-Capitulo Editado-

Hubo un peque~o error de mi parte al principio. Para las personas que lo vieron, pues vieron una partecilla que no me gusto mucho xD Ahh, que verguenza... y eso que me habia dicho que tenia que quitarla. Bueno, esta de abajo es la que me gusto, asi que pues es la verdadera o0o Jaja xD Como es q no lo encontraron raro?


Capitulo 13

Familia

Nada iba bien con su humor. El día estaba perfectamente bueno para salir y divertirse, con un sol que brillaba y parecía reírse en su cara de lo excelente que era la vida.

Y frente a el, jugando y brincando, habían unos niños que reían felices en el juego que les proveía sus piernas saludables, jóvenes y sin daño alguno.

Frunció el ceño ante lo irónico del asunto. Vaya… hoy que no se sentía muy bien, todo se le restregaba en la cara.

Deprimido, bajo la mirada al suelo, a la hierba que se movía con el vaivén del viento, suavemente y comenzó a maquinar, a pensar en todos los malos recuerdos. Ni siquiera intento detenerlos y se dejo consumir en ellos.

Se sentía viejo, ya sin ganas de pelear, de solo dejarse caer al vacio sin fondo en el que se encontraba desde hace unos años. Que había comenzado incluso desde antes del accidente, ubicándose en el periodo de su vida escolar. Que comenzó con Tomoka… en donde se había rendido ante la muchacha y había continuado su vida monótonamente al lado de ella (o mas bien, atormentado y fastidiado por ella). Ahora se encontraba perdido… obligado a encerrarse en su apartamento, sin ninguna meta en la vida, pues la única que tenia era el tenis y ahora sin piernas, ¿Qué? Nada. Ahora su única compañera era la silla de ruedas.

Pudo haber tenido otra opción, a alguien en estos momentos que lo ayudase en estos momentos, per por ser un cobarde y un debilucho la había alejado al insultarla, humillarla, lastimarla de la forma más cruel porque no era capaz de defenderla. Tonto, tonto… ¿y que había ganado el de todo esto? En lugar de haberse sentido bien, en lugar de sentirse como un héroe, solo se sintió sucio y un completo idiota. La chica se desapareció de su vida y el se quedo solo, sin siquiera sus amigos, que poco a poco fue alejando sin darse cuenta.

No pudo deshacerse de Tomoka, como pensó, pues la chica que se pego a el como mugre y continuo molestándolo hasta aun después de graduación donde ella solo lo encontraba a pesar de que el trataba de esconderse. Se había quedado solo… o bueno, no tanto, pero prefería estar solo que con esa mujer tan despreciable.

El tenis había sido su única opción para dejar de sentirse solo y sin nadie. Para eliminar ese vacio que lo atormentaba… Y lo logro al sentir metas alcanzadas con el tiempo, pero ahora…

"…sus piernas cedieron y su cuerpo casi cae al piso si no fuera por el doctor que lo agarro…"

Ryoma.- una voz femenina perforo sus pensamientos, sacándolo de la oscuridad en que se encontraba y su vista se alzo para encontrarse con los ojos castaños. Ella solo mostro angustia al verle la cara y se imagino que tenia que parecer un viejo con lo mal que se sentía. La muchacha se había acercado con algo de miedo, temiendo que la rechazara de inmediato con insultos hirientes, poniendo toda su frustración en ellos. Esta segura de eso. Sin embargo, el la miro con los ojos apagados, derrotado y supe de inmediato que esta vez el no reaccionaria así, que esta vez optaría por la otra opción, que era la desesperanza. Y hasta le dolió mas verlo así, acongojado, entregado a la depresión… solo…

No contesto, solo la miro, con esa mirada apagada y volvió a mirar hacia al frente, hacia los niños que se volvían a meter dentro de los columpios, mirándose y gritándose sonrientes. Una enfermera se acerco a ellos con una mirada regañona, interrumpiendo su diversión y pareciendo advertirles algo, unas palabras que no podía escuchar desde esta distancia.

El doctor me dijo…- la chica trato de empezar a hablar, viendo que en efecto, este proceso iba a ser algo difícil. Se callo, mirándolo de reojo, esperando que el chico reaccionara ante esa pequeña frase, que intentase contarle algo, desahogarse... pero el solo estaba con su mirada perdida en la escena que transcurría frente a el. – E-Este… lo que paso es completamente normal… era una…

Vete.- interrumpió el muchacho, viendo a que venia todo esto, viendo que ella solo venia a consolarlo sin entender exactamente lo que estaba pasando. Ella no entendía y cuando la miro, con los ojos abiertos, sin comprender el porque la estaba desechando… vio que pensaba que solo era un berrinche de que se había caído.

No entendía que esto significaba el perder por completo algún propósito en la vida. No entendía que se quedaría en su apartamento, tal vez dependiendo del sustento de sus padres hasta que encontrase un trabajo o estudiase algo que le beneficiara mas tarde en la vida. No entendía, tampoco, que se encontraba sin nadie en el país, en una silla de ruedas, con la única compañía de la persona que menos quería ver…

Si. La caída había sido una humillación grande, pero su implicación era peor… significaba tantas cosas que le daban miedo…

No.- contesto ella, firmemente y mirándola sin expresión alguna, vio en su rostro como le costaba imponerse de esa forma, cosa que en cualquier otro momento… le hubiese parecido gracioso. Ahora no. Ahora quería que se fuese, porque ni ganas de pelear tenia.

Vete.- pidió de nuevo después de un largo suspiro en donde trataba de calmar sus emociones. Todas las negativas que de tristeza y angustia comenzaban a transformarse en ira, rabia ante todo… sentía como subían por su pecho y se quedaban en su garganta.

Y-Yo…- ella se puso de cuclillas al lado, con esa expresión de pena que no quería ver. No quería lastima. Trato de poner una mano sobre la de el, en un fútil intento de hacer un contacto que pudiese hacer mas fácil esta situación.

No quiero lastima de ti.- gruño entre dientes, porque sentía que si abría demasiado la boca, gritaría de la furia y lo haría con ella. No… ella no tenia la culpa… pero tampoco quería que ella lo miraba así, con esa cara de pena. Con los ojos endurecidos y la mandíbula apretada, se zafo del agarre que con coraje le había tomado a ella hacer.

No es lastima… y-yo…- casi le dice que lo amaba, que realmente quería estar ahí con el para ayudarlo y apoyarlo, pero callo. – Yo solo entiendo…- trato de decir, mirando al suelo, esperando que eso fuese suficiente.

No lo fue.

¿Qué tu qué?- escucho al muchacho decir, como si alguien lo estuviese molestando, como si se estuviese burlando de el y alzo sus ojos temerosos para encontrarse con los de Ryoma. Ahora estaba en fuego, llenos de tantas emociones negativas…

R-Ryo…

¡Tu no entiendes nada!- le grito, acercándose a la cara de la muchacha, como tratando de hacerle captar un mensaje y ella trato de alejarse. Pero el agarro su mano y la halo hasta el. – No, no… ahora me vas a escuchar… ¿Qué no querías escucharme?- le dijo, sonriendo sarcásticamente de una forma algo enloquecida, como si su cordura se hubiese esfumado por esas simples palabras.

Y-Yo…

¿Cómo es que tu vas a entender algo?- le pregunto, sonriendo sin gracia. - ¡SI LO TIENES TODO!- ella lo miro confundida. ¿Qué ella que? Ella no lo tenía todo. - ¡YO NO TENGO NADA!

Claro que no lo tengo todo…- murmuro sin querer decirlo en voz alta y el chico que se había callado por un momento, se encendió de nuevo.

¿Ah no? ¡Tienes una carrera, tienes metas y tienes hasta un chico que te ama!- mascullo en la cara de ella, como si ese gesto tan amigable fuese a lograr que el mensaje entrara bien a su mente.

¡Tu las puedes tener y Tomoka te ama a ti!- trato de ignorar ese ultimo pedazo, donde Ryoma hacia referencia a un chico que había estado con ella desde la escuela, un chico que la había apoyado y ayudado y que ahora era su mejor amigo.

¡JA!- ese pequeño pedazo le hizo hasta mas gracia y comenzó a negar con la cabeza, como si no fuese verdad. – Tú no sabes nada de Tomoka…- murmuro mirando hacia al frente nuevamente.

¡Ella te adora, hasta ha intervenido por ti!- intento excusarla y por un leve instante, recordó a Momoshiro que le advertía que sospechaba de Tomoka y la duda comenzó, una que ignoro por el momento.

Que linda… confiando tan ciegamente en la amiga que LA TRAICIONO.- la miro molesto con ella y en parte lo estaba por la forma tan ciega en que ella estaba confiando en esa mujerzuela. ¿Cómo podía ser tan ingenua? Esa parte de ella linda, adorable… pero habían veces, como ahora, lo exasperaba…

Me traiciono por tu culpa…- ella murmuro, acusándolo, con los ojos tristes ante el recuerdo de aquel día y en parte al joven le pareció hasta cómico, de una forma muy oscura, como la conversación en donde todo comenzó con un intento de consuelo ahora se había transformado en acusaciones.

Ja… no sabes nada de ella… Ella me decidió a mi sobre ti… ¿Qué clase de amiga es esa?- dijo sin mirarla todavía, incluso le enojo el tono indiferente que usaba, ese tonito que usaba como método de ponerla inferior a el y por la forma en que se miraba las uñas, como si todo este asunto no tuviese ningún valor.

¡Ella pidió perdón!- grito sabiendo que esa palabra tenia mucho valor para ella, que con esa palabra era suficiente que ella olvidase todo y recuperara el vacio que le habían quitado esos dos.

¿Quieres que te pida perdón?- murmuro Ryoma, como pensativo.

¡SI!- casi parecía una exigencia de su parte y se trato de calmar.

¡PUES PERDÓN!- grito mirándola y por un momento el corazón de la chica paro en seco, pero tan pronto vio la cara sonriente, llena de malicia, del chico se dio cuenta de que se estaba burlando de ella. – Perdóname, damita…- dijo y con eso se movilizo hacia las salidas del hospital, por el lugar en donde ella había llegado y sintiendo en sus adentros un remordimiento por la forma tan fácil en que había convertido todo a su favor. Como había escapado de la situación…

Que difícil era abandonar los viejos hábitos, esos que había creado específicamente para mantener a Sakuno alejada. Quería tratarla de una forma mejor, pero… era imposible para el porque siempre caía en lo mismo.

La muchacha se quiso quedar allí, debajo de ese árbol y debajo de esa sombra que la cubría del daño de los rayos ultravioletas. Quería protegerse allí de los sentimientos que se agolpaban en su pecho, que subían por su garganta, cerrando el paso, amenazando con caer por sus ojos… ¿Por qué el era tan malo con ella…? Ella no quería pelear…

El silencio en el apartamento era casi sofocante, ninguno de los dos quería hablar, uno lleno de remordimientos y la otra en un estado de tristeza y al mismo tiempo, enojo, con ganas de tirarse sobre el chico y gritarle mil veces lo estúpido que era. Pero ambos se quedaron callados e hicieron lo que se había convertido en rutina… irse por sus respectivos caminos.

Tan pronto llegaron, Sakuno cerró la puerta y Ryoma se dirigió a su cuarto, para esconderse y pensar. La chica se dirigió a la sala, donde abriría algún libro de la universidad y se pondría a estudiar la carrera tan demandante que era enfermería. Se olvidaría del día de hoy y solo se enfocaría en sus estudios.

Sin embargo, todos esos pensamientos quedaron a mitad pues tan pronto el joven toco la perilla de su puerta y Sakuno ya estaba casi a punto de llegar a los sillones donde se sentaría… escucharon golpes en la puerta.

No me digas que Momo…- fue lo que dijo rápidamente el muchacho, preparándose para la pelea que se formaría en estos momentos en donde su humor estaba en perfecto estado para protestar.

No… hoy no he hablado con el…- Ah, con que hablaban todos los días… ignoro esos amargos pensamientos por otros de que posiblemente Tomoka era la que se encontraba detrás del objeto. Ay no… ella no…

Sakuno reacciono rápidamente, volteándose hacia la puerta y abriéndola justo cuando comenzaban a tocar nuevamente, encontrándose con dos figuras, un hombre conocido que tenía el brazo enrollado en el de la mujer que solo sonreía hacia la muchacha. El primero era un hombre alto, de tez morena con el pelo de color marrón, que sonreía arrogante mientras la mujer solo sonreía amable.

¿Papa?- escucho a Ryoma decir tras ella, con el tono incrédulo obvio en su voz y se volteo para verlo con los ojos abiertos, obviamente confundido por su presencia.

Hola, hijo.- el hombre dijo en la voz familiar, llena de arrogancia que lo caracterizaba y que en un tiempo lo llegaba hasta a molestar.

Estaba en el café frente al edificio de sus apartamentos, uno bastante modesto con personas a su alrededor que hablaban o estaban inmersas en sus computadoras, con papeles al lado que indicaban que estaban haciendo proyectos de escuela. El olor dentro del lugar sorprendentemente (aja…) era de café que era bastante popular en el área, logrando una clientela que se había acumulado por años y que ahora mismo estaba haciendo una larga fila para poder pedir.

Bueno, tu mama y yo decidimos venir a quedarnos.- dijo Nanjiro Echizen mientras tiraba azúcar dentro de su taza para después mezclarla con un palito.

No hace falta, me puedo cuidar solo.- refuto Ryoma, que aunque admitía que la visita le agradaba pues demostraba que sus padres no se habían olvidado de el, tampoco quería ser nuevamente dependiente a ellos.

No, no, si ya veo que no hace falta.- miro a su padre que sonreía maliciosamente mientras se llevaba un poco de café a la boca. – Ya veo que estas muy bien acompañado. Esa nieta de Sumire, esta cada día mas linda.- le dijo una vez se trago el sorbo que se metió a la boca.

Papa… es solo mi enfermera…- murmuro Ryoma viendo que todavía su padre seguía siendo tan mal pensado y enfermo. Aunque no podía diferir de su padre pues encontraba que en efecto Sakuno Ryuzaki se había puesto bellísima con el tiempo… cosa que sus sueños le recalcaban todo el tiempo.

Si, claro. Yo comprendo perfectamente.- le guiño el ojo dando a entender que era su cómplice, no sabia de que, pero lo era y Ryoma solo suspiro, ya sintiéndose agotado.

La madre de Ryoma, una mujer amable que vestía ropas profesionales dignas de su trabajo como abogada, estaba frente a la estufa poniendo a hervir la olla para después concentrarse en cortar las papas para la cena del día. Ella se había ofrecido a ayudarla y prácticamente la había dejado a un lado para hacer lo suyo, mientras Sakuno observaba en silencio sin saber que decir, encontrando el silencio algo incomodo para su gusto.

Gracias, Ryuzaki… por decirnos…- dijo finalmente la mama mientras continuaba con las tareas que le había robado en el día.

Ah… no es nada.- contesto la muchacha tímidamente, escondiendo su mirada de la amable de la mujer. Si supiera que si había sido mucho para ella… una carga bastante pesada gracias a que Ryoma no hacia fácil nada.

Si lo es.- refuto convencida la mama que le dio una última ojeada a la comida antes de dirigirse por completo a la muchacha que estaba sentada en una esquina, con las mejillas sonrojadas y la mirada tímida. Su instinto de madre le decía que era una buena muchacha…

Viendo la mirada inquisitiva de Rinko sobre ella, se encontró completamente nerviosa sin saber que decir, tratando de esquivar el mirarla completamente y buscando algún tema digno de mencionar hasta que con la voz quebrada, dijo algo: - ¿Y se lo van a llevar?

Eh… pensábamos, si… pero…- contesto la mama con una sonrisa. – Pero… creo que el esta en buena compañía.

Estoy segura que el preferiría irse con ustedes.- tan pronto ese pensamiento dejo su boca se paralizo y instantáneamente se llamo tonta y estúpida por decir semejante cosa. Ahora tendría que explicar porque. Aunque era verdad, era una oportunidad perfecta para deshacerse de ella.

Tal vez viendo su nerviosismo y encontrando que no debía de preguntar mas, la mama del muchacho solo sonrió sabiamente, dándole a entender y sentir a Sakuno que ella comprendía. – No lo creo.

Ya desde un rato, en donde la conversación parecía tener un buen rumbo y en donde probablemente su hijo pensaba que podía engañar, noto varias cosas por sus expresiones. Primero, el joven hablaba con cierta derrota en su voz, como si nada valiera la pena y parecía deprimido. Segundo, sus ojos estaban apagados, vagando por el área, inmerso en sus pensamientos cada vez que Nanjiro comenzaba a hablar cosa que le parecía algo molesta.

Bueno, Ryoma… mas vale que te recuperes pronto, hay que demostrarle a las personas lo bueno que es el hijo de Nanjiro Echizen.- dijo por ultima vez, buscando hacer un comentario que le confirmara sus sospechas, uno que doliera, y se llevo la taza de café a la boca, antes de descubrir que ya no tenia nada cosa que la hizo mirar con tristeza. Aw…

Ryoma lo miro de inmediato, quitando la vista del lugar en si, que miraba mientras pensaba y sonrió forzosamente, con un dejo de frustración. – Ya no voy a jugar tenis.- sentencio y se dio cuenta de que ya se había rendido por completo.

¿Por qué?

Porque si.

¿El doctor te dijo algo?- ciertamente si el doctor le había dicho eso, comprendía completamente el estado de su hijo, pero lo dudaba pues por lo que tenia entendido sus piernas tenían posibilidades de recuperarse con terapias. La muchacha se lo había informado en el momento en que los llamo, después de un par de días desde la operación… diciendo que encontraba justo que ellos, como padres, supiesen de la salud de su propio hijo.

No, pero la recuperación puede tardar años… así que prefiero olvidarme de eso.- y con eso concluyo todo con una mirada hacia el lugar de nuevo, esperando que su padre no tocara más el tema.

Estas deprimido.- su padre lo miraba fijamente, clavando exactamente en el lugar que quería pues Ryoma reconoció que si, que era verdad, que tal vez lo estaba desde hace un tiempo, pero en lugar de lucir derrotado y abatido, abandonado a la angustia había decidido usar la rabia para esconderse. Sin embargo… ya no quería más de eso… ya estaba cansado de pelear…

Tengo derecho. No tengo nada.- decidió callarse antes de sonar como un quejón patético frente a su padre.

No digas eso.- intercedió Nanjiro quien sorprendentemente no dijo nada de ese comentario, no se burlo como pensó que haría. – Nos tienes a mí y a tu madre…- dijo y sonrió. – Quien sabe si a esa chiquilla…- Ryoma levanto una ceja. – Ok, ok… no diga nada más, pero solo te digo esto: En la vida hay percances que hacen que uno se caiga—

Si, si… y se supone que nos levantemos… Pero yo no tengo esa opción.- interrumpió refiriéndose a un pequeño obstáculo (o mas bien enorme) que venía en forma de persona lista para meterse en sus cosas, sabotearlas y destruirlas.

No la tienes por miedoso… o porque no te das cuenta. Pero siempre hay una opción, tú decides cual es la que viene bien contigo.- y con eso, viendo que la fila había bajado, se paro para buscarse un café.

Ryoma miro a su padre que se paro en la fila, con dos personas al frente, poco comparada con la cantidad de hace rato, que amenazaba con salir por la puerta y dirigió su mirada hacia el exterior, a través de la ventana… pensando…

Bueno, nos vemos Sakuno.- le dijo Rinko complacida de que su hijo estuviese en buenas manos y mejor aun, que la muchacha fuese tan bonita.

Cuida de mi hijo y si te da problemas me lo dices.- continuo Nanjiro pensando en la suerte que tenía Ryoma de haber encontrado a una chica tan linda como ella.

La pareja, parada en la puerta con los brazos entrelazados, sonreía a la muchacha que se despedía mientras un Ryoma callado se quedaba atrás, respondiendo de vez en cuando a las despedidas y a los "te amo" de su mama y papa (con una pizca de dulzura chillona que hacia por molestar, solo por recordar viejos tiempos), prácticamente en silencio. No se iban todavía le habían dicho, sino que se quedaban un mes o dos, confirmando que todo estuviese bien y luego volvían de nuevo para Estados Unidos, confiados de que la muchacha haría un buen trabajo como enfermera y también como soporte.

La comida estuvo riquísima.- dijo Rinko tratando de halagar a esta encantadora muchacha.

La hizo usted, Señora Echizen.- contesto la muchacha con una sonrisa entre tímida y divertida.

Tú me ayudaste un poquito… jaja…

Sakuno mi hijo tiene buena suerte de tenerte a su lado.- dijo Nanjiro mirando a su hijo, sugiriéndole muy indiscretamente que debería de aprovechar la oportunidad mientras este solo negaba la cabeza sin poder creer esto. La chica solo pensó que Ryoma difería en eso. – Buenas noches…

Después de varias despedidas mas, halagos a Sakuno demostrando lo bien que le habían caído a la pareja, pequeñas advertencias a Ryoma de que debía de comportarse (como si el fuera un niño), desaparecieron por el pasillo hablando entre ellos.

Tan pronto se volteo, se encontró con que Ryoma ya estaba cerrando la puerta de su cuarto, escondiéndose en su habitación, evitando hablar con ella sobre ese día que comenzó mal y había terminado… algo bien.

En la oscuridad de la habitación, oculto de la mirada de Sakuno que solo dijo su nombre esperando en vano una respuesta antes de silenciarse, Ryoma se determino a lograr algo. Quería intentar aquella hazaña de nuevo aunque estaba seguro de que posiblemente fallaría, quería hacerlo para enfrentarse a ese miedo, para acostumbrarse a el.

Sonrió. Tal vez no era el tipo que se rendía tan fácilmente, tal vez seguiría insistiendo hasta que finalmente lograse algo. Con ese pensamiento en mente, se impulso hacia arriba de la misma forma que había hecho en la terapia y trato, sin soltarse de la silla, dar siquiera un paso.

Sin embargo, tan pronto se paro e intento ese pequeño esfuerzo, su cuerpo se vino abajo y cayó abruptamente al piso. Rápidamente, el dolor del golpe en su cabeza y más aun en sus brazos, que había usado como amortiguadores para la caída. Apretó la mandíbula… todavía era demasiado de pronto para esperar un cambio, tenia que tener paciencia. Miro sus piernas que estaban entrelazadas, inmóviles y con sus manos se impulso hacia arriba, quedando sentado.

Lo fácil había terminado y ahora el ponerse encima de su silla seria una encrucijada. Con un suspiro, comenzó a arrastrarse hacia la silla que con la caída se había echado un poco hacia atrás, a una distancia bastante cerca aunque agotadora viendo que venia para el…

…y en ese momento, entro la muchacha, prendiendo automáticamente la luz. – Perdón que entre, pero es que…- había entrado con el propósito de hablar un momento, de tratar por ultima vez sobre el tema que no habían podido resolver por culpa de Ryoma y tan pronto lo vio en el piso, con los ojos abiertos del muchacha, se tiro al lado de el. - ¡Que paso!- dijo asustado, rápidamente tocándolo para asegurarse de que estuviese bien.

El chico miro sus ojos asustados, tragando saliva y desvío la mirada. La imagen de su padre, sonriendo travieso, llego a su mente y con esta las palabras de que debía de luchar. De solo pensarlo su corazón comenzaba a latir tan rápido que tuvo que dejar escapar un poco de aire en un intento por calmarlo. – Estoy bien… solo intente lo de hoy.- se explico y la muchacha ya estaba de pie, acercando la silla.

Déjame ayudarte…- dijo ella algo conmocionada al ver que el si estaba obsesionado con lo de hoy y encontrando la oportunidad perfecta para tratar de hablar con el. – Ryoma…- dijo ella, inclinándose hacia a el, cogiéndolo por debajo de las axilas y levantándolo. – Tu…

El chico permitió todo en silencio, admitiendo que encontraba la cercanía de la muchacha reconfortante, su calor al tomarlo por la espalda, su cabeza cerca a la suya. - ¿Qué?- contesto después de tragar saliva para aclarar su garganta.

¿Por qué haces esto?- pregunto ella después de ponerlo en la silla y casi se da en la cara por lo tonta que era. ¿Qué clase de pregunta es esa?

Porque estoy frustrado…- contesto con la cabeza inclinada, mirada en el piso y la chica lo miro con los ojos abiertos sin poder creer que el le estuviese diciendo algo. – Estoy tan frustrado que casi me rindo… casi mando a la mierda al hospital y hasta pensé en quitarme del tenis.

R-Ryoma…

Si. Y estaba tan frustrado que me desquite contigo… perdón…- interrumpió antes de que ella le quitase las fuerzas para poder decirle esa oración, prácticamente abrupta por lo rápida que lo había dicho, especialmente la disculpa.

Ah…- dijo la muchacha apenas, sin poder registrar las palabras. ¿Acaso Ryoma le había dicho perdón?... ¿Y uno sincero…?

Te pido perdón por esta tarde y por el beso, Sakuno…- entonces la miro por encima del hombro a los ojos que estaban abiertos y que al oír la palabra "beso" se abrían aun mas, acompañados de un sonrojo leve. No pudo evitar pensar lo bella era… lo preciosa que se volvía cada día… - Lo hice porque estaba frustrado…

Yo…- ella dijo con sus ojos en los de Ryoma, que la observaban con intensidad. No sabia que decir… estaba en un completo estado de estupefacción, a pesar de que el chico no pedía perdón por lo demás… como sus malacrianzas, su altanería, las humillaciones de hace años atrás, etc. Sin embargo… ¡Estaba pidiendo perdón!

Y gracias…- dijo terminando con ese pequeño momento en que abría un poco su corazón.

¿Por qué?- pregunto ella tratando de controlar su voz, que amenazaba con temblar.

Por llamar a mis padres, gracias.- la mirada de Ryoma no poseía ningún sentimiento negativo, nada de esa mirada que normalmente la entristecía o la frustraba. En su lugar la estaba mirando con agradecimiento, con honestidad y hasta con ternura… con una sonrisa tan amable…

Tratando de alejar los pensamientos que rondaban por su mente, que le gritaban lo guapo que se veía, bajo la mirada sintiendo las emociones de chica enamorada que aun sentía a su lado. Sentía la sangre en su cara y el estomago lleno de esas maripositas inquietas y molestas que la obligaban a dar un respiro profundo para calmarlas. – Eh… ok… buenas noches.- dijo casi abruptamente y sin mirarlo, se dirigió hacia la puerta, sintiendo los ojos del muchacho perforándose en su espalda.

Buenas noches, Sakuno.- le dijo el muchacho de un forma totalmente diferente, sin el tono que usaba siempre, cargado con un sentimiento que la confundía y al mismo tiempo la ponía nerviosa.

Adiós…- murmuro ella y se fue.

El joven solo sonrió con una sonrisa algo traviesa, sintiéndose bien con el poder que tenia sobre ella, sabiendo que todavía tenia esperanzas pues ella todavía seguía sintiendo algo por el. Tal vez era un sentimiento provocado por los recuerdos, pero… aun así…

Incluso, ese pequeño intercambio, aunque la muchacha no había hecho ni dicho mucho había provocado en él el nacimiento de una fuerza que antes no poseía, una fuerza que lo impulsaba a luchar, a sentirse determinado, a no dejarse vencer.

Y con ese sentimiento, se dirigió hacia la luz que la muchacha había dejado prendida con la carrera que había dado para irse de ahí y después, en la oscuridad, se fue hacia su cama para dormirse y soñar de nuevo con la castaña.

Continuara…

Rawr~ Ryoma que sensual xD jaja… perdonen la tardanza, es que se me hizo algo difícil porque se me olvido como planeaba seguirlo así que opte por esto (que despistada yo). Además, hoy termine todo lo de la universidad… x_x y bueno… Ryoma esta poco a poco cambiando y esta mostrando su sexyness :3

Gracias por los reviews, me hacen muy feliz TxT

viicky2009: Lost, wtf xD Jaja… ojala chocara, pero es que tiene una suerte la muy maldita. Gracias por desearme suerte, salí bien en una… todavía no se de la otra ._. Espero que te guste como Sakuno consolo a Ryoma xD Jaja

RoseLightAngel: Jaja… que bueno que te parece interesante… y bueno… yo también le gritaría a Ryoma a pesar de que lo puse en esa situación xO Lol… espero que te guste esto (ya salí de la uni... así que estoy bien :D yay)

Ladysakurasama: Si, les dio un respiro y tu me dices si viste avance en el capi xD

sakuno-twilight: hola, que bueno que te gusto y bienvenido al club de "odiamos a Tomoka, que se muera" xD Espero que te guste este capitulo… esperemos que Ryoma cambie y deje de ser idiota uxu