Disclaimer Desde lo más profundo del bosque prohibido, hemos surgido fraguando esta intrigante historia, desde las cenizas, hemos osado resurgir al ser más tenebroso del último siglo, porque alguien como él… ¡¡No debe morir!!Claro que le pertenece a J.K. Rowling.
Hi
¿Cómo están?
Hemos vuelto, una gran disculpa, han pasado muchas cosas en nuestra vida, pero lo principal es que la universidad nos detiene, no los entretenemos más, aquí está el capítulo, esperamos contar con su apoyo.
¡¡¡Fieles a Lord Voldemort!!!
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EL REINADO DE LORD VOLDEMORT
By
The Darkness Princess & Lady Muerte
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Un destello en la oscuridad…
- ¿Qué demonios…? - bramó pasando una mano por su rostro, atemorizado por lo que ese sueño representaba. Se incorporó, tomó su varita, aventando las mantas, solamente llevaba su ropa interior, con pasos apresurados salió de su habitación, sorprendiendo a los guardias que se encontraban vigilando la habitación de Ginevra, ya que aún no era de mañana, apenas lograron ver como él iba cuando la puerta se abrió después de que retirase los hechizos, ingresó de golpe, observando la menuda figura de la chica, descansando en la cama, aún en la posición que él la había dejado.
Llegó hasta ella y sin dudarlo le apuntó – Avada…
En ese mismo instante una luz cubrió el cuerpo de la chica, repeliendo el hechizo lanzando a la pared con una sorprendente fuerza a Voldemort.
- ¡Maldición! – gritó dejando oír su voz por todo el lugar, podía sentir el dolor adueñarse de su cuerpo, se incorporó con dificultad lanzándole una mirada llena de furia a la joven.
Dirigió su varita hacia la puerta cerrándola de golpe, no deseaba que los guardias observaran más de lo que ya lo habían hecho ya se encargaría de ellos. "Esto no es posible, ella es inmune a mi poder". Su rostro se encontraba desencajado, su corazón latía vertiginosamente.
Con zancadas furiosas se acercó nuevamente – Crucius…
Nuevamente la luz logró alejarlo estrellándolo contra la pared, esta vez causándole mayor daño - Pero ¿qué demonios….?
Ginny se removió inquieta en la cama abriendo sus parpados a la oscuridad de la habitación, se incorporó de golpe al recordar que ese hombre estaba frente a ella, sus ojos apenas lograban acostumbrase a las penumbras cuando diviso la imagen de un hombre tirado en el suelo.
- ¿Dónde estoy? ¿Qué pasó? – observó como la figura se incorporaba con ligeros quejidos, trató de buscar su varita pero recordó que Ryddle la había desarmado, con temor se levantó y corrió a la puerta.
Tom dejó salir una risotada tétrica notando como ella corría atemorizada, pero el que estaba verdaderamente asustado era él, no daba crédito a que su poder no pudiera destruir a esa chica que ahora huía como un ratón de él.
Ginny jaloneó con todas sus fuerzas la gran puerta de madera, pero no logró que se abría ni un solo milímetro, eso era malo muy malo, más cuando sentía que detrás de ella estaba esa persona.
- Es inútil… no podrás huir de mi – pronunció la aterciopelada voz que ella ya conocía ahora muy bien, su cuerpo tembló de miedo, ahora lo entendía, eso no era una pesadilla, era demasiado real. La mano de Tom se colocó a un lado de su cabeza sobre la puerta.
Ginevra lentamente se giró unas lagrimas ya corrían por su rostro pero eso no le impidió ver con la claridad de un gato en la oscuridad que se trataba de Ryddle, recorrió su mirada por él notando que solo portaba ropa interior, lo que dejaba ver su torneado torso, ella había visto a sus hermanos así pero jamás a un hombre, su corazón palpitaba a marcha forzada golpeando su pecho, alzó su vista encontrando la gélida mirada de su raptor.
- ¿Cómo puedes tu… una muchacha cualquiera ser ajena a mi poder? – levantó su mano colocándola con poca delicadeza en el cuello de Ginn.
A pesar del miedo que recorría su figura, lo enfrentó colocando ambas manos en el brazo que la sujetaba - Suélteme… - logró decir con tono más desafiante de lo que le hubiese gustado – déjeme ir…
- Irte es lo que menos harás, más ahora que se de lo que eres capaz – respondió con tono enérgico que resonó en toda la habitación.
- No sé de qué me habla, está loco… - soltó mientras lagrimas de dolor y desesperación caían en la mano de Tom.
- ¿No lo sabes? No juegues conmigo – infringió más fuerza en su agarre, podía sentir que su cuello era tan frágil que lograría romperlo en cualquier momento. Ginevra emitió un gemido de dolor, pero en ese instante una luz la rodeó repeliendo a Ryddle lejos.
- No podrás hacerme daño, tu hora pronto llegara… – pronunció una voz grácil pero tenebrosa a la vez que había salido de los labios de Ginny, la cual también se sorprendió, la reconocía era su voz, pero ella no lo había dicho.
¿Qué demonios le estaba pasando? En un momento se encontraba en la feria con sus amigos y ahora estaba frente al ser más cruel y con una luz que se iba desvaneciendo, se llevó las manos a su garganta, mientras se resbalaba por la puerta quedando sentada en el suelo.
Ryddle sintió que el miedo se apoderaba de cada molécula de su cuerpo, tenía que aceptarlo, no podría deshacerse de ella… por primera vez se sentía vulnerable y con temor a ser realmente derrotado, podía seguir intentando destruirla, pero era claro que solo lograría dañarse así mismo, debía aceptar que estaba frente a una chica que no podía controlar, ni matar.
Se limpió el hilo de sangre que corría de su boca, se quedó quieto observando como la pelirroja sollozaba sin control. "¿Por qué llora? ¿Acaso me tiene miedo? Ella que es capaz de destruirme en este momento si lo desea… no lo entiendo". La observó tan frágil, lentamente se incorporó apretó su mandíbula y sus puños mientras avanzaba hacia ella. "Quizás no pueda destruirla pero me aprovechare de su miedo, al parecer aún no sabe dominar su poder".
Ginny tenía su vista fija en el hombre que ocupaba el otro extremo de la habitación podía escuchar su respiración agitada. "¿Qué está pasando?... ¿qué hare para salir de aquí?, ese me quiere matar y luego la luz". Imágenes de su sueño se dispararon en su mente, no entendía nada. Entonces recordó las palabras de la adivina:
"Los sueños son solo él comienzo, algo oscuro y terrible se acerca a ti en forma de un hombre, solo la fuerza de tu corazón te ayudara…"
Se abrazó a si misma, no más serena que antes "Su predicción se cumplió… pero de que me sirve la fuerza mi corazón, no se a qué se refiere...". Trataba de descifrar esa frase cuando se percató de que Ryddle se incorporaba y avanzaba con pasos tambaleantes hacia ella, lo miró con desconfianza, se abrazó más fuerte temiendo lo peor.
- Entiende esto niña, no podrás salir nunca de este reino… así que olvídate de cualquier idea de escaparte, nadie en este lugar te ayudaría, todos son fieles a mi, así que acostúmbrate a tu nuevo hogar – la jaló del brazo con brusquedad haciendo que se levantara de un tirón.
- Eso está por verse – replicó en un gemido, jaloneando su brazo.
- O haces lo que yo te ordeno o no solo tu sufrieras las consecuencias quizás no pueda hacerte daño a ti, pero buscare a tu familia y no quedara nada de ella – amenazó determinado, logrando que Ginny se estremeciera más al notar que ese hombre no parecía tener corazón, ni siquiera había titubeado al decirlo.
- No… - nuevas lágrimas salieron de sus ojos.
- Claro que si – afirmó tomándola en brazos, a pesar de los golpes que le propinaba la chica, llegó a su cama y la aventó - te quedaras aquí hasta que a mi se me de la gana y no intentes gritar nadie te escuchara – con eso se giró dejando a Ginevra perpleja.
Voldemort salió de la habitación lanzándoles una mirada envenenada a sus guardias al tiempo que volvía a hechizar la puerta, estos se quedaron quietos observando como su rey se refundía en su cuarto.
Ginny corrió a la puerta golpeándola, pero nada sucedió por más que gritaba y pegaba con sus puños, así se quedó dormida en el suelo, totalmente cansada y con las manos llenas de rasguños.
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El sol salió lentamente pero sus rayos dorados no lograron cubrir por mucho tiempo el cielo, ya que las nubes cubrieron el lugar dejando caer una suave llovizna mientras la neblina flotaba en los caminos y praderas.
Ryddle se encontraba de peor humor que cualquier otro día, su rostro mostraba en parte ciertos rasguños consecuencia de su visita al cuarto de la pelirroja. Estaba sentado en la Sala de trono, escuchando el parloteo de sus sirvientes que le avisaban sobre todos los sucesos que acontecían en su reino.
En ese momento entró con pasos pequeños y silenciosos Sypha, alzó su vista observando a la ojiverde, le hizo una seña para que se acercara, mientras acariciaba a Naginni que descansaba en sus hombros.
- Lárguense a cumplir mis órdenes, que nadie me moleste – indicó despótico.
- Señor – realizó una suave reverencia.
- Me alegra que hayas aceptado mi invitación a mudarte, pero deseo que cumplas mi orden, ve a la habitación que custodian los guardias y haz lo que te indique… avísame cuando tengas información que consideres me sirva.
- Sí, señor… - afirmó servicial.
Con una última reverencia avanzó por los corredores llegando a la habitación que le había indicado.
- Déjenme pasar es una orden del rey – los hombres estaban al tanto de la visita de la joven, retiraron los hechizos dejándola pasar, cerrando nuevamente la puerta.
Sypha ingresó con pasos precavidos no conocía a la joven, la buscó encontrando a una pelirroja recostada en el suelo con unas vestimentas de segunda mano, se acercó hincándose a su lado, retiró los mechones que cubrían su rostro, logrando que se despertara.
La primera reacción de Ginevra fue alejarse - ¿Q-quién eres tú? – la miró con desconfianza sus ojos se encontraban hinchados y rojos por llorar.
- Tranquila… no te haré daño – pronunció sorprendida por la actitud de la joven, parecía un animal salvaje.
- Soy Sypha y estoy a tu servicio, cualquier cosa que desees te lo puedo traer ¿deseas desayunar? – preguntó incorporándose y haciendo un nuevo intento por acercársele.
- Aléjate, no deseo nada… vete – tomó el primer objeto que encontró aventándoselo – y no vuelvas…
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Pasaron unos días en los que la reacción de Ginevra fue la misma no había accedido a decir nada, ni siquiera había probado bocado, Ryddle no había vuelto a visitarla había pasado los días recolectando información sobre el espíritu y la profecía, algo que le indicara cómo matarla, pero su búsqueda se había visto afectada debido a que tenía un gran problema, en Caernarfon se estaba desatando una batalla con los caballeros del fénix, su general Malfoy no había vuelto de su búsqueda y Lestrange apenas lograba contener a los enemigos.
En tanto Sypha tenía la orden y la misión de lograr que ella hablara o su vida corría peligro, había conseguido que le dieran una muda de ropa limpia para la chica, entró a la habitación que se hallaba entre penumbras. Ginny estaba tirada en la cama, se moría de hambre pero prefería seguir así, antes de ser la esclava de Voldemort, apenas había tomado agua, sus ojos se habían secado de tanto llorar.
- Buenos días… - saludó dejando la ropa en un ropero que se encontraba ahí, como siempre no recibió respuesta, con pasó determinado se acercó retirando las mantas del cuerpo de Ginevra, la cual las jaloneó.
- Vete – dijo con voz seca.
- Esta vez no lo hare – la jaloneó logrando que se sentara – necesitas un baño y se que te estas muriendo de hambre, pedí que te prepararan algo y no me pienso ir de aquí hasta no verte aseada y comida – advirtió firme.
Gienvra apenas logró reír – Me das asco por servirle a ese ser…
Sypha dejó salir un suspiro cansino y contrario a sus teorías de no violencia, la cacheteó - Reacciona… date cuenta que dejándote morir no vas a solucionar nada, solo le facilitas las cosas al rey – se sentó a su lado hablando bajito – escucha puedo morir por decirte esto, pero se quién eres…
La pequeña Weasley estaba impactada por el golpe que le había dado, alzó su vista y por primera vez se detuvo a verla con detenimiento, se percató de su mirada turquesa, ella había visto esos ojos antes y esa melena de cabello, notó que llevaba su boca cubierta por una tela trasparente y su atuendo era el de una adivina.
- Yo… tu eres la adivina de la feria – logró decir con voz rasposa, su boca necesitaba agua.
"Szilagy" la miró con sorpresa ella se había topado con…
- Si, tú eres - se apresuró a decir, esperanzada en encontrar ayuda – recuerdo tus palabras...
- Tranquilízate, no era yo – comentó colocando sus manos en los hombros de la chica.
- Pero… si eras, tus ojos, tu voz… tu ropa… – puntualizó con desesperación.
- No, no era yo, tu estás hablando de mi hermana – explicó con emoción – debes decirme dónde la viste y todo lo qué te dijo, escucha yo no deseo hacerte daño, yo solo estoy cumpliendo una orden… y si tu no coperas conmigo pones mi vida en peligro – agregó esperando lograr su confianza.
- ¿Qué? ¿Él… también te tiene amenazada? – preguntó temerosa.
- Si, pero no siempre me ha tratado así, hay muchas cosas que debes saber… confía en mí, yo sé quién eres – habló nuevamente en susurros, como si las paredes pudieran escucharlas.
- No entiendo de qué me hablas, ¿cómo sabes quién soy? No te he dicho mi nombre – repuso confundida.
- No es tu nombre mortal el que importa, la razón por la que estás aquí es porque tú eres el espíritu del mundo, ¿conoces la leyenda? – le preguntó volteando hacia la puerta, revisando el cuarto con desconfianza.
- Algo… pero no entiendo lo que dices, yo no soy ningún espíritu – denegó observando lo que la chica hacía - ¿qué haces?
- Solo tomare las precauciones necesarias nadie debe saber que estoy hablando contigo de esto – sacó su varita e invocó a los antiguos espíritus protegiendo la habitación. Además de lanzar hechizos silenciadores.
- Entiendo, corres peligro… - se incorporó sintiéndose muy débil, estaba a punto de caer cuando Sypha llegó a su lado sosteniéndola.
- Estas muy débil, no llegaras lejos así… - la ayudó a regresar a la cama – te preparare el baño, necesitas asearte.
- Lo siento, debo oler mal, no soy así, en mi casa mi mamá me prepa… - se detuvo al recordar lo preocupados que debían estar, los extrañaba mucho. Sus ojos se anegaron de lágrimas.
- Oye no llores, todo estará bien solo confía en la fuerza de tu corazón – sugirió estrechando su mano, de verdad que sentía pena por la chica.
- Esas palabras las dijo tu hermana, necesito que me expliques su predicción parte ya se hizo realidad pero eso ultimo no lo entiendo – espetó cogiendo aire para tranquilizarse.
- Y lo hare – prometió separándose de ella momentáneamente para caminar al otro cuarto donde se encontraba una tina y unos jarrones de agua, levito el elemento vital y lo colocó en la tina, calentándolo después – espero que te guste la temperatura que escogí – le dijo cuando volvió a su lado.
- Estará bien – ayudada por Sypha llegó hasta la tina, con algo de pena se despojo de su vestimenta nunca se había bañado con alguien ahí presente – está caliente.
- ¿Deseas que este más fría? – preguntó apresurada.
- No, no… esta bien – discrepó en un cuchicheo, la observó por un momento "¿Debo confiar en ella?... después de todo le sirve a Voldemort, quizás este equivocada y ella me engañe, pero parece de confianza…"
- Tranquila se que debes estar cuestionándote si ha sido buena idea confiar en mi, pero por ahora soy tu mejor opción y no te preocupes no te hare daño, puedes contar conmigo… por supuesto sabes que debo decírsele al rey ciertas cosas, pero no te preocupes nada que te comprometa o comprometa a tu familia diré – manifestó acercando el jabón a la pelirroja.
Ginny abrió desmesuradamente sus ojos - ¿Puedes leer la mente? ¿Acaso utilizas oclumancia?
- Solo puedo leer ciertas mentes, pero no siempre… soy mejor leyendo las cartas y prediciendo el futuro – señaló colocando jabón en el cabello rojo de Ginevra.
- Vaya, tienes grandes talentos…
- Háblame de mi hermana, por favor – suplicó la ojiverde.
- ¿No la conoces? – preguntó sin comprender.
- No, nunca la he visto… solo sé que existe porque a veces tengo conexión con ella, es decir, veo dónde está, cosas así… nuestros padres murieron y nos separaron supongo que ella se quedó con los dueños del lugar donde la viste y a mí me vendieron con una pareja con la que hasta hace poco vivía, ellos deseaban que yo leyera las cartas para darles dinero, pero el rey me pidió que me mudara aquí y te sirviera… yo no quería pero fue una orden y debía cumplirla así que deje esa casa, solo espero que puedan mantenerse solos – explicó con desolación.
- Ya veo, no te preocupes no quiero cargar en mi conciencia la muerte de una persona, cumple con lo que ese ser… te pidió – acotó firme – pero ahora explícame eso del espíritu y la profecía…
En la profundidad de un bosque cerca de las tierras de Acanthia Way…
Nymphadora cambiaba el vendaje cuidadosamente había tenido varios accidentes confundiendo las pociones pero con el paso de los días el hombre había sanado algunas de sus heridas físicas aunque seguía teniendo temperatura y apenas en momentos de lucidez había logrado hablar con él.
Pasó lentamente su mano por la frente de Sirius despejando su rostro de sus hilos negros, repentinamente sus parpados se elevaron dejando ver sus pupilas plateadas.
- Hey… despertaste – musitó alegre Nym.
Sirius parpadeó un par de veces antes de acostumbrarse a la luz, sentía que la cabeza le iba a explotar, fijó su vista en la imagen de la chica frente a él frunció sus labios tratando de mostrar una sonrisa agradecida.
- Hola, me duele mucho la cabeza – manifestó llevándose una mano a su sien.
- Mmm espera no vuelvas a dormirte buscare una poción – indicó estaba a punto de incorporarse cuando una voz detrás de ella se escuchó.
- Aquí esta – pronunció una castaña acercándose a ellos.
- Yannel que bueno que volviste con más pociones, estas ya se acabaron – respondió aliviada Tonks.
- ¿Quién es? – preguntó Sirius enfocando la vista la otra chica de cabellos castaños y profundas pupilas color tormenta, tan parecidas a las de él.
- Te lo he dicho cada vez que despiertas, es Yannel, mi amiga ella me a ayudado a cuidarte, porque yo soy un desastre – mencionó divertida – bebe esto – le acercó el frasco a los labios.
Sirius con una mueca de asco tomó la poción - ¿Cuántos días llevo aquí?
- Pues una semana – explicó calmadamente Nym.
- ¿Una semana? Esto no es posible… debo regresar al cuartel, debo avisar que estoy aquí – trató de incorporarse pero la mano de la ninfa lo detuvo.
- Espera aún no estas bien – afirmó con preocupación.
- Pero necesito tener noticias sobre la guerra, mis hombres… – explicó con frustración, sintiendo una punzada en su torso.
- Pues te puedo decir que se está llevando a cabo una batalla en Caernarfon, hay hombres de los dos bandos – informó Yannel con preocupación.
- Necesito enviar un mensaje al general a cargo, él debe saber que estoy vivo – articuló determinado.
- Esta bien pero la escribiré yo… - aseveró Tonks, buscando pergamino y tinta.
En las afueras de Ottery St. Catchpole…
Una familia se encontrada hundida en la preocupación, a pesar de que habían buscado por los alrededores no había rastro de ella ni de su raptor. El hecho de que hubiese aparecido la marca oscura en la feria los hacia temer lo peor.
- Mi niña… - lloriqueaba la mujer, siendo consolada por su esposo.
- Intentare hablar con el rey – masculló Percival con impotencia abandonando su hogar.
- Yo seguiré buscándola por tierra, seguro Charlie seguirá haciéndolo por el cielo con sus dragones – manifestó Bill, abandonando el lugar.
A lo lejos se encontraba Ron quien miraba todo con impotencia, no podía creer todo lo que había sucedido.
- También deberíamos estar buscándola, no se por qué no nos dejan ir más allá de Lincolnshire – bramó Ronald, claramente molesto aunque todos comprendían que era su forma de manifestar su preocupación.
- Ron, es solo por seguridad… hay hombres buscándola más allá de Lincolnshire, pero tu no conoces esos caminos, puede haber peligros – refutó Hermione con lógica.
- Usaría un mapa, estamos capacitados para sobrellevar esos "peligros" – interpeló el pelirrojo.
- Es mejor que se tranquilicen – pidió Harry, interponiéndose entre los dos.
- Harry tiene razón, debemos pensar como poder ayudar – musitó la castaña, apenada concentrándose en lo qué podían hacer.
- Pero para nada me gusta el hecho de que haya habido una chica muerta en la feria, ¿creen qué ella… qué Ginny este… m-muerta? – preguntó titubeante Ron, palideciendo ligeramente al contemplar aquella posibilidad.
- Ni siquiera lo digas – regañó Harry, dándole un golpe en su hombro.
Hermione se quedó callada, pensando en alguna solución, pero a su mente no dejaba de llegar la posibilidad de que fuera aquel temible ser, él que raptara a su amiga.
- Chicos… creo que debo decirles algo – comenzó logrando captar la atención de los dos, que la miraban con interrogación, más después de escuchar su tono serio – Ginny me había comentado que tenía ciertos sueños con un chico…
-¿Qué? ¿Qué chico? ¿Quién se atrevió a acercársele? – bramó su hermano, sacudiendo a Hermione.
- Si, ¿quién fue? - reclamó Harry.
- Basta, suéltame… - masculló soltándose del agarre del pelirrojo – ¿quieren quedarse callados hasta que termine…? - los fulminó con su mirada, quizás decirles eso no había sido la mejor idea.
- Si, si… pero habla ya – exigió Ron, reprimiendo sus impulsos.
- Eh… pues como les decía… había tenido SUEÑOS – recalcó para que ellos comprendieran y no malinterpretaran sus palabras, aunque eso era poco probable ya que aún sus expresiones seguían siendo de furia – con un chico que no era de este reino que nunca había visto en su vida – se apresuró a aclarar antes de que ellos explotaran, pero ahora sus gestos eran de total desconcierto.
- ¿Qué? ¿Eso que significa? – preguntó Harry sin comprender.
- Si, ¿en qué nos ayuda eso? De seguro solo estaba bromeando…o seguía creyendo en los cuentos de amor que mi mamá solía contarle…
- No Ron, escuchen… lo mismo creía pero después me di cuenta de que hablaba enserio y cuando pasó lo de la feria le creí más… él chico que mencionaba era el mismísimo Tom Ryddle – soltó dejándolos estupefactos – bueno digan algo…
En Hangleton...
Ginny había escuchado atenta la explicación que Sypha le daba, después de un merecido baño con su ayuda había llegado hasta su cama y ahora se encargaba de ayudarla a vestirse.
- Pero aún no entiendo ¿qué tiene que ver eso conmigo? – indagó confundida.
- Ya te lo dije, eres tu… digamos que ese poder se encuentra dentro de ti – repitió mientras le apretaba las cintas del corsé.
- Auch, vaya… entonces ¿y-yo… tengo el poder para destruir al rey Ryddle? – inquirió con asombro, cayendo en cuenta de lo que eso significaba, ahora entendía porque los hechizos que él le había lanzado no le habían hecho daño y aquella luz que lo había repelido, todo comenzaba a tener sentido incluso sus sueños.
- P-pues si, pero… no se si sea así de fácil – aseveró con temor, no estaba bien que estuviera diciéndole todo eso, si el rey se enterara no tardaría ni un minuto en deshacerse de ella.
- ¿Qué pasa? – Ginny se giró para mirarla – tienes miedo, no te preocupes no le diré nada a ese ser… además aunque yo sepa esto, no se cómo funcionan los poderes, hasta ahora todo ha sido sin que yo lo manipule.
- Pero podrías practicar, yo podría traerte algunos libros que hablan sobre esto…
- ¿De verdad? – preguntó entusiasmada, quizás si lograba controlar una mínima parte de ellos podría escapar, no se veía destruyendo a Ryddle, ni siquiera podía concebir matar a alguien.
- Si, trataré… pero tendrías que mantenerlos escondidos, por el bien de ambas – pidió suplicante.
- Si – en ese momento su estómago gruñó, apenada se llevó una mano al estomago.
- Iré a ver qué pasa con tu comida - explicó incorporándose y tomando un cepillo que se encontraba en un mueble – mientras podrías intentar desenredarte tu cabello.
- Si, eso hare, espero que pueda, no me gustaría cortármelo – musitó con preocupación al ver el desastre que era.
Sypha salió de la habitación, mientras Ginny veía con ansiedad la salida, pero pronto se dio cuenta de que dos hombres se encontraban custodiando. Al quedarse sola avanzó hacia la ventana con cierta dificultad el vestido y los zapatos que portaba eran más pesados que los que ella estaba acostumbrada, pero todo se debía a que era de telas finas que su familia jamás habría podido costear.
Llegó a la ventana y movió ligeramente la cortina, asomando su cabeza al panorama, sorprendiéndose de encontrar una aldea como cualquiera, con personas realizando las actividades comunes, el sol apenas y tocaba el lugar, podía ver a lo lejos la muralla del castillo y varios guardias custodiando.
Estaba demasiado alto para intentar escapar por ahí y aunque lo lograra tendría que esquivar a todos esos guardias, continuó con la tarea de cepillarse su cabello, entreteniéndose con lo que pasaba, aunque su mente no dejaba de buscar alternativas para huir.
"Quizás si se lo pido a Sypha ella me ayude a huir… pero eso le traería problemas, pero aún así debo irme… no quiero seguir en este lugar". Una gota salina se deslizó por su rostro, pero justo en ese momento observó que abrían las grandes puertas del castillo para alguien y lo vio, era su captor montado en un gran corcel negro, cabalgando hacia la construcción.
Ginevra dejó de cepillar su cabello, sentía como el aire le faltaba más cuando él se detuvo y dirigió su profundas pupilas grises hacia ella, un escalofrió la recorrió, habían pasado días desde la última vez que lo había visto y ahora podía ver con la claridad que le permitía la luz del día y la distancia, sus facciones, esa piel tan porcelánica sin rastro de color en sus mejillas.
Tom bajó de su caballo aún sin despegar su vista de ella, en los días que habían pasado había escuchado toda clase de rumores alrededor de la chica que se encontraba "hospeda" en su castillo, la mayoría de ellos solo lo hacían reír.
"Vaya… al parecer el ratón decidió salir de su escondite". Curvó sus labios en un media sonrisa maligna, mientras se adentraba en su castillo, encontrándose en el camino con Sypha que llevaba una bandeja de comida.
- ¿A dónde llevas eso? – indagó su voz fúnebre.
- Ahh… yo… es para la chica que trajo – respondió esperando que esto no le molestara.
- Lleva eso y vuelve quiero hablar conmigo – ordenó siguiendo su caminó hacia el salón del trono.
- Si, claro – casi corrió para llegar a la habitación de Ginevra, entrando con premura – aquí esta, espero que te guste… me tengo que ir pero tratare de volver después – avisó dirigiéndose a la puerta.
- ¿Iras con él? – indagó con temor.
- Si, tranquila no le diré nada que te perjudique, pero toma en cuenta que él puede ya saberlo, tiene demasiado poder – respondió tratando de sonreírle para calmarla, pero no era sencillo.
Ginevra se quedó sola con el alma en un hilo, preocupada por ella, por su familia y por lo que le pudiera pasar a Sypha.
En el salón del trono…
La adivina entraba siendo observada por todos los presentes mientras caminaba la calzada hacia Voldemort.
- Salgan todos – demandó Ryddle, de inmediato sus sirvientes abandonaron el lugar.
- Señor ¿en qué puedo servirle? – preguntó la mística, realizando una reverencia.
- Mmmm – murmuró concentrado sus pupilas en ella – quiero que me digas lo que has averiguado sobre esa – exigió levantándose de su asiento y avanzando hacia la mística.
- Aún no se muchas cosas, hasta hoy decidió confiar en mi… así como arreglarse y comer – explicó modulando sus emociones, no podía permitirse titubear en sus respuesta o él se daría cuenta.
- ¿Cuál es su nombre?
- Es… Ginevra no se su apellido no ha querido decírmelo, cree que su familia esta en peligro.
- Es demasiado tonta, mande hace unos días a alguien que averiguara lo que se decía de su desaparición y como era de esperarse, volvieron con información muy útil, si, se llama Ginevra Weasley, tiene varios hermanos… su familia es… pobre, no hay nada especial en su vida a excepción de que sobrevivió hace años a un incendió que hubo en la choza en la que vivían… por la época en la que mandé matar a todos los niños – manifestó con frialdad - ¿acaso no te ha dicho esto?
- No, realmente habla muy poco – exclamó sintiendo un escalofrió recorrerla.
- Espero que no me estés mintiendo – le advirtió susurrando cerca de su oído.
- No, claro que no, señor…
- Está bien ¿ha dicho algo sobre sus poderes?
- No, ella ni quiera entiende lo del alma del mundo… - confesó en parte no estaba mintiendo eso era la verdad.
- Ya veo… puedes irte, más tarde iré a visitarla – profirió esbozando una sonrisa fúnebre – ahora vete…
Sypha le brindó una reverencia y salió de ahí rápidamente.
En Caernarfon…
La batalla continuaba sin tregua, hechizos por doquier causando estragos a quien alcanzaba, así como fuertes luchas con espadas, solo faltaban los trolls y los centauros para que esta fuera una guerra verdadera.
Remus estaba cansado, su respiración se había vuelto pesada conforme avanzaba hacia su enemigo, esquivando y atacando. Tenía heridas por todo su cuerpo que si bien no eran graves como para detenerlo se habían vuelto un permanente recordatorio de lo que era la tortura del dolor.
Una sube lluvia caía sobre ellos dificultando su avance, volviendo un mar de tierra el campo de batalla, Rodolphus veía con desesperación como sus hombres apenas y podía continuar reteniendo a su enemigo, necesitaba refuerzos urgentemente. Sabía que no debía perder o Voldemort lo castigaría.
Su única esperanza era que cayera la noche, no solo porque ellos sabían moverse mejor en las sombras sino por un descanso necesario, necesitaban reagruparse, sacar a los heridos, tomar pociones rehabilitadoras y claro una nueva estrategia.
En Lincolnshire…
El trío dorado se encontraba buscando respuestas, pistas sueltas, después de la confesión de Hermione y de cierto escepticismo por parte de los chicos, la siguieron a la feria, tratarían de averiguar si de verdad era Ryddle o solo uno de sus seguidores y de ser posible una descripción física.
- Sigo diciendo que esto es una estupidez….
- Cállate Ron, por ahora solo podemos hacer esto
- Podemos iniciar por preguntarle a las personas que trabajan aquí, si observaron a alguien extraño, quizás yo les pueda describir lo poco que llegue a ver del sujeto – comentó Hermione con seriedad.
Harry estudiaba el lugar, la feria tenia demasiadas carpas y aquella noche había gente de distintos lugares, pero jamás creyó que el mismísimo Lord Voldemort apareciera, eso sonaba irreal, absurdo, además ¿qué podría buscar en una chica como Ginny?
Todo era tan confuso, su vida una vez más se estaba volviendo un caos y él solo se había vuelto un simple espectador, ¿por qué sentía que tenía las manos atadas y que siempre todos deseaban protegerlo? ¿Acaso sabían algo qué él no?
Aún a lo lejos escuchaba la voz de su amiga pero realmente sin darle la importancia que Hermione esperaría de él. Inesperadamente observó en una carpa a su izquierda a aquella mística que le había leído las cartas a Ginevra y que sin muchas explicaciones lo había curado.
En un impulso avanzó hacia ella dejando a sus dos amigos seguir intercambiar opiniones, la adivina se encontraba barriendo, pero aún así se había percatado de la presencia del chico.
- Sabía que volverías – murmuró alzando su rostro encontrándose con las sorprendidas pupilas de Harry.
- ¿Qué?
- Si, tuve una visión de que vendrías – argumentó brindándole una pequeña sonrisa.
Potter la observó con extrañeza, nuevamente llevaba la mitad de su rostro cubierto por una tela semitransparente, que le daba un aire de misterio. Enarcó su ceja y carraspeó, repentinamente sentía su garganta seca.
- ¿Una visión?
- No me digas que eres escéptico, ¿si quieres puedo leer tu mano? – se ofreció alcanzando su mano.
- Preferiría que no – expuso retirando en un rápido movimiento su mano.
- Está bien, aún así debo decirte algo – añadió con desencanto, cambiando radicalmente su expresión a una sombría. Harry frunció su ceño sin comprender – se que su amiga aún no ha aparecido y sé lo que ustedes buscan aquí…
Harry entreabrió sus labios con intensión de interrumpirla, pero ella se adelantó hablando con mayor rapidez.
- … y se quién la tiene también…
- ¿Qué? ¿Cómo…? – se acercó a ella, zarandeándola ligeramente en un acto desesperado – habla…
- En ella esta la luz que se encargara de terminar con la oscuridad que ha cubierto nuestro mundo – añadió adusta, sin siquiera hacer el intento por zafarse de aquel agarre, su mirada turquesa siguió alentándolo a verla realidad en sus palabras.
-¿Qué?... tu… solo quieres vernos la cara – la soltó perturbado por aquella afirmación.
- Claro que no, todos saben lo que dice aquella leyenda antigua… el espíritu del mundo vendrá para salvar al mundo mágico de la oscuridad, pues ella es la elegida y lo peor es que Lord Voldemort la tiene en su poder, en aquel reino donde solo la esperanza la ayudara a sobrevivir.
Harry contrajo su expresión endureciendo su gesto, a pesar de que sus labios se abrieron ningún sonido salió de ellos, no había en su mente una frase que pudiera explicar la confusión que sentía ¿acaso era posible?
- ¿Es verdad? ¿Cómo lo sabes? - indagó con fiereza Hermione, quien había llegado junto con Ron momentos atrás al ver como su amigo jalaba a la mística.
La adivina separó su mirada del perturbado Harry posándolas en la chica a la cual no le había terminado de leer las cartas debido al incidente – Lo vi cuando realice la lectura de las cartas aquella noche, por más que cambiaba el método, el resultado seguía siendo el mismo, ella era el objetivo de la oscuridad… además lo he visto en mis visiones, no hay equivocación ella fue secuestrada por Lord Voldemort.
Con la sola mención del nombre de aquel ser la piel de Hermione se enchinó, Ronald simplemente se quedó de una sola pieza, el color de su rostro desapareció ¿podía ser eso posible?
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Continuará… si ustedes lo piden.
¿Reviews? ¿Avadas? ¿Algo?
Hola nuevamente, hemos vuelto después de una larga espera que lamentamos demasiado, pero ahora gracias a Merlín y a los fundadores hemos logrado armar este capítulo que esperamos haya sido de su agrado, ahora para brindarles nuestro agradecimiento, nos vemos horados con la presencia de uno de los más leales caballeros al Rey Voldemort, siempre fiel ¡Evan Rosier!.
Los aplausos se escucharon sonoramente, el distinguido caballero avanzó con elegancia hacia las damas que escriben el fic, besando sus manos galantemente, para después tomar las hojas que ellas le extendieron y avanzar hacía el micrófono.
– Buen día damas, ya lo dijeron mis Nenas, mi nombre es Evan Rosier, y me honra estar bajo las ordenes del gran Rey Voldemort, en esta ocasión he venido a brindarles a todas ustedes, los agradecimientos por haber brindado un comentario a las damas. De antemano extiendo una disculpa en nombre de ellas por la eterna tardanza, pero al mismo tiempo pido comprensión, demasiados fics las atarean y está de más decir que su vida es reamente difícil con la Universidad entre otras cosas, bueno ahora iniciemos.
Hola hermosa Kirtash R, ¿cómo estás? Las chicas me dicen que eres una de las damas más fieles a Lord Voldemort y eso me complace en demasía, ya que podemos contarte entre nuestras filas, y claro como ya habrás notado en el capitulo, el gran Lord Voldemort no ha podido deshacerse de la pelirroja, pero no dudes que las cosas se tornaran más interesantes a medida que esta historia avance, el Señor Tenebroso manda decirte que en el futuro ya sabe cómo mantenerlas en orden para que escriban mas constantemente, pero que por desgracia con este capítulo estuvo un poco ocupado con la conquista de otros reinos y eso dificultó un poco su tarea de supervisor de la actualización, pero que ahora ha vuelto y que no te preocupes, y que por supuesto te manda un gran abrazo y una felicitación por entrar a Medicina, ya que hace falta una gran Sanadora entre las fuerzas de la oscuridad, en cuanto a Bellatrix, pues no es de vital importancia para nadie ¿no crees? Bueno, le reconozco su lealtad, pero no me representa una gran participación, pero en fin, ya veremos cómo transcurre esto, por ahora te dejo calurosos abrazos de felicitación de parte de las Nenas y por supuesto de los Caballeros de Walpurgis, esperamos que este capítulo te complazca y puedas brindarles tu siempre bien recibido review, te mando un beso, hasta pronto pequeña Voldermina, cuídate.
En seguida tenemos a la siempre fiel hope777, cuyo review siempre es bien recibido, ¿cómo estás? Agradecemos tu comentario de apoyo y por supuesto las chicas brindan sus eternas disculpas por la tardanza en la actualización, esperando que las comprendas un poco con esta vida complicada que mantienen, esperando que este capítulo haya sido de tu agrado, sabemos que la tardanza es imperdonable, pero si les pudieras brindar un review, las harías muy felices, por mi parte te dejo un gran abrazo y un beso, nos veremos pronto pequeña, no nos abandones, cuídate.
Ahora es el turno de Arundhel Snape, damita ¿cómo te va? Un verdadero placer poder saludarte, espero que con este capítulo hayas quedado mas prendada de la historia y que por ello disculpes la tardanza de las chicas que no cesan de disculparse, como ya leíste, matar a la chica no es tan fácil para el Señor Tenebroso, lo que le representa ciertos dolores de cabeza, pero ten paciencia y la historia se pondrá cada vez más interesante, las Nenas, agradecen tus palabras de apoyo, esperamos que nos puedas dejar un comentario para saber que te pareció el capitulo, por el momento me retiro pequeña, pero no sin dejarte un gran abrazo y un lindo beso, cuídate pequeña.
Ahora viene una dama especial, una de las seguidoras de las Nenasfashion en casi todos sus fics, la hermosa Nymphadora Tonks Black, hola nena ¿cómo te va? Un placer saber de ti en cada capítulo y en cada fic de las chicas, ya sé que dirás algo de la tardanza y estoy contigo no tienen escusa, pero ya ves que su vida es algo ajetreada, muchos de sus fics están algo rezagados, pero gracias a la intervención de Lord Voldemort están de regreso y con un capitulo que espero te haya complacido, y que les puedas otorgar la gracia de tu comentario, eso las haría muy felices, y oyendo tus petición, la pelirroja sigue con vida, así que no abandones la historia, que las situaciones se tornan interesantes, por mi parte, tengo que retirarme, pero te mando un gran abrazo y un beso, hasta pronto nena, por cierto, es bueno que no entres a ser fans de rangos menores, Zabinni aun es un párvulo que no merece tu apoyo.
Hola Rouse Malfoy, ¿cómo estás hermosa? gracias por tu review y las palabras de apoyo que les brindas a las nenas, las cuales piden disculpas por la tardanza en la actualización, de eso culpa a Lady, que no terminaba de agradecer, esperamos que este capítulo sea de tu agrado y que no dejes de dar tu siempre bienvenida opinión, recalcando que como querías, la chica sigue con vida, aunque no se por cuanto tiempo, pero eso dependerá de la decisión del Señor tenebroso, por mi parte me retiro, te mando un gran abrazo y un beso, nos veremos pronto nena, cuídate. ¡Siempre fieles a Lord Voldemort… hasta el final!
Enseguida tenemos a marbard, hola nena, ¿cómo estás?, espero que te encuentres bien, y que por supuesto este capítulo te haya agradado, por cierto, me comenta Zabinni, que con respecto a tu pregunta, cuando menciona a las "chicas", se refiere a las Nenasfashion, quienes por cierto ya se dieron una vuelta por tu fic, según me dicen, por lo pronto esperamos que nos puedas brindar tu comentario, de mi parte es todo, te mando un gran abrazo y un beso, cuídate nena.
Bueno, hemos terminado por ahora, pero no olviden seguir apoyando a las Nenas, esperamos volver a contar con los comentarios de a-grench, Lilian Ryddle, así como de Sirusiana, también queremos agradecer a todas aquellas personas que leen el fic y no dejan un review, espero que se decidan a hacerlo, es importante para las nenas saber que están ahí, bueno, me retiro, espero poder estar nuevamente por aquí pronto, les mando abrazos y besos, damas fieles a Lord Voldemort.
¤°.¸¸.·´¯»«´¯·.¸¸ The Darkness Princess, Lady Muerte & Evan Rosier .¸¸.·´¯»«´¯·.¸¸.°¤
