Hola estoy muy feliz de ver que este fic esta avanzando… me siento llenas de esperanzas de que pueda terminarlo (la historia mas larga que haya tenido)… sniff, sniff… bueno, solo queria decir eso y disfruten el capitulo. :)
Capitulo 12
Tomoka ya había dado su respuesta al hombre que se encontraba sentado frente a ella en un traje de negocios y el señor se mostro sorprendido, ¿Cómo no iba a estar? Si la oferta que le estaba proporcionando era una que no se daba muchas veces en la vida. Es mas, tal vez era la única que se le daba a una modelo que aunque famosa en su país, no lo era internacionalmente. Esta oferta la haría ser conocida en los Estados Unidos y mas tarde, quien sabe… a otros lados.
El agente de Tomoka mando al hombre exigiéndole que tomara la oferta y ella, siendo una terca, le dijo que lo pensaría. Ahora que la escuchaba sabía que el agente tenía razón.
Pero…
- Bueno…- dijo el hombre, levantándose de su silla y extendiendo su mano. – Entiendo sus razones, Tomoka, pero la oferta se mantiene por un par de días y favor entienda que no puede tardarse demasiado.- le informo el hombre mientras la muchacha le daba su mano de vuelta.
- Comprendo perfectamente y gracias por entender. Tan pronto haga mi decisión lo contactare.- le digo con voz de profesionalismo, sabiendo que tenia una decisión difícil en sus manos.
Solo había un costo muy grande que ella debía pagar, uno muy importante que le impedía aceptar tan buena oferta de trabajo.
El hombre se despidió una vez más antes de salir por la puerta y mientras lo miraba desaparecer por el pasillo del edificio en donde vivía, uno muy lujoso, frunció el entrecejo, comenzando a maquinar sus pensamientos.
…
Que cobarde era. Parecía una chica inmadura que lo único que sabia era huir de sus problemas cada vez que surgían. Desde aquel día donde ocurría eso que no se debe de decir, Sakuno había dejado de interactuar con Ryoma. De repente, cualquier tipo de conversación que siempre trataba de hacer para poder establecer una atmosfera de amigos o por lo menos mantener la cordialidad entre ellos, se fue por la ventana. Ahora huía como una niñita asustada.
Le tenía miedo prácticamente y recordó con desagrado (por lo débil que era), como había llorado como una bebe ese día en donde el joven le había robado… eso. Se había dado de cuenta que sus sentimientos permanecían, pero que se estaban volviendo mas fuertes al punto de que no soportaba estar cerca de el y que no pudiese abrazarlo.
Por tanto, en un intento desesperado por estar lejos, uso el siguiente método: evitar a toda costa. Lo único que hacia era cocinar para el, limpiar la casa y ayudarlo cuando fuese necesario, que casi siempre era llevándolo al baño, desvistiéndolo (cosa que ya estaba acostumbrada a hacer y que no causaba el efecto de al principio) y después asistirlo, si el lo necesitaba en sentarse en la bañera.
Ahora que se encontraba en el café que estaba ubicado frente a los apartamentos, cruzando la calle, se dio cuenta de algo. Algo que el doctor le había informado que pasaría.
Un paciente en la situación que se encontraba Ryoma podría lograr ser independiente y no necesitaría de una enfermera en algún punto de su vida. Y todo esto gracias a las terapias, porque además de las que se ofrecían para ayudarlo en su movimiento, también se le daba un asesoramiento sobre como lidiar con su vida como paralitico para que pudiese llevar una vida normal. O por lo menos en lo que sus pies comenzaban a funcionar.
Aparentemente, no duraría mucho en la casa de Ryoma y muy pronto se volvería una muchacha que solo le limpiaba la casa. Hmm… eso no era muy de su agrado, por lo que estaba en sus planes irse tan pronto sintiese que el ya era lo suficientemente independiente como para vivir solo y seguir su vida por su parte.
Sonrió con tristeza al sentir como el momento de partir se acercaba y aunque Ryoma no sentía nada por ella y le valía un pepino el que ella se fuera por siempre, a Sakuno si le lastimaba ver que su viejo amor nunca pudo ser… y al mismo tiempo confirmando que el era un maldito, que lo seguía siendo y que era mejor seguir con su vida.
Con un suspiro, sintiendo que ya era suficiente de estar en el café donde ya era conocida hasta por nombre, se levanto de su mesa predilecta (cualquiera que diera a la ventana), llevándose consigo su libro de Anatomía, el que apenas había tocado y dejando una propina bien dobladita debajo de la taza vacía de porcelana.
Cruzo la calle con el libro pegado a su pecho, sintiendo algo de miedo, viendo todos esos carros que se avecinaban a ella, con un leve trauma desde el accidente de Ryoma, para que después, para su alivio viese como estos paraban para cederle el paso. Así continuo hasta el apartamento y lo abrió con una copia que Ryoma le había ordenado a hacer viendo que ella a veces se iba de este a hacer sus cosas.
Tan pronto abrió la puerta, se detuvo a observar la escena que estaba frente a ella. Ryoma se encontraba en su silla de ruedas, con los ojos abiertos antes de fijarse en la recién llegada. Sin embargo, la verdadera sorpresa era ver a Tomoka con los labios apretados y una expresión de desagrado, las manos sobre su falda, entrelazadas, las piernas cruzadas y la espalda erguida. La pose demostraba sus conocimientos en el modelaje, la etiqueta que le habían enseñado y su vestimenta, ropa preciosa que solo ella podía anhelar desde lejos, la usaba con estilo.
- Ehh… hola…- dijo, saliendo de su asombro y cerrando la puerta tras ella.
…
Después de que Ryoma escucho que la muchacha salía del apartamento, el salió de la habitación sin saber que estaba imitando el comportamiento cobarde que Sakuno había adoptado desde aquel día. Estaba arrepentido de lo que había hecho. Se sentía como un maldito de esos que jugaban con los sentimientos de las mujeres, como esos que les gustaba menospreciarlas y tratarlas como seres inferiores. Era eso y peor por ser un cobarde, por no haberse enfrentado debidamente y usar la vieja herida, algo inmencionable, en contra de ella para huir de sus propias acciones.
Que cobarde era. Se había comprometido, aunque no se lo admitió realmente, pero se había limitado a solo insultos y trato de no mencionar nada respecto al pasado porque sabía que le causaba gran dolor.
- ¡Que estúpido!- se grito apretando los puños frustrado con toda la situación.
Y para colmo se había dado cuenta de la extensión de sus sentimientos. Se iba a intentar engañar con pensamientos de que lo único que existía era atracción por Sakuno, pero con ese beso había sentido como su corazón casi se desbocaba, de cómo quería tener las piernas para poder cargarla a su cama…
…y justamente en eso se pasaba soñando cada maldita noche desde aquel día. No había muchas variaciones, pero soñaba que se levantaba de su silla y normalmente terminaban en su cuarto, el sobre ella, acariciándola por completo, besando su cuello, bajando y ella gimiendo, jadeando su nombre, gritando que lo amaba.
- Arghh…- gruño frustrado sintiendo como recordar esos sueños provocaban el deseo en el.
Entonces lo salvo los golpes en la puerta, alguien tocando y miro por un momento el objeto confundido, pensando que no podía ser Sakuno ya que ella tenía una copia de las llaves del apartamento. Sin embargo, se dijo que cualquier situación podía pasar y se acerco sin pensar mucho.
Cuando abrió la puerta, la figura que lo miraba seriamente no era Sakuno…
Era Tomoka. Vestida, como siempre, con ropa cara y de lo ultimo en el mundo de la moda, zapatos altos y mucho maquillaje. Para muchos podía ser una diosa incluso, pero para el… ella era nada de eso.
La encontraba hasta fea y tal vez su personalidad influía en eso, pero nada de esas combinaciones le gustaba y mucho menos el maquillaje que lo hacia pensar en un payaso.
- Tomoka…- susurro con desprecio audible en su voz y se percato del perfume que tenía puesto, uno que se le metía por la nariz ocasionándole dolor de cabeza.
- Hoy… mi amor… no estoy de humor…- le anuncio y golpeo la puerta, abriéndola por completo e invadiendo su apartamento con pisotones al piso, lista para decirle las noticias que sabia que le iban a alegrar.
- ¿Y porque eso me debe de importar?- pregunto algo irritado por la forma en que la maldita esa se atrevía a meterse a su apartamento, como si fuera dueña aunque no diría nada al respecto. Era una pelea perdida…
- Que lindo eres… como siempre, amorcito…- contesto con sarcasmo, sentándose en el primer lugar que encontró, cruzo sus piernas y lo miro esperando que se acercara. El muchacho solo la miro, notando que hoy, en efecto, venia de mal humor y que no tenia la misma vibra de siempre, una calmada, lista para defenderse de cualquier insulto tirado en su cara. Hoy solo lo insultaba para atrás.
Tomoka vio que el muchacho solo tenia una ceja levantada, aun cerca de la puerta y sin ganas de pedirle que se acercara, sin dar rodeos, le dijo la "bella" noticia: - Me voy del país por seis meses, mi corazón…- sabia que el joven se pondría a brincar si podía al escuchar tal noticia y le exasperaba que el se aprovechara de la oportunidad para liberarse de ella y correr a los brazos de la tonta y estúpida.
Pero no podía desaprovechar la oportunidad. Su agente se lo había dicho y recalcado antes y después del momento en que le ofrecieron el empleo. Le dijo que si no lo aceptaba tal vez no encontraría una oportunidad igual. Le hablo de su situación actual, que no era la mejor de su carrera, en donde ya era tan conocida en Japón que muchos no querían contratarla pues querían una modelo nueva… alguien nuevo que promocionara productos nuevos. Ya aburría.
Maldita sea. Y por eso llamo de inmediato a la compañía y le informo con algo de resignación que aceptaba la oferta.
- Solo vengo a decirte que no hagas fiesta… tan pronto vuelva, prometo que cualquier cosa puede hacer que enloquezca… ¿de acuerdo?- amenazo, pero por dentro sentía miedo y inseguridad. No sentía que Ryoma le haría caso si ella se encontraba lejos.
El joven se acerco hasta quedar frente a ella, con los ojos abiertos y repitió: - ¿Te vas por seis meses?
- Si.- respondió, de nuevo sintiendo el desagrado por todo su cuerpo. Algo le decía que iba a perder con ese viaje. – Pero eso no significa que te vayas a hacer libertinaje, amor…
El chico se quedo estático en su silla, los ojos bien abiertos sin saber como sentirse. Seis meses sin Tomoka… libertad y aunque ella decía lo contrario, era bastante tiempo como para…
El momento se termino cuando sintieron a alguien abrir la puerta y por esto, se adentro Sakuno que los miro confundida, pero sorprendida.
- Ehh… hola…- hablo después de un largo silencio, saliendo de su asombro.
Vio como Tomoka salía de su cara de desagrado y poniendo una de tristeza, todo fingido claro esta. La modelo se levanto y se acerco a Sakuno, que trataba de entender la situación y pensaba que tal vez tenían una pelea o algo así. La muchacha abraza a la confundida joven, poniendo poco entusiasmo y le dijo las noticias: - Me veo por seis meses del país…
Sakuno, respondiendo el abrazo, se preguntaba que ocurría y esperaba que alguien le informara el porque ella se tenia que ir. – Si, si… Tomoka se va por razones de trabajo…- le dijo Ryoma al ver la cara que ella tenia e intentando no mirar con odio a la joven que se había ganado la confianza de Sakuno sin intentar demasiado. Era injusto que ella pudiese estar de buenas con la muchacha, no querer estarlo y el que si lo quería, no podía.
- No quiero irme… pero tengo que hacerlo…- le informo Tomoka, separándose de ella. Ahora tenia que jugar sus cartas. – Bueno… solo vengo a decirte que te encargues de que Ryoma se porte bien… ¿ok?- le dijo poniendo sus brazos sobre los hombres de la joven que sonrió medio confundida. ¿Por qué Tomoka le pedía esto a ella?...
- Ok…- respondió sin entender porque tenía que encargarse de eso y entonces se dio de cuenta de que tal vez eso requería interacción entre ellos.
- ¡Ah pues, ya todo esta dicho!- exclamo y se dirigió a Ryoma, que no podía creer que le estaba pidiendo semejante cosa a la muchacha. ¿Qué tenia en mente?
- Espera, Tomoka… yo pienso irme en un mes más o menos.- interrumpió la joven antes de que la modelo se tirara sobre Ryoma y ambos la miraron confundido, uno de ellos sintiendo una opresión en su pecho.
- Pero… ¿Por qué?-pregunto Tomoka cuidadosamente, su cara seria y el cuerpo tenso. ¿Qué habría hecho el tonto y estúpido de Ryoma?... ¿Habría intentado algo? Solo esperaba que no porque sinceramente cancelaba el viaje y se quedaba en el país.
- Bueno…- Sakuno sonrió, una muy triste y llena de resignación porque ya no esperaba nada, ya estaba desilusionada. – Solo digamos que nuestras diferencias no se han resuelto y que ya estoy cansada de ser humillada.- dijo observando como el muchacho fruncía el entrecejo, apretaba los labios y bajaba la cabeza, tratando de ocultar la cara, pero eso Sakuno no lo interpreto así. El no podía estar arrepentido. – Solo estaré hasta el momento en que el sea independiente… después de eso, me voy.
- Ah… - Tomoka respondió sintiendo un alivio al ver que el muchacho no había roto el trato y que aun seguía tratándola mal y humillándola. En lugar de sonreír y burlarse como deseaba, puso una cara de enfadada y se volteo a Ryoma. - ¡Ay, Ryoma, vas a seguir, sabes que te dije que la trataras bien!- le grito fingiendo enojo y el chico casi se ríe por lo irónico de la situación, sabiendo muy bien que ella le estaba diciendo el buen trabajo que estaba haciendo y que lo continuara por el resto de la estadía de Sakuno.
El chico permaneció callado, como haciendo caso omiso a lo que le decía Tomoka, solo mostrando una cara de enfado y Sakuno se sintió un poco satisfecha de que alguien lo estuviese regañando y que el solo se sentara ahí, quieto, escuchando un sermón. Sin embargo, también sentía una pizca de celos aflorando en su pecho que tuvo que acallar rápidamente. Aparentemente, la única persona que lo podía controlar era ella y le dolía un poco, porque ella…
No, se había prometido que no se diría más de esos sentimientos. Los enterraría o buscaría a otra persona, pero ya no podía seguir así.
- Bueno…- miro a Ryoma y como estaba de espaldas a Sakuno, le sonrió satisfecha cosa que el respondió con un gruñido y entonces se volteo hacia Sakuno y la abrazo. – Me voy… tengo que empacar maletas y bueno, deséame suerte.- dijo la muchacha mostrando una sonrisa dulce.
- Suerte, amiga.- le dijo sonriendo, esperando sinceramente que todo le saliera bien.
Tomoka se despidió de Ryoma con un beso en la mejilla, el cual tuvo que contenerse de secárselo y entonces se fue.
Silencio.
- Bueno, voy a cocinar algo… ¿quieres algo en particular?- pregunto la joven tratando de ser lo mas calmada posible aunque por dentro, el estar así con Ryoma la ponía muy nerviosa.
El joven se quedo callado, mirando el suelo con una cara como de frustración que ella no podía comprender. - ¿Ryoma?
- Sakuno…- el levanto la cara y se quedo con la boca abierta, sus palabras muriendo de inmediato al sentir como se acobardaba.
- ¿Si?- contesto con las mejillas ruborizadas al oír su nombre desde los labios de el, sintió su corazón palpitar rápidamente y trato de calmarse.
- Nada…- murmuro y se dirigió a su cuarto. – Haz lo que de la gana.- contesto hablando de su pregunta y se encerró de nuevo en su habitación, esperando a que ella lo llamase para entregarle la comida la que también comía dentro de su cuarto.
…
Sakuno se encontraba en su universidad estudiando y haciendo lo suyo para poder ser enfermera. Ryoma, por el otro lado, se encontraba en la oficina del doctor esperando a que este llegara para hablar con el. Según el doctor, tenia que decirle algo importante cosa que asustaba un poco a Ryoma. ¿Qué tenia que decirle?... ¿Podría ser que no volvería a caminar?... ¿Qué estaría siempre ligado a una silla de ruedas y que sus sueños de continuar siendo un tenista se verían destrozados?
Así de nervioso estaba cuando el doctor llego, abriendo la puerta, gritando un chiste hacia sus compañeros los cuales se rieron y después cerro la puerta con una sonrisa. – Hola, Echizen… ¿Cómo te encuentras?- le pregunto acercándose a su escritorio de donde saco una carpeta que contenía unos papeles, suponía que eran suyos.
- Bien…- contesto simplemente, esperando que le dijese las noticias antes de que se pusiera loco en ese momento.
- ¿Y como esta su novia?- pregunto cosa que confundió a Ryoma. – Digo… ejem… Sakuno…- al ver como Ryoma se ponía de mal humor, solo se rio divertido. – Ok, ok… tumbo el tema, pero se nota que hay algo entre ustedes… jaja…- carraspeo viendo que nada surtía efecto y que el chico continuaba mirándolo de forma asesina.
- ¿Ya puede decirme que sucede?- pregunto el joven molesto por los rodeos que le estaba dando el doctor.
- Bueno, mas bien… es que vamos a hacer un ejercicio y necesito que este de buen animo.- Ryoma lo miro con la ceja levantada. Si claro… como si fuese a pasar eso. – Ok, solo quiero ver el progreso de sus pies y si veo que es bastante significativo, podremos pasar a las muletas… ¿Qué te parece?- sonrió poniéndose a una cierta distancia de Ryoma, no muy lejana, pero algo confuso.
- Ok…- dijo el muchacho, algo esperanzado de ese progreso a pesar de que solo eran unas semanas que llevaban en las terapias.
- Bueno, levántate y trata de caminar hacia mí.- el corazón de Ryoma se hundió en pánico, no pensaba que eso requería tal tarea, más bien se imagino que iba a ser un toque en los pies o algo, pero el doctor parecía estar hablando en serio, esperando paciente. – Tárdate todo lo que quieras… bueno, no tanto… tengo pacientes afuera, pero con calma…
- ¿Cómo espera…?- pregunto pero se callo la boca y por primera vez, el doctor vio la inseguridad visible en el rostro de Echizen, miedo y pánico y sabia que en esas condiciones el joven no podía estar. Necesitaba estar de buen ánimo.
- Echizen, necesito que tengas valor.- le pidió y lamento no haberle dicho a Sakuno que estuviese con el en este día, su presencia podría calmar los miedos de Ryoma.
El joven respiro hondo y se tiro a hacerlo, se levanto empujándose de la silla y vio que se pudo mantener en una posición encorvada, pero estaba de pie. El doctor parecía cauteloso, listo para agarrarlo en cualquier momento y cuando el joven, viendo que no pasaba nada, estaba a punto de sonreír de la felicidad, sus piernas cedieron y su cuerpo casi cae al piso si no fuera por el doctor que lo agarro antes de que se hiciese un golpe fuerte.
- Muy bien, Ryoma…- le dijo cargándolo hasta la silla, sorprendiendo al muchacho que vio que el doctor era bastante fuerte.
Sin embargo, su cara estaba roja de la humillación y se sentía estúpido por haber pensado en ese instante que había esperanzas. ¿Pensaba acaso que podía caminar? Que tonto era, claro que eso no podía pasar… era muy temprano. Se sentía más inútil de lo que jamás se había sentido, incapaz de hacer algo tan simple como caminar y maldijo sus piernas, sus inútiles piernas que comenzaban a perder la forma de antes… que comenzaban a verse mas esqueléticas que antes, sin los músculos que un deportista por naturaleza tenia.
- Estuviste bien… significa que tus piernas están bien, estamos en el proceso…- puso su mano en el hombro del muchacho tratando de darle aliento, pero Ryoma, que hasta el momento permanecía callado, con el rostro oscurecido, reacciono de inmediato.
- ¡MIENTE!- le grito, quitando bruscamente la mano de su hombro. El doctor observo el rostro retorcido por la rabia, pero sabia que era frustración, ya había visto eso muchas veces en los pacientes y siempre reaccionaban diferente.
Ryoma estaba reaccionando de la peor forma posible y temía una depresión.
- Calma, Echizen… la primera vez es siempre así, con el tiempo veras que comenzaras…- intento apaciguarlo, deseando que alguien conocido estuviese ahí para tranquilizarlo y darle aliento.
- ¡Carajo, por que me hizo hacer eso si sabia que no lo podría hacer!- grito sin escuchar nada y agarro al doctor de la manga, cosa que lo asusto.
- Porque tenía que saber si realmente la operación había dado resultado…- contesto calmado aunque por dentro temiendo hasta una agresión, pero el joven solo lo soltó en un empujón y miro el piso, respirando rápidamente.
- Termine lo que tenga que hacer para irme…- exigió aun con los ojos pegados al suelo. Inútil, seguro el doctor se burla de ti por dentro, de lo gracioso que te viste al caer, de lo tonto que te viste al verte sonreír como bobo…
- Nada mas… te veo en la semana…- le dijo con preocupación visible en su rostro y el joven, sin ganas comenzó a dirigirse a la puerta. – Ah… déjame ayudarte…- le dijo y se acerco para abrirle la puerta.
- ¡YO PUEDO!- gruño echando la mano a un lado, olvidando que trataba con alguien que lo trataba de curar, pero el doctor era paciente, sabia lo que ocurría y la frustración que sentía.
El joven abrió la puerta y salió como pudo, tratando de verse lo mas digno posible, pero siendo algo difícil por su condición. Inútil. Entonces, se encamino por el pasillo para esperar por la muchacha mientras era observado por el doctor.
…
Sakuno llego corriendo prácticamente a la sala de espera, sabiendo que iba un poco tarde, pero era culpa de su universidad ya que el profesor le asigno una tarea en la que tenían que hacer un trabajo en grupo y para colmo, todos se antojaron de hacer la primera reunión después de clases, lo que causo que ella se tuviese que quedar por ser responsable.
Al llegar, roja de la carrera que había dado y respirando con dificultad, se encontró con una sala vacía o mas bien, sin Ryoma y frunció el entrecejo confundida, sabiendo que el muchacho siempre la esperaba y siempre que llegaba se iba en dirección a la salida, seguida por ella. Eso, claro, si el doctor no tenia que decir nada al respecto.
- Sakuno…- dijo el doctor, alegre de verla y se dieron las manos en saludo. – Puedes pasar, Yuki…- le dijo a una muchacha que andaba en muletas, su próxima paciente y esta camino hasta la ya conocida oficina. – Te tengo que decir algo importante…
- ¿Qué?- respondió, preocupándose rápidamente.
- Hoy Ryoma no recibió bien su terapia… o mas bien, no fue una… fue una evaluación y pues, se fue frustrado.- le informo, preocupado porque no veía al chico en ninguna parte y por la condición en que se había ido de su oficina, pensaba lo peor.
- ¿Qué?- repitió preocupada. - ¿Qué paso?
- Le dije que tratara de caminar y bueno, en mi experiencia, todos reaccionan de forma diferente.- contesto y Sakuno sintió su corazón hundirse al escuchar eso, se podía imaginar la reacción de Ryoma y como se había sentido. – Solo se pudo levantar por un segundo o dos antes de desplomarse…- dijo y suspiro. – Me temo que lo tomo de la peor forma posible… esta muy, muy frustrado… y… no lo veo por aquí así que…
- Gracias.- contesto la muchacha, sin esperar a que el terminara y salió corriendo a buscarlo por el hospital.
Sabía que la tarea que le esperaba era grande. Tanto el buscarlo y el encontrarlo, para después hablar con el y tratar de consolarlo, cosa que no iba a ser fácil.
- ¿Dónde estas Ryoma?- pregunto para si, buscando primero por el piso y después, viendo que no estaba por ahí… informándole a las enfermeras y al personal del hospital que el se encontraba desaparecido y que por favor la ayudaran.
De inmediato, todos se movilizaron a encontrar al muchacho. Guardias de seguridad en todos los pisos buscaron al joven después de haber escuchado su descripción.
"Ryoma Echizen, Ryoma Echizen… Sakuno Ryuzaki lo esta buscando, favor de pasar por el quinto piso, por recepción." Dijo la recepcionista por el interfono, esperando que el muchacho se apareciera al escuchar el mensaje y Sakuno continuó su busca hasta por fuera del hospital.
Fue para el parque del hospital, localizado en el medio de todos los edificios que componían el centro medico. Un parque que contenía arboles, columpios para los niños, pistas, en fin, prácticamente de todo para las personas que deseasen entretenerse o que necesitaran la recreación como terapia. Era un lugar enorme y precioso, digno de una institución tan importante como lo era ese hospital.
Continuó caminando, mirando por todo el lugar y debajo de un árbol lo encontró, oculto en la sombra, su espalda a ella, con su cuerpo dirigiéndose hacia los columpios donde unos niños jugaban divertidos, moviendo sus piernas libremente para aumentar la velocidad del objeto y después lanzándose en el aire, cayendo en el suelo de pie y riéndose por la hazaña completada.
- Ryoma…- susurro tristemente, sabiendo lo frustrado que podía estar y se acerco, un tanto nerviosa por como la podía recibir y por como ella iba a lograr consolarlo. Sabia que probablemente quería estar solo y lo que menos iba a desear era la compañía de ella…
Pero… continuo su caminata y espero que el le diera la oportunidad de ayudarlo.
Continuara…
Bueno, el capitulo no se iba a quedar ahí, pero bueno… el próximo tal vez lo dedique a la conversación entre ellos. :P Muajaja… lamento que la primera mitad fuera de Tomoka, pero bueno, alégrense, salió del mapa... por ahora ñaca ñaca :)
Gracias a las personas que me dejaron un review (CyllanSDT, ladykagurasama, viicky2009), me hicieron muy feliz y también a las personas que añadieron el fic en sus favoritos o en sus alertas. Gracias! :3 Me hacen feliz y me dan ganas de continuar. Yay!
Bueno, ahora a estudiar, que tengo dos exámenes el viernes Dx Ahh, no quiero! Lol
