Capitulo 11
Ryoma se encontraba en la sala del hospital, esperando su turno para entrar y darse las terapias. El doctor no había llegado y ya se encontraba un poco impaciente. Estaba somnoliento y se le había hecho difícil salir de su cama y aun peor para la muchacha que lo cuidaba pues ella, que de por si no tenia fuerza, luchaba con el casi dormido para colocarlo en su silla.
La miro de reojo, recordando que ya no era el mismo de antes y que seguramente ella se había dado de cuenta. El había cesado con sus ataques verbales y solo le gritaba lo suficiente como para evitar algún acercamiento. Solo lo suficiente como para mantener la raya entre lo cordial y lo amistoso. Aquella noche había sido peligrosa para el y cada vez que recordaba el tacto, la sensación de las manos suaves rozando su piel, le entraba un escalofrío por todo el cuerpo.
Después de eso, formo una guerra en contra de la pobre muchacha (que no sabia que pasaba con el) y se negó a dejarse tocar por ella. Solo le pedía que lo ayudase a meterse a la bañera y que el podía con lo demás. No iba a quedarse inútil por siempre así que prefería empezar a independizarse desde ahora hasta que las terapias hiciesen efecto.
Y todo eso porque se había dado cuenta de lo que había tratado de ignorar. Aun sentía algo y aparentemente, ahora veía a la muchacha aun más hermosa que antes. Que tonto era… todavía pensando en ella y era un sentimiento tan fuerte que con ella tocarlo, lo despertaba.
La miro mientras ella leía un libro para su universidad, el pelo aun estaba largo, trenzado esta mañana en una cola que caía sobre sus pechos (los que trataba de no mirar), los ojos enfocados y marrones, grandes, inocentes y una boca rosada que lo tentaba (todo por una terapia que ni duro tanto). Su figura seguía siendo pequeña, pero con los años, su cuerpo se había curveado más de lo que antes era y ahora le era más tentadora.
Tomoka… ¿en que estaba pensando cuando la pusiste otra vez a mi lado? Ojala su cuerpo funcionara o algo… o tendría problemas controlándose.
El doctor llego sonriente, con las manos dentro del bolsillo. Sakuno rápidamente cerro su libro y lo puso en su silla mientras se levantaba a recibirlo. – Vengo a buscar al joven Echizen.- dijo como si estuviese hablándole a un niño.
Lo miro con cara de malcriado. - ¿Por donde?
- Síguelo directo, amiguito… yo te alcanzo.- le dijo guiñándole el ojo y Ryoma solo lo ignoro, por evitar un problema. Tampoco tenia ganas.
- Ah… Doctor, olvide advertirle a Ryoma.- dijo Sakuno, pues el contacto con Ryoma era muy reducido… casi siempre estaba encerrado en su cuarto y la única interacción que hacia era para darle su comida, informarle que iba a salir o la hora de bañarse.
Al escuchar esto, Ryoma se detuvo, inquisitivo. - ¿Advertirme que?
El doctor ni Sakuno lucían muy felices sobre lo que iban a decirle. – Muchos pacientes dejan de ir a terapias después de unas cuantas.
- ¿Por?- el corazón de Ryoma se hundió. Esperaba algo rápido y tranquilo y por las palabras del doctor… parecía que seria todo menos negativo.
- Emm…- esta vez Sakuno intervino tímidamente. Había sido su deber y ella no había cumplido con informarle, así que lo haría ahora. – Bueno, generalmente las terapias son muy dolorosas para el paciente y si no se esta de buen animo, muchos simplemente sufren colapsos mentales… también pasa por la frustración de no ver cambios significativos después de tantos dolores.
- He visto gente llorando, joven Echizen… Hasta los más optimistas a veces tienen sus momentos.
Dicho esto, el doctor tomo a Ryoma de los mangos de la silla y comenzó a empujar a un chico pensativo, que ni siquiera oyó a la muchacha despidiéndose. Con que eso era así y aunque por un lado se creía engañar diciendo que el tenia motivación suficiente. No pudo evitar pensar y pensar… y temer.
…
Sakuno se encontraba de camino al hospital junto a Momoshiro que la había llamado para saber de ella. Ahora mismo el la acompañaba para tomar un café mientras esperaban la hora de que Ryoma saliera. Estaba preocupada por el, sabiendo que la primera vez era muy importante pues ahí el paciente se daba cuenta de cuan difícil seria todo el proceso.
- No te preocupes… el no se lo merece, Sakuno.- le sugirió el muchacho mientras tomaba un poco del café de ella.
- Hablando de eso… ya se esta comportando… cordial conmigo…- murmuro llevándose el café a su boca y Momoshiro se quedo paralizado al escuchar eso. Cordial… hmm…
- ¿Cómo es eso?- pregunto algo bajito, de pronto muy interesado. ¿Cómo no le iba a interesar? Sabía que Sakuno no era completamente indiferente al muchacho. Se le notaba y la posibilidad de una reconciliación era latente cuando el era cordial. Si quería que Ryoma la tratara mejor… pero no podía evitar sentirse algo… celoso.
- O sea, no me grita… aunque no me habla tampoco… solo me habla cuando es para pedirme algo.- comento ella, recordando estos últimos días.
- Ah… ok…- y se quedo callado, pensativo. La parte oscura y egoísta de su corazón deseaba que Ryoma la tratara mal para que ella se dejase de ilusiones y se desenamorara, que dejara a un lado ese episodio de su vida.
Sin embargo, la parte menos egoísta, la que amaba a Sakuno, la que quería su felicidad, decía que era lo mejor y si tenia que hacer algo para juntarlos, fuese lo que fuese, lo haría. Ya sea golpear al muchacho o ponerlo celoso o hablar con el, lo que sea.
…
Ryoma se encontraba de camino por el mismo pasillo por el que lo habían traído. Se encontraba exhausto, tanto mental como físicamente. Como si hubiera jugado veinte partidos de tenis en menos de dos horas.
Las terapias habían comenzado.
Y se dio cuenta de lo difícil que seria. Comenzando con algo simple como mover el pie y no lo pudo hacer. Primero, el dolor de mover un musculo era grande. Segundo, a pesar de que le decían que era normal, que lo estaba haciendo bien, no aceptaba las motivaciones y se enojaba cuando algo no funcionaba.
Cuando termino todo, estaba enojado, desilusionado, decepcionado… todos esos sentimientos lo tenían en pésimo humor. No estaría llorando como bebe en los brazos de alguien, pero si estaba que quería desquitarse su frustración con alguien.
El doctor le dijo que era normal ese primer día y que no lo tomara a mal, pero Ryoma no hacia caso. Después de eso, las enfermeras del lugar le enseñaron varias técnicas para moverse independientemente en su silla, como hacer tareas simples (levantarse de esta para salir de su cama, por ejemplo) y así para que pudiera sentirse mas útil (no lo dijeron así, pero lo sintió de esa forma).
Estaba frustrado. Quería golpear a alguien y lo peor era que en su estado no podía. Lo único que le quedaba era gritar.
Y cuando levanto la cabeza, esperando ver a la muchacha que no se quería salir de sus pensamientos, no la vio sola.
Estaba con Momoshiro. Y sintió su ira crecer de manera desproporcionada y por la cara que puso Sakuno, aparentemente era bastante notable.
- Momoshiro… creo que es mejor que te vayas.- dijo la muchacha temerosa de un escándalo. Sintió un frio por todo su cuerpo al ver la mirada rabiosa del ex tenista, que de pronto parecía ennegrecerse y todo después de posarse en Momo.
- ¿Qué se cree?- dijo el muchacho, buscando pleitos, algo frustrado por lo que Sakuno le había dicho (era humano). Quería causarle un poco de enojo al muchacho que tenía el corazón de Sakuno. – Soy tu amigo… que aprenda a soportarme.
Tan pronto Ryoma estaba a una distancia cercana, comenzó a escandalizarse. - ¿Qué hace este estúpido aquí?- pregunto a Sakuno pero con la mirada en Momoshiro. No lo quería cerca, esa era su razón.
No tiene que ver con el hecho de que siempre este cerca de ella.
- R-Ryoma… calma…- le pidió Sakuno con la voz temblorosa y miro a Momo esperando que el se rindiera y se fuera. Sin embargo, el joven también parecía enfurecido.
- Mira… chico inválido…-viniendo de Momoshiro, la palabra era como una bofetada en su cara. Y aun más después del horroroso día que había pasado. – Aprende que ella es mi amiga y como vive en tu casa… vas a tener que aprender a soportarme.
- ¡NO TENGO QUE SOPORTAR NADA!- grito descontrolado el joven y el mismo ni podía creer lo fuera de control que estaba. Todas sus frustraciones habían salido de pronto. Absolutamente todas, porque estaban en su cara.
Había pasado un día en donde descubrió que su invalidez tardaría bastante. Después se encuentra con la muchacha que se vio obligado a alejar (la que todavía ama) y que esta ahora bastante acompañada de Momoshiro.
A quien no soporta y que para el colmo de los colmos le dice invalido en su cara.
- Jóvenes… resuelvan esto afuera del hospital.- se metió el doctor, exigiendo respeto a su institución de la salud.
Sakuno fue a hablar con el doctor y Ryoma, sin pensarlo dos veces, agarro a la muchacha de la mano y comenzó a moverse fuera, mirando con ojos retantes a Momoshiro, que observo la escena incrédulo, pero al mismo tiempo, comprendiendo algo. Ryoma parecía estar interesado en la muchacha.
Ryoma parecía no estar odiándolo a el… sino a su cercanía con la muchacha.
- Joven… le pido que se vaya.- le pidió el doctor sin muchas ganas de hacerlo. Odiaba sonar autoritario. Era más bien el tipo de persona que le gustaba que hubiera libertad y todo eso. Nada de órdenes.
- Esta bien.- Momoshiro sonrió en disculpa, sintiendo algo de tristeza por dentro.
Sakuno y Ryoma sentían algo por el otro. Sin embargo, algo detenía al joven muchacho. Podían estar juntos, pero para eso, necesitaban un empujón de alguien externo.
Y aparentemente el era esa ayuda. No quería hacerlo, pero si tenía que hacerlo… lo haría.
Por la felicidad de Sakuno…
…
Sakuno cerró la puerta sin poder creer el espectáculo que Ryoma empezó a formar en el hospital. Quien sabe en que hubiera terminado sin la rápida intervención del doctor. El joven se encontraba en dirección a su habitación, listo para encerrarse.
Pero esta vez ella lo enfrentaría y le haría ver sus opiniones al respecto.
Cuando el chico trato de cerrar la puerta, encontró que una fuerza externa lo estaba deteniendo y mirando hacia arriba, vio a Sakuno que abría la puerta, aprovecha la debilidad que le proveía su sorpresa y se adentraba a la habitación.
Frunció el entrecejo preparándose para una pelea. No quería desquitarse con ella, pero estaba furioso. Y si ella venia con algo, lo haría.
- ¿Qué te pasa?- comenzó con las manos sobre sus caderas. - ¿Qué vas a seguir haciendo escándalos y griterías en cualquier sitio?... ¿Cuándo se te antoje?
- ¡Claro que si!... ¡Así como te paseas como puta por cualquier lado con ese estúpido de Momoshiro!- no estaba midiendo sus palabras, estaba dejando que sus pensamientos salieran como fuera.
- ¿Qué?... ¡Es mi amigo!- grito incrédula y ofendida. - ¡Y no me llames puta!- la palabra viniendo de la boca de ella sonaba feísima, pensó Ryoma, pero eso no venia al caso.
- ¡Lo eres por traerlo hasta mi casa!- la miro de abajo para arriba, poniendo una mueca de asco. – Quien sabe si has hecho algo con el aquí.- la bofetada no tardo en llegar. Bastante fuerte, de hecho, que lo aturdió por unos momentos mientras, muy para adentro, una vocecilla le decía lo cruel que estaba siendo.
- ¡Que te importa si me acuesto con el!- grito comenzando a sentir como se le aguaban los ojos por las ofensas que venían de el. Siempre sus insultos la hacían sentir muy mal y todo porque bien idiotamente lo seguía queriendo. - ¡ES MI VIDA!
- ¡Me importa porque si!- contesto sin pensarlo.
- ¿¡Y porque?- pregunto con una sonrisa que esperaba una excusa idiota, acercándose, esperando intimidarlo con su altura.
- Por esto.- dijo bajito y la agarro de la muñeca, empujándola hacia a el y la beso.
La muchacha sintió como todo su cuerpo se quedaba en completo shock al experimentar una cercanía departe de Ryoma. Después de tanto tiempo, volvía a olerlo, a sentirlo cerca. El joven tenía los ojos cerrados y ella, sin poder evitarlo, se dejo caer al piso, se abrazo a el y lo beso de vuelta.
Ryoma la abrazo de vuelta, pegándola a su persona, con el deseo y el anhelo que sentía hacia a ella. El que había despertado en aquella simple noche y que ahora se desbordaba sin el poder controlarlo. Momoshiro se fue por la ventana y Tomoka desapareció de su mundo por ese instante en donde Ryoma besaba a Sakuno con pasión.
La besaba mientras ella respondía gimiendo por las caricias que el le proporcionaba, moviéndose desde la espalda hasta su busto. Cuando ella iba a retirarse por la sorpresa, el la volvió a abrazar e introdujo su lengua en la boca de ella, explorando su boca mientras ella, tímidamente, respondía, olvidando como el había tocado sus pechos.
- Sakuno…- suspiro, bajando a su cuello, besando suavemente la piel suave mientras ella dejaba escapar gemidos, sintiendo como se olvidaba de todo. La voz de el había sonado tan dulce cuando había dicho su nombre, como si el de verdad…
El no te ama. Una voz por dentro la hizo empujarlo, cayéndose al piso y sobresaltando al muchacho que al darse cuenta de lo hecho, al verla abrazándose, como temerosa, se maldijo mil veces.
- Veo que aun reaccionas a mí como antes… Sakunito…- dijo, reponiéndose, sabiendo que ella sentía algo por el. En parte le daba ventaja sobre Momoshiro y le daba esperanzas de que ella pudiese estar con el algún día. Sin embargo, ahora debía de lastimarla… todo por su trato.
- T-Tu…- la herida que había cicatrizado en su corazón, se abrió, sangrando de nuevo y sin poder evitarlo, sin siquiera darse cuenta… automáticamente las lagrimas cayeron.
Estúpida. Ahora se sentía peor por haberse dejado llevar. Se había dejado hasta tocar por ese maldito. El mismo que la había engañado antes.
- Te odio…- susurro, levantándose temblorosa y salió de la habitación, cerrando con todas sus fuerzas la puerta, esperando que alguien como el se quedase por siempre confinado en su habitación.
Perdóname…
Continuara…
Si sienten q me tarde, perdón… estoy ahora escribiendo otra historia y aparentemente voy a alterna entre esa y esta, así que… sorry
Espero q les haya gustado y comenten sobre la escena final. Primera vez que escribo algo tan… sexual (es mi primera vez xD omg!) So… me dicen
La otra historia se llama The Promise y esta en Fictionpress… si la quieren ver, es original... me encuentran bajo el penname de Oharu: fictionpress . com / ~ oharu (quitenle los espacios :D)
Resena:
Myrna es una joven en rebeldía que esta enamorada de su "hermano" Evan. Pero el la ignora por estar con otras mujeres. Mientras la relación de ellos se vuelve mas tensa, los misterios detrás del padre de Myrna se irán revelando.
Todavía esta en pañales… se los digo por si me quieren apoyar… y para que apoyen la página en si y a los autores que escriben allí :)
CyllanSDT: Alguien q esta viva xD q bueno, espero seguir viéndote por ahí y gracias
