Decisión
Obsidiana y cobalto se encontraron con inicial sorpresa, para mutar con anhelo, con reproche y finalmente con perdón.
El tiempo lejos había sido demasiado.
El silencio impuesto doloroso.
La tardanza para reencontrarse agónica.
Las razones inválidas.
En el instante en que Minato lo tuvo frente a sí supo, que sin él, no había aire.
Sí, deseaba saber por qué se había alejado. Por qué se había negado a contestar sus llamados, deseaba saber qué había pasado... pero en cuanto los labios de Itachi respondieron demandantes y apasionados a sus besos, el rubio supo que no importaba el porqué, sino el tenerlo en sus brazos.
En el instante en que Itachi lo tuvo frente a sí, admitiendo cuánto lo extrañó, cuánto renegó por ser tan Uchiha, cuánto lo odió por no haber venido antes, entonces lo supo.
Nada le quitaría lo que era suyo.
Ni el tiempo, ni la distancia, ni su orgullo.
Pero sobretodo: Esa pelirroja.
