Finales

Habían usado el chalet de la mansión Uchiha en muchas ocasiones. Siempre relacionadas a interminables noches de estudio.

Esta vez no fue diferente.

A dos semanas de los exámenes finales del bachillerato, necesitaban concentrarse en repasar todo lo que se les había indicado y más.

Sobre todo Itachi.

Su padre había insistido (y conseguido de alguna forma) que tomara la prueba de ingreso universitario dentro de cuatro semanas . Seis meses antes de la fecha de examen nacional.

Minato se sentía un poco culpable por ello; sus calificaciones y destacada residencia en un prestigioso laboratorio médico, le habían conseguido la entrada directa a la facultad de medicina. Y aunque Fugaku le apreciaba, sabía que el orgulloso hombre no veía con buenos ojos que el rubio sobresaliera (en nada) a menos que Itachi estuviera a su altura. Y de preferencia, que lo superara.

Por eso había planeado pasar el fin de semana preparándose para las pruebas. O eso fue lo que Minato le dijo a Fugaku.

Si bien, el rubio en verdad pensó en repasar los apuntes, no planeó pasar todo el tiempo sumido en libros. No cuando tenía la fortuna de tener en privado (y sólo para él) a su sensual novio (con quien no pasaba tanto tiempo como le gustaría). Aprovechó que cuando iniciaban una de sus 'sesiones de estudio' nadie de la casa principal se atrevía a molestarles.

Si alguien hubiese entrado, se habría encontrado dentro del chalet con libros, escritos y exámenes pasados olvidados en la mesa de la sala. Desde donde se extendía un sendero de prendas que llevaba a la habitación.

Y en la misma, habrían encontrado a dos jóvenes envueltos entre las sábanas y piel desnuda. Habrían visto la suave sonrisa que portaba la relajada expresión del de cabellos oscuros, mientras descansaba boca abajo sumido en sueños. Habrían visto también, la mirada de absoluta adoración en los ojos de rubio que le acompañaba y la inmensa ternura con que acariciaba la curvatura de su espalda mientras le observaba dormir.

Habrían sido testigos, de la intrigada expresión que adoptaron sus atractivos rasgos cuando la respiración del moreno se volvió entrecortada y queda. Preludio de su dificultoso despertar.

Finalmente verían que cuando los profundos ojos negros de Itachi se posaban en la mirada añil de Minato y le sonriera, cualquier pensamiento en la mente del rubio volaría fuera de su cabeza, y sólo estaría consiente del joven a su lado y su intención de volver a estudiarlo.