Por cierto, que en el primer capítulo se me olvidó. Todos los personajes mencionados, menos el mío, por supuesto, no me pertenecen. Assassin's creed es de Ubisoft. Si yo huebiese imventado ese juego, podría morir tranquila xD


II

Ya había visto a Altaïr, por lo tanto sabía que esto era un sueño. No me debía importar que los guardas vinieran a por mí, tampoco es que me fuese a morir. O me fueran a matar. ¿Verdad?

Este era uno de esos sueños en los que necesitas que te pase algo lógicamente imposible para despertarte. Ver a Altaïr era lógicamente imposible, por lo que si me hacían daño, cosa muy improbable, también me despertaría.

Entonces me quedé quieta, completamente, a merced del grupo de soldados que venía. Tampoco me había fijado en los arqueros que esperaban expectantes el momento adecuado para disparar, y teniendo en cuenta que no me estaba moviendo ni un palmo, eso es precisamente lo que hicieron.

Curioso. Me dolió. Mucho. De hecho, los guardas ya estaban en frente mía con la espada alzada cuando me caí al suelo de dolor, por lo que pude esquivar el golpe.

Tenía una flecha clavada en la pierna. Y cuando digo clavada, es que la tenía insertada dentro de la carne. ¡Qué asco! Nunca he sido buena para la sangre, que en ese momento, me caía a chorros.

Los guardas me iban a atacar cuando una gruesa hoja de metal salió del estómago de uno de ellos, cuya cara de terror y estupefacción había reaccionado al anuncio de la muerte.

Cuando el soldado calló al suelo, todos, por supuesto, se giraron a mirar quién había sido el causante de esto. Ahí, glorioso, estaba el maestro de los asesinos, con su espada desenvainada, esperanso a que los soldados le atacasen.

Luchó ágilmente con uno de ellos, hasta que éste termino en el suelo, Altaïr rematándolo hundiendo su espada en el vientre del soldado.

Ya tan sólo quedaban dos. Se libró fácilmente de uno de ellos lanzándole un cuchillo, y el otro salió corriendo como un gato en llamas (no preguntéis, no quereis saberlo).

Yo mientras observaba estupefacta desde el suelo.

Altaïr me acababa de salvar la vida. A mí. Vale, sí, es posible que lo hubiera hecho por cualquier otro, pero oye, me hacía ilusión. Al ver que no me podía mover, sin decir una palabra, me cogió, pero no en brazos, del modo en que al cualquier chica le gusta que la cojan, sino que me alzó por encima de su hombre, con mis piernas en su pecho, como se lleva un saco de patatas.

Romántico, ¿verdad?

Por si no fuera poco no dejaba de soltar gruñidos de enfado, y ni siquiera había hablado aún con él. Aunque nunca me le imaginé simpático.

Y hablando de imaginar, ¿cómo es que aún no me había despertado?¿Por qué me dolía la pierna tanto?¿Tal vez un sueño muy real?

El caso es, volviendo a donde íbamos, me llevó precisamente al lugar en el que me había despertado horas antes, en el callejón de la escalera. Se las apañó para subirme por dicha escalera, que no era moco de pavo, y llegamos al tejado con la apertura en la azotea.

La casa de los asesinos.

No tube tiempo de pensar muchas cosas más cuando Altaïr tocó el suelo del patio, pero al perder el equilibrio, me dejó caer con el trasero.

-¿Por qué haces eso payaso? ¡Me estoy desangran...!

Cuando me quise dar cuenta Altaïr ya estaba con la hoja puesta en mi cuello, y yo respirando acaloradamente. Por primera vez en mi vida, tenía pánico, y como suelo decir las cosas sin pensar, me arrepentí del insulto inmediatamente. ¿Véis? Esa es otra de las razones por las que caigo mal a la gente, soy demasiado impulsiva, y digo o hago cosas sin pensar.

-No se quién eres cría, pero debes estar mal de la cabeza para hablarme así después de lo que has presenciado. Espero no tener que repetirlo dos veces: respétame, o probarás mi acero.

-¡No! ¡No quiero morir virgen!

Apuesto a que pagarías por ver la cara que se le quedó al asesino al oír esa frase. Si hubiese tenido el móvil encima, esa foto estaría en internet ahora mismo.

De hecho, probablemente ya la habrías visto. Y puede que Altaïr también. Altaïr bloguero. ¡Ha!

Cuando se le pasó el shock, por fin respondió.

-Estás delirando. Debe ser una malfunción porque te estás desangrando -dijo con un gesto incrédulo -y tus asuntos personales no son mi problema, pero como no hagamos algo con esa herida, probablemente si mueras virgen. Espera aquí.

Y con eso, Altaïr entró dentro de la casa de asesinos. Yo no sabía quien habría dentro, porque ni siquiera sabía en que ciudad estaba. Simplemente estaba soñando con mi juego favorito, debería haber estado contenta, pero empezó a entrarme sueño de nuevo.

Se me nubló la vista, y eso es lo último que recuerdo antes de cerrar los ojos. Entonces me despertaría en mi cama, y comenzaría un nuevo día de instituto.


¡Y otro capítulo más! No sé si continuar, depende de lo que me aburra. Leer, y si quereis dejar reviews, pues mucho mejor.

!Un saludo¡