Capitulo 5: Tormento
Estaba parada frente a la mesita del teléfono, el cual mantenía pegado a su oído escuchando atentamente al doctor de Ryoma, a estas alturas fue cuando finalmente supo su nombre, Naoki Hasunuma, no era que no le importaba, sino que las circunstancias no le permitieron preguntar su nombre. Había llamado con el propósito de convencerla de volver a ser la enfermera de Ryoma.
- Creo que debería de preguntarle a él.- el doctor se puso algo nervioso, el tono que había usado era un tanto… molesto, pero a la vez mezclado con un sentimiento de tristeza… dejo escapar un suspiro, ese estúpido paciente que tenia, de seguro tuvieron una pequeña discusión. – No estoy tan segura de que él quiera que yo vuelva a atenderlo y yo tampoco lo estoy.- agrego dispuesta a no volver a humillarse mas.
- Pero si ya lo hice.- intervino sintiendo que de pronto le colgaría. – Me dijo que no había problema… aunque agrego que no estaba seguro de que usted volvería.- comentó.
El silencio se hizo entre ambos. Sakuno pensando. El doctor esperando un "si", el cual creía que estaba garantizado.
- No.- fue su respuesta, la cual no fue fácil de pronunciar. – Lo lamento, no lo haré.- recordó cada una de las palabras de Ryoma y como estas le dolieron, aquello le dio un poco mas de determinación a su respuesta.
Desistió. Al menos por hoy ya dejaría de desistir, pero aun no se rendiría, no tan fácilmente. Dejo escapar un suspiro que le dio a entender a Sakuno que ya se había rendido.
- Al menos toma mi número telefónico.- dijo después de un rato. – Busca un papel y lápiz.- le pidió y Sakuno se quedo callada un momento.
- Dime.- le aviso cuando supuestamente había encontrando un lugar donde anotarlo.
- Oh… vamos, Sakuno… anótalo.- le pidió hablando en serio y la muchacha pestañeó varias veces, ¿acaso era tan predecible?
Dio un pequeño suspiro y sin otra salida, tomo un papel cualquiera y un bolígrafo que estaba a un lado del teléfono y se preparo para escribir.
- Aja…- murmuro con desánimo.
Cuando termino de dictarle algunos números como la casa, el celular o el trabajo, colgó despidiéndose animado. Estaba seguro de que esos números serian útiles en algún momento.
La muchacha dejo el teléfono en su lugar a la vez que sus ojos no se despegaban del papelito que sostenía su mano derecha. Se giro caminando decidida a la cocina, echaría a la basura ese número o tendría la tentación. Pero su determinación se desvaneció en cuanto estuvo frente a la bote de basura. Su mano simplemente no quería soltar el papelito, frunció el ceño algo molesta consigo misma y coloco el papel en cualquier lugar que considero descuidado, un lugar en el que se perdería fácilmente o en el que el papel se perdería.
Dejo escapar un suspiro mientras caminaba hacia su habitación con algo en mente para despejarla un poco: una siesta.
…
El silencio en su habitación simplemente no lo soportaba y lo repetía cuantas veces sea necesario hasta que por algún milagro alguien le pusiera algo que hiciese sonido, pero claro, cada vez que entraba alguien no se daba cuenta y ¿Por qué? Algunas veces estaba dormido y otras distraído pensando en… asuntos cuando alguien entraba, una enfermera o el doctor.
Hablando del doctor entrometido, hace rato vino con la mala noticia de que Sakuno se había rehusado a atenderlo. ¿Por qué? Hmm… ¿Por qué le había gritado varios insultos? Tal vez.
- ¿Por qué te enojas tanto con ella?- le había preguntado cuando entro su antiguo compañero de la escuela de Seigaku… lo que descubrió luego de hablar sobre el asunto de Sakuno. - ¿Es que la odias?... Porque eso no es lo que parece…- agrego sin permitirle defenderse, pero… ¿Qué le diría? Nada. Odiaba hablar de eso.
- Simplemente no me agrada, ¿Qué hay con eso?- el dijo frunciéndole el ceño, tratando de transmitirle un mensaje que al parecer Naoki prefirió ignorar.
- Um… no te creo.- fue su respuesta, mirándolo de reojo, notando solo como Ryoma se contenía las ganas de gritarle.
- Eso… no te importa.- murmuro suave y lentamente, marcando cada palabra con la intención de que lo tuviera en claro.
Y con un suspiro se fue por esa puerta.
La que luego de un rato de pensar, se abrió atrayendo su atención finalmente, por un momento la esperanza llego a su mente. ¡Al fin podría acabar con el silencio! Era una enfermera, enfermero o el doctor, había pensado antes de que la figura cerrara la puerta donde se apoyo mirándolo en silencio por un rato. Al principio pestañeó varias veces creyendo que era imaginación suya, pero la silueta seguía ahí y estaba comenzando a acercarse. Frunció el entrecejo y sin saberlo su mandíbula se tenso.
- ¿Qué quieres, Momoshiro?- le pregunto observando a su antiguo superior, que claramente estaba molesto.
Y con un rápido movimiento, que no alcanzo a ver, el cuello de su bata estaba atrapado en el agarre de Momoshiro, que lo atrajo hacia a el, mirándolo furioso, por un momento creyó ver fuego en sus ojos.
- ¿Por qué la haces sufrir de esa manera?- pregunto molesto, porque si Ryoma creía que ella estaba sola, muy equivocado estaba.
Si hubiera sido otra persona, le hubiera gritado que no era su asunto, seguramente le hubiera dicho que se fuera a hacer otra cosa que molestarlo, pero este era otra persona diferente, era Momoshiro y se estaba cegando por la ira de verlo allí, agarrándolo y reclamándole el como humillaba a la muchacha como si ella fuera… como si fuera… ¿su novia? ¿Acaso eso eran?...
- Contesta, ¡estúpido!- le grito en un susurro, recordándose que estaba en un hospital y que por esa razón y porque el muchacho estaba lisiado, no lo golpeaba como la rata que era.
Novios… y ese era Momoshiro… eso era lo que vagaba en la mente del joven tenista que mantenía la cabeza baja, sin mirar a Momoshiro a los ojos y de pronto dio una sonrisa descarada a la vez que su cabeza se alzaba.
- ¿Por qué la hago sufrir?- repitió la pregunta de hace rato con una sonrisa maliciosa, una sonrisa que no le agradaba a Momoshiro. – Porque es una pequeña zorra…- no pudo terminar porque Momoshiro lo sacudió con fuerza para hacerlo callar.
- ¡No la llames así!- casi le grita, conteniéndose las ganas de golpearlo, que se hacían mayores.
- ¿Por qué no? Es la verdad…- dijo. – No la soporto y por eso la hago sufrir.- agrego.
Ya la mano de Momoshiro estaba en el aire, empuñada lista para ser estrellada en la cara de Ryoma que bien lo merecía, pero se detuvo cuando escucho lo próximo que el tenista dijo.
- La odio.- aquello desapareció la ira de Momo como por arte de magia, haciéndolo erguirse de pronto, dejando a un Ryoma confundido.
- ¿La odias?- repitió como si fuese alguna clase de broma de la que reírse.
¿Por qué estaba molesto con el? Porque… ¿por qué había llamado a Sakuno: zorra? ¿Y qué? ¿Qué hay con llamarla zorra cuando en el fondo no es su intención? ¿Por qué Ryoma intentaba fingir que la odiaba?
- No.- susurro para si mismo sonriendo, dejando a un Ryoma bastante confundido. – Tu no la odias.- sus ojos se abrieron como platos al oír aquello, hubiera insistido, pero su boca ni siquiera se movió. - ¿Por qué lo haces?- Tin-tin-tin. La pregunta clave que últimamente todos hacían.
- ¡Eso no te importa!- grito sintiéndose frustrado en su interior, enojado consigo mismo, triste por ella. - ¡Déjenme todos en paz!- esta vez el tono fue menos fuerte y su cabeza se inclino, esquivando los ojos de Momoshiro.
Su antiguo superior lo miro de reojo por un momento, hasta que finalmente se decidió a salir de la habitación dejando a un Ryoma sintiéndose algo… estúpido. Todo había estado yendo bien hasta que dijo "la odio". ¿Cómo se dio cuenta? ¿Acaso era demasiado obvio? ¿Acaso había sonado demasiado?
…
Finalmente había terminado las clases de ese día, tenía asignaciones, algo que no era muy raro, pero lo bueno era que tenia suficiente tiempo para terminarlas de ese día hasta el día próximo, si… ahora que no había persona que la molestara, no había Ryoma… pero el nunca la molestó, nunca… y… ¿Por qué sentía un vacío en el corazón? Hace tiempo había dejado de sentirlo, entonces… ¿Por qué ahora?... Sus ojos se posaron en una silueta que se apoyaba de la verja de la Universidad, estaba mirando hacia al frente, pero parecía estar esperando a alguien.
Acelero el paso sin despegar los ojos de la figura, como si se le fuera a perder, sentía que algo importante le tenía que decir a ella y entonces… se detuvo a su lado, mirándolo con las cejas levantadas.
- ¿Momo…shiro?- dijo algo sorprendida de verlo allí y el muchacho volteo a verla con una sonrisa algo vacía.
- Quiero invitarte a comer.- invitó y Sakuno asintió, sintiendo que mas que porque fuera una invitación era para decirle algo, para informarle algo, al menos así era la mayoría de las veces.
El camino había sido silencioso, el intento preguntar varias cosas, pero ella algo distraída, solo respondió en simples palabras.
El restaurante al que llegaron era el mismo al que fueron el día que Momo llego al apartamento de Ryoma y la saco allí, salvándola de llorar frente al muchacho, de solo pensarlo se avergonzaba. En ese restaurante derramo un refresco debido a la sorpresa de saber que Tomoka estaba allí en el país y que fue a visitar nada más y nada menos que a Ryoma.
Se sentaron en una de las mesas vacías en cuanto tuvieron la orden, ella comenzó a comer, manteniendo los oídos abiertos, esperando que el dijera algo en cualquier momento.
- Hoy fui a ver a Ryoma.- fue lo que menos esperaba que dijera y casi se levanta preguntando un "¿Qué?" alto y asustado, pero solo lo miro con los ojos abiertos claramente sorprendidos. – Le reclame… por lo que te hace.- su rostro miraba su reflejo en la ventana a su mano derecha.
- P-Pero…- quiso decir algo.
- Ryoma insiste en decir que te odia, pero la verdad… no le creo.- tomo un sorbo de su refresco en una breve pausa y Sakuno se quedo solo pensativa, su rostro se reflejaba desconcertado.
- T-Tal vez… tal vez cree que yo me entrometería en su vida y en su sueño… no se, pero yo…- no sabia el porque de su urgencia por encontrar una respuesta, solo sabia que en su interior la respuesta… no era nada agradable.
- Es algo inmaduro, ¿no crees?- mencionó con el sorbete en la punta de sus labios y la muchacha solo se quedo callada, pensando y pensando, pero su mente se quedaba en blanco.
- Dejemos de hablar de el… ¿si?- suplico de pronto y Momoshiro no pudo evitar mirarla sin mover demasiado la cabeza. – Además… lo detestas… entonces, ¿Por qué hablas de el?- pregunto levantando la cabeza, enfrentando sus ojos y el continuo observándola callado hasta que dejo escapar un suspiro.
- Porque no me gusta verte sufrir.- respondió cerrando los ojos. – Y… no es fácil olvidar a un… ex… amigo…- agrego colocando de nuevo en la mesa su refresco.
Se hizo el silencio.
- El doctor… me contó que Ryoma esta listo para dejar el hospital en cualquier momento…- contó Momoshiro de pronto retomando su comida abandonada, ahora… la comida era lo de menos, al menos para Sakuno, que de pronto sintió que su apetito se iba… se mostraba distraída, pero sus oídos estaban abiertos y muy atentos escuchaban lo que Momoshiro decía. - …pero necesita…-
- …a alguien que lo cuide, lo se y ese alguien soy yo.- termino Sakuno en lugar de Momoshiro atrayendo su atención. – Me llamo el doctor ayer y me dijo todo.- respondió a la pregunta que vagaba en la mente de Momo y el dejo escapar un suspiro. – Pero no me haré cargo de el… ya no mas.- su voz sonaba decidida, su mente estaba decidida a dejar de someterse a humillaciones como esa, dejaría de pensar en Ryoma y terminaría su profesión sin muchas preocupaciones, no ahora que comenzaba a quedarle poco para graduarse.
- Estoy de acuerdo, pero…- se detuvo a mirarla. -…estoy seguro de que tu quieres ayudarlo, ¿no te haría feliz hacerlo?- agrego y ella lo miro sin expresión, sintiéndose de alguna forma… descubierta, se levanto abruptamente, sorprendiéndolo, eso no era lo que esperaba y ella esquivo su mirada.
- Tengo que irme… nos vemos.- se despidió tomando la bandeja que contenía su comida e ignoro cualquier cosa que dijo Momoshiro al respecto, que si se quedara, que si lo lamentaba… ahora no quería hablar con el, de seguro insistiría… y eso era lo que menos quería.
Tras echar la comida en la basura y colocar la bandeja en su lugar, finalmente camino ignorando la mirada de Momo sobre su espalda y abandono el lugar.
…
"…quieres ayudarlo…"
Sus palabras seguían en su mente y por más que intentaba sacarlas no lo lograba, tarareo una canción con la intención de distraerse un poco mientras llegaba a la puerta de su apartamento, aunque de vez en cuando llegaban pensamientos fugaces respecto al tema que tanto intentaba esquivar.
"… ¿no te haría feliz hacerlo?"
Pudo haberle dicho con toda una sonrisa que si le hacia feliz hacerlo y así se sentiría mejor, porque estaba siendo sincera consigo misma, pero prefería pensar que estaba siendo débil al dejarse llevar de esa forma, prefería seguir mintiéndose a que seguir sufriendo… cada vez haciéndose peor y peor, hasta que algún día no lo soportaría.
Sus ojos se fijaron en su puerta, encontrándose con la silueta de alguien apoyada en su puerta, su mente la traiciono en cuanto creyó que era Momoshiro, seguramente había venido a disculparse, pero en cuanto se acerco mas… pudo distinguir bien la silueta, que se percato de su presencia y se volteo hacia a ella, sonriendo de una forma que no supo interpretar, tal vez amabilidad, pero… parecía de forma… un tanto vacía.
- Hola.- saluda Tomoka, acercándose a paso pausado hacia a ella, con cautela o sino la podría asustar.
- ¿T-Tomoka?- fue lo que pudo pronunciar al verla después de tanto tiempo… años sin saber de ella, solo que era un modelo que se estaba convirtiendo famosa.
- ¿Si?- respondió sonriendo con inocencia, inclinando la cabeza hacia a un lado.
- ¿Qué… haces aquí?- pregunto sin salir de su sorpresa y Tomoka solo sonrió, lista para explicarle.
…
Las horas, minutos o el tiempo que haya pasado sin dormir en esa habitación con silencio odioso fue compensado cuando un largo tiempo después de que Momoshiro haya venido, llego una enfermera buscando algo, rápidamente aprovecho para pedirle que prendiera el televisor, pues el no podía… aun no se recuperaba del todo y ella mirándolo algo distraída, obedeció y salio sin nada en manos, tal vez no encontró lo que buscaba, pero lo que importaba era que ahora… podía pensar en paz, ahora que el televisor estaba prendido.
Mientras pensaba en cosas sin sentido, la cara de Sakuno le llegó a la mente de pronto, invadiéndole un sentimiento de angustia, de inquietud, una necesidad de verla y asegurarse de su bienestar. Sus ojos se abrieron como platos y comenzó a mirar hacia la pared blanca y simple frente a sus ojos, su corazón latía rápidamente y…
- ¿Qué esto?- salio de sus labios una pregunta mientras instintivamente su mano diestra la dejaba sobre su pecho, justo donde su corazón latía y se dio cuenta de cuan rápido iba, de cuan asustado estaba. – Sakuno…-
…
Dejo caer dentro de la taza de porcelana, un poco de té, tal y como Tomoka se lo había pedido, la muchacha miraba el apartamento sin perder detalle y entonces Sakuno llego con dos tazas en manos sonriendo levemente.
- Aquí tienes.- le extendió el suyo a Tomoka, quien comenzó a beberlo mientras volvía a retomar su mirada.
- Me agrada tu apartamento.- murmuro y la sonrisa de Sakuno se hizo un poquito más grande, aunque aun no era capaz de conversar sobre cosas mas importantes, como… el porque estaba allí, el porque hizo todo lo que hizo, pero bueno, tendría tiempo de preguntar.
Tomoka camino con la taza en manos hacia uno de los sillones, seguida de la mirada curiosa de Sakuno que soplaba el té para enfriarlo un poco. La muchacha se sentó y sintiendo la mirada de la otra sobre ella, volteo la cabeza, fijando sus ojos en los de su ex amiga.
- Sakuno, siéntate, ¿si?...- murmuro sonriendo levemente a lo que la muchacha asintió sin decir nada y se aproximo sentándose a un lado de ella.
En cuanto estuvieron sentadas una junto a la otra, se produjo un silencio aterrador… al menos para Sakuno.
- He oído que Ryoma sufrió un accidente.- ya para cuando Tomoka abrió la boca para comenzar la conversación, Sakuno se había tomado mas de la mitad del té debido a los nervios, pero se detuvo con los ojos abiertos, aunque no la miro… ¿acaso Tomoka seguía…? ¿O acaso ellos…? – Oí… que tu cuidaste de el por un tiempo.- continuo hablando con cautela y con calma, manteniendo los ojos fijos en su taza, cuyo liquido aun no llegaba a la mitad de esta. – Y que se opero para volver a caminar.- ahí concluyo.
No se movieron. No hablaron. El aire estaba muy tenso entre ellas.
- Si.- pronuncio Sakuno luego de tomarse el resto del líquido, dejo la taza en la mesa mientras sonreía en un esfuerzo de quebrar la tensión. – Um… y el doctor me llamo ayer.- Tomoka la miro, pero ella no lo hizo, sus ojos continuaron fijos en la pared. – Me pidió que volviera a ser su enfermera, pero Ryoma… el ya me ha hecho mucho daño y me duele como me trata… creo que… me rendí.- una pequeña risa escapo de sus labios, como burlándose de su propia ingenuidad y creer que tal vez… que tal vez, no todo estaba perdido. El pasado ya fue y no había nada que pudiera hacer para rectificarlo.
- ¿Lo quieres?- pregunto de pronto, mirando hacia otro lado que no fuera la cara de Sakuno que se volteo hacia a ella con los ojos abiertos… ¿acaso era tan obvio?
Se encontró en un dilema interior, dos pensamientos luchando contra otro. Uno decía que debía de decirle la verdad, que debía de confiar en Tomoka y recuperar su amistad… y dejar de ser tan falsa consigo misma, porque se veía completamente estúpido. El otro decía que mintiera, que seguramente Tomoka seguía enamorada de Ryoma y se molestaría con ella.
- Si…- respondió levemente bajando la mirada. Ya no estaba dispuesta a mentirse, ya no mas.
Su ex amiga se quedo callada tras la confesión de sus muy obvios sentimientos hacia el tenista, de pronto sintió una rabia que pensó que estaba ausente, que ya no existía, pero casi pierde el control, pero se controló… fue difícil, pero logro contenerlo, el deseo de destrozarle la taza de porcelana con té caliente en su linda cara, para que aprendiera una lección.
- Buscare más té.- interrumpió el silencio Sakuno levantándose de pronto, tomando la taza, refiriéndose a ella, pero Tomoka se levanto y tomo la taza que sus manos sostenían.
- Permíteme servírtelo.- le pidió sonriendo levemente, seguramente era por cortesía o por amabilidad, pero aun así lo agradeció.
- Ok. Gracias.- se sentó en el sofá, el silencio rodeaba el apartamento, pero solo los pasos de su ex amiga lo disipaban con frecuencia.
Entro a la cocina, buscando la jarra o como se llame del té, siéndole algo difícil al principio, pero antes de poder encontrar la cosa del té, se topó con un curioso papelito, que tenía unos números escritos en el… lo miro con las cejas levantadas y lo tomo en una de sus manos.
- ¿De quien es este número, Sakuno?- pregunto con una curiosidad que no logro contener, esperando que fuera algún novio que tuviera por ahí y creyó que había hecho mal.
- El doctor de Ryoma me obligó a apuntarlos por si cambiaba de opinión.- si es que eso pasaba, termino de decirse a si misma, dándose una sonrisa media tonta, su respuesta tan sincera sorprendió a Tomoka, que se sonrió hacia si misma por la forma tan ciega en que confiaba en ella.
Tomoka se asomó con cautela para asegurarse de que Sakuno estuviese en su asiento y así lo estaba, esperando por ella. Rápidamente dejo la taza a un lado y saco un papel y por fortuna encontró un bolígrafo cerca, apunto el numero mas importante, el que arriba decía "Celular". Cuando termino guardo el papelito con el numero y se volteo buscando la maldita cosa del té, seguramente ya se había tardado demasiado, cuando sus ojos cayeron en lo que resultaba la jarra.
- Lamento haberme tardado.- dijo acercándose con la famosa taza en manos y la entrego rápidamente a su dueña que sonrió como agradecimiento.
Luego de un rato, en el que ambas intentaron en mantener una conversación, Sakuno se levanto sosteniendo una taza vacía y miro a Tomoka.
- ¿Quieres algo de comer?- le ofreció, pues ya era la hora de comer y su estómago comenzaba a pedir por comida. La muchacha solo dio una pequeña sonrisa.
- Si.- contestó simplemente y Sakuno camino hacia la cocina. – Voy a hacer una llamada.- le aviso sacando su celular y el papelito del doctor, con la intención de jugar un momento con Ryoma.
- De acuerdo.- respondió la otra desde la cocina, claramente confiando en ella. Solo un pensamiento existía: Serian amigas de nuevo.
Con algo de suerte, el doctor estaría desocupado, contestaría y le daría el teléfono a Ryoma si se lo pedía. Sonó una, dos, varias veces, pero no desistiría hasta que por lo menos saliera el mensaje de voz para dejar un mensaje, seria en ese momento que se rendiría y llamaría en otro momento, claro… menos animada que ahora. Entonces para su suerte, sintió una voz que contestaba y sonrió de oreja a oreja.
- ¿Si?- dijo el doctor en ese momento, estaba hablando con Ryoma, unos minutos antes de que terminara su turno, había ignorado su celular (el cual se supone que debía de estar apagado) y lo atendió.
- Soy Tomoka Osakada, quisiera hablar con Ryoma Echizen.- habló sin dar muchos rodeos y el doctor se encontró en silencio, levantando una ceja por su forma de hablar, recordaba a la chica, esta era la segunda vez que se encontraba con ella y de cierta forma, le estaba dando mala espina.
- Um… voy.- extendió su celular hacia el muchacho que lo miro sin comprender, como si fuese alguna clase de insecto extraño. – Tomoka Osakada.- dijo sabiendo que Ryoma comprendería de quien se trataba, algo le decía que esta vez no indagara y esa vocecita casi nunca le fallaba.
El muchacho sintió como el estómago por un momento se le revolcó al oír ese nombre tan desagradable, ese nombre tan no deseado. Tomo el celular y se lo llevo al oído, preguntándose como diablos había conseguido ese numero. Ah. Lo olvidaba. Esa chica tenía la suerte del demonio cuando se trataba de conseguir algo a la fuerza.
- ¿Qué?- contesto reflejando en su tono de voz el mal genio que traía ahora.
Por la cara de su paciente, sabia bien que esa conversación seria nada agradable y que lo mejor seria abandonar la habitación. Así que dando un giro sobre sus tobillos, casi corre hacia la puerta antes de escuchar mas de lo debido y cerro, quedándose pegado a la puerta, cuidando que ningún empleado del hospital se diese cuenta de que SU celular estaba encendido o… estaría en graves problemas.
- ¿A que no adivinas en donde estoy?- pregunto como si el fuese una clase de adivino, parecía divertida y eso significaba malas noticias.
- No soy adivina, imbécil.- fue su respuesta seca y fría, marcando los insultos para recordarle a Tomoka que la odiaba, pero desde hace mucho… sus insultos habían dejado de dolerle.
- En la casa de Sakuno..- dijo de pronto, mirándose las uñas con una sonrisa triunfante y descarada en su rostro.
El rostro de Ryoma palideció, su ira de pronto quedo en el olvido, siendo reemplazado por miedo… por un muy intenso miedo.
- ¿¡Qué!- grito con el impulso de pararse, claro… lo hubiera hecho si sus piernas funcionasen. - ¿Qué haces ahí?- pregunto angustiado y la muchacha continuó sonriendo.
- No te preocupes, cariño, no vengo a decir mierda sobre ti.- fue lo que dijo con la intención de asustarlo mas, prefería eso a otra cosa.
- ¡ESE NO ES EL ASUNTO!- gritó de forma incontenible, dejándose llevar por el miedo.
- Solo vine a hacer su "amiga".- aquello no lo hacia sentir mejor y la inocencia fingida solo lo hacia enojarse mas. – Si vieras su cara, esta brillando de la alegría, ¿no crees que es tonta ingenua, amor?- agrego divirtiéndose bastante.
El muchacho sabía que esa palabra significaba… "amor" solo era una cosa y derrotado, bajo la cabeza…
- Si… es una idiota, una estúpida, una tonta ingenua.- admitió sinceramente, pero con dolor, en lugar de burla… porque solo a Sakuno se le ocurría dejarla entrar a SU apartamento estando sola.
- Oh… me asegurare de que ella cuide de ti, no te quiero inválido… solo déjate cuidar y tu humíllala todo lo que puedas. Fácil.- le lanzó un beso a través del celular, que solo logró que sus náuseas fueran peores y que una mueca de disgusto se mostrara en su rostro.
- Tomoka, ¿quieres ensalada?- pregunto Sakuno desde la cocina, asomándose para verla con un celular en manos y volteada hacia a ella con los ojos abiertos.
- Em… um, s-si…- respondió nerviosa, temiendo que por un momento su futura amiga la escuchara entonces volvió al celular. – Me tengo que ir, Ryoma… adiós. Un beso.- concluyo rápidamente y colgó la llamada sin siquiera permitirle a Ryoma darle una "agradable" despedida que era lo que merecía.
Dejo que el celular se resbalara de sus manos, cayendo sobre su hombro, por donde se deslizo hasta quedar finalmente sobre la cama, a su lado. Estaba en un serio problema, estaba… muy preocupado ahora que Sakuno estaba en su apartamento a solas con Tomoka y tenia miedo… mucho miedo. Además, el oír su voz en el celular, había confirmado sus dudas, las cuales tuvo por un momento, ya que Tomoka no era completamente de fiar. La puerta de su habitación se abrió dejando ver a un doctor preocupado y serio, creyó que le iba a preguntar que había sucedido, porque sabia que sus gritos se habían escuchado no sabia hasta donde, pero el doctor solo se acerco y cuando estuvo a su lado, extendió su mano.
- El celular, ¿si?- le pidió sonriendo como diciéndole "no voy a decir nada" y entonces, sonrió entregándole el celular en su mano, sintiéndose aliviado de que no tendría que explicar algo que ahora… no quería explicar.
Y sin decir más, el doctor desapareció por esa puerta, la despedida no hacia falta… no en un momento como ahora.
Apoyo su cabeza en la almohada fría y sus pensamientos se dirigieron al apartamento de Sakuno, ¿Qué estaban haciendo?
Continuara…
Hola.. Creo que en este capitulo revele muchas cosas y la mas importante es que Tomoka es… la antagonista (la villana xD). Veamos si adivinan que es lo que pasa, creo que es obvio (pero soy la autora y me es difícil saber si ya los lectores tendrán idea). Um… pongan sus hipótesis (xD me agradan… ah… no han acertado… oxo) y respondan esta pregunta: ¿Quieren saber lo que pasó? Es para estar segura de si escribirlo para el próximo capitulo.
Bueno, me tarde mas, pero me dije que no pasaría de este domingo y me puse a hacer otras cosas que me ayudaran a concentrarme y bueno… aquí estoy.
Tal vez si voy rápido con el fic, pero la verdad… no se como hacerle para que no sea así, soy muy mala dando vueltas al punto (xD creo) Lo también se me esta siendo difícil en este fic (y cuando digo difícil, es DIFÍCIL o oU) es Sak y Ryo. En serio, su acercamiento se me hace difícil, pero ya tengo algo preparado para ellos… Rayos… eso me tiene en estrésssss…
Leí el fic nuevamente y me di cuenta de que Sakuno si llora mucho. Creo que sus lagrimas tomaron algo de vacaciones en este capitulo xD.
A Sakuno no me la insulten xD se que es una tonta, pero bueno… si lo hacen me insultan a mi… comparto sus sentimientos, sobre querer estar con Ryoma y ayudarlo. Volver a ser amiga de Tomoka, todo eso… yo lo comprendo y… bueno, xD pueden insultarla, pero tampoco muy feo.
Muchas gracias por sus reviews, por su sinceridad, por hacerme reír y por su apoyo xD… son geniales, si no conteste sus reviews en esta nota, lo siento ; ;
P.D: Si hay algún error ortográfico, lo siento (la weba es algo serio -x-u)
Lucid K. Nightmare
