N/A: Este es el capitulo de lo que paso, bueno… no lo es exactamente, solo verán la primera parte y la menos intensa, pero espero que tengan una idea de lo que paso… hasta ahora solo alguien acertó, pero no diré quien es, ni daré pista. Sorry. A leer.
Capitulo 6: Obsesión
Buscaba por los pasillos por ordenes de la maestra a su amiga, Tomoka, entre salón y salón, no lograba encontrarla y no se explicaba el porque de su extraño comportamiento últimamente. La había visto llegar a la escuela, algo apagada, claro, pero en cuanto se acercó, parecía distante, aunque le dio una sonrisa para calmarla, pero… Algo sucedía, tenía la fuerte sensación de que algo sucedía.
Una idea se cruzo fugazmente por su mente y frunció el ceño, enojándose un poco con ella misma por no haberlo pensado antes, era obvio que Tomoka podría estar allí. Acelero el paso lo suficiente para avanzar y llegar más rápido a su destino, pero sin correr o le llamarían la atención los maestros, ya era suficiente el sonido de sus zapatos en medio de un pasillo silencioso.
Abrió la puerta del baño de niñas abruptamente, con el ceño fruncido dispuesta a enfrentar a Tomoka y preguntarle de una vez que le sucedía, tal vez se estaba metiendo en algo que no le importaba, pero era su amiga, se preocupaba por ella.
- ¿Tomoka?- pregunto adentrándose, buscando rápidamente en todos los cubículos por alguna señal de su amiga desaparecida. - ¿Tomo…ka?- en cuanto pronuncio la ultima silaba de su nombre, abrió la ultima puerta que quedaba, encontrándose con la figura pegada a la pared de Tomoka, sus piernas recogidas a su pecho, las manos abrazando sus piernas y su rostro se levanto a enfrentar sus ojos en cuanto la sintió cerca.
- S-Sa…Saku…no…- murmuro aguantando el llanto, sus ojos rojos, sus mejillas húmedas y su rostro pálido.
Y como si su nombre fuera una clase de orden que decía "Siéntate conmigo", se arrodillo a su lado, con la mano zurda en el suelo frío y con su mano diestra, tomo un pañuelo dentro del bolsillo de su falda y lo acerco a la cara de Tomoka, para limpiar la humedad de su rostro.
- ¿Qué pasa?- le preguntó preocupada sin cesar con su tarea, hablando con suavidad y en susurros, olvidando las clases que se estaba perdiendo, las cuales no les importaba… ahora su amiga era más importante, Tomoka la necesitaba a su lado, su prioridad era consolarla.
- M-Mi… mi familia…- aquello fue el gatillo que provoco que las pequeñas gotas saladas, cayeran rápidamente por sus mejillas.
- ¿Qué sucede con ellos?- pregunto, sentándose a su lado y mirando como la muchacha escondía su rostro entre sus piernas, no quería que Sakuno la viera llorar tan abiertamente, aunque era normal hacerlo en su situación.
- Mis padres se divorciaran…- la muchacha al lado abrió los ojos como platos y tuvo el impulso de gritar un "Que" por la sorpresa, pero apretó los labios, solo escuchando por el momento. – Sabia que tenían problemas últimamente… discutían por muchas cosas… no se llevaban de acuerdo en otras… pidieron una separación por un tiempo y en ese tiempo, mi mamá me dijo a mi… como la mayor… que se divorciarían, pero que mi papá seguiría siendo nuestro padre y que nos amaría igual, pero… pero…- tragó para continuar. - ¡Yo se que es por mi culpa!- se le escapo un grito ahogado y Sakuno inclino la cabeza hacia un lado sin comprender muy bien. – De lo que más discutían eran por mí… y-yo… soy la culpable…-
- To…Tomoka…- quiso interrumpir para decir algo con que calmarla, pero se calló cuando su amiga volteo a verla, las lagrimas derramándose con libertad.
- ¡Yo soy la culpable de que mi vida se esté destruyendo!- gritó de nuevo, ahogada en llanto y aquello fue el colapso para que no pudiera hablar mas.
No sabia que decir, aquello era una situación delicada, muy difícil para Tomoka y se sentía mal por no saber que decirle para hacerla sentir mejor… lo único que podía hacer era una cosa: Hacerle saber que no estaba sola, que ella estaba a su lado y la apoyaría. Se arrodillo frente al cuerpo de Tomoka y entonces, coloco sus manos sobre su espalda, dejando suavemente su mentón sobre su hombro en un abrazo fuerte, pero así mismo de reconfortante… Se sentía menos triste sabiendo que su amiga estaba allí por ella y aunque no fue tanto, su llanto se calmó un poco.
…
El sonido de las pelotas golpeadas por las raquetas se oía en la zona del equipo de tenis de Seigaku. Sakuno sostenía desde la base una cesta llena de pelotas contra su pecho, caminando algo torpe por el peso, además tenía que caminar con cuidado de no tirarlas al suelo. Sin darse cuenta sus ojos estaban concentrados más en las canchas de tenis que en el propio camino y miraba de una forma muy "discreta". Tan concentrada estaba que no se dio cuenta de la figura que estaba frente a ella y con la que choco, pero afortunadamente no iba tan rápido, por lo que solo la cesta toco el pecho del tenista.
- Ahh… lo siento… no estaba prestando atención al camino…- murmuro nerviosa y sonrojada de la vergüenza, sus ojos fijos en su pecho se levantaron poco a poco, con cierta timidez para encontrarse con el rostro de…
- No hay problema…- dijo la voz masculina de Ryoma, que la miraba con su típico rostro serio, sus ojos se abrieron y su cara se puso aun mas roja de la vergüenza¡se había tropezado con él! – Se ve pesado… ¿necesitas ayuda?- se ofreció a ayudar.
Sakuno solo retrocedió varios pasos rápidamente, sus ojos de nuevos fijos en el suelo, sintiéndose incomoda por la sensación extraña de maripositas volando en su estomago.
- Ehh… n-no… no es pesado, yo puedo, pero gra…- balbuceo rápidamente, aunque por su mente pasaba el pensamiento "Pesa demasiado, mis manos se están durmiendo", sin poder terminar el agradecimiento a su generosidad, sintió como le quitaba un peso de las manos e instintivamente levanto los ojos encontrándose con Ryoma caminando hacia la dirección a la que iba, la mano diestra en su bolsillo y la cesta debajo de su brazo zurdo sostenida contra sus costillas izquierdas. – R-Ryoma…- se acerco a el con la boca abierta para pedirle que no se molestara.
- No te preocupes… a mi no me molesta.- se aventuro a decir, adivinando lo que pasaba por su mente y al parecer la convenció porque no escucho mas su voz, solo la sintió caminando a su lado.
Cuando llegaron a la cancha en la que el equipo femenino estaba (ni tan lejos estaba) Ryoma le devolvió la cesta a sus manos y ella sintió de nuevo el peso de las pelotas en sus pobres manitas, pero lo que importaba era haber podido verlo, lo que la alegraba y mas aun poder hablarle, aunque fuera un poco… últimamente estaban muy ocupados con el torneo que se aproximaba. Sus mejillas estaban teñidas de rojo y su lengua estaba trabada.
- Nos vemos…- se despidió luego de un rato en el que ella intento agradecerle, pero para el no hacia falta, se notaba lo agradecida que estaba… se giro y comenzó a caminar con la mano diestra asomándose por encima de su hombro, como una señal de despedida.
Un suspiro tan… enamorado, se le resbalo de los labios que curvaban una sonrisa automática, de oreja a oreja como dicen por ahí, entonces se volteo para entrar a la cancha y esta vez golpeo contra algo que la hizo caer hacia atrás… La cesta se le escapo de las manos y cayo fuertemente sentada en el suelo, causándole un fuerte dolor en el trasero, un dolor que seguramente permanecería por días. Sintió el rebote de las pelotas y cuando abrió los ojos, un suspiro de derrota se le escapo de los labios… si no fue con Ryoma, fue con otro.
- Lo siento…- escucho una voz masculina, para su sorpresa ¿un chico en la cancha de chicas? Subió un poco la cabeza y vio una mano, ofreciéndose a ayudarla a levantarse. – Lo lamento… no me fije por donde iba… toma mi mano.- comento la voz, ella aun sin mirar al chico, tomo su mano y de fuerte jalón que el muchacho dio, se levanto en un dos por tres, pero la fuerza fue tanta que casi se cae si no fuera porque logro retener el balance.
- Uh… gracias…- se volteo e hizo una reverencia rápidamente.
- No hay de que…- dijo el muchacho y en cuanto sus ojos castaños se posaron en el rostro del muchacho abrió los ojos.
- ¡M-Momoshiro!- exclamo sorprendida y el chico solo sonrió.
- Ah… llámeme Momo…- le pidió con el tono animado.
- Uh… yo…- balbuceo por un momento.
- ¡Sakuno¿Y las pelotas?- grito una de las chicas saliendo de su rutina de práctica por un momento, captando su atención e interrumpiendo la conversación.
- Eh… ¡voy!- grito de vuelta esperando que no viera el pequeño desorden de pelotas que provoco. – Ah…- fue lo único que pudo decir y entonces se arrodillo en el suelo, atrayendo la cesta con unas pocas pelotas dentro y comenzó a recogerlas.
- Yo te ayudo.- se ofreció Momoshiro recogiendo las pelotas mas lejanas, después de todo… también era su culpa.
- Gracias…- agradeció Sakuno sin oportunidad de decir que no, pues sin ayuda seria descubierta pronto y si eso pasaba, estaba en serios problemas.
…
Un suspiro se escapo de sus labios al mismo tiempo que se dejaba caer sobre la cama de su habitación, los brazos extendidos hacia los lados, una pierna sobre la cama y otra aun tocando el frío piso.
- Ryoma…- susurro con una sonrisa, un leve sonrojo asomándose en sus mejillas y las mariposas volando en su estomago… solo de recordar el pequeño momento que tuvieron y que… aunque no fuera mucho, era una memoria que ella apreciaría muchísimo.
…
Sus ojos castaños iban en busca de alguien en especial en medio de todos los estudiantes que se dirigían al interior del colegio, pero esperaba encontrarla por ahí, aun le preocupaba su bienestar y esperaba que hubiera buenas noticias en medio de las malas. Entonces corrió hacia una chica que acababa de entrar a la escuela, seguramente era ella, sus facciones eran igualitas, pero no podía decir que era ella, estaban un tanto lejos. Se hizo camino entre todas las personas que se metían en su ruta, hasta que llego a ella, resultando ser Tomoka, sonrió levemente en cuanto esta poso sus ojos abiertos y sorprendidos en su rostro por la forma en que había aparecido, según ella, de pronto, pero luego comenzó a llorar… dándole a entender que no había nada bueno y sin decir nada, la abrazo sintiendo su pecho oprimido por verla así… tan falta de energía, ella era la Tomoka que conocía…
- Es posible que me separen de mis hermanos…- susurro entre sollozos, cayéndole como sorpresa a Sakuno cuyos ojos se abrieron un tanto sorprendidos, pero luego se relajaron y volvieron a cerrarse, concentrándose a transmitirle apoyo a su amiga en medio de ese abrazo.
…
Finalmente se iba a acabar el día de clases y pronto comenzaría las prácticas de tenis, pero dudaba ir. Dejo por un momento de recoger sus cosas para desviar su mirada a Tomoka, que de espaldas a ella, recogía sus cosas sin presentir su mirada. Tal vez debería de acompañarla a su casa o invitarla a algún lado. Termino de recoger todo y con la mochila en manos, se acerco a su amiga, quedándose parada a un lado sin despegar su mirada de sus ojos, intentando leer sus pensamientos, sus sentimientos y Tomoka parecía darse cuenta, ya que comenzó a caminar rápidamente hacia la puerta.
- Sakuno…- dijo con voz apagada deteniéndose en la puerta. La muchacha la miro expectante. - ¿Podría dormir en tu casa?... al menos, solo hoy…- su voz suplicaba, estaba derrotada, deprimida que solo sonrió débilmente.
- Claro.- contesto asintiendo incapaz de negarse, no que lo haya hecho antes y menos ahora.
Tomoka le sonrió un poco, agradeciendo el apoyo que su amiga le estaba dando y le envidiaba un poco… ella no tenía que lidiar con lo que le estaba pasando, ella era feliz con lo que ella tenia, ella tenía una vida que parecía que no se destruiría por nada… ella no estaba triste como ella lo estaba.
…
El cielo estaba nublado y como había dicho el pronóstico del tiempo, llovería por unos cuantos días. Las prácticas habían terminado un poco más temprano por ese día y ahora se encontraba buscando a su abuela por las canchas, ya se había paseado medio lugar y aun no la encontraba.
- Abuela… ¿Dónde estas?- se pregunto buscando en la próxima cancha a su lado con la mirada, encontrándose con un Ryoma que practicaba junto a Momoshiro al parecer ya bastante rato después de que hayan acabado las practicas pues estaban solo ellos dos.
Se acerco a la verja, observando a ambos tenistas jugar, ambos tenían un gran futuro en ese deporte, pero Ryoma tenia mas futuro que Momoshiro, se veía que el ultimo estaba en aprietos, sonrió para si misma, sin poder despegar sus ojos del príncipe que sonreía con arrogancia, como solía hacerlo cuando mas no podía estar seguro de su victoria.
Estaba perdiendo, lo sabia, Ryoma ya estaba ganándole, pero aun insistiría, no se rendiría, una pelota alta le fue lanzada a propósito por Ryoma, al que miro por un instante logrando alcanzar a ver una sonrisa curvada en sus labios, estaba retándolo el maldito, sonrió y justo cuando a brincar para dar su mejor golpe, por coincidencia sus ojos se movieron hacia donde normalmente habían espectadores, encontrándose con una solitaria silueta muy conocida, se detuvo dejando que la bola cayera, rebotando varias veces para continuar su camino por el suelo hasta detenerse.
Ryoma observo confundido como Momoshiro miraba hacia su mano derecha, sonriéndole a alguien o por algo, dejo que los brazos cayeran a sus lados y miro para el lado donde estaba… Sakuno, la que en cuanto lo vio a los ojos se sonrojo como lo hacia siempre. Miro a Momoshiro con el ceño fruncido, fingiendo molestia aunque su amigo sabía que estaba feliz.
- Umm… me rindo, Ryoma.- levanto los brazos demostrando su derrota y comenzó a caminar hacia su mochila sin permitirle al otro decir algo.
El joven tenista solo se giro hacia Sakuno y comenzó a caminar hacia a ella con la raqueta en manos, cada paso poniéndola mas nerviosa, hasta que lo vio frente a ella, a través de la verja.
- ¿Qué sucede?- pregunto sospechando que su visita por ahí era por algo.
- Um… ¿y mi abuela?- consulto respondiendo a su pregunta.
- Ah. Ella tuvo una reunión de emergencia, me pidió que te llevara a tu casa.- contesto hablando como si aquello era normal, pero no, aquello la puso aun más roja de lo que estaba, tanto que comenzaba a marearse y sin mencionar las molestas maripositas. El muchacho reprimió una sonrisa y se giro. - ¿No quieres que te lleve?- pregunto caminando hacia su mochila sin esperar respuesta.
La muchacha levanto la cabeza y camino hacia la entrada, abriendo lo que podía llamarse puerta y camino hacia a el rápidamente, claro que quería que la llevara, pero en cuanto logró alcanzarlo las palabras simplemente se trababan en su lengua, logrando solo balbucear cosas sin sentido. Momoshiro con la mochila en el hombro observaba la divertida escena, sabiendo del futuro inminente entre esos dos, Ryoma se mostraba interesado en ella aunque no lo admitiera y hubo una vez que le contó que le gustaba la forma en que se sonrojaba, obvio que le gustaba la muchacha y ella… ja… el que dijera que a ella no le gustaba Ryoma, era un completo ciego.
- Me voy, Ryoma.- interrumpió Momoshiro el momento entre ambos, llegándole a Sakuno como un regalo del cielo, al menos lo distraía en lo que encontraba las palabras adecuadas.
Ryoma solo asintió importándole muy poco, ni que fueran novios… agh… ese pensamiento no le gusto, lo observo caminando hacia la entrada y en cuanto estuvo ahí, lo miro por ultima vez haciéndole un guiño que sabia que significaba, pero aun así no le gusto. Volteo a ver a una Sakuno mirando el lado contrario y se alegro de que ella no viera a Momoshiro, guiñando de esa forma tan cómplice. Camino hacia su mochila esperando que ella dijera si le permitiría acompañarlo o no, pero la muchacha seguía muy callada.
- ¿Quieres que te lleve o no?- pregunto sin mirarla, acomodando su mochila y ella lo miro nerviosa, nunca en su vida se le había hecho tan difícil hablar.
- S-Si.- contesto como si fuese lo mas difícil, pero se alegro de haberlo hecho, iba a caminar con el hasta la casa, aunque no hablaran mucho, ella seguía siendo feliz.
El muchacho se volteo hacia a ella para decir algo, pero en ese momento sintió una gota proveniente desde el cielo que caía en su nariz, miro el cielo y noto que comenzaba a llover, cada vez con mas intensidad.
- Ah…- escucho a Sakuno decir, cuando bajo la mirada buscándola ella estaba caminando hacia la entrada, la siguió caminando un poco rápido para alcanzarla.
- ¿Qué sucede?- le pregunto y ella continuó caminando, pero aun así lo miro por encima del hombro.
- Buscare mi mochila, adentro tengo un paraguas.- Ah. Con que era eso.
Entraron a la cancha donde ella había dejado su mochila, como era un poco pesada la dejó allí en lo que buscaba a su abuela. Normalmente estaba junto a otras muchas mochilas, pero bueno… el que el objeto estuviera solo significaba que el colegio estaba solo o al menos en su totalidad. Busco el paraguas dentro de su mochila, encontrándolo entre pelotas y una sola raqueta de tenis, una vez en sus manos, lo abrió, siendo lo suficientemente grande como para cubrir dos cabezas. Tomo la mochila y camino hacia Ryoma sonriendo, transmitiéndole el mensaje de que ya se podían ir y así el lo hizo.
…
La lluvia caía en grandes cantidades ya para cuando habían llegado a la casa de Sakuno, se detuvieron frente a la puerta de la casa y el silencio entre ambos se cernió entre ellos, solo quedaba el sonido relajante de la lluvia.
- Um… ¿quieres el paraguas?- Ryoma la miro con los ojos abiertos y ella no se atrevió a hacerlo, su mirada le causaba un montón de emociones. – Mañana me lo devuelves¿si?-
El chico tomo el paraguas como aceptando su oferta, quería decir algo, pero no sabia que, el tiempo pasaba y su oportunidad de decir algo, se le escapaba de sus manos hasta que finalmente se dio por vencido…
- Adiós.- dijo simplemente caminando hacia la lluvia por donde se perdió y fue cuando esto paso, que Sakuno entro a su casa, teniendo la sensación de que Ryoma quiso decirle algo.
…
La Tomoka triste y en necesidad de consuelo había sido reemplazada por una Tomoka definitivamente mas parecida a la amiga que normalmente conocía, estaba hablando muchas cosas, sonriendo y con una energía encendida, pero no como antes, como cuando le daba apoyo a Ryoma. Y se le hacia difícil creerlo, sentía que se estaba esforzando… y si así era, entonces hacia un buen acto.
La muchacha había venido muy bien preparada a su casa, trayendo su uniforme escolar para el día siguiente y otras cosas necesarias también.
Pisaron el terreno escolar sin dejar de hablar, Tomoka era la que mas hablaba, su sonrisa se mantenía y estaba muy atenta a cualquier tristeza que pasara por su rostro, le preocupaba que encerrara esos sentimientos, pero… tampoco era bueno que se dejara dominar por ellos, tal vez… eso era lo que ella quería.
Sin darse cuenta, las dos pasaron al lado de una figura que ambas conocían muy bien, pasando por desapercibido ante los ojos de Sakuno que estaba de espaldas a el, pero Tomoka cuyo ojo no fallaba, lo detecto debajo de uno de los árboles de cerezos… a Ryoma, sus brazos tras la cabeza, recostado del tronco del árbol mientras apreciaba el cielo, bueno… no apreciando, sino mas bien viéndolo, pues estaba nublado. Su sonrisa se amplio ante la emoción de verlo, ya hacia tiempo que no lo veía, ni siquiera de su presencia se percataba, seguramente por la depresión y con rapidez, tomo los hombros de Sakuno, volteándola hacia la dirección de Ryoma, esperando que ella lo viese.
- ¡Mira!- exclamo emocionada, admirando la belleza del chico que no dejaba de impresionarla.
- ¿Eh?- fue lo que dijo mirando hacia todos lados, menos a donde tenia que hacerlo.
Dejo escapar un suspiro de exasperación, su amiga tan distraída como siempre, tomo su cara entre su mano diestra por los lados y la movió hacia al frente, para que pudiera verlo.
- ¡En los árboles¡Ryoma!- le dijo con el entrecejo fruncido.
- Oh…- fue lo que pudo decir al verlo, deseando acercársele, decirle "hola" y hablar con el, si, claro, en sus sueños, su personalidad no le permitía hacer eso, pero lo que si permitía era darle las sensaciones de adolescente enamorada.
- ¡Es tan guapo!- exclamo con admiración, con la obsesión que aun no la abandonaba, admirando su bello rostro, imaginando su cuerpo atlético bajo ese uniforme.
Sakuno sonrió admitiendo que ella tenia la completa razón de pensar así… el era guapo, sexy, hermoso, talentoso y muchas otras cualidades que le había encontrado en sus pocos años observándolo ver tenis. Nunca se acercaron mucho, pero cuando lo hacían el siempre parecía ser distante, hablaba muy poco y era muy serio… le decepcionaba, le entristecía, porque solo aclaraba que sus posibilidades de estar con el era un completo y redondo cero.
Comenzó a caminar un poco dolida recordando el porque no le decía de sus sentimientos, ignorando a una Tomoka molesta que la seguía regañándola por no permitirle admirar lo suficiente de Ryoma, pero simplemente no le presto atención, se sumergio en sus pensamientos sin percatarse de dos ojos puestos sobre ella.
…
Por ese día la escuela había terminado las clases, pero desafortunadamente quedaban asignaciones por hacer y proyectos por terminar. Dejo escapar un suspiro exhausta, algún día moriría de estrés, pero estaba tranquila, se sentía mejor sabiendo que su amiga lo estaba. Con la mochila en manos camino hacia el vestidor de niñas para cambiarse y comenzar sus practicas de tenis, las cuales terminarían pronto si lloviera. Y ahora estaba tarde a sus prácticas luego de intentar convencer a Tomoka de dejarla ayudarla con la limpieza del salón tras la apuesta que hizo con una rival suya, pero… esta no lo permitió.
Su mente estaba en otra parte, pensando cosas que le preocupaban… amor, amiga, que sin darse cuenta, abrió la puerta equivocada y entro al vestidor al que NO debía de entrar. Se aventuro dentro de este, el cual estaba vacío… seguramente porque las niñas habían terminado de vestirse. Era extraño… lo encontraba diferente. Dejo su mochila en el suelo, abriéndola y sacando de su interior la ropa que usaría. Se volteo y encontró con dos ojos que la miraban bastante sorprendidos, bien abiertos y preguntándose porque rayos ella andaba en el baño de chicos y a punto de desnudarse…
- ¡R-Ryoma!- grito sorprendida bajando de inmediato la camisa que estaba a punto de quitarse y sin soltarla bajo la cabeza, pero sin dejar de mirarlo, con el fin de ocultar su sonrojo. - ¿Qué haces en… en el vestidor… de las chicas?- pregunto nerviosa y muy rápido.
El chico frunció el ceño esperando que ella no lo tomara como alguna clase de pervertido.
- Este es el vestidor de chicos.- respondió simplemente tomando la camisa de titular, fue entonces que se percato de que estaba con el torso al descubierto y se sonrojo el doble: por lo que dijo y pues…
- P-Pero… y-yo… ¡Estoy segura de que este es…!- en cuanto miro hacia a su alrededor se percato de algunas diferencias con el vestidor de las niñas y sintió sus piernas a punto de caerse, sintió que iba a llorar.
Sin importarle lo que podía parecer o como podría verse, se dejo caer al suelo, sentada sobre sus piernas, sus manos frente a las rodillas, la cabeza inclinada incapaz de verlo a la cara y comenzando a llorar.
- Lo siento.- fue lo que pudo decir entre sollozos, sintiéndose estúpida, avergonzada. ¿Qué pensaría ahora el de ella? De seguro ahora creía que era una tonta despistada y ciega o alguna clase de prostituta a ser (por no decir la otra palabra) que vino al vestidor de niños o a coquetear con el y desnudarse o a hacerlo frente a muchos otros chicos. Se reiría, se burlaría, la llamaría tonta, le diría a todos y esos todos le dirán a otros y seria la burla de toda la escuela o seria lo contrario… la llamarían prostituta (de nuevo, por no decir la otra palabra) y seria asqueada por todos, pero lo que mas le preocupada era él… ¿Qué pensaría de ella? Oh Dios… que vergüenza.
La miro sorprendido, como se desplomaba a llorar en el suelo y pedir disculpas por haberse metido en el vestidor de chicos y casi desnudarse allí, le había sorprendido aquello y comenzó a pensar que algo le había picado, pero era que estaba despistada, solo eso… sin dudarlo, sin pensarlo, se arrodillo frente a ella e inclino un poco su cuerpo, tratando de alcanzar la altura de su cabeza para poder mirarla.
- Hey… no llores…- le dijo de una forma tan suave, queriendo consolarla o hacerla sentir bien y su tono fue suficiente para hacerla sentir mejor, pero… ahora pensaría que era una llorona, casi llora nuevamente… - No le diré a nadie… además, te he notado extraña, no es tu culpa andar distraída…- ¿la notó extraña¿Desde cuando le notaba algo extraño a ella? Se sonrojo increíblemente y aquello evito que alzara la cabeza para agradecerle.
- Tengo que irme.- dijo rápidamente y sin mirarlo, se volteo hacia su mochila y sin preocuparse por cerrarla de nuevo, corrió en su huida a la salida.
Ryoma se quedo por breves segundos con los ojos abiertos, sorprendido por la manera en que salio corriendo y lo dejo así no mas, pero luego su cara se relajo dejando ver una sonrisa leve, pero muy sincera. No importa… hablaría con ella luego, agarro la camisa que dejo a unos centímetros a su derecha y se dispuso a ponérsela.
…
Termino de acomodar las sillas en su lugar y se sentó en una mientras recobraba el aliento de tanto trabajo para obtener un salón inmaculado que de seguro al próximo día estaría sucio por la falta de sensibilidad de los que lo habitarían, no les importaría lo mucho que se esforzó y de pensarlo se arrepentía de haberse esforzado tanto. De pronto se levanto con energía, el ceño fruncido y una sonrisa en su rostro, dejaría de preocuparse por algo así, después de todo, ella haría lo mismo. Tal vez debió aceptar la ayuda que Sakuno le ofreció, pero no… sacudió su cabeza recordando su orgullo y como perdió la apuesta contra esa… esa… que dizque se proclamaba la novia de Ryoma solo porque se creía bella. Si, claro… solo era una… cualquiera y para demostrarle quien merecía a Ryoma, compitieron varias veces, pero perdió. Solo seria por hoy, pronto le demostraría que ELLA era quien merecía a Ryoma.
Se acerco a su mochila puesta en uno de los pupitres cuando de pronto la imagen de la tarde llego a su mente y recordó a Ryoma recostado en ese árbol… se veía tan sexy y admitía que cuando las chicas se le acercaban, siquiera para hablarle, se ponía celosa, muy celosa… el era suyo, SUYO, con mayúscula para que comprendieran el mensaje. Suyo o de nadie.
- Eres mío… mío…- se decía sonriendo, acomodando sus cosas dentro de su mochila.
Y en sus celos se incluía a Sakuno, quien veía mas a Ryoma que ella, la envidiaba por eso y el hecho de que hablara con el. Y… también la envidiaba porque era feliz con lo que tenía mientras que su propia vida se derrumbaba por culpa suya… ¡No! Ahora sabia que era de sus padres.
Su mente la llevo a esa tarde, cuando ella y Sakuno miraban a Ryoma, mientras ella lo deseaba, Sakuno parecía querer comérselo con la vista, la boca abierta y sus mejillas rosadas¿Qué imaginaba¿Alguna clase pensamiento pervertido¿Quién se creía que era? Deseo por un momento arrancarle los ojos o reclamarle, sintió celos… de nuevo, solo porque lo veía y se sonrojaba, pero afortunadamente solo camino lejos, le grito porque se iba y la dejaba sola, aunque también se alegraba… si, se alegraba de que dejase de ver a Ryoma.
Pero… ¿Por qué? Esa era la pregunta que últimamente tenía en mente. ¿Por qué le tenia celos a las chicas que se le acercaban a SU chico? Era… tonto, estúpido. Era… era… ¿una obsesión? Pero… ¿desde cuando¿Cuándo fue que su obsesión por el príncipe del tenis había dejado de ser simplemente atracción hacia su físico? Ahora… lo deseaba y… lo tendría¡al diablo con la obsesión! Ella no estaba obsesionada, ella lo amaba.
…
Si, las prácticas habían terminado un poco mas tarde de lo que había pensado, solo porque la lluvia no había caído, nada estaba a su favor en ese día, primero el baño y el colmo era que Ryoma tenia que estar allí, pero bueno… mejor el que cualquier otro y aun recordaba como le había hablado, con comprensión, consuelo… ni siquiera se dio cuenta de que había parado de recoger su mochila quedándose solo para sus pensamientos, últimamente estaba muy distraída pensando, algunas veces solo mirando un punto fijo.
La persona se acerco tras suyo, ni siquiera percatándose de su sombra sobre ella, tan despistada como últimamente lo estaba y comenzaba a preocuparse. Un poco dudoso, tomo su hombro suavemente y ella se asusto, volteando rápidamente más como un movimiento defensivo que por otra cosa. La miro con sus ojos de gatos abiertos un tanto sorprendido, pero luego se aflojaron, al verla sonrojarse…
Ah, estaba allí con el y con algo de discreción, sin que el se diera cuenta, logro ver que estaban solos¿Por cuánto tiempo estuvo pensando? Pero no importaba, lo miro, concentrándose en sus ojos, perdiéndose en ellos, sin importarle lo mucho que se sonrojaba y noto que en sus ojos había algo diferente en ellos, no sabía que era… no lograba saber que era.
El momento se vio interrumpido cuando Ryoma de pronto parpadeo a la vez que buscaba otra cosa que ver y ella se dio cuenta de lo directa que había sido al verlo de esa forma a sus ojos.
- Ah… em… lo lamento…- se disculpo luego de pensar en algo para distraerlo de reflexionar de lo que, probablemente había visto al verla tan concentrada en sus ojos.
- ¿Eh?- fue lo que contesto sin comprender bien a lo que se refería.
- Eh… me refiero a… haberme ido de esa manera… d-del… vestidor…- tartamudeo moviendo los dedos nerviosa tras su espalda, de solo recordar el incidente se sonrojaba, no sabia si mas.
- No… no te preocupes…- comprendía su reacción, tal vez su actitud había sido un poco directa, algo que el no había hecho antes, frunció el ceño. Maldito Momoshiro, la próxima vez no le haría caso.
Además¿para que se molestaba en ganar puntos con ella? En ser amable, en estar con ella, en hablar con ella, cosas como esa. ¿Por qué? No le encontraba el punto. Solo le confeso a Momoshiro que le atraía la muchacha, solo un poco… recalco con indiferencia, solo en caso de que Momo se imaginara cosas que no eran¿y que hizo? Eso mismo, imagino cosas que no eran. Comenzó a relatarle un futuro estúpido al que caso casi ni le hizo y luego comenzó con consejos que no estuvo seguro de querer seguir, pero lo ha estado haciendo sin darse cuenta.
Y volviendo al tema, solamente le atraía un… poco. Si, un poco.
- Si te gustara un poco, no te sentirías como te sientes.- fue lo que le dijo una vez, muy serio. Y a eso se refería a pensar casi todo el tiempo en ella, a sonreír cuando recordaba algo de ella y cosas cursis, así como en los libros románticos o novelas dramáticas.
- Em… gracias…- interrumpió ella sus pensamientos sonriendo algo nerviosa, esperando que el no se diese cuenta, pero se daba cuenta y odiaba eso, sentía el impulso de decirle, pero… ¿sería el momento?
- ¿Hmm?- solo dijo sentándose en el banco, al lado de su mochila mirando hacia al frente.
- Por guardar el secreto…- la miro confundido sin comprender muy bien a que se refería y ella casi ríe de su estupidez. – Quise decir… a lo… del vestidor.- agrego y el chico solo hizo un pequeño "ah" comprendiendo y volvió a mirar hacia al frente, pero no dijo nada mas.
Dejo escapar un suspiro de derrota, sabiendo que era inútil, el no hablaría con ella, no conversaría con ella, pero… ¿Por qué había venido entonces? Lo miro sin dejar de acomodar sus cosas, claro, con discreción, no quería que el se diese cuenta de que ansiaba por saber a lo que había venido.
- Oye…- susurro apenas audible para ella, era lo que esperaba y se volteo hacia a el sonriendo, observando como si levantaba del banco.
- ¿Si?- contesto ansiosa por saber a que había venido.
- Tengo algo importante que decirte…- fue lo que salio de su boca como si se gobernara por si misma, casi se golpea por haberlo dicho, encontrándose en una situación… difícil, diablos, Momoshiro tenía algo que ver. Tal vez su confianza en si mismo (y se refería a su confianza en todos los aspectos, no solo en el tenis) se le estaba pasando a si mismo.
- ¿Qué es?- pregunto inclinándose para poder ver sus ojos, pues la cabeza del muchacho estaba inclinada, negándose a subirla.
Pero antes de que pudiese agregar algo mas, el la miro con una decisión que nunca había visto cuando estaba con ella, era… difícil de definir, pero la hizo sonrojar levemente, como si su interior supiese lo que pasaba.
- Yo… este…- nunca en su vida había estado tan nervioso, planeaba decirle lo que pensaba sobre ella, lo que el sentía por ella, pero parecía que en el fondo no estaba preparado. - ¿Quieres salir a alguna parte?- fue lo salio de su boca en medio de su nervios y podría decir que estaba preparado para golpearse por su idiotez, pero no lo haría porque estaba ella ahí.
Se quedo mirándola esperando una respuesta, que no haya metido la pata invitándola a alguna parte y entonces vio que ella se sonrojaba levemente, lo que lo hizo fruncir nuevamente, ahora no era el momento de sonrojarse, lo ponía mas nervioso.
- Em… me gustaría, pero… le dije a Tomoka que caminaríamos juntas a la casa.- se excuso mirando discretamente a Ryoma esperando que no hubiera señales de que ella lo estaba rechazando o algo por el estilo, pero seguramente a el no le molestaría.
Se sintió de alguna forma triste de que ella lo rechazara, pero intento no demostrarlo demasiado, aun no estaba seguro de lo que sentía, entonces se giro levantando una mano en el aire siendo esta su despedida.
- Nos veremos luego.- dijo antes de que Sakuno tuviera la necesidad de decir algo.
- Ryoma.- tuvo la urgencia de gritarle, pero se contuvo o el pensaría que estaba loca, en su lugar, lo llamo tranquila. – Um… ¿no puede ser otro día?- pregunto tímidamente sonándole aquello de alguna forma algo… directo.
Alzo las cejas sorprendido por la repentina pregunta, pero luego sonrió levemente, hipnotizándola por un momento con su mirada.
- Claro.- se permitió aceptar, girando su cabeza hacia al frente, retomando su camino hacia la salida.
Aquello fue… extraño y demasiado, por un momento pensó que esa conversación llevaría a algo más que una simple invitación, pero no lo fue y aunque no haya sido así, se sentía feliz y estaba segura de que nadie más arruinaría su día, nada ni nadie.
Sin darse cuenta, sumergido en lo que podría decirse, felicidad, paso por el lado de una Tomoka que lo observo incrédula, sin creer que ellos dos estuviesen hablando y a SOLAS, ni siquiera se había percatado de su presencia y continuo caminando como si no existiese por la salida, dejándola boquiabierta y llena de celos que bien sabia que no tenían sentido, y hacia Sakuno, su amiga que la quería y la apoyaba en esos momentos tan difíciles de su vida, pero si se atrevía a tocar un solo pelo de Ryoma, no dudaría para nada en hacerla arrepentirse.
- Tomoka.- llamo con la mochila en manos, sonriendo feliz, pero lamentablemente ella no compartía su felicidad.
- Oye… ¿Qué hacías a solas con Ryoma?- pregunto directamente, el ceño fruncido y casi demostrando lo obvio, pero aquello no le importaba mas que la respuesta.
- Um… ¿hablando…?- contesto confundida¿Qué le pasaba a Tomoka¿Por qué tan enojada?
- Ah…- ¿acaso pensaba que creería en eso? Pues no, entonces fingió sonreír de manera pícara y traviesa, acercándose con intenciones de sacarle la verdad. – Te gusta Ryoma¿verdad?- se obligo a hacerlo parecer una pregunta mas que una realidad y se quedo mirándola manteniendo su mascara, la vio sonrojarse increíblemente como si hubiese descubierto alguna clase de secreto intimo.
Y le molesto. Porque su sonrojo comprobaba lo obvio, su supuesta amiga estaba enamorada de Ryoma, SU príncipe y aquello no se lo perdonaría. Además… le estaba ocultando un secreto¿Qué no eran "amigas"?
- Y-Yo… em…- balbuceo sin saber que decir, sintiéndose descubierta, de manera tan repentina y no era que desconfiaba de su amiga, simplemente no encontraba la forma de decirle algo que le costaba hablar.
- Bah… no me digas entonces…- dijo rendida, volteándose hacia la salida, dejando a una Sakuno muy sorprendida, que la observo sintiendo en su tono algo de frialdad, algo de enojo, pero… ¿Por qué?
¿Acaso porque se negaba a decirle?
La siguió sin dejar de mirar su espalda con fijeza, como si con ello pudiera leer sus pensamientos y la razón de su frialdad, pero luego de un tiempo, en el que espero que Tomoka le dijera algo, nada… suspiro rindiéndose y dejo de mirarla tanto, bajando la mirada algo dolida, pero aun así, culpándose por ser tan reservada y no haber dicho algo.
Continuara…
En serio, no creí que este capitulo llegara a ser tan largo, se supone que fuera todo de una vez, pero creo que lo cortare hasta aquí. El próximo vendrá todo lo que esperan (creo). Y contestare sus preguntas directamente si terminan teniendo dudas, solo colóquenlas enumeradas en el review. Em… y bueno, espero que por favor adivinen, ya creo que hay bastante.
Y en cuanto a lo que Tomoka le dijo a Ryoma en el hospital, creo que será obvio en el próximo capitulo -0-
Por cierto. No lo mencione, pero si se preguntan porque Momo sigue en Seigaku, fue que tuvo un mal año escolar gracias a estar distraído comiendo en clases xD y lo tuvo que repetir… oxo adiós.
Lucid K. Nightmare
