Vale, otra vez el mismo rollo. Assassin's Creed pertenece a Ubisoft, que no te cuenten cuentos. El único personaje que me pertenece, es el mío. Y aquí voy con el tercer capítulo, que como he terminado los exámenes, puedo escribir más.

III

Mientras Blanca estaba tirada en el suelo moribunda, y pérdida en sus pensamientos, dos hombres hablaban en el interior del edificio. Uno de ellos era Altaïr, el hombre que había rescatado a la chica, y Malik, el encargado de la casa de Asesinos.

Malik, resumiendo, era compañero asesino de Altaïr hasta que enviaron a Altaïr, Malik y su hermano a buscar el Arca de la Alianza, en el templo de Salomón. Pero algo fue mal, y por un error de Altaïr, Malik perdió su brazo y a su hermano.

Y en ese momento las cosas no estaban "de rosas" entre ellos precisamente.

-Malik –avisó Altaïr de su llegada.

-¿Lo haces por diversión? ¿Te gusta? ¡Hace menos de media hora que te has ido, Altaïr!

El otro, ignorando el comentario despectivo de su amigo, prosiguió.

-Hay una mujer en el patio –explicó Altaïr –y tengo la sensación de que tardará en marcharse.

Malik se dio la vuelta y agarró la escoba para dársela a Altaïr.

-Ten, atízala con la escoba hasta que se vaya –dijo el otro completamente pasivo.

-No lo entiendes, la he traído yo.

Malik hizo un gesto que pasó de aburrimiento a sorpresa, y de sorpresa a cabreo.

-Mira Altaïr, sé que tu capacidad no llega, pero que esto se llame "casa de asesinos", no significa que puedas traer a mujeres aquí para hacer lo que quiera que tengas que hacer con ellas, que estoy seguro, puedes hacer en otro sitio.

-No lo entiendes. Yo la he rescatado, y tiene una flecha clavada en la pierna, de uno de los guardas. Lleva un atuendo extraño, y estoy seguro de que si la descubriera más gente con pantalones, y no faldas largas, la fustigarían en público. Y sabes lo en contra que estoy yo de ese tipo de tratos –dijo el asesino molesto.

-Pero Altaïr, ¡no la conocemos! Podría ser cualquier persona…¿has hablado con ella?

-Sí –respondió Altaïr –pero lo único que ha hecho ha sido insultarme, para después decirme que no quería morir virgen.

-¿Qué? –respondió Malik, perplejo.

-Si, es cómo te lo cuento…

-Bueno, ya lo hablaremos luego. Vamos a intentar curarla esa herida, y a ver lo que nos dice…


Primero sólo había oscuridad en mi cabeza. Luego imágenes, y voces, empezaron a transcurrir de manera acelerada. Después, me sentí con todas las extremidades muertas. Y fue entonces cuando empecé a desesperarme. ¿Estaba muerta?

-Conectar la sonda, ¡daos prisa!

-Tenemos que hacerla un electrocardiograma, y comprobar las funciones cerebro vasculares, en caso de que hubiera alguna alteración o deformación que pueda causar derrames.

-¿Un golpe?

-La ha atropellado un colle de lleno, impacto lateral, e impacto final en el cráneo.

-¡Joder, tío!

-Venga, ¡carga! Uno, dos, tres…

Un flash inminente rompió mi consciencia, y en ese momento, sentí como mi mente se quedaba en blanco.


-Eh, chica, despierta. ¿Eres extranjera? –me preguntó una voz cuando empezaba a recobrar la consciencia. Comencé a abrir los ojos despacio, para encontrarme, asombrosamente, como el personaje al que conocía como Malik arrodillado en frente mía.

-¿Eh? Yo… -titubeé. Me encontraba algo mareada y confusa –sí, supongo que sí…¿dónde estoy? Pareces como tan real… ¿estoy drogada? ¿Sois violadores?

Altaïr y Malik se miraron el uno al otro, perplejos.

-¿Drogada? –Respondió Altaïr -¿qué demonios es eso? ¿Tenemos pinta de depravados?

-No, pero…si me habéis drogado…no veo bien…y por eso me duele la cabeza… ¿Te gusta Michael Jackson? A mí sí.

-¿Qué es un Michael Jackson? –preguntó Altaïr.

Altaïr y Malik volvieron a mirarse. ¿Pero es que están tontos o qué? Este es mi sueño, yo pongo las reglas.

Miré a Altaïr.

-Ven aquí y dame un beso –dije.

-¿Perdón? –otra foto que te gustaría tener: la cara que puso en ese momento. Esto empezaba a ser divertido.

-Que me des un beso –repetí. - ¿Es que estás sordo?

-Ha perdido el juicio, niña. ¿Cuántos años tienes, catorce? A saber que habrás bebido para decir tales perversiones.

-Hablas como un caballero de la mesa redonda, ¿sabes? –me burlé.

Malik me miraba como si me hubiese crecido otra cabeza.

-Sí –dijo - definitivamente, no vas a poder irte tan pronto como creía.


Y otro capítulo. Me he animado, y supongo que continuaré esta historia, ya veremos.

Si has aguantado leyendo hasta aquí, gracias, de verdad xD

Un saludo =)