Tonto
Itachi se sentía tonto sonriendo de esa escandalosa e indigna manera tan abierta, tan emocionada, tan inevitable…
Se sentía tonto cuando empezaba ese cosquilleo arrebolándose en su estómago cada vez que veía a Minato llegar y clavar sus ojos en él.
Se sentía tonto cuando ese indescriptible calor que iniciaba en el pecho se expandía a cada célula de su cuerpo y se concentraba en sus mejillas cuando Minato se inclinaba para besarlo suavemente como saludo.
Se sentía tonto con el sentimiento de plenitud que lo consumía al estar rodeado por los brazos de Minato dejando pasar las horas frente al televisor recostados en la cama.
Se sentía tremendamente tonto.
Pero nunca más feliz.
