He vuelto con la continuación (al fin!). Estoy feliz (no solo por la conti).

Hubo quienes querían ver el rompimiento, otros no, pues… lo escribí, sorry para quienes no lo querían ver, pero creo que era necesario.

En serio… a veces pienso que debí de haber hecho un pre-fic para este.

Capitulo 8: La intervención de Tomoka

El día que finalmente Ryoma saldría del hospital había llegado, de alguna forma esto no lo hacia sentir mejor, prefería quedarse en el hospital lejos de su enfermera. Sí. Se podría decir que estaba escapando de sus problemas, pero la verdad no sabía que hacer con lo que estaba ocurriéndole, había aprendido, o mejor aun, acostumbrando a vivir con la conciencia intranquila, lejos de Sakuno y con Tomoka detrás de el sin dejarle vivir en paz, incluso a Tomoka aprendió a controlarla con el tiempo y frenarle sus intenciones de llegar a "algo más".

Pero el accidente y la aparición de Sakuno habían arruinado todo, su control sobre Tomoka se había esfumado, algo así como si nunca hubiese existido. No lograba conseguir una solución a todo lo que le estaba pasando.

La aparición de Sakuno había terminado el orden que puso a su vida. Había arruinado todo.

Ryoma se mantuvo callado, con la mirada en el suelo, algo que extrañó a Sakuno, aunque su atención estaba mayormente puesta en Naoki que daba las indicaciones sobre todo el proceso y como se deberían hacer las cosas.

De alguna forma, Sakuno seguía sintiéndose intranquila, toda la pose de segura y profesional estaba siendo como un escudo para proteger sus débiles sentimientos, los que con facilidad podían ser lastimados, especialmente por Ryoma.

- Señorita…- el doctor con las cejas levantada chasqueó los dedos frente a su cara para hacerla reaccionar y ella reacciono unos segundos después.

- Ah… ¿sí?-

- ¿Escuchó?-

La verdad no quiso decirle, pero Ryoma la miraba de reojo seguramente se había dado cuenta de que se estaba distrayendo.

Error número uno.

- Eh…- intento recordar algo que le diese una idea, pero nada…

El doctor sonrió, estaba seguro de que ella solo fingía esa frialdad que demostró la última vez. - ¿Escuchó todo lo que dije?-

Claro que lo había escuchado y asintió un poco avergonzada.

- ¿Te sucede algo?- la pregunto provino de Ryoma y ella lo miro, rápidamente pensó lo peor de el y le sonrió.

- No sucede nada, le agradezco su preocupación.- Golpe bajo para Ryoma que tuvo que reprimir la sorpresa y las ganas de abrir los ojos ante su frialdad, solo se encogió de hombros fingiendo que no le importaba y se apoyo de la palma de su mano.

Ella parecía amable, pero era una amabilidad falsa, Sakuno sabía que a el le sorprendía eso, que tal vez con esa amabilidad, con ese acto no podría alcanzarla.

Pero si podía alcanzarla, la podía herir si el así lo quería, si así lo deseaba y si se lo proponía, solo estaba dando a entender que no sabía como hacerlo, porque la verdad no quería herirla mas o esta vez no podría soportarlo. Se estaba haciendo el idiota. Tanto tiempo con Tomoka no había sido por nada.

- ¿Nos vamos?- interrumpió Sakuno los pensamientos de Ryoma, las manos en la espalda y sonriendo.

El la miró algo distraído, irguiéndose en su silla y asintió. La muchacha camino tras el para tomar los mangos de la silla, con algo de timidez recordando que a Ryoma no le gustaba que hicieran eso y en efecto era así, pues rápidamente el la miro con una mirada para nada amigable, la primera desde que vino.

- Yo… puedo… solo…- marco cada palabra entre dientes.

- Pero podremos avanzar más rápido si…- se callo al darse cuenta de que tal vez para sus oídos, la oración que estaba a punto de decir lo hacia ver como un inútil.

La distancia entre las cejas de Ryoma era menos cuando la oyó decir eso.

- ¡Pronto dejare de ser un inútil!- le grito molesto.

- Siento haber dicho eso…- hizo una leve inclinación, pero aun así a Ryoma le dolió lo que dijo.

¿Qué acaso lo veía como un inútil?

- ¡No importa!

- No era mi intención llamarlo inútil… quería decir que… pensé que tenia prisa por irse…- intento mantener la calma, pero por dentro estaba sintiendo maripositas de lo nerviosa que comenzaba a sentirse y sus piernas se volvían débiles.

- ¡Prefiero estar en este maldito hospital que contigo!- se le escapo las palabras y oculto su arrepentimiento tras haberlo dicho. Parecía que en el subconsciente de su mente le hacia caso a Tomoka, quisiera o no.

- Oye… en ese maldito hospital trabajo y te curaras.- intervino Naoki cruzándose de brazos y fingiendo estar dolido, todo para intentar romper el hielo que se estaba formando.

- Jódete, Naoki.- Ryoma lo calló con una mirada furiosa, demostrando que definitivamente no estaba para bromas y Naoki hizo caso de inmediato apretando los labios.

Sakuno los observo a ambos un tanto sorprendida por la familiaridad con la que se hablaban, pero decidió restarle importancia.

- Lamento que lo que dije lo ofendiera.- intentaba encontrar las palabras adecuadas. – Y lamento que mi compañía no sea de su agra…-

- Deja de disculparte, ya vamos.- comenzó a impulsar hacia al frente las ruedas, directo a la puerta donde Naoki estaba y casi le pasa por encima si no fuera porque el doctor voluntariamente se salio con una queja.

Sakuno dejo escapar un suspiro que paso por desapercibido por Naoki y siguió a Ryoma con las manos unidas al frente.

"Te lo dije"

Fue lo que los labios de Tomoka habían pronunciado y en ese momento no supo como definir como se sentía, no sabia si se sentía enojado o con miedo. No sabía que hacer. No era algo con lo que podía lidiar alguien que andaba en la adolescencia, estaba hablando de muerte.

Pero prefería pensar que había sido un impulso, que sentía aunque sea una pizca de miedo y no iba a hacerlo de nuevo.

Tomoka bajo las escaleras para arrodillarse junto a Sakuno que aun no se percataba de la forma en que Ryoma la miraba, pero antes le dirigió una fugaz mirada y se dio cuenta de que era confusión, miedo, sorpresa y también ira era lo que sus ojos expresaban.

- Sakuno ¿te encuentras bien?- le pregunto a lo que su "amiga" asintió con una sonrisa leve en un intento por calmarla.

Tonta.

- ¿Seg…- ¿Segura? Iba a preguntar, pero en ese momento Ryoma con el ceño fruncido agarro el hombro de Sakuno haciéndolo voltear hacia a el.

- Me tengo que ir.- dijo con seriedad, mirando de vez en cuando a una Tomoka seria.

- Claro.- asintió mientras lo decía.

Ryoma se levanto, pero sin soltar la mano de Sakuno que en cuanto se dio cuenta se sonrojo, cuya reacción lo hizo arquear las cejas de la tristeza…y Tomoka quería que se alejara. La halo hacia a el con la intención de levantarla y la fuerza que empleó la hizo levantarse sin tener que hacer demasiado esfuerzo. Tomoka los observo desde el suelo con el ceño fruncido, no le gustaba la mirada que Ryoma le daba a Sakuno.

- Eh… gracias…- murmuro Sakuno sonriendo con las mejillas teñidas en un suave rosa.

- De nada…- entonces sonrió al mismo tiempo que regaba el cabello de Sakuno con su mano diestra. – Me alegro de que te encuentres bien…

Aquello fue la primera muestra de afecto que Ryoma demostró en Sakuno, un afecto que nunca había mostrado ante nadie, o al menos que nunca Tomoka había visto.

Sakuno observo con los labios entreabiertos a Ryoma irse con las manos dentro de sus bolsillos, de alguna forma presentía que algo lo molestaba. Tomoka se levanto sin despegar la mirada de la figura que se alejaba y poco a poco se acerco hasta quedar al lado de Sakuno.

- Me di cuenta de la forma en que te miraba…- susurro mirándola de reojo, olvidando por lo menos sonreír, estaba furiosa.

Sus palabras provocaran que ella reaccionara de su mirada a Ryoma y bajara la cabeza esta vez roja, pero sonriendo sintiéndose feliz. Se sentía afortunada de tener a alguien como el a su lado, creía que no había nada que pudiese quitarle esa felicidad de sus manos.

Ryoma por su parte continuaba su camino al salón, pero mirando a los lados en busca de un objeto: su mochila, había olvidado si la había dejado en el aula o si la trajo consigo, aunque muy profundo en su mente seguía pensando en lo de hace rato. Es que era imposible de olvidar.

Su cuerpo se choco con otro más alto y sintió que se le caía comida encima, el liquido de una lata de soda apenas toco su uniforme, pero afortunadamente fue solo eso y nada mas, escucho la persona con quien choco lanzar un grito.

- ¡Noo!- grito Momoshiro mirando el montón de comida tirada en el suelo mientras sostenía un pastel en las manos, que fue lo único que pudo rescatar. - ¡Ryoma, ahí se fue mi comida!- lo acuso como si tuviese toda la culpa mientras apuntaba la comida tirada en el suelo.

Pero no era culpa de Ryoma que Momoshiro fuera tan glotón.

- Te haría bien una dieta, Momo.- Ryoma comento a la vez que rápidamente le quitaba el pastel a su amigo y comenzaba a comérselo antes de que Momoshiro pudiera contestar a su comentario.

Momoshiro lo observo con la boca abierta ante el descaro de Ryoma, quien era menor que él y le debía respeto. – Mi merienda…-

Ryoma ignoró a Momoshiro y continuó caminando mientras comía el pastel del cual ya no quedaba mucho, pensando. El muchacho tras el se quedo observándolo confundido, de alguna forma notando que algo raro le sucedía a Ryoma. Dio varios vistazos hacia los lados revisando que nadie mas estuviese por ahí y cuando vio que nadie había sido testigo del desastre que había causado, camino hacia a Ryoma.

- Oye.- llamo, pero el joven solo se quedo callado, con la vista al frente y masticando lo último del pastel. Rayos, su pastel. - ¡Ryoma!-

El chico lo observó con el entrecejo arrugado y trago para decir. - ¿Qué?-

- ¿Qué te sucede?-

- Nada.- respondió demasiado de rápido y Momo supo que si pasaba algo.

- Anda, contesta.- insistió.

- No.-

- Somos amigos.-

- No.-

- ¿No somos amigos?-

- No.- Prefería pensar que eso era un "si".

- Ryoma...- dijo su nombre en un tono que daba a entender "Deja de hacer eso y contesta". Ryoma lo miro entendiendo el mensaje, pero haciéndose el tonto.

- ¿Hm?-

- ¿Qué te sucede?- volvió a preguntar y Ryoma desvió la mirada hacia al frente disgustado.

- Nada.- comenzaba a hartarse por su insistencia, no quería decir nada, no quería hacer nada sin haberlo pensado bien, no quería que pasara algo de lo que pudiese arrepentirse luego.

- Somos...

- ...amigos, lo sé, pero no quiero hablar de nada, no quiero decir nada¡solo déjame pensar!- termino por decir callándole de una vez la boca a Momoshiro.

El muchacho entonces miro hacia al frente con los labios apretados, presentía que el problema que tenia su amigo era serio y que por esa razón no quería decir nada o algo por el estilo, la verdad no quería incomodarlo en algo así, pero también quería saber que sucedía, tal vez podía ayudarlo.

- Dime, tal vez pueda ayudarte.- susurro eligiendo sus palabras cautelosamente.

- No puedes ayudarme.- fue la respuesta que Momoshiro no quería escuchar, pero Ryoma quería que dejara de preguntar¡No podía pensar!

- Confía en mí¿sí?- lo miró de una forma suplicante, pero Ryoma no lo estaba viendo y no podía ver los ojos de cachorritos para su mala suerte.

- ¡Déjame pensar!- repitió lo anterior cerrando los ojos irritado y Momoshiro apretó los labios nervioso. Se veía mal.

- De… acuerdo.- dijo en un susurro de derrota y finalmente se callo la boca hasta que llegaron al salón.

Pero antes de llegar hasta la puerta, Ryoma se detuvo con los ojos fijos en el suelo, sintiéndose acongojado mientras Momoshiro prefirió ignorarlo, porque si preguntaba no le diría nada, así que ¿Qué ganaría?

- Oye.- escuchó la voz de Ryoma llamarlo y rápidamente volteó.

- ¿Si?- tenía una cara de "Estaba esperando que dijeras eso".

Al principio Ryoma no supo si continuar, no sabia si Momoshiro era capaz de mantenerse serio en un tema como ese, pero… era su amigo ¿no?

- Si alguien… especial estuviera en peligro de muerte porque tú estas cerca ¿Qué harías?- le pregunto con una cara seria que simplemente demostraba que no estaba para chistes ni bromas, de ningún tipo.

- Eh…- ¿Acaso algo así le sucedía? Intentó imaginar la situación en la vida de Ryoma, pero la verdad no podía imaginar nada, la pregunta no daba mucha información y si intentaba sacar más, Ryoma solo caminaría enojado al salón. Además, parecía que necesitaba realmente un consejo. – Pues… me alejaría para que no les pasara nada.-

- ¿No crees que eso es cobarde¿Y si no se quiere alejar de ese alguien?

- Eh… pues, entonces no se.- sonrió nervioso. – Si hablamos de proteger a ese alguien a esta edad, entonces no se… no creo que sea capaz de protegerla o protegerlo… aunque no quisiera alejarme… tampoco quiero que le pasara algo malo ¿no?- Ryoma parecía estar analizando sus palabras, parecía buscar una solución y se quedo mirándolo curioso.

Ryoma se quedó mirando el suelo al mismo tiempo que analizaba las palabras de Momoshiro, simplemente esa no podía ser la solución… alejarse no podía ser la solución, debía de haber otra forma, pero esa "otra forma" no llegaba a su mente, no sabía que hacer, se sentía acorralado, la solución aparentemente mas fácil era alejarse, pero esa solución realmente era difícil, todas lo eran… en ningún momento de su vida llego a pensar que se encontraría en una situación similar, tal vez nadie se lo imaginaba… se sentía tan… impotente.

- ¿Ryoma?- Momoshiro inclinó un poco la cabeza hacia al lado mirando al joven tenista preocupado mientras cruzaba los brazos.

Ryoma lo miro distraído, como sacado de un sueño. - ¿Qué te pasa…?-

Ryoma solo sonrió tristemente, caminó hacia a él y le dio varias palmadas al hombro sin retirar su sonrisa.

- Gracias.- Aun así Momoshiro no comprendía que le pasaba a Ryoma, quería saber, pero definitivamente Ryoma no le diría, el tenista creía que era mejor así… tal vez algún otro día se lo dijera, cuando sintiera que podía decírselo.

En cuanto a la solución, intentaría solo una última carta. No sabia como podría funcionar, no sabia como podía esa carta solucionar todo, pero lo intentaría y esperaba que nada pasase.

- ¡Ryoma!- grito la voz femenina a sus espaldas y se volteo con las cejas levantadas, un tanto sorprendido.

Momoshiro desde atrás se inclino un poco para ver quien era y la persona que se acercaba con una expresión preocupada en el rostro, las trenzas danzando en el aire lo hizo sonreír pícaramente.

Ryoma camino a ella hasta que quedaron el uno frente al otro, Sakuno se detuvo para recuperar el aliento perdido en la carrera hasta el salón de su… em… novio. El tenista la observo con las cejas levantadas, las manos dentro de su bolsillo y preguntándose que ella hacia ahí.

Finalmente Sakuno se irguió. – Yo… um…

- ¿Qué pasa?...

- Es que… te veo preocupado y… ¿Te sucede algo?

- ¿Eh…?- inclino la cabeza hacia al lado comenzando a sospechar que esa era la pregunta del día.

- Uh…- ella bajo la cabeza comenzando a mover los dedos nerviosa. – Es que… cuando te fuiste, tuve la impresión de que te preocupaba algo.- se explicó.

Momoshiro comenzaba a sospechar algo, la forma en que se estaban hablando era rara, nunca la había visto y además, ella no parecía tan nerviosa al hablarle.

- Yo…- iba a usar su carta en ese momento, pero Momoshiro estaba detrás de el mirándolo con ojos curiosos, de seguro ya estaba sospechando y lo miro con el ceño fruncido. – Vete.-

- Primero…- se cruzó de brazos. -…dime que sucede.-

- ¿A que te refieres?- sabía exactamente lo que Momoshiro estaba exigiendo, pero no quería contárselo frente a ella.

- Pues… ya sabes…- posó los ojos sobre Sakuno y luego hacia a Ryoma y así hasta que pensó que su amigo había captado el mensaje.

- Ah…- rodó los ojos y de pronto cambio de parecer sobre contárselo o no frente a ella, tal vez Momoshiro solo quería darle un mal rato. – Momoshiro…- se paro al lado de Sakuno, tomando con su mano zurda la derecha de la muchacha y con el brazo diestro la rodeó haciéndola sonrojar y termino por colocar su cabeza sobre la de ella. – Te presento a mi novia, Sakuno.- la muchacha no esperaba algo así, no sabía si había venido a saber de la condición de Ryoma o a que le presentaran a Momoshiro.

- Eh…uh… encantada de… conocerlo…- ella inclino la cabeza levemente, pero con los ojos fijos en el suelo.

Definitivamente el amigo de Ryoma se vio sorprendido por su actitud y porque ellos eran… eran… ¡novios! Y no supo cuando. – P-Pero… pero… ¿Cómo?... ¿Cuándo?... ¿Dónde?

- Te cuento luego, tengo que hablar de cosas importantes con ella.- camino frente a ella para mirarla sonriendo divertido.

- ¡Ryoma no hagas eso o me pones celoso!- se quejó Momoshiro y Ryoma lo miro sobre el hombro.

- Esa es la intención.-

- Uuuy… eres… un… un…- lo miro con los ojos entrecerrados mientras lo señalaba con un dedo de forma acusadora.

- Cállate y vete.- interrumpió y volteo a ver a Sakuno que sonreía como él, divertida.

Lo que ella le hacía hacer, era por eso que no se quería alejar de ella.

- El maestro pronto vendrá y…-

- No importa, dile que entro pronto.- volvió a interrumpir, necesitaba todo el tiempo posible.

- Te lo advertí.- se encogió de hombros y se metió adentro sin esperar una despedida que Ryoma no estuvo dispuesto a darle.

Un pequeño silencio fue suficiente para que Ryoma comenzara a hablar. – Hay algo que si me preocupa.-

Necesitaba hablar rápido.

- ¿Qué es?- Sakuno preguntó preocupada.

- Es sobre Tomoka…- comenzaba a ponerse nervioso.

- ¿Qué sucede con ella?-

El ladeo la mirada. – Ella tiene una ob…-

- ¡Echizen, entre en este instante!- grito el maldito profesor interrumpiéndolo a quien deseo lanzarle un insulto… claro, si no le hubiera importado que fuera suspendido o expulsado.

- Ya voy…- lo miro por encima del hombro esperando que le dejara un momento de privacidad, no le gustaba que viejos como ese lo vieran… em… despidiéndose de su novia.

Al menos eso fue suficiente para que el maestro entrara con la esperanza de pronto verlo dentro del salón.

- Te veré en el árbol "ya-tu-sabes-cual", lo más pronto posible.- habló con rapidez antes de que el profesor volviese, Sakuno asintió sin decir nada y cuando se iba a voltear para irse, Ryoma tomo la parte trasera de su cabeza, atrayéndola hacia a el y le dio un beso casto en los labios que la sorprendió.

No duro mucho y cuando iba a cerrar los ojos para corresponderle, el se separo, volteándose hacia la dirección del salón, despidiéndose con la mano hasta que desapareció por la puerta mientras ella tocaba sus labios sonriendo levemente, sus mejillas rojas, pero ya no le incomodaba, sino que le gustaba sentirse así.

Ese, definitivamente, tenía que ser uno de los mejores días de su vida.

Ryoma esperaba apoyado de un árbol a Sakuno, comenzando a ponerse nervioso, admitía que se sentía intimidado por Tomoka, que le tenía miedo y con cada segundo sentía que la posibilidad de estar con Sakuno se le iba de las manos, pero seguía con la esperanza de que, o mas bien, se obligaba a mantener la esperanza de que hasta que Sakuno no llegara no podría desistir, que iba a intentarlo. Unos pasos se aproximaron a el mientras estaba en el espacio y su mirada se alzo rápidamente con el alivio de finalmente tenerla allí, pero ese alivio desapareció al ver la muchacha que estaba comenzando su pesadilla.

Le frunció el ceño mientras se giraba hacia a ella. – ¿Qué haces aquí?-

Al principio Tomoka parecía estar seria, pero fácilmente una sonrisa se curvo en sus labios.

- Vine a verte.- fue su contestación.

- ¡Yo no quiero verte!... ¡Vete!- le gritó, necesitaba que se fuera, necesitaba estar solo con Sakuno. ¿Y donde estaba ella?

- Pero príncipe Ryoma…- decía en un tono burlón que lo hizo poner toda su atención enojada en ella. -…vine a verte porque te amo y porque… Sakuno, la estúpida, se encargará de la limpieza del salón que me tocaba a .- se notaba divertida, burlándose de esa forma de él y de Sakuno.

- Perra…- susurro apretando el puño de su mano diestra.

La sonrisa de Tomoka se borro de inmediato y lo miro sin diversión. - ¡No me llames así!-

- ¿Por qué rayos viniste?- ignoro lo que dijo yendo al grano, no la quería ahí. No ahora.

Tenia que esperar a Sakuno para decirle que Tomoka estaba obsesionada con el, que ella lo había amenazado con matarla si no se alejaba de Sakuno y que aquel accidente en las escaleras no fue un accidente. ¿Podría acaso creer eso?

- Vine a decirte que… ¿hay trato?- sonrió maliciosamente mientras entrelazaba sus dedos tras su espalda.

- No. No te creo.- No podía hacerlo, no aun. Tenia que intentarlo.

- Entonces ¿prefieres ser un maldito ignorante y que ella resulte herida?- le pregunto.

El la miró con una ceja levantada. – ¿Por qué sigues diciendo que no la amo cuando sabes perfectamente que me afecta que le hagas daño?-

- No la amas… simplemente juego con tu conciencia.- ella respondió francamente mirándose las uñas despreocupada.

- ¡Eres una…!-

- ¡No te atrevas!- interrumpió levantando un dedo en señal de "detente" y le mando una mirada asesina. – No me gusta que me llames perra, me lastimas.-

- ¡Perra!- La mano de la muchacha se cruzó con su mejilla, el golpe fue menos intenso que en esa mañana, tal vez porque en la mañana tenia una ataque de locura.

- ¡Que no me llames así!- le grito nuevamente mientras Ryoma se recuperaba del golpe.

- ¡Perra!- volvió a gritar, pero esta vez con menos fuerza.

Ella lo empujo y Ryoma la miro. - ¡Llámame así y te arrepentirás!-

Tomoka hablaba en serio.

- ¿Y que harás?- la reto, pero ella se quedo callada, esperando que el desistiera. - ¿Eh¡Dime, perra!-

La muchacha apretó con fuerza los puños. - ¡Le haré daño, te lo juro!

Los insultos que había deseado gritarle esa mañana murieron en ese momento, sin darse cuenta su cara se puso pálida de miedo, pero a la vez sentía rabia, si, rabia porque ella estaba usando ese maldito chantaje para evitarle muchas cosas. Usaba el chantaje por cualquier cosa.

Pero prefirió quedarse callado, dándole a entender que solo seria por un tiempo.

- No estoy para esto, iré al salón.- murmuro entre dientes y comenzó a caminar lejos de Tomoka, que tomo su brazo del que inmediatamente se zafo en un brusco encogimiento de hombros.

- ¿No me crees?- le pregunto mirándolo seriamente.

Ryoma prefirió quedarse callado a que decir algo que la molestara, no estaba dispuesto a poner en peligro a Sakuno, pero tampoco estaría dispuesto a humillarse a si mismo, aquel accidente fue solo un accidente, no podía ser intencional.

- ¡Contesta!- Tomoka le ordeno sacudiéndolo fuertemente, pero Ryoma la miro con los labios apretados no dispuesto a hacerlo.

Finalmente ella se rindió y lo soltó apretando los dientes, enojada porque él no le respondía a su pregunta, necesitaba saber si le creía o no para saber que hacer luego. - ¿Y que harás?-

- ¿Eh?-

- ¿Qué harás con tu… novia?- la ultima palabra la pronuncio con asco, se suponía que ella debía de ser la novia de Ryoma, no… esa… esa mujer.

Ryoma ladeo su mirada lejos de la de Tomoka sin saber que responder, pero decidió finalmente enfrentarla y con el ceño fruncido levanto la mirada.

- No la dejare.- los ojos de Tomoka se abrieron sorprendidos. ¡Había jurado que se alejaría!

- Ja.- se recupero pensando rápidamente. - ¿No te importa lo que le pase?-

- ¿Qué ganarías con matarla?... ¿Qué yo me vuelva tu novio?- pregunto y termino por una risa burlona a lo que Tomoka lo miro seriamente mientras fruncía el ceño.

De alguna forma sonaba tan estúpido que Tomoka usara un chantaje tan barato para alejarlo de Sakuno, ni siquiera estaba seguro de que ella fuera capaz de matar sin tener remordimiento y además, parecía que Tomoka no hubiese siquiera tratado de matar a alguien… bueno, al menos antes del incidente de esa mañana.

- Lo que gano es vengarme de ella…- lo miro.

- ¿Por qué, entonces, no lo haces directamente?... ¿Por qué prefieres perdonar su vida si yo me alejo de ella?- le pregunto levantando una ceja.

- Porque eso seria mi otra venganza y la que prefiero en realidad…- respondió.

- Entonces no lo hagas.-

- Tengo que hacerlo.- le dijo de vuelta mientras sonreía.

- Esto es tan estúpido, alguien como tu, a tu edad… ¿capaz de matar?- intento burlarse de ella.

- Eres tan… tonto, te niegas a creer… ¿no?- se acercó a el y aunque quiso retroceder, no lo hizo para evitar demostrarle que lo intimidaba, la mano de Tomoka se acerco a su cara para tocarlo, pero el retrocedió de inmediato la cabeza colocando una expresión de asco. Ella lo miro como si el que necesitara ayuda fuera el. - ¿No entiendes?... Mi vida termino, ya no tengo porque vivir… mi propósito eres tu en estos momentos y vengarme de la tonta.-

Ryoma se quedo callado. - ¿Crees que me importa lo que pueda pasarme?... ¿Crees que me importa si mi vida se hunde?

- Si.- respondió con firmeza realmente sin creérselo.

- ¡Mi vida esta arruinada!- retrocedió mirándolo seriamente. – Cualquier cosa que haga no podría arruinarme más…-

- ¡Eso es lo que crees!-

- No, esa es la verdad, no me importa lo que me pase...- dijo mientras se cruzaba los brazos. – Lo que si me importa es quedarme parada sin un propósito.-

- ¿Por qué no eliges algo que no sea molestarme?- le pregunto esperando que pudiese hacerla reaccionar.

- ¡Porque tú y ella me traicionaron, nunca permitiré eso, tendré mi venganza!- le grito apretando los puños.

- Y después ¿Qué?- ella pareció interesarse por lo que el decía. – Luego de obtener tu venganza… ¿Qué sucederá?-

- Te conquistare.- respondió sonriendo triunfante mientras inclinaba la cabeza. – Si me toma toda la vida no me importa…

- Estas enferma.- respondió con una mueca de desagrada y la sonrisa de Tomoka rápidamente desapareció por una mirada seria.

- No creo que estés en el lugar indicado para decir eso.- se miro las uñas. - ¿No crees que algún día pueda hacerte arrepentir por decirme eso?

Ryoma rápidamente comprendió la indirecta y la desesperación se apodero de el.

- ¡Le diré!- grito, no le creía por completo, pero si estaba comenzando a creerle. Tomoka lo miro sin expresión. – Ella se alejara de ti, tomara precauciones, yo… yo cuidare de ella y le diremos a tus padres para que te den ayuda.- la amenazo mirándolo con el ceño fruncido.

La mención de sus padres hizo que algo en el interior del cuerpo de Tomoka hirviera y toda la calma con la que estaba tratando ese asunto se esfumo, algo así como un volcán. Abofeteo con mucha mas fuerza a Ryoma, mas de la que uso la primera vez.

- ¡NO LOS MENCIONES!- grito y Ryoma se toco la mejilla mientras la miraba sorprendido, parecía otra persona. - ¡Es su culpa!- lo agarro del cuello de su camisa y lo estrello contra el tronco del árbol. - ¡No te atrevas a mencionar a mis padres, NUNCA más te atrevas a hacerlo!-

Poco a poco sus gritos fueron haciéndose menos fuertes hasta que se calmo y Ryoma observo como ella intentaba recuperar el aire perdido, la muchacha no soltó del cuello de su camisa hasta que finalmente dio varios pasos hacia atrás, pero no dijo nada.

- No me alejare… ya esta decidido.- No estaría dispuesto a ceder a sus patéticos juegos, se irguió en un intento de recuperarse del mareo de la cachetada y comenzó a caminar lejos de Tomoka.

Cuando miro hacia al frente se percato de varias personas que miraban a su dirección, de seguro sorprendidos por la fuerte discusión que se formo entre Tomoka y el, en especial la muchacha cuyos gritos probablemente se escucharon desde el interior de la escuela.

La escuela… Ahora ese era su objetivo, tenia que ir allá.

Les frunció el ceño de forma amenazadora a los entrometidos que murmuraban y estos rápidamente volvieron a lo suyo, alejándose de la escena. Continuó caminando, pero la voz de Tomoka lo detuvo. – Tonto ignorante, estúpido, idiota…-

¿Ahora que le pasaba? Se volteo para verla mirándolo seriamente, pero luego ella rompió a reír desquiciada. - ¡Eres tan estúpido!

- ¿Qué?...- ¿Qué le sucedía?

- ¿Y que si le dices?- Aquello atrajo su atención y se volteo para mirarla confundido. – Si le dices solo me reclamara, tal vez… o conociendo a la pobre ingenua llorara y me preguntara porque… si te cree.- levanto el dedo índice hacia su dirección mientras decía las ultimas tres palabras. – Luego dejaremos de ser amigas… ¿y a mi que me importa si dejamos de serlo?... Yo la seguiré hasta cumplir mi amenaza… aunque si cuidas de ella, siempre habrá un momento en el que haya un descuido y será en ese momento cuando yo aproveche y…- lo miro sonriendo maliciosamente al mismo tiempo que chasqueaba los dedos.

Ryoma abrió los ojos.

- Estas loca.- fue lo que pudo decir y Tomoka lo miro furiosa, pero luego se relajo.

- Loca por ti.- le sonrió "tiernamente" causándole repugnancia.

- ¡Le diremos a tus padres para que busquen ayuda y…!- en ese momento, Tomoka lo miro furiosa y agarro el cuello de su camisa.

- Anda, hazlo, estoy segura de que no te creerán y si lo hacen están muy ocupados destruyendo mi vida como para que yo les importe y si intentan buscar… ayuda…- aquello lo dijo con asco, no creía que necesitase ayuda. -…yo simplemente negare todo.-

- Ja… tus acciones te revelaran.-

- Exacto.- ella sonrió. – Las acciones de niña buena que fingiré revelaran que no estabas en lo correcto, entonces serás la mala persona que me acuso falsamente.- Ryoma se zafo de su agarre mirándolo con el ceño fruncido, aunque por dentro la cara era otra, estaba acorralado y no sabia que hacer.

Solo hacer lo que Tomoka le pedía.

Y si se decidiera a hacerlo, no seria capaz de dejar a Sakuno diciéndole que se iba con su mejor amiga, seria dos traiciones al mismo tiempo, no podía siquiera imaginar su cara de dolor, no quería verla destrozada por algo así, pero no sabía que hacer.

Pero si ella vivía podía al menos vivir con la conciencia tranquila, la dejaría buscar la felicidad en otra persona y… y el… ¿Qué sucedería con el?... ¿Se quedaría con una desquiciada?

¿Seria capaz de hacer tal sacrificio?

- No puedo hacerlo…- murmuro bajando la cabeza mientras una mano descansaba en su frente, sentía que el corazón le dolía demasiado. – No se como puedo alejarla…- Tomoka lo miro con los ojos brillándole de alegría… ¿finalmente cedería?

Ignorando la forma en como hablaba, tan lleno de dolor, comenzó a brincar discretamente de alegría mientras chocaba las palmas. – Entonces… ¿cederás?-

Silencio.

- ¡Estoy tan feliz!- camino hacia a el sonriendo alegre y cuando sus manos se acercaron para abrazarlo, Ryoma retrocedió bruscamente dando a entender que NO quería tener contacto con ella.

- Lo… haré…- La imagen de Sakuno estaba en su mente mientras decía esas palabras… estaba cediendo… estaba siendo tan cobarde, pero no la quería muerta, no lo permitiría. Miro a Tomoka seriamente que sonreía muy feliz… y odiaba que no le importara lo mucho que le dolía eso.

Claro que no le importaría. Si pensaba que el no amaba a Sakuno. Ella creía más bien que estaba haciéndole un favor, que lo estaba haciendo despertar de alguna clase de hechizo.

- Solo si sabes como puedo alejarla.- dijo en un vago intento de hacerla desistir, pero ella sonrió al ver una figura que se acercaba a sus espaldas justo en el momento oportuno.

- Se que puedo hacer, pero tendrás que soportar mi cercanía, amor.- La palabra le sonó tan extraña y no tuvo tiempo para preguntar a que se refería cuando sintió sus manos tras su cuello, atrayendo su cabeza hacia la de ella, chocando sus labios en los suyos.

Sintió como el estomago se revolvía de asco hacia sí mismo y hacia a ella, no sabia a quien le tenia mas asco. Tal vez más a sí mismo, por estar actuando tan cobarde y por estar besando, o mejor dicho, dejarse ser besado por la mejor amiga de su novia.

Cuando Ryoma intento separarse, Tomoka apretó el agarre y abrió los ojos para mirarlo seriamente y se alejo un poco de sus labios para murmurarle rápidamente. - Esta aquí…-

"¿Qué?" Quiso preguntarle sin entender a lo que se refería, pero no tardo en comprender. - ¿R-Ryoma…?... ¿To…Tomoka?...-

Abrió los ojos de la sorpresa al comprender la actitud repentina de Tomoka y rápidamente se alejo de ella para voltear casi en un brinco hacia la dirección de Sakuno, que los miraba con los ojos abiertos, poco a poco llenándose de lágrimas.

- Sa…Sakuno…- el susurró en su sorpresa, las piernas estaban flojas, el corazón le latía rápidamente.

Tomoka iba a abrir la boca para comenzar su trabajo, pero la voz temblorosa de Sakuno la calló.

- ¿Qué… qué es esto?- pregunto instintivamente llevándose una mano hacia la boca de la sorpresa mientras las lagrimas corrían por sus mejillas. - ¿Qué…?

- Sakuno…- intento hablar Ryoma.

- ¿E-Es… es a esto para que me llamaste?- pudo preguntar atrayendo entonces las manos hacia su pecho que le dolía demasiado, no solo porque Ryoma la había engañado en tan poco tiempo sino que también… ¡Era con Tomoka! Su mejor amiga, a la que contó casi todo lo que vivió con Ryoma en esos últimos días.

Dos personas que eran muy preciadas para ella.

- Sakuno.- volvió a intentar hablar mientras caminaba hacia ella.

- No puede ser cierto…- las palabras de Sakuno lo detuvieron para mirarla sin palabras.

¿Y ahora que podía decir?... Ahora menos podía decirle que Tomoka, que todo era su culpa, ahora menos le creería.

Tomoka la miró sintiéndose… feliz, así mismo era como ella se sintió, era un sentimiento parecido al que Sakuno estaba sintiendo cuando le contaron la noticia de que sus padres se divorciarían, esas palabras salieron de su boca al mismo tiempo que lloraba con un dolor profundo.

- Y-Yo…- balbuceó Ryoma.

- No tenías que mostrarme… no tenías que… que mostrármelo con acciones…- Sakuno pudo hablar en medio del nudo que se había formado en su garganta. - ¡Podías decírmelo!.. ¡Y-Yo podía entender!... ¡Se que no soy tan… mujer, p-pero… no tenias que hacer esto!...- comenzó a gritar con los ojos cerrados y tapándose los oídos, su cuerpo temblaba mientras lloraba. Había creído que ese era uno de los mejores días de su vida, pero no… no había sido así. Incluso en ese poco tiempo con Ryoma había incluso imaginado que el seria con quien ella se casaría.

¡Había descubierto que dos personas muy preciadas para ella la traicionaban!

Aquello fue suficiente para descubrir que ese día no era bueno.

Ryoma se odiaba a si mismo por lo que hizo, la cara de Sakuno había sido peor de lo que había imaginado, ahora ella se sentía mal por su culpa, el estaba siendo el causante de su dolor… Quería decirle que para el, ella era suficiente, que no había nada que tenia que cambiar en ella, pero sus manos estaban atadas.

- ¿Por qué?- pregunto en una forma que se suponía que debía de ser un grito, pero el nudo en su garganta le quitaba fuerza a sus palabras. - ¿Por qué tenias que hacer esto?... ¡Que no pensaste en mis sentimientos!... ¡No pensaste que esto podía dolerme!

Ninguno dijo nada.

- ¿Y por qué con Tomoka?...- Tantas preguntas en su interior que deseaba que fueran respondidas.

Tomoka camino hacia al frente mirándola seriamente. – Sakuno.-

La muchacha la miró… a la que se suponía que fue su mejor amiga.

- Yo siempre ame a Ryoma.- le confeso y el muchacho la miro con los ojos abiertos, no podía creer su descaro, no podía creer que hablara de esa forma tan abierta y sin miedo, sin una pizca de remordimiento. – Lamento que sea así que descubras esto, pero… pero yo realmente lo amo… ¡Y el también me ama!-

¿Qué?

- Entonces… ¿Por qué me pidió que fuera su novia?- pregunto ella y en ese momento la atención fue centrada en Ryoma.

- Y-Yo…- Tomoka lo miraba con fuerza esperando que no arruinara eso o lo haría arrepentirse. – Yo…- no podía hacerlo.

- Amor…- escucho a Tomoka murmurar entre dientes con fuerza y comprendió el significado de esa palabra. Sakuno no la escucho, pues su atención estaba en Ryoma.

Era una como una clase de orden, ella esperaba una actitud departe de el.

- Solo quería… pasar un buen rato contigo, pero lamentablemente… Tomoka…- el nombre lo mencionó con cierta dificultad mientras miraba el suelo avergonzado de sí mismo. -…se puso toda celosa y…-

- ¡Basta!- Sakuno se tapó los oídos, no quería escuchar más, las palabras desgarraban cada vez más su corazón.

Ryoma se calló mirándola seriamente, aunque por dentro realmente se odiaba.

- Yo me voy.- la voz de Tomoka se escucho entre el silencio constantemente interrumpido por el llanto de Sakuno y Ryoma la miro molesto… ¿se atrevía a dejarlo solo en esto?

Pero lamentablemente ella no se dio cuenta de su mirada y continuo su camino despreocupadamente hacia la escuela para buscar su mochila e irse de allí de una vez, sonreía victoriosa, finalmente había logrado su propósito.

El silencio se hizo entre ellos, Ryoma miraba el camino por el que había caminado Tomoka con odio y Sakuno seguía buscando las palabras para expresar su dolor… su… su odio.

- ¿Solo… para pasar… un buen rato…?- pregunto finalmente y aunque no había sido mucho el tiempo que pasaron juntos, las memorias las tenía grabadas en la mente, se había hecho tantas ilusiones y ese poco tiempo junto a Ryoma intensifico lo que ella sentía hacia a el.

Ryoma la miro y aprovechando que ella no lo veía, como temiendo a recordar, la observo con toda la tristeza que su rostro pudo expresar. – Si.-

- ¿Y te divertiste?- pregunto tragando con dolor y Ryoma la miró abriendo los ojos sorprendido. Sakuno levantó la mirada.

Ryoma apretó los labios y los puños, ladeó la mirada y finalmente respondió fingiendo desagrado. – No, eres tan… aburrida, me arrepiento de haber siquiera intentado jugarle esa mala broma a Tomoka.-

Sakuno abrió los ojos, corrió hacia a el e intento darle una cachetada con mucha fuerza, lo suficiente para que supiera el dolor que el le estaba causando, comenzaba a arrepentirse de haberlo conocido, el era quien había destrozado la amistad que tenia con Tomoka, estaba acabando con la paz de su vida en tan poco tiempo y aunque la cachetada no fue tan fuerte debido a que el llanto era demasiado y la hacia muy débil, eso exactamente transmitía el dolor que le había provocado a ella, emocionalmente el golpe que le había propinado era muchísimo mas doloroso que cualquiera que había recibido departe de Tomoka, los cuales nunca habían significado nada a diferencia de estos.

Ryoma apenas movió la cabeza en cuanto recibió el golpe y se quedo quieto sin hacer otro movimiento, no paso mucho tiempo cuando Sakuno se abalanzó sobre el intentando golpearlo con sus puños, pero físicamente al muchacho no le dolía e intento detenerla, pero ella continuo. - ¡Te odio!-

Ryoma la miró aparentemente sin expresión.

- ¡Destruiste mi amistad con ella, es tu culpa!... ¿Por qué tuviste que aparecer?- le gritó poco a poco deteniendo sus golpes. - ¿Por qué tuve que…- …enamorarme de ti?

- ¿No crees que si ella realmente fuera tu amiga, no te hubiera hecho esto?- le pregunto agarrando sus brazos alejándola de el, pero Sakuno se zafó retrocediendo bruscamente, no quería tener contacto con el. Le desagradaba cualquier contacto con el.

- Te odio…- murmuró tapándose la cara con las manos para seguir llorando, el pecho le dolía demasiado, apenas podía respirar y sentía que en cualquier momento se desplomaría en el suelo.

Ryoma comenzó a caminar pasando por el lado de ella, dejándola sola, aunque deseando quedarse y decirle la verdad, pero ya Tomoka le había dicho lo que pasaría si lo hacia, decirle la verdad no cambiaría demasiado las cosas.

- Hace rato pensé que me amabas…- murmuró y Sakuno se volteó para mirarlo con los ojos llorosos ante su burla, pero Ryoma ya estaba lejos como para responderle.

Apretó los puños con fuerza, sobre su pecho mientras miraba el suelo… lo amaba ahora, pero también lo detestaba y tenía… simplemente tenía que olvidarse de él.

Sus pies resonaban en el pasillo vacío de la escuela mientras miraba el suelo con la mente en blanco sin saber que hacer… ¿ahora qué? Acababa de perder a dos personas muy queridas para ella y ¿Qué pasaría con ella? Las lágrimas comenzaron a recorrer sus mejillas, cayeron en el suelo y fue en ese momento que se dio cuenta de que estaba volviendo a llorar, rápidamente se llevó las manos a los ojos, estrujándolos, intentando detener las gotas saladas, negándose a llorar por personas como esas.

La puerta de un salón se abrió y alzo la vista solo para saber de quien se trataba, temiendo que fuese un maestro o maestra y se acercara para saber que le sucedía… como si fuera a decirle, seguramente le dirían: "No llores por él, hay muchos mas en el mundo" Eso lo sabia, pero no podía evitarlo… ¿no tenia el derecho de llorar todo lo que pudiese hasta cansarse? Desafortunadamente no era un maestro, sino de cierta figura de dos moños que la miro con los labios entreabiertos sin ninguna clase de sorpresa.

- T-Tomoka…- pudo decir con los ojos un poco abiertos de la sorpresa.

La muchacha se volteó para caminar haciendo caso omiso a los sentimientos de Sakuno sosteniendo su mochila, pero se detuvo al escucharla preguntar. - ¿Por qué Tomoka?-

Se volteo para verla con una expresión de aburrimiento. - ¿Por qué, qué?-

- ¿Por qué… por qué lo hiciste?- le pregunto tristemente.

La mirada de Tomoka se volvió fría. – Porque lo mereces.-

- ¿Qué?- no comprendía nada… se sentía tan confundida, de pronto el día que estaba sonriéndole había resultado uno de los peores que había tenido hasta el momento.

- Ryoma es mío.- dijo frunciendo el ceño rápidamente defendiendo lo que era suyo.

- No me refiero a eso, sino a que…- trago con dolor intentando detener las lagrimas. -…a que… ¿Por qué no me dijiste antes?- Tomoka abrió los ojos. – Nunca me dijiste que… que realmente te gustaba Ryoma.-

- ¿Qué?- le gritó molesta. - ¡Acaso tengo que decírtelo en tu cara!... ¿Qué no podías responder esa pregunta por ti misma?... ¡Acaso eres tan estúpida!- Sakuno abrió los ojos claramente sorprendida por la conducta inesperada de Tomoka. - ¡Eres una… maldita perra!-

- T-Tomoka…-

- ¡Querías quitármelo!... ¡Yo estaba sufriendo el divorcio de mis padres y para colmo mi… mejor "amiga" quería quitarme a MI príncipe!- continuó.

- No lo sabía… debiste decírmelo.- bajó la cabeza tristemente. – S-Si… si me lo hubieras dicho, te juro que no me hubiese metido entre ustedes.-

¿Por qué tenia que ser tan estúpida?... ¿Por qué ella tenía que hacerse ver como la buena del cuento? A Tomoka le irritaba que Sakuno saliera como la buena mientras que ella sonaba como la mala. - ¡No te creo!-

- ¡Es la verdad!- rápidamente insistió Sakuno mirándola con las manos en el pecho esperando que ese malentendido se resolviera.

- ¡No!- grito y comenzó a acercarse peligrosamente. - ¡Solo finges para que evitar que te haga algo, pero te lo haré!- antes de que Sakuno pudiera contestar, los dedos de Tomoka estaban sujetando fuertemente su cabello, permitiendo que la mochila cayera al suelo. - ¡Nunca te perdonare que me hayas traicionado!- con las manos sujetas a su cabello estrello a Sakuno con toda su fuerza hacia al suelo provocando que un quejido de dolor escapara los labios de la castaña.

- ¡No te traicione intencionalmente!- gimió comenzando a llorar más por lo que Tomoka pensaba de ella que por el golpe.

- ¡Mientes!- Tomoka se arrodilló frente a ella y una y otra vez golpeo la cabeza de Sakuno contra el sólido suelo.

- ¡No!- Sakuno intentaba liberarse, pero mantener los ojos abiertos no era buena idea cuando estaba siendo sacudida y más cuando era golpeada brutalmente en la cabeza.

- ¡SÍ!-

- ¡Por favor Tomoka, créeme!- le rogó cerrando los ojos mientras recibía los golpes. Entonces Tomoka se inclino hacia su cara cerca de su oído, su aliento chocando contra su piel de forma violenta debido a la agitación.

- No lo permitiré.- le susurro al oído entre dientes, se levanto dejando a Sakuno mareada en el suelo y cuando la castaña intento pararse, la pateo comenzando a disfrutar eso, con la punta del zapato junto en la costilla con intenciones de romperla. - ¿OÍSTE¡NO LO PERMITIRÉ!- y con eso se refería a que no permitiría que Sakuno y Ryoma se quedaran juntos.

- ¡Oiga, deténgase!- se escucho la voz de un profesor y antes de que Tomoka pudiera voltearse, estaba siendo sujeta de varias personas a las que quiso insultar, pero prefirió quedarse callada. - ¿Qué piensa que esta haciendo?...

La vista de Sakuno se opacó poco a poco hasta que finalmente cerró los ojos cayendo en el inconciente.

- ¿Qué hiciste?- Ryoma demando una respuesta agarrando del cuello de la camisa de Tomoka, mirándola furioso tras haberla llamado para hablar con ella en privado en el parque.

- ¿A qué te refieres?- intento zafarse, pero la fuerza de Ryoma se hizo más fuerte. - ¡Suéltame!

- ¿Por qué rayos la lastimaste de esa forma?- le hablo peligrosamente cerca de la cara de Tomoka, mirándola muy furioso.

- ¡No se a quien te refieres!- En realidad si sabia a que o mas bien, a quien se refería.

Ryoma le dio una fuerte sacudida. - ¡A Sakuno!.. ¿Quién mas?

Tomoka se quedo callada y luego miro hacia al lado.

- Me enojo la estúpida, tenia que darle su merecido.- contesto con indiferencia, ya había perdido su miedo a que Ryoma intentara golpearla. No era del tipo que lo hacia.

- ¡Casi la matas!- exclamo soltándola y no exageraba, si el maestro hubiera llegado mas tarde, Sakuno pudo haber tenido un serio daño en el cerebro debido a los golpes de la cabeza.

Y ahora ella estaba en el hospital, ciega temporalmente, al menos eso se esperaba.

- Mejor que sea así ¿no?... así no te quedan dudas.- se sentó en un asiento del parque de donde Ryoma la había levantado y comenzó a limar sus uñas ignorando al muchacho que bajaba su mirada.

No. No le quedaban dudas. Tomoka hablaba en serio para su desgracia.

Ahí se había perdido la persona con la que quería compartir sus alegrías, ahora solo le quedaba lograr su sueño solo, sin nadie, excepto Tomoka, pero ella no era igual a Sakuno.

Nunca lo seria.

Nadie lo seria.

- Por cierto… tendré que tomar terapias con un psicólogo…- ella dijo mirando sus uñas al tiempo que soltaba un respingo de disgusto, Ryoma la miro sin importarle demasiado lo que ella dijese. – Ja… como si me ayudara en algo…-

Ryoma tenía una esperanza en esas terapias, que ayudaran a Tomoka y que ella lo dejase en paz de una vez, pero la esperanza no logro nada.

Tomoka fingió que no le ocurría nada, solo un mal control de su temperamento y cuando termino sus terapias, tenía pleno control de este… o al menos, bastante.

Momoshiro abrió la puerta de la habitación, encontrándose con la figura con los ojos fijos en la pared o más bien, con la mirada perdida que miraba mas allá de la pared, estaba callada, los ojos hinchados que demostraban que había llorado por largos periodos. Había venido porque cuando oyó del incidente por rumores de estudiantes y lo comento con Ryoma para sonsacarle mas información.

- Si se…- había respondido con tranquilidad mientras amarraba ambos tenis.

- ¿Ya fuiste a visitarla?- a decir verdad escucharlo hablar con esa tranquilidad, sin una pizca de preocupación lo había sorprendido, pero aun así logro formular la pregunta con una pizca de picardía para molestarlo como de costumbre aun creyendo que ambos tenían una relación.

Pero Ryoma, o lo ignoro o no le importo, pues se levanto como si nada mirando hacia al frente y camino con la raqueta roja en manos. – No.-

En ese momento pensó que algo había sucedido, simplemente Ryoma actuaba extraño y sospechaba que no era por el incidente de Sakuno, podía oler algo mas y sabría a toda costa que sucedía. En cuanto cerro la puerta, se percato del ligero temblor que el cuerpo de Sakuno hacia, también lograba ver el esfuerzo que hacia por detenerlo o al menos, por ocultarlo lo mas que pudiera.

- ¿Q-Quien es?...- pregunto su voz temblorosa y triste, los ojos hinchados fijos en la pared, se había percatado de cierto tono de miedo. ¿Cómo no estarlo? Después de que su amiga le hizo eso, de seguro le tenía miedo a que viniera e intentara algo más.

- Soy yo.- contesto Momoshiro sonriendo mientras se acercaba a ella.

- ¿Eh?- la voz le resultaba familiar, pero realmente no lograba recordar de donde.

- Momoshiro.- respondió a la pregunta mental y ella abrió los ojos sin fijarlo en su dirección, después de todo no podía verlo.

- ¿Qué… haces aquí?- pregunto en su sorpresa ligeramente moviendo la cabeza hacia su dirección.

- Vine a verte, después de todo eres la novia de Ryoma.- contestó inocentemente.

La sola mención del nombre del joven tenista provoco una reacción inmediata, las lagrimas de sus ojos cayeron sin problema alguno y un nudo se formo en su garganta que le privo de palabras. El dolor era aun más intenso cuando oía su nombre, que rápidamente le recordaba lo horrible que había sido ese día en el que perdió a dos personas preciadas para ella.

Pero… ¿acaso ella fue alguna vez importante para esas dos personas?

Tal vez no.

Y le dolía tanto, de solo pensar que ella fue la única en pensar así, que ellos siempre se burlaban de ella mientras ella los consideraba personas grandiosas y dignas de ser felices.

Había vivido esos días con el miedo de que algún día Ryoma se presentara en el hospital, no sabia el porque de su venida, pero tal vez seria para burlarse de ella. También había vivido con el miedo de que Tomoka viniese, le temía a esa nueva persona en la que se había convertido, como si la chica que había conocido hubiera cambiado gracias a ese choque de su vida.

- Oye.- se alarmo Momoshiro colocando una mano sobre el hombre de Sakuno gentilmente mientras ella se tapaba la cara con ambas manos. - ¿Qué te sucede?-

- El… el…- intento mencionar el nombre, pero no podía salir de sus labios. – El…- trago con dolor lo mejor que le permitió el nudo de su garganta. – El… y yo… no somos novios… no creo que nunca lo hayamos sido…-

Los ojos de Momoshiro se abrieron rápidamente. – P-Pero… ¿Por qué?-

El sollozo de Sakuno se hizo más fuerte, más intenso por la simple pregunta que trajo recuerdos que prefería olvidar y Momoshiro apretó los labios obligándose a callar su boca, dándose cuenta de que ese tema era prohibido. Seria incapaz de hacerla hablar si ella no lo deseaba.

Luego de que Sakuno comenzara a calmarse, Momoshiro comenzó a hablar de varias cosas, a hacer bromas para animarla, para alejarla de cualquier mal pensamiento y ella escuchaba sonriendo débilmente, pero era falso… el lo sabía, en el fondo Sakuno tenia los recuerdos en lo profundo de su mente atormentándole y muchas veces se encontraba preguntándose el porque de todo eso, si todo lo que había vivido con Tomoka había sido una falsa y lo mismo con Ryoma… si su amor por el era solo una mentira, se había enamorado de una persona que consideraba grandiosa y resulto ser tan…

De inmediato se obligaba poner atención a Momoshiro para olvidarlo, pero no por mucho.

- Momoshiro…- ella interrumpió el relato de una anécdota que el muchacho contaba algo avergonzado en cuanto un pensamiento cruzo la cabeza de la muchacha.

- ¿Sí?- el respondió inclinando la cabeza con seriedad.

Al principio quiso decirle algo, pero prefirió callarse cerrando los labios. – Lo siento… continúa.-

Momoshiro se quedó callado esperando con pocas esperanzas de que ella se arrepintiera y finalmente le dijese lo que iba a decirle, pero luego de un par de segundos mirándola con seriedad, finalmente continuo con un suspiro discreto.

Solo dos días pasaron desde la visita de Momoshiro, había vuelto el día anterior y le había prometido que ese día no seria la excepción pues supuestamente era el gran día, cuando saldría finalmente del hospital, su cuerpo se había recuperado, pero aun no recobraba su vista. El doctor había dicho que pronto podría haber indicios de visión y si no… estaría ciega por siempre. Pero confiaba.

Sakuno estaba sentada erguida sobre la cama recogida de su habitación, vestida con ropa casual que su abuela le había traído y esperando que ella terminara de hablar con el doctor sobre sus necesidades y cuidados. Momoshiro vendría después, tal vez no tardaría demasiado y llegaría con su sonrisa que aunque fuera un poco la animaba.

Momoshiro…

La joven sonrió reconociendo que el era un muy buen amigo después de todo y que había de asustarle su relación con…

- Sakuno.- la abuela se volteó hacia la muchacha acercándose con una expresión seria mientras esperaba a que el doctor.

- ¿Si?- respondió, pero sin mover la cabeza.

- ¿No tienes a alguna amiga en Seigaku que pueda ayudarte a mantenerte al día con tus tareas?- le pregunto preocupada, ya que Tomoka había resultado no ser una buena amiga y definitivamente no podían contar con ella.

Sakuno se quedo callada ante la mención de Seigaku, no quería pensar en ese lugar, quería olvidarse de ese lugar, no quería volver… no quería encontrarse con ellos, ni con Ryoma ni con Tomoka, quería que ellos se quedasen atrás, quería volver a empezar, pero en otro lugar, no se iba a dejar por vencida, sin embargo, en Seigaku no podría encontrar la fuerza suficiente para continuar.

- Abuela…- murmuro con la voz entrecortada, captando de inmediato la atención de Sumire. – No quiero volver.- susurro y trato de mirarla, pero no veía nada… aun.

- ¿Qué?- Sumire inclino la cabeza un poco sin comprender.

- No quiero volver…- repitió con la voz temblorosa, las lagrimas derramándose por sus mejillas y su cuerpo comenzando a temblar, instintivamente apretando los puños. -…a Seigaku… no quiero volver…

- Pero… ¿Por qué?

- ¡No quiero!- quiso gritar pero quedo ahogado en sus sollozos.

- No puedes huir, tienes que enfrentar tus miedos.- intentó hacerla reflexionar mientras tocaba con gentileza su cabeza.

- No…- susurró cerrando los ojos, no podía imaginarse a Ryoma y a Tomoka juntos, simplemente le recordaría su traición, le crearían muchísimas malas memorias y seria peor, porque no creía que podría continuar adelante si seguía así.

- Te queda poco para graduarte, estoy segura que…- cuando rodeo sus brazos suavemente para abrazarla, Sakuno se aferró a su pecho llorando con fuerza.

- ¡No quiero, no puedo!- gimió.

- Tienes que…

- ¡Lo se, pero no puedo!- rodeo la cintura de Sumire con sus brazos atrapando la tela de su abrigo entre sus manos. - ¡Por favor, abuela!-

Sumire se quedó callada, pensándolo.

- ¡No me hagas volver a Seigaku, no podría soportarlo!

La petición que Sakuno le rogó a Sumire termino por convencerla y no la volvió a mandar a Seigaku, sino que la transfirió a una escuela diferente donde Sakuno intento su mejor esfuerzo por seguir adelante y prefirió no hablar de lo que sucedió.

Ryoma intento buscarla, realmente intento hacerlo, pero cuando finalmente decidió buscarla en su casa, se habían mudado y no volvió a verla.

Tuvo problemas con Sumire que se resolvieron a finales de año.

El día de su graduación finalmente se rindió y decidió acostumbrarse a estar sin Sakuno, a conformarse con el camino que el había elegido y del que se arrepentía.

En el taxi que los llevaba nuevamente al apartamento, Ryoma miraba por la ventana del auto mientras su codo se apoyaba de la puerta. Sakuno miraba fijamente el camino por el cual recorrían y ninguno tenía la intención de hablar, hasta que Ryoma hablo.

- ¿Por qué volviste?...- pregunto de pronto mirándola de reojo junto con el ceño fruncido, su cara apoyada de la palma de su mano.

Sakuno abrió levemente los ojos ante la pregunta inesperada, pero finalmente los relajó para mirarlo con una sonrisa falsa que a Ryoma simplemente comenzaba a hervirle la sangre.

- ¿Por qué pregunta?- contesto con otra pregunta.

- Solo contesta.- fue su respuesta hostil uniendo cada vez más las cejas.

- Preferiría que me preguntara con mas educación.- se inclino para verlo a los ojos con timidez, esperando que le hiciese caso y sonriendo amablemente.

Ryoma se quedo callado, pero tras sentir la mirada castaña sobre el finalmente se rindió. Se volteo y sonrió de lo más hipócrita. – Por favor… ¿me podrías responder el porque de tu indeseado regreso?-

El sarcasmo era obvio… en parte y Sakuno dejo escapar un suspiro de derrota. Ryoma era un caso perdido.

- Alguien intervino por ti.- fijo su mirada hacia al camino con una expresión seria.

El interés de Ryoma fue capturado por un mal presentimiento y frunció el ceño molesto.

- ¿Quién?-

Sakuno volteo la cabeza sonriendo levemente.

- Tomoka.

Continuara…

Al final escribí un pequeño resumen de lo que continuó adelante y lo escribiré luego con el transcurso del fic, eso incluye a Momo y Ryoma.

xD A ver… los reviews cada vez son mas largos… genial o,o…: chekando reviews: Responderé algunos oxo

-ivekag-: Oyep (tironeandole del brazo) xD as lo q por ahi te dijeron xP quiero ver..mejor dicho leer xD que haria saku-chan para bañar a Ryoma :o

Hmm... tal vez... : música de suspenso:

piri-chan.anti-kikyou: Vaya si que te demoraste con esta actualización…

What? Solo me tome un par de días en actualizar el capitulo 7 o oU

Mensajes de odio hacia Tomoka y como debería de morir

n n Yo también la odio (en el fic, aclaro), si pudieran darme sugerencias de cómo darle su merecido estaría agradecida (es que aun no se que hacer con ella -x-Uu)

kaeri-chan: La felicidad ojala no tarde...

Yo también lo espero… SOLO lo espero… o,o nyajajaja…

slamina: Puedo imaginarme cuando Ryoma rompio con Sakuno asi que la verdad no quiero verlo echo realidad si es que lo escribes a menos que sea terriblemente necesario que lo hagas por favor no escribas como fue que rompieron.

o,o Sorry, creo que fue necesario, espero que no haya sido tan malo como lo imaginaste, ah… gracias por tu apoyo xD

Viridiana: Osease q Ryoma trata mal a Sakuno para q Tomoka no le haga nada?

o.o Exacto : levanta el pulgar de su mano diestra: Pero cuando tu lo dices o mas bien, lo dicen de esa forma suena taaan estúpido...

(Capitulo 6) Aiko1504: En cuanto a Tomok ok... aqui en tu fic definitivamente a esta chik le patina el coco

o o… xDDDDDDDDDDDD "Le patina el coco"… jajaja… xDDUu Te luciste y estoy de acuerdo…

Bueno, gracias por sus reviews, son geniales ;w;…

Prefiero no opinar del capitulo (eso lo harán ustedes oxó… xD).

Estoy feliz (;w;).

Lucid K. Nightmare