jardín junto con la tía Shunrei- emocionada la niña al tiempo que salía corriendo junto a las otras dos en dirección al jardín.

El peliverde se acercó a su hermano abrazándolo afectuosamente.

-Niisan- lo llamó- no sabes cómo te he echado de menos-

-Y yo a ti Shun…- respondió devolviendo la muestra de afecto.-Hola June- saludó con su mano a la chica que permanecía tras el caballero de Andrómeda.

-Hola Ikki, ¿Saori se encuentra?- interrogó buscando a la joven pelilila, le extrañaba que no esté presente, la verdad es que siempre había sido una gran anfitriona.

-Oh sí, es solo que está haciendo dormir a Kuno y a Mitsui, ya estará por venir- explicó refiriéndose a los mellizos de dos años de edad, el plan de Saori de no volverse a embarazar nunca más solo se mantuvo en pie por poco más de dos años.

-Ay pobrecita, si sabré yo lo que es tener a dos bebes en lugar de uno, por suerte Chiharu es un amor.- exclamó la rubia llevándose una mano hacia el pecho.-

-Tomemos asiento- ofreció el peliazul.- Shiryu debe estar por llegar a recoger a Shunrei y a Mei así que de seguro se nos unirá.-

Los tres se adentraron a la sala sentándose en los reconfortadles sillones, la feliz pareja tomo asiento en el más grande, mientras que el Fénix en el individual.

-¿Se les ofrece algo?- habló Ikki de manera gentil.

-Bueno que servicial estamos- bromeó la amazona.-Veo que Saori al fin logró domesticarte.- finalizó guiñando un ojo divertida.

-Oye estas más sagaz con los comentarios- ironizó el peliazul.

-Estamos bien niisan, apropósito ayer Hyoga llamó, no podrán viajar por el momento ya que Freya entró en su séptimo mes de embarazo- explicó.

-Bueno al parecer todos lo hicimos como conejos- bufó removiéndose en su asiento el mayor de los hermanos logrando sacar un par de gota en las frentes de los jóvenes.

-Sí, solo falta Seiya, pero bueno él primero desea graduarse y medicina es una carrera compleja.- informó el peliverde haciendo referencia en su joven amigo.

Su mirada se desvió a la bella mujer que ingresaba a la sala, la pelilila había cortado su cabello hasta la altura sus hombros logrando un estilo un poco más despeinado, el haber pasado por dos embarazos no modificó su hermoso cuerpo y aunque lo hubiese hecho la mirada azul que se clavó en ella al instante no hubiese cambiando porque simplemente ella siempre sería perfecta a la vista del caballero.

-¡Hola amigos!- saludó con una gran sonrisa abrazando a su rubia amiga.-¿Qué alegría verlos!-

-Lo sé estas tres semanas fueron eternas- exclamó June con una gran sonrisa esa que la caracterizaba.

No tardaron en hacerse presente la pareja de pelinegros con la pequeña Mei que ya traía el cabello largo adornado con una hermosa flor blanca como su madre solía. Las niñas jugaron divertidas un rato en el cuarto de juego supervisadas con Tatsumi y Keiko, la cocinera que resultó ser una novia de la infancia del calvo y responsable de que el mayordomo se deshiciera de aquél ropero maloliente en el cual la amazona se encerró ocultándose del peliazul.

El día finalizó, no sin antes coordinar una cena para la semana próxima, cena que incluía al joven Pegaso y su nueva novia, también estudiante de medicina. El único que faltaría era Hyoga, pero no por mucho más ya que en cuanto el bebe naciera se mudarían definitivamente a Japón para estar cerca de su familia, de la única familia.

o – o – o – o

Como siempre que no podía encontrar a su mujer en ningún lugar de la casa se dirigía a su lugar favorito, bueno no el de él ya que ese era el garaje donde se encontraba la motocicleta que al fin terminó por ser suya, pero el lugar favorito de ella tenía esa magia especial tal vez porque la pelilila lo convertía.

Caminó con las manos en sus bolsillos en su típica pose que a pesar de los años no había modificado, a lo lejos la vio sentada en la banda junto a la hermosa fuente entre el jardín de dahlias, su hermosa mirada azul estaba perdida en el firmamento como contemplando cada una de las estrellas así ninguna sentiría celos de otra. El sonido del crujir de una hoja le hizo descender la vista para encontrase con su amado caballero.

-Hola extraño- saludó con su ya conocida sonrisa esa que lo dejaba maravillado, que lo descoloca y lo hacía sentir en el aire.

-Hola hermosa- devolvió el saludo sentándose junto a ella.- Kuno y Mitsui duermen como no te das una idea, ¿estás segura que Afrodita no envió algún tipo de polen mágico?- bromeó logrando arrancarle una ruidosa risa a la chica.

-Mira es lógico que duerman tanto después de las travesuras que realizan cuando no lo están.- explicó.-Además son extremadamente caprichosos cuando de ir a la cama se trata, creo que sabemos de quien lo heredaron…- agregó mirando al caballero con una sonrisa.

-¿Perdón?- dijo levantando una ceja mientras sonreía de lado.-¿Saori Kido me acusa a mí de caprichoso? ¿Qué parte de la historia te perdiste?- ironizó al tiempo que envolvía la péquela cintura de la pelilila atrayéndola hacia él y depositando un beso en el fino cuello de la chica.

El silencio los invadió, pero eso no era nuevo, desde que tenían conciencia de sus momentos juntos los silencios siempre habían predominado, pero éstos se fueron modificando y con ellos su personalidad, pensamiento y sobre todo sentires. La brisa soplaba moviendo los cabellos de la chica llenándolos del aroma a rosas que desprendían sus cabellos lilas, el caballero se acomodó a la mujer entre sus brazos abrazándola con fuerza como no queriéndola dejar ir.

Y se permitió pensar como lo hacía antes cuando estaba junto a ella, ahí estaban un caballero y su Diosa, un hombre y una mujer que poco a poco formaron una vida juntos, a pesar de tropiezos, errores, malos entendidos, lograron superar prejuicios, el qué dirán y lo más importante lograron vencer los temores propios esos que congelan, que nos dejan en jaque, que lo único que logran es conspirar contra lo maravilloso y misterioso de correr riesgos, de lanzarnos, de animarnos.

Y después de todo lo vivido, de las vueltas de la vida, de los nuevos caminos aquí estaban, y al final de todo comprendió que siempre había sido ella, ella fue la persona que lo desafiaba, que lo comprendía, que logró volverlo loco como ninguna otra mujer logró, ella la mujer que rompió todas las barreras que él construyo a lo largo de los años, ella la mujer que le quietaba el aliento, lo estremecía, lo hacía desear que nunca amaneciera para poder abrazarla y tenerla prisionera en esa cama un poco más. La mujer que le dio a sus tres maravillosos hijos cuando creyó que jamás sentiría la dicha de ser padre. La única que lo hacía feliz.

Y después de todo, ella se animó dejó de temer de escudarse y castigarse bajo aquél mandato impuesto por criaturas tan antiguas y poderosas que a pesar de ello no supieron experimentar lo que los sentimientos eran. Lejos de imaginarse junto a él aquí estaban, compartiendo sus vidas, luchando día a día para construirse como mejores personas. Gracias a el caballero experimentó el milagro más grande, el de ser madre y luego de tener a su primer hija en brazos descubrió que para eso había nacido, para ser madre, ¿irónico?

-¿Qué ocurre Ori? Estás muy callada- rompió el silencio de la noche el peliazul acariciando la mejilla rosada de la mujer junto a él.

-Solo pensaba…- respondió separándose un poco de él para mirarlo directamente a los ojos.

-¿Ah sí? ¿En qué?- interrogó con voz suave.

-En que te amo- comenzó a hablar haciéndolo sonreír.-En que amo a nuestro hijos…- siguió al tiempo que él besaba su frente con ternura, la muchacha hizo una pausa y colocó ambas manos sobre el fuerte pecho del peliazul acariciándolo por sobre su camisa y lo besó en los labios con dulzura para luego volver a clavar sus ojos en él.

-¿Solo eso?- interrogó nuevamente el hombre, la chica movió su cabeza hacia los lados.

–En todo lo que vendrá…. Y en todo lo que dejamos atrás…- finalizó para refugiarse en los brazos de su caballero de Fénix.

¿Qué? ¿Cómo? ¿Cuándo? ¿Dónde?, ¿por qué? Todas las preguntas tienen la misma respuestas ¿qué es esto? un viaje, ¿cómo llegue aquí?, viajando, ¿cuándo?, durante el viaje.
¿Dónde estoy?, en el viaje. ¿Por qué?, por el viaje.
De regreso a casa, a la luna, el centro de la tierra, o el interior de uno mismo, todo es un gran viaje, en el que sabemos de dónde partimos, pero no a donde llegaremos, y eso, es lo más divertido del viaje

FIN

Hola a todos! Y así esta historia llegó a su fin, espero haya sido de su agrado, hayan podido disfrutar tanto como yo al escribirla. Sé que la elección de la pareja fue algo peculiar, pero de eso se trata todo esto ¿o no?

Quiero agradecerles a todos aquellos que han pasado por aquí, que han dejado un comentario, han agregaron este fic a sus favoritos o alertas, a los que hicieron su pase de manera silenciosa, a los que pasaran en un futuro y a todos aquellos que me hicieron saber su apoyo!

No puedo dejar de mencionar a Madeimoselle Rousseau, Amonett, MissPerfectLunaStar, RIAADVD (ahora te admito que me daba pena pensar que cuando leías también leías los lemons jajaja, bueno era obvio, pero qué pena!), Pyo, Janvier GoldAngel Khan, Kagome –Black, Kirigoe.

Muchas gracias!