Disclaimer Desde lo mas profundo del bosque prohibido, hemos surgido fraguando esta intrigante historia, desde las cenizas, hemos osado resurgir al ser más tenebroso del ultimo siglo, porque alguien como él… ¡No debe morir! Claro que le pertenece a J.K. Rowling.
Hi
¿Cómo están?
Hemos vuelto, una gran disculpa, han pasado muchas cosas en nuestra vida, pero lo principal es que la universidad nos detiene, no los entretenemos más, aquí esta el capítulo, esperamos contar con su apoyo.
¡Fieles a Lord Voldemort!
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EL REINADO DE LORD VOLDEMORT
By
The Darkness Princess & Lady Muerte
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Secuestrada…
Hermione tenía clavados sus ojos en la frágil figura de Ginny Weasley, la conocía de varios años atrás, su cabello recogido en una coleta le permitía estudiar sus facciones, realmente su amiga se había vuelto en una bella joven con varias propuestas para comprometerse, pero sus padres creían que aún no estaba lista para ello, después de todo solo tenía quince primaveras. Pero lo que le extrañaba es que en los años que la había tratado jamás se hubiera imaginado que escondía un secreto así, sabía que tenía un talento más allá de lo imaginable para la magia, pero ahora lo qué le decía sonaba tan inverosímil que a su mente le costaba encontrar una respuesta lógica, pero debía haberla.
"No se cómo interpretar sus palabras sin pensar que es una locura, pero es que es algo tan extraño, quizás se soluciones con la poción para dormir, eso evitaría los sueños… pero eso no explica y quizás no funciones, talvez debería buscar un hechizo para entrar en su mente y ver esa pesadilla".
La observó suspirar inquieta en su rostro se leía la aflicción que sentía, de verdad que parecía atormentada.
"Mmmm debo ayudarla, tengo que investigar, lo haré en cuento llegue a Gridmmauld… aunque no se porque tengo la sensación de que esto no pronostica nada bueno".
Ginevra tenía sus pensamientos hechos un nudo, no encontraba una salida, todo la devolvía al mismo sueño y a la voz que aún podía escuchar retumbar en su cabeza."¿Qué debo hacer? Hermione duda de lo que le conté ¿y quién no lo haría? Si yo misma pienso que todo esto es una locura…".
Sacudió su cabeza percatándose de que estaban por llegar - Llegamos a Gridmmauld – anunció sin ánimo Ginn, logrando sacar a Hermione de sus cavilaciones.
La puerta se abrió cortesía del moso que conducía el carruaje, Hermione descendió con su bolsa, seguida de la pelirroja.
- Gracias – pronunció Mione depositando unas monedas en la mano del hombre.
Avanzaron hasta la imponente puerta, lentamente Hermione tocó la campana, dejando que esta dejara escapar su sonido por el lugar. La puerta se abrió mostrando la arrugada cara del elfo domestico que pasó sus oscuros despectivos ojos por las chicas - ¿Qué quieren aquí?
- Vengo a ver a Harry – afirmó Hermy, sintiendo lastima por Kreatcher, la vida que había tenido lo había llevado a ser algo demente.
- No esta – con eso les azotó la puerta en la cara.
- ¿Qué? Ese elfo es un grosero ¿cómo se atreve? – exclamó molesta Ginevra.
- Tranquila, al menos te levantó al ánimo – expresó con una media sonrisa.
Le devolvió el gesto - ¿Qué hacemos? ¿Volvemos a tocar? – preguntó desviando su vista de la construcción y posándola en su amiga.
- Pues… no se, esperar supongo, Harry debe estar en el Cuartel – mencionó con pesar – que bueno que mis padres traerán a Dorothy hasta la noche.
- Yo tengo que volver a casa, mi mamá se pondrá como loca si no vuelvo ya ¿vienes?
En ese momento escucharon el golpeteo de los cascos de unos caballos a lo largo del sendero de piedra, giraron sus rostros encontrando las figuras de Harry y Ronald, no tardaron mucho tiempo en llegar a su lado.
- ¿Qué hacen aquí afuera? – cuestionó enarcando su ceja Ronald.
- Estábamos a punto de irnos – indicó Hermione mirando al ojiverde, notando el resquicio de tristeza y frustración en su rostro.
- Si, es que ese elfo no nos dejó pasar Harry – evidenció denotando en su voz su enojo.
- Mmmm lo siento – se bajó de su corcel y abrió la puerta para ellas – pasen, las veremos en cuanto dejemos los caballos.
- Gracias - pronunció Mione, sonriéndole. Ambas chicas ingresaron al lugar dejando las bolsas de viaje de la castaña, para sentarse en la sala. Dentro de la casa no se escuchaba más que el viento corriendo por los pasillos y algunos rechinidos de la madera.
- Creo que a Harry no le hará nada mal un poco de compañía, este lugar esta muy solo – comentó Ginevra, peinando con su vista el lugar.
En Hangleton...
Tom se encontraba hecho una furia, caminaba de un lugar a otro, despotricando contra sus sirvientes, no podía terminar de creer que no estuviera enterado de esos pequeños detalles y todavía le faltaba una noticia que no lo pondría de mejor humor.
- Señor, el general desea verlo – titubeó su sirviente sin atreverse a llegar a hasta donde estaba su amo y mucho menos a alzar la vista.
- Pedí que no me molestaran – expuso lanzándole un crucius, logrando que el hombre soltara la puerta dejando ver la figura pálida y pétrea de Lucius Malfoy, el cual paso saliva con dificultad, su frente se perlo de un ligero sudor, no podía evitar sentir miedo.
- Señor, perdóneme… volveré después – espetó sumiso, por su mente pasaban imágenes del castigo que le impondría su rey al saber la noticia.
- ¿Qué vienes a decirme? Habla de una buena vez… - exigió lanzándole una mirada furibunda.
- Y-yo puedo venir después – mencionó con la voz quebradiza.
- Idiota, dime a qué viniste – ordenó avanzando hacia él.
El rubio sintió que el temor se adueñaba de él, había escogido el peor momento para ir y darle la noticia, aún sin mucho valor habló - Señor… debo informarle que el prisionero… Sirius Black, era un impostor – logró decir, sintiendo como su cuerpo se estremecía de miedo, más al notar en la mirada de Voldemort un brillo letal.
- ¡¿Qué? - bramó encolerizado - ¿Acaso estoy rodeado de inútiles? ¿Y qué diablos estas haciendo aquí? Lárgate y encuéntralo… o tú tomaras él lugar de ese en la celda y sufrirás cada tortura.
-S-si mi señor – salió con el temor haciendo mella en él, más al notar que aún el otro sirviente se retorcía en el suelo, dejando salir gemidos desgarradores.
- Inútiles… - bufó Tom saliendo del salón encaminándose a las caballerizas. A su paso todos lo saludaban con cortos susurros y largas reverencias – ensillen mi caballo – demandó al llegar al lugar.
Pocos minutos después un espléndido animal, negro como el carbón se encontraba frente a él, relinchando con fuerza. Alzó su mano acariciando su pelaje – Vamos a dar un paseo, Thuder - le dijo antes de montarlo, fustigó su látigo contra el animal, logrando que este comenzara a cabalgar con rumbo desconocido.
En las afueras de Ottery St. Catchpole…
Harry y Hermione habían sido convencidos para ir a comer a la pequeña choza de los Weasley, después de que aparecieron por la chimenea, gracias a los polvos Flu. Harry se sacudía el polvo cuando notó nuevamente la rara actitud de la menor de los pelirrojos.
- Oye Ginn, espera – pidió haciendo que se detuviera y dejara ir a Hermione. Se giró para enfrentarlo, notando a forma en que la miraba.
- ¿S-si? ¿Pasa algo? – preguntó ligeramente nerviosa, estar junto a Harry siempre le había producido un vacío en su estómago.
- Mmm te he notado distraída y parece que algo te preocupaba ¿pasa algo? – preguntó analizándola.
Ginevra contuvo la respiración, dudaba entre decirle o no, pero después de haber visto la reacción de su amiga, sabría que era poco posible que el ojiverde le creyera, respiró y fingió que todo estaba bien – No me pasa nada… pero tu, con todo lo que esta sucediendo…
Harry dejó salir un suspiró – Es que no se por qué no me dejan ir a buscar a Sirius, yo se que él sigue vivo – exhaló con frustración.
Ginny trataba de comprenderlo, después de todo era su única familia y bueno por otra parte entendía que no lo dejaran ir, además ella no quería que a él le pasara algo – Harry, todo estará bien. Remus seguro lo encontrara – ánimo esperanzada.
- Si, gracias… se que si alguien puede encontrarlo es él, pero no me gusta estar aquí sin hacer nada – objetó molesto.
- Bueno… - estaba a punto de tomarle la mano, cuando sus hermanos hicieron su aparición.
- ¿Qué hacen ustedes dos? – cuestionó George, estudiándolos.
- Dejen de romancear… Ginny mamá quiere que vayas a la cocina y Harry ven con nosotros, te queremos mostrar los productos que llevaremos a la Feria – exclamó Fred, tomándolo de los hombros y llevándolo con ellos.
Ginny lo miró con odio, ¿cómo decían eso?, ligeramente enfuruñada se dirigió a la cocina.
En el reinado oscuro…
Lord Voldemort cabalgaba por las extensas tierras, sintiendo el viento romper contra su rostro, le encantaba salir y recorrer su reino, lo ayudaba a distraerse, lentamente se había calmado, ahora por lo menos conocía la verdad y claro que planearía cómo deshacerse de esos que trataban de impedir su grandeza y la expansión de su reino.
Bajó el ritmo de la velocidad, dejando que su caballo descansara, observó el paisaje atento sabía que podía seguir cabalgando por horas y aún no llegar a la línea divisora, acarició su corcel, no deseaba volver aún a su Castillo y mucho menos ver a los ineptos de sus sirvientes que solo sabían darle malas noticias.
- ¿Qué puedo hacer? – se preguntó pensando en sus posibilidades, cuando recordó que sus espías le habían dicho que habría una Feria en Lincolnshire, quizás esa era una buena razón para ir al reino vecino, no era la primera vez que lo hacía.
No tenía miedo a ser reconocido ya que casi nadie conocía su apariencia real y aunque alguien supiera de su identidad las probabilidades de que se atrevieran a atacarlo eran casi nulas.
Abrió un portal que lo llevaría directamente a ese pueblo, por su rostro se curvó una sonrisa maliciosa, jaló las riendas de su corcel y lo guió hasta el portal, cruzándolo con rapidez, apareciendo en el lugar lleno de colores brillantes, de ritmos alegres, de carpas con diferentes cosas, había gente y niños por doquier, riendo, sonriendo, la felicidad reinaba. Torció la boca al pensar que muchos de ellos eran mestizos, hijos de muggles y demás.
Lentamente con su caballo recorrió los alrededores de la Feria, finalmente decidió bajarse del corcel y recorrer a pie las carpas, dejó su caballo pastando y avanzó con pasos tan rectos que estaban muy lejos de ser humildes, algunos se percataban de su presencia, era difícil no hacerlo, después de todo era difícil ver a un joven tan agraciado y con ropas tan finas caminar sin escolta por el lugar.
Tom miraba con atención todo, principalmente los juegos, se acercó a uno en principal donde se encontraban varias damas, pero solo una le llamó la atención en particular, se acercó con elegancia, posándose detrás de ellas.
- Me permiten intentarlo – preguntó con su voz sedosa, maravillando al instante a unas cuantas.
No muy lejos de ahí se encontraba Harry, el cual había sido convencido entre los gemelos y sus amigos para ir.
Hermione y Ginny disfrutaban de una manzana acaramelada, mientras caminaban entre la gente.
- Vamos Harry, quita esa cara y vayamos hacia los juegos – lo jaló la castaña del brazo.
- Ahhh esta bien – aceptó con una media sonrisa.
- Al menos los gemelos parecen estar vendiendo bien - manifestó Ginny, al notar que la carpa de sus hermanos tenía bastante gente.
Avanzaron entre las personas, riendo de las ocurrencias de Ronald llegando a un juego de habilidad con el arco.
- Intentémoslo, parece fácil – musitó Ronald, abriéndose paso entre la gente, Harry lo siguió dejando a las chicas atrás, animándolos.
Mientras que Ryddle se encontraba recargado en el tronco de un árbol, disfrutando de los favores de una de las chicas que había aceptado acompañarlo a las afueras de la feria.
La cortesana suspiraba ostentosamente al sentir los labios de Tom recorrer su cuello e ir descendiendo lentamente hacia el borde de su corsé. Arqueó su espalda al sentir el sensual movimiento de su lengua en esa zona, trató de alejarlo no se suponía que ella debía dejar que eso sucediera.
- Espera… ni siquiera me has dicho tu nombre – susurró agitada la pelinegra.
- Mmm eso no importa – se volvió a apoderar de sus labios, besándola intensamente.
- Solo dime cómo te llamas – repitió al separarse.
- Tom Ryddle – respondió clavando sus pupilas tormentosas en el rostro de la joven, que comenzó a reír.
- Si, claro… - dijo con simpleza, riendo aún – ya dime cuál es tu nombre…
- Tom Ryddle o si prefieres Lord Voldemort, el Señor Oscuro… y demás – enunció con un ademán.
La morena rió nuevamente, lo cual molestó de sobremanera al ojiplata, sin darle tiempo a más sacó su varita de su ropa y sin compasión la atacó – Avada – pronunció notando como el cuerpo de la joven se desplomaba cayendo sobre el pasto.
- Lastima… me aburriste – con eso se acomodó su ropa y caminó como si nada hacia la Feria, buscando algo con lo cual entretenerse, notó como el espectáculo de bailes exóticos había comenzado, sonrió, eso lo podía ver cuando el quisiera después de todo tenía servidumbre que lo complacía.
Dio unos cuantos pasos más deteniéndose en los juegos de habilidad donde la gente se arremolinaba, se abrió paso y observó atentó a los competidores.
- ¡Vamos Harry! ¡Ron! – animaban las chicas.
- ¡No se dejen ganar! – gritó Ginny, justo en ese momento Tom giró su rostro alarmado y sorprendido, parecía haber escuchado la voz, esa voz que conocía bien, era de esa chica, de la luz, de la maldita alma del mundo. Su corazón martillaba con fuerza. Buscó con sus ojos a la dueña de esa voz, pero entre el alboroto y los gritos era difícil averiguarlo.
- Mmm Ronald falló – dijo con decepción Mione.
- Si pero aún queda Harry, quizás gane – señaló optimista - ¡Vamos Harry tu puedes!
Y entonces sucedió, él la encontró, ahí a unas personas de distancia se encontraba una menuda chica de cabellos rojizos recogidos en una coleta, era ella, no había duda, aventando a gente se acercó, justo cuando Harry y Ron se reunían con las dos chicas.
- Es una lastima que hayas fallado – manifestó Hermione, tomando el brazo del moreno.
- Si, pero hiciste más que Ron – apuntó mirando con burla a su hermano.
- No fue mi culpa que ese hombre regordete me empujara y fallara – se defendió el pelirrojo.
- Es mejor que sigamos, ahora nos toca a nosotros decidir – puntualizó la pelirroja, colocando un dedo en su barbilla, analizando la variedad de cosas que podían hacer, registrando con su vista la carpa de una adivina – vayamos a ver nuestra suerte.
- ¿Qué? Eso es aburrido… - arremetió su hermano.
- Pero yo quiero ir – manifestó obstinada la pelirroja. Hermione que comprendía las inquietudes de su amiga la apoyó.
- Solo será un momento, vamos…
- Nosotras iremos – insistió Ginny.
- Ron, no podemos dejarlas solas, debemos acompañarlas, además era su turno de elegir – comentó calmado Harry.
- Ohh vamos – aceptó dejando caer sus hombros e iniciando la caminata hacia el lugar.
Tom había escuchado toda su platica, los seguía lentamente, estudiando a la joven, no parecía ocultar una gran fuerza, sus ropas le indicaban que no pertenecía a la nobleza "¿Cómo puede ser ella capaz de destruirme?... es solo una chiquilla, no parece tener grandes aptitudes, es frágil… yo podría fácilmente deshacerme de ella".
No tardo mucho en deducir quienes eran las personas que la acompañaban, la sangre corría por su cuerpo a gran velocidad, se aferró a su varita esperando el momento exacto para atacarla, miles de formas para matarla atravesaron su mente, estaba impaciente, podría atacarlos a los cuatro pero eso llamaría mucho la atención, debía ser cauteloso.
Se detuvo a una distancia prudente observando como se formaban en la fila de la carpa de la adivina, fue entonces que ideó su plan, con una sonrisa malévola recorriendo sus labios, la vio entrar a la carpa. "Mmmm espero que tengas una buena predicción…".
Adentro de la carpa Ginevra se sentaba en la silla frente a la mesa, observó a la mujer que tenía medio rostro cubierto por una suave tela, pero sus ojos turquesa brillaban incluso con la media luz que alumbraba la carpa.
- Te estaba esperando – murmuró suavemente la adivina, haciendo que un escalofrío recorriera la espina dorsal de Ginny.
-¿Q-qué? – inquirió temblorosa.
- ¿Sobre qué deseas saber? ¿Amor? ¿Dinero? ¿Salud? - preguntó sin despegar su vista de la pelirroja.
- Pues… ha habido un sueño, mejor dicho una pesadilla que he tenido recurrentemente y yo quisiera saber si este se va a ser realidad – musitó temerosa, sintiendo como su piel se erizaba.
- Entiendo – se incorporó y le pidió a la joven que la acompañara se colocaron al lado de la mesa, Ginn camino dudosa, sintiendo como las rodillas le temblaban, la adivina sacó su varita, dibujó sobre la tierra un circulo, se quedó en silencio y cerró sus ojos pronunciando palabras inentendibles para la pelirroja, regresó a la mesa y tomó un mazo de 48 cartas, las mezcló varias veces – por favor córtalas con la mano izquierda.
Ginevra levantó su mano y dividió el mazo de cartas, la adivina se hincó lanzando 23 cartas dentro del circulo, dejó a un lado las demás y enfocó su vista en el circulo leyendo su significado, inmediatamente sus rostro se contrajo.
- ¿Qué pasa? ¿Qué ve? ¿Qué significa? – lanzó las preguntas dejando ver su estado de aflicción.
La adivina volvió a pronunciar palabras inentendibles, recogió las cartas y borró el dibujo de la tierra, regreso a la mesa – Quiero estar segura de lo que te diré… por favor, toma asiento, volveré a tirar las cartas y espero estar equivocada – señaló buscando otro mazo de cartas.
El estómago de Ginny se encogió y su corazón se estrujó, con pasos débiles se acercó tomando asiento nuevamente.
La adivina tomó un nuevo mazo y lo dirigió hacia Ginevra – Por favor córtalas… - cuando la chica lo hizo, las recogió y sacó una carta de en medio de mazo, otra de abajo y finalmente otra de arriba, repitió la acción hasta obtener 13 cartas que extendió sobre la mesa según fueron saliendo.
Nuevamente enfocó sus pupilas turquesa hacia las cartas, aterrorizándose ante su significado, no había dudas, escogiera el método que escogiera, el significado era el mismo.
- ¿Y bien…? - se atrevió a preguntar la menor de los Weasley.
- "Los sueños son solo él comienzo, algo oscuro y terrible se acerca a ti en forma de un hombre, solo la fuerza de tu corazón te ayudara…"
La pelirroja escuchó todo que para su horror solo le trajo los recuerdos de sus pesadillas, la imagen de aquel hombre inundó su mente, los escalofríos siguieron recorriendo su cuerpo.
- No, no… esto es solo un juego – se negó a creerlo, meneó su cabeza y con unas lagrimas se dirigió la salida.
La adivina se levantó de su asiento y le tomó la mano a Ginn – Ten cuidado… - con eso le soltó la mano dejándola cruzar las cortinas.
Ginevra cerró sus ojos con fuerza queriendo contener esas lágrimas de miedo, se detuvo encorvándose ligeramente.
- ¿Tan mal estuvo tu predicción? – preguntó una voz aterciopela detrás de ella, haciendo que su piel se erizara.
- No, no… - respondió sin girarse trató de limpiar su rostro.
- No parece – sacó de su ropa un pañuelo y se lo ofreció.
Ginn se sorprendió, pero aceptó la tela, limpiando sus mejillas, se giró encontrándose con una imagen que no esperaba, sus ojos se abrieron desmesuradamente, su corazón sufrió todo un vuelco, su respiración se agitó y la expresión de miedo se extendió por su rostro. "Esto no es verdad… es… es…. Él" – Esto no es real – sus ojos se encontraron con los de él, observando lo profunda y gélida que era, la muerte se podía ver en el fondo de sus pupilas.
- ¿Sabes quién soy, verdad? – preguntó con un desleal tono de seducción, saliendo de las sombras dejando que ella lo analizara, sus labios se curvaron en una sonrisa de lado, al verla temblar, no podía creer que ella lo destruiría.
Unas gotas salinas recorrieron las mejillas de Ginn, que inconscientemente dio un paso hacia atrás - Tú… tú eres… Tom Ryddle… - sus labios temblaron al pronunciarlo – pero no puedes estar aquí… - siguió caminando hacia atrás.
- Así es… - caminó hacia ella, alzó su mano apenas tocando la lagrima de Ginevra que se estremeció ante el contacto.
- Aléjate… - pidió atemorizada, buscó su varita empuñándola hacia él, no lo suficientemente rápido.
- Expelliarmus– pronunció desarmándola – no, no…
- ¡Auxilio! – gritó girándose y corriendo unos pasos.
- Desmaius - lanzó haciendo que la joven cayera lentamente, al instante la tomó entre sus brazos, había cambiado de opinión, no la mataría no por ahora, no sin averiguar más sobre ella, sus poderes y el Elegido.
Sin darle tiempo a más se dirigió a su corcel, el cual estaba a su lado gracias a un niño, que lo trajo antes de que la pelirroja saliera de la carpa.
Hermione al igual que la adivina salieron al instante notando como ese joven se llevaba a Ginevra, al instante Hermione sacó su varita, lanzándole un hechizo – Mimblewimble.
Tom cabalgaba rápidamente, sintió como un rayo tocaba su mejilla, se giró y sin dudarlo atacó - Confringo - una explosión se desató cerca de la carpa, logrando lastimar a los que estaban cerca.
Voldemort sonrió complacido y empuñó su varita hacia el cielo, un rayo verde salió de ella formando la marca oscura. Abrió un portal y lo cruzó con premura, no deseaba estar ahí cuando los generales llegaran.
Se deslizaron hacia la oscuridad del túnel, apareciendo cerca de la gran construcción, fustigó su látigo y le gritó a su corcel, cruzando las grandes puertas de acero de su Castillo, avanzó sin piedad haciendo sonar las herraduras por el empedrado. A su pasó sus sirvientes se arrodillaban, se escondían o le rendían reverencias, temerosos de su Rey.
Poco después llegó a la puerta de madera, ahí lo esperaba su fiel servidora Bellatrix – Señor – le rindió una reverencia, alzó su vista encontrándose con la sorpresa de que traía con él a una joven, no era extraño verlo acompañado de mujeres, pero jamás había llegado ahí con alguien inconsciente y con esas fachas – pero ¿quién… es?
- Eso no te importa, avísale a un elfo que prepare la habitación frente a la mía, ¡ya! – le gritó descendiendo de su caballo. Primero había pensado mandarla al más cruel calabozo que tenían, el más repugnante y con cadenas atarla para que no pudiera escapar, pero tan frágil chica no creía que pudiera hacer gran cosa, además quería tenerla cerca, vigilarla, saber todo sobre ella, al enemigo había que tenerlo cerca.
Se internó con ella en brazos en la gran construcción, avanzó por los corredores, los cabellos rojos cubrían el rostro de la chica, al llegar a las habitaciones se dirigió a la que tenía la puerta abierta, dentro encontró a un elfo y dos mujeres acomodando la habitación, al verlo bajaron la mirada y se desplegaron a la entrada en espera de una orden.
Tom la depositó en la cama, permitiéndose observarla ahora con más atención, retiró los hilos rojos de su rostro con un movimiento ligeramente brusco"¿Cómo podría alguien como ella destruirme?", con un mueca de despreció retiró su mano y se dirigió a sus sirvientes.
– Quiero que dos guardias custodien todo el tiempo el corredor, esta puerta no se abre a menos de que yo de la orden – avanzó hacia ellos – todo el tiempo alguien estará a su servició – sus sirvientes asintieron sorprendidos.
- Busquen a Sypha Szilagy, la quiero ver ahora en el salón del Trono - con una última mirada a la chica salió de la habitación dirigiéndose hacia su habitación.
- Mmmm no me pude haber equivocado esa… es el espíritu del mundo, pero ¿qué clase de poder puede ocultar, parece tan miserable… - se dirigió al cuarto de baño donde tomó agua de una vasija, mojando su rostro, tomó una toalla, secándose.
- Debo tener cuidado, solo pocas personas deben saber la verdadera identidad de esa, no puedo correr el riesgo de que se escape, solo unas cuantas lo sabrán, si… - aventó el trapo y se dirigió al salón.
Avanzó sin contratiempos hasta el lugar donde la adivina ya lo esperaba, al verlo entrar bajó su cabeza y realizó una reverencia.
- Mi lord – musitó suavemente, sin atreverse a mirarlo - ¿en qué puedo servirle?
- Sypha, sabes que te considero una de mis fieles allegadas – le tomó el mentón para poder ver sus orbes, que destellaban con miedo.
- Yo… gracias señor, es un gran honor…
Tom caminó alrededor de ella, como si estuviera acorralando a su presa – Te voy a encomendar una misión y deseo que la desempeñes con perfección y que no olvides a quién le sirves.
- Solo dígame lo que desea que haga – habló temerosa.
Voldemort se colocó nuevamente frente a ella, poniendo un mechón de su cabello castaño rojizo detrás de su oreja, sintiéndola temblar ante el roce – No me interesa hacerte daño… así que no temas, lo que deseo de ti, es que te mudes al Castillo…
- Señor… - pronunció sonrojada.
- Tranquila no es para que me complazcas aunque no me molestaría, deseo que estés al lado de una joven que recién a llegado, que seas su sombra, que sepas cada uno de sus movimientos, que te vuelvas su confidente, pero más que sepas que clase de poder tiene – divulgó con un brillo de maldad en sus ojos – y todo eso me lo dirás a mi…
- Hare lo que usted desea, pero ¿mudarme?... yo no puedo, no crea que lo quiero desairar pero eso es demasiado, además mi familia…
- No creas que no se como te trata esa gente, te utiliza para obtener dinero… se que no son tus parientes, conozco todo tu pasado y ahora ellos no se aprovecharan más de ti y no quiero que comentes nada de lo que te he dicho, mandare a un sirviente por tus cosas, aquí tendrás lo que necesites, le pediré a un elfo que te enseñe que habitación ocuparas…
En la profundidad de un bosque cerca de las tierras de Acanthia Way…
Un hombre apenas lograba moverse entre la maleza llevaba la pierna lastimada, así como su cuerpo con moretones y heridas que lo habían imposibilitado para transformarse en un perro, sabía que con la velocidad de un animal hubiera llegado más lejos, pero no podía, así que solo le quedaba avanzar a su lento paso, pronto se darían cuenta de que a quien habían atrapado no era él, sino que era un simple soldado utilizando poción multijugos, debía lograr avisarle a alguien que estaba con vida, había logrado ver a lo lejos una luz, tenía la esperanza de poder encontrar a una persona compasiva que lo ayudara.
- Solo un poco más – articuló con un gemido de dolor ayudándose de un palo, su vista se estaba volviendo borrosa y cada paso que daba se volvía más pesado. De pronto escuchó una voz angelical.
- ¿Hay alguien ahí? – avanzó con lentitud acercando su lámpara de aceite a la maleza, escuchando con más claridad ruido, como si algo se arrastrara, dio unos cuantos pasos, logrando percibir una figura.
- Ayuda… por favor – logró decir con un gruñido, cayendo de rodillas.
Al instante la chica se acercó alarmada por esas palabras, encontrando finalmente a un hombre maltrecho con un escudo de fénix, eso solo indicaba que pertenecía al reino de la luz, lo cual la tranquilizaba.
- Esta muy mal, déjeme ayudarlo… - indicó la tierna voz, hincándose a su lado, tocando su rostro con suavidad, retirando su melena negra, permitiendo que ambos se miraran con detenimiento.
Sirius enfocó sus grises pupilas en la chica, notando como caía con suavidad su cabello de un color peculiar, rosado, su rostro era tierno, no parecía haberse topado con una mala persona, su belleza era mágica, parecía haberse topado con un ser mágico del bosque.
La chica pasó un brazo del hombre por sus hombros - ¿Puede tomar la lámpara?
El pelinegro logró atraparla con sus heridos dedos, alumbrando el camino – Gracias…
- ¿Cuál es su nombre? – preguntó avanzando lentamente, cuando tropezó con una piedra haciendo que perdieran ligeramente el equilibrio si no hubiera sido porque ella alcanzó a agarrarse del tronco de un árbol.
- Cuidado pequeña, quiero sobrevivir a esta… - indicó curvando sus labios con un gesto de dolor.
- Lo siento, solo un poco más – señaló logrando llegar minutos después a una construcción misteriosa, pero llena de un aura pacifica y luminosa, abrió la puerta y se interno en la habitación, logrando llevarlo a un sillón, donde lo dejó caer, debido a que no podía más con su peso.
- Auuuchhh… gracias – ahora con la luz podía percibir mejor todo.
- Debería considerar bajar de peso – comentó sobando su hombro, sonriendo al ver la risa suave del hombre.
- Solo necesitabas quitarme la armadura, debí decírtelo antes – manifestó risueño – dime el nombre de la persona a la que le debo la vida.
- Nymphadora … - respondió percatándose de la bella sonrisa del hombre.
- Es lindo – murmuró quejándose.
- Traeré lo necesario para ayudarlo – anunció perdiéndose tras una puerta dejando al hombre respirar con cansancio.
En Lincolnshire…
La situación se había vuelto un caos, la Feria y la alegría había terminado, los guardias y generales se encontraban ya en el lugar, investigando los hechos, cerca de la carpa de la adivina se encontraba Hermione al igual que lo chicos que se encontraban contrariados.
- ¡¿Qué le pasara a mi hermana? – bufó caminando de un lado a otro, desesperado.
- Ron la encontraran – comentó esperanzada Mione abrazando al chico.
No muy lejos de ellos Harry contemplaba la escena con furia, se sentía tan miserable habían estado a unos metros de ella, ¿cómo podía haber sucedido? Si hubieran llegado antes esto no estaría pasando. Estrelló impotente su puño contra un árbol.
- ¿Te sientes mejor al hacer eso? – preguntó la adivina que había estado ahí para atestiguar, pero desde que había visto a ese joven sabía que tenía que darle un mensaje, lo había visto en sus predicciones.
- Uhhmmm – murmuró bajando su mano sintiendo una terrible punzada cruzar su brazo.
La adivina retiró la tela que cubría la mitad de su rostro y tomó la mano de Harry sorprendiéndolo al colocarla en forma de vendaje en su mano, la escuchó pronunciar unas palabras inentendibles aliviando su dolor.
- No deberías hacer esa clase de tonterías… más si deseas ir en busca de tu amiga, él camino es peligroso…
Harry observó atentó la cara de la chica, no entendía por qué lo ocultaba. Su análisis terminó al escuchar sus palabras - Pero ¿cómo? - ¿acaso también leía la mente? Justamente estaba pensando en hacer eso y buscar así también a su padrino.
- Es mi trabajo averiguar lo que las personas piensan y desean, además hay algo en tu futuro que…
- Harry, acércate… - lo llamó Bill.
- Ve, pero no olvides que debo decirte algo importante… se que harás ese viaje, yo puedo ayudarte pero debes llevarme, así como a tus amigos…
Potter la miró como si estuviera loca, aunque sus palabras lo inquietaban, aún turbado se alejó de ella uniéndose a la familia Weasley.
En Hangleton…
Ryddle se encontraba sentado en su trono, pensando en sus siguientes pasos.
- Señor…
- Bellatrix… ¿dónde esta el inepto de Lucius? – preguntó sin mirarla.
- Él salió en busca del prisionero…
- Mmmm y espero que vuelva con él, necesitó que envíes espías al otro reino, necesito saber las nuevas sobre un ataque en una Feria – enunció incorporándose y caminando hacia la salida.
- Así se hará – anunció con una sonrisa maléfica.
- Eso espero, que nadie me moleste hasta mañana – ordenó saliendo del Salón, llegó a su habitación, notando con satisfacción que dos guardias custodiaban la puerta de la chica.
Se internó en su habitación y se sirvió una generosa copa de vino, la necesitaba para relajarse ese día habían sucedido demasiadas cosas. Se desvistió y se metió bajo las suaves mantas de su cama, no se sentía del todo tranquilo, sabía que las cosas se le estaban complicando a pesar de que ahora poseía a la esperanza del mundo mágico, pero cómo podría utilizarla para su beneficio.
Cerró sus ojos, los sentía tan pesados, lentamente fue cayendo en los brazos de Morfeo, aunque no logró dormir toda la noche placenteramente.
Nuevamente estaba teniendo esa pesadilla, se encontraba en un lugar tenebroso frente a esa joven pero esta vez podía ver con claridad su rostro, sus ojos lo atravesaban con esa intensa y desafiante mirada - "Ha llegado la hora de que mueras…"
– "A pesar de tu gran poder no podrás destruirme" - empuñó su espada hacia el frágil cuerpo de la chica, sintiéndose temeroso, por alguna razón le costaba terminar con su ataque, no podía enterrar su espada.
- "Es hora de cumplir tu destino Tom Marvolo Ryddle" – pronunció la joven con un timbre firme, una gran luz apareció, podía sentir como su cuerpo se quemaba y flaqueaba ante ella.
- Este es tu fin, aléjate de ella – manifestó un voz detrás de él, trató de girarse, pero lo único que alcanzó a ver fue una figura que le apuntaba.
Despertó con un grito de frustración bañado en un frío sudor y llenó de confusión.
- ¿Qué demonios…? - bramó pasando una mano por su rostro, atemorizado por lo que ese sueño representaba. Se incorporó, tomó su varita, aventando las mantas, solamente llevaba su ropa interior, con pasos apresurados salió de su habitación, sorprendiendo a los guardias que se encontraban vigilando la habitación de Ginevra, ya que aún no era de mañana, apenas lograron ver como él iba cuando la puerta se abrió después de que retirase los hechizos, ingresó de golpe, observando la menuda figura de la chica, descansando en la cama, aún en la posición que él la había dejado.
Llegó hasta ella y sin dudarlo le apuntó – Avada…
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Continuará… si ustedes lo piden.
¿Reviews? ¿Avadas? ¿Algo?
Hemos vuelto, esperamos que este capitulo haya sido de su agrado y para extenderles nuestro agradecimiento, en esta ocasión hemos traído a uno de los miembro de los caballeros bajo las ordenes del Rey Voldemort, el inigualable¡Blaise Zabinni!.
Varios aplausos se dejaron escuchar al interior del lugar, cuando el moreno hizo su aparición, sonriendo satisfactoriamente se acercó a las nenas, besando las mejillas de ambas, para después recibir la hoja donde estaban impresos los reviews, rápidamente se acercó a el micrófono – hola mis hermosas damas, como ya lo dijeron las niñas, mi nombre es Blaise Zabinni y en esta ocasión he venido a brindarles los agradecimientos por su comprensión y sus comentarios.
Empezamos con marbard, hola nena, ¿cómo estas?, un placer darte la bienvenida a esta historia, espero que no sea la ultima vez que tenemos noticias de ti, por cierto, me comentan las chicas que en la semana pasaran por tu historia y te dejaran un review, así que tenles un poco de paciencia por favor, por ahora aquí te dejamos el nuevo capitulo de esta historia en honor a Lord Voldemort, esperamos que sea de tu agrado y nos puedas dar tu opinión al respecto, por lo pronto te mando un gran beso y un fuerte abrazo, cuídate bella
Hola hermosa Nymphadora Tonks Black, si mal no recuerdo nos hemos topado en otros de los fics de las chicas, aunque en este momento no me viene a la memoria en cual, pero aun así nena, muchas gracias por seguir este fic y no abandonar a las chicas, les importa mucho saber que es de tu agrado, aunque sabemos que son crueles como dices, pero lo hacen sin intención, es para preservar la intriga, así que en este bello día te he traído el nuevo capítulo, así que por favor diles que te pareció en un review, ya sabes que tienen cierta compulsión por ellos, espero saber pronto de ti hermosa, y que la escuela no te tenga tan ocupada, por lo pronto te mando un fuerte abrazo y un gran beso, hasta pronto nena.
Ahora es el turno de Arundhel Snape, hola nena, ¿cómo te va? Gracias por tus palabras de apoyo nena, y dicen las nenas que en cuanto tengan algo de tiempo libre se darán una vuelta por tus fics, esperamos que nos dejes saber que te pareció esta capitulo, ahora, me retiro nena, te mando besos y un gran abrazo, cuídate nena
Hola preciosa a-grench, ¿cómo estás? Un verdadero placer tenerte aquí, y accediendo a tu petición aquí esta un poco más de acción en este capítulo, no dejes de seguir el fic, que cada vez se pondrá más interesante, lamentamos la demora, así que con este nuevo capítulo, espero que puedas darnos tu opinión al respecto, cuídate nena, te dejó un gran beso y un fuerte abrazo, hasta pronto nena.
Hola Lilian Ryddle ¿qué tal estás? Gracias por tus palabras de apoyo, a las chicas les agrada saber de ti y créeme las chicas también son fanáticas de Lord Voldemort, no en vano tienen dos fics con él como protagonista ¿no crees? Yo opino que eso no es justo, ya que yo tengo solamente uno, creo que tengo que exigir uno más, pero por lo pronto te traemos el nuevo capitulo de este fic, así que se tan amable de dejarles un review, ya que a ellas les gusta tener muchos reviews, nos vemos pronto nena, te mando un gran beso y un abrazo, hasta pronto hermosa.
Tenemos aquí a la bella Sirusiana, y por tu nombre adivino que eres tan fanatica de Black como lo es Lady Muerte, pero espero que este fic se convierta en uno de tus favoritos y que algún día llegues a cambiarte el nombre… tal vez por el de Zabinniana… o Blaisiana… no suena mal ¿no crees? Bueno, por lo pronto tengo que dejarte aquí el nuevo capítulo y espero que sea de tu agrado, y les dejes un review para saber que opinas, ya que a ellas les agrada poder leer, bueno nena, espero tenerte por aquí de regreso, cuídate, te dejo un beso y un abrazo nena. Hasta pronto.
Hola Rouse Malfoy, ¿cómo estás? Gracias por tus palabras de apoyo, y las preguntas si, fueron extensas pero se resolverán pronto, y la rata pronto será eliminada jajaja, en cuanto a la profecía las cosas se irán aclarando con el tiempo, por lo pronto tenemos el nuevo capítulo, así que no dejes de opinar que te parece ¿de acuerdo? Y por cierto, lamentamos la demora, discúlpalas, es que están un poco atareadas, ahora es tiempo de retirarme, pero no me olvides, te dejo un abrazo y un beso, cuídate nena, hasta pronto. Y ellas también ¡Fieles a Lord Voldemort… hasta el final!
Hola hope777,¿cómo estás? Espero que te encuentres bien, lamentamos la demora, de verdad discúlpalas, es que, bueno con tantos fics y eso pues tiene poco tiempo, además esta la escuela, así que tenles un poco de conmiseración, pero por fin aquí esta el nuevo capitulo, por favor déjales un cometario para saber que te pareció, espero poder estar aquí en otra ocasión y poder hablar contigo, por ahora te mando un abrazo y un súper beso nena, cuídate, hasta pronto .
Hey mi querida Kirtash R, ¿cómo te va? Así que eres una de las más fieles fanáticas de Lord Voldemort ¿he? Y no has pensado en unirte a la Orden Zabinniana, serías bienvenida… bueno, concentrémonos, el Señor Tenebroso te manda un abrazo, en cuanto a tu comentario de Bellatrix he de decir que siento que tiene un amor muy enfermo por Lord Voldemort, cosa que es extraña, pero claro que tu cuentas con mi apoyo, y gracias a tus palabras el Señor Tenebroso presionó un poco a las nenas para que actualizaran esta historia y claro, extendiéndote las disculpas necesarias por la tardanza, ya que él sabe que eres una devota fan de él y no podía permitir que siguieras esperando, por eso tuvo que hacer uso de algunas maldiciones y hechizos, pero descuida, las chicas están bien, así que aquí tienes el nuevo capitulo, esperamos que no las hayas olvidado y puedas dejarles saber tu opinión, por ahora me retiro, dejándote un abrazo y un beso, con todo el respeto que merece una fan de Lord Voldemort como tú… mi estimada Luna Ryddle o Dany Hogg.
Bueno, por el momento eso es todo, pero no olviden seguir apoyando a las chicas, tambien queremos agradecer a todas aquellas personas que leen el fic y no dejan un review, es importante para las nenas saber que estan ahi, bueno, ahora me retiro, espero volver a verlas pronto, les mando abrazos y besos,damas fieles a Lord Voldemort y espero futuras fans de mi club, cuidense.
¤°.¸¸.·´¯»«´¯·.¸¸The Darkness Princess, Lady Muerte & Blaise Zabinni.¸¸.·´¯»«´¯·.¸¸.°¤
