Disclaimer Desde lo mas profundo del bosque prohibido, hemos surgido fraguando esta intrigante historia, desde las cenizas, hemos osado resurgir al ser más tenebroso del ultimo siglo, porque alguien como él… ¡No debe morir!Claro que le pertenece a J.K. Rowling.
Hi
¿Cómo están?
Y en esta ocasión hemos traído a nuestra linda protagonista para brindarles los agradecimientos. Así que sin más, las dejamos con ella.
Hola, ¿Cómo están? Soy Ginny Weasley, no hagan caso a Tom, para poder estar aquí no tiene que jurarle lealtad a nadie, esta alardeando, aunque sea Voldemort, bueno, ahora lo que nos trajo aquí, agradecer a todas ustedes por leer esta loca historia de las nenas.
Iniciemos con hope777, gracias por seguir el fic, aquí esta la actualización, esperamos que te guste, y cono dicen las nenas, ellas también siempre fieles a Voldenort, aunque mi no me agrade del todo, bueno te mando un abrazo y esperamos seguir contando con tu review en este capi, ¿de acuerdo? Saludos.
Ahora es el turno de Danyhogg, o la aprendiz de Voldemort, Luna Ryddle. Hola, ¿cómo estas?, bueno, te diré que ya le pasaron tu review a Tom y se siente demasiado elevado por tener una fan como tu, aunque he de decirte que de competencia tienes a Bellatrix, así que hay que poner más empeño, ¿no crees? Bueno, espero que ya estés mas recuperada de sueño y leas este capi, te aseguro que se esta poniendo interesante, déjanos tu review ¿de acuerdo? Te mando un abrazo. Y como dijo Tom, recuérdales que "Siempre fiel a mi"
Seguimos con a-grench ¿que tal te va? Si, esto de compartir sueños con otra persona es algo complicado, ya vez como vuela la imaginación de estas niñas, aquí tienes la actualización, cada vez se pone mejor, déjanos un review para saber que te pareció ¿de acuerdo? Te mando un abrazo y si, gracias por serle fiel a Voldemort. ¬¬
Hola Rouse Malfoy, lindo nombre, le diré a Ron que le ponga así a alguna de sus hijas si algún día llega a casarse, bueno, regresemos, ¿por qué Malfoy?, eso me suena muy parecido al amor que le tiene Lady a Draco, pero en fin gracias por leer el fic, espero que lo sigas y no nos abandones, esperamos tu review, para poder alegrar a estas nenas mortifagas y así puedan escribir más rápido. te mando un gran abrazo.
Ahora vamos co un flamante caballero adolfo de la torre aguilera, ¿cómo estas? Bienvenido al fic, me encanta saber que hay un hombre entre los lectores, ¿tu también le eres fiel a Voldemort? Bueno, que bueno que te gusto el fic, tienes razón, conociendo a las nenas, Sirius regresara, ellas no pueden dejarlo morir, son fanáticas de la resurrección jajaja aquí tienes la actualización y espero contar con tu review para saber que te pareció, por lo pronto cuídate mucho, te mando un gran abrazo y un beso.
También quiero agradecer a Nymphadora Tonks Black, RebecaNara, vluciacuyo review extrañamos mucho, ¿dónde están niñas?. Y a todas aquellas personas que se toman la molestia de leer aunque no nos dejen review y por favor, anímense a dejarlo, harán muy felices a estas niñas.
Bueno, por el momento son todos, espero que la próxima vez que me toque agradecer sean más, me encanta poder escribirles, por lo pronto me tengo que despedir tengo una profecía que cumplir, fue un placer. Hasta pronto
¸¸,ø¤º°º¤ø °°º¤ø,¸Ginevra Molly Weasley ¸,ø °°º¤ø,¸°º¤ø,¸
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EL REINADO DE LORD VOLDEMORT
By
The Darkness Princess & Lady Muerte
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Revelando temores…
En Hangleton…
El Rey Riddle comenzaba a abrir sus ojos, los sentía arenosos, ya que después de ese sueño que no dejaba de perturbarlo había regresado a la fiesta, encontrándose con una dama que le había entretenido un buen rato.
Aventó las mantas que lo cubrían parcialmente, perezosamente se incorporó y caminó hacia en el alfeizar de piedra, dio un vistazo, el cielo era tormentoso como sus pupilas, vio como sus súbditos se encontraban realizando sus actividades, sonrió complacido.
Un sonido en su puerta lo distrajo, ladeó sus pupilas hacía la entrada, notando como se abría lentamente la puerta, dejando ver a un elfo domestico.
- Señor, su baño esta listo – informó servicialmente, sin siquiera levantar el rostro.
Tom avanzó hacia una puerta pequeña que comunicaba su cuarto con otro, encontrándose con la servidumbre que lo ayudaría a bañarse.
En las afueras de Ottery St. Catchpole
Una pequeña choza, resaltaba de las demás, debido a la vida cálida que se llevaba dentro de ella; los rayos del sol se colaban por una ventana iluminando el rostro tierno de una pelirroja, lentamente fue saliendo de su sueño, abriendo solo un ojo, notando que ya era de mañana, se llevó las mantas a la cara, como queriendo que la noche durará más.
Después de unos minutos, aventó las cobijas y se talló los ojos, parpadeó un par de veces acostumbrándose a la luz, se estiró un poco, bostezando un poco, en ese momento un sonido estrepitoso retumbo, esto causó que aventará las mantas y corriera a la puerta de madera, al abrirla se encontró con los gemelos felicitándose por un invento de fuegos exitoso, mientras Ronald les gritaba molesto por haberlo despertado de esa manera.
- Ahora verán – exclamó el ojiazul, corriendo solo en calzoncillos por el pasillo.
- Vamos Ron, solo fue una broma… - expresó Fred, riendo.
- Si, mamá dijo que te despertáramos ya – musitó el otro, huyendo.
- Son unos tontos – murmuró Ginny, rodando sus ojos, negó con su cabeza y volvió a su habitación.
Cerró la puerta, dejando que su cuerpo se recargara en ella, clavó su vista en el techo – hermanos… es mejor que me apure y busque a Hermione… necesito respuestas – a su mente volvieron imágenes de su sueño, ese joven de mirada profunda y fría.
Avanzó por su habitación como hipnotizada, se colocó lentamente sus zapatos – vamos Ginny, pronto obtendremos respuestas… deja de pensar en él – tomó sus cosas para ducharse y se dirigió al cuarto de baño, donde se encontró con sus hermanos jugando con el agua de la tina - ¿qué hacen? – inquirió, recibiendo como respuesta una jarra de agua tibia.
- ¡Mamá! – gritó enojada.
- Ginny, no teníais que gritar así – reclamó Fred.
- Si, eres una aguafiestas – agregó el otro, mientras Ronald, salía empapado de la habitación.
- ¿Qué ha pasado aquí? – cuestionó al llegar su madre.
- Fueron ellos – señaló delatoramente la pelirroja.
- Mmm quiero que arreglen este desastre y los quiero ya en el Comedor – ordenó Molly, mirándolos con severidad que incluso lograba domar a los gemelos.
- Mamá, ¿y yo? – preguntó señalando su estado de humedad – necesito bañarme.
- Puedes utilizar el otro baño, pero calienta el agua – manifestó su madre.
- ¡Genial! – avanzó molesta, dejando tras de si a su mamá y a sus hermanos, llegó hasta el cuarto de sus padres y avanzó hasta el cuarto de baño de estos, observó los baldes de agua cerca de la tina - ¿por qué a mi?, ¿acaso este no es mi día? – exclamó mirando el techo.
Buscó entre su ropa mojada su varita - aguamanti – movió el agua hacia la tina, para después calentarla.
El vapor comenzó a llenar la habitación, la temperatura se elevó ligeramente, se desvistió y entró a la tina – vaya, no me quedó nada mal…
Cerró sus ojos, dejando que el agua la relajara, a lo lejos podía escuchar las risas de sus hermanos, de seguro aún seguían molestando a su Ron, ignoró todos los sonidos y se concentró en si misma, llegando a estar en un estado de inconsciencia, nuevamente su mente dejó entrar ese sueño, a ese chico.
Ella sabía que nuevamente se encontraba reviviendo ese sueño, pero por alguna razón no podía cambiar nada, todo seguía al pie de la letra, todas las veces, el filo de la espada en su cuerpo "Es hora de cumplir tu destino Tom Marvolo Ryddle", de pronto nada solo una voz repitiendo una frase "El momento se acerca".
Al instante se despertó agotada, aún a lo lejos podía escuchar esa frase – p-pero ¿qué…? – se pasó la mano por su rostro, se pellizco, para saber que estaba despierta - ¿qué me pasa?, ¿qué fue eso?... ¿qué momento?, debo averiguar que me esta pasando – se apuró a bañarse y salió envuelta en una bata que cubría casi en la totalidad su cuerpo.
Al llegar a su habitación, buscó rápidamente un vestido, sin prestar atención en lo que las chicas solían hacer, en si era el mejor, el que le combinaba, con el que se vería bien, nada de eso le importaba ahora. Se cepillo su cabello y lo ató con un listón, bajó al comedor, donde encontró su desayuno sobre la mesa, al parecer sus hermanos ya se habían ido.
A su lado yacía un pergamino, al abrirlo identifico la caligrafía de su madre, la leyó rápidamente – salí a comprar algunas verduras para la comida, no tardo, mamá.
Se sentó a la mesa y desayuno lentamente aunque en realidad solo había jugado con los alimentos, se levantó y colocó su plato en una tina, tomó su túnica del perchero de la entrada, escribió una pequeña nota, la cual dejó sobre la mesa, sin pensarlo salió en busca de su amiga.
En el Cuartel de los Caballeros del Fénix
El ojiverde ya se encontraba ahí deambulando molesto por el lugar – es que no es justo – bramó.
- Harry, tranquilízate – pidió Bilius que comenzaba a marearse con tanta vuelta que daba su amigo.
- Ron, es que no entiendes… yo quiero ir – manifestó sin parar de caminar.
- Si entiendo, pero si Remus te dijo que no, ¿qué puedes hacer?
A Potter no le dio tiempo de responder, en ese momento Remus entró envestido en su armadura, con la insignia del fénix en el pecho.
- Es hora de partir – anunció caminando hacia el ahijado de su amigo – te escribiré en cuanto tenga noticias de Sirius – colocó su mano en el hombro del chico, haciendo que este elevara sus pupilas hasta toparse con las ámbar del hombre – Harry, entiendo tu molestia, pero ya no hay tiempo para eso – exclamó con premura.
James dejó caer sus hombros – lo se… cuídate – exclamó resignado, no quería que el castaño se fuera, pensando que estaba enojado, lo abrazó sin pensarlo más.
Remus esbozó una nostálgica sonrisa y respondió inmediatamente al abrazo – lo haré – se separó y caminó hacia el expectante pelirrojo, le tendió su mano – llévalo a distraerse o terminará haciendo un hoyo en el suelo.
Ronald sonrió divertido mirando al ojiverde de reojo – lo haré, déjalo en mis manos, cuídate y vuelve pronto antes de Harry no haga solo un hoyo sino todo un pozo – replicó risueño.
Lupin los miró por última vez y abandonó el lugar, dirigiéndose a donde su legión lo aguardaba, donde el Rey Dumbledore lo despidió.
- Querido amigo, confío en que encontraras a la legión y a Sirius, yo te haré llegar tus siguientes movimientos, no olvides tener cuidado con los Caballeros de Walpurgis – aconsejó con seriedad.
- Así será – replicó firme.
- No dejes que la oscuridad los alcance o sabes lo que puede suceder - advirtió, mientras sus pupilas se tornaban de un azul profundo.
- No se preocupe, tendré cuidado, aún así llevo el fuego del fénix – comentó recordando que eso los ayudará en los momentos difíciles.
- Entonces confío en ti, la guerra aún no ha comenzado, pronto iniciará el equilibrio – manifestó enigmáticamente.
El castaño no comprendió en su totalidad la última frase, aún así no era momento para analizarlo, realizó una reverencia y se encaminó a su corcel dorado.
Harry y Ron miraban desde el balcón a los guerreros que partían, siendo despedidos por los aldeanos, que lanzaban flores, mientras que otros lloraban por su partida.
El Rey dirigió su vista hacía el palco donde se encontraban los jóvenes, posó su vista exclusivamente en el ojiverde – pronto será tu turno, paciencia Señor Potter – murmuró regresando su vista al horizonte donde se percibía una espesa niebla.
- ¿Ha dicho algo mi Lord? – preguntó detrás de él McGonagall.
- No, nada – respondió, brindándole una suave sonrisa.
En Hangleton...
Lucius Malfoy recorría los calabozos del lugar, entre gemidos de dolos, aullidos moribundos y sin duda la peste que provenía de los cuerpos que habían fallecido en ese oscuro lugar. Avanzó con paso firme hasta llegar a una celda especial custodiada por varios guardias.
- Déjenme pasar – ordenó mientras sus pupilas lucían ansiosas por ver al prisionero. Los hombres levantaron los hechizos, dejando que su jefe entrara.
Lucius entró decidido, empuñó su varita – Lumus – al instante la luz inundó la celda, iluminando la figura de un hombre maltratado que yacía amarrado por cadenas a la pared.
- Pero miren… el gran Sirius Black, doblegado y tratado como lo que es… un despreciable traidor, traicionaste a tu familia y mira como te han pagado tus amigos, dejándote a tus suerte – se mofó, esbozando una sonrisa de satisfacción.
El hombre no levantó su rostro, simplemente carcajeó – y tu Lucius Malfoy, no eres más que un estúpido lacayo…
- ¡¿Qué? ¿Cómo te atreves? – exclamó molesto desenfundando su filosa espada, dirigiéndola de inmediato al pelinegro, mientras que con su otra mano sostenía con fuerza su varita.
- ¿No me digas que te ofende tu realidad? – se burló aún sin elevar su rostro.
- Eres un hi… ahora veras – se acercó aún más hundiendo su espada contra el cuerpo del hombre, el cual comenzó a sangrar, mientras "Sirius" endurecía su mandíbula para no dejarlo escuchar su dolor.
- Aún así… sigues siendo un idiota Malfoy, te aprovechas de tu condición… eres un cobarde – exclamó con una voz más gruesa de lo normal, debido a que trataba de no quejarse del dolor.
- Aquí la sabandija eres tu y ahora pagaras tus estupideces – retiró su espada y empuño su varita, lanzándole una maldición – ¡crucius...!
"Black" se estremeció de dolor, apenas dejando salir un quejido – j-jamás me vencerás…
Lucius se acercó furioso por la arrogancia de ese hombre, con la varita elevó su rostro, sorprendiéndose al verlo…
En el Castillo…
Tom bajaba las escaleras de la vieja construcción, hasta llegar al Comedor donde sus sirvientes ya lo esperaban con un banquete.
Se sentó elegantemente a la mesa, comenzando a comer, mientras revisaba unos pergaminos, pero por más que trataba de concentrar su atención en eso, su mente seguía llevándolo a ese sueño. Inesperadamente se levantó asustando a su servidumbre, aventó su servilleta, sin pronunciar palabra abandono el recinto.
Caminó por varios pasillos hasta que llegó a una gran puerta la empujó sin cuidado, encontrándose con un viejo, el cual se incorporó con dificultad, acomodándose su gafas.
- Mi Señor, ¿en qué puedo servirle? – preguntó servicial.
- Quiero ver todos los libros que hablen de la profecía – demando pasando su vista por los viejos y mullidos estantes.
- Si, enseguida – al momento el anciano, tomó su varita y comenzó a levitar varios libros, colocándolos en una mesa – son estos.
- Mmmm déjeme solo – mandó. Esperó que él viejo se fuera para sentarse, observó la fila de libros.
Comenzó a leerlos, buscando solo lo más importante, él ya sabía lo que esta decía, pero él buscaba algo más, algo que resolviera sus dudas y que diera respuesta a ese sueño.
Así estuvo entre libros y más libros que solo repetían lo mismo, harto de eso, los aventó, dejándolos caer, hasta que solo quedó uno abierto, ya sin mucho ánimos hizo su último intento, lo tomó y comenzó su lectura, concentrándose en lo que ese texto decía, lo cual lo sorprendió, al terminar su mente no lograba razonar del todo esa información.
Salió de la Biblioteca con paso furioso hasta el Salón de Trono, donde buscaría de entre sus lacayos a uno en especial.
Al llegar ni siquiera esperó a que los guardias abrieran aventó las puertas interrumpiendo las actividades del lugar, caminó con pasos firmes fijando sus frías pupilas en su sirviente, al llegar junto a él, lo tomó sin miramientos de las solapas.
- S-señor – pronunció temeroso su vasallo.
- Lárguense todos… ¡ya! – ordenó sin retirar su vista del hombre bajito y regordete, los presentes asustados, salieron corriendo.
En otro punto del pueblo…
Ginevra arribaba por fin a Caldero Chorreante, subió a la habitación y tocó suavemente la puerta.
No esperó mucho cuando la puerta se abrió, mostrando a su huésped, una chica de rebeldes rizos castaños, ligeramente más alta que ella, de profunda mirada chocolate.
- Ginny, ¡que sorpresa!, pero pasa – entraron juntas, cerrando la puerta tras de si.
- Bueno Hermy, no sería sorpresa si aceptaras pasar éstos días en mi casa – argumentó la pelirroja, sentándose en la cama de su amiga.
- Gracias Ginny y créeme que lo pensé, pero ahora estaré con Harry en Gridmmauld – comunicó buscando algunos libros, que colocó dentro de una bolsa.
- ¿Con Harry? – preguntó al instante confundida.
- Si… - afirmó con seriedad.
- Pero… ¿y por…?
- ¿Por qué?, bueno es que Remus se fue en una misión, entonces me pidió en una carta que acompañara a Harry ahora que estará solo, ya que como debes saber, no quiso quedarse en tu casa con Ron, supongo que fue por rebeldía, ya que el deseaba acompañar a Remus a la misión – explicó colocando sus vestimentas dentro de la bolsa – aunque para no causar chismes y demás. Dorothy me acompañara como mi dama de compañía, fue la única forma.
- Yo no sabía nada – murmuró, aunque de verdad no había tenido cabeza para otra cosa, que no fueran esos continuos sueños – pero lo entiendo, después de todo Sirius no ha vuelto – dedujo meditabunda.
- La guerra Ginn no es algo fácil, realmente son pocas las esperanzas que dan de que vuelva, pero yo pienso que él regresará – exclamó firme.
- Yo también creo eso, Sirius es un hombre fuerte – musitó pensando en el pelinegro.
- Si lo es, pero me preocupa Harry, por eso también quiero estar junto a él – agregó cerrando la bolsa y sentándose al lado de su amiga.
- Ayer estuvo en la casa, pero estaba tan perdida en mis pensamientos que no me percate de su estado - divulgó evocando el recuerdo.
- ¿Perdida en tus pensamientos? ¿A qué se debe eso? ¿Algún chico? ¿Harry? – inquirió divertida.
- Nooooo – respondió apresurada, mientras sus mejillas se tornaban de un leve rosado.
- ¿Ahh no? Entonces ¿qué logra que estés distraída? – preguntó risueña, sonriendo al notar el sonrojo de la pequeña Weasley.
- Pues… - realizó una pausa, pensando en como decirlo, se levantó y avanzó hasta la ventana, notando a lo lejos un cielo tormentoso.
- ¿Qué pasa Ginny? – cuestionó extrañada Hermione, siguiéndola con la vista, esa actitud en su amiga no era normal - ¿Tienes algún problema? ¿Tus hermanos? ¿Algún chico?
- Si… es un chico – afirmó pausadamente sin retirar su vista de aquel cielo, que se parecía tanto a las pupilas del hombre de sus sueños.
- Vaya… ¿un chico eh? – mencionó pícaramente, sonriendo aliviada de que no fuera nada trágico o al menos eso creía.
- No es quien tu crees… ni siquiera es de este reino – susurró quedamente.
- ¿De qué hablas? Pero ¿Cómo…? ¿Quién es? ¿Es del Reino oscuro? – indagó confundida acercándose a ella.
- Yo… eso es lo que quisiera saber – agregó meditabunda, giró para encontrarse con las pupilas interrogantes de la castaña.
- No te estoy entendiendo nada ¿es una broma? – preguntó tratando de darle lógica a lo que su amiga decía.
- No, no lo es… - negó con seriedad.
- Déjame ver si entendí, me estas hablando de un chico que no es de este reino o eso creo – observó como Molly asentía con su cabeza - ¡Por Merlín! ¿Sabes lo grave del asunto? ¿Cómo es posible? ¿Dónde lo conociste? ¿Cómo llegó a este reino? ¿Es un traidor? ¿Quién más lo sabe? – siguió bombardeando de preguntas que solo abrumaban a Ginevra.
- ¡Para ya! – exclamó haciendo que Hermione callará mirándola con interrogación.
- P-pero… - murmuró desconcertada.
- Lo siento… es que esto me tiene mal y no me ayudas haciéndome tantas preguntas – aseveró caminando de regresó a la cama donde se dejó caer, clavó sus pupilas en el viejo techo, evocando el fino rostro de aquel chico – desde hace un tiempo he tenido un sueño recurrente o más bien una pesadilla…
- ¿Un pesadilla? ¿De qué estas hablando? ¿Ginny? – incurrió aún más confundida.
- Si, una pesadilla, ahí esta ese chico, lo que más me llama la atención es su mirada tan penetrante y oscura, llena de muerte, tan fría que solo de recordarla un escalofrío me recorre, sus rasgos son finos, su cabello es oscuro… él no es como los chicos que conocemos, es totalmente diferente, demasiado irreal – describió sin parar.
Al escuchar esto Mione abrió más su ojos con cada palabra, lo que decía su amiga era verdad no parecía real, describía a un chico que ella jamás había visto en el reino – Ginny…
- Si lo se… no es creíble, pero te juro por mi vida que es verdad – expresó con desesperación que ya no podía ocultar, se incorporó y tomó las manos de su amiga entre las suyas – debes creerme…
- Ginny te creo, pero quizás este chico no existe… quizás solo lo imaginas y como lo piensas demasiado, haces que tu mente vuelva a recrear ese sueño – comentó tratando de encontrarle lógica.
- No, no es eso, él existe… y no sabes quién es… él es Tom Marvolo Ryddle – divulgó esperando que por fin le creyera.
- ¡¿Qué? – gritó totalmente incrédula, incluso su corazón se agitó.
- En mi sueño él trata de matarme, el filo de su espada esta sobre mi cuerpo, y yo solo le digo: "Es hora de cumplir tu destino Tom Marvolo Ryddle"…
- Pero Ginny, eso…
- No es posible, lo se… - afirmó notando la duda en la pupilas de su amiga.
- No se qué decirte – confesó aún pasmada, la ojimiel trataba de darle lógica a las palabras de su amiga – es que, ¿cómo es posible?
Después de varios minutos de silencio, en que las dos no sabían que más decir, Hermione carraspeó llamando la atención de Ginevra – mira, investigaremos… pero tienes que prometerme que te tranquilizaras y tomaras una poción para dormir en lo que encuentro respuestas.
- Lo haré, pero hay una cosa más… esta mañana tuve nuevamente ese sueño pero esta vez hubo una voz más que decía "El momento se acerca".
- Pero ¿qué momento?, ¿qué significa eso? – se levantó analizando la situación.
- No lo se…
En Appleby…
Harry y Ron cabalgaban en silencio, su trote era rápido, ya que el ojiverde solo quería olvidarse de todo y la velocidad lograba al menos distraerlo, después de varios kilómetros, cerca de la entrada a Lincolnshire pararon.
- Harry, pudimos utilizar mejor unas escobas ¿no crees? – mencionó el pelirrojo, bajando de su corcel blanco, apaciguándolo.
- Mmmm - murmuró bajando de su caballo, pasando su palma por el lomo del corcel negro – gracias por traernos hasta aquí – agradeció sonriéndole al animal.
- Vamos Harry, todo estará bien – musitó Bilius
- Lo se Ron, pero aún así no puedo dejar de estar preocupado, no sabemos nada de Sirius y ahora Remus se va - repuso con desesperación.
Ronald no sabía que más decir para animar a su amigo, giró su vista al escuchar a lo lejos un estallido que retumbo en el cielo dejando ver un espectáculo de colores – mmmm esa debe ser la Feria de Lincolnshire, deberíamos ir… de seguro los gemelos estarán ahí, en la mañana estaban probando sus fuegos artificiales.
- Ron, no estoy de animo para eso – replicó el ojiverde.
- Mmm pero iremos, además alguien deberá acompañar a las chicas – agregó encontrando pretextos para que su amigo fuera.
Potter chasqueó su lengua y volvió a subir a su corcel – vámonos…
Ron lo vio avanzar unos metros para después subir a su caballo y tratar de alzarlo "¿Cómo puedo ayudarlo?, debe distraerse… pero ¿cómo?, por ahora no se me ocurre otra cosa más que la Feria, ya veré que se le ocurre a Hermione, aunque bueno ella dirá… estudiemos… o lee, no, creo que no es buena idea"
En Hangleton…
Lucius no daba crédito a lo que miraba - ¿cómo diablos?... tu no eres Sirius Black…
- Acertaste, es la primera vez que dices algo coherente, no lo soy, fallaste – bromeó el hombre, carcajeándose.
- ¡Demonios!... ¿quién carajos estuvo en su traslado?, ¿cómo fue posible que pasará esto? – exclamó frustrado ya que sabía que esto le costaría un gran castigo y humillación con el Rey – pagarán por esto, desháganse de ese… - ordenó enfurecido, avanzó por los corredores – esperen…mejor tortúrenlo y que diga dónde diablos esta Sirius Black.
Los guardias asintieron y entraron a la celda, llevándose al hombre a otro lugar.
- Jamás podrás encontrarlo Lucius Malfoy – gritó el prisionero.
Lucius desapareció entre los pasillos, su rostro mostraba la preocupación del momento, ahora tenía que presentarse en el Salón del Trono e informar lo que había pasado y eso le podía incluso costar la vida.
- Debo encontrarlo – se dijo a si mismo, dirigiéndose al Cuartel.
Al llegar al lugar, notó como sus hombres se encontraban aún en fiesta - Idiotas… ¿Qué diablos hacen?... los quiero listos ya, ustedes volverán a Acanthia Way y buscaran a todo aquel que haya quedado vivo y principalmente a Sirius Black.
Los murmullos no se hicieron esperar, Lucius no podía creer que estaba pasando esta vergüenza, ya se vengaría - ¡¿Qué me miran? ¡Obedezcan! – ordenó con un grito severo.
Los hombres comenzaron a obedecerlo temerosos de un castigo, ya que sabían que rebelarse podía costarles más que la muerte sino una lenta tortura hasta el final.
Cerca de ahí se encontraba un grupo de jóvenes, que no muy lejos formarían parte de las legiones.
- ¿Qué diablos le pasa a tu padre? – cuestionó Nott, recargado en la pared con los brazos cruzados.
- ¿No había capturado a Sirius Black? – preguntó el moreno.
- Cállense – replicó Draco, mirándolos con frialdad.
- Tranquilo, relájate… mejor vamos a "El Ahorcado" o explotaras – sugirió Blaise con una sonrisa, a él poco le importaba lo que sucedía a menos claro que eso lo involucrará.
- Vayan, yo averiguaré lo que sucede – manifestó Theodore, alejándose de ellos.
En el Salón del Trono…
Una discusión se llevaba acabo, o más bien un enfrentamiento con la verdad, el Rey se encontraba más que molesto con su siervo, Peter Pettigrew, conocido como Colagusano.
- ¿Cómo te atreviste a engañarme? – reclamó Tom, sin soltarlo.
- S-señor… y-yo jamás lo he engañado – replicó con dificultad.
- Entonces ¿por qué no me habías dicho que la esperanza es una chica? ¿Y qué ella es inmune a mis poderes?, ¿Por qué no me dijiste que había otro elegido para matarme? ¿Y qué demonios va hacer esa chica, si no es asesinarme? te ordene que mataras a todos los niños de ambos Reinos y ella esta viva, ahora lo se… - rugió furioso.
- P-pero… Señor… - tartamudeó asustado.
- ¡Cierra la boca! Te daré una oportunidad más, la encontraras y la traerás aquí – ordenó categórico
- Señor, pero… ¿Cómo la encontrare?
- Es tu problema, tráela, no puedo confiar en nadie, yo mismo me desharé de ella y en cuanto al otro averigua quién es…
- Como diga, me pondré en camino.
- No se te ocurra volver sin ella, o sabrás lo que sentir el verdadero dolor – amenazó con frialdad, lanzándolo contra el suelo.
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Cada uno de nuestros personajes irá aparecido conforme avance la historia, casi todos tiene un personaje que será importante para salvar el reino…
¤°.¸¸.·´¯» ¿Qué pasará ahora?
¤°.¸¸.·´¯» ¿Qué significan esos raros sueños?
¤°.¸¸.·´¯» ¿Qué hará Colagusano?
¤°.¸¸.·´¯» ¿Donde estará la Luz?
¤°.¸¸.·´¯» ¿Revelará el prisionero la localización de Sirius?
¤°.¸¸.·´¯» ¿Qué le harán a Lucius?
¤°.¸¸.·´¯» ¿Dónde está Sirius?
¤°.¸¸.·´¯» ¿Remus lo encontrará?
¤°.¸¸.·´¯» ¿Hermione ayudará a Ginny?
¤°.¸¸.·´¯» ¿Qué pasará con Remus y las legiones?
¿Reviews? ¿Avadas? ¿Algo? ¿Señales?
¡Merlín! Hemos comenzado a divagar simplemente R&R.
