N/A: ¡Sorry! Lamentablemente no pude terminar todo, pero tiene que ser el próximo capitulo… es muy largo, de 18 páginas (aun falta mucho por decir)¡es el mas largo de todos los capítulos! xD Este es más RyoxSak, así que disfruten… y ahora si tendrán idea completa de lo que paso (espero . .).
Disfruten..
Capitulo 7: Cita y amenazas
La cama de su habitación estaba repleta de ropa, casi toda la que tenía en su armario estaba regada sobre su cama, en busca de la ideal en su cita con Ryoma, la cual se decidió el día anterior, viernes… Solo se dijeron que sería ese día, a esa hora, pero aun no sabia exactamente lo que iban a hacer, ni a los lugares que iban a ir. Confiaba que eso quedaba en manos de Ryoma.
De tantos cambios de ropa que hizo para encontrar la adecuada, se decidió por algo simple que Sakuno Ryuzaki usaría en algún día casual. Entonces comenzó a recoger el "pequeño" desorden que había formado sobre su cama, apresurándose por si acaso el muchacho venia en cualquier momento. Quería dejar todo listo, no quería dejar evidencia que estuvo en un grave dilema por buscar la ropa correcta y ¿Quién podría entrar a su habitación? Su abuela, claro y se burlaría de ella, lo mas seguro.
- ¡Sakuno!- la llamó su abuela desde el piso de abajo, sacándola de su tarea, que afortunadamente acababa de terminar, justo a tiempo.
- ¿Qué?- respondió levantando el tono suficiente para ser escuchada, dándose los últimos toques a su cabello trenzado.
- ¡Ryoma esta aquí!- contesto como si fuera algo normal y su cuerpo se congelo, pero su cara se calentó de la vergüenza.
Tal vez avergonzarse así era una estupidez, solo por ser ella en su casa, con su abuela y ese era el punto si quería tener una relación con el, pero la verdad temía que se hiciese ideas erróneas de ella y que la dejara porque la consideraba… em… ¿gritona?
Sacudió su cabeza levemente, esperando que el sonrojo de vergüenza abandonara su cara y salio por su puerta, caminando a paso rápido por las escaleras y tan pronto toco el penúltimo escalón de la escalera, ambos, Sumire y Ryoma la miraron llegar.
- Um… hola…- saludó tímidamente usando también su mano y se paro al lado de su abuela, que le hecho una ultima mirada acompañada de una sonrisa.
- Bueno… no se alejen demasiado.- le advirtió a Ryoma que seriamente asintió la cabeza, prestando atención por su propio bien o seria la presa de la furia de una normal abuela protectiva. – Cuidado con los extraños, vayan a lugares no muy peligrosos, no quiero que estén solos, estén rodeados de mucha gente, no tengo miedo por lo que puedan hacer ustedes, tengo miedo a cualquier ladrón o agresor.- continuo diciendo levantando su dedo hacia a el, advirtiéndole que le hiciese caso… y Sakuno tuvo que evitar reírse a lo ultimo que dijo. – La quiero en menos de tres horas y…-
Así continuo la carta de advertencias a Ryoma, lo cual era normal, pues esta era la primera vez que la muchacha tenia una cita y la abuela hacia un papel normal como la que cuidaba de ella. Solo era en lo que se acostumbraba a que su nieta estaba creciendo y madurando y Sakuno agradecía que Sumire no era como otros padres o abuelos, que no les permitía a sus hijos siquiera tener novios.
Y si Sumire hubiera sido así, de seguro esta cita sería a escondidas.
- ¡Y cuidado con los autos!- les grito una vez estaban bastante lejos provocando que Sakuno dejara escapar una pequeña risa.
Ryoma la observo con las cejas levantadas, sin encontrarle mucho la risa a que una abuela protectora lo estuviera bañando con advertencias y si no le hacia caso también corría el riesgo de que se vengara de ella de alguna forma en sus practicas de tenis, después de todo también era su profesora.
- Es la primera vez que escucho algo semejante… nunca me sentí tan… amenazado…- comento de pronto cuando estuvieron lo suficientemente lejos como ya no ser vistos por la abuela protectora y Sakuno lo observo entre sorprendida y feliz.
Sorprendida porque estaba hablando con ella, como tratando de entablar una conversación, no como la vez anterior… pero bueno esta vez era una cita, eso era normal. Y estaba feliz por lo mismo, porque estaba en una cita y sus miedos por hablar y ser avergonzada como la vez anterior eran innecesarios.
- Si, pero es normal ¿no?-
- Aja, pero es extraño…- continuó recalcando usando un tono extraño, que nunca había escuchado… algo así como un niñito pequeño.
Algo así no le causaría risa, sino la haría sonreír divertida, pero era Ryoma el que mostraba un lado que nunca había visto y no pudo evitar reírse un poco, reprimiendo la mayoría de la risa, a lo que el la miro con una ceja levantada tratando de buscarle la risa.
- ¿Por qué te ríes?- pregunto y ella solo lo miro sonriendo.
- Nunca te había escuchado hablar así…- contesto.
- ¿Y?- pregunto sin encontrarle la risa aun.
- Me da risa…- aun no comprendía y su cara confundida lo demostraba. – Ya sabes… es verle ese lado divertido de alguien que no esperas… como una persona muy seria, haciendo algún chiste estúpido… ¿entiendes?- intento explicarse y Ryoma comprendió sonriendo levemente.
- No creí que tuviera ese lado… "gracioso"…- miro hacia al frente.
- Yo tampoco… siempre te he visto como una persona seria… em… callada, de cortas palabras y oírte hablando como un niño pequeño… me sorprende y a la vez me divierte…- siguió hablando, las palabras fluyendo de sus labios, sintiéndose libre, sin ese "algo" que existía en ella, que provocaba la timidez de siempre.
En cuanto subió la mirada para verlo, lo encontró con los ojos puestos en ella, interesado en lo que hablaba y se dio cuenta de que estaba siendo extraña hablando de esa forma, tal vez estaba asustándolo con tanta palabrería.
- Ah… lo siento…- se disculpó alejándose un poco, sonrojada.
- ¿Eh¿Por?- preguntó sin comprender a lo que venia esa disculpa.
- P-Pues… de pronto hablo así de cosas sin sentido…- respondió hablando con rapidez por los nervios y lo miro sin alzar demasiado la cabeza. – Te molesta¿cierto?-
Se quedo callada analizando sus palabras hasta que relajo su expresión y negó con la cabeza.
- Nah… solo que yo nunca te había visto hablar así… libre y sin temor…- la chica lo observo algo avergonzada, el sonrojo evidente en sus mejillas. – Bueno… si… cuando te acompañe con el viejo Aritatsu…- eso la sorprendió.
- ¿Te acuerdas de eso?- pregunto sin ocultar su sorpresa y el la miro con el ceño fruncido, un poco molesto por ser interrumpido.
- Claro…- se volvió a poner roja tras darse cuando de que el recordaba eso, pensaba que lo había olvidado. – Y déjame terminar…- ella asintió presionando los labios para asegurar que ninguna palabra saliera. – Bueno… esa vez hablaste mucho, pero ahora siento que tus palabras salen libre… y no forzadas…- la confusión en el rostro de Sakuno era evidente y simplemente dejo escapar un suspiro. – Digo… que no… ah… olvídalo… solo te confundo… y a mi también…- ella abrió su boca para decir algo. -…yo me entiendo…- dijo antes de que dijese cualquier cosa.
- Em… de acuerdo…- fue lo que pudo decir, aun confundida sin comprender mucho, pero ese era Ryoma… alguien que no sabia muy bien como colocar sus pensamientos en palabras.
…
- En serio, cada vez que lo hace me da tanta vergüenza…- de solo decirlo y recordarlo se ponía un poco roja a lo que Ryoma dejo escapar una pequeña risa.
- Si te sonrojas ahora, no me quiero imaginar cuando ella lo hace…- comento refiriéndose a su sonrojo evidente.
Ella abrió los ojos deteniendo la risa, para mirarlo con los ojos abiertos.
- ¿Me sonroje?- pregunto nerviosa.
- Mírate a un espejo…- contesto con una sugerencia sin despegar sus ojos del camino.
- Em… ¿tienes uno?- su tono sonaba tímido, pues si ella no se daba cuenta ahora de que estaba roja y el si, entonces… ¿Cuántas veces se había dado cuenta de que se sonrojaba cada vez que estaba cerca?
- No.- contesto frunciendo el ceño, eso era obvio, si tuviera uno seria de esos chicos que velan demasiado por su apariencia y de seguro seria más vanidoso.
- Rayos…- susurro con las manos en respectivas mejillas, encontrando algo de calor emanando de estas, mas porque Ryoma se daba cuenta de cada vez que se sonrojaba, incluso cuando ella no lo sentía.
Sin darse cuenta, se habían detenido frente a la puerta de su casa, llegando justo en el tiempo que su abuela había indicado, probando Ryoma que era responsable y cumplía con su palabra de cuidar de la muchacha tal como Sumire quería. Sakuno levanto los ojos por un momento sin reconocer su casa, pensando que se habían detenido en alguna calle, pero cuando lo reconoció camino hacia la puerta, admitiendo que aquellas horas se habían ido rápido y que deseaba que volvieran, la había pasado bien.
Pero cuando te diviertes es cuando el tiempo más rápido pasa. Además, ella esperaba que esta no fuera la ultima vez que se encontrarían y que seguirían teniendo memorias juntos, bueno… si el se había divertido de la misma forma que ella. Le quitó el seguro con la llave a la puerta y sin haber girado la manija, pero con la mano cerrada en esta se volteo hacia a Ryoma sonriendo.
- Me divertí mucho…- dijo sintiéndose muy feliz y Ryoma la observo sin responder su sonrisa, sentía lo alegre que estaba. De alguna forma había esperado que el sonriera y le dijera lo mismo, era por eso que se quedo parada por un momento para que el hablara, pero se quedo callado.
¿Y porque mentir? Le entristeció que él no le dijera que se había divertido. Le entristeció que no hubiera sonreído, al menos para corresponderle. Le entristeció que volviera a ser serio, incluso en el ultimo momento a solas juntos, como si hace horas no hubiera pasado nada.
Se volteo, girando la manija para abrir la puerta, pero antes Ryoma la agarró del codo, halándola suavemente hacia a él y sintió su respuesta plasmada en su mejilla en un suave y húmedo beso.
Se quedo parada en "shock", incluso cuando el se giro alejándose sin decir nada, solo con su normal postura, como volviendo a ser el mismo, pero no le importo si seguía siendo el Ryoma de siempre, ella lo quería así, se enamoro de ese Ryoma y el otro lado que había conocido hoy lo comenzó a querer igual. El lado que solo le había demostrado a ella y no a más nadie, un lado especialmente para ella, que la hacia sentir especial y feliz porque solo era a ella.
En ese beso le había demostrado que se había divertido con ella. Simplemente no lo pudo expresar en palabras porque no era el tipo de persona que decía sus pensamientos en palabras, era esa persona que se le hacia difícil, pero no importaba, porque siempre podía demostrarlo por acciones.
Abrió la puerta finalmente y la cerró tras ella. Dejando los zapatos en la entrada como era de costumbre, comenzó a caminar por ahí, buscando a su abuela para informarle que había llegado, encontrándola sentada en una silla en la sala con un periódico sobre sus piernas y dormida, de seguro por aburrimiento.
- Gracias…- le susurró a distancia sin deseos de despertarla. Ahora mismo no quería hablar con ella, quería primero recordar los momentos de hace rato, los momentos de su primera cita en toda su vida y la primera cita con Ryoma.
…
Lunes y estaba esperando a Tomoka ya hacia bastante tiempo en la mismísima entrada de la escuela para hablar con ella, quien aun seguía molesta con Sakuno, de seguro porque no le confió sus sentimientos hacia Ryoma, pero ahora le contaría todo en cuestión a su cita y le demostraría que si confiaba en ella, que si eran amigas y que sentía no haberle dicho.
Siguió buscando su figura sin cansancio, esperando que no hubiera llegado antes que ella o sino estaba esperando sin razón alguna, pero no encontraba a nadie y cada vez se acercaba la hora de entrar a la escuela.
…
Había llegado mas temprano de lo acostumbrado, debido a que no pudo dormir el día de anoche pensando en cierta persona y tratando de darse cuenta de lo que sentía, porque estaba seguro de que era mas que una simple atracción, además al lado de ella en esa cita descubrió un lado del que nunca supo, del que no tenia conocimiento y se divirtió a pesar de que pensó que no seria así.
No había necesitado hablar precisamente de tenis para divertirse. No había necesitado hablar como le llamaba, forzadamente, no tuvo que hablar sin deseos.
Las palabras habían salido de su boca y se sintió… bien.
Sintió que pertenecía con ella, se sentía tan bien estar con ella, hablar con ella, reír con ella y ni siquiera dudo en besarla en la mejilla, fue un impulso que dejo que tomara control de su cuerpo, pero lo había deseado y sin dudar, lo hizo y no se forzó en lo mas mínimo para detenerse.
Dejo escapar un suspiro sin comprender muy bien lo que sentía mientras dejaba que su pelota rebotara sobre su raqueta, ni siquiera estar pensando lograba que esta se cayera, seguía su ritmo.
Oyó unos pasos detenerse no muy alejado de el, pero tampoco lo suficiente cerca y hábilmente dejo de rebotar la pelota sobre su raqueta, quedando esta inmóvil. Volteo a ver de quien se trataba, encontrándose con unos ojos que lo miraban furiosos, las cejas de la muchacha casi uniéndose y los labios muy apretados, conteniendo las ganas de gritarle todos los insultos que le llegaban a la mente.
- ¿Qué quieres, Tomoka?- consulto recordando su nombre porque había hablado de ella con Sakuno mientras volteaba su vista hacia la raqueta.
- ¿Qué hay entre tú y Sakuno?- pregunto y noto que contenía una ira increíble, suspendió la actividad que planeaba seguir con la raqueta y la miro con el ceño fruncido.
- ¿Por qué preguntas?- si creía que respondería tan fácilmente estaba equivocada.
- Tuvieron una cita¿no?- dijo indignada, hablando como si fuera su novia. Abrió su boca para contestar, pero ella fue más rápida. – No te atrevas a negarlo, ella me llamo para decirme.- y le grito perra a la muy perra, por tener ese descaro.
- No lo iba a negar… si, tuvimos una cita, ayer… fue genial¿no te dijo?- sonrió cínicamente, hirviéndole la sangre si es que se podía mas.
- No, le grite perra y le colgué…- el volteo a verla molesto. – Gracias por decírmelo.- comento con sarcasmo mientras se cruzaba de brazos.
- No es ninguna perra¿Qué no son amigas?- la conversación comenzaba a tomar un mal rumbo, no sabia que ella quería, solo vino a reclamarle como si fuese su novia y llamo a su mejor amiga "perra"¿Qué le pasaba?
- ¡No!- gritó la respuesta que el no esperaba, el se irguió observándola incrédulo. - ¡Ella no es mi amiga¡Una amiga no se mete con la persona que le gusta a la otra!- sus palabras estaban cargadas de rencor, de odio. - ¡Me gustas Ryoma y a ella no le importo eso!-
¿Y que? Quiso preguntarle. Si el sentimiento entre dos personas era mutuo¿acaso eso no valía¿Ella no estaba dispuesta a hacerse a un lado como la buena amiga que fingía ser para hacer feliz a la otra? En lugar de estar peleando por alguien que no le importaba la existencia de Tomoka Osakada.
- ¿Y que?- pregunto después de pensarlo, algo que ella no esperaba. Lo que esperaba era que el le dijera que el estaba loco por ella, que su cita con Sakuno fue solo una estupidez para ver que se sentía… o algo así, pero… le valía sus sentimientos.
- Y-Yo… te amo… ¿no te importa?- pregunto herida, al borde de las lagrimas y el dio un respingo.
- No me refiero a eso…- intento evadir el tener que responder a esa pregunta.
- ¿Y a que?- de nuevo pregunto con ira, como si nunca hubiera estado a punto de llorar.
- A que estés enojada con ella, porque tuvo una cita conmigo… ¿Qué no te importa sus sentimientos?- respondió cruzando los brazos y levantando una ceja.
- No.- el la miro sin creer lo que oía, tan bien que Sakuno hablaba de ella, con tanto cariño y aquí esa misma persona estaba hablando de ella con odio. – Porque no le importo mis sentimientos.- su voz sonaba calmada, pero eso no le quitaba que estaba hablando con odio.
- ¡Y QUE!- grito exasperado, irritado de que ella siguiese con eso. - ¡Qué no te importa que yo corresponda sus sentimientos!- pregunto y ella lo miro con horror, como si eso fuese imposible.
- Eso… no puede ser… ¿tú, el popular Ryoma enamorado de la tonta de Sakuno?- ella se rió de su comentario como si fuese algún gran chiste. En serio, si no fuese una mujer la hubiera golpeado hasta que se arrepintiese, ni siquiera merecía esa clase de piedad.
- Hablo en serio.- mascullo mirándola muy en serio y molesto, nunca lo había visto así.
Ella lo miro de nuevo con ese horror de hace rato y esta vez si le creyó, pues su respiración se agito como entrando en alguna clase de pánico, su cuerpo comenzó a temblar y sus ojos derramaron lagrimas.
- ¡NO!- grito de pronto negando la realidad, le sobresalto un poco, pero se recupero de inmediato y la miro con decisión.
- ¡SI!- grito aun más fuerte y ella se tapo los oídos fuertemente, no quería escucharlo.
- ¡NO!- volvió a gritar.
- ¡SI!- se acerco a ella mientras la muchacha retrocedía. - ¡ME GUSTA!-
- ¡CÁLLATE!- sus gritos se hacían menos fuertes, pero el no bajaría el tono, ella lo había buscado y lo había encontrado.
- ¡SAKUNO RYUZAKI ME GUSTA!- continuó gritando. - ¡Ella me hace sentir vivo¡Con ella no tengo que seguir dependiendo del tenis¡Con ella si el tenis esta fuera de mi vida no me podría importar un mierda!- le grito las verdades.
El tenis siempre había sido el centro de su vida, siempre había hablado de tenis, siempre tuvo problemas a causa del tenis, el tenis ayudaba a resolver sus problemas, el tenis era su vida.
Pero Sakuno Ryuzaki le demostró que podía olvidarse de ese deporte, que podía ser alguien normal, sin necesidad de estar siempre hablando de eso, de meterse en problemas por eso, sin que el tenis fuese el centro de su vida. Ella le demostró que por un momento podía olvidarse del tenis y sentirse vivo, disfrutar plenamente la vida que había pensado que estaba disfrutando al máximo.
El quería sentirse vivo por siempre.
Quería que Sakuno Ryuzaki fuera el centro de su vida por siempre.
Quería que lo acompañara, que fuera su motivación para el sueño de su vida.
Ser el mejor.
Quería que ella le enseñase a ser independiente, que podía vivir sin ese deporte, que había otras muchas maneras de divertirse sin estar siempre dependiendo del tenis.
Quería que ella fuese la que lo guiara, porque por primera vez en su vida, comenzaba a sentirse perdido.
Ahora se daba cuenta de que si ella no estaba con el, no sabría que hacer de su vida.
Solo ser un tenista, pero ¿y después? Cuando se retirara¿Qué pasaría con el¿Quién estaría a su lado cuando el tenis estuviese fuera de su vida?
Quería que alguien estuviese con el para ese momento y esa persona, quería que fuera ella… Sakuno Ryuzaki.
- ¡NO!- grito Tomoka sacándolo de sus pensamientos, por un momento se sintió perdido, pero al verla temblando se dio cuenta de su discusión y como eso lo había llevado a darse cuenta de lo que sus sentimientos eran.
No sabia que decir, el darse cuenta de sus sentimientos aun lo tenia bastante sorprendido y Tomoka aprovecho eso para agarrarlo del cuello de su camisa y acorralarlo contra la pared sin ser demasiado brusca, pero tal vez porque estaba débil debido al llanto, su raqueta se callo al suelo debido a la impresión al igual que la pelota. Lo miro con sus ojos llorosos aun envuelta en horror, sin querer aceptar la realidad.
- ¡Ella te engatusó!- intento convencerlo, mientras quitaba sus manos del cuello de la camisa para acercarlas a su cara, pero no pudo evitarlas pues estaba contra la pared y se dejo tocar, pero sintiendo asco con alguien como ella, que era capaz de traicionar a su mejor amiga y luego hablar mal de ella.
- ¡No!-
Ella perdió el control y dando unos rápidos pasos hacia atrás, extendiendo su mano diestra hacia al lado y con mucha fuerza la estrello contra su mejilla, casi juró que le había dislocado la quijada, pero seguía en su lugar cuando la movió para revisarla. Levanto la mirada, irguiéndose poco a poco pues el golpe casi lo tira al suelo y la miro con el ceño fruncido, iba a decir algo, pero no se espero que la misma mano se estrellara de nuevo, pero esta vez con su otra mejilla, aunque perdiendo algo de fuerza. De nuevo, movió su quijada asegurándose de que siguiera en su lugar y miro a la muchacha.
- Perra…- murmuró y gimió levemente, siéndole difícil hablar, lo golpeo fuerte.
- Ella te engatusó… despierta…- su voz sonaba temblorosa y maldijo que siguiese hablando sobre esa mierda.
El dolor seguía presente y no podía hablar aun, cada vez sentía como el dolor le recordaba como esas manos se estrellaron, las sentía sobre sus mejillas casi con el mismo impacto, la estaba ignorando mientras buscaba un poco de descanso para continuar cuando la sintió empujarlo contra la pared.
- ¡Maldición!- mascullo en dolor, sin gritar demasiado. - ¿Qué quieres matarme?- le pregunto, pero ella seguía ignorándolo, parecía en alguna clase de trance. – Si lo intentas, tendrás graves problemas i…-
- ¡Ella te alejo de mí!- dijo de pronto como si sus palabras la hubieran sacado de sus pensamientos y entonces se acerco a su pecho para llorar. – Yo te amo… tu eres mío…- se sintió enfermo, sintió que estaba traicionando a Sakuno y ni siquiera eran novios. – Yo se que te gusto mas que ella…-
- Ni siquiera te conozco Tomoka.- dijo sin deseos de seguir peleando, las bofetadas le habían sacado la energía y su comentario hacia bastante sentido¿Cómo rayos se había enamorado de el?
- Pero yo si…- gimió en sollozos y se separo de pronto viéndolo con desesperación. – Y… ¡Y podemos conocernos¡Se que te gustare¡Solo dame una oportunidad!- exclamo sonriendo y vaya que se veía desesperada.
- ¡Cómo rayos me conoces!- le grito sin alzar demasiado la voz o le dolería la quijada, que si había resultado lastimada, pero afortunadamente no dislocada.
- Porque te veo jugar tenis, porque veo todo lo que haces… siempre te he observado Ryoma… y… y… supe desde el momento en que te vi que éramos el uno para el otro… ¡Eres mi príncipe!- su relato al parecer la llevo a alguna clase de ensueño porque sonreía feliz.
Esta tipa estaba al borde de perder la razón.
- ¿Y que hay de Sakuno?- pregunto seriamente, esperando que ella dijese algo coherente, algo no egoísta, algo que le demostrase que en ella seguía habiendo una leal amiga.
- ¡Al diablo con ella!- exclamo como si hubiera dado una gran idea y dejo escapar una risa. – No te importa ella¿verdad¿Verdad?- seguía sonriendo y el no respondió.
Se quedo callado y ella lo miro preocupada.
- ¿Ryoma?-
La empujo con fuerza, bien furioso, por ver como esta tipa podía ser tan… egoísta.
Ella estaba provocando que un sentimiento de culpa se gestara en su interior. Por haber separado a dos buenas amigas, por ser el centro de aquel dilema, por provocar ese problema, pero aun así… si ella no fuese egoísta, ella dejaría que Sakuno se quedase con el, seguiría siendo su amiga y esperaría su oportunidad a encontrar la persona indicada, porque no se hablara de un amor no correspondido, el le correspondía a Sakuno. Si no fuera así, ellas hubieran renunciado a él, pero no… ahora una de ellas estaba peleando por el, prácticamente exigiendo amor y con ello, tirando una amistad.
Lo odiaba.
- ¡Eres una maldita egoísta!- le grito con furia, sin mirarla, pues recogía su raqueta y su pelota. - ¡Qué no importa ella¡Prefieres que ella sufra y tu feliz¡Estas siendo egoísta!- continuó gritando, acercándose ahora a su mochila.
- A ver¿Por qué soy egoísta?- lo reto con descaro.
Esta vez se volteo mirándola con el cejo fruncido, sus cejas casi se unían y en sus ojos casi se podía ver el fuego de la rabia.
- ¡Porque tú puedes elegir entre hacer feliz a dos personas o hacer la vida miserable a esas dos personas!- le grito y hubiera deseado poder escupirle para demostrar el asco que le tenia, pero eso seria bastante. - ¡Solo piensas en hacerte feliz a TI!-
- ¿Y QUIENES SON ESAS DOS PERSONAS DE LAS QUE HABLAS?- grito con fuerza, perdiendo el control al igual que el.
- Yo y Sakuno…- fue su simple respuesta, seria y calmada, su nombre no merecía salir en un grito.
- ¡PERO TU NO LA AMAS!- grito comenzando a desesperarse y eso lo irrito mas, lo ciega que era… o lo ciega que quería ser.
- Por un carajo¡CLARO QUE LA AMO!- le grito de vuelta.
Haber gritado que la amaba, le había hecho ver el mundo algo diferente, su vida la veía diferente, sentía que una carga se había quitado de su pecho, la mentira que se creo de que lo que sentía por Sakuno no era relacionado al amor había creado esa carga y se sentía mejor sin ella, no se arrepentía de haber admitido que estaba enamorado de ella… para nada, se sentía mejor, como nunca antes.
Agarro su mochila sin delicadeza, ya con las cosas necesarias adentro y comenzó a caminar dando patadas al suelo, respirando con fuerza y rapidez, tratando de descargarse, de quitarse esa furia.
- Aléjate de ella…- la ignoró hablar su delirio patético y egoísta. - ¡QUE TE ALEJES DE ELLA!- grito con mas fuerza, sintiéndose al borde de la desesperación.
No le contesto, no descargaría más energía, en ese momento el timbre de la escuela sonó.
- Aléjate de ella Ryoma o… o…- dudo por un momento, pero si eso lo alejaría de ella, entonces… - ¡La matare¡SI¡La matare!- no parecía muy convencida y se rió.
- Pfft… por favor… eso no esta en ti…- se burlo de ella, deteniéndose para disfrutarlo un poco.
- ¿Y porque no?- preguntó indignada. - ¡Solo necesito algo con que hacerlo, la ataco y ya, muerta!- sonrió satisfecha, cruzando los brazos.
- Requiere valor… eso no esta en ti…- se volteo para continuar caminando y al verse descubierta, comenzó a entrar de nuevo en pánico.
- ¡Te lo advierto Ryoma!- grito, pero el solo levanto su mano diestra lo suficiente para que ella lo viese y le mostró el dedo del medio.
Se perdió de su vista muy pronto y comenzó a hervir de la ira. Si pensaba que estaba jugando le mostraría que no era así…
…
Llegó justo a tiempo, antes de que el segundo timbre sonara y marcara que había llegado tarde, caminó rápidamente hacia su pupitre y prácticamente lanzo su mochila al lado de este, afortunadamente cayendo donde quería, se sentó furiosa, sulfurando internamente.
El maestro no llegaba y parecía que había faltado, según algunos estudiantes, muy oportuno, así que tímidamente Sakuno se acerco a Tomoka, que por estar sulfurando y pensando miles de maneras de vengarse de Ryoma, no se percato de ella.
- ¿Tomoka?- pregunto inclinándose a verla a los ojos, notando lo furiosa que estaba, tanto que daba miedo.
Por un momento no se dio cuenta, pero su cerebro comenzó a procesar y clavo sus ojos en los castaños de ella.
- ¿Qué?- respondió de mala gana y no se dio el lujo de fingir.
- ¿Te sucede algo?- consulto preocupada, sentándose en el asiento vacío frente a ella, pues su ocupante andaba coqueteando con una chica.
- No.- fue su respuesta y se puso a mirar otra parte, diciéndose a si misma mantener la cordura.
- Entonces… ¿Por qué…?-
Tomoka dio una larga inhalación y luego exhalo todo ese aire… y entonces la miro sonriendo hipócritamente, aquella inhalación y exhalación había enfriado bastante su temperamento, pero no lo suficiente.
- No te preocupes, solo un mal día…- le dijo.
- Ah… ¿Qué suced…?- ¿Qué había sucedido? Quiso preguntarle, pero la muchacha hablo.
- Por favor no me hagas recordarlo…- le pidió forzándose a usar un tono triste.
- Ah…- fue lo que respondió.
Luego de un momento, Tomoka la miro, Sakuno estaba mirando el suelo sin saber que decir y preocupada por ella. Pobre ingenua, creía que eran amigas y que serian siéndolo… NO… no lo serían, solo fingiría hasta que fuese necesario.
- Me dijiste que tuviste una cita con Ryoma…- comenzó una conversación, dándole un pequeño empujoncito a su hombro para sonar pícara y Sakuno se sonrojo mientras reía nerviosa.
- Si…-
- ¿Cómo fue?- se obligo a mostrar interés, aunque por dentro estaba a punto de vomitar.
La sonrisa de Sakuno se amplio mientras no despegaba su vista del suelo, entrando en un ensueño.
- Fue genial… no se, no encuentro palabras que expresen lo genial que fue esos momentos…- volteo a verla sonriendo con un leve rosa en sus mejillas y tuvo que reprimir el deseo de fruncir el entrecejo.
Estaba enamorada.
Y lo odiaba.
- Pero a ver… cuéntamelo todo…- fingió de nuevo interés, como amigas que se cuentan secreto, sonriendo muy "feliz" y esperaba que sus ojos no la traicionaran, pero Sakuno solo miraba otro lado, buscando recordar los momentos y no la miraba directo a los ojos.
Agradecía que Sakuno fuera Sakuno.
…
El día no podía estar mejor, era probable que fuese el mejor de toda su vida. Su mejor amiga la había perdonado por no haberle confiado que quería a Ryoma y le confeso que se había sentido traicionada por no haberle dicho, pero luego se reprendió frente a ella el haber actuado tan tonto y tuvo que convencerla de que no se preocupara. Ahora andaban de nuevo de mejores amigas.
Y aun estaba muy feliz por la cita, no creía que nada la podía sacar de esa felicidad y aunque no había hablado con Ryoma, aun, sabia que tarde o temprano hablarían y tenia fe que él seria como ayer, mostrando ese lado grandioso.
- Hola.- la voz masculina detrás de ella provoco que diera un pequeño salto.
- ¡Ah!- exclamo no muy alto, pero dando a entender que había sido asustada.
Estaba recostada debajo de la sombra de un árbol, leyendo un libro, pero a cada rato era llevada al mundo de los pensamientos y se quedaba por un buen momento sin leer.
- R-Ryoma…- murmuro sorprendida, sonrojándose levemente al hecho de verlo.
El muchacho la miro seriamente, estaba recostado del lado izquierdo del árbol desde el punto de vista de Sakuno y no tuvo intenciones de asustarla, pero le causo algo de risa que tuvo que reprimir.
- Hola…- ella dijo dejando escapar un poco de aire para recostarse de nuevo en el tronco.
- ¿Sabias que aquí me siento a relajarme en todos los recesos?- pregunto calmado y ella abrió los ojos que había cerrado para descansar y sentir su compañía.
Se irguió de inmediato y lo miro sonrojada. Entonces había venido a recostarse del árbol a solas, a disfrutar de su compañía como normalmente hacia, y rayos… ¿Por qué justamente había venido a ese árbol? Ah… porque era acogedor, pero aun así en cierto modo le pertenecía a Ryoma. Casi se levanta para irse, pero el muchacho se deslizo por la madera del tronco hasta quedar sentado, se acomodo y coloco los brazos tras su cabeza.
- Um… ¿en serio?- pregunto viéndolo recostarse, refiriéndose al árbol, haciéndose la tonta o tal vez el pensaría que vino porque el se recostaba ahí… y ¿Por qué le importaba tanto lo que el pensaba?
- Seh…- respondió cerrando los ojos y disfrutando de su árbol favorito, ahora lo disfrutaba mejor porque estaba ella ahí. – Es el mejor… tiene sombra, siempre esta lleno de hojas y vivo… es bueno para relajarse…- tomo un respiro hondo y luego dejo escapar el aire de sus pulmones. – Ahh… y para pensar…- termino por agregar.
Sakuno solo lo miro sonrojada, erguida y preguntándose que hacer.
- ¿Hmm?- emitió el mirando curioso el libro que descansaba en la falda de ella. - ¿Qué lees?- pregunto comenzando a levantarse para tomar el objeto.
En cuanto vio su mano acercarse a tomar el libro que leía, se sonrojo muchísimo y rápidamente lo puso detrás de su espalda, escondiéndolo de el, esperando que creyera que se lo había imaginado.
- Nada.- dio su mejor sonrisa inocente con las manos arriba mostrando que "no" escondía nada. – No tengo nada, creo que…-
Ryoma frunció el ceño al ella reaccionar tan lento, después de que incluso sabia el color del libro y había alcanzado a ver el nombre del autor, aunque solo recordaba que comenzaba en "W". Pero no importaba, cualquier acción que ella hiciera, una acción que consideraba tonta pudiese irritarle si fuese de otra persona, de ella a el le divertía.
- Lo vi…- aseguro aun con el ceño fruncido. – Esta en tu espalda…- se inclino a ver tras su espalda, para asegurarle que no estaba mintiendo.
Sakuno agarro rápidamente el libro, antes de que el lo viera y lo coloco al lado suyo, lejos de la vista de Ryoma.
- No, en serio… no tengo…- intento mentir, pero el de improviso se lanzo sobre ella. - ¡Ah¿Q-Que- que pasa?- pregunto rápidamente y sonrojada, con las manos arriba como si temiera tocarlo.
El se quito de encima de ella y la miro sonriendo mientras sostenía el objeto que buscaba en una de sus manos.
- Eres mala mintiendo…- le dijo en la cara y ella solo bajo la cabeza sonrojada olvidando por un momento que en el poder del muchacho yacía el libro, entonces el miro la portada del objeto con las cejas levantadas. - ¡No!- grito intentando alcanzarlo antes de que el pudiera leerlo, pero el sostuvo su hombro y la mantuvo alejada.
- Hm… Romeo y Julieta…- coloco el libro en la palma de una de sus manos abiertas que no logro alcanzar y la observo con una ceja levantada, según ella con seriedad. – No fue tan malo¿o si?-
Tomo el libro y lo presiono contra su pecho como si fuese algo preciado para ella e intimo, su sonrojo seguía teñido en sus mejillas, pero ya no como antes, miro un punto en el suelo intentando la mirada de el y luego de un rato, se canso y lo miro como si fuera una victima acusada por alguien.
- ¡Qué!- pregunto. – Siempre he querido leerlo…- fue su excusa, por un momento sintiéndose culpable de algo que sabia que no era.
- ¿Y lo entiendes?- consulto un poco sorprendido.
- Si…- respondió colocando de nuevo en su falda, como antes que el viniera.
- Yo he leído fragmentos y no entiendo nada…- comento recostándose en el tronco con los brazos tras su cabeza y los ojos cerrados.
- Um… mi corazón romántico me inspira a entender…- dijo tratando de sonar como un chiste.
- ¿Corazón romántico?- pregunto mirándola sin cambiar de su posición y ella solo volteo a mirar otro lado lejos de su mirada pensando que había hecho un mal chiste. – Pfft…- se burlo.
- No te burles… al menos lo intento…- murmuro.
- Solo bromeo…- ¿el bromeaba? Algo más que descubría. – Pero… yo si no entiendo algo… me aburriría…- comento volviendo a cerrar los ojos.
- Pero tú eres Ryoma…- ese comentario la hizo sonreír ampliamente mientras lo observaba abrir sus ojos levemente.
- Si… y tu eres Sakuno…- el dijo sonriendo levemente a lo que ella se puso un poco a roja.
Se quedaron callados por un momento, el silencio tensaba el ambiente, al menos para Ryoma que no sabia si decirle a Sakuno sobre lo de Tomoka, el hecho de que incluso había llegado a hacer una falsa advertencia… una amenaza con tal de que se alejara de ella.
- Oye… ¿Cómo van las cosas con tu amiga?- pregunto de pronto, abriendo levemente los ojos mientras observaba el cielo como si eso le ayudase a saber si decirlo o no. – Tomoka¿se llamaba?
- ¡Muy bien!- exclamo llena de alegría y pudo sentir sobre el su mirada. – Se disculpo conmigo y yo también lo hice… le conté sobre… em… muchas cosas que me han pasado…- comenzó a decir y tuvo que corregir lo ultimo que dijo a no ser que quería que Ryoma se enterara de lo muy feliz e ilusionada que estaba por la cita.
- Que bueno…- sonrió porque parecía estar feliz, pero otra parte… la más larga estaba enojado o triste… no sabia cual era, pero era porque ella estaba feliz de haberse reconciliado con una amiga como lo era Tomoka…
¿Y ahora que¿Decirle que su amiga estaba "enamorada" de él y quería que se alejara de ella¿Decirle que incluso invento una falsa amenaza para alejarla de ella? De seguro lograría alejarla definitivamente, porque ella pensaría que estaba mintiendo, que estaba levantando falsas acusaciones en contra de Tomoka…
Se sentó descansando la espalda en el tronco, mirando hacia al frente con el ceño fruncido y distraído, pensando que hacer, el haberse silenciado había provocado un poco de preocupación en Sakuno que algo dudosa alcanzo su hombro y comenzó a agitarlo para hacerlo reaccionar.
- Um… ¿Ryoma?- pregunto entre timidez y preocupación, agitando con mas fuerza para que el despertara. - ¡Ryoma!- levantó un poco su tono de voz, mas de lo normal que el finalmente la miro confundido.
- ¿Qué?- pregunto como si el no fuera el problema.
- ¿Te sucede algo?- consulto preocupada y el la miro por unos momentos sin decir nada, encontrando esta la oportunidad para decirle, pero no… la dejo pasar.
- Nada…- susurro y extendió su mano hacia al libro. – Déjame intentar comprender esto… o al menos leerlo…- le explico a su cara confusa y coloco el objeto sobre sus piernas.
Abrió su portada, pasando varias paginas, pasando fugazmente sus ojos sobre algunos párrafos donde se encontraba con muchas veces con las palabras que no comprendía y hacia de ese libro muy complicado… además, no le gustaba leer.
Frunció el ceño luego de un pequeño rato de solo hojear páginas y finalmente se rindió. – Nah… no entiendo…- dijo entregándole el libro a sus manos sin siquiera voltearse.
- Pero no leíste…- ella dijo colocando el objeto sobre sus piernas.
- Pero hojeé…- se defendió.
Por un momento se quedo callado sin saber que decir, ella tampoco supo que decir, el aire se estaba tensando.
- ¿Sabes porque intente jugar tenis?- pregunto Sakuno de pronto sonriendo al cielo oscuro, el único problema de aquel día.
- ¿Por qué te gustaba?- sugirió sin tener la más mínima idea a lo que ella quería llegar.
- No… bueno si, pero ni siquiera soy buena… a pesar de casi tres años jugando hay veces que fallo en los básicos…- respondió.
- Hmm… ¿en busca de tu talento?- pregunto sin saber que más decir, aun sin tener la más mínima idea.
- No.-
- ¿Entonces?- pregunto finalmente rindiéndose, pues nada le venia a la mente.
- Porque quería impresionarte…- contesto sonriendo, la verdad no le importaba lo que el pudiera pensar, pero de pronto sintió el impulso de decirle.
Ryoma se sentó con la espalda recostada del árbol y se quedo mirando hacia al frente, esperando que ella continuase.
- ¿Por qué?- consulto intrigado.
- Desde que vi, me agradaste y quería verte de nuevo.- eso no respondía a su pregunta. – Yo decidí jugar tenis porque tú lo jugabas.- Ah… ahora entendía. – Quería acercarme de alguna forma a ti y pensé que podría empezar a conocerte por medio del tenis… y hablar sobre eso hasta que… no se… tal vez pensé un poco tonto…- continuo con su confesión y pesar de que no había logrado ser muy buena en el tenis, no se arrepentía de haber entrado al equipo de la escuela porque ahora estaba aquí… junto a Ryoma.
- ¿Y porque por mi?- pregunto aun sin mirarla. - ¿No crees que pudiste valorar tú tiempo en algo mejor?-
- Nah… no me arrepiento…- sonrió entrando en sus recuerdos. – No importaba si significaba hablar con ese chico que me cauti-impresionó con su grandiosa habilidad…- se explico ocultando la palabra "cautivó" por "impresionó".
Y lo que había pensado había acertado, pudo hablar, acercarse y hablar sobre cosas del tenis con el, con Ryoma. Pero además de eso, se había enamorado, había descubierto muchas mas cualidades en Ryoma de lo que pensó, cualidades que el solo le había mostrado a ella, el la estaba haciendo sentir especial y todo las veces que se desilusiono porque el parecía no estar interesado en ella, parecían ahora ser recompensadas con esta felicidad que no cambiaria por nada.
Ella amaba el tenis porque fue el puente que la hizo conocer a Ryoma y ver muchas cosas grandiosas.
Ryoma se quedo callado por un momento, pensando en lo que ella dijo, sentía que en sus palabras había encontrado lo que el quería escuchar para decirle lo que el sentía, porque a pesar de que no la conocía mucho, sentía que la conocía mas que nadie, el día de ayer lo había comprobado, le hizo ver la verdadera Sakuno, de la que estaba enamorado.
La Sakuno que quiso conocerlo precisamente a él le hizo ver otra parte de su vida, una que estaba escondida y que ahora le hacia ver las cosas diferentes, que el tenis no era lo único en la vida, que podía sentirse vivo si así lo deseaba.
La quería junto a el, que lo acompañase en el camino a su sueño que el motivo de hacerla orgullosa y merecedor de ella fuese suficiente para ganar junto con su deseo de ser el mejor.
Quería besarla, no importaba como se viera, no importaba si se veía rápido o muy directo, lo que importaba era que algo le decía que era el momento.
Ella continuaba mirando al cielo esperando que el dijese algo, pero el se mantuvo en silencio y comenzaba a ponerse nerviosa, poco a poco comenzaba a arrepentirse de haber confesado tan intimo, que era como desnudarse y revelar completamente su corazón, arriesgándose a ser completamente aceptada o a ser completamente rechazada, pero acepto el reto y no le importo, se aventó a esa oportunidad porque su instinto le decía que lo hiciese.
La mano de Ryoma agarro suavemente su nuca y la atrajo hacia a el, rodó los ojos para saber que hacia, por un momento pensó que el la iba a abrazar, pero su rostro iba al suyo.
Pestañeó y se dio cuenta de que el había posado sobre sus labios los suyos.
Se congelo sin saber que hacer cuando por primera vez sintió los labios de el sobre los suyos, tales como se los había imaginado o aun mejor. Miro sus ojos cerrados, claramente se veía complacido con besarla y se sonrojo, era como si hubiera esperado ese momento.
Entonces… ¿significaba que sus sentimientos eran correspondidos?
Pero ¿desde cuando?
Ni siquiera se dio cuenta, pero ahora no importaba.
Cerro sus ojos suavemente, levantando tímidamente sus brazos y rodeándolos alrededor de su cintura, sin abrazarlo muy fuerte.
Pero lo estaba besando.
Justo cuando se estaba sintiendo cómoda en el beso, fue cuando el se separo, dejando ir su nuca y mirándola a los ojos buscando su reacción, esperaba que lo hubiese asustado con su comportamiento repentino y vio sus ojos brillantes, su cara sonrojada.
Se veía adorable.
- ¿Te asuste?- le pregunto acariciando su mejilla con ternura y ella sonrió cerrando los ojos para concentrarse en su tierna caricia.
- Algo…- su mano se congelo, pero ella la tomo presionándola contra su mejilla. – No esperaba eso de ti… pero me alegro que lo hayas hecho…- abrió sus ojos encontrándose con los de él y alcanzo a ver como se relajaban de alivio.
- Yo también…- bajo su cabeza a su altura, acercándose a sus labios. – Significa entonces… que…- rayos, resultaba difícil decirlo, pero esperaba que ella comprendiera.
- Si… lo soy…- respondió a la pregunta en su mente y el sonrió aliviado de que no lo haya puesto en esa tortura.
… (Aclaro que no si en Japón las escuelas tienen receso… pero es mejor así –x-…)
- ¡Tomoka!- grito Sakuno acercándose su amiga que estaba comiendo a solas en el último piso de la escuela.
La muchacha la miro por un rato tratando de reconocerla y entonces sonrió débilmente, maldiciendo en sus adentros porque la haya encontrado y tanto que se esforzó por esconderse de ella.
- Hola…- saludo sin ganas de actuar hipócrita ahora, no cuando estaba pensando en que hacer con Ryoma y de solo recordar como la había rechazado hervía, solo sentía las ganas de desquitarse y veía desafortunadamente a su "amiga" frente a ella.
Sakuno ignoro su sonrisa, cegada por estar enamorada y se arrodillo a su lado, respirando exhausta por la carrera en busca de ella, pero había prometido contarle TODOS sus secretos y ahora no seria la excepción.
- ¿Qué sucede?- pregunto continuando con su comida, que ya estaba fría, solo por estar pensando y rayos… no tenía ni apetito.
- Es sobre Ryoma y yo…- susurro hablando en secreto y Tomoka abrió los ojos, ignorando la comida para prestar atención con seriedad, su felicidad solo significaba algo.
- Pero… vamos, dime… no me dejes en ascuas…- intento sonar alegre, entusiasmada por saber, pero la verdad no quería oírlo, no quería oír lo que sabia que venia… y si se esforzaba demasiado ella se daría cuenta. Maldito Ryoma.
- ¿Qué te sucede?- le pregunto preocupada dándose cuenta de su falta de humor y la sonrisa de Tomoka se congelo, pero solo negó con la cabeza.
- Nada, nada…- le dio una sonrisa para calmarla. - ¡Pero vamos dime!- exclamo sonriendo emocionada.
La sonrisa en su cara se hizo por si sola y entonces hablo.
- ¡Somos novios!- exclamo sonriendo ampliamente.
Su sonrisa le daba asco, le enfermaba y sintió ganas de vomitar su comida que en esos instantes solo le daba ganas de vomitar sobre ella.
- Ah… pero¿Cuándo¿Cómo?- eso sería lo que una verdadera amiga feliz preguntaría.
- ¡Ahora!- chillo emocionada y se sentó para contarle con lujos de detalles, sospechaba que eso era lo que quería aunque no lo dijese. – Fue cuando estaba debajo del árbol…- comenzó a contar y Tomoka presto supuesta atención, aunque en sus adentros estaba hirviendo.
Maldito Ryoma…
El timbre sonó en ese instante, cortando la plática para la felicidad de Tomoka, la verdad no quería escuchar eso, de veras le enfermaba, le resultaba asqueroso, irritante. Se levanto de inmediato y con una sonrisa complacida por no tener que escucharla, la miro.
- Me cuentas después¿si?- le dijo tomando la comida en sus manos y Sakuno sonriendo asintió.
Me las pagarás.
Acompañó a Tomoka a botar la comida en un bote de basura cercano y comenzaron a bajar las escaleras buscando su salón. Sakuno le estaba contando a Tomoka como había sucedido todo y no importaba cuanto intentara ignorarlo, sus oídos lo escuchaban y no hacían caso a su dueña, hasta que Tomoka se detuvo frente al próximo grupo de escalones que dirigía finalmente al primer piso, cruzando miradas con Ryoma que al igual que ella, las vio ambas.
Lo juro.
El frunció el ceño molesto por su hipocresía y le dolía ver como Sakuno estaba feliz hablando con la muchacha, ignorando el problema de Tomoka, de que no era realmente su amiga.
- Mira.- Tomoka inconcientemente dijo levantando su dedo y señalando a Ryoma que se quedo inmóvil.
Sakuno miro hacia la dirección de su dedo, callándose de la boca y se encontró con los ojos de Ryoma que sonrió levemente para la rabia de Tomoka y para la sorpresa de Sakuno.
Aun le costaba acostumbrarse a que eran novios, después de casi tres años de conocerlo y quererlo a escondidas, fuera de la cancha de tenis… ahora lo eran.
Asqueroso.
- Ryoma, hola…- saludo Sakuno agitando la mano mientras sonreía algo sonrojada, el la imito.
Pero su mano se congeló cuando vio a Tomoka mirando a Sakuno con una cara que le dio miedo, estaba furiosa y cuando se esta enojado no se piensa bien las cosas, temía por Sakuno y recordó lo que ella dijo hace rato, su amenaza… ¿acaso había sido cierta?
¡Muere!
Levanto una mano, sonriendo desquiciada por lo que se cruzo por su mente.
- ¡Vaya, picara!- exclamo traviesa y golpeo con fuerza su espalda, impulsándola hacia al frente, deseando con todas su fuerzas que ella muriera y se pudriera en el infierno.
¡Muere!
Sakuno no se dio cuenta de que Tomoka la había empujado a propósito, simplemente creyó que se resbalo, porque en cuando movió un pie hacia al frente, este se resbalo por el escalón y cayo de frente, rodando por las escaleras.
"Aléjate de ella o la mataré"
Ryoma observo con horror como el cuerpo de su novia resbalaba por las escaleras tras que Tomoka le dio un palmetazo muy fuerte y lo sabia por como había sonado, con tanta fuerza… en cuanto Sakuno cayo sobre el suelo, frente a el y boca abajo se arrodillo para ayudarla, con miedo a tocarla, temía que si lo hacia le rompiese algún hueso o algo por el estilo…
- ¡Sakuno¿E-Estas bien?- pregunto preocupado y aun en "shock" que Tomoka realmente haya intentando algo con haberla empujado por las escaleras "inocentemente".
- Si…- mintió, porque le dolía algo la cabeza y estaba mareada, pero no impidió que comenzara a reírse tontamente. – Soy tan torpe… lamento haberte preocupado…- susurro moviéndose suavemente para sentarse en el suelo.
Ryoma subió los ojos enfrentándose con una Tomoka que sonreía satisfecha, que sonreía desquiciada¡ella estaba loca¡Ni siquiera parecía asustada por lo que hizo!
Lo disfrute.
Pues no, no lo estaba. El verla rodar la hizo sentir un gran placer, una gran satisfacción de que esa perra haya recibido su merecido por haberse metido con SU hombre y si hubiera muerto o si hubiera quedado físicamente dañada, no le dolería… no se arrepentiría, no sentiría vergüenza o asco hacia si misma…
Al contrario, se sentiría satisfecha, orgullosa de haber dado su merecido y defendido algo que otras mujeres no hacían, feliz por tener a Ryoma asegurado, de vuelta hacia a ella y porque Sakuno haya recibido lo que ella merecía.
Al sentir sobre ella los ojos de Ryoma, lo miro a los ojos, sonriendo satisfecha. ¿Ahora quien era la que no tenía el valor para matar? Y sin emitir un sonido, pronuncio en sus labios los movimientos necesarios para que entendiera su mensaje.
"Te lo dije"
…
En el presente, de vuelta al hospital en el que Ryoma estaba pensando y recordando en su habitación plana y silenciosa, la puerta de su habitación se abrió suavemente y la miro sin expresión, sospechando ya quien debería de ser… Naoki.
Era él, pero sonreía más feliz que otros días, si eso era posible y cubría una figura a sus espaldas, que se movía, pero no lograba alcanzar a ver quien era.
- ¿Qué sucede?- pregunto con el ceño fruncido, después de un rato de tratar de ver quien era, pero simplemente Naoki estaba en su vista.
- Te tengo una sorpresa..- respondió usando un tono melodioso y juguetón, abriendo la puerta en su totalidad, se hizo a un lado para dejar entrar a la figura que tímidamente dio varios pasos hasta detenerse frente a la cama.
- Hola…- saludo con la cabeza baja y la mirada no muy concentrada en la suya, pero el si estaba concentrado en ella.
- Sakuno…- no pudo evitar susurrar su nombre.
No podía evitar ocultar la sorpresa de verla ahí de nuevo, de vuelta, pero… ¿para visitarlo¿O acaso era otra cosa? Si tenía otras intenciones más que una simple visita, no la quería… quería que se fuera… ¿Es que ella no podía alejarse? Su cercanía le hería, porque no podía tenerla, no libremente.
- Supongo que ya sabes a que vino.- menciono con una sonrisa, parado al lado de ella y Ryoma lo miro aun en su sorpresa, asintiendo.
- ¡Pero lo diré de todas formas!- exclamo con su aire alegre, que en esos momentos Ryoma agradecía o habría una grave tensión en el ambiente.
El doctor se coloco tras ella deseoso de marcar la diferencia de estatura entre Sakuno y el, siempre había pensado que la muchacha era linda, así como una hermanita pequeña, ubicando sus manos en respectivos hombros, muy sonriente se alisto para dar las "buenas" noticias.
- Me dijo que sería nuevamente tu enfermera.- le informó el doctor. - ¡No es genial!- exclamo ignorando por completo su situación.
La verdad no lo era. No era que su presencia le molestara, el quería que ella estuviese a su lado, que fuese su única enfermera, la que cuidase de él, quería salir de esa situación junto con ella.
Pero no como en esa situación.
Tenerla al lado significaría que la tendría que humillar, agredirla verbalmente por cualquier cosa que hiciera, destruirla con palabras a Sakuno, sabia a lo que eso llevaba, no quería que ella pasase por eso. Su sufrimiento era el suyo.
La quería lejos, pero no podía decirlo. El destino de ella estaba en sus manos y ella estaba caminando directo al hundimiento.
¿Por qué no lo dejaba hundirse en su invalidez? Lo merecía.
- No…- respondió mirando hacia a otra parte que no fuese a ella, contestando la pregunta del doctor que claramente se sorprendió, irguiéndose y mirándolo con una ceja levanta, una expresión seria y confundida.
- Echizen…- la escucho decir, pero no la miró, ella sabia que el la escuchaba. – Le aseguro que he vuelto con intenciones estrictamente profesionales…- comento.
Suspiro esperando que la palabra profesional fuera la barrera que la protegiese en todo el tiempo que durase su recuperación y que ella saliera de ese problema sin quedar destruida, porque no se lo perdonaría.
Dejo escapar un suspiro admitiendo su derrota. – Lo que sea…-
Continuara…
Oh dios mio... al fin pude postear el capitulo xox, lo tenia desde el miercoles, pero FF no me permitio publicarlo, pero ahora... al fin ;-;
Espero que lo hayan disfrutado, espero que al fin ya sepan que es lo que ocurre, pero no dire mucho por si acaso -w-
Em... bueno... .o. no se cuanto tarde con el proximo capitulo, ya tengo parte escrito, pero ahora mismo no puedo escribir (cuando lo hago me siento forzada o-oU) asi que no se cuanto tarde, solo queria avisarles por si acaso...
P.D: xD Lamento si quedo medio cursi el capitulo, pero... eso es a lo que yo llamo "dejarse llevar" o-o wuh...
Lucid K. Nightmare
