Capitulo 2: Mala noticia
En la sala de espera, sentada en una de las sillas mientras jugaba con sus dedos nerviosa, pero a la vez llorando, Sakuno esperaba noticias del doctor que atendió a Ryoma de inmediato, cuando este llego al hospital, afortunadamente vivo y al parecer habían esperanzas, que se mantenían muy latentes en su alma y que no permitiría que se fueran. Una y otra vez se repetía que el viviría, porque así pensaba, tenía que vivir, había tantas cosas que no aclaro frente a frente… Una lágrima resbalo por su mejilla, que paso desapercibida hasta caer sobre sus piernas, sin que ella se diera cuenta… Levanto su vista y un joven hombre se acerco a la sala, una expresión muy seria dibujada en su rostro y busco entre los presentes a alguien con la mirada. Sakuno sin pensarlo dos veces avanzo hasta el doctor, que la miro confundido.
- ¿Cómo sigue?- pregunto sin darle oportunidad a hablar.
- Ehm… uhm… ¿Quién?-
- El muchacho que atropellaron… ¿Cómo sigue?- respondió, siéndole difícil hablar de aquello, tan doloroso que resultaba decirlo.
- Ah… bueno… hay que intervenirlo de inmediato a una operación…- explico intentando no mirar demasiado a sus ojos, que a pesar de no verlos fijamente, lograba notar la enorme angustia en ellos. -…sufre de una hemorragia interna- agrego y la muchacha no pudo evitar cubrir su boca ante la noticia.
- Pero… ¿Qué hace aquí? Opérelo.- regaño ella entre lágrimas.
- Necesito un permiso firmado… para aclarar que no me hago responsable de lo que pueda pasar…- explico y ella asintió comprendiendo a lo que se refería. – ¿Es usted alguna familiar?-
- No… escuche que toda su familia vive en los Estados Unidos…- respondió mientras retiraba las lagrimas de sus ojos.
- Eso es un problema… sin esa autorización no puedo intervenirlo.-
- ¿Qué?- abrió sus ojos, esperando que aquello fuera una broma, pero el solo cerro sus ojos.
- Lo lamento…- se volteo pesadamente y solo camino unos pasos antes de sentir el débil agarre de la muchacha que lo detuvo y la miro a los ojos llorosos.
- Y-Yo… yo soy su esposa…-
…
Momoshiro avanzo a la sala de espera, respirando agitado luego de la carrera que emprendió desde su casa cuando Sakuno le contó sobre el accidente y solo escucho lo suficiente como para salir corriendo. Se detuvo frente a la muchacha que con la vista clavada en el suelo, muy perdida en sus pensamientos, no se daba cuenta de su presencia. Sabia lo triste que esto resultaba para ella, de alguna forma, por la manera en que ella tomaba esta situación, le estaba dando a entender que Sakuno lo seguía amando. Se sentó a su lado y sin decir nada, carraspeo con algo de fuerza para que ella se diera cuenta de que el estaba ahí, la muchacha apenas lo miro y luego volvió a clavar la vista en el suelo, sin decir nada.
- ¿Cómo sigue?- se atrevió a preguntar, mirando hacia al techo, justamente a una de las tantas luces que alumbraba la sala.
- Lo están operando.- contesto, sonando su voz quebrada.
- Ya veo…- la miro y ella lo sintió, pero se quedo quieta. – Lo sigues amando¿no?- comento sonriendo suavemente, mas triste que nada y ella rápidamente lo miro con ambos ojos abiertos, viéndose delatada¿Por qué preguntaba eso?
- P-Pero… y-yo…- balbuceo confundida, intentando excusarse, defenderse de lo que consideraba una acusación, pero todo fue en vano, pues luego de darse cuenta de que había sido descubierto, solo pudo volver a perder su mirada en el suelo, indispuesta a decir algo.
- Je… lo sabia…- menciono Momoshiro luego de ver esa reacción, que a pesar de todo, no esperaba, quería que ella negara, que le diera esperanzas, aunque fuese falsas, de que ella no estuviera enamorada del muchacho, pero ahora solo un nudo en la garganta le impedía seguir y solo se levanto para respirar el aire frío de la sala, para calmar el dolor en su interior.
- Lo lamento…- susurro sin saber porque se disculpaba. Aunque en el fondo de su corazón, muy escondido, sin que ella lo supiese, de alguna forma, sabia que el la quería mas allá de la amistad.
- No te preocupes.- sonrió forzosamente, intentando verse normal, aunque dentro se estuviese muriendo de la tristeza, porque ella, después de tanto tiempo, siguiera enamorada de Ryoma. Se sentó a su lado sin verla, incapaz aun de enfrentar sus ojos castaños, temiendo perderse en ellos y verse delatado, por lo que miro hacia el frente sin concentrarse en lo que sus ojos miraban.
Y los abrió lentamente poco a poco, mientras poco a poco se daba cuenta de la cabeza que se apoyaba en su brazo para descansar luego de tal noche y el miro su rostro, tan angelical para el sin evitar dibujar que una sonrisa se dibujara en sus labios, por la cercanía tan agradable y miro hacia al frente, olvidando un poco su tristeza…
…
El primero en despertar fue Momoshiro, quien pestañeó varias veces en lo que se acordaba del porque estaba allí, intento moverse, para levantarse y caminar hacia el baño, pero algo sobre su pecho se lo impidió, miro a su lado y vio a Sakuno, aun durmiendo. Sonrió levemente, se veía tan pacifica, durmiendo parecía estar un poco alejada de sus problemas, volvió a mirar hacia al frente y se encontró con la silueta del doctor, dirigiéndose hacia a ellos y algo alarmado, tomo el hombro de Sakuno, sacudiéndola levemente para despertarla y luego de varios segundos, ella abrió lentamente los ojos…
- ¿Qué sucede?- pregunto entrecerrando los ojos, algo dormida.
- El doctor viene.- contesto y luego los pasos del doctor cesaron frente a ellos. Lo miro y ella también. - ¿Y?-
Sin pensarlo demasiado, se levanto sin retirar su vista del doctor.
- Bueno… afortunadamente… el muchacho esta fuera de peligro.- comenzó a explicar en un tono serio, Sakuno sonrió, pero Momoshiro se mantuvo callado, sospechando que las malas noticias vendrían ahora. – Pero… lamentablemente… el muchacho no podrá caminar…- agrego, con ello borrando la sonrisa de la muchacha, cuya vista se humedeció.
Sakuno se sentó sin decir nada, sintiendo que si se quedaba parada, caería al suelo, continuó sollozando y Momoshiro la observo tristemente. El doctor se dio media vuelta y se alejo para retomar su trabajo, lamentando lo que le sucedía a su paciente.
…
El sol se asomaba tras las montañas en el horizonte, dando su calidez en aquella mañana fría y angustiante, al menos para Sakuno, quien regresaba nuevamente al hospital, luego de que Momoshiro insistiese en que fuera a asearse. Con pasos presurosos se acerco a la sala de espera, terminando por detenerse frente al muchacha, quien apoyaba sus brazos en sus piernas mientras inclinaba la vista, pero apenas sintió sus pasos detenerse frente a el, levanto la vista para verla y sonrió levemente.
- Así te ves mejor.- menciono y ella sonrió muy leve, se sentó junto a el, mientras lo veía ansiosa, esperando noticias. – Nada.- agrego como si hubiera leído sus pensamientos, pero claro… ella estaba allí por el, por Ryoma.
- Ya veo…- susurro tristemente, clavando su vista en el suelo, para comenzar una larga espera en lo que el doctor aparecía por allí.
Sostenía los resultados de los análisis hechos al muchacho bajo su brazo y caminaba mirando fijamente hacia al frente, hacia la dirección donde quedaba su oficina. Sin darse cuenta, frente a la sala de espera y antes de perderse, sintió un agarre, que a pesar de ser suave logro detenerlo. Miro por encima de sus hombros a la persona y se encontró con la mirada castaña, ahora algo menos triste, pero la tristeza permanecía.
- Quiero verlo.- dijo simplemente, cuando alejo su mano del brazo del doctor.
- No esta despierto.- le advirtió girándose frente a ella, quien con la cabeza inclinada escucho atentamente.
- No importa.- entonces lo miro, y el pudo notar, la insistencia en sus ojos, algo como una suplica, lo quería ver… - Es mejor… así…- agrego en un susurro para ella desviando su mirada hacia la pared a su lado.
- De acuerdo.- acepto terminando por restarle importancia al comentario que escucho, después de todo… no tenia derecho a meterse en su vida personal.
Abrió lentamente la puerta, permitiéndole el paso primero a Sakuno quien con cuidado camino hasta un lado de la cama, observando con tristeza el rostro del muchacho, que dormía con una expresión pasiva en su rostro.
- Ryoma…- susurro a la vez que las lágrimas se reunían en sus ojos, sin lograr tragárselas, pero tampoco importaba.
El doctor desde la puerta, aun con la mano abrazada de la manija, la miraba con pena de alguna forma comprendiendo lo que resultaba aquello… La verdad nunca creyó que ella fuese su esposa, tenia un presentimiento que le decía que ella mentía, pero bueno, también deseaba el bien del muchacho y fingió creerle, buscando una razón para operar al muchacho y así salvar su vida… Dejo escapar un suspiro y abandono la habitación, terminando por cerrar la puerta, para darle un tiempo a solas…
Sakuno lo contemplo por varios instantes, tristemente. Lograba alcanzar a imaginarse la reacción del muchacho, cuando se entere de su situación, de que no podría caminar mas, aunque no fuese seguro que seria permanentemente, pero tal vez el suficiente tiempo como para no poder competir por el torneo nacional. Clavo su mirada castaña, sobre la mano a un lado de su cuerpo, queriendo posar su propia mano sobre la de él, para transmitir la calidez suya a la de el… Cerró los ojos, de donde rodó una sola lágrima y se quito de su mente, aquella idea que considero absurda…
- Mmm…- fue el sonido que provino de la garganta de Ryoma, alarmándola de inmediato, su corazón latió con violencia dentro de su pecho y fue incapaz de moverse, solo sus ojos que rápidamente se clavaron sobre sus parpados que lentamente se abrieron, para dejar ver los ojos del muchacho.
- R-Ryo…ma…- susurro por la impresión, sin darse cuenta de las lágrimas que con tanto esfuerzo mantuvo atrapadas, rodaban por sus mejillas.
Apenas dijo su nombre, el muchacho rodó un poco su cabeza y lo miro desorientado, sin percatarse con rapidez de quien se trataba, aunque inconcientemente, de sus labios pronuncio el nombre de la muchacha…
- Sakuno…-
Sus ojos se abrieron mas, el llanto ceso por un momento debido a su sorpresa, aunque estuviese tan desorientado como lo estaba ahora, la recordaba y la forma en que lo dijo…
- ¿Dónde estoy?- pregunto comenzando a sentarse en la cama, para acomodarse, sus ojos buscando en aquella habitación algo familiar que no encontró…
- T-Te encuen…tras en un hospital…- titubeo temerosa, el muchacho la miro y luego abrió sus ojos, los que termino por enfocarlos en sus piernas. - ¿Qué sucede?- consulto temiendo a la respuesta que sospechaba conocer.
- Mis piernas…- se dijo para si, pero ella lo escucho, acerco sus manos mientras miraba casi hipnotizado sus piernas donde poso sus manos. – No las siento… ¿Qué me sucede?- pregunto, comenzando a desesperarse y ella lo miro con tristeza, incapaz de decirle que estaba invalido. - ¡Contesta!- demando en un grito, seguido de un fuerte agarre a los hombros, casi incrustando en su piel, los dedos, ella se quejo y cerró un ojo mientras que con el otro siguió mirándolo con tristeza, a la vez que tragaba con dolor.
El chico la soltó en una clase de empuje para clavar su mirada en sus piernas, las cuales intento mover en vano, continuo así, gotas de sudor se hicieron visibles muy pronto, no porque hiciera calor, sino porque comenzaba a desesperarse¿Qué le sucedía? Sakuno sollozaba en silencio, mientras lo veía sin poder hacer nada, la forma en que trataba de que sus piernas funcionaran, pero era imposible…
- Ryoma…- murmuro con su voz quebrada, comenzando a acercarse a el, con cierto temor a que volviera a agarrarla de aquella manera tan violenta, pero lo comprendía, aunque no del todo… poso sobre el borde de la cama, una mano que temblaba sin que se diera cuenta, lo miro al rostro, sin que el se diera cuenta, aun muy concentrado en hacer reaccionar sus piernas. Su propio rostro estaba pálido, trago con dificultad, tratando de darse a si misma valor para dar la mala noticia. – Sufriste un accidente.- comenzó y el muchacho no detuvo sus intentos en vano, pero aun así la escuchaba. – Ryoma detente.- le pidió mientras cerraba con fuerza sus ojos, de donde no quería que sus lagrimas salieran, no quería verlo así y el chico pareció no oírla. - ¡No puedes caminar, estas inválido!- grito luego de que Ryoma no le hiciera caso y al instante, luego de haber analizado en menos de un segundo sus propias palabras, coloco de inmediato ambas manos sobre su boca, sin retirar su vista del muchacho, esperando su reacción.
Los intentos cesaron, el muchacho se recostó sobre la almohada, mirando casi hipnotizado las piernas que a pesar de todo, no podía sentir. Sakuno removió sus manos de su boca, para dejarlas sobre su pecho, donde sintió el corazón palpitando lenta y dolorosamente, el silencio poco a poco la estaba desesperando¿Qué le sucedía¿Por qué no hablaba? Sin dejar de mirarlo con sus ojos humedecidos, decidió decir algo…
- Ryo…-
- ¿Qué dices?- interrumpió sin mirarla, con el ceño fruncido y ella bajo la vista sin saber si responder, posándola sobre los puños del joven que se cerraron e inconcientemente empuñó sus propias manos.
- Lo siento.- se limito a decir, luego de varios segundos, en los que el no dijo nada, pero de igual forma, sabia que esperaba la respuesta.
Su respiración se volvió agitada, la presencia de la muchacha comenzaba a agitarlo y sin pensarlo, termino por mirarla, con la furia radiando de sus ojos gatunos, como si todo fuese su culpa y ella se sintió intimidada, incluso se encogió de hombros, aunque no dejo de mirarlo.
- Vete.- ordeno de pronto, algo calmo, pero aun sonando rudo.
- Pero…-
- ¡Que te vayas!- grito ya desesperado y la muchacha casi corrió hasta la puerta, no dejo de mirarla hasta que se fue.
La puerta cerro, el silencio reino, se apoyo sobre su almohada, dejando escapar un suspiro mientras permanecía con los ojos cerrados, recordando el rostro que ahora veía mas de cerca, la cara de Sakuno, a quien hace tiempo no veía luego de aquella vez que se despidió de el… Trago amargamente, la culpa lo invadió nuevamente, sabia que la forma en que le había gritado lo hizo a propósito, usando la ira por lo que le estaba pasando en su contra… aun no se daba por vencido¡Jamás! Acerco sus manos hasta sus piernas, las cuales apretó en un agarre, como queriendo hacerlas reaccionar, aunque sabia que esto no ocurriría…
Sakuno limpiaba las lágrimas que caía incesantes por sus mejillas en un sollozo que intento hacer que fuera silencioso, pero todo fue en vano… apenas unos pasos antes de llegar hasta la sala de espera, Momoshiro alcanzo oír sus llantos, los que conocía perfectamente, el mismo se levanto cuando creyó oírla y en cuestión de segundos, la encontró caminando hasta a el, dio unos pasos hasta quedar frente a ella, quien se detuvo sin cesar de llorar.
- L-Le… le dije…- murmuro, tratando de sacarse las malditas lagrimas que seguían cayendo. Momoshiro la acerco a su pecho, abrazándola en una especie de consuelo.
- Ya… ya…- le susurro con el mentón apoyado sobre la cabeza de ella, aun sospechando que ella lloraba por algo mas.
…
El doctor entro a la habitación de Ryoma, cerrando cuidadosamente la puerta tras de si para luego enfocar sus ojos en los del chico que lo miraba de manera intensa mientras se apoyaba sobre la almohada. Se había encontrado con la chica y esta le contó que el muchacho despertó, por lo que rápidamente fue para revisarlo…
- Veo que se esta recuperando…- dijo, acercándose a el quien desvió su mirada hacia otro lado que no fuera el medico. – Ryoma Echizen¿cierto?- agrego para confirmar que ese fuese su nombre, el joven solo asintió sin decir nada y sin mirarlo. – Bueno… soy tu doctor y…-
- Se que no puedo caminar.- interrumpió y el doctor lo miro con una ceja levantada. - ¿Será permanente?-
- La verdad no se… se puede hacer una operación para ayudarlo a caminar, pero no es completamente efectiva.- contesto.
- Ya veo…- dijo simplemente, como opinión de su respuesta.
Luego de eso no dijeron mas nada, el doctor decidió irse luego de su revisión, para confirmar que todo estuviese en perfecto orden y afortunadamente, todo estaba bien, y termino por irse.
…
Ya casi se cumplía el periodo de tres semanas en el hospital, el dolor que antes sentía en su cuerpo, ya casi no lo sentía, aunque aun le dolía un poco la herida donde fue operado la ultima vez. En todo este tiempo, no supo mas de Sakuno, nunca mas volvió y con ello, se acabaron las visitas, había sido olvidado por todos, pero claro fue el quien la alejo, fue el quien permitió que su familia se mudara a Estados Unidos sin mostrar importancia alguna y ahora deseaba que estuviesen ellos aquí, para no estar tan solo…
Era otra mañana en la fría y solitaria habitación en el hospital, un silencio reinaba y realmente le molestaba, pero prefería no quejarse. Muy pocas veces hablaba con el doctor que venia diariamente a asegurarse de que estuviese bien y cuando lo hacia, era para preguntar cuando se le daría de alta, pero el doctor no respondía con respuestas exactas y esto era lo que quería, para irse de una vez, porque odiaba ese lugar. La puerta se abrió lentamente y miro a la persona ya conocida que entraba al interior… el doctor se acerco para comenzar su revisión y esta vez… decidió romper el silencio.
- ¿Ha venido ella?- pregunto y cuando se dio cuenta de aquello, se reprendió¿Por qué ella?
- Ah… la chica…- dijo luego de haberlo visto sin entender. – Si ha venido… para asegurarse de su salud, ahora esta allá afuera, esperando que termine la revisión para que le cuente como sigue… es extraño… nunca quiere entrar, no después de aquel día en que despertó…- comento y Ryoma bajo la vista, algo avergonzado después del mentado día, porque sabia que era su culpa.
El nefasto silencio duro varios minutos, en los que el doctor hizo con calma el chequeo hasta que finalizo…
- Sigue bien…- dijo con una sonrisa, pero Ryoma no lo miro. – Pensé que moriría… llego muy mal…- menciono, usando un tono serio y se giro para caminar hasta la puerta, mientras Ryoma lo siguió con la mirada.
- Quiero irme.- dijo de pronto, antes de que el doctor desapareciese por aquella puerta, quien sabe hasta por cuanto tiempo.
El doctor se detuvo justo antes de tocar la manija cuando escucho lo el muchacho dijo, se giro apenas un poco y lo miro esperando algún signo de que su mente lo estuviese engañando, pero Ryoma lo miro fijamente, mostrando en sus ojos la decisión en ellos. Entonces se alejo de la puerta, para volver a acercarse al muchacho que sin decir nada, lo miro.
- ¿Por qué quieres irte?- pregunto colocando dentro de sus bolsillos sus manos.
- Odio este lugar.- contesto secamente, siéndole totalmente sincero. El doctor poso sobre su frente, una de sus manos.
- Entiendo…- dijo apenas tomando un poco de silencio para pensar como contestar aquello. – Sr. Echizen, no puede caminar… necesitara los servicios de una enfermera¿podrá pagarlos?- agrego, posando dentro de su bolsillo la mano que coloco sobre su frente.
Ryoma abrió los ojos debido a la sorpresa, había olvidado por un momento lo que conllevaba su invalidez. Desvió su vista como solía hacerlo a la pared, mirándola fijamente.
- Lo siento…- musito el doctor sin saber que mas decir y termino por irse, dejando al muchacho solo, intentando pensar una forma para irse de aquel lugar sin tener que esperar un tiempo que ni siquiera conocía.
Camino al lado de la sala de espera, donde se detuvo a buscar entre los presentes a la muchacha, la que al ver, ya estaba de camino hacia a el. Sonrió levemente, esperando a que llegara y cuando lo hizo, sin mas rodeos decidió contarle lo que sucedía y ella atendió.
- El Sr. Echizen desea irse del hospital, porque no le agrada estar aquí.- le contó primeramente, consideraba que aquello era mas importante que noticias continuas. – Pero creo que es muy pronto para irse… y bueno necesitaría una enfermera, pero… bueno… creo que no puede…- agrego y Sakuno termino por bajar la vista hasta clavarla en el suelo, lamentando lo que estaba sucediéndole a Ryoma, incluso a ella no le agradaba estar en un hospital y luego… abrió sus ojos por la idea que se cruzo por su mente, trago saliva nerviosa, pero decidida miro al doctor.
- Y-Yo… yo estudio para ser enfermera…- titubeo sin saber porque se sonrojaba.
- Entiendo…- sonrió levemente, entendiendo su idea, extendió su brazo hacia al lado, señalando el pasillo que dirigía hasta la habitación de Ryoma.
Dudosa camino por este seguida del doctor, muy inquieta, pero de alguna forma… también deseaba hacerlo. Se detuvo frente a la puerta, esperando que el doctor la abriese, lo que no tardo demasiado y lo primero que vio en su interior, fue al chico con los ojos enfocados en quien sospechaba quien vendría, pero para su mala suerte, resultaba ser ella y no pudo evitar que sus ojos se abriesen de la impresión. Sakuno solo trago con dificultad, encogiéndose de hombros mientras un leve rubor se hacia presente en su rostro, algo que no había cambiado a pesar de los años…
- Sr. Echizen… creo que encontré la solución…- dijo tras la muchacha, que cerro esperando que el anunciara aquello, sonreía ampliamente, no estaba seguro de lo que saldría, pero aquello seguramente ayudaría a ambos a acercarse, porque notaba en sus ojos, en el interior de sus corazones, que ambos sentían un sentimiento mutuo.
- ¿De que habla?- pregunto mirándolo confundido, como preguntando el porque ella estaba allí.
- Mañana mismo le daré de alta.- anuncio y noto que el muchacho abrió los ojos, su expresión mezclada entre confusión y sorpresa. – Y la enfermera será ella.- agrego posando sobre los hombros de la muchacha sus manos y la empujo adentro de la habitación, pues parecía que ella no tenia la mas mínima intención de entrar y antes de seguir cerro la puerta.
- P-Pero…- balbuceo sin saber que decir, aquello definitivamente lo había tomado por sorpresa.
- La muchacha estudia para enfermera, estoy seguro de que la experiencia la ayudara a ella y a la vez a usted.- se explico, la sonrisa permanecía en su rostro y en sus adentros se reía por el rostro del muchacho, aunque no lograba comprender porque estaba tan sorprendido.
- R-Ryoma… yo… yo solo lo hago por ayudarte…- intento convencerlo, pero el temor seguía allí y no podía evitarlo, no lograba entender porque era ella la que se asustaba, la culpa la tenia el, era ella quien debía de estar enojada con el.
El muchacho no dijo nada, pero la mirada fugaz que le lanzo antes de desviarla, fue suficiente para que le diese a entender que no estaba de acuerdo con la decisión tomada, pero al fin y al cabo, prefería estar en el hospital… ¿o acaso era otra cosa? Se reprendió mientras cerraba sus ojos, si hubiera estado solo, de seguro ya hubiera sacudido la cabeza, pero no quería mostrar sus inquietudes frente a ella.
- Tomo eso como un "si".- dijo el doctor, asumiendo que el silencio era una respuesta afirmativa, la muchacha no dijo nada, solo se mantuvo mirándolo con tristeza, notando la incomodad que emanaba en sus ojos y no podía evitar sentirse mal por ello…
Dejo escapar un suspiro… solo esperaba que todo saliera bien…
¡Hola! Lamento la tardanza, pero bueno se que no tengo perdón y este capitulo, al principio no me gusto, pero luego si… x xU lamento cualquier error que encuentre con respecto a la medicina pero intente minimizarlos buscando información y todo eso... al final termine haciendo esto, ahora si viene la acción xD
Bueno, dejen comentarios oxo ¡Adiós!
P.D: Disculpen cualquier error ortografico que encuentren, pero no encontre a mi editora xDU o como se llame .x.v
Lucid K. Nightmare
