Aquí va el siguiente capítulo. Assassin's creed no me pertenece, eso es obvio. xD Un saludo a Alba y a Laura, por echarme una mano con la historia.
IV
Entonces allí estaba yo. Por lo visto era uno de esos sueños en los que se tienen otros sueños, pero no tienen nada que ver el uno con el otro…¿verdad?
Altaïr gruñó. –Aún no me has dicho qué es un Mijel Jackson.
-No es así, es…bueno da igual, dejadlo, os hablo del rey del pop, y ni siquiera…
-¿Pop?- respondió Malik.- ¿Es eso un reino? Jamás había oído hablar de él. ¿Y dices que ese hombre es el rey?
-Es igual, no importa –contesté. - Debo de estar en Jerusalén, ¿verdad?
-Eso es. Como te decía, debes de ser extranjera. -respondió Malik.
-Sí, algo así. Todo esto parece tan real…para ser un...
-Eso es palabrería –replicó Altaïr. –Todo esto es tan real como tú misma, y no un sueño. No sé qué clase de persona eres para decir semejantes tonterías. ¿Acaso tu religión te dicta eso?
-No, Arturo –respondí, mofándome. -¿Por qué no vuelves a beber vino con los caballeros de la mesa redonda, con Merlín, con Templarios o con la…
-¿Qué has dicho? –preguntó Altaïr, su cara de repente desconfiada.
-¿Has dicho templarios? –ahora fue Malik, y su mirada se estaba volviendo hostil.
Mierda. No pretendía decir eso, ¿ahora qué? Bueno, ¿y qué podría pasarme? Sólo es un sueño, ya casi debe de ser la hora de ir al instituto.
-Mirad –comencé a explicar. –Vosotros no sois más que un producto de mi imaginación. Tal vez mi hermana tenga razón y paso demasiado tiempo con los videojuegos, no lo sé. Es probable. Pero ahora mismo, todo lo que veo está en mi mente, e incluso vosotros.
- ¿Y qué demonios es un videojuego? –preguntó Malik, cuya mirada empezaba a acumular furia.
-Eso no importa, lo que quiero decir es que estoy soñando, y a través de los conocimientos que tengo de vuestra historia, rostros, y personalidades, mi mente ha desarrollado este sueño, y a vosotros. -¿Os he mencionado que soy muy inteligente? La gente suele decir que los marginados y frikis lo somos.
Esto pareció impactar a los dos hombres, que cada vez estaban más sorprendidos de lo que estaba diciendo. No entendía por qué, por qué esto era tan real, y las cosas estaban llegando a estas alturas. Se hizo el silencio, y aproveché para poner mis ideas en orden y plantearme que había pasado para llegar hasta allí.
Recordaba que la noche anterior me había acostado en mi cama. Mi madre me había despertado para ir al colegio, o tal vez había sido mi hermana, ya daba igual. Rocío había pasado a buscarme a casa, y las dos habíamos caminado hasta el cruce. Entonces me desperté en el callejón de Jerusalén, en un sitio tan familiar como poco conocido. Recordé la flecha que me habían clavado en la pierna, ya vendada, y el dolor que sentí.
Y luego está el sueño, o tal vez el trance, cuando oí a las personas hablar.
La ha atropellado un coche de lleno, impacto lateral, e impacto final en el cráneo.
Entonces comencé a unir cables. A atar cabos. Tal vez siga aún durmiendo, que mi madre no me haya despertado aún, y que lo haya soñado todo, eso era una opción. Pero el dolor…la herida estaba ahí, sangraba. Me pellizqué el brazo, hasta hacerme sangre, y emití un sonido sordo. Sangraba, dolía. Entonces fue cuando la conclusión chocó conmigo y empecé a estar jodida de verdad.
Me despierto, desayuno, me llama Rocío, vamos al colegio, llegamos al cruce, ella se detiene, yo no lo hago, grita, no la oigo, sigo andando, impacto lateral, impacto craneal, y entonces todo se disuelve. Despierto aquí, me hieren, vuelvo a soñar, dos hombres hablan, hablan de mí, yo estoy tumbada, en una camilla. Dicen que me he golpeado. Entro en coma, me dan descargas. Entonces vuelvo aquí…
Mis ojos se abrieron como platos, se pusieron acuosos. Me agarré el pelo fuerte. Dolía.
-¿Pero qué te pasa? –dijo Altaïr. -¡Has vuelto a hacerte sangre! ¡Estás loca!
La rabia se había ido del rostro de Malik, ya sólo había preocupación. La noche comenzaba a caer sobre nosotros.
-Mira –comenzó Malik –no sé quién eres, y no tengo ni la más remota idea de que te ha podido pasar para estar como estás, o simplemente has perdido el juicio. Pero no hemos empezado con buen pie, así que mejor que volvamos a comenzar. Yo soy…
-Malik –comenté apresuradamente –lo sé.
-Se acabó –dijo Altaïr. Mañana la llevaremos a Masyaf. Al-Mualim sabrá qué debemos hacer con ella.
-Yo no me fiaría tanto –añadí –de vuestro querido Al-Mualim.
-Eso en Masyaf es motivo de ejecución, ¿lo sabes? –habló Altaïr.
-Sí, y por eso precisamente lo digo.
De nuevo, se hizo el silencio. Yo sentía que los dos hombres estaban incómodos alrededor mío, supongo que debía de ser porque sabía cosas de ellos que no debería saber. Sin embargo yo tenía mis propias preocupaciones.
-Mira –dijo Malik –será mejor que te acuestes, usa los cojines, mañana partirás junto a Altaïr para Masyaf, entonces ya hablarás con Al-Mualim, y él será el jurado y el juez.
Me tumbé, mientras los dos hombres se metían en el edificio a hablar, pero no dormí, sentí cómo las horas se pasaban, hasta que Altaïr se acostó al lado. Pasó una hora antes de asegurarme que estaba realmente dormido para mirarle. Era el hombre más guapo que había visto jamás y bajo la luna, su cara parecía pacífica, sus ojos cerrados, emanaban paz.
Todo eso acabó cuando empezó a roncar. Y fuerte.
Pero aún así, ese no era el motivo por el que no podía dormir. ¿Qué estaba pasando? ¿Estaba en otro mundo? ¿En otra época? ¿Ambas opciones? ¿Estaba...estaba muerta? ¿Soñando? ¿Drogada? Las ideas más frikis se pasaban por mi cabeza en ese momento. Tal vez me han abducido. Pero la desesperación terminó por apoderarse de mí y empecé a llorar en silencio. Estaba tan lejos de casa...era todo tan extraño...
Pasé así unos minutos hasta que noté como un brazo me rodeaba por la espalda. Lo sabía.
Pervertido.
Pero me sentí a gusto, segura. Bien. El hombre de mis sueños (no sé hasta que punto eso era literal) me estaba abrazando.
Sentí como el sueño se apoderaba de mí, despacio...
Me desperté. Estaba de pie, en medio de una habitación, que raro. Había poca luz, y muchas camas individuales. En las camas había gente conectada a numerosos aparatos: sondas, tubos, medidores de tensión...deducí que debía estar en la Unidad de Cuidados Intensivos del hospital. La UCI.
Avancé entre las camas, hasta llegar a una en patícular. Me quedé helada. No podía moverme, pero a la vez tenía ganas de salir corriendo. Era yo. Esyaba pálida, como muerta. Casi siete máquinas tenía conectadas. Entonces, observé con horror cómo mi cuerpo empezaba a convulsionarse, y al instante cinco médicos acudían. Mi pierna empezó a sangrar por encima del camisón, y cuando los médicos lo levantaron, había un agujero por debajo de la rodilla.
La flecha.
Los médicos comenzaron a inyectarme líquidos con jeringuillas en los brazos, que frenaron las convulsiones.
- Metedla más adrenalina, se está ahogando. ¡Y cortisona!
Uno cogió los dos aparatos metálicos.
-Uno, dos, tres...
Y la imagen se desvaneció.
Amanecí con los rayos de sol bañando mi rostro. Era agradable, entreabrí los ojos. Estaba en el patio de la casa de asesinos. El aire olía a jazmin. Era mágico. Me dí la vuelta para ver si estaba Altaïr. Nada.
Me senté, y estiré los brazos para bostezar.
Y observé con horror como mis brazos estaban llenos de puntos rojos.
Las agujas. No ha sido un sueño.
Vaya, este ha sido más largo que los demás. Espero que no haya cansado mucho leerlo. Si habeis llegado hasta aquí, os lo agradezco. Leed y comentad si podeís.
Muchas gracias =)
